Aldeas perdidas de la Sierra de Segura con el Club de Montaña Grupo Verde de Gerena

Caminar nos devuelve el contacto con nosotros mismos. Calma el alma, activa nuestra creatividad y nos invita a ir más despacio. Caminar abre el corazón a la introspección y la inspiración. Caminar es un acto de sanación, una práctica espiritual y una fuente de flujo creativo.

Cameron, Julia. The vein of gold: a journey to your creative heart, Souvenir Press 2023

La ruta de las Aldeas Perdidas de la Sierra de Segura (Jaén) es un recorrido histórico y emocional que atraviesa parajes que fueron expropiados forzosamente en los años 60 para la creación del Coto Nacional de Caza. Es una travesía por el tiempo donde se visitan restos de vida serrana, cortijos en ruinas y paisajes vírgenes. Se trata de un recorrido de algo más de 22 km por los restos de algunas de aquellas aldeas expropiadas por un capricho del dictador. Con los compañeros y amigos del Club de Montaña Grupo Verde Gerena quedamos en el pequeño aparcamiento de Fuente Segura de Abajo para iniciar la caminata.

Nos encaminamos en dirección hacia Fuente Segura de Enmedio y caminamos por un extenso calar (meseta caliza) en constante subida hasta llegar a las inmediaciones del Cortijo de la Veguilla, una zona de alta montaña abierta y con vistas panorámicas. El cielo está muy encapotado y algunos bancos de niebla nos acompañan en esta parte del camino. Vamos encontrando algunos restos de la actividad ganadera de la zona: restos de apriscos, algún corralón una sima, etc. En estos primeros compases de la ruta alcanzamos la cota 1574 (la máxima elevación) hasta llegar a un mirador natural en el que tenemos una visión general del Valle en el que se asientan las aldeas. Dejamos las zonas más altas para descender al valle por una estrecha vereda que discurre por la Umbría de la parra. Descendemos unos 300 antes de encontrar el cortijo del Miravete, uno de los núcleos abandonados más emblemáticos donde se pueden ver una decena de construcciones en ruinas. Ubicado en un paraje idílico es un ejemplo perfecto del abandono forzoso. En un prado delante de la aldea tomamos una fruta y un breve descanso.

Tras la fruta retomamos la marcha por una zona de campo a través y, tras cruzar el arroyo de Los Centenares iniciamos una suave subida hacia la aldea de Los Centenares, quizás la aldea más emblemática y el “corazón” de la ruta. Conserva parte de su estructura urbana y destaca una gran era de trillar con bonitas vistas al valle. Aunque casi toda la aldea está en ruinas hay una casa con un letrero que indica “Casa no expropiada” y que se conserva en buen estado. Al parecer, el tendido eléctrico no llegó a funcionar pero se puede observar restos de postes y enganches en las fachadas. Salimos de Los Centenares por una pista forestal junto a la que encontramos una majestuosa y centenaria encina de gran porte.

Al llegar a un pequeño collado abandonamos la pista y descendemos por una barranco, muy deteriorado por los temporales del invierno pasado en dirección a Las Canalejas. Llegamos a esta aldea que conserva el cementerio y algunos restos de la Iglesia. Esta aldea, que llegó a tener más de 300 habitantes, está situada en un lugar céntrico respecto de otras aldeas. Salimos de esta aldea por un camino forestal en suave subida, pasamos el Collado de montaña Collado Salido e iniciamos un prolongado descenso hasta por el Barranco del Lobo llegar a Las Huelgas, ubicada en la parte más baja del Valle y tiene una frondosa vegatación de ribera. En este punto, abrimos las mochilas y, sentados en unas cómodas piedras damos cuenta del almuerzo, con prisa puesto que empieza una suave llovizna.

Tras el almuerzo y el descanso continuamos el camino, pasamos junto a los restos de la antigua Casa Forestal y tomamos una pista en subida. A unos 800 metros de camino deberíamos de haber tomado una vereda a la derecha pero, por error (mea culpa, lo siento compañeros no volverá a ocurrir) continuamos por la pista. Este error nos obliga a hacer unos centenares de metros en descenso monte a través hasta encontrar de nuevo el camino de la Aldea Espumaderas de Abajo. Esta aldea, junto con Espumaderas de Arriba, fueron dos núcleos de cortijos situados en una ladera que sube de nuevo hacia la meseta. Continuamos, siempre en subida hasta el Collado de La Majá la Caña (1419 m.) Llaneando llegamos al Collado de las Minas donde giramos a la derecha por un pedregoso sendero que desemboca en los cortijos de Fuente Segura de Abajo, junto al río Segura que es el punto final de nuestra ruta de hoy.

En resumen, ha sido un día bastante duro en el que hemos recorrido algo más de 22 km con un desnivel positivo de 905 m en un tiempo de 8 horas 23 minutos en movimiento y más de 10 horas en total. La ruta tiene una dificultad media-alta no tanto por la dificultad técnica, sino por la distancia, el desnivel y, sobre todo, por la orientación ya que muchos tramos discurren por sendas difusas o campo a través.

Nuestro agradecimiento a las personas del club que se encargaron de organizar esta bonita ruta y a los compañeros y compañeras que han participado. Ilustramos esta entrada con algunas fotos de todos ellos.

Todo este recorrido ha quedado registrado en este track

Circular al Nacimiento del Arroyo Natao desde la embotelladora de Aguas de Cazorla

Me gustan las caminatas largas, especialmente cuando las toman personas que me molestan

Allen, Fred. The Speaker’s Quote Book. Kregel Ministry, 2009

Esta es una ruta circular que destaca por sus vistas al valle y la vegetación de la Sierra de las Villas, tiene un desnivel y una distancia razonables pero tiene algunos tramos campo a través o con vegetación cerrada que aumenta la dificultad.

