En el mundo no hay más que un camino que sólo tú puedes recorrer: ¿A dónde conduce? No preguntes, síguelo. ¿Quién dijo que «un hombre jamás se eleva tan alto como cuando no sabe a dónde puede llevarle su camino»?
Nietzsche, Friedrich La Gaya ciencia. Tecnos, 2016
La ciudad de Pontevedra es el destino de la etapa de hoy que iniciamos a la salida de Redondela junto a la Capilla de Santa Mariña construida en el siglo XIX en estilo neobarroco. A lo largo de la etapa recorreremos el litoral de la Ría de Vigo y cruzaremos los concellos de Soutomaior y parte del de Pontevedra.
A la salida de Redondela caminamos por carreteras locales y comarcales con bastante tráfico y desde el punto de la mañana se nota ya una mayor afluencia de caminantes que en los días pasados. Por el camino Real de Cesantes llegamos a la parroquia de Cesantes ya bajo un denso bosque bastante agradable. Cruzamos de nuevo la carretera N-550 y comenzamos una leve subida hasta el área recreativa de O Viso con una fuente historiada. El camino, en subida, es bastante llevadero, con las correspondientes flechas amarillas, los hitos kilométricos y algunas conchas. En algunos lugares los peregrinos van dejando algunos recuerdos de su paso y algunas casas colocan sus alminhas en las que los caminantes también van dejando algunos recuerdos. En un momento ganamos suficiente altura y podemos ver las islas de San Simón y Santo Antón y bajo sus aguas yacen los galeones de la Batalla de Rande. Al fondo, entre bateas de mejillones tenemos una ultima vista del Puente colgante. Tras la primera subida del día, y su correspondiente descenso por un tupido bosque de eucaliptos, nos plantamos a las puertas de Arcade tras pasar junto a la fuente de A Lavandeira en la que vemos a los locales llenando botellas de agua fresca. Callejeamos un poco, pasamos ante un banco peregrino y enseguida nos encontramos en los arenales de las orillas de Río Verdugo y el famoso puente de Sampaio nos cruza a la otra orilla. Una placa nos recuerda la batalla celebrada allí durante la guerra de independencia.
















Pasado el puente una serpenteante subida entre hórreos, cruceiros y lavaderos nos dirige hacia una senda de altos muros cubiertos de musgo y bajo un bosquecillo de variada vegetación que nos lleva hacia el río Ulló que cruzamos por un puente metálico. La subida continúa por lo que parece una calzada romana (tal vez la via XIX) con evidentes huellas del tránsito de carros. Por ella subimos a A brea Vella y A canicuova. En la subida hay unos vendedores de merchandising del camino y nos encontramos con un grupito en el que a una señora le cantan el “cumpleaños feliz”. Nos dicen que es su 80 cumpleaños, todo un ejemplo. En el grupito entablamos conversación con Jose Antonio un malagueño residente en Maracena que apunta sus reflexiones sobre el camino en post it amarillo fluorescente. Nos vamos acercando a Pontevedra a través de varios núcleos urbanos como A Boullosa y Santa Comba de Bértola donde vemos la Capilla de Santa Marta. Nos reencontramos con Jose Antonio y nos presenta a una canadiense de Nombre Cara. Hacemos un selfie en un espejo de la carretera y entramos en el camino alternativo de la Senda Fluvial de Río Tomeza o Senda Dos Gafos.











Es una maravilla caminar por ella siguiendo los meandros de río, unas veces tranquilo otras con mucha fuerza y vamos pasando puentes de madera, de cemento entre una gran variedad de vegetación de ribera: sauces, abedules, chopos algún roble… Casi al final de la senda y bajo un puente de la autovía nos encontramos con una buena muestra de arte urbano. Por la Rúa Otero Pedrayo y la Glorieta de Compostela nos dirigimos al centro histórico de la ciudad pasando por la fuente de los niños, el Santuario de la Virxe Peregrina, Rúa Soportales y el simpático loro Ravachol. El casco histórico de la ciudad nos espera.









Por la tarde, y en nuestro tradicional paseo cultural nos entretenemos en algunas de las plazas emblemáticas, como la plaza de la Verdura, la de la Leña o la de la Ferrería, centro neurálgico de la ciudad. El dicho popular de Pontevedra es “É boa Vila e dá de beber a quen pasa…” y así lo constatamos por las numerosas fuentes que encontramos en toda la ciudad: la de los niños, con el dicho inscrito en la circunferencia de la Fuente, la que encontramos en la Calle Real o junto a la Capilla de la Virgen Peregrina. Igualmente visitamos esta capilla, el Convento de San Francisco o las ruinas de Santo Domingo. Y no puede faltar la imagen del Loro Ravachol, auténtica alma de Pontevedra.










La etapa de hoy ha sido un poco más larga de lo esperado, nos han salido 21,35 km, con un par de subidas y sus correspondientes bajadas, con sus ratitos de carretera y un final estupendo por el Paseo fluvial dos Gafos, junto al Río Tomeza.
Todos los pasos de esta etapa han quedado registrados en este track.
