Todavía encuentro que cada día es demasiado corto para todos los pensamientos que quiero pensar, todos los paseos que quiero dar, todos los libros que quiero leer y todos los amigos que quiero ver.
Burroughs, John. El arte de ver las cosas. Errata naturae, 2018
En nuestra octava etapa de este Camino cubrimos la distancia que separa Gernica-Lumo de Lezama. Esta etapa supone casi la despedida al paisaje rural por territorio vizcaíno , con sus sendas intrincadas de media montaña, caseríos y pastizales, bosques y arroyos que han caracterizado la primera semana del camino. Hasta Goikolexea avanzaremos entre bosques, caseríos y prados verdes, salvando continuos desniveles; El mayor ascenso es al inicio de la etapa, en el que superamos 262 metros de desnivel en 3 kilómetros. No obstante, el ascenso inicial al Bilikario, ha sido un disfrute, al igual que la travesía por los núcleos campestres de los municipios de Muxika y Morga. Tras Eskerika, el asfalto y el tráfico rodado se interponen en la ruta para descender hasta el valle de Asúa, donde se asientan Goikolexea y Larrabetzu. Ya en el denominado Cinturón de Hierro de Bilbao, otra vía conduce hasta Lezama, donde la agricultura y la ganadería aún colorean de verde el gris industrial que se aproxima. De nuevo tenemos 16 km, hasta Goikolexea, sin fuentes ni bares. Aunque ha llovido durante toda la noche, por la mañana hemos tenido algunas nieblas y el cielo plomizo pero hemos podido andar si sacar los chubasqueros. Al llegar a Lezama ha vuelto a caer un buen chaparrón.
Comenzamos la caminata en la calle Adolfo Urioste y nos dirigimos a la Casa de Juntas, donde se encuentra el monumento al árbol de Gernika. En la esquina de la Casa de Juntas torcemos por la peatonal calle Santa Klara, mientras a través de la verja podemos ver los edificios de la Asamblea, sus jardines y el famoso roble de Gernika, donde juraba su cargo el Señor de Bizkaia y actualmente también el Lehendakari. El árbol más antiguo fue plantado en el siglo XIV y ha sido reemplazado varias veces, la última en 2005. A mitad del vadeo de la Casa de Juntas, frente al roble, encontramos el Convento de Santa Klara, donde, pasando bajo un pequeño arco, giramos a la dcha. hasta encontrar la calle Zearreta, en la que volvemos a girar, ahora por la izda., siguiendo recto un buen trecho hasta llegar a una rotonda en la que torcemos a la dcha. en dirección a la Ermita de Santa Lucía,
Seguimos de frente por una acera y, ya por pista asfaltada y salimos al campo. Unos 300 metros más adelante, tomamos a mano izquierda un camino en fuerte ascenso y con mucha piedra suelta. La lluvia caída durante la noche hace que la parte central del camino sea un pequeño arroyo con el agua de la escorrentía. La subida, con 262 metros de desnivel, discurre por la ladera del monte Billikario, entre pinos y eucaliptos, con sucesivos cruces; al cabo de 2,3 km de ascenso, después de superar un antiguo mojón de piedra, hay una bifurcación donde tomaremos el sendero de la izquierda en pos de Gerekiz; tras franquear un portillo llegamos a lo alto, atravesando una zona de prados con vistas panorámicas. Ya en la bajada, cruzamos otra cancela y salimos ante una casa, donde nos incorporamos a una carretera vecinal que seguimos a mano izquierda; poco después, entre paisajes de postal, llegamos al caserío Pozueta, con albergue privado, lugar donde disponemos de una fuente de agua. En este punto nos alcanzan Friederich y Ane Laure y compartimos camino por un tramo de asfalto que nos lleva a pasar junto a una finca donde pacen unos burros. Más abajo no podemos evitar la BI-2121 por un paso subterráneo que se encuentra completamente inundado. Regresamos al camino que traíamos y salimos a la carretera, la cruzamos en superficie (a esa hora hay muy poco tráfico) y tomamos el camino que se dirige a Eskerika. A la entrada está la ermita de San Esteban de Gerekiz. Continuamos por esta carretera hasta la altura del caserío Landotz, con frontón, donde tomamos una pista forestal que sale a la derecha. Tras una bajada y posterior subida salimos de nuevo a la carretera, que tomamos por la derecha bajo unos eucaliptos, y rodeamos el caserío Pepiena. A 250 metros de aquí se encuentra el albergue Eskerika.
