Ascensión al Na Blanca desde la Playa de Formentor

Llegar a la cima es opcional. Bajar es obligatorio

Viesturs, Ed montañero de grandes alturas

Esta ruta circular tiene como objetivo coronar la modesta pero espectacular cima de Na Blanca (332 m), un mirador privilegiado sobre el extremo norte de la Sierra de Tramuntana. El itinerario destaca por su variedad paisajística, combinando la primera línea de costa con senderos de montaña y antiguas posesiones mallorquinas. Se trata de un recorrido recomendado por Nino (talayot56) compañero y amigo del Camino de Invierno.

Comenzamos la caminata en el aparcamiento de l’Espigó, en la emblemática playa de Formentor. En estos meses de temporada baja es completamente gratuito durante el día. Tras dejar el vehículo, caminamos por la orilla de esta playa de aguas turquesas, protegidos por la sombra de pinos centenarios. Al llegar a El Mollet, abandonamos la costa para adentrarnos hacia el interior por el Carrer de Formentor. En la última curva a la derecha de esta calle, unas flechas rojas pintadas en la roca marcan el inicio de un sendero que asciende con rapidez por un terreno inclinado con algunos hitos de piedras a modo de balizas.El ascenso inicial es directo y empinado sobre roca y pinar; es recomendable un buen calzado de montaña con buena adherencia. A medida que ganamos altura, la vegetación de pinos da paso al carrizo y el paisaje se abre. Tras una breve subida, alcanzamos una zona con vistas al Cap des Pinar y al Cap de Ferrutx. En una bifurcación posterior, optamos por el ramal izquierdo para alcanzar finalmente la cima de Na Blanca (332 m), coronada por un gran hito de piedras. Aunque hay muchos hitos, en esta última parte de la subida cerca de la cima es fácil despistarse; conviene estar atento a las marcas de piedra o seguir un buen track con el GPS.

Desde este punto, la panorámica es sobrecogedora: se dominan las bahías de Pollença y Alcúdia, la isla de Formentor, la Talaia d’Albercutx y la silueta escarpada de la Serra de Cavall Bernat. Hacia el norte, se distinguen perfectamente el Puig Fumat y la Roca Blanca. Tras las fotos de rigor buscamos unas cómodas piedras y nos tomamos un ligero refrigerio.

Iniciamos el descenso por la vertiente opuesta siguiendo los hitos hasta un collado a 216 metros de altitud, donde se encuentran los restos de una antigua balsa contra incendios. Bordeando el Puig del Sellers, llegamos al Coll de la Geneta, desde donde se divisan las Cases Velles de Formentor y sus campos de cultivo tradicionales.

Durante el descenso de Na Blanca, el itinerario nos permite contemplar las Cases Velles, el núcleo histórico de la emblemática posesión de Formentor. Estas construcciones no son solo un hito en el camino, sino el testimonio de una forma de vida que desapareció con la llegada del turismo moderno.
Origen y Función: Antes de que Formentor fuera conocido mundialmente por su hotel y su faro, era una explotación agrícola y ganadera aislada. Las Cases Velles funcionaban como el centro de gestión de la finca, donde se procesaba el aceite en su propia almazara (tafona) y se cultivaban cereales y viñedos en los bancales cercanos.
En los años 20, el poeta y mecenas argentino Adan Diehl compró la península de Formentor. Aunque su gran legado fue la construcción del Hotel Formentor en 1929, las Cases Velles siguieron siendo el corazón rural de la zona, manteniendo la esencia de la arquitectura tradicional mallorquina con sus muros de piedra y techos de teja árabe.
El conjunto que observamos hoy, junto con los campos del Pla de les Cases Velles, representa uno de los pocos ejemplos de arquitectura civil de montaña que se conservan en esta parte tan expuesta de la península, sobreviviendo al desarrollo urbanístico de la costa.

Continuamos el descenso hacia el Coll de l’Olivardar, un cruce de caminos clave señalizado con un poste indicador. Ignoramos el desvío a Cala Murta y seguimos de frente hacia las Cases Velles. El sendero, ahora más suave, discurre paralelo a la carretera del faro (Ma-2210) a través de un frondoso pinar. El tramo final atraviesa el Pla del Pujol, ofreciéndonos una última vista de la cara vertical de Na Blanca a nuestra izquierda y la Talaia d’Albercutx de frente. Tras unos minutos de marcha llana, alcanzamos el aparcamiento de l’Espigó saltando un último botador de madera, dando por finalizada esta completa jornada de sender

En resumen, Na Blanca es mucho más que una montaña; es la oportunidad de entender la península de Formentor desde el cielo, conectando su pasado agrícola en las Cases Velles con la belleza salvaje de sus acantilados. Una ruta imprescindible para quienes buscan algo más que sol y playa.

Por si alguien que lea esto lo necesita, nuestro trayecto de hoy ha quedado registrado en este track.

