A través del andar el hombre construye el paisaje que le rodea.
Franco Careri, El andar como práctica estética
Iniciamos nuestra vuelta por el Algarve portugués con esta ruta considerada recientemente por la European Best Destinations como la mejor excursión o ruta de Europa para practicar el senderismo. Estas menciones suelen ser meros reclamos turísticos pero en este caso merece la pena incluirla entre los mejores lugares que ver en Portugal. Lo bueno de esta ruta es que se puede iniciar desde cualquiera de los aparcamientos cercanos a las playas que se visitan y hacer el recorrido bien lineal y retornando al punto de inicio tomando un taxi o bien haciendo el recorrido de ida y vuelta, como hemos hecho nosotros.
En los últimos años hemos hecho este mismo recorrido, o parecido, en muy diversas ocasiones y con muy variadas compañías, lo cierto es que nunca defrauda. Personalmente creo que esta época es una de las mejores para hacerlo ya que no hace mucho calor, y por la temporada baja no está excesivamente masificado. Lo hemos iniciado en la Praia da Marinha en el municipio de Lagoa y hemos llegado hasta el Vale do Centianes, punto final de la ruta “oficial”. Se puede prolongar hasta Algar Seco, por esta parte final, o se puede comenzar un poco antes de la Praia da Marinha en las inmediaciones de la Ermida de Nissa Senhora da Rocha. El trayecto está perfectamente señalizado con balizas rojas y amarillas.
Comenzamos la caminata en la Praia da Marinha con sus acantilados rojizos de piedra caliza, con bellos arcos de piedra fruto de la erosión en medio de unas tranquilas aguas turquesa. Muy cerca, encontramos la Praia da Mesquida, una playa muy pequeña que, en verano, suele estar saturada. Siguiendo las pasarelas de madera llegamos al primer Vale Suspendido que cuenta con su panel informativo. Termina en la Praia Cao Ravioso, una pequeña playa a la que únicamente se accede por mar. El nombre de Valles suspendidos o colgantes hace referencia a los arroyos o torrentes de agua que han modelado estos acantilados mediante la erosión en sus diversas formas. Actualmente, apenas se observan estos cursos de agua (leves marcas de escorrentía) pero si que podemos apreciar sus efectos sobre el paisaje. La siguiente playa es la espectacular Playa da Corredoura, una de las más largas, encuadrada por un gigantesco acantilado de piedra con una cueva en cada extremo. Una decena de metros más adelante encontraremos la Gruta de Benagil, un gigantesco Algar (zona de erosión vertical como un pozo o una chimenea que comunica con el mar) que es conocida como la “Catedral del Algarve) En su interior se encuentra la Praia do Algar do José Rodeira sólo accesible desde el mar. La siguiente playa es la de Benagil, en la que hay bastantes servicios de restauración y en la que se pueden alquilar los kayaks y las barcas para acceder al Algar de Benagil.





Continuando la caminata subimos por unas escaleras de piedra para llegar a la siguiente playa, la Praia do Carvalho, una de las más fotografiadas. Se accede por una túnel tallado en piedra cuyos escalones te transportan a otra dimensión. Continuamos la marcha subiendo por unas largas escaleras y pasando por diversos algares hasta llegar a la Grtoa do Coraçao que veremos desde las alturas y el Mirador Leixao do Larao, con un área de descanso con bancos y mesas. Continuamos hasta Cabo Carvoeiro en el que la línea de acantilados se ve interrumpida por otro Valle que, en su día, fue desembocadura de un río. Junto a éste encontramos la Praia do Vale Esninhaço. Continuamos la ruta con el Faro de Alfazina en el horizonte. Construido a finales del siglo XIX fue electrificado en 1950 y automatizado en 1981. Tras una fuerte subida llegamos a la explanada del faro y podemos admirarlo desde cerca. Continuamos por el acantilado, en una zona ya más urbanizada para llegar a la Praia do Vale Centianes, final oficial de nuestra ruta. En esta playa hay un moderno restaurante con inmejorables vistas sobre el Atlantico. Siguiendo la línea de la costa podemos ver el skyline de Lagos, Portimao, Carvoeiro, las grandes urbes del Algarve. En este punto iniciamos el regreso hasta la Praia da Marinha, donde hemos dejado el coche.


















El día ha salido bastante bueno para caminar y nos ha permitido hacer los 13,39 km de este recorrido en unas 5 horas contando las paradas. Aunque el recorrido está perfectamente señalizado y balizado, nuestros pasos han dibujado este track.