[Los viajes a pie] rescatan del olvido parte de nuestra vida; desempeñan, en el baúl de la memoria de cada cual[…]el papel de un faro guía en la tétrica penumbra del pasado, en la que él consigue que alcancemos a ver a los actores de un viejo drama tal y como fueron cuando estaban vivos, en pleno movimiento.
Hazlit y Stevenson, Caminar. Nórdica libros. Madrid 2018. pg 33
Tras tomar el desayuno en nuestro alojamiento iniciamos la caminata en Cades. Ha amanecido un día muy nublado y todos los pronósticos dan agua durante toda la mañana. Finalmente no ha llovido y hemos podido completar la etapa de hoy sin incidencias. La etapa entre Cades y Cicera no es muy larga (al final nos han salido 17,5 km) y está marcada por desarrollarse en su mayor parte por una carretera local y una pista cementada, el ascenso al Collado de la Hoz (640 m.) y la ausencia de lugares intermedios en los que avituallarse.
Salimos de Cades por la carretera CA-856 con escaso tráfico y casi enseguida nos encontramos con la imponente Ferrería de Cades, un complejo del siglo XVIII, hoy rehabilitado para su visita, que permitía el aprovechamiento hidráulico para convertir el hierro en metal. Siguiendo la carretera, en este tramo paralela al río Nansa, llegamos en suave subida al mirador sobre el embalse de Palombera. A partir de este punto la carretera pasa por un estrecho desfiladero con curvas con poca visibilidad en las que hay que extremar las precauciones. Pasamos por Venta Fresnedo, ya junto al río Lamason y continuamos la suave subida hasta una bifurcación que se dirige a Quintanilla. (En los días laborables hay un bar-tienda en el que es posible comprar algo de comida) Continuamos hacia Sobrelapeña en la que destaca la Ermita de Santa María de Sobrelapeña. Pasada esta pequeña localidad, nos dirigimos hacia La Fuente, junto al arroyo del mismo nombre. Alcanzamos este núcleo hacia el km 10 de nuestro recorrido. Nos detenemos un momento a admirar la Iglesia románica de Santa Juliana y la hermosa fuente que da nombre a la localidad y continuamos nuestro camino hacia Burió. Hasta aquí hemos llegado en compañía de Ana, Luca y Fabio, unos italianos con los que coincidimos ayer y con los que nos vamos a ir encontrando a lo largo de la jornada.











En la subida a Burió las rampas se hacen un poco más duras y nos encontramos un grupo de chicos que llevan una vaca y su ternero de cinco días a un prado más alto. A la salida de Burió nos cae una espesa niebla que nos impide ver las panorámicas sobre el valle del Lamasón y sobre el propio pueblo de La Fuente. En este punto entramos en una pista cementada por la que en 1,5 km superamos más de 150 metros de desnivel. Con calma llegamos a la carretera CA-282 y al Collado de la Hoz (660 m) Continuamos algo más de un kilómetro hasta encontrar un camino de tierra a nuestra izquierda dejando el asfalto después de 14 km de Etapa. Este camino, al principio en ligera subida, inicia pronto el descenso a Cicera. La niebla se abre un momento y nos permite tener una bonita vista del pueblo entre imponentes montañas con el impresionante desfiladero de la Hermida al fondo. Entramos por la parte alta a Cicera y nos dirigimos a nuestro alojamiento. Cicera es un pueblo de 32 habitantes con dos alojamientos rurales y un solo bar con horario y oferta muy limitada. Aquí nos reencontramos con Marga y Llarina (las asturianas de ayer) y nos despedimos de ellas ya que van a continuar hasta Cabañes. Al terminar la comida llegan al bar el trío de italianos con los que cambiamos algunas impresiones.














En resumen, ha sido una etapa muy bonita, en la que hemos tenido una temperatura y condiciones meteorológicas muy favorables y ha sido un interesante prólogo para la etapa de mañana que parece que va a ser un poco más dura que la de hoy.
Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado registrado en este track

Un comentario en “Camino Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Segunda Etapa: Cades- Cicera”