Parque Natural de S’ Albufera de Mallorca en Muro. Ruta 3 (ruta roja)

Miles de personas cansadas, con los nervios a flor de piel y excesivamente civilizadas empiezan a descubrir que ir a la montaña es volver a casa, que lo salvaje es una necesidad

Muir, John. Viajes por Alaska. Desnivel 2004

S’Albufera de Mallorca fue declarada Parque Natural el 28 de enero de 1988 (Decreto 4/1988). Es también zona húmeda de importancia internacional incluida en el convenio de Ramsar y en la Red Natura 2000, como Zona de especial protección para las aves (ZEPA) y lugar de importancia comunitaria (LIC). La fisionomía actual de se Albufera se debe, sobre todo, a las obras de desecación que realizó entre 1863 y 1871 la New Majorca Land Company, una empresa inglesa con un contingente de más de 1.500 trabajadores que hicieron titánicas reformas estructurales en el sistema de drenaje, regadío y comunicación viaria. De aquella época se conserva la red de canales y diques, de los cuales destacan el Gran Canal, el del Sol, el de sa Siurana o el Canal Riego, una importante red de caminos y puentes (puente de los Ingleses , de sa Roca, de Son Carbonell…) o el edificio de Can Bateman, que fue primero estación de bombeo, fábrica de papel después y Centro de Interpretación del Parque en la actualidad.

La Ruta 3, oficialmente denominada Camí d’en Mig – Ses Puntes, es el itinerario más completo y largo del Parque Natural de s’Albufera de Mallorca. Es una ruta circular ideal para recorrer los diversos ecosistemas del humedal y conocer su patrimonio etnológico. La ruta comienza y termina en el Centro de Recepción de Sa Roca. Sigue un trazado circular que rodea gran parte de la reserva.

Dejamos el coche en una bolsa de aparcamiento junto al Puente de los Ingleses, donde está la entrada oficial del parque. Desde la entrada hay que caminar unos 900 m. Hasta llegar a las oficinas del parque donde se encuentra el centro de recepción de Sa Roca donde nos darán instrucciones de cómo circular por dentro de este humedal, nos ofrecen folletos con las rutas que se pueden hacer, etc. El elegido por nosotros no tiene pérdida ninguna. Comienza junto al centro de interpretación y continua por el Cami d’en Mig hasta llegar a Can Blau. Por el camino nos encontramos un par de plataformas para observación de aves y algunos paneles informativos. En Can Blau salimos del parque y tomamos la carretera de Es Forcadet que pasa a llamarse Camí des Polls tras la confluencia del Torrent San Miquel y el Torrent de Muro. En Sa Font continuamos por un camino Vecinal entre modestas casas de labranza hasta llegar a la plataforma de observación de Amarador. Seguimos por el Camí d’en Pep para entrar de nuevo en el parque por el Camí de Ses Puntes. Por este camino llegamos al Gran Canal y un camino paralelo al canal nos devuelve a la puerta de entrada al parque.

Resulta bastante fácil el avistamiento de aves (fochas, ánades, garzas, estorninos, mirlos, verderones, jilgueros, varias parejas de flamencos, etc. Entre la vegetación predominan los carrizos, eneas, juntos, algas etc.

A lo largo del camino hemos encontrado infraestructuras históricas como puentes, acequias y antiguas compuertas de gestión hídrica.

En definitiva, recorrer el itinerario 3 de s’Albufera es sumergirse en un santuario de biodiversidad donde el agua es la gran protagonista. Entre el susurro del carrizal y el vuelo de las garzas, este camino nos recuerda la importancia de conservar estos humedales, piezas clave del equilibrio natural de Mallorca. Una visita que combina historia, calma y una conexión pura con el entorno.

Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado registrado en este track.

Camí de s’Arxiduc desde Valldemossa

El caminante disfruta de ese precipitarse en el anonimato, de ese no estar para nadie, excepto sus compañeros de ruta o los encuentros que surgen por el camino. Dar el primer paso es sinónimo de cambiar de existencia por un tiempo más o menos largo

Le Breton, David. Elogio del caminar. Ediciones Siruela 2025

El año pasado realizamos dos rutas con el Camí de s’Arxiduc como eje temático. Este camino se puede realizar de dos maneras: cruzando la finca privada de La Montaña de Voltor (tiene un control de cupos que se gestionan telefónicamente de manera gratuita) o bien accediendo desde la finca de uso público de Son Moragues por el GR 211 y enlazando con el Camí de s’Arxiduc desde la zona de las cimas y realizando el recorrido de modo inverso. Ante las dificultades para contactar con los gestores de La Montaña de Voltor hicimos primero esta ruta “Puig Gros y Puig Caragolí desde Valldemossa por el Camí de s’Axiduc” y, posteriormente, cuando ya tuvimos la confirmación del acceso hicimos esta otra: “Camí del Arxiduc y miradores por la Muntaya del Voltor desde Valldemossa” En esta ocasión seguimos una propuesta del usuario de wikiloc juangblazquez en la que unifica ambas rutas. Así pues, solicitamos permiso para acceder a la finca La Montaña de Voltor a través de whatsApp al 619591985 y con la confirmación del acceso, esta mañana nos dirigimos a Valldemossa para hacer esta caminata.

