V Ruta Sierra de Gerena. Ruta larga

La naturaleza siempre está trabajando, creando y destruyendo, mantiene todo girando y fluyendo, sin permitir descanso sino en rítmicos movimientos, transformando todo en una interminable canción de una forma hermosa a otra.or preocupaciones y deberes

Muir, John. Escritos sobre naturaleza. Capitán Swing

El sábado pasado, 19 de noviembre tuvo lugar la V Ruta Sierra de Gerena, la fiesta anual del senderismo organizada por el Grupo de Montaña Grupo Verde de Gerena. Se programaron para ese día de convivencia una ruta familiar de unos 10 km y una ruta larga de unos 16 km. Al finalizar ambas rutas hubo una convivencia con  comida popular, animación con el DJ Víctor Durán y se sortearon los regalos donados por los patrocinadores del evento. Se cubrieron holgadamente las 200 plazas de participantes y asistieron sendos grupos de senderistas de la AD Villa Torremejia y del Club de Senderismo Burguillos.

Nosotros estuvimos de apoyo en la ruta larga que salió pasadas las nueve de la mañana del Auditorio La Rodadera y nos dirigimos hacia las canteras junto al museo del cantero. Este espacio, en el paraje de El Baldío, ha sido acondicionado con senderos y miradores en los que se puede disfrutar del entorno con numerosas aves que nidifican en sus alrededores. Un poco más adelante pasamos junto a la Fuentesanta, usada como lavadero y para consumo de agua. Tras un tramo por un camino paralelo a la carretera SE-3408 entramos en el Camino de  Rompezapatos entre explotaciones ganaderas en un paisaje típico de dehesa con encinas y alcornoques.

Hacia el km 7,5 de nuestro recorrido el camino se encuentra con el Arroyo de las Torres en una zona con algunas fincas dedicada a la actividad cinegética. Tras un breve descanso para el reagrupamiento y la foto de grupo continuamos nuestro camino por la zona de servidumbre del arroyo. Es la zona más bonita de la ruta y en la que anidan muchas aves, por lo que tratamos de hacer el tramo sin hacer excesivo ruido. Tras un km aproximadamente, cruzamos de nuevo la carretera y entramos en el Cordel del Camino de los Arrieros.

Es un camino amplio, en ligera subida por el que el grupo se ensancha y por el que caminamos unos tres km hasta tomar un desvio que nos llevará hasta el  Arroyo de Jernanderia, lo cruzamos por un puente y caminamos entre varias fincas en la dehesa de Las Canteras. Por el «camino del Colesterol» por el que los habitantes de la localidad suelen pasear habitualmente nos acercamos a Gerena. Cruzamos la urbanización semideshabitada de los Jardines de Gerena y por la Calle Ferrocarril llegamos al Auditorio de la Rodadera desde el que partimos esta mañana. Cuando llegamos ya suena la música y han comenzado a repartir el potage de garbanzos y los botellines de cerveza.

Tras la comida un par de horas de animación a cargo del DJ, sorteos de los regalos aportados por los patrocinadores y punto final a una jornada festiva en la que hizo un día excelente para la práctica del senderismo.

Toda esta caminata quedó registrada en esta ruta de wikiloc.

Puerto de las Palomas, Cerro Coros, Monte Prieto y los Espartales

Caminar sólo cuando hace buen tiempo, quedarse en casa cuando hace viento, llueve o nieva, es perderse la mitad; puede que la mejor parte.

Kagge, Erlind. Caminar, las ventajas de descubrir el mundo a pie. Taurus, 2019. Pg 52

Esta ruta circular que parte desde el Puerto de las Palomas es muy accesible, tiene unas vistas espectaculares sobre los montes más emblemáticos del PN Sierra de Grazalema, el pantano de El Gastor/Zahara y grandes panorámicas sobre las Sierras de Lijar, Sierra del Tablón Y Langarín y Las Grajas.

Comienza la caminata atravesando una portilla a la derecha del Puerto de las Palomas y una pista forestal bastante amplia en suave subida nos lleva hasta la cima del Cerro Coros en algo menos de un km. Por el camino veremos un aljibe bastante reciente que provee de agua unos bebederos cercanos al aparcamiento y unas corraletas realizadas con piedras. Hasta la cima el camino está en buen estado y bastante marcado. Enseguida llegamos al vértice geodésico del Cerro Coros (1.324 m) junto al que veremos un viejo pluviómetro. Seguimos cresteando hasta conectar con Monte Prieto (no haremos cima) hasta alcanzar el km 3,1 de nuestra ruta en el que tomaremos una vereda a la derecha que desciende ligeramente hasta una dolina que suele tener agua (en esta ocasión estaba totalmente seca). Por esta vereda tenemos muy buenas vistas del Reloj y el Simancón y toda la sierra del Endrinal. Hay que tener cierta precaución porque transcurre por la solana, a media ladera con mucha piedra suelta y hay riesgo de caída. Antes de terminar el descenso llegamos a un punto en el que dos enormes peñascos, uno de ellos con un arbolito que brota de la piedra, nos cierran el paso. Continuamos de frente hasta el mirador de los Espartales.

El camino desde este punto suaviza un poco el descenso, pero por otra parte está menos transitado, la vereda se pierde en ocasiones y la vegetación campa a sus anchas. Tras unos 500 metros llegamos a unos peñascos con un excelente mirador sobre el Pantano de Zahara/El Gastor, Langarin y las Grajas, Algodonales y la ladera de la Sierra de Líjar y, más al fondo, la inconfundible silueta de Algámitas y El Terril en la Sierra del Tablón en la provincia de Sevilla. Nos hidratamos y tomamos una fruta y emprendemos el regreso hasta retomar el sendero que traíamos en los peñascos del arbolito.

En este punto el descenso se acentúa bastante hasta llegar al arroyo de los Molinos y comenzar la subida por el paraje de los Algarrobales. Casi todo este tramo de subida discurre por la zona de la umbría, cosa que se agradece porque el día está un poco caluroso. Llegamos al arroyo de los Covachones y cruzamos por encima de un muro de contención de una pedrera y entramos en una zona de encinas bastante poblada. Continuamos ascendiendo, ahora con unas hermosas vistas de la Garganta Verde hasta llegar al km 6 de la carretera CA-9104 que une Zahara de la Sierra con Grazalema.