La ruta comienza en el cruce donde la carretera que viene del Pantano del tranco se encuentra con la entrada a la planta de Agua Sierra de Cazorla. En esta entrada hay un ensanchamiento de tierra donde los senderistas suelen aparcar. Hay muy poco espacio de aparcamiento. El primer km, en suave subida, se hace por la carretera que da entrada a a la embotelladora. A continuación tenemos algo más de un km por pistas forestales y por caminos olivareros.

A medida que ganamos altura, el sendero se asoma a balcones naturales. Desde aquí se domina gran parte de la Sierra de las Villas (la gran desconocida del parque natural). Puede observarse el contraste entre las zonas de pinar denso y los cortados calizos que caracterizan este valle. Es el lugar perfecto para una primera parada técnica y hacer fotos panorámicas de la cuenca del arroyo. A partir de este punto entramos en una zona de denso matorral, entre el que domina el romero en dura subida y con el camino muy desdibujado (esencial llevar un buen track). Al llegar a los 870 m dejamos el campo a través y entramos en una zona de camino rural bastante desdibujado.

En este punto la ruta es un viaje al pasado agrícola y ganadero de la zona. Los restos que vamos encontrando son testimonios de una vida serrana ya desaparecida:
Cortijo de la Olalla y del Diablo: Son los primeros que aparecen; sus nombres están ligados a leyendas locales o a la dureza del terreno.
Casas del Natao: Es el conjunto más significativo. Conserva estructuras de piedra que muestran cómo se organizaban las familias en el corazón de la sierra. Está habitado y hay que tener en cuenta que en sus cercanías es común encontrar ganado y perros de pastoreo, por lo que es recomendable no molestar a los animales. Continuamos hasta el nacimiento del Arroyo Natao. Se encuentra al fondo de una especie de circo natural. En esta ocasión estaba completamente seco. Sobre la marcha pensamos en alguna captación de aguas pero luego nos enteramos que la embotelladora aprovecha el manantial de la Virgen de la Esperanza, situado un poco más abajo de éste. A pesar de todo  el entorno aquí es mucho más fresco y húmedo, con presencia de helechos y musgos, creando un microclima ideal para descansar antes de iniciar el regreso. 

Comenzamos el descenso por un camino que nos lleva entre olivares a los restos de otros cortijos entre ellos el Cortijo de la Huerta: situado en una zona más llana y fértil, donde antiguamente se aprovechaba la humedad del arroyo para pequeños cultivos de subsistencia. Desde el cortijo de la Huerta un fuerte camino en descenso nos lleva de nuevo a la carretera que viene desde el Pantano del Tranco por la que llegamos hasta nuestro coche.

En resumen, ha sido un recorrido muy bonito y entretenido en un entorno privilegiado como es éste del P.N. Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Recalcar que parece un paseo pero es un sendero duro con tramos de campo a través y con mucho matorral. En total hemos hecho 14,71 km en un tiempo de cinco horas y cuarenta y cuatro minutos con un desnivel positivo de 549 m.

Todo este recorrido se puede encontrar en este track.

Circular a Pontones por el arroyo Azul

Si no escalas la montaña, jamás podrás disfrutar del paisaje.

Neruda, Pablo. Atribuida a este autor no consta en ninguno de sus poemarios. Encontrada en un sobrecito de azúcar.

Esta ruta por los Alrededores de Pontones combina el sonido constante del agua, bosques de ribera de colores vibrantes y la esencia del pastoreo tradicional. Con algo menos de diez kilómetros y un desnivel muy asequible, es la excursión perfecta para disfrutar sin prisas de la alta montaña segureña en una tarde primaveral.

Tras una suculenta comida en la Casa del Cordero comenzamos la caminata en Pontón Bajo buscando el carril que bordea el margen izquierdo del río Segura. En estos primeros pasos, el río balbucea entre chopos y mimbreras, mostrando una vegetación de ribera que en este comienzo de primavera se tiñe de unos verdes vibrantes. Al poco nos encontramos con Nati y Jose, unos madrileños afincados en León que han comido junto a nosotros en la Casa del Cordero. Tras cambiar algunas impresiones sobre la comida y el senderismo, continuamos el camino para encontrarnos con el Arroyo Azul.

Aproximadamente a los 1,5 km, llegamos a la unión de aguas: el Arroyo Azul entrega su caudal al Segura. Giramos a nuestra izquierda para remontar este pequeño afluente. El carril se estrecha y el entorno se vuelve más íntimo. Aquí la biodiversidad es la protagonista: vemos  nogales de gran porte, arces y algunos ejemplares de abedul, una reliquia botánica en estas latitudes. El camino discurre junto al cauce del Arroyo Azul (también conocido como Roazul) que, quizás por los temporales del invierno pasado, ha cambiado algo el cauce y ha invadido el camino. Hacia el km 3,5 de nuestro recorrido nos desviamos a la derecha para subir a la Cueva del Arroyo Azul. Se trata de un gran abrigo rocoso utilizado por los pastores para refugiar ganado ante las tormentas de la sierra. Tras un breve descanso, regesamos al arroyo, lo cruzamos y desde aquí, el sendero comienza a ganar una altura suave para regalarnos vistas despejadas de las muelas calizas que rodean el valle. Al salir del barranco, el paisaje cambia drásticamente a un páramo seco conocido como la estepa de Castilla la Vieja, ofreciendo vistas panorámicas del entorno. Enlazamos con el camino que nos lleva hacia Pontón Alto, desde donde iniciaremos el cómodo descenso final hacia Pontón Bajo pasando por hitos locales como la Piedra Horadada y el Cristo de las Maravillas

En resumen, una ruta fácil, pasando por huertas tradicionales, formaciones kársticas y pastos ganaderos. Todo el recorrido de esta tarde ha sido grabado en este track.