Antes de nada, decir que esta ruta circular con inicio en Valldemossa permite recorrer íntegramente el emblemático Camí de s’Arxiduc, una de las secciones más bellas del GR 221. A lo largo del trayecto, se visitan miradores históricos como el de Ses Puntes y se coronan tres de las cumbres más representativas de la zona. Es un itinerario de dificultad moderada, perfecto para senderistas que buscan combinar un desnivel exigente con vistas vertiginosas y un entorno natural protegido

Esta ruta comienza en la Calle de ses Oliveres de Valldemossa. Tras aparcar, caminamos hacia la barrera de Son Gual Petit. A la izquierda de la calle comienza el Camí del Teix, que asciende paralelo al torrente. Tras cruzar una cancela de tipo menorquín,  y una barrera de acebuche, entramos en la finca “Muntanya del Voltor” y, tras confirmar nuestros nombres tomamos un camino de carro que sube entre bancales y antiguas zonas de carboneros, pasando cerca de la Font de s’Abeurada (0.6 km). Tras unas lazadas con fuertes repechos y vistas a Valldemossa, alcanzamos el Pla des Pouet (685 m) en unos 45 minutos donde encontramos el primer mirador, el Mirador de Son Gual (1.7 km). Seguimos de frente hacia un pozo de piedra y tomamos el Camí del Mirador de ses Puntes. En el trayecto veremos restos de una barraca de carbonero y un horno de pan bien conservado. El camino nos lleva al Mirador de Ses Puntes (3.0 km): Situado a 775 m, destaca por sus almenas medievales y sus vertiginosas vistas de 300 m de caída vertical. Deshacemos unos metros el camino hasta el mirador para dirigirnos hacia Sa Talaia Vella (3.6 km): Un suave ascenso y alcanzamos el vértice geodésico de esta cima (856 m) con vistas hasta la bahía de Palma. Poco después, pasamos por el reformado Refugio del Archiduque (4.1 km). Descendemos del Refugio y nos dirigimos al mirador des des Garriguer desviándonos del camino principal por un sendero poco evidente. Se trata de un mirador poco transitado pero con hermosas vista a Sa Foradada y Deiá. Regresamos al camino principal para bajar hasta el Coll de Son Gallard (5.1 km) identificable por un banco de piedra en esquina , en el que encontramos un cruce de caminos. Seguimos ascendiendo y nos desviamos brevemente a la derecha para visitar la Cueva de l’Ermitá Guillem (5.5 km), que conserva estancias y un pequeño altar. De vuelta al camino principal, alcanzamos el filo de la cresta. Durante 20 minutos caminamos por el borde de los acantilados, un tramo espectacular (no apto para personas con vértigo) que ofrece panorámicas de la Cala de Deià y el Puerto de Sóller. En este punto nos detenemos para descansar un poco y tomar una fruta.

Retomamos la marcha en suave subida para coronar tres picos muy interesantes. Primero llegamos al Puig Caragolí (7.4 km): Coronamos esta cima de 944 m tras un corto desvío a la izquierda. La falda del monte está plagada de cabras que pastan tranquilamente. Es uno de los mejores miradores de la Tramuntana (Puig Major, Massanella, Teix).
Seguimos hasta Pla dels Aritges: Un tramo llano donde ignoramos el Camí de ses Fontanelles para seguir de frente.
Finalmente, encaramos la subida al Puig Gros (8.9 km): Iniciamos la última subida hasta los 938 m. El camino atraviesa la cima y desciende hacia la zona de Es Racó Perdut. Una vez superado el Puig Gros, la ruta inicia el regreso hacia el valle. El camino desciende suavemente por la cresta hasta alcanzar la zona de Es Racó Perdut. Como ya son más de las dos de la tarde buscamos unas cómodas piedras para tomarnos unos bocadillos y algo de fruta.

Comenzamos el regreso bajando hasta Es Racó Perdut donde vemos el desvío que sube al Puig des Teix. Lo dejamos a la izquierda y continuamos por un bonito camino de similares características al del Arxiduc. Poco después nuestro camino se adentra en zona boscosa e inicia un rápido descenso trazando varias lazadas. Al cabo de un rato dejamos a nuestra izquierda un enorme pozo de nieve. A continuación se encuentra el Refugio de Son Moragues (10.5 km). Unas curvas más de inclinado descenso y llegamos al Área Recreativa de sa Font dels Polls (10.9 km), donde vemos una fuente, un pozo con su brocal y unas cuantas mesas con sus correspondientes bancos. Continuamos el descenso, pasamos por algunos ranchos de carboneros (el carbón fue una importante actividad económica en la Sierra de Tramuntana), encontramos también un par de hornos de cal. Por el camino dejamos atrás un hotel para insectos (restos de alguna actividad didáctica desarrollada en la finca) y nos dirigimos a la entrada/salida de la finca pública Son Moragues. Junto a la entrada, una cancela que debía estar abierta, se encuentra cerrada con candados, por lo que seguimos las indicaciones de GR-211 y llegamos hasta la posessió de Sa Coma. La possessió de sa Coma es una de las fincas históricas menos conocidas del entorno rural de Valldemossa, tiene origen probablemente medieval o bajomedieval, fue ampliada entre los siglos XVII–XIX y estuvo dedicada a una economía mixta de montaña (cultivo de olivo y cereal en bancales, producción de carbón vegetal, ganadería extensiva , aprovechamiento forestal). No es una possessió monumental como otras más conocidas, sino más funcional y ligada al trabajo de montaña. Aquí se encuentra el Pi de sa Coma, un pino singular usado como referencia natural dentro de antiguos caminos de montaña. Bajando por el camino de Sa Coma llegamos a la urbanización Archiduque Luis Salvador y desde esta urbanización al Carrer Ses Oliveres donde tenemos el coche aparcado.