Continuamos por la carretera algo menos de un km, en una curva atrochamos bajo un bosquecillo de pinsapos y al llegar al arroyo de la Higueroba pasamos sobre un murete de contención y comenzamos una fuerte subida hasta los abrevaderos que hay junto al aparcamiento, lugar en el que dejamos el coche por la mañana. Completamos la jornada cruzando la carretera y tomando nuestros bocadillos en el mirador.

En resumen, es una ruta de media jornada en la que tenemos la oportunidad de hacer una cima de media montaña (cerro Coros) con unas vistas espectaculares sobre la Sierra de Grazalema y otras sierras del entorno mientras vamos rodeando Monte Prieto, con la presencia de grandes grupos de buitres leonados que anidan en la zona y la presencia de un par de manadas de cabras. Aunque hay otros senderos en la zona un poco más fáciles, a nosotros éste nos ha parecido que tiene su «puntillo».

Todo el recorrido de esta jornada ha quedado grabado en este track.

Camino Portugués a Santiago por la costa. Etapa 6: Afife – Caminha

El fin de un viaje es sólo el inicio de otro. Hay que ver lo que no se ha visto, ver otra vez lo que ya se vio, ver en primavera lo que se había visto en verano, ver de día lo que se vio de noche, con el sol lo que antes se vio bajo la lluvia, ver la siembra verdeante, el fruto maduro, la piedra que ha cambiado de lugar, la sombra que aquí no estaba. Hay que volver a los pasos ya dados, para repetirlos y para trazar caminos nuevos a su lado. Hay que comenzar de nuevo el viaje. Siempre. El viajero vuelve al camino.

Saramago, José. Viaje a Portugal. 1981, Fundación José Saramago

En nuestra sexta etapa de este Camino Portugués a Santiago por la costa caminamos desde el lugar de Afife (justo en el punto de la subida de Cabanas donde lo dejamos ayer) hasta la población de Caminha en la frontera española. Durante la ruta subimos al monte da Suavidade de 183 m (cima de la jornada) y tras el descenso pasamos por las freguesías de Ancora, Vila Praia de Ancora, Moledo e Cristelo (todas ellas de Caminha) y terminamos la etapa en el puerto junto a la parada del Ferry que cruza cada hora hasta España y vuelve.
Etapa sencilla y sin complicaciones, con unos buenos kilómetros por la Eco vía Litoral Atlántica, en un día luminoso y un poco fresco.

Tras parar la etapa quinta en Afife, para hoy nos ha quedado una cómoda etapa de 15,65 km con una única «tachuela» de 183 m y luego un agradable paseo por los tramos terminados de la Ecovia Litoral Atlántica con una muy buena señalización, un firme en buen estado y, de momento, poco transitada. Únicamente en un punto, nada más pasar el río Ancora, hemos tenido que dejar el camino y buscar una ruta alternativa por los campos aledaños por la cantidad de agua de las escorrentías de las lluvias de los días pasados.

Comenzamos a caminar en el cruce de la Estrada de Cabanhas con el Caminho da Pioca, una calle con el típico empedrado portugués, entre dos muros. A los pocos metros entramos en un frondoso bosque de pinos y eucaliptos junto a la Capilla de Nossa Sra del Amparo, sencilla y con un área recreativa alrededor. Nos internamos en el bosque, en suave subida mientras por el camino vamos encontrando cruceiros más o menos historiados, una fuente con lavadero y área recreativa, alminhas y otros elementos correspondientes a las supersticiones populares. Tras coronar el Monte da Suavidade, iniciamos un pronunciado descenso que nos deja a la entrada de la freguesía de Áncora, en el paraje de la Fonte de Crasto con fuente, lavadero y área recreativa. Áncora es una freguesía amplia, de casas bajas, muy cuidadas en cuyas calles se respira tranquilidad. Recorremos toda la calle principal que desemboca en un callejón, Caminho da Torre, que nos llevará directamente al río Ancora.

Al comienzo del Caminho da Torre hay un área recreativa con fuente, un peto o alminha en forma de capillita y un perrete que nos acompaña alegremente hasta el Río Áncora. El río Áncora baja bastante caudaloso pero lo cruzamos sin dificultad por el puente da Torre, un sencillo pero sólido puente de piedra sin antepecho ni florituras. Nada más cruzar el río el perro que nos acompaña se vuelve hacia Áncora y encontramos el camino completamente inundado por las aguas del arroyo das Escadas. A la derecha del camino hay una casita de piedra con dos escalones que nos permiten subir a un terreno cultivado por encima del nivel del camino y siguiendo la linde conseguimos salvar el problema del agua.

A menos de un km llegamos a las primeras casas de Vila Praia de Áncora, una freguesía de casitas de pescadores en origen y ahora un centro de turismo playero. Cruzamos el núcleo y pasamos por la praza con la Capilla de Nossa Senhora da Bonança. Edificada a finales del S. XIX, esta capilla acabada en estilo neoclásica presenta un aspecto imponente en relación con las casitas que la rodean. La calle que sale de la plaza de la capilla desemboca en pleno paseo marítimo con numerosos cafés y el fuerte da Lagarteira, del siglo XVII con un gran escudo real coronando la puerta principal (ahora en obras). Nos hacemos unas fotos en la letras en acero corten que forman el nombre de la villa, pasamos ante un monumento homenaje a los pescadores y sus mujeres y tomamos un café antes de proseguir la caminata.

A partir de este punto nuestro camino tiene al Océano Atlántico como acompañante. Hoy está muy sosegado y la marea baja deja a la vista piscinas y enormes bloques de piedra. El paseo cuenta con diversos elementos decorativos como soportes con vidrios coloreados, claves de sol, bancos y medias barquitas usadas también como bancos para contemplar las puestas de sol y el vaivén de las olas. Poco más adelante llegamos al paraje en el que se encuentra la Capilla de San Isidoro. Nuestra llegada coincide con la llegada de un rebaño de ovejas y cabras que pasan por un partidero en el que el pastor las va clasificando. En este punto justo comienza el último tramo de la Ecovía Litoral, por lo que la caminata torna en paseo. Al fondo ya podemos atisbar el Monte Tecla, en la orilla española y en primer término una gran playa repleta de surfistas. Junto a la playa la freguesía de Moledo con una única y larguísima calle con casas más o menos señoriales a ambos lados.

