Camino de Santiago Francés. Vigésimo cuarta Etapa: Foncebadón- Ponferrada

Lo importante no es llegar

Lo importante es el camino

Yo no busco la verdad

Si no se que hay un destino

Páez, Fito, Eso que llevas ahí

Magnífica etapa colofón a este segmento del Camino de Santiago francés en la que hemos cubierto la distancia que separa Foncebadón de Ponferrada. En ella hemos terminado de subir a la Cruz de Fierro en el Monte Irago, alcanzado el punto más alto del Camino francés (1.509 m.s..n.n) y, consecuentemente, cruzado los Montes de León, barrera natural entre las comarcas de la Maragatería y El Bierzo. La larga bajada hasta Ponferrada tiene un mayor desnivel y dificultada hasta la llegada a la localidad de El Acebo por la cantidad de piedra suelta, y luego se suaviza hasta la llegada a Ponferrada. La Cruz de Fierro es uno de los hitos con mayor carga simbólica del Camino de Santiago.

Iniciamos nuestro caminar a la puerta de nuestro albergue en la Calle Real de Foncebadón. Aún está muy oscuro, hay una densa niebla salpicada de finas gotas de lluvia con las ráfagas de viento que se va haciendo más intensa a medida que vamos completando la subida. A la izquierda dejamos las ruinas de un antiguo santuario, cruzamos la carretera LE-142 y seguimos por la pista a la izquierda de la carretera ganando altura rápidamente. En una media hora alcanzamos la Cruz de Fierro (o Ferro en algunas guías) La pequeña cruz de hierro que remata un poste de madera sobre un basto pedestal de hormigón no es la original que podría tener su origen muchos siglos antes pues se enclava en un lugar en el que hubo un altar romano dedicado al diós Mercurio. En su base hay un enorme montículo formado por los millones de piedras dejadas por los peregrinos. Era costumbre ancestral traer una piedra desde el lugar de origen y depositarla allí como símbolo de que con la peregrinación se descargaban de todos los pecados. Ahora también hay costumbre de dejar allí algunos exvotos, con lo que el lugar tiene un aspecto bastante desharrapado. En el entorno hay un reloj de sol en el que el peregrino hace de Nomon, una ermita y una zona de área de descanso bastante amplia. Tal y como está la mañana y teniendo en cuenta que nos quedan más de seis horas de caminada esta zona de picnic aparece bastante desierta. Dicen que en los días claros desde la Cruz de Fierro se puede ver Ponferrada. No es nuestro caso. El aguanieve hace su aparición y emprendemos el descenso, que no será el definitivo del día. Aún nos queda por remontar otro collado.

El camino está bastante trillado y al principio se hace relativamente cómoda la bajada. Con cuidado, porque la fina lluvia hace las piedras un poco resbaladizas, al cabo de una hora llegamos al pueblo de Manjarín. Está abandonado y en ruinas si exceptuamos el singular albergue que montó en su día Tomás, el hospitalario templario, que está cerrado desde 2022 y va camino de una ruina similar al resto del pueblo. De momento, el hospitalero sigue viviendo allí, ofreciendo café a los peregrinos que se acercan por allí y sellando las credenciales. Uno de los iconos del lugar es un poste en el que hay cantidad de señales indicando distancias a diferentes lugares del planeta. Las que más interesan son las que marcan 255 km a Santiago, 295 a Fisterra y 70 a Galicia. A partir de Manjarín un sendero en subida constante nos lleva a un collado poblado por antenas algo más alto que la Cruz de Fierro pero sin su potencial ni su misticismo. En este punto encontramos un equipo de televisión entrevistando a una peregrina sueca con la que nos hemos cruzado varias veces. A partir de este punto comienza la verdadera bajada en un tramo bastante duro, con lastras de piedra descarnada bastante resbaladiza y un último tramo hasta entrar en el Bierzo con mucha piedra suelta en la que vamos encontrando algunos peregrinos con problemas. El Acebo es el primer pueblo del Bierzo, con un bonito primer mirador del Bierzo, con el primer bar del Bierzo para tomar un café calentito (nosotros optamos por el segundo bar del Bierzo) tiene muchas casas restauradas, varios albergues y bares y hasta un par de tiendas. Hemos dejado atrás la niebla y la lluvia, el paisaje ha cambiado, la pizarra ha tomado el lugar de la teja, los balcones de madera nos hablan de una zona más boscosa y de clima más riguroso.

Desde El Acebo hasta Riego de Ambros tenemos 45 minutos más de descenso, algunos por