Castril de la Peña: Cerrada del Río Castril, Paraje Natural de la Peña de Castril, castillo y visita turística por el municipio

Sube a las montañas y recibe sus buenas nuevas. La paz de la naturaleza fluirá hacia ti como la luz del sol fluye hacia los árboles. Los vientos soplarán su propia frescura en ti, y las tormentas su energía, mientras que las preocupaciones se alejarán de ti como las hojas del otoño

Muir, John Our National Parks (1901) 

El recorrido por las pasarelas del río Castril es uno de los itinerarios naturales más destacados de la provincia de Granada. Esta ruta lineal, de corta distancia, transcurre por el espectacular cañón excavado por el río bajo la histórica Peña y el castillo de la localidad, empleando una infraestructura de pasarelas de madera ancladas a la pared rocosa, puentes colgantes y túneles.


El itinerario comienza en el parque La Arboleda Perdida, un espacio dedicado a la memoria de José Saramago donde un panel informativo recoge el relato homónimo del autor. Tras atravesar el parque, se llega al punto de control de las pasarelas. Actualmente, el acceso está regulado mediante una tasa de entrada, aunque la disponibilidad del personal de cobro puede variar según la temporada. El primer tramo discurre sobre estructuras de madera a baja altura sobre el cauce, lo que permite disfrutar de los saltos de agua sin grandes dificultades técnicas ni sensación de vértigo.Tras las pasarelas, un puente colgante da acceso a un túnel excavado en la roca. Este pasaje cuenta con iluminación natural gracias a sus extremos y a una oquedad central que ofrece vistas directas a una cascada. Al salir del túnel, proseguimos la ruta por el margen derecho del río, pasando por zonas de uso ganadero. Posteriormente, el camino desciende hacia una zona de choperas donde el río fluye más calmado. Tras llegar a un punto en el que había un pequeño puente de madera para cruzar el río, nos damos cuenta de nuestro error: los temporales de este invierno pasado han arrasado el puente y tenemos que cruzar el río a pie para alcanzar el sendero que conecta (siguiendo señalización naranja) con el Molino de la Cerrada.

Antes de volver a la Cerrada, tomamos una calle que nos lleva directamente a casco urbano de Castril, con sus calles engalanadas de geranios, sus fuentes y “tinaos” . Castril de la Peña, recientemente nombrado Municipio Turístico de Andalucía, es un enclave espectacular en el altiplano granadino que destaca por la integración perfecta entre su casco histórico y el Monumento Natural de la Peña.

Destaca la fortaleza, de origen almohade y nazarí, que se asienta sobre un picacho rocoso que domina el valle y servía como bastión defensivo estratégico. En el recinto se han recuperado aljibes, torres, una antigua mezquita y murallas que testimonian su pasado militar. En la cima hay una estatua que representa un Cristo del Sagrado Corazón. Callejeamos un poco por el casco urbano y regresamos hasta el Molino de la Cerrada, desde el que cruzando un último puente nos permite enlazar de nuevo con la zona del túnel y las pasarelas para finalizar el recorrido.

En resumen, ha sido un recorrido muy bonito y un poco accidentado por nuestro despiste y nuestro interés en alargar la ruta. En la actualidad se puede hacer más corta y sencilla cruzando a la salida del túnel hacia el Molino de la Cerrada y subir a Castril sin más problemas.

Todo nuestro recorrido (un poco accidentado) se puede ver en este track.

Ruta por el Humedal de Padul (Circular desde Cozvíjar)

La suma del todo es esta: camina y sé feliz, camina y sé saludable. La mejor manera de alargar nuestros días es caminar con paso firme y con un propósito.

Dickens, Charles. Household Words. Londres,1853

De vuelta de las calas de Mallorca y con la mente ya puesta en las próximas caminatas por las sierras de Cazorla, tocaba «hacer piernas». Buscábamos algo cerca de casa, un recorrido circular, prácticamente llano y que nos permitiera reconectar con el entorno local sin grandes desniveles.
Siguiendo un itinerario de Bienve Delgado en Wikiloc (que combina con maestría los mejores trazados de la zona), nos lanzamos a recorrer el perímetro de la Reserva Natural Humedal de Padul, un espacio donde la geología, la historia y la biodiversidad se dan la mano a los pies de Sierra Nevada.

