Camino Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Primera Etapa: San Vicente de la Barquera- Cades

Cada paisaje es una serie de motivos para el espíritu. Es como una sinfonía escrita; para el que la entiende poética, llena de interés; para el que no la entiende, nada.

Baroja, Pio. Los amores tardíos. Planeta, Barcelona 1962. pg 27

Sobre las ocho de la mañana comenzamos esta primera etapa del Camino Lebaniego. Está muy nublado y cae un ligero sirimiri que nos hace temer que esté toda la mañana así. Afortunadamente sobre las 10 deja de llover y el resto de día ha estado muy nublado pero sin lluvia. La etapa de hoy ha sido bastante sencilla, con pocos desniveles y marcada por caminar por la interesante senda fluvial del Río Nansa por la que realizamos la mayor parte de la caminata. La señalización de este camino lebaniego está determinada por la cruz lebaniega y flechas de dirección, ambas de color rojo. Hasta llegar a Serdio compartimos trazado con el Camino del Norte, por lo que también veremos conchas y flechas amarillas.

Salimos de San Vicente por el Camino de las Calzadas, una pista asfaltada que nos lleva en dirección a La Acebosa. Cruzamos la autovía A-8 por un puente elevado y al pasar junto al cementerio de la Acebosa echamos la mirada atrás para tener una bonita panorámica sobre el Cantábrico y la Ensenada de San Vicente. Seguidamente pasamos por las localidades de Hortigal y Estrada antes de llegar a Serdio. En Estrada podemos admirar la imponente torre medieval. Salimos de Serdio y a un kilómetro después de las ultimas casas los caminos del Norte y Lebaniego se separan. El Lebaniego a la izquierda va por una pista en fuerte bajada para llegar a Muñorrodero, con sus casas montañesas repletas de flores. Salimos a la carretera y junto a la Iglesia tomamos una pista que nos lleva a la Senda Fluvial del Río Nansa que, en nuestro caso, vamos a seguir hasta llegar a las inmediaciones de Cades.

La senda del Río Nansa es un camino más o menos cómodo, con una densa vegetación y preparada en muchos lugares con escaleras, pasarelas, puentes y, en los pasos muy estrechos, con un cable junto a las rocas para asegurarse y evitar accidentes. Como estamos en verano hemos tomado la variante estival que ha requerido el paso por un brazo del Río sobre unas piedras. Tras pasar unas bonitas cascadas junto a una playa fluvial llegamos a una antigua Central Eléctrica junto a un área recreativa. Después de la central el camino hace una fuerte subida separándonos del cauce para llegar a una carretera con poco tráfico, cruzar el río por un puente y llegar a la Fuente Solaz de los Cerezos, junto a una casa rural en la que hay una máquina de vending y una pequeña área de descanso. Comemos y continuamos nuestro camino siguiendo la Senda Fluvial del Río Nansa.

Esta segunda parte por la Senda Fluvial es un poco más complicada que la anterior. La lluvia caída y el paso de animales hace que algunas zonas estén especialmente embarradas y se hace un poco complicado caminar por ellas. Afortunadamente, en los tramos más complicados hay cables sujetos a las paredes del desfiladero que ayudan en los tramos más difíciles y han colocado unos enrejados para pasar los tramos más embarrados. Este tramo lo hacemos con Marga y Llarina, dos asturianas que hacen su primer camino. Tras casi cinco kilómetros más por la senda fluvial llegamos a la carretera Puente el Arrudo-Merodio por la que llegamos a Cades y a nuestro alojamiento.

Como decía al principio, ha sido una etapa relativamente sencilla, con escasos desniveles y marcada por la caminata por la Senda Fluvial del Río Nansa que, en su tramo final se nos ha hecho un poco pesada por el barro, pero magnífica en el paisaje y el entorno.

Todo el recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.

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