Entre cada dos pinos hay una puerta a un mundo nuevo.
Muir, John. Mi primer verano en la sierra. Hermida Editores, 2018
A pesar del calor de estos días, nos animamos en esta ocasión con una bonita ruta por el Valle de Lecrín. Los árabes denominaron wadi alfarah (Valle de la alegría) a este magnífico valle situado entre el corazón de Sierra Nevada, la Meseta de las Albuñuelas y la Sierra de los Guájares, por una parte, y desde el Suspiro del Moro hasta la confluencia de los ríos Ízbor y Guadalfeo, por la otra. Nuestra ruta de hoy se inicia en Talará, la capital del municipio de Lecrín y pasará por tres de las cuatro pedanías que contiene: Béznar, Chite y Mondújar.
Comenzamos a caminar a la entrada de Talará y nos dirigimos hacia la cercana pedanía de Mondujar, lugar en el que se detuvo el rey Boadil tas la entrega de las llaves del reino de Granada a los Reyes Católicos. Pasamos junto a la iglesia Parroquial, de estilo renacentista y dedicada a San Juan Bautista. Cruzamos bajo la autovía por túnel y comenzamos la subida hasta restos del Castillo de Zoraya entre parcelas de olivos y siguiendo el curso de una acequia. El castillo fue propiedad de Muley Hacén, padre de Boabdil y lo había mandado construir como regalo de bodas a la esclava cristiana que llegó a ser reina de Granada con el nombre de Zoraida o Soraya (‘Lucero del alba’), que después de la reconquista tomó el nombre de (Isabel de Solís). Cerca de él, en el antiguo cementerio de Mondújar, se cree que está el cementerio real nazarí. De la fortaleza se conservan un aljibe con salida a una acequia que aseguraba el suministro de agua, una entrada en recodo y parte de las murallas. También se pueden ver restos de muros con espectaculares vistas al valle.






Bajamos en dirección al Barrio del Cerrillo (barrio de Mondújar) con su espiral de callejuelas, miradores y jardines. Continuamos bajando hacia Beznar y pasamos por el Lavadero del Chorreón, perfectamente conservado. y que vale la pena visitar. Desde Beznar, descendemos hacia el pantano, para llegar a la desembocadura del Río Chite y ascendemos por su barranco, un paraíso natural en el que caminamos entre limoneros, naranjos, olivos centenarios mientras meandros de arroyo surgen entre ellos. Junto a las orillas del río un bonito bosque galería con álamos, alisos y demás vegetación riparia que nos cubre con sus sombras. Atravesamos el río por vados, fáciles de atravesar, en suave subida hasta llegar a una pequeña catarata excavada en la piedra nos señala el sendero de subida a Chite. Esta última subida es bastante pronunciada, pero al final se llega a un espléndido mirador sobre el valle que acabamos de cruzar. Finalizamos la caminata por la carretera local hasta llegar a Talará.


















En resumen, ha sido una ruta muy bonita y variada con suficiente sombra para que el calor no haya sido sofocante. La subida desde el Pantano de Béznar hasta Chite ha sido un poco exigente por el calor y la cercanía al mediodía.
Todo el trayecto de hoy ha quedado registrado en este track.