La inmensidad está en nosotros.
Bachelard, Gastón. La poética del espacio. 1981, pg 169
Este Camino de Santiago a Muxía y Fisterra es la prolongación del Camino de Santiago que une Santiago de Compostela con el cabo de Finisterre en la legendaria Costa da Morte. Se considera como una continuación o epílogo al camino tradicional y en unas pocas jornadas se llega hasta el fin del mundo.
Aunque hay un cierto punto de fricción en si se debe ir antes a Fisterra que a Muxía o a la inversa, en nuestro caso hemos decidido ir primero a Muxía (villa de la Costa da Morte a la que, según la leyenda, la Virgen arribó en una barca de piedra para consolar al apóstol Santiago, advirtiéndole de que su misión había concluido en Galicia, y que debía regresar a Jerusalén) en nuestro caso hemos elegido ir primero a Muxía por diversas razones:
- En primer lugar, porque queremos terminar este camino en Finisterre (aunque sabemos que desde el punto de vista geográfico el cabo más occidental de Europa no está en Galicia, sino en Portugal (Cabo da Rocha), e incluso que entre los gallegos el que penetra más hacia el oeste no es el de Fisterra, orientado al sur, sino el de Touriñán, el mito del finis terrae sigue teniendo su enjundia).
- En segundo lugar por una razón de carácter práctico: hay más autobuses desde Fisterra a Santiago que desde Muxía.
- En tercer lugar, el poder simbólico del colofón, creemos que no hay mejor manera de terminar que asomarse a la inmensidad del Atlántico, ver el atardecer desde las inmediaciones del faro, a 143 m de altura y pensar en el próximo reto.
Teniendo todo esto claro, comenzamos nuestra caminata en la Plaza del Obradoiro en el km 0 del Camino de Santiago bajo un denso aguacero que comenzó a descargar sobre Santiago de madrugada y que no tenía visos de terminar muy pronto cuando comenzamos la caminata. Nos dirigimos hacia la fachada del edificio del Parador de los Reyes Católicos y giramos a la izquierda, bajando junto a la Iglesia de San Fructuoso por la Rúa das Hortas. Al principio hay poca señalización, pero continuamos hacia abajo y van apareciendo algunas flechas amarillas. Por fín, junto al robledal de San Lourenzo, encontramos el primer monolito de granito junto a un precioso bosque de robles centenarios. A partir de ahí, la señalización es siempre muy clara. Tras un fuerte descenso llegamos hasta el puente sobre río Sarela, un afluente del Sar, apenas visible por la espesa vegetación. En sus márgenes aún perviven los restos del viejo esplendor de las fábricas de curtidos pues en Santiago creció hasta fínales del XIX una boyante industria del cuero. Luego, subimos hasta la aldea de Sareila de Abaixo, desde la que tenemos unas magníficas vistas a las torres de Santiago. En este punto, deja de llover y la caminata se hace más amena. Transitamos por espacios bucólicos a los que Rosalía De Castro dedicó algunos versos en su libro Follas Novas. “… aqués vellos carballos/ amostrando as súas raíces/ calva-las redondas copas…” Continuamos por asfalto, atravesando numerosas aldeas: As Moas de Abaixo, Carballal, Pedrido, Quintans, Portela, O Lombao, Augapesada…No están claros los límites entre lo rural y lo urbano, pero el paisaje es agradable y las carreteras, tranquilas.











Desde el Puente sobre el Rego dos Pasos en Augapesada tomamos por una pista la subida al Mar de Ovellas, el plato fuerte del día. Son unos 230 m de desnivel en 2,5 km. La subida no es difícil, simplemente hay que tomársela con paciencia y buscando un ritmo cómodo y haciendo los descansos oportunos. Además hay bancos en distintos puntos de la subida, a la sombra de robles, y una fuente en la parte alta. Desde el alto del Mar de Ovellas y Carballo, descendemos hasta Ponte Maceira, donde el río Tambre, un viejo molino, el gran puente con tres grandes arcos y dos pequeños y la vegetación nos regalan un espectáculo para los sentidos. Al otro lado del puente encontramos la Capela de San Brais y, a la derecha el Pazo de Baladrón construido entre 1945 y 1955. Continuamos por terreno llano, en ocasiones junto a una carretera, hasta el pequeño repecho de Chancela. Al llegar al alto de Chancela pasamos junto a la entrada monumental del Pazo de Chancela. El camino sigue en suave bajada hasta Negreira, donde finalizamos esta primera etapa de nuestro Epílogo.

















En resumen, ha sido una etapa relativamente sencilla en la que hemos recorrido 21,73 km en 5 horas y 7 minutos. De esta primera etapa destacaríamos:
– La salida de la Plaza del Obradoiro bajo el aguacero.
– Las vistas a Santiago desde Sarela de Abaixo.
– La subida al Mar de Ovellas.
– El grandioso espectáculo de Ponte Maceira.
Todo nuestro camino de hoy ha quedado grabado en este track.