Nuestra ruta nos lleva por el corazón del Valle de Lecrín. El paisaje es un contraste fascinante: por un lado, la tradición agrícola de Cozvíjar —con sus campos de vides, olivos y almendros que parecen no tener fin— y, por otro, la exuberante vida del Humedal de Padul.
Este humedal no es un sitio cualquiera; es la mayor turbera de la Europa meridional. Su importancia radica en que actúa como una «cápsula del tiempo» ecológica, conservando sedimentos de miles de años.
Comenzamos nuestra marcha en Cozvíjar, junto a la Ermita de la Virgen de la Cabeza. Cozvijar, junto con Conchar parte del municipio granadino de Villamena desde1975. Está situada en la parte centro-norte del Valle de Lecrín. Cerca de esta localidad se encuentran los núcleos de Dúrcal, Marchena, Cónchar, Nigüelas y Padul. El inicio de la ruta nos lleva por un carril, que, por una confusión nuestra, desemboca en un olivar desde el que nos toca improvisar unos cien metros junto a la verja de un cortijo. Desde el camino a la acequia el paso habitual ha sido arado; afortunadamente el propietario de la finca colindante, con mucha amabilidad, nos indicó el lugar en el que nos habíamos equivocado y nos indicó el camino correcto. A partir de este punto comenzamos a ver los hitos que señalan la senda del Mamut. Desde aquí vaya nuestro agradecimiento
Una vez superado este tramo, el camino se vuelve cómodo y fluido, bordeando todo el perímetro del humedal. Es un tramo ideal para disfrutar del silencio y la brisa. Pronto llegamos al aparcamiento junto al aula de la Naturaleza de El Aguadero (abierto sólo los fines de semana. Junto al Aula está el parque de los animales prehistóricos, donde da inicio la Senda del mamut por la que rodeamos la parte NE de la Laguna. Es un recorrido precioso y un refugio vital para la fauna: caminar por aquí es ir acompañado por el canto de algunas de las más de 150 especies de aves que lo habitan. Con un poco de paciencia, es fácil avistar la elegante silueta de la garza real, el rascón europeo o el vuelo bajo del aguilucho lagunero entre los densos carrizales y juncos. Es una sucesión de plataformas para la observación de aves, charcas para la recuperación de anfibios y pasarelas que nos hacen sencillo el caminar. Casi al finalizar el recorrido hay unos bancos y un area recreativa donde tomamos un descanso y un pequeño refrigerio.

Al rodear la laguna por completo, enlazamos con el Camino de los Quinientos, que nos lleva directamente a la Fuente del Malnombre y sus huellas romanas. Éste es otro de los puntos mágicos del recorrido. Más allá de ser un manantial que refresca el camino, este lugar es una ventana al pasado. Aquí se conservan restos de una antigua Calzada Romana, donde todavía se aprecian en la roca los surcos profundos dejados por los carros hace dos mil años. Desde aquí iniciamos el regreso, tomamos el Camino de los Molinos (este tramo es asfaltado) y es uno de los momentos más sosos de la caminata. Ignoramos un desvío señalizado a la izquierda (que nos llevaría de nuevo hacia la laguna) y, tras cruzar el puente sobre el Arroyo de la Laguna se pueden apreciar algunas cuevas naturales que pudieron ser utilizadas en el Paleolítico. Este Arroyo es el canal que, en el siglo XVIII, se usó para la desecación controlada del humedal. Más adelante pasamos junto al cementerio de Cozvíjar y cerramos el círculo regresando a la Ermita de la Virgen de la Cabeza.

En resumen han sido algo más de 13 km de caminata con una parte centrada en la naturaleza en torno a la Laguna de Padul y una segunda parte con un interés histório y etnográfico.

Todo el recorrido de esta mañana lo hemos dejado grabado en este track.

Subida al Bec de Ferrutx desde la ermita de Betlem

«Ir contracorriente» en la montaña significa buscar el sosiego y la contemplación en lugar de solo buscar cimas o récords.
Garbizu, Juanjo. Monterapia. Ed Diéresis 2021

Para culminar estos días en Mallorca nos animamos con esta completa excursión circular en la que intentaremos coronar la emblemática cima del Bec de Ferrutx (528 m), sumando además otros picos cercanos y una visita turística a la Ermita de Betlem.

Partimos del parking situado a la entrada de la Ermita de Betlem (carretera Ma-3333 desde Artá). El camino arranca a la izquierda de la barrera por el sendero del Camino del Puig de Ferrutx (GR-222)

Antes de eso, nos acercamos a la ermita que se fundó en el año 1805 por miembros de la congregación de ermitaños de San Pablo y San Antonio. Se asienta sobre los restos de una antigua alquería musulmana llamada Binialgorfa, aprovechando los cimientos de una torre de defensa y una antigua almazara (tafona) donadas por la familia Morell. El complejo refleja el modo de vida eremita; conserva restos de huertos, una era y un molino, que permitían a la comunidad ser totalmente autosuficiente en este entorno remoto. Aprovechamos este recorrido por los terrenos de la ermita para subir al Puig d’en Coassa (320 m). Para ello Tomamos el sendero que sale de la parte trasera de la ermita. En la cima encontramos los restos de un antiguo observatorio y una vista privilegiada sobre la bahía antes de descender al punto de partida.

Ahora sí, comenzamos a recorrer el GR-222. En los primeros metros, caminamos entre pinos y carrizo, dejando a la derecha el cementerio de la ermita y las antiguas Casas de Can Virell, donde aún se aprecian los bancales agrícolas. Tras cruzar el torrente Jonquera, el sendero asciende hasta un collado. A la izquierda vemos el peñasco de La Talaieta (412) al que subimos sin sendero definido a través de carrizo (20 min aprox.) que recompensa con una excelente panorámica de 360º. El descenso lo hacemos igual que la subida, sin camino y entre carrizos. De vuelta al sendero del Puig de Ferrutx, por un camino muy pedregoso, dejamos el Puig d’en Pelat a nuestra izquierda y descendemos al Coll d’en Pelat para afrontar la subida final. El terreno se vuelve rocoso pero está bien señalizado con hitos. En pocos minutos alcanzamos la cima del Puig de Ferrutx (517 m) rodeada de cabras silvestres. La panorámica es soberbia, abarcando toda la Bahía de Alcudia, la Colonia de Sant Pere y Son Serra de Marina . Esta cima, marcada por un vértice geodésico, ofrece una perspectiva impresionante de los acantilados del Bec. Cresteamos por el borde del acantilado en dirección al Bec de Ferrutx pero el fuerte viento que ha soplado durante toda la mañana nos disuade de hacer cima cuando nos encontrábamos a escasos 50 m. Tras las fotos de rigor nos tomamos un ligero refrigerio e iniciamos el descenso por el mismo camino.