En resumen, recorrer el Camí de s’Arxiduc ha sido caminar por la historia viva de la Sierra de Tramuntana. Esta ruta, trazada a finales del siglo XIX por el Archiduque Luis Salvador de Austria, nos ha transportado a descubrir un paisaje donde la ingeniería de piedra en seco se funde con los acantilados más espectaculares de Mallorca. Desde las cimas del Puig Caragolí, Talaia Vella y el Puig Gros, hemos disfrutado de una panorámica infinita sobre el Mediterráneo en un itinerario que es, sin duda, una de las joyas del senderismo balear.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado grabado en este track.

La Comuna de Valldemossa por el Camí Vell de Palma (s’Estret)

Caminar implica reducir la utilización del mundo a lo esencial.

Le Breton, David. Elogio del caminar. Ed Siruela 2025.

En esta ruta haremos un viaje por la arquitectura rural de la Serra de Tramuntana, conectando antiguas posesiones y aprovechamientos forestales tradicionales. Para hacerlo seguimos un track del usuario de wikiloc juangblazquez, Alma Mater del blog Caminando por Mallorca, (en el que nos inspiramos para muchas de nuestras rutas por estas tierras) en el que hemos hecho algunas modificaciones (por torpeza nuestra) que emborronan el excelente track de origen.

Comenzaremos la ruta en s’Estret de Valldemossa, un pequeño aparcamiento junto a la carreterera Ma-1110 en el km 14,450, junto a un puente sobre el arroyo Valldemossa en un paso flanqueado por el peñasco de La Bombarda y el mítico Puig de Na Fátima. Tomando el camino de la derecha, nos adentramos en el valle de las grandes fincas (possessions) de Valldemossa . La primera es Son Matge, con su edificación del siglo XVII y cultivos de olivar y aguacate. Poco después alcanzamos Son Brondo, una posesión de origen árabe con arquitectura señorial típica mallorquina.

Tras una bifurcación, tomamos el Camí Vell de Palma, que bordea Son Salvat, otra finca del siglo XVII estructurada en forma de «U». El camino se transforma aquí en una estrecha vía de herradura con tramos de tierra y piedra que asciende suavemente hasta la depuradora de Valldemossa. Tras un breve tramo asfaltado, enlazamos con el Camí de Son Jeroni, un vial flanqueado por muros de piedra seca que ofrece algunas de las mejores vistas del valle y la Cartuja. En este punto, tras pasar Son Salvat, el camino de herradura presenta algunos derrumbes donde la vía se estrecha considerablemente. Se puede pasar a pie, pero es recomendable extremar la precaución, especialmente en días de lluvia o humedad. El camino enlaza con una pista asfaltada que nos acerca a Valldemossa. Pasamos junto a un arco de un pequeño acueducto (Sa Tafona), la finca de Es Molinet con su esbelta torre neogótica y nos adentramos un poco en el casco antiguo de Valldemossa. Tras este paseo regresamos hasta el acueducto de Sa Tafona y continuamos el ascenso por el sendero de Sa Tafona hasta adentrarnos en la Comuna de Valldemossa. Con este nombre se conoce un bosque comunal que alberga, entre otras construcciones del patrimonio agrícola de la zona la Casa de Neu dels Cartoixos, un pozo de nieve del siglo XVII utilizado por los monjes de la Cartuja para el comercio de hielo. Junto al pozo de nieve, aprovechamos un par de cómodas piedras y nos tomamos un poco de fruta para reponer fuerzas y completar la subida.

Tras alcanzar el punto más alto de la ruta (611 m), el camino ofrece un par de miradores naturales hacia el pueblo y el anfiteatro de montañas que lo rodea. Tras el segundo mirador natural iniciamos la bajada. En este punto estesendero de bajada es «poco evidente» al principio; por lo que es recomendable el uso de GPS o un mapa detallado para no perder el desvío hacia el Bosc dels Frares, nuestro próximo hito. El descenso se realiza por un camino de carro, pedregoso, que atraviesa un par de antiguos hornos de cal y una era de carbonero. Para evitar pasos restringidos en Sa Baduia, la ruta se desvía por el Bosc dels Frares, un denso encinar de gran valor paisajístico. En el tramo final, el camino pasa por Sa Talaia, una propiedad histórica con más de 800 años de antigüedad (siglo XII) que sirvió de refugio a los monjes cartujos hasta finales del XIX. En este punto, nuestro camino desemboca nuevamente en el Camí Vell, cerrando el círculo hacia s’Estret por el mismo itinerario de inicio.

