Desafío Patanegra. Segunda etapa: Linares de la Sierra- Cortelazor

… no se propone hacer las cosas a paso de tortuga. Tampoco es un intento ludita de hacer que el planeta entero retroceda a alguna utopía preindustrial. Por el contrario, […]la filosofía de la lentitud podría resumirse en una sola palabra:  equilibrio. Actuar con rapidez cuando tiene sentido hacerlo y ser lento cuando la lentitud es lo más conveniente. Tratar de vivir en lo que los músicos llaman el tempo giusto, la velocidad apropiada.

Honorè, Carl Elogio de la lentitud. RBA 2017, Barcelona

Comenzamos la segunda etapa del Desafío Patanegra en el mismo punto en el que lo dejamos ayer. Caminando por  la Calle Real junto a la Iglesia de San Juan Bautista y adosada a ella la Plaza de Toros. Esta última es utilizada en ocasiones para representaciones teatrales y eventos de diversa índole. El resto del año es una plaza multiusos (básicamente para instalar las mesas de los bares aledaños) . El paseo por las calles empedradas de Linares nos invita  a contemplar los mosaicos figurativos de las entradas de muchas viviendas y los espacios de las plazas. Son los llamados “Llanos” o “Alfombras” (ya vimos algunos ayer a nuestra llegada)  que gracias a su peculiaridad han sido declarados Bien de Interés Cultural. Bajamos hacia  otro elemento emblemático de Linares: La Fuente Nueva,Lavaderos y abrevadero . Un manantial subterráneo aporta el  agua de este utilitario conjunto de inicios del siglo XX. Tras la fuente de cuatro caños se emplaza un abrevadero que culmina el dibujo de su canalización en un lavadero circular que hoy día todavía utilizan los habitantes como se hacía antaño.

Salimos de la localidad dirección este por el sendero de Linares de la Sierra – Aracena. Este sendero de unos  5 kilómetros hasta la localidad de Aracena  nos hace sudar desde el primer momento, mientras vamos remontando el barranco del Arroyo Plamencia. Los tres primeros kilómetros son bastante exigentes con duras rampas en la que vamos rebasando algunos cortijos con sus animales que se desperezan a nuestro paso. Alcanzamos un descansillo en el que encontramos una imagen de la Virgen del Rocío y, un poco más adelante la finca La Cuesta nos muestra azulejos con distintos motivos jacobeos y la distancia hasta Santiago de Compostela.

Hacia el km 3,5 alcanzamos el Camino de la Mina para cruzarlo y empezar a acometer un ramal algo incómodo en ciertas franjas, con profundas torrenteras en las que el firme de tierra se salpica con cantos rodados.

Finalmente, enlazamos con el Camino de las Molinillas mucho más suave, rodeados de sistemas adehesados, que no son más que formas de explotar el bosque mediterráneo por medio de especies productivas tales como el alcornoque, encinas y olivos. Un lugar en el que los cerdos ibéricos se  desenvuelven en semilibertad.

Las dehesas irán desapareciendo conforme nos aproximamos a Aracena para ser reemplazadas por casas rurales  y cercados agrícolas, junto a casitas de residentes locales para alcanzar, finalmente,  la periferia de Aracena y las nuevas urbanizaciones que nos obligarán a dar un rodeo para entrar en en casco antiguo junto a los lavaderos y una zona dedicada a las actividades hosteleras.

Las calles y plazas de Aracena son un museo de escultura al aire libre en la que pueden contemplar obras de muy diversos artistas plásticos. Callejeando vamos cruzando la ciudad, pasamos por la plaza del Marqués de Aracena  en la que destaca el Casino Arias Montano, obra del modernista José Espiau. Seguimos subiendo hasta llegar a la Ermita de Santa Lucía para salir de Aracena por un paso elevado sobre la carretera N-433 y tomar el sendero Aracena-Los Marines-Fuenteheridos.

Este sendero discurre entre castañares con árboles de gran porte por un camino amplio y con un perfil bastante suave. Este camino es conocido también como Vereda de Sevilla usada como vía pecuaria que conectaba la comarca con la capital andaluza. Alcanzamos el Barranco de la Fuente del Castaño entre fincas dedicadas a la ganadería ovina alternando con parcelas de cultivo. El camino ahora aparece flanqueado por robles y alcornoques. Llegamos a una bifurcación en la que encontramos la primera señal de los senderos de Los Marines. Entre encinas, huertos y castaños llegamos a la carretera comarcal HU-8122 que cruzamos para seguir en direccion a Los Marines. Una nueva bifurcación nos hace remontar el Arroyo Guijarra con una densa vegetación de ribera. Vadearemos el arroyo en un par de ocasiones sin dificultades. Alcanzamos una pequeña represa y tomaremos una pista cementada que nos acercará a la localidad de Los Marines.

Cruzamos la localidad pasando por la Plaza Carlos III junto a la iglesia parroquial y abandonamos la localidad por la calle Barrio Alto para continuar hacia Fuenteheridos. El camino sigue entre dehesas con potentes ejemplares de alcornoque y pasamos por un roquero singular denominado Los Berrocales, casi completamente cubierto de musgo. Continuamos el camino, ahora en un descenso pronunciado hacia el Arroyo Buenvino y continuamos por una pista amplia para cruzar la carretera N-433 y subir hasta la localidad de Fuenteheridos y llegar directamente a la plaza de El Coso. Pasamos la fuente de los 12 caños, nacimiento del Río Múrtiga y nos detenemos para comer algo antes de continuar nuestro camino.

A la salida de Fuenteheridos caminamos unos metros por la carretera HU-8121 deseando algo dulce cuando un cartel tartas por encargo llama nuestra atención. Es un establecimiento que se llama Veg&Veg Fuenteheridos regentado por Josemari y Fati. Un auténtico lujo que recomendamos encarecidamente. Lamentamos haber comido ya, porque toda la carta tiene una pinta extraordinaria (Visitad su instagram), y nos deleitamos con tres tartas increíbles. Pasamos un buen rato comentando algunas vivencias paralelas y, con cierta pereza, retomamos nuestro camino por una calzada empedrada que nos lleva nuevamente a cruzar la N-433 para incorporarnos al camino de Cortelazor, final de nuestra de etapa de hoy.

El camino de Cortelazor discurre entre grandes fincas dedicadas al turismo rural. Pasamos algunos castañares, seguimos hasta las Vegas del Arroyo de Valdelarco para afrontar la última subida del día: el Monte el Palancar, o la Benévola, como lo llaman nuestros amigos del D. Patanegra. Una pendiente bastante exigente que nos hace tomar altura y que nos permite tener unas bonitas vistas panorámicas de los montes y valles que hemos ido atravesando. Alcanzada la cima, el descenso nos lleva hacia Cortelazor, cuyos tejados se ven en la distancia. A la entrada del pueblo nos recoge nuestro amigo Jara para devolvernos a nuestro alojamiento.

En resumen, ha sido una etapa bastante amable, muy distinta a la anterior, que ha transcurrido entre localidades ya conocidas y por algunos caminos ya transitados que nos ha dado una nueva perspectiva de este maravilloso P.N. De Aracena y Picos de Aroche. Por la distancia, 25,82 km, la consideramos como de nivel moderado pero sin excesiva dificultad.

Todo el recorrido de hoy se puede seguir con este track.

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