Chove en Santiago/meu doce amor./Camelia branca do ar/brila entebrecida ô sol.
Garcia Lorca, Federico. Seis poemas galegos. Ed Camiño do Faro, 2004

El pasado viernes completamos nuestra decimosegunda y última etapa del Camino de Invierno. A nuestra llegada a Santiago llovía, como en el poema de Lorca y a la alegría por completar el reto se unía la tristeza por el final de estos magníficos días y la vuelta a las rutinas diarias. Hay que mirar las dos caras de la moneda para valorar lo pasado. En estos días de caminatas, de encuentros fortuitos, de conversaciones con unos y con otros me ha surgido la necesidad de poner por escrito algunas cosillas que nos han ido pasando, que probablemente no interesen a nadie, pero esto de las opiniones son como los culos: todos tenemos uno y el metaverso permite a los patanes como nosotros decir lo que pensamos.

La primera cuestión es a propósito del Camino de Invierno en si, de su trazado y de las infraestructuras y servicios que podemos encontrar en el camino. A nosotros nos han salido algunos kilómetros más que en el trazado oficial porque ya que hemos venido hasta aquí no queremos perdernos nada. Así, han ido cayendo kilómetros:que si la visita a las Médulas, que si al mirador de las Pedrices, bajada al Cabo del Mundo en el Sil, etc. Al final han sido 276 kilómetros. Es casi el triple de los 100 km que suele hacer la gente del postureo de la Compostela pero no es tanto como el Camino Primitivo (340) y mucho menos que el Camino Francés (794 desde Saint Jean)

Nosotros habíamos planificado 12 etapas más o menos llevaderas, y son las que hemos hecho. El camino no es tan fácil como otros caminos más transitados y puede resultar muy duro para personas no habituadas a caminar por el monte, sobre superficies muy pedregosas, embarradas en algunos casos y, sobre todo, muchos tramos sobre asfalto que lo hacen peligroso y cansino. Siendo consciente de que las asociaciones hacen lo que pueden, el tema del asfalto es una constante en Galicia. Por otra parte es complicado planificar más etapas porque en la mayoría de los lugares por los que se pasa no hay servicios ni posibilidades de alojamiento. Por esta cuestión este camino está tan poco transitado. Si a todo esto sumamos las semanas de amenaza de borrascas, el panorama está completo.

Algunas de las etapas de este camino han discurrido por lugares devastados por los terribles incendios de años anteriores. A pesar del tiempo transcurrido los paisajes son desoladores y un triste recuerdo del difícil equilibrio de la naturaleza, de lo difícil que resulta compaginar los intereses económicos con el medio ambiente. Al hilo de esto el paso por granjas de ganadería intensiva nos hace pensar que o se pone coto a esto o las próximas generaciones morirán enterradas en excrementos animales. Poca broma con esto, la cantidad de recursos destinados a fabricar filetes baratos es inimaginable si no se ve in situ.

Finalmente, así han quedado las etapas con los km reales en cada una de ellas:
1ª Etapa: Ponferrada-Las Médulas (28,68)
2ª Etapa: Las Médulas- O Barco de Valdeorras (29,13)
3ª Etapa: O Barco de Valdeorras-A Rúa de Valdeorras (13,56)
4ª Etapa: A Rúa de Valdeorras – Quiroga (27,57)
5ª Etapa: Quiroga-Barxa de Lor (16,92)
6ª Etapa: Barxa de Lor-Monforte de Lemos (20,87)
7ª Etapa: Monforte de Lemos- Chantada (32,27)
8ª Etapa: Chantada- Rodeiro (28,13 km)
9ª Etapa: Rodeiro-Lalín (22,25 km)
10ª Etapa: Lalín-Silleda (16,27 km)
11ª Etapa: Silleda-Ponte Ulla (18,04 km)
12ª Etapa: Ponte Ulla -Santiago (22,41 km)

Ahora lo bueno. Lo que nos hemos encontrado en el camino han sido horas y horas de una naturaleza casi salvaje, el encuentro con personas sencillas y humildes pero llenas de humanidad, situar en el mapa lugares de los que no conocíamos ni su existencia, aprender las diferencias entre Concellos, Parroquías, aldeas y lugares, a hacer de las contrariedades virtud, a desconectar de nuestras vidas ordinarias y disfrutar del progreso en caminar, los pequeños logros de cada día, etc.

Y lo mejor, las personas con las que nos hemos relacionado en el día a día. Tenía pensado hacer un agradecimiento general y así no olvidar a nadie, pero quiero mencionar a las personas que nos han soportado más de un día. Comenzaré por Fran y su padre Paco que ha dejado que tengamos nuestro coche en su garage, Manuel, de Casa Mar, que nos ha ayudado pacientemente con el equipaje, que nos deleitó con una rica comida en su casa en Sobradelo. En Casa Mar nos encontramos con Nino, un jabato de los Caminos de Santiago y que ha superado bien esa pequeña contrariedad. Nino nos puso en la pista de Mónica y Juan Carlos, siempre divertidos y con los que hemos coincidido en varias etapas. Nuestro más sincero agradecimiento a los dos Josés de Casa Pacita en Barxa de Lor, por su trato, su calor humano y por cuidar de nosotros más allá de lo razonable (menudo despiste el nuestro)

Cómo olvidar la fraternidad Galaico-Astur (los dos Carlos, David, Ana y Alberto) con los que coincidimos en varios finales de etapa ya que no madrugaban mucho y era difícil coincidir en las salidas. Esperamos que hayan llegado a Santiago reconciliados. Cómo olvidar al gran Daniel de Lalín (queda pendiente ese cocido que se nos resistió por unos días de margen) y al que reencontramos en Santiago. Nuestro más profundo agradecimiento a María, de Eco Hotel Nos que nos brindó una tarde el el Monasterio de Carvoeiro, y a la Carme y al Enric, con los que coincidimos en las dos últimas y lluviosas etapas. Y a Marta que nos llevó a la factoría de chocolates en Santiago. Gracias infinitas a todos ellos por compartir algunos momentos con nosotros y hacer la vida un poco más agradable.

Relacionados con el camino por muchas razones pero a distinta velocidad, un recuerdo para Vicente Ibarra y Elena Domínguez, ultramaratonianos a los que nos cruzamos un par de días durante sus duros entrenamientos. Mucha suerte en la Atenas-Esparta
Y cómo olvidar a nuestro Jose Antonio, con el que hemos compartido este camino, como en los matrimonios, en las alegrías y tristezas, y que ha soportado con paciencia y resignación nuestro excepticismo con los pronósticos meteorológicos que aportaba cada mañana (hoy va a caer…), la dureza de los caminos y algunos buenos momentos aislados.

Y con éste catapún chis pum ponemos el cierre a este camino y ya estamos pensando en próximas aventuras.

Y ya lo sabéis, en caso de duda hay que seguir la flecha amarilla.


Preciosa recapitulación. Un gustazo leeros, veros y fantasear, que durante un ratico podría estar caminando con vosotros. Zorionak pareja. Salud.
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Muchas gracias Juantxo. Ha sido un reto nada fácil. Ya en casa. Hablaremos. Abrazos para todos.
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