En resumen, ha sido un recorrido interesantísimo por una zona de alto valor patrimonial, que considero de dificultad moderada ya que, aunque gran parte del recorrido discurre por caminos de carro y pistas cementadas, existen tramos específicos que requieren atención. El punto más alto se sitúa a 611 metros. El ascenso por el Camí de Son Jeroni es exigente debido a su pendiente considerable, aunque el firme cementado facilita el agarre.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.

Buena parte de la información y documentación usada para redactar esta entrada procede del blog Caminando por Mallorca

Desde Pollença a las Casas de l’Assarell y vuelta

No un día, sino este día,
es necesario vivir este día,
es necesario brillar este día,
es necesario caminar este día.
Naskar, Abhijit. Azad Earth Army: When The World Cries Blood

El objetivo de esta caminata es recorrer el trayecto que une Pollença con las históricas Casas de l’Assarell. Se trata de un itinerario sencillo, aunque cuenta con algunos tramos de pendiente pronunciada, y discurre mayoritariamente por caminos asfaltados

Iniciamos la caminata en Pollença en el Carrer del Roser Vell en la que se puede estacionar con facilidad. Desde este punto caminamos hasta llegar a la altura de la iglesia del Roser Vell, cruzamos su patio exterior y giramos a la izquierda por el Camí de Can Bosc. Este sendero avanza inicialmente paralelo a la carretera para luego desviarse a la derecha. Durante el trayecto, ignoramos los desvíos a la izquierda (Camí de Can Colonya y Camí del Rafalet) y continúa hasta pasar frente a Can Fanals. Giramos a la derecha y continuamos por el Camí de Can Bosc y seguimos frente para enlazar con el Camí de l’Assarell. A medida que avanzamos vamos dejando a la izquierda un hermoso campo de olivos y el camino comienza a ganar altura, primero suavemente y luego con mayor rigor al entrar en una zona boscosa. El sendero serpentea en varias lazadas que ofrecen vistas espectaculares del valle de Pollença, el Puig de María y la bahía al fondo.
Más arriba, tras pasar las casas de Tosses de Baix y obviar el desvío a la derecha hacia Els Rafals, el camino continúa por la izquierda. Tras una última subida fuerte que luego se suaviza, alcanzamos una cancela que marca el comienzo de la finca las Casas de l’Assarell. Antes de llegar encontramos un bonito abrevadero y un riachuelo que se despeña alegre por su cauce.

Las Casas de L’Assarell no son solo un hito en el camino, sino un testimonio vivo de la arquitectura rural mallorquina. Esta antigua possessió (finca rústica) destaca por su ubicación estratégica en la falda de la montaña y la abundancia de agua presente en el terreno.

Cruzamos una primera cancela de tipo menorquín, y continuamos por un sendero algo embarrado, hasta pasar dos cancelas más. Llegamos a un bonito estanque en el que se derrama una sencilla cascada con un agua increíblemente verde esmeralda.

La posesión de Lassarell de origen islámico ya nombrada en el Libro del Reparto tiene tres fuentes dentro de sus terrenos: la Mina del Huerto, la Fuente del Assarell y la Fuente del Corchero. Ésta es la más importante de las tres y probablemente la Font también es de origen islámico. Se trata de una Fuente de mina de tipología ‘qanat’ de unos 28 metros de longitud hecha con piedra seca de sección trapezoidal de 1,70 de alto x 0,70 en tierra y u,30 arriba. En el suelo es de cemento y tiene un canal empotrado en medio para sacar el agua. El agua se recoge del colmillo que está en el fondo de una sima baja de unas grandes rocas. La galería tiene dos pozos de aireación hechos también de piedra seca y sin cuello. El acceso a la mina se realiza por un pasillo tipo trinchera con pared a cada lado. Desde aquí sale un canal de piedra que va dentro de un lavadero medio natural medio de piedra que está a unos 150 metros del pasillo. Del lavadero sale un canal que pasa por un fregadero para abrevar el rebaño y después cruza el torrente con un curioso puente hecho con un tronco de piojo vacío en forma de canal (U). De ahí ya va hacia los huertos y un bonito lavadero que hay a la entrada de la finca a la izquierda. Todo el conjunto ha sido restaurado con paciencia y buen gusto

El regreso lo realizamos siguiendo la misma ruta en sentido inverso hasta el punto de partida.

En resumen, la ruta desde la Ermita del Roser Vell en Pollença hasta las Casas de l’Assarell es un recorrido lineal de 12,5 km ida y vuelta, caracterizado por un desnivel acumulado de 240 metros y terreno de asfalto y pista. El itinerario destaca por sus paisajes de olivos milenarios y vistas a la bahía de Pollença, con una dificultad baja-media.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado recogido en este track.

Puig de la Minyo y Puig de Santa Magdalena en Inca

El caminar es a veces una memoria reencontrada, no sólo debido a la invitación que hace a que meditemos sobre nosotros mismos en el curso de nuestro vagabundeo, sino también porque a veces llega a trazar un cambio que remonta el curso del tiempo y nos libre a un sinfín de recuerdos.

