I do not wish to avoid the walk. The distance is nothing when one has a motive…
La distancia no significa nada cuando se tiene un objetivo.
Austin, Jane. Pride and Prejudice, CHILTERN PUBLISHING, 2018
En esta ocasión nos dirigimos hacia el Valle de Lecrín para hacer una bonita ruta en la que el rumor del agua y el aroma de azahar nos acompañará durante todo el recorrido. Es una ruta en la que hemos unido cuatro tramos de otras tantas rutas señalizadas en la zona. En primer lugar haremos un buen tramo de la ruta señalizada del Barranco de Chite, que uniremos con un paseo por un camino de servicio del embalse de Béznar que lo bordea en sentido ascendente, seguidamente enlazaremos con la ruta del Azahar, señalizada y homologada por la FAM, y, finalmente, enlazaremos con la ruta hacia el Castillo de Lojuela en dirección a Lecrín. Es un bonito recorrido por el Valle de la Alegría, como merecidamente llamaron los árabes a este vergel de naranjos y limoneros que nos acompañarán durante toda la jornada.
Dejamos el coche cerca de la ermita del Santo Cristo en Talará, una pequeña localidad perteneciente al municipio granadino de Lecrín. Por la calle Cristóbal Colón nos dirigimos hacia la salida de Lecrín en dirección a Chite. Enseguida la calle desemboca en un camino rural bordeado por una cantarina acequia entre huertos de naranjos y limoneros. La mañana está fresca y soleada, por lo que caminar en este entorno es un placer. Llegamos a la entrada de Chite y, enseguida, vemos las balizas del sendero del Barranco de Chite. La Calle Alta de Chite desemboca directamente en un camino paralelo al barranco que seguiremos durante un par de kilómetros. Este trecho discurre bajo un bonito bosque galería en el que destacan grupos de grandes álamos. En uno de ellos encontramos uno de estos singulares árboles que destaca por su altura y tronco. Hay que vadear varias veces el barranco y, aunque viene algo crecido los pasos se hacen sin complicaciones. Tras un último cruce llegamos al camino de servicio del embalse de Béznar que discurre bordeándolo a cierta altura. Al otro lado del embalse vamos viendo diversas localidades entre las que destaca Pinos de Valle.








Seguimos este camino de servicio durante unos cuatro kilómetros, la parte más aburrida de la ruta, acompañados por los huertos de naranjos y limoneros a nuestra derecha y el embalse a la izquierda. Aunque ha tenido tiempos mejores, las lluvias de estos últimos días le dan un aspecto bastante razonable. Hacia el km 7,1 de nuestro recorrido llegamos a los Baños de Melegís . Se trata de una instalación de varias piscinas que aprovechan unas aguas termales de la zona. Aunque se restauraron en 2022, actualmente presentan un estado de abandono deplorable. Continuamos nuestro caminar bordeando el embalse y hacia el km 8 de nuestro recorrido alcanzamos la cola del embalse y seguimos un camino paralelo al río Izbor que baja con un buen caudal hacia el embalse. Hacia el noveno kilómetro de nuestro recorrido pasamos bajo un bonito puente que comunica la localidad de Restábal con la carretera del Valle. Pasamos bajo el puente y seguimos el curso del Río Izbor. Unos 200 metros más adelante llegamos a la desembocadura del Río Dúrcal en el Izbor y nuestro camino sigue el cauce de este último. Entramos en la Ruta señalizada del Azahar entre Restábal y Melegís.








El camino, bien señalizado, comienza una leve subida hasta llegar a la fuente de Frasquito a la emtrada de un cortijo en precario estado. Desde este punto el camino se pone un poco más empinado, siempre rodeado de los habituales huertos de cítricos, y en una de las revueltas del camino tenemos unas buenas vistas sobre el Castillo y fortaleza de Lojuela, una fortaleza de época califal en la margen izquierda del Río Dúrcal. Quedan restos de una torre de gran tamaño y unos lienzos de muralla de forma escalonada. Al llegar a la localidad de Murchas encontramos un panel informativo y las balizas de una ruta hasta el castillo. A la entrada de Murchas nos detenemos un rato con Ramón, que está trabajando en su huerto. Al despedirnos nos llena las mochilas de naranjas.






El camino se empina un poco más en el ultimo kilómetro hasta llegar de vuelta a Lecrín. Tras una fuerte subida llegamos a Talará, donde hemos dejado aparcado el coche, justo en el límite con el núcleo de Lecrín.



En resumen, ha sido una hermosa ruta, entre limoneros y naranjos, con el azahar incipiente, en un día que ha acompañado sobradamente por unos caminos y veredas muy cuidados por los que se ha caminado de maravilla.
Todo nuestro recorrido ha quedado registrado en este track.