Caminar es recobrar el aliento y el cuerpo, hacer pie de nuevo, dejar de dar pasos en falso. Al emprender camino no sólo salimos de nuestra casa, sino que salimos, sobre todo, de nosotros mismos.
Levi, Primo. Si esto es un hombre. 2002, pg 169
Nuestra octava etapa de este camino comienza en la parroquia de Viladesuso en el Concello de Oia. Sobre el papel era una etapa bastante llevadera, pero si a eso le quitamos los tres km que adelantamos ayer, se nos ha quedado un paseo bastante cómodo.
Comenzamos a caminar a las 8:15 de la mañana. Hemos desayunado en la gasolinera donde hemos vuelto a encontrar a Daniel, uruguayo al que conocimos durante la cena. Nos ofrece unas galletas que le sobran y nos despedimos. Él quiere pasar hoy de Vigo, por lo que puede que ya no lo volvamos a encontrar. Cuando salimos del Albergue ya no quedaba nadie, somos los últimos en salir. Para no perder el hábito comenzamos caminando por el carril bici compartido de color amarillo junto a la carretera local. Afortunadamente, en menos de un km nos desviamos a la derecha por un camino rural asfaltado con muy poco tráfico a esas horas. La mañana está muy agradable para caminar y el océano, un poco más saltarín que ayer, deja una húmeda bruma en el aire que refresca el ambiente algunos grados. Entre los muros que cercan las fincas ganaderas vamos llegando a la parroquia de Mougás, aún en el Concello de Oria. En un pequeño altozano, los caminantes han ido dejando junto a uno de los hitos del camino un montoncito de cantos decorados. La mayoría se lo ha currado y hay auténticas obras de arte.







A partir de este punto nos acercamos nuevamente al océano entre muros de piedras. El paseo es bastante apacible, al tiempo que nuevos elementos etnográficos se unen al paisaje. En este caso algunos molinos de viento en diverso estado de conservación entre los que destaca el reclamo del Camping O Muiño que parece acabado de construir. Un poco más adelante volvemos al carril bici junto a la carretera y nos encontramos con una pareja coreana que encontramos ayer en el Albergue. Caminaremos a la par hasta que comience las subidas del final. Frente al restaurante O Pedrusco vemos la Pedra Rubia y nos vamos acercando a la parroquia de As Mariñas. Antes de entrar al lugar , tenemos que cruzar la carretera y comenzar a subir por la Estrada da Portela, por la que tenemos que cruzar una portilla que nos permite cruzar una finca particular con caballos en libertad, y deberemos cerrarlas tras nuestro paso. La empinada calzada (probablemente de origen romano) está empedrada y se aprecian las marcas de las viejas rodadas. Tras unas fuertes rampas alcanzamos el punto más alto de la etapa mientras disfrutamos de una bella imagen del Faro de Cabo Silleiro. El descenso se realiza por la misma calzada empedrada bajo un bosque de eucaliptos. La bajada que nos llevará hasta Baredo y sus casas, pasando por el cruceiro de O Sinal, cruzando el arroyo del mismo nombre y el comienzo del paseo fluvial de los molinos de Baredo.















Al poco giramos a la derecha hasta alcanzar el Caminho do Río Pequeno continuamos por el asfalto y ya tenemos unas buenas vistas sobre las Islas Cíes a la entrada de la ría de Vigo. Una curva pronunciada a la izquierda y seguimos por el monte, hasta alcanzar un área recreativa donde realizamos una breve parada para disfrutar de las vistas y tomar algo de fruta. Cruzamos la AG-57 por un alto viaducto que nos conduce a un par de áreas de descanso y al barrio de Percibilleira, desde donde ya se divisan Baiona y su fortaleza. En el descenso de este segundo alto encontramos una bonita fuente “gótica” y un pozo muy bucólico. El resto del descenso lo hacemos ya por el casco urbano de Baiona. Pasamos al lado del campo de fútbol y del cementerio hasta llegar a una bonita plaza en la que están la iglesia de Santa Liberata y la ex colegiata de Santa María. Cerramos la ruta en este punto ya que nuestro alojamiento hoy está a unos cientos de metros.




Como hemos llegado pronto a Baiona, después de la comida hemos hecho una interesante visita turística. Nos hemos acercado al puerto, donde se encuentra una réplica de la carabela la Pinta, varios monumentos a la “arribada” de Martín A. Pinzón con la noticia del “descubrimiento” de América, algunos homenajes a los marineros de Baiona que estuvieron en la primera circunnavegación con Magallanes y Elcano, y un Paseo por el Monte Boi o Monterreal en el extremo sur de la ría de Baiona. Se trata de un recinto amurallado que actualmente acoge el Parador Nacional y que, en el pasado, protegió la Ría de Baiona de los ataques de ingleses y portugueses.











En resumen, ha sido un día bastante completo con una etapa sencilla y sin excesivas complicaciones completada con una visita turístico cultural de las que nos gustan a nosotros.

Toda la caminata de la mañana ha quedado recogido en este track.