Le Breton, David Elogio del caminar. Siruela, 2025

Esta tarde queremos ir a la localidad de Inca a resolver un asuntillo y como pretexto nos buscamos esta ruta de poco menos de 7 km en la que pisamos dos cimas muy interesantes.

Esta ruta sencilla comienza en el cruce entre el camí Vell d’Inca y el acceso desde la salida 30 de la autopista Ma-13. Tras unos primeros pasos por el camí Vell, tomaremos el desvío hacia el Oratorio de Santa Magdalena.

A medida que ascendemos por la carretera, van apareciendo diversos atajos; aunque la idea original era pasar de ellos, finalmente los tomamos casi todos y recomendamos, especialmente, tomar el último, ya que es un sendero tradicional flanqueado por encinas, matorral y carrizo. Este camino nos deja directamente en el área recreativa situada en el collado de la cresta superior (258 m).

Desde aquí, el primer objetivo es el Puig de la Minyó (307 m). Cruzamos el área recreativa para tomar una pista a la derecha y, poco después, un sendero que nos llevará hasta su cruz e hito geodésico. Desde la cruz retrocedemos unos metros para dirigirnos al vértice geodésico que señala el punto más elevado de este Puig (354 m) y desde el que se observan unas vistas igualmente extraordinarias. Este vértice geodésico se ha construido sobre los restos ciclópeos, que formaban parte de un reducto fortificado de la época talayótica. Antes de regresar, merece la pena desviarse unos metros a la derecha para asomarse a un mirador cercano.

Finalmente, volvemos al collado para encarar las escaleras que suben al Santuario y Puig de Santa Magdalena (287 m). Desde la cima, disfrutamos de una panorámica espectacular que abarca el Pla, l’Albufera, el Cap de Pinar y la Sierra de Tramuntana. El regreso se realiza siguiendo el mismo camino de subida.

En resumen, una ruta de montaña, muy sencilla en un paisaje espectacular.

Todo este recorrido ha quedado registrado en este track.

Desde el Port de Alcudia hasta Alcudia

Todavía encuentro que cada día es demasiado corto para todos los pensamientos que quiero pensar, todos los paseos que quiero dar, todos los libros que quiero leer y todos los amigos que quiero ver.

Burroughs, John. El arte de ver las cosas. Errata naturae

Este lunes iniciamos esta sencilla y bonita caminata, con muy poco desnivel para una visita turística por el casco antiguo de Alcudia, sus murallas y el yacimiento arqueológico de la Ciudad Romana de Pollentia. Sin embargo, no tuvimos en cuenta que los lunes cierran los museos, por lo que tuvimos que regresar el martes para completar la visita.

Iniciamos la caminata junto al Llac Esperança, recorriendo la playa de Alcudia hacia el puerto. Al llegar al Port Vell, callejeamos hasta entrar en la localidad por el Carrer de Pollentia. Tras cruzar la Porta des Moll, nos adentramos en un casco histórico impecablemente conservado. Alcudia, cuyo nombre árabe significa «la colina», destaca por su vibrante puerto y sus famosas playas, como Muro o Formentor.

Lo más impresionante es su muralla medieval, construida sin mortero para protegerse de los piratas. De sus 1,5 km originales se conservan 26 torres y es parcialmente accesible. Tras recorrerla, intentamos visitar el Museo Monográfico, ubicado en un antiguo hospital del siglo XVI, pero al estar cerrado, rodeamos el yacimiento pasando por la Ermita de Santa Anna y el parque acuático para regresar al punto de inicio.

Tras el intento fallido del lunes, el martes regresamos en coche para completar la experiencia. Esta vez el ambiente era distinto: nos encontramos con el famoso mercadillo de Alcudia, que tiene fama internacional. Sus puestos llenan de color y vida las inmediaciones de la muralla, ofreciendo desde artesanía local hasta productos típicos de la tierra.
Ya con los museos abiertos, pudimos visitar el yacimiento de Pollentia, donde paseamos por el foro y el teatro romano, imaginando la vida en la antigua capital romana de Baleares. Cerramos el día en el Museo Monográfico, admirando de cerca las piezas (monedas, joyas y estatuas) rescatadas de las excavaciones. Sin duda, valió la pena volver para disfrutar de Alcudia en todo su esplendor histórico y comercial.

Todo el recorrido a pie del lunes ha quedado registrado en este track.

Cerro La Capitana y Torreón Albenda desde Rincón de la Victoria

Los espacios cerrados producen limitaciones extraordinarias en los hombres. Es necesario estar fuera, al aire libre, para admitir que hay cosas que no logras comprender; y esta concienciación no es una derrota sino una posibilidad que tienes de grandeza. A partir de ahí puedes hacer viajes extraordinarios.

Tamaro, Susanna. El viento sopla donde quiere. Seix Barral, 2025

Tras nuestro regreso de Cabo Verde (en la carpeta de borradores tengo medio preparada una entrada -resumen de las cuatro rutas que hicimos por allí) aprovechamos este jueves para estirar las piernas y hacer esta distraída y amena ruta , sin mucha dificultad y con muy buenas vistas sobre la costa y Rincón de la Victoria.