Al final de la Calle una rotonda con una escultura homenaje a los pescadores. Otra calle larguísima nos adentra en la freguesía de Cristelo con una Alminha hacia la mitad, nombradas como Alminhas do Camarido. Un poco más adelante pasamos ante la Capilla de Nossa Sra da Agonia y un par de columnas historiadas nos dan paso a Caminha. Callejeamos ante la enésima estatua homenaje a los pescadores y llegamos a la Plaza Conselheiro Silva Torres donde admiramos la bonita arquitectura que la rodea: La torre del reloj, la Igrexia Matriz y el teatro. Por la rúa Cons. Miguel Dantas accedemos a un paso subterráneo que nos deja ante el embarcadero. Es la hora de comer y el barquero tiene un compromiso de paseo por el río Miño en media hora. Buscamos un buen restaurante, no nos cuesta mucho, y damos por terminado este tramo del Camino Portugués a Santiago por la costa. En cuanto tengamos algunos días disponibles terminaremos la parte española de este camino.

En resumen, estamos absolutamente sorprendidos de cómo ha quedado este camino (remodelado en 2020) evitando las largas caminatas que tenía por los arcenes de las carreteras, pasando por sitios y parajes naturales de gran belleza y acompañados de una riqueza patrimonial extraordinaria. No podemos olvidarnos de la inmensa amabilidad de cuantos portugueses se han cruzado en nuestro camino, su infinita paciencia intentando darnos las indicaciones precisas para llegar a nuestro destino siempre con una sonrisa. Un saludo también para las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago que han señalizado la ruta y nuestra gratitud a los 10 municipios que luchan por la homologación de este tramo.

Todo nuestro caminar de hoy ha quedado recogido en este track.

Camino Portugués a Santiago por la costa. Etapa 5: Viana do Castelo- Afife

Mi forma de arte es un breve viaje a pie por el paisaje[…]lo único que tenemos que tomar de un paisaje son fotografías. Lo único que tenemos que dejar en él son las huellas de nuestros pasos

Fulton, Hamish. Walking east web de la exposición

Para las dos últimas etapas de nuestro Camino Portugués a Santiago por la costa nos hemos dejado dos recorridos muy cómodos. El primero de ellos, esta quinta etapa, nos va a llevar desde Viana do Castelo a Afife, un recorrido de algo menos de 15 km por unos paisajes rurales muy bucólicos, por caminos empedrados o terrizos, entre bosques y urbanizaciones diseminadas y pasando por parajes naturales de singular belleza como las Cascadas do Poço Negro o los Muinhos de Cabanas.

Comenzamos nuestra caminata por la Rúa da Picota en dirección a la Praza da Republica para dirigirnos a la fachada principal de la Sé Catedral de Viana. Se corresponde con el tipo de Iglesia fortaleza, comenzada a construir en el siglo XV y tiene un fuerte carácter románico. Su fachada principal tiene una portada gótica con escenas de la pasión de Cristo e imágenes de los apóstoles. A los lados dos sobrias torres fortaleza rematadas con almenas. Tiene una sencilla planta de cruz latina con tres naves escalonadas y capillas laterales.

Desde la catedral regresamos a la Praza da República, pasamos junto a la iglesia de la Misericordia y el antiguo ayuntamiento de la ciudad y nos encaminamos por el paseo das Mardomas da Romaria buscando un paso inferior a la Avda. 25 de Abril. El imponente santuario de Santa Lucía en lo alto del monte de mismo nombre se puede apreciar en las diversas perspectivas de la ciudad nueva. El camino asciende ligeramente hasta llegar a La Iglesia Dos Santos Mártires, del S. XVIII popularmente llamada “Iglesia de las Ursulinas”. La salida de Viana se realiza por la larguísima Rua dos Sobreiros hasta el km 3,8 de nuestro recorrido en el que un brusco giro a la izquierda nos lleva a una zona de quintas más o menos ostentosas, mejor o peor conservadas, siempre escondidas tras altísimos muros de mampostería que apenas dejan entrever la extensión de las fincas. Hacia el km 5,8 de nuestro recorrido llegamos al Regato do Pego, un bullicioso y saltarín riachuelo  que se expande en el paraje natural de las Cascadas do Poço Negro. Las lluvias de estos días hacen que el paraje luzca exuberante en feracidad, alegre y ruidoso.

Un km más adelante tenemos la oportunidad de admirar la fachada de la Quinta do Boa Viagem, decorada en brillantes tonos ocres con enorme escudo de armas  y estatua en la cimera. Unos metros más adelante veremos la Capilla de Nossa Senhora da Boa Viagem, probablemente del S. XVI. Impresionante colorido, su portada con arco y un porche que descansa sobre columnas toscanas ideal para una parada o descanso. El entorno se completa con  un grupo de olivos, un florido jardín y el omnipresente cruceiro.

Continuamos nuestro camino pasando por un frondoso bosque de eucaliptos, un crucero y una capillita de la que no tenemos datos un lavadero a un lado del camino, un jardín de un coleccionista de escultura popular con inicio de diogenes van poniendo la nota de color al camino cuando entramos en Caroço, pequeño núcleo urbano con estación de ferrocarril. A la entrada la Capilla de San Paio, modesta pero con gran crucero, más adelante la Iglesia de Santa María de Carreço. Una inscripción la data a finales del S. XVI con torre más tardía, y combinando los estilos manuelino tardío, renacentista y barroco. No puede faltar un estilizado cruceiro en un atrio arbolado y descendente.

