Camino de Invierno a Santiago. 9ª Etapa: Rodeiro- Lalin

No somos de esos que solo rodeados de libros, inspirados por libros, llegan a pensar. Estamos acostumbrados a pensar al aire libre, caminando, saltando, subiendo, bailando, de preferencia en montañas solitarias o a la orilla del mar, donde hasta los caminos se ponen pensativos.

Nietzsche, F. La gaya ciencia, Ariel, 2019, pg 366

Esta novena etapa ha sido la última del Camino de Invierno propiamente dicho. En A Laxe, a unos kilómetros de Lalín, confluyen el Camino Sanabrés, el Camino Mozárabe y “nuestro” Camino de Invierno. La etapa ha discurrido, principalmente,  por tierras del Condado de Deza, una comarca principalmente ganadera y surcada por el río Arnego, que cruzaremos hasta en cuatro ocasiones. La última de ellas lo haremos por el emblemático Ponte  Pedroso.  Son escasos los núcleos rurales que hemos cruzado por lo que es conveniente salir de Rodeiro provistos de agua y algo de alimento. La etapa concluye en Lalín, capital del cocido. Lamentablemente ya no es temporada de cocido y nos vamos sin probarlo. Aunque la comida en casa Currás ha sido muy rica, sin ser cocido. Aparte de los “inconvenientes” citados la etapa no tiene dificultad ninguna y no es excesivamente larga: 22,25 km.

La salida de Rodeiro la realizamos desde la Casa Consistorial, conocida también como la Torre de Rodeiro porque fue levantada sobre las ruinas de una fortaleza ligada a la familia Camba y destruida en las revueltas de los “Irmandiños”. En la rotonda contigua una gran rueda nos recuerda el  posible origen de la Villa. Continuamos por la PO-533 en dirección a Lalín. Pasamos por “a ponte do Hospital” sobre el río Arnego, donde el topónimo nos recuerda la histórica presencia de un hospital de peregrinos. Hacia el km 1,5 de carretera la dejamos por un camino a la derecha por la margen izquierda del río bajo el tradicional bosque gallego de nogales, castaños y robles. Mezclado con algunas especies de ribera. Dejamos la orilla del río para pasar por el primer núcleo habitado: Penerbosa. Es una aldea dedicada principalmente a la ganadería bovina y nos encontraremos vacas por todas partes.

Siguiendo una pista asfaltada llegaremos al lugar de Puza y desde aquí a A Penela con varias casas de piedra y un memorial junto al cementerio por el que no parece haber pasado la Ley de Memoria Histórica. Desde aquí llegamos a Eirexe de Pedroso, junto a una gran cantera. A la salida una Iglesia románica y un crucero. Continuamos por un camino asfaltado para llegar a la carretera local y continuar hacia el Puente Pedroso sobre el río Arnego. Puente de un sólo ojo el suelo está cubierto de cantería de grandes losas. A Ponte, también conocido como Mesón, porque en épocas pasadas era cruce de caminos y muchas de sus viviendas fueron lugar de hospedaje. Desde aquí vamos alternando caminos de tierra con pistas asfaltadas durante varios km en los que vamos pasando por sucesivas naves dedicadas a la ganadería intensiva.

Al final de este camino y, entre castaños,  encontramos el riachuelo denominado Rego do Barranco. Desde aquí comenzamos la subida del día para superar 100 m de desnivel, para llegar al Coto de Anta. Bajamos un poquito y volvemos a subir de nuevo para alcanzar un cruce de caminos. Seguimos de frente para alcanzar el  núcleo de Palmaz y más adelante pasaremos un paso elevado sobre la carretera PO-533 y enseguida entramos en Lalín de Arriba, o Lalín Vello. Pasamos junto a la iglesia de origen románico en la que destaca el ábside con ventanales y decoración de vieiras. Desde la iglesia tomamos una calle que nos lleva por la Calle de la Calzada, a la nueva Iglesia parroquial construida en el siglo XX con plaza y jardines. Bajamos un poco la calle y encontramos el “kilómetro 0 de Galicia”, el centro geográfico del país del que la Villa se muestra muy orgullosa. Junto al km 0 el otro símbolo de Lalín, capital del cocido: un monumental y gracioso cerdito de bronce.

Como comentaba al principio, ha sido una etapa sencilla, en la que hemos podido disfrutar de la naturaleza y de la Galicia rural, en la que, nuevamente, no nos hemos encontrado a nadie en todo el recorrido. Solamente al final de la etapa y mientras tomábamos una cerveza con Daniel, miembro de la Asociación Peregrinus Dezae, aparecieron los amigos de la fraternidad galaico-asturiana que nos acompañaron gustosamente. Hemos pasado un buen rato y al final Daniel nos ha sellado las credenciales con sus originales lacres.

Nuestro deambular de hoy nos ha hecho recorrer todos los puntos de este track.

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