Comenzamos la ruta en la barriada de Las Posturas, entre la autovía y la carretera MA-3200. Desde los primeros pasos tomamos el Carril de los Toros, que nos regala una subida moderada pero constante mientras nos vamos alejando poco a poco del asfalto y entrando en un paisaje cada vez más rural.

El camino nos conduce hasta el Cerro Villarreal (192 m), donde la pendiente se vuelve algo más exigente. A partir de aquí seguimos avanzando por caminos rurales hasta llegar a un antiguo cortijo, junto a los restos de lo que en otro tiempo debió ser una pequeña granja. El lugar conserva aún algunas huellas del pasado: un viejo pozo, los restos de un abrevadero y un cobertizo que parece haber servido como cuadra.

Seguimos caminando y nos cruzamos con otro senderista que también anda en busca del Cerro de la Capitana. Con la ayuda del mapa topográfico de Wikiloc alcanzamos un promontorio de 394 metros sobre el nivel del mar, aunque pronto comprobamos que, para nuestra sorpresa, no se trata de la verdadera cima. Tras aceptar la evidencia y con una sonrisa por la pequeña “confusión montañera”, decidimos iniciar el descenso hacia nuestro siguiente objetivo: el Torreón de Albenda.

Los restos de esta torre defensiva se remontan a época nazarí. Formaba parte de una red de torres de vigilancia que se comunicaban visualmente a lo largo de la costa para alertar de posibles incursiones piratas. La Torre de Albenda (o Granadilla) pertenecía a una segunda línea de vigilancia, situada algo más en el interior, y desempeñaba también un importante papel en la protección y aviso a las alquerías cercanas.

A partir de aquí el camino se vuelve claramente descendente. Pasamos junto al refugio canino y los restos de un antiguo caserón que, a diferencia del campo que ha agradecido las últimas lluvias, no ha tenido tanta suerte: los temporales han provocado el derrumbe de gran parte de su estructura.

La bajada termina en el cauce del arroyo Granadillas, por el que caminamos durante unos 2 km de suave descenso hasta volver a enlazar con la carretera MA-3200. Desde allí regresamos al punto de inicio, cerrando así el recorrido.

Quizá esos dos kilómetros finales por el arroyo sean algo polvorientos, pero no deslucen una ruta que, en conjunto, merece mucho la pena por sus paisajes, su historia y ese pequeño sabor a exploración que siempre tiene el senderismo.

Todo el recorrido de hoy, exploración incluida, ha quedado registrado en este track.

Circular por las fuentes y cascada de Alte. Paseo por las aldeas de Soidos, Arneiro, Santa Margarita y Cruz dos Termos

E vejo a fonte grande, o sitio lindo onde eu compuz os meus primeiros versos, e de que o povo conta ingenuas lendas.

Cándido Guerreiro, Francisco Xavier. Poeta de Alte

En esta ocasión nos dirigimos hasta la bonita localidad de Alte, considerada una de las más típicas de Portugal, de origen romano, se puede apreciar el legado árabe en el callejero labreríntico y, sobre todo, en las chimeneas adornadas con filigranas y arabescos. También es la aldea natal del famoso poeta portugués Cándido Guerreiro. La aldea, de unos dos mil habitantes, vive sobre todo del turismo.

Dejamos el coche en el párking a la entrada de Alte y, como el tiempo está muy inestable bajamos a la cascada de Alte o de Vigario. La Queda do Vigário es un paraíso, un regalo de la naturaleza, de esos que ya es difícil de encontrar. Un salto de 24 metros de altura, precedido de una gran alfombra verdosa, rodeada de higueras, flores silvestres, olivos, algarrobos. Al parecer es una obra hidráulica de finales del siglo XVII que desviaba el cauce del Río Alte para generar esta cascada espectacular. Regresamos al pueblo y comenzamos la caminata propiamente dicha por la calle principal en dirección a la Iglesia parroquial y continuamos hasta un puente sobre el río Alte en donde se encuentra la fuente pequeña, continuamos hasta a la fuente grande, junto a la que se encuentra el poema de Cándido Gerreiro del que he extraído la cita de hoy. Es una zona muy fresca y que debe estar muy concurrida en verano con sus kioscos y terrazas. Continuamos por un carril paralelo al lecho del Río hasta que se separa de éste en un punto en el en el que comenzamos a subir suavemente hacia la sierra. Seguimos caminando por el carril, hasta que llega un momento en el que tenemos que salir del carril por una vereda cubierta de hierba que pasa bastante inadvertida. Este es el tramo más duro de la ruta: la vereda zigzaguea entre la maleza y no siempre está muy buenas condiciones. Este tramo de vereda, entre algarrobos, rocas y matorral nos lleva a Soidos. Soidos es una pequeña aldea que no cuenta con servicios de ningún tipo. salimos a la carretera. Inmediatamente veremos un cartel a la derecha que nos indica casa Marreiro. Ascendemos ese fuerte repecho hasta la casa y después seguimos por una vereda y una calleja entre paredes de piedra hasta el otro lado del cerro. Culminamos la subida y hacemos un alto para tomar una fruta.