A la salida de Caroço charlamos unos momentos con Manu, que tiene algo de prisa porque ha quedado en Afife para comer con unos amigos. Nos cuenta que ha hecho muchos km en el Camino (Francés, de la Costa, primitivo, de la Plata, Fatima…) La ruta nos lleva por un bosque de quejigos, eucaliptos y castaños en el que tenemos que sortear las escorrentías de las lluvias de la noche pasada. Nos despedimos de Manu antes de llegar  al paraje en que El Convento de São João de Cabanas languidece en su deterioro. Una bonita cafetería nos tienta, pero resistimos a la tentación oliendo la cercanía de nuestro destino.  Un grupo de trabajadores toman el almuerzo  en un precioso enclave con El Río Afife discurriendo plácidamente a través de un puentecillo. En su orilla izquierda atisbamos un par de  molinos.

El Camino sigue por poco tiempo el cauce del río y así podemos contemplar el ruidoso lugar en que sus aguas traviesas se deslizan por su rocoso lecho. Un último repecho nos lleva a la calle San Ovidio y por la Travesía de Cabanhas llegamos al final de nuestra ruta de hoy.

Una etapa preciosa en lo paisajístico, en la que la climatología ha sido nuevamente favorable y hemos podido disfrutar de una hermosa mañana de campo, con el océano siempre a la vista, pero algo distante.

Todo el trasiego de hoy ha quedado grabado en este track.

Camino Portugués a Santiago por la costa. Etapa 4: Esposende- Viana do Castelo

El andar condicionaba la mirada, y esta condicionaba el andar, hasta tal punto que parecía que sólo los pies eran capaces de mirar.

Smithson, Robert. Web oficial

Nuestra cuarta etapa de este camino portugués a Santiago transcurre entre Esposende y Viana do Castelo. Es la etapa más larga de esta serie que vamos a hacer (nos han salido 25,90 km con un desnivel positivo de 312 m) y, a diferencia de las etapas anteriores, toda la ruta ha transitado por un entorno rural salvo la salida y llegada en las que nos hemos acercado al océano. Ha sido una etapa muy bonita, no excesivamente complicada en la que la meteorología ha sido muy favorable y únicamente nos ha llovido en la llegada a Viana do Castelo

Comenzamos a caminar en el Paseo Marítimo de Esposende, un balcón impresionante al estuario del Río Cádavo lleno de esculturas  contemporáneas con muchas referencias al camino, a la sostenibilidad ambiental y una firme apuesta por la movilidad responsable. Al final del paseo nos acercamos al fuerte de Sao Joao Baptista de Esposende, que tenía inicialmente la función de defensa de la foz del Río Cádavo. Junto a él, la estructura elegante y roja del faro del siglo XIX y las letras amarillas de Esposende.

A partir de este punto la ruta se interna en el interior, camino de la localidad de Marinhas. Las flechas amarillas nos llevan por caminos rurales hasta cruzar la carretera N13 y salimos justo enfrente de la La Iglesia de San Miguel, remodelada en 1930, construida sobre otra medieval. Destaca su torre campanario octogonal rematada por una bóveda (modelo que veremos en otras iglesias de este trayecto). En su exterior hay una escultura del Arcángel San Miguel. Poco más adelante, nos encontraremos la Capilla de S. João junto a  un crucero y una fuente con tejado.

Continuamos por una carretera empedrada con muy poco tráfico en dirección a Outeiro y Belinhos. Desde cierta distancia ya oteamos la  silueta de La Iglesia de San Pedro. Remodelada a finales del S. XIX, sigue el canon de otras muchas del norte de Portugal, con fachada blanca y molduras de granito con la torre rematando en cúpula bulbosa. Más adelante nos encontraremos con la capilla  de San Amaro muy sencilla y con espacio para descansar. Desde el barrio de Santo Amaro el camino se encajona entre grandes muros de quintas agrícolas hasta la entrada de A Estrada donde veremos una escultura de Santiago Apóstol esculpida sobre un bloque de mármol traído expresamente desde Galicia tratando de reforzar la conexión de este camino con los gallegos.

Desde a Estrada tomamos un camino de tierra bajo un frondoso bosque que nos acerca a la ribera del río Neiva al que entrevemos entre la arboleda y cuyo murmullo nos llega tenuemente al principio y mas sonoro después. Vamos pasando por varios molinos en muy diferente estado de conservación. A la hora de cruzar hasta la otra orilla usamos el  Puente do Sebastião de 40 metros de largo, y 18 pilares de 1,50 metros de altura, realmente impresionante. Lo acompañan una aceña blanca, y una pequeña pesquera de piedra, “O Enxenho de Moldes”, usado para la pesca de diferentes especies de peces, entre ellos la lamprea. En la otra orilla entramos en el Castelo do Neiva como nos indican varios letreros que encontramos por el camino.

Iniciamos la subida por el primer repecho del día, entre varias casas agrícolas hasta llegar a la Capilla de Nossa Sra de Lourdes, junto a un cementerio local. Comenzamos el segundo repecho de esta subida que nos lleva hasta la Iglesia dedicada a Santiago de Castelo do Neiva, una inscripción descubierta en una pared del templo sitúa su consagración en fechas muy próximas al «descubrimiento» de la tumba del apóstol. El descenso de este repecho lo realizamos por un bosque de eucaliptos y pinos muy frondosos para terminar el descenso por una senda pedregosa hasta llegar a la iglesia de San Romão de Neiva perteneciente  a un antiguo monasterio  con planta longitudinal de una sola nave y dos capillas laterales. Con una sola  torre  lateral con una una campana. La disposición de la iglesia es manierista pero su fachada tiene una decoración completamente barroca. Justo enfrente de esta iglesia, una escalinata que recuerda el via crucis del Bon Jesus de Braga da acceso a la capilla  da Señora do Crasto. En el entorno hay mesas y una fuente con agua para descansar y reponer fuerzas. Aquí cambiamos unas palabras con Gisella, una mujer lituana con la que hacemos el siguiente tramo del camino hasta llegar a Chaffe.

El camino hasta Chaffe transcurre entre huertos, algunos alojamientos rurales y casitas dispersas de distinta índole, algunas de ellas con hórreo y todo.  En Chaffe pasamos por la Iglesia de San Sebastián, abierta para el sellado de la credencial, con un estilizado cruceiro a la puerta. Dejamos a Gisela tomando una fruta y afrontamos la segunda subida de la jornada. En esta subida pasamos por el Paço de Anha,  ejemplo de arquitectura civil del S. XVI hoy alojamiento de postín, entre algún lavadero con cielo estrellado y una «alminha» que recuerda un hecho luctuoso del siglo XIX.

