Camino de Santiago del Norte. Etapa 6: Arriola (Deba)- Markina-Xemein

Que tus senderos sean retorcidos, sinuosos, solitarios, peligrosos, que lleven a la vista más asombrosa. Que tus montañas se eleven por encima de las nubes

Abbey, Edward The Best of Edward Abbey, 1984

La etapa de hoy, con fama de ser de las más duras de todo el Camino del Norte, apenas cuenta con servicios intermedios y es un duro y bellísimo recorrido que nos regala, de nuevo,  estampas idílicas de los valles rurales vascos, con sus caseríos, prados con animales pastando y densos bosques. A partir de la ermita del Calvario nos alejamos de la costa; no volveremos a ver el mar durante varios días.  La mayor subida de la jornada es el collado de Arno, después de Olatz, con un desnivel de 300 metros en apenas 3 kilómetros y en el que cruzamos el límite provincial entre Guipúzcoa y Vizcaya.

A las siete y media de la mañana estamos listos para comenzar la caminata. Ha estado lloviendo intermitentemente a lo largo de la noche y cuando salimos a la calle cae un suave sirimiri. En el zaguán de la casa nos encontramos con Leo, un joven de Orihuela que está esperando a que haya un poco más de luz. Comenzamos caminar los tres bajando una empinada cuesta en dirección a Deba. La lluvia arrecia y los resbalones son constantes sobre el camino de tierra cubierto de hojarasca. Llegamos a Deba un poco maltrechos pero enteros. Buscamos un sitio para desayunar y nos despedimos de Leo que ya lo había hecho mientras esperaba la luz del día. Durante el desayuno compartimos mesa con Cristina, una joven que hace el camino sola. A la altura de la estación de tren hay un paso para cruzar las vías. Continuamos por un paseo junto al río. Cruzamos un puente peatonal y una vez al otro lado, seguimos unos metros por la carretera hasta encontrar una pista a la izquierda con las marcas blancas y rojas del GR 121 y las flechas amarillas del Camino de Santiago. Pasamos junto a una calera y nuestro camino sale a la izquierda en subida hacia la ermita del Calvario. El camino pasa bajo un bosque de castaños, robles y algunos pinos durante un par de km. Salimos a una pista asfaltada y así llegamos al Alto del Calvario, junto a la ermita y un restaurante que se prepara para alguna celebración. Continuamos el camino flanqueado de cruces en dirección a una carretera local, la cruzamos y tomamos una pista de hormigón que desciende hasta el valle de Olatz. El paisaje es una digna estampa de la Guipúzcoa rural. El descenso termina junto a la Ermita de San Isidro junto a la que hay un bar. A partir de este punto nos quedan unos 16 km sin ningún servicio. Tomamos un café, nos aprovisionamos de agua y continuamos el camino.

Al salir del bar han desaparecido las nubes y asoma un tímido sol que comienza a calentar. Seguimos de frente, en paralelo a un arroyo, iniciando una subida progresiva durante la cual ascenderemos 300 metros de desnivel en apenas 3 km. En subida llegamos al Collado de Arno a 501 metros de altitud. Un poco más adelante nos adentramos en la provincia de Vizcaya. Vamos llaneando por una pista forestal que cruza un denso bosque mientras pasamos junto a varios caseríos. El terreno es un constante sube y baja que va haciendo mella. llegamos al caserío Arnoate, rodeado por un seto, donde hay una fuente en el porche de un antiguo lavadero (un cartel indica que su agua no es potable) Continuamos como un km y, en unas cómodas piedras nos sentamos a tomar unos frutos secos y un plátano. Llegan una pareja de malayos e intercambiamos nueces por cacahuetes. Terminado el festín continuamos la marcha hasta llegar a unas antenas de telecomunicaciones. Entramos en el tramo final de la etapa y comienza a chispear un poco. Cruzamos una pista cementada y continuamos bajando; en la montaña de enfrente vemos unas canteras de mármol. Un poco más adelante nos incorporamos a una pista de hormigón que seguimos a mano izquierda, en fuerte bajada. La lluvia arrecia y ya es un aguacero considerable. Una vez en el valle, a la vista del casco urbano, superamos la torre medieval de Barroeta (enorme vivienda fortificada, construida entre los siglos XIV y XV, de planta cuadrada) y rodeamos la ermita de San Miguel de Arretxinaga. En este punto nos desviamos hacia nuestro alojamiento que se encuentra al otro lado de la carretera nacional. Detenemos la ruta al llegar a la Casa Rural Intxauspe que cuenta con albergue y habitaciones.

En resumen, ha sido otra ruta preciosa y dura en la que hemos tenido un tiempo muy variado y en la que nos hemos ido encontrando nuevos caminantes y viejos conocidos como Valentín, al que nos hemos ido habíamos visto desde la etapa que terminaba en Irún.

Todo el recorrido de esta etapa ha quedado registrado en este track.

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