E vejo a fonte grande, o sitio lindo onde eu compuz os meus primeiros versos, e de que o povo conta ingenuas lendas.
Cándido Guerreiro, Francisco Xavier. Poeta de Alte
En esta ocasión nos dirigimos hasta la bonita localidad de Alte, considerada una de las más típicas de Portugal, de origen romano, se puede apreciar el legado árabe en el callejero labreríntico y, sobre todo, en las chimeneas adornadas con filigranas y arabescos. También es la aldea natal del famoso poeta portugués Cándido Guerreiro. La aldea, de unos dos mil habitantes, vive sobre todo del turismo.
Dejamos el coche en el párking a la entrada de Alte y, como el tiempo está muy inestable bajamos a la cascada de Alte o de Vigario. La Queda do Vigário es un paraíso, un regalo de la naturaleza, de esos que ya es difícil de encontrar. Un salto de 24 metros de altura, precedido de una gran alfombra verdosa, rodeada de higueras, flores silvestres, olivos, algarrobos. Al parecer es una obra hidráulica de finales del siglo XVII que desviaba el cauce del Río Alte para generar esta cascada espectacular. Regresamos al pueblo y comenzamos la caminata propiamente dicha por la calle principal en dirección a la Iglesia parroquial y continuamos hasta un puente sobre el río Alte en donde se encuentra la fuente pequeña, continuamos hasta a la fuente grande, junto a la que se encuentra el poema de Cándido Gerreiro del que he extraído la cita de hoy. Es una zona muy fresca y que debe estar muy concurrida en verano con sus kioscos y terrazas. Continuamos por un carril paralelo al lecho del Río hasta que se separa de éste en un punto en el en el que comenzamos a subir suavemente hacia la sierra. Seguimos caminando por el carril, hasta que llega un momento en el que tenemos que salir del carril por una vereda cubierta de hierba que pasa bastante inadvertida. Este es el tramo más duro de la ruta: la vereda zigzaguea entre la maleza y no siempre está muy buenas condiciones. Este tramo de vereda, entre algarrobos, rocas y matorral nos lleva a Soidos. Soidos es una pequeña aldea que no cuenta con servicios de ningún tipo. salimos a la carretera. Inmediatamente veremos un cartel a la derecha que nos indica casa Marreiro. Ascendemos ese fuerte repecho hasta la casa y después seguimos por una vereda y una calleja entre paredes de piedra hasta el otro lado del cerro. Culminamos la subida y hacemos un alto para tomar una fruta.















Bajamos un poco y llegamos a una carretera en descenso que nos lleva hasta un cruce en el que encontramos balizas de otro sendero por la zona. Continuamos por la carretera hasta encontrar una noria muy vieja pero aún en funcionamiento. Dejamos la carretera por una pista forestal a la derecha. Seguimos la pista y en la siguiente bifurcación, la dejamos por la izquierda. Pasamos junto a algunas quintas con muy buena pinta. El camino desemboca frente a la aldea de Arneiro. Desde el camino tenemos una buena panorámica de la aldea y un par de lagunas en el valle. El camino nos lleva a las casas en la parte baja de Arneiro. Varios perros se asoman a nuestro paso. A la salida de Arneiro encontramos una fuente a mitad del camino entre esta aldea y la siguiente: Santa Margarita. Un fuerte repecho nos lleva a esta otra aldea. Muy cuidada, con un par de bares y, a la salida, con otra fuente muy cuidada y con lavadero en un nivel inferior de la carretera.El lugar está flanqueado por huertas y grandes extensiones de naranjos. Continuamos por carretera local hasta Cruz dos Termos, una aldea de similares características a Arneiro y Santa Margarita. La diferencia es que las quintas son de grandes dimensiones y están muy cuidadas. Junto a un almacén de frutas tomamos un camino terrizo un poco embarrado por el que regresamos a Alte. Callejeamos por un dédalo de callejas y salimos junto a la farmacia de la calle principal frente a la Iglesia. Tomamos de nuevo la calle principal, pasamos junto al mercado municipal y un par de restaurantes y llegamos al aparcamiento a la entrada de Alte. Buscamos un sitio para comer y terminar adecuadamente la mañana.














Para ser una ruta buscada a última hora y en previsión de que la meteorología no acompañara, ha resultado un paseo muy bonito, en el que hemos descubierto una zona muy bien conservada y con grandes encantos. La cascada de Vigario ha sido todo un descubrimiento y una sorpresa muy agradable.

Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado registrado en este track.

















































































































































































