A la vuelta aprovechamos para hacer otra cima: El Puig d’en Pelat (485 m) con una subida corta y cómoda que nos mejora la perspectiva del entorno.

En definitiva, esta ruta por el Bec de Ferrutx y la Ermita de Betlem no es solo un reto físico de cimas y senderos, sino un viaje al corazón más puro de la Serra de Llevant. Coronar sus riscos permite dominar con la mirada la inmensidad de la bahía, mientras que los muros silenciosos de la ermita nos conectan con una historia de autosuficiencia y paz espiritual. Es el colofón perfecto para despedir la isla por ahora: una jornada donde el esfuerzo de la subida se disuelve ante la belleza de un paisaje que parece suspendido en el tiempo.

Todo el recorrido de esta mañana lo hemos dejado registrado en este track.

Ascensión al Na Blanca desde la Playa de Formentor

Llegar a la cima es opcional. Bajar es obligatorio

Viesturs, Ed montañero de grandes alturas

Esta ruta circular tiene como objetivo coronar la modesta pero espectacular cima de Na Blanca (332 m), un mirador privilegiado sobre el extremo norte de la Sierra de Tramuntana. El itinerario destaca por su variedad paisajística, combinando la primera línea de costa con senderos de montaña y antiguas posesiones mallorquinas. Se trata de un recorrido recomendado por Nino (talayot56) compañero y amigo del Camino de Invierno.

Comenzamos la caminata en el aparcamiento de l’Espigó, en la emblemática playa de Formentor. En estos meses de temporada baja es completamente gratuito durante el día. Tras dejar el vehículo, caminamos por la orilla de esta playa de aguas turquesas, protegidos por la sombra de pinos centenarios. Al llegar a El Mollet, abandonamos la costa para adentrarnos hacia el interior por el Carrer de Formentor. En la última curva a la derecha de esta calle, unas flechas rojas pintadas en la roca marcan el inicio de un sendero que asciende con rapidez por un terreno inclinado con algunos hitos de piedras a modo de balizas.El ascenso inicial es directo y empinado sobre roca y pinar; es recomendable un buen calzado de montaña con buena adherencia. A medida que ganamos altura, la vegetación de pinos da paso al carrizo y el paisaje se abre. Tras una breve subida, alcanzamos una zona con vistas al Cap des Pinar y al Cap de Ferrutx. En una bifurcación posterior, optamos por el ramal izquierdo para alcanzar finalmente la cima de Na Blanca (332 m), coronada por un gran hito de piedras. Aunque hay muchos hitos, en esta última parte de la subida cerca de la cima es fácil despistarse; conviene estar atento a las marcas de piedra o seguir un buen track con el GPS.

Desde este punto, la panorámica es sobrecogedora: se dominan las bahías de Pollença y Alcúdia, la isla de Formentor, la Talaia d’Albercutx y la silueta escarpada de la Serra de Cavall Bernat. Hacia el norte, se distinguen perfectamente el Puig Fumat y la Roca Blanca. Tras las fotos de rigor buscamos unas cómodas piedras y nos tomamos un ligero refrigerio.

Iniciamos el descenso por la vertiente opuesta siguiendo los hitos hasta un collado a 216 metros de altitud, donde se encuentran los restos de una antigua balsa contra incendios. Bordeando el Puig del Sellers, llegamos al Coll de la Geneta, desde donde se divisan las Cases Velles de Formentor y sus campos de cultivo tradicionales.

Durante el descenso de Na Blanca, el itinerario nos permite contemplar las Cases Velles, el núcleo histórico de la emblemática posesión de Formentor. Estas construcciones no son solo un hito en el camino, sino el testimonio de una forma de vida que desapareció con la llegada del turismo moderno.
Origen y Función: Antes de que Formentor fuera conocido mundialmente por su hotel y su faro, era una explotación agrícola y ganadera aislada. Las Cases Velles funcionaban como el centro de gestión de la finca, donde se procesaba el aceite en su propia almazara (tafona) y se cultivaban cereales y viñedos en los bancales cercanos.
En los años 20, el poeta y mecenas argentino Adan Diehl compró la península de Formentor. Aunque su gran legado fue la construcción del Hotel Formentor en 1929, las Cases Velles siguieron siendo el corazón rural de la zona, manteniendo la esencia de la arquitectura tradicional mallorquina con sus muros de piedra y techos de teja árabe.
El conjunto que observamos hoy, junto con los campos del Pla de les Cases Velles, representa uno de los pocos ejemplos de arquitectura civil de montaña que se conservan en esta parte tan expuesta de la península, sobreviviendo al desarrollo urbanístico de la costa.