El descenso de este segundo repecho nos lleva a las inmediaciones de un centro de enseñanza secundaria ya con Viana do Castelo a la vista. Pero antes de llegar a Viana tendremos que cruzar el río Lima a través del Puente Eiffel,  Construido en 1.878 por la Casa Eiffel tiene casi 600 m de longitud y es una espectacular obra de ingeniería en hierro con una calzada superior para tráfico rodado y peatones y una inferior para el ferrocarril. Comienza a llover y apretamos el paso. Bajamos del puente, enfilamos hacia el mercado municipal (en obras) pasamos por el Museo del Chocolate cuando el aguacero arrecia. Buscamos un lugar en el casco histórico de Viana para comer y paramos la ruta dentro de un barecito tradicional.

Ponemos  así el punto final a una etapa larga, muy entretenida, con numerosas  referencias al Camino de Santiago, y disfrutando de los paisajes tan verdes de este norte de Portugal tan parecido a la Galicia del sur.

Todo nuestro caminar se ha grabado en este track.

Camino  Portugués a Santiago por la costa. Etapa 3: Povoa de Varzin-Esposende

Porque a los sitios importantes, decía su padre, se llega a pie, para tener conciencia del camino.

Moreno, Aroa. La hija del comunista, Caballo de Troya 2017,

En esta tercera etapa vamos a recorrer los 22 km que separan Póvoa de Varzin de Esposende en un recorrido nuevamente bastante costero y dunar aunque ya en esta etapa vamos a pasar un tercio de los km en el mundo rural. Los dos primeros tercios del recorrido se van a desarrollar en la cercanía del Atlántico, bien por paseos marítimos bien cuidados, bien por pasarelas y puentes para ir salvando las dunas y su biodiversidad. A partir del km 9 del recorrido nos separamos de la costa para adentrarnos en Parque Natural do Litoral Norte en los límites del Distrito de Porto con el Distrito de Braga. Casi todo el camino lo hemos realizado siguiendo la señalética oficial del camino, salvo en un par de ocasiones en las que hemos tenido que tirar de track ya que algunos desaprensivos han repintado las señales oficiales para atraer posibles incautos a sus negocios.

Comenzamos a caminar justo en el punto en que lo dejamos ayer: junto al fuerte de Nossa Senhora da Conceiçao, el Casino modernista y el impresionante muro de azulejos en el que se representan escenas de la historia de la ciudad y algunos de los personajes protagonistas de los mismos. Junto al mosaico está la oficina de información turística en la que nos atiende amablemente la responsable de la misma, nos sella la «credencial» y nos adelanta algunos detalles del camino del día. un poco más adelante nos detenemos un momento ante la Biblioteca Diana Bar, un bello edificio ya algo deteriorado. En ese punto comienza el paseo marítimo de Póvoa en el que de trecho en trecho vamos encontrando diferentes esculturas de  personajes locales mientras el Atlántico ruge a nuestra izquierda pulverizando su nubecilla de agua salada a nuestro paso. Al terminar el paseo entramos en la freguesía de A Ver O Mar y comienza nuestro caminar sobre las pasarelas y puentecillos que salvan las dunas. Una bendición en un día como hoy, ya que toda la noche pasada estuvo lloviendo y los caminos terrizos a nuestro lado aparecen con grandes charcas de Agua.

La zona es muy ventosa y de trecho en trecho vamos encontrando antiguos molinos de viento en muy diverso grado de conservación. En la playa de Aguçadoura encontramos uno perfectamente restaurado, pero la mayoría de ellos están en estado ruinoso. Hacia el km 10,4 de nuestro recorrido el camino hace un quiebro y la pasarela va bordeando el Estela Golf Club. Al final del Golf el inmenso Vivero Dias nos da la bienvenida al mundo rural. Primeramente por una carretera empedrada al estilo portugués con cierto tráfico hasta llegar  a la Rua do Río Alto en la que una bifurcación nos lleva a un camino con menos tráfico y más amable para caminar.

Hacia el km 13 encontramos la Quinta da Ramalha, un alojamiento rural de lujo en pleno Parque Natural do Litoral Norte, y a partir de aquí el camino entra en una zona boscosa de pino piñonero y fragantes eucaliptos que en un km nos pone a las puertas de la modesta freguesía de Apulia. Visitamos la Iglesia Matriz, remodelada en el siglo XX, con un jardín muy vistoso en un lateral llenos de esculturas alusivas al bíblico jardín del Edén y un poco más adelante la Capilla de Ntra Sra da Caridade en estilo neobarroco postugués del siglo XIX.

Continuamos nuestro caminar por caminos rurales más o menos transitados hasta que en el km 18 hacemos entrada en Fao. Junto al estuario del Río Cádavo es conocida por la playa de Ofir y por tener la mayor necrópolis de la Península Ibérica de los siglos XIII y XIV demostrativa del impacto de la Peste Negra. Visitamos el templo y alameda do Bom Jesús con una capilla aledaña, un palacete abandonado y fastuosa fuente. Callejeamos por Fao en dirección al puente Don Luis Filipe del siglo XIX que cruzamos por una pasarela lateral.

En la otra orilla del Cádavo ya estamos en Esposende que nos recibe con una escultura simbolizando el camino. Callejeamos  hasta la plaza do Municipio, con la Iglesia de la Misericordia y otros edificios públicos. Retornamos al paseo marítimo y al estuario del Río Cádavo y paramos  el camino en las cercanías de nuestro hotel. Mañana comenzaremos la etapa en ese punto.

Es una etapa más parecida a las etapas tradicionales del Camino de Santiago, completamente llana y sin excesivos problemas de orientación. El tiempo meteorológico ha acompañado, por lo que ha transcurrido dentro de la habitual normalidad.

Todos nuestros pasos han quedado registrados en este track.

Camino Portugués a Santiago por la costa. Etapa 2: Perafita – Póvoa de Varzin

Caminar es recobrar el aliento y el cuerpo, hacer pie de nuevo, dejar de dar pasos en falso. Al emprender camino no sólo salimos de nuestra casa, sino que salimos, sobre todo, de nosotros mismos.

