Algunos días antes de declararse el confinamiento de la pandemia, una compañera de trabajo me recomendó encarecidamente este libro y tal fue su entusiasmo que corrí a comprarlo. Wanderlust. Una historia de caminar (Wanderlust: A History of Walking, 2000), de la prestigiosa escritora, historiadora y activista estadounidense Rebecca Solnit, es una de las obras cumbres de la literatura contemporánea sobre el acto de andar. No es una guía de viajes, ni un diario de aventuras; es un fascinante y ambicioso ensayo interdisciplinar que explora cómo el simple hecho de poner un pie delante del otro ha moldeado la historia de la humanidad, la cultura, la filosofía y la política.Para Solnit, caminar no es un mero método de locomoción ni un pasatiempo deportivo: es un acto subversivo, estético y profundamente ligado al pensamiento

El libro se estructura como un viaje cronológico y temático. Solnit arranca analizando la evolución anatómica que nos convirtió en bípedos, pero rápidamente salta al terreno de las ideas. A lo largo de sus páginas, la autora demuestra que la mente y las piernas se mueven al mismo ritmo, conectando el paseo con la creatividad y la libertad individual.La obra transita con maestría por diferentes escenarios históricos: desde los filósofos peripatéticos de la Antigua Grecia (que enseñaban caminando) hasta los poetas románticos como Wordsworth (que componía sus versos al ritmo de sus zancadas), pasando por los senderistas que defendieron el acceso libre a la naturaleza en la Inglaterra del siglo XIX y los activistas que convirtieron las marchas callejeras en el motor de los derechos civiles.
Entre los puntos fuertes del libro destacaría:
La trinidad indisoluble: Uno de los argumentos más bellos de Solnit es que caminar logra unificar tres elementos que la vida moderna insiste en separar: el cuerpo, la mente y el mundo. Caminar es la forma en la que el pensamiento se encarna en el territorio.
Caminar como acto político y social: A diferencia de otros autores que ven el paseo como una desconexión mística o solitaria, Solnit dedica capítulos brillantes a la dimensión urbana y política. Analiza la protesta callejera, las marchas de resistencia y el derecho democrático a ocupar el espacio público.
Perspectiva de género: Solnit dedica un espacio imprescindible a analizar la historia de la mujer caminante. Explica cómo, históricamente, el simple hecho de que una mujer caminara sola por la calle o el campo estaba cargado de estigmas sociales, peligros y juicios, reivindicando el paseo femenino como un triunfo de la autonomía.
Filosofía contra la prisa moderna: El libro es un alegato brutal contra la velocidad de la sociedad actual. Argumenta que los trenes, los coches y los aviones nos aíslan, mientras que el ritmo humano (unos 5 km/h) es el único que nos permite experimentar el espacio de forma real, libre y sin filtros.
La prosa de Rebecca Solnit es densa, erudita y sumamente rica, llena de ramificaciones poéticas y saltos históricos. Esto hace que Wanderlust no sea un libro para devorar rápidamente, sino para saborear con paciencia (lo que rima a la perfección con la filosofía que defiende). Algunos lectores enfocados puramente en el senderismo de montaña pueden encontrar que los capítulos dedicados al urbanismo y las vanguardias artísticas rompen el tono de la naturaleza, pero es precisamente esa amplitud de miras lo que hace a la obra tan magistral.
En resumen: una obra maestra que cambia para siempre la forma en que miramos nuestras propias zancadas. Es un libro que dignifica el esfuerzo del peregrino y del paseante urbano, recordándonos que cada paso que damos es, en realidad, un eslabón en una de las historias de libertad más antiguas de la humanidad.