Bajamos un poco y llegamos a una carretera en descenso que nos lleva hasta un cruce en el que encontramos balizas de otro sendero por la zona. Continuamos por la carretera hasta encontrar una noria muy vieja pero aún en funcionamiento. Dejamos la carretera por una pista forestal a la derecha. Seguimos la pista y en la siguiente bifurcación, la dejamos por la izquierda. Pasamos junto a algunas quintas con muy buena pinta. El camino desemboca frente a la aldea de Arneiro. Desde el camino tenemos una buena panorámica de la aldea y un par de lagunas en el valle. El camino nos lleva a las casas en la parte baja de Arneiro. Varios perros se asoman a nuestro paso. A la salida de Arneiro encontramos una fuente a mitad del camino entre esta aldea y la siguiente: Santa Margarita. Un fuerte repecho nos lleva a esta otra aldea. Muy cuidada, con un par de bares y, a la salida, con otra fuente muy cuidada y con lavadero en un nivel inferior de la carretera.El lugar está flanqueado por huertas y grandes extensiones de naranjos. Continuamos por carretera local hasta Cruz dos Termos, una aldea de similares características a Arneiro y Santa Margarita. La diferencia es que las quintas son de grandes dimensiones y están muy cuidadas. Junto a un almacén de frutas tomamos un camino terrizo un poco embarrado por el que regresamos a Alte. Callejeamos por un dédalo de callejas y salimos junto a la farmacia de la calle principal frente a la Iglesia. Tomamos de nuevo la calle principal, pasamos junto al mercado municipal y un par de restaurantes y llegamos al aparcamiento a la entrada de Alte. Buscamos un sitio para comer y terminar adecuadamente la mañana.

Para ser una ruta buscada a última hora y en previsión de que la meteorología no acompañara, ha resultado un paseo muy bonito, en el que hemos descubierto una zona muy bien conservada y con grandes encantos. La cascada de Vigario ha sido todo un descubrimiento y una sorpresa muy agradable.

Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado registrado en este track.

Descubriendo el bosque de Barão de São João: Mata Nacional, Vinha Velha y Menir Pedra do Galo

Descubriendo el mundo a la altura del hombre, el caminante se pone a la vez en situación de descubrirse a sí mismo en la quemazón de unos acontecimientos cuyo resultado desconoce -pues, al igual que la vida- el camino está hecho de lo improbable, más que de lo previsible.

Le Breton, David. Elogio del caminar. Siruela ed. Madrid 2025

Barão de São João es una freguesia portuguesa del distrito de Lagos situada junto a un parque nacional muy boscoso que ofrece media docena de rutas de senderismo, zonas de picnic y un circuito de mantenimiento. Por aquí pasa el sendero de Gran Recorrido GR 13 (La vía algarviana) y cada año celebra un festival artístico que relaciona Land art y senderismo. La zona sufrió un devastador incendio en agosto de 2025 y nos animamos a hacer una ruta por aquí para aprovechar los recursos que ofrece. Nos animamos por la ruta Roja, de algo más de 11 km y que finaliza por un camino flanqueado por las instalaciones artísticas que dejan los participantes del Walk and Art Fest.

La caminata comienza junto al Centro Cultural de esta población y se encamina hacia la Casa del Guarda de la Mata Nacional. Ya desde el comienzo el paisaje es desolador con buena parte de la zona forestal quemada y con muchos de los árboles que quedaron en pie derribados por los fuertes vientos y lluvias de las borrascas de estos días. En esta zona predominaban acacias, con manchas de pino piñonero y monte bajo de jaras, romero, lavanda, etc. En la zona intermedia de la ruta pasamos por Vinha Velha, un proyecto de Agroturismo en su segunda generación y que ofrece una gran variedad de actividades agro sostenibles y de educación y sensibilización ambiental. Pasado Vinha Velha se iniciaba una parte circular que implicaba el cruce de la Ribeira dos Lagos, un arroyo que normalmente se puede vadear sin problemas pero que ayer venía con un caudal impresionante por las lluvias caídas estos días. En este punto decidimos volver sobre muestro pasos y ampliar la ruta por el norte añadiendo la visita al Menhir llamado La Pedra do Galo siguiendo por el sendero señalizado PR 1 LGS

Desde este punto podemos ver las Sierras de Monchique y el Alto de Foia. Volvemos hacia Barão de São João por una pista forestal que cruza por la Mata Nacional en una zona en la que había varias instalaciones artísticas que han desaparecido con el incendio de 2025 o están seriamente afectadas. Finalmente llegamos al Passeio dos Poetas, a continuación el Passeio das Figuras con esculturas de Fracisco Roxo , angoleño residente en Barão de São João desde 1975. En este punto comienza a llover con cierta intensidad y nos dirigimos sin demora hacia el final de la ruta.

Finalmente, hicimos algo menos de 10 km con un desnivel de menos de 200 m en un tiempo de algo menos de tres horas. Toda la caminata quedó grabada en este track.