Levi, Primo. Si esto es un hombre. 2002, pg 169

Comenzamos esta segunda etapa del Camino Portugués a Santiago por la costa en la freguesia de Perafita en el Concello de Matosinhos. Es una etapa esencialmente marítima y discurre por un entorno dunar protegido, una reserva ornitológica de gran valor ecológico y por las calles del Vila do Conde y de Póvoa de Varzin.

Comenzamos a caminar por las pasarelas que salvaban las dunas de la etapa anterior y con el imponente obelisco de la Memoria presente en el horizonte. La mañana está bastante fresca, el Atlántico está algo más embravecido que ayer y negros nubarrones se avistan en el horizonte. El primer hito con el que nos encontramos es con la Playa de la Memoria, un extenso arenal en el que en 1832 las tropas del antiguo rey Pedro IV desembarcaron para enfrentarse al usurpador del reino Miguel, en el contexto de la Guerra Civil Portuguesa (1828 – 1834). Para conmemorar este desembarco se erigió un colosal obelisco declarado monumento nacional en 1880. El camino discurre por una amplia zona dunar, siempre sobre pasarelas de madera que nos llevan de playa en playa siempre con el Atlántico bramando a nuestro lado.

En el km 5,8 llegamos a la playa de Angueiras con un recoleto poblado de pescadores y los restos de una antigua factoría romana de salazones con media docena de piletas excavadas y otras tantas por excavar, rodeadas del típico empedrado portugués y las construcciones de los pescadores destinadas a albergar las herramientas empleadas para la pesca. Poco más adelante nos acercamos a un bonito puente de madera que salva el Río Onda con su desembocadura llena de gaviotas, correlimos y otras aves lacustres entre la que destacan las lavanderas blancas. Continuan las pasarelas por la playa y nos acercamos a conocer las Runas de San Paio con grabados rupestres en una falla, Os Penedos amoladoiros, una piedra en la que se aprecian rastros de afilado de lanzas, los restos del Castro de San Paio y la ermita dedicada al santo. Hay un centro de interpretación (cerrado en esta época)

Atravesamos la reserva Ornitológica de Mindelo, zona en la que nidifican varias aves y un área única en el litoral portugués por la biodiversidad que alberga a nivel de fauna, flora, reptiles, anfibios y mamíferos. En algunas zonas las dunas ya han invadido las pasarelas. Al terminar la reserva ya vemos los edificios de Vila Do Conde al fondo. Bordeamos la Bahía del Río Ave, nos detenemos un momento en la Capilla de San Sebastián, recién restaurada, y al cruzar el Río podemos admirar el espléndido Convento de Santa Clara, del siglo XIV pero con numerosas reformas posteriores. Paseamos por los opulentos jardines y en la misma plaza reponemos fuerzas con el Prato del día.

Continuamos callejeando por Vila do Conde, pasamos por la capilla de San Roque, vemos el increíble acueducto que servía el agua al Convento de Santa Clara, pasamos por la Iglesia Matriz de Vila do Conde muy representativa del arte manuelino, en una plaza que rememora la revolución de los claveles, con un pelouriño de fuste retorcido y otros elementos artísticos que recuerdan aquel 25 de abril. Pasamos por una casa en la que vivió Eça de Queiroz y callejeando por Vila do Conde llegamos a Póvoa de Varzin.

Pasamos por la Capilla de Santiago, lugar en el que confluyen el camino del interior y el de la costa, su Casino neoclásico y el fuerte abaluartado de Nossa Senhora da Conceiçao. Cerramos la etapa al comienzo del paseo marítimo de Póvoa.

En resumen una etapa sencilla, eminentemente costera en la que finalmente no nos ha llovido y hemos terminado a una hora muy prudencial.

Todo el recorrido se puede seguir en este track.

Camino  Portugués a Santiago por la costa. Etapa 1: Oporto-Perafita

La inmensidad está en nosotros.

Bachelard, Gastón. La poética del espacio. 1981, pg 169

Nos encontramos con unos días de vacaciones y nos animamos a realizar el Camino Portugués a Santiago por la costa comenzando en la ciudad de Oporto. Es una ciudad que nos gusta especialmente, la zona que vamos a recorrer la hemos disfrutado en anteriores vacaciones y, en esta ocasión, nos hemos propuesto hacer las cinco etapas del camino portugués a Santiago que discurren en territorito portugués. Más adelante completaremos las etapas que falten hasta Santiago por territorio gallego.

Iniciamos nuestro caminar a la puerta de la Catedral de Oporto, La Sé en pleno casco histórico de la ciudad, su origen se remonta al siglo XII aunque ha sufrido numerosas transformaciones y actualmente es, en gran parte, barroca. La plaza de la Catedral está muy concurrida a las 10 de la mañana y tenemos que sortear grupos de free tours, turistas de todo pelaje y hasta una cantante lírica bastante entonada para la hora. Hacemos algunas fotos en la plaza, en la que destaca un sobreornamentado «pelourinho» que rememora las columnas en las que ajusticiaban a los criminales en otro tiempo. Comenzamos a descender hacia el Duero junto a la estatua de Vimara Peres, mítico caballero que liberó a la ciudad de los musulmanes.

En el descenso pasamos por un mirador desde el que contemplamos la Iglesia de San Lorenzo dos Grilos y tenemos una primera vista sobre el Duero. Continuamos bajando por típicas callejuelas hasta una plaza con una hermosa fuente y tenemos una buena vista del puente de D. Luis I, diseñado por un discípulo de Eiffel a finales del XIX es una imagen emblemática de la ciudad. En la ribera del río nos encontramos que es el día de la maratón de Oporto, por lo que la primera parte del recorrido vamos junto a los maratonianos. Pasamos junto a los restos de las murallas fernandinas, la fuente de Sao Joao y el postigo del Carbao, restos de un pasado glorioso. Al igual que las Iglesias de San FRancisco, Nossa Senhora do O y la antigua aduana que ahora acoge unas exposiciones de Monet y Klimt.

