Circular desde Monte Gordo al Guadiana y vuelta por Mata das Dunas Litorais de Villareal de Santo Antonio

Caminar es la declaración más simple pero gloriosa de la independencia humana.

Minshull, Duncan. Beneath my feet. Writings on walking. Notting Hill Editions, 2020

Para nuestro último día en Portugal hemos elegido esta sencilla ruta porque se encuentra de camino a España, es sencilla y nos permite hacer la comida en A Chaminé en Altura, y tiene de todo: paseo por la playa, paisajes y bosques. Esta ruta une la Playa de Monte Gordo con la desembocadura del Guadiana y nos acercamos a Vila Real de Santo António para, a través de un extenso pinar, la Mata Nacional das Dunas de Vila Real de Santo António. regresar a Monte Gordo. El Parque Natural tiene un importante papel de protección de esta región, fijando el sistema dunar, controlando los vientos marítimos y haciendo de refugio de la fauna silvestre. Esta zona alberga una importante población de camaleones ibéricos. Dentro de la Mata das Dunas hay variedad de senderos que permiten realizar diversos recorridos y se puede llegar a varias playas. Nosotros hemos unido algunos de esos senderos para regresar a Monte Gordo.

Comenzamos la caminata desde el aparcamiento central de Monte Gordo que no está muy concurrido cuando llegamos. Desde el aparcamiento llegamos a la playa por un sistema de pasarelas que protegen las dunas. la marea está baja y se puede caminar por la parte dura de la arena. Caminamos en dirección E hacia la desembocadura del Guadiana. A esta hora en la playa hay bastantes pescadores y algunos bañistas que comienzan a llegar para disfrutar de este bonito día de domingo. Después de 4,5 km llegamos a la desembocadura del Río y podemos ver al otro lado Isla Cristina, Isla Canela, Ayamonte, el puente internacional que cruzaremos más tarde y la bonita localidad portuguesa de Vila Real de Santo Antonio. Llegamos a la altura de una laguna mareal (bastante seca) y tomamos un camino a la izquierda.

Caminamos por este carril aproximadamente durante 1,5 km hasta llegar a una explanada en la que encontramos una pasarela para bajar a la playa, el aparcamiento del tren turístico que, en verano, viene desde Vila Real y un camino asfaltado que se dirige hacia el núcleo urbano. Lo seguimos hasta una bifurcación hacia el oeste y entramos de lleno en un denso pinar de repoblación con pino carrasco y algunos pinos piñoneros. Hay que estar un poco atento a las bifurcaciones porque todo el parque es una extensa red de senderos en todas direcciones. Nosotros seguimos la señalización de A-1. Siguiendo estas señales llegamos a un extenso área recreativa con mesas y un pequeño quiosco, junto a un extenso parking de caravanas y algunos palomares. Seguimos la calle principal de Monte Gordo y llegamos de vuelta al aparcamiento tras dos horas y media de paseo.

En el camino de regreso a Altura para comer hacemos una parada en Cacela Velha, un lugar en el que el tiempo parece haberse detenido. Se encuentra inmerso en un paraje natural prácticamente inalterado que ofrece unas vistas panorámicas deslumbrantes a una ría y al mar. Aquí golpea una suave brisa costera amenizada por lejanos canturreos de gaviotas y todo ello bajo un radiante y hermoso cielo azul. Este lugar, envuelto por amplios sistemas dunares y bosques de pino piñonero, es uno de esos lugares que ver en el Algarve que ha sabido conservar hasta nuestros días su legado natural, su patrimonio arquitectónico y la esencia del pueblo portugués. El domingo es día de mercado, por lo que tras alguna compra volvemos al coche y a comer.

Todo el paseo de este domingo otoñal lo hemos dejado registrado en este track.

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