Continuamos el descenso hacia el Coll de l’Olivardar, un cruce de caminos clave señalizado con un poste indicador. Ignoramos el desvío a Cala Murta y seguimos de frente hacia las Cases Velles. El sendero, ahora más suave, discurre paralelo a la carretera del faro (Ma-2210) a través de un frondoso pinar. El tramo final atraviesa el Pla del Pujol, ofreciéndonos una última vista de la cara vertical de Na Blanca a nuestra izquierda y la Talaia d’Albercutx de frente. Tras unos minutos de marcha llana, alcanzamos el aparcamiento de l’Espigó saltando un último botador de madera, dando por finalizada esta completa jornada de sender

En resumen, Na Blanca es mucho más que una montaña; es la oportunidad de entender la península de Formentor desde el cielo, conectando su pasado agrícola en las Cases Velles con la belleza salvaje de sus acantilados. Una ruta imprescindible para quienes buscan algo más que sol y playa.

Por si alguien que lea esto lo necesita, nuestro trayecto de hoy ha quedado registrado en este track.

Parque Natural de S’ Albufera de Mallorca en Muro. Ruta 3 (ruta roja)

Miles de personas cansadas, con los nervios a flor de piel y excesivamente civilizadas empiezan a descubrir que ir a la montaña es volver a casa, que lo salvaje es una necesidad

Muir, John. Viajes por Alaska. Desnivel 2004

S’Albufera de Mallorca fue declarada Parque Natural el 28 de enero de 1988 (Decreto 4/1988). Es también zona húmeda de importancia internacional incluida en el convenio de Ramsar y en la Red Natura 2000, como Zona de especial protección para las aves (ZEPA) y lugar de importancia comunitaria (LIC). La fisionomía actual de se Albufera se debe, sobre todo, a las obras de desecación que realizó entre 1863 y 1871 la New Majorca Land Company, una empresa inglesa con un contingente de más de 1.500 trabajadores que hicieron titánicas reformas estructurales en el sistema de drenaje, regadío y comunicación viaria. De aquella época se conserva la red de canales y diques, de los cuales destacan el Gran Canal, el del Sol, el de sa Siurana o el Canal Riego, una importante red de caminos y puentes (puente de los Ingleses , de sa Roca, de Son Carbonell…) o el edificio de Can Bateman, que fue primero estación de bombeo, fábrica de papel después y Centro de Interpretación del Parque en la actualidad.

La Ruta 3, oficialmente denominada Camí d’en Mig – Ses Puntes, es el itinerario más completo y largo del Parque Natural de s’Albufera de Mallorca. Es una ruta circular ideal para recorrer los diversos ecosistemas del humedal y conocer su patrimonio etnológico. La ruta comienza y termina en el Centro de Recepción de Sa Roca. Sigue un trazado circular que rodea gran parte de la reserva.

Dejamos el coche en una bolsa de aparcamiento junto al Puente de los Ingleses, donde está la entrada oficial del parque. Desde la entrada hay que caminar unos 900 m. Hasta llegar a las oficinas del parque donde se encuentra el centro de recepción de Sa Roca donde nos darán instrucciones de cómo circular por dentro de este humedal, nos ofrecen folletos con las rutas que se pueden hacer, etc. El elegido por nosotros no tiene pérdida ninguna. Comienza junto al centro de interpretación y continua por el Cami d’en Mig hasta llegar a Can Blau. Por el camino nos encontramos un par de plataformas para observación de aves y algunos paneles informativos. En Can Blau salimos del parque y tomamos la carretera de Es Forcadet que pasa a llamarse Camí des Polls tras la confluencia del Torrent San Miquel y el Torrent de Muro. En Sa Font continuamos por un camino Vecinal entre modestas casas de labranza hasta llegar a la plataforma de observación de Amarador. Seguimos por el Camí d’en Pep para entrar de nuevo en el parque por el Camí de Ses Puntes. Por este camino llegamos al Gran Canal y un camino paralelo al canal nos devuelve a la puerta de entrada al parque.

Resulta bastante fácil el avistamiento de aves (fochas, ánades, garzas, estorninos, mirlos, verderones, jilgueros, varias parejas de flamencos, etc. Entre la vegetación predominan los carrizos, eneas, juntos, algas etc.

A lo largo del camino hemos encontrado infraestructuras históricas como puentes, acequias y antiguas compuertas de gestión hídrica.

En definitiva, recorrer el itinerario 3 de s’Albufera es sumergirse en un santuario de biodiversidad donde el agua es la gran protagonista. Entre el susurro del carrizal y el vuelo de las garzas, este camino nos recuerda la importancia de conservar estos humedales, piezas clave del equilibrio natural de Mallorca. Una visita que combina historia, calma y una conexión pura con el entorno.

Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado registrado en este track.

Camí de s’Arxiduc desde Valldemossa

El caminante disfruta de ese precipitarse en el anonimato, de ese no estar para nadie, excepto sus compañeros de ruta o los encuentros que surgen por el camino. Dar el primer paso es sinónimo de cambiar de existencia por un tiempo más o menos largo

Le Breton, David. Elogio del caminar. Ediciones Siruela 2025

El año pasado realizamos dos rutas con el Camí de s’Arxiduc como eje temático. Este camino se puede realizar de dos maneras: cruzando la finca privada de La Montaña de Voltor (tiene un control de cupos que se gestionan telefónicamente de manera gratuita) o bien accediendo desde la finca de uso público de Son Moragues por el GR 211 y enlazando con el Camí de s’Arxiduc desde la zona de las cimas y realizando el recorrido de modo inverso. Ante las dificultades para contactar con los gestores de La Montaña de Voltor hicimos primero esta ruta “Puig Gros y Puig Caragolí desde Valldemossa por el Camí de s’Axiduc” y, posteriormente, cuando ya tuvimos la confirmación del acceso hicimos esta otra: “Camí del Arxiduc y miradores por la Muntaya del Voltor desde Valldemossa” En esta ocasión seguimos una propuesta del usuario de wikiloc juangblazquez en la que unifica ambas rutas. Así pues, solicitamos permiso para acceder a la finca La Montaña de Voltor a través de whatsApp al 619591985 y con la confirmación del acceso, esta mañana nos dirigimos a Valldemossa para hacer esta caminata.