En este punto, junto a un caserío, dejamos la carretera y giramos por una pista de cemento que se interna en el bosque; al llegar a una intersección seguimos a mano izquierda, ahora por camino de tierra, y 550 metros después encontramos una bifurcación bien señalizada, donde los caminantes a pie tomamos un sendero a la izquierda, en franca subida entre los árboles.
Ascendemos este último repecho a través del bosque de pinos, que presenta tramos embarrados; en lo más alto superamos un cortafuegos e iniciamos la larga bajada, pasando junto a varios caseríos. Nuestra ruta, que sigue la traza de una antigua calzada, continúa hasta el núcleo de Goikolexea (barrio perteneciente al municipio de Larrabetzu). En el barrio de Astoreka, perteneciente a Larrabetzu, dejamos la carretera, por la izquierda, para introducirnos en una estrecha senda cubierta que confluye en una pista. Pasamos junto a una pequeña finca donde un buen número de gallinas campan en libertad. A la vera del arroyo Zugasti cubrimos el último tramo hasta Goikolechea, donde nos recibe la iglesia de San Emeterio y San Celedonio, de robusta torre y rodeada por un pórtico.
Avanzamos por el lateral de la iglesia y salimos a una zona con mesas y una fuente, junto a un crucero de doble faz. Nos incorporamos a la carretera BI-2713 y seguimos su acera hasta la bonita villa de Larrabetzu, que cuenta con todos los servicios; subimos una escalinata que conduce a la plaza del ayuntamiento. Al comienzo de la escalera encontramos Irusta Taberna donde huele de maravilla. Aunque es pronto decidimos parar a comer. Todo un acierto. La comida espectacular, precio muy ajustado y trato como a nosotros nos gusta: serio pero informal. La cocinera, la madre del camarero y hombre para todo cocina como los ángeles. Como diría Arguiñano “rico, rico y con fundamento”




















Ya comidos, continuamos la caminata terminando de subir las escaleras con un poco más de esfuerzo, mientras ojeamos unos detallados paneles informativos sobre la Ruta Juradera, donde se explica con todo detalle la finalidad de ésta y cómo se llevaba a cabo. Un resumen rápido: los señores de Vizcaya seguían esta ruta hasta Gernika y Bermeo cuando iban a jurar los fueros y en cada Iglesia que encontraban por el camino echaban un juramento. (Nuestro conocimiento del euskera nivel A0 no da para más)
Salimos de la zona peatonal y tomamos la acera de la calle Errebale, en suave ascenso; superamos el campo de fútbol y el cementerio, para continuar de frente por un andadero junto a la carretera BI-3713; después de una rotonda nos incorporamos a la N-637, por cuya acera entramos en Lezama, localidad residencial que cuenta con todos los servicios. Nos acercarnos a visitar laIglesia de Santa María fruto de transformaciones y ampliaciones sucesivas a partir de una núcleo gótico construido en el siglo XVI. Identifica entre sus principales elementos, trazos de estilo renacentista y barroco de posteriores remodelaciones. En este punto detenemos el track para dirigirnos a nuestro alojamiento.











Recapitulando: etapa en la que nos despedimos del mundo rural vasco con un recorrido algo menos exigente que los de los días anteriores, con unos paisajes de postal mires a donde mires en el que el tiempo nos ha acompañado facilitando una excelente caminata. Nos han salido algo más de 20 km con un desnivel máximo de 358 metros.
Todo el recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.