Caminamos por el viaducto do Cais das pedras, no apto para vertiginosos, mientras aparece al fondo el puente da Arrábida un colosal arco de hormigón armado. Por el camino nos encontramos puentecillos, esculturas y fuentes más o menos míticas y reconocibles. Acompañamos al Duero hasta su desembocadura en el Atlántico siempre bravo. Poco antes de que esto ocurra, dos obeliscos nos dan paso al Jardim do Passeio Alegre,  un formidable parque flanqueado por dos hileras de palmeras con diversos elementos, kiosko de música, observatorio de aves, etc. que hacen las delicias de todos los que pasan. No falta un atento castañero que nos ofrece su sabrosa mercancía junto al fuerte de Sao Joao Baptista, fortificación abaluartada que preservaba la entrada fluvial por el Duero.

Continuamos nuestro caminar con el Atlántico a nuestra izquierda y pasamos bajo la hermosísima Pérgola da Foz de inicios del siglo XX, un precioso balcón sobre la playa do Molhe y pórtico de un parque con las esculturas del salvavidas, homenaje a los que salían  a salvar vidas en medio de la tempestad y el Hombre del timón, escultura que rinde homenaje a los pescadores. Finalmente llegamos a una rotonda en la que se encuentra el Fuerte de San Francisco Javier y la estatua ecuestre de D. Joao VI. Esta rotonda marca el final de Oporto, también es la meta de la maratón y el comienzo de la playa de Matosinhos con una instalación, la Anémona, una red roja muy colorida.

Continuamos paralelos a la playa, llena de paseantes esperando la hora de comer y llegamos al punto de información del Camino Portugués, cerrado en esta época, y un grupo escultórico que recuerda los numerosos naufragios acontecidos en esta costa. Muy cerca está el Padrao do Bom Jesus de Matosinhos, un pórtico abovedado con una cruz en su interior que da paso a un paseo lleno de asadores de pescado al aire libre y que está casi abarrotado pese a lo temprano de la hora.

Salvamos el río Leça sobre la plataforma de un puente levadizo, cruzamos Leça por el interior hasta llegar de nuevo a un amplio paseo marítimo con el imponente faro de Leça al fondo, una torre de 46 m de alto rematada con una linterna circular con una barandilla de color rojo. Muy cerca del faro vemos la Capela da Boa Nova, junto a un mirador sobre el Atlántico con impresionantes vistas que impresionan por el oleaje y el imponente chirrido de los cantos que ruedan en la bajamar. En este punto, sólo nos quedan 3 km y medio de pasarelas de madera que sobrevuelan una paisaje dunar impresionante. Nos sentamos en un chiringuito y tomamos un prato del día.

Terminada la comida, recorremos los tres km que quedan hasta el mercado de Perafita, lugar en el que terminamos la etapa.

Ha sido una etapa fácil, llana, mayoritariamente urbana en pos de las consabidas flechas amarillas que, en ocasiones, estaban un poco complicadas de ver.

Todo el recorrido de hoy ha quedado grabado en este track.

Aldea del Cerezo, Sendero de la Vegueta del Fresno

Al caminar, con o sin rumbo, nuestro cuerpo viaja a la velocidad de nuestra mente. Solo cuando damos un paso tras otro podemos descubrir la tierra que pisamos, y a nosotros mismos. La capacidad de andar erguidos nos convirtió en lo que somos, y al dejar de caminar abandonamos también nuestra esencia, nos convertimos en otra cosa.

Kagge, Erling. Caminar, las ventajas de descubrir el mundo a pie. Penguin Random House, 2019

Realizamos en esta ocasión la ruta del Sendero restringido de la Vegueta del Fresno, en el Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro en el que nos vamos a acercar a la ribera del Río Yeguas, límite natural de las provincias de Córdoba y Jaén y límite entre el PN Sierra de Cardeña y Montoro y la Sierra de Andújar y que destaca por ser un reducto de bosque Mediterráneo en el que encuentran refugio una rica fauna, entre la que destaca la población de lince ibérico y donde podemos observar aves como el águila imperial, el buitre leonado, abubillas, mirlos, urracas etc. A lo largo del sendero podemos ver algunos berrocales de granito con sus características bolas y la alternancia de distintos tipos de vegetación, pasando del paisaje adehesado a la salida de la aldea, con ovejas, vacas y piaras de cerdos ibéricos, pasando al bosque mediterráneo o los bosques de ribera junto a los arroyos de Las Cantareras y del Vaquerizo para bajar hasta el cauce del Río Yeguas y alcanzar hasta el final del sendero en el que se encuentra un bonito mirador muy apto para tomar un refrigerio. El camino de vuelta lo realizamos parcialmente por el mismo camino de ida, salvo por un pequeño tramo que pasa por un pinar de repoblación y desemboca junto a la verja de una finca privada desde la que deshacemos el camino de ida.

Para realizar esta ruta es necesario pedir un permiso previo a la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul , con una antelación mínima de 15 días hábiles ,  especificando el motivo , número de personas y fecha solicitada. El permiso se puede gestionar desde esta página web o mediante solicitud a la Delegación Territorial de Córdoba (Tel. 957 00 13 00) Desde mediados de junio a mediados de septiembre, el sendero permanece cerrado por riesgo de incendio forestal.

Comenzamos a caminar en la Aldea del Cerezo, una pedanía de Cardeña que  vivió sus tiempos mejores con la explotación de la minería y el pastoreo y su declive se inició en la década de los 60 con el éxodo rural y el agotamiento de los recursos mineros. Actualmente el lugar ha sido rehabilitado y se explota como casas de Turismo Rural . Hay un Centro de visitantes que se encontraba cerrado el día de la visita. El sendero es lineal, tiene una longitud de unos 7 km y un desnivel de unos 440 m. Se comienza en un leve descenso entre fincas privadas dedicadas a la ganadería de ovejas, vacas y cerdos ibéricos. A unos 800 m de camino encontramos la primera cancela que evita el paso de los vehículos a motor pero que tiene un paso practicable para los caminantes. En la cancela podemos reconocer un grabado del Lince Ibérico, que es la estrella (muy esquiva) de este parque. Algo más adelante nos encontraremos con un pequeño mirador sobre el Arroyo de las Cantareras y a nuestra izquierda podemos ver el Cerro del Colchón (705 m) cubierto de una densa vegetación entre las que se distinguen unas manchas de quejigos. Sobre la cima sobrevuelan algunos buitres leonados y algún buitre negro.

A medida que descendemos por la pista comenzamos a divisar al fondo la Sierra de Andújar y el valle del Río Yeguas. A nuestros lados una sucesión de lentiscos, jaras, coscojas y encinas nos recuerdan el bosque mediterráneo primigenio. Una segunda cancela practicable nos adentra en la zona de reserva biológica del parque, con un panel interpretativo de la vida y costumbres del lince. No vemos ningún lince, pero por el camino podemos ver sus huellas y algunos excrementos. Llegamos a un cruce de caminos en el que vemos un indicador hacia el cauce del Río. En la bajada cruzamos el Arroyo del Vaquerizo (completamente seco) y nos acercamos a las pocas pozas con agua del Río Yeguas en las que sobreviven algunas ranas y anfibios.

Volvemos sobre nuestros pasos y continuamos por el camino principal hasta llegar al fin del sendero. Bajo unos pinos unos cómodos bancos nos ofrecen un lugar para tomar la fruta, contemplar la Sierra de Andújar y las montañas cercanas de Ciudad Real.

Tras la fruta retomamos el camino de vuelta, ahora ya en abierta subida y nos desviamos hacia la izquierda por un camino de servicio tras el que pasamos un tramo de cortafuegos algo más complicado junto a la valla de un coto de caza y volvemos al camino de ida. Cruzamos la cancela primera y llegamos a la Aldea, llena de familias haciendo picnic y disfrutando de una tarde de domingo.

En resumen, una ruta preciosa, de una dificultad moderada tanto por la distancia como por el desnivel a superar, y en un entorno pleno de tranquilidad y naturaleza. Una ruta nada complicada que una persona con una forma física normal, con un poco de motivación y haciendo varias paradas no pueda realizar y disfrutar.

Aunque el recorrido está suficientemente señalizado y acotado y no presenta problema alguno de orientación, dejo aquí el enlace al track de nuestra visita.

La Umbría, Sierra de Santa Bárbara, Higuera de la Sierra, La Umbría

Hay un vínculo secreto entre la lentitud y la memoria, entre la velocidad y el olvido

Milan Kundera, La lentitud. Tusquets Editores, 2005

Comenzamos este mes de octubre con una sencilla ruta por el PN Sierra de Aracena y Picos de Aroche. En esta ocasión nos dirigimos a la aldea de La Umbría perteneciente al término municipal de Aracena para descubrir su entorno natural plagado de dehesas de encinas y alcornoques con algunas manchas de castaños. Vamos a hacer un recorrido circular partiendo de un mirador junto a la parada del autobús a la entrada de la aldea, para ir subiendo progresivamente al punto más alto de la Sierra de Santa Bárbara donde se ubica una misteriosa ermita inacabada junto a un punto de observación del dispositivo contra incendios y una somera instalación para la observación del cielo nocturno. Nuestro paseo baja hasta las inmediaciones del municipio de Higuera de la Sierra, donde contemplaremos la sencilla Cruz de la Vega, un diminuto parque en el que disfrutar de una tarde otoñal, y continuaremos por la Calleja de Aracena bordeando la Sierra de Santa Bárbara hasta regresar a la aldea de La Umbría.

El sendero que seguimos (PR-A-41) está perfectamente señalizado y tiene su origen siguiendo la calle principal de la Aldea hasta llegar a una bifurcación de caminos junto a un prado. A la derecha, en subida, el camino de ida y a la izquierda vemos el camino por el que regresaremos. Desde este punto el sendero va progresando en subida, entre los típicos muros de piedra seca de esta sierra, entre encinas de buen porte y el sonido de los cerdos ibéricos que mastican las bellotas recién caídas. No es infrecuente que al escuchar nuestros pasos se acerquen curiosos. A los dos km de nuestro caminar alcanzamos una meseta que nos da un respiro a las piernas para, un poco más adelante, alcanzar una bifurcación a la izquierda en la que veremos un indicador de 450 m hasta la sierra de Santa Bárbara. Es el único tramo de subida fuerte de la jornada. Medio km de intensidad que nos deja en el punto más alto de la Sierra de Santa Bárbara, con vistas a tres provincias (Sevilla, Huelva y Badajoz) con Higuera de la Sierra a nuestros pies.

Tras un breve refrigerio, iniciamos el descenso por una abrupta vereda que se suaviza con la entrada a un pinar de repoblación por el que transitaremos unos 600-700 m hasta desembocar en un camino entre callejones en el que la pendiente se suaviza un poco por el que llegaremos hasta las inmediaciones de Higuera de la Sierra. Salimos a la carretera HU-8132 y tras caminar por ella unos 500 m llegamos a la Cruz de la Vega, un antiguo humilladero reacondicionado como un pequeño parque. Tras otros 500 m por la carretera llegamos a una bifurcación a la izquierda en la que tomamos un camino entre dehesas de alcornoques y encinas en leve subida hasta llegar a la entrada de la Finca la Carpintera. A la derecha de la entrada hay una estrecha vereda que baja pegada a la tapia de la finca. La seguimos y tras atravesar dos cancelas para atravesar una finca de ganado bovino, y salimos de nuevo a un callejón en la zona más umbría de la sierra, por lo que atravesaremos varias manchas de castaños. El resto del camino hasta La Umbría discurre por un camino muy sombreado que desemboca en el prado a la entrada de la Aldea por el que cruzamos esta mañana.

Alargamos un poco la ruta para pasar junto a la Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua, un edificio mudéjar bastante bien conservado en el que destaca la fachada de los pies con una soberbia espadaña y la fachada lateral con un arco de medio punto ligeramente apuntado.

En resumen, un recorrido circular en el que hemos podido apreciar la diferencia botánica y paisajística entre solana y umbría, con un ligero desnivel para entrar en calor y disfrutar de hermosas vistas a la Sierra de Tentudia, al Andévalo y a la campiña sevillana. Durante el trayecto pudimos observar numerosos animales, tanto domésticos como silvestres, culminando con una enorme e impresionante concentración de buitres leonados a la vuelta a La Umbría.

Todo este trayecto se puede ver en detalle en este track que grabamos.