Antes de nada, decir que esta ruta circular con inicio en Valldemossa permite recorrer íntegramente el emblemático Camí de s’Arxiduc, una de las secciones más bellas del GR 221. A lo largo del trayecto, se visitan miradores históricos como el de Ses Puntes y se coronan tres de las cumbres más representativas de la zona. Es un itinerario de dificultad moderada, perfecto para senderistas que buscan combinar un desnivel exigente con vistas vertiginosas y un entorno natural protegido

Esta ruta comienza en la Calle de ses Oliveres de Valldemossa. Tras aparcar, caminamos hacia la barrera de Son Gual Petit. A la izquierda de la calle comienza el Camí del Teix, que asciende paralelo al torrente. Tras cruzar una cancela de tipo menorquín,  y una barrera de acebuche, entramos en la finca “Muntanya del Voltor” y, tras confirmar nuestros nombres tomamos un camino de carro que sube entre bancales y antiguas zonas de carboneros, pasando cerca de la Font de s’Abeurada (0.6 km). Tras unas lazadas con fuertes repechos y vistas a Valldemossa, alcanzamos el Pla des Pouet (685 m) en unos 45 minutos donde encontramos el primer mirador, el Mirador de Son Gual (1.7 km). Seguimos de frente hacia un pozo de piedra y tomamos el Camí del Mirador de ses Puntes. En el trayecto veremos restos de una barraca de carbonero y un horno de pan bien conservado. El camino nos lleva al Mirador de Ses Puntes (3.0 km): Situado a 775 m, destaca por sus almenas medievales y sus vertiginosas vistas de 300 m de caída vertical. Deshacemos unos metros el camino hasta el mirador para dirigirnos hacia Sa Talaia Vella (3.6 km): Un suave ascenso y alcanzamos el vértice geodésico de esta cima (856 m) con vistas hasta la bahía de Palma. Poco después, pasamos por el reformado Refugio del Archiduque (4.1 km). Descendemos del Refugio y nos dirigimos al mirador des des Garriguer desviándonos del camino principal por un sendero poco evidente. Se trata de un mirador poco transitado pero con hermosas vista a Sa Foradada y Deiá. Regresamos al camino principal para bajar hasta el Coll de Son Gallard (5.1 km) identificable por un banco de piedra en esquina , en el que encontramos un cruce de caminos. Seguimos ascendiendo y nos desviamos brevemente a la derecha para visitar la Cueva de l’Ermitá Guillem (5.5 km), que conserva estancias y un pequeño altar. De vuelta al camino principal, alcanzamos el filo de la cresta. Durante 20 minutos caminamos por el borde de los acantilados, un tramo espectacular (no apto para personas con vértigo) que ofrece panorámicas de la Cala de Deià y el Puerto de Sóller. En este punto nos detenemos para descansar un poco y tomar una fruta.

Retomamos la marcha en suave subida para coronar tres picos muy interesantes. Primero llegamos al Puig Caragolí (7.4 km): Coronamos esta cima de 944 m tras un corto desvío a la izquierda. La falda del monte está plagada de cabras que pastan tranquilamente. Es uno de los mejores miradores de la Tramuntana (Puig Major, Massanella, Teix).
Seguimos hasta Pla dels Aritges: Un tramo llano donde ignoramos el Camí de ses Fontanelles para seguir de frente.
Finalmente, encaramos la subida al Puig Gros (8.9 km): Iniciamos la última subida hasta los 938 m. El camino atraviesa la cima y desciende hacia la zona de Es Racó Perdut. Una vez superado el Puig Gros, la ruta inicia el regreso hacia el valle. El camino desciende suavemente por la cresta hasta alcanzar la zona de Es Racó Perdut. Como ya son más de las dos de la tarde buscamos unas cómodas piedras para tomarnos unos bocadillos y algo de fruta.

Comenzamos el regreso bajando hasta Es Racó Perdut donde vemos el desvío que sube al Puig des Teix. Lo dejamos a la izquierda y continuamos por un bonito camino de similares características al del Arxiduc. Poco después nuestro camino se adentra en zona boscosa e inicia un rápido descenso trazando varias lazadas. Al cabo de un rato dejamos a nuestra izquierda un enorme pozo de nieve. A continuación se encuentra el Refugio de Son Moragues (10.5 km). Unas curvas más de inclinado descenso y llegamos al Área Recreativa de sa Font dels Polls (10.9 km), donde vemos una fuente, un pozo con su brocal y unas cuantas mesas con sus correspondientes bancos. Continuamos el descenso, pasamos por algunos ranchos de carboneros (el carbón fue una importante actividad económica en la Sierra de Tramuntana), encontramos también un par de hornos de cal. Por el camino dejamos atrás un hotel para insectos (restos de alguna actividad didáctica desarrollada en la finca) y nos dirigimos a la entrada/salida de la finca pública Son Moragues. Junto a la entrada, una cancela que debía estar abierta, se encuentra cerrada con candados, por lo que seguimos las indicaciones de GR-211 y llegamos hasta la posessió de Sa Coma. La possessió de sa Coma es una de las fincas históricas menos conocidas del entorno rural de Valldemossa, tiene origen probablemente medieval o bajomedieval, fue ampliada entre los siglos XVII–XIX y estuvo dedicada a una economía mixta de montaña (cultivo de olivo y cereal en bancales, producción de carbón vegetal, ganadería extensiva , aprovechamiento forestal). No es una possessió monumental como otras más conocidas, sino más funcional y ligada al trabajo de montaña. Aquí se encuentra el Pi de sa Coma, un pino singular usado como referencia natural dentro de antiguos caminos de montaña. Bajando por el camino de Sa Coma llegamos a la urbanización Archiduque Luis Salvador y desde esta urbanización al Carrer Ses Oliveres donde tenemos el coche aparcado.

En resumen, recorrer el Camí de s’Arxiduc ha sido caminar por la historia viva de la Sierra de Tramuntana. Esta ruta, trazada a finales del siglo XIX por el Archiduque Luis Salvador de Austria, nos ha transportado a descubrir un paisaje donde la ingeniería de piedra en seco se funde con los acantilados más espectaculares de Mallorca. Desde las cimas del Puig Caragolí, Talaia Vella y el Puig Gros, hemos disfrutado de una panorámica infinita sobre el Mediterráneo en un itinerario que es, sin duda, una de las joyas del senderismo balear.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado grabado en este track.

La Comuna de Valldemossa por el Camí Vell de Palma (s’Estret)

Caminar implica reducir la utilización del mundo a lo esencial.

Le Breton, David. Elogio del caminar. Ed Siruela 2025.

En esta ruta haremos un viaje por la arquitectura rural de la Serra de Tramuntana, conectando antiguas posesiones y aprovechamientos forestales tradicionales. Para hacerlo seguimos un track del usuario de wikiloc juangblazquez, Alma Mater del blog Caminando por Mallorca, (en el que nos inspiramos para muchas de nuestras rutas por estas tierras) en el que hemos hecho algunas modificaciones (por torpeza nuestra) que emborronan el excelente track de origen.

Comenzaremos la ruta en s’Estret de Valldemossa, un pequeño aparcamiento junto a la carreterera Ma-1110 en el km 14,450, junto a un puente sobre el arroyo Valldemossa en un paso flanqueado por el peñasco de La Bombarda y el mítico Puig de Na Fátima. Tomando el camino de la derecha, nos adentramos en el valle de las grandes fincas (possessions) de Valldemossa . La primera es Son Matge, con su edificación del siglo XVII y cultivos de olivar y aguacate. Poco después alcanzamos Son Brondo, una posesión de origen árabe con arquitectura señorial típica mallorquina.

Tras una bifurcación, tomamos el Camí Vell de Palma, que bordea Son Salvat, otra finca del siglo XVII estructurada en forma de «U». El camino se transforma aquí en una estrecha vía de herradura con tramos de tierra y piedra que asciende suavemente hasta la depuradora de Valldemossa. Tras un breve tramo asfaltado, enlazamos con el Camí de Son Jeroni, un vial flanqueado por muros de piedra seca que ofrece algunas de las mejores vistas del valle y la Cartuja. En este punto, tras pasar Son Salvat, el camino de herradura presenta algunos derrumbes donde la vía se estrecha considerablemente. Se puede pasar a pie, pero es recomendable extremar la precaución, especialmente en días de lluvia o humedad. El camino enlaza con una pista asfaltada que nos acerca a Valldemossa. Pasamos junto a un arco de un pequeño acueducto (Sa Tafona), la finca de Es Molinet con su esbelta torre neogótica y nos adentramos un poco en el casco antiguo de Valldemossa. Tras este paseo regresamos hasta el acueducto de Sa Tafona y continuamos el ascenso por el sendero de Sa Tafona hasta adentrarnos en la Comuna de Valldemossa. Con este nombre se conoce un bosque comunal que alberga, entre otras construcciones del patrimonio agrícola de la zona la Casa de Neu dels Cartoixos, un pozo de nieve del siglo XVII utilizado por los monjes de la Cartuja para el comercio de hielo. Junto al pozo de nieve, aprovechamos un par de cómodas piedras y nos tomamos un poco de fruta para reponer fuerzas y completar la subida.

Tras alcanzar el punto más alto de la ruta (611 m), el camino ofrece un par de miradores naturales hacia el pueblo y el anfiteatro de montañas que lo rodea. Tras el segundo mirador natural iniciamos la bajada. En este punto estesendero de bajada es «poco evidente» al principio; por lo que es recomendable el uso de GPS o un mapa detallado para no perder el desvío hacia el Bosc dels Frares, nuestro próximo hito. El descenso se realiza por un camino de carro, pedregoso, que atraviesa un par de antiguos hornos de cal y una era de carbonero. Para evitar pasos restringidos en Sa Baduia, la ruta se desvía por el Bosc dels Frares, un denso encinar de gran valor paisajístico. En el tramo final, el camino pasa por Sa Talaia, una propiedad histórica con más de 800 años de antigüedad (siglo XII) que sirvió de refugio a los monjes cartujos hasta finales del XIX. En este punto, nuestro camino desemboca nuevamente en el Camí Vell, cerrando el círculo hacia s’Estret por el mismo itinerario de inicio.

En resumen, ha sido un recorrido interesantísimo por una zona de alto valor patrimonial, que considero de dificultad moderada ya que, aunque gran parte del recorrido discurre por caminos de carro y pistas cementadas, existen tramos específicos que requieren atención. El punto más alto se sitúa a 611 metros. El ascenso por el Camí de Son Jeroni es exigente debido a su pendiente considerable, aunque el firme cementado facilita el agarre.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.

Buena parte de la información y documentación usada para redactar esta entrada procede del blog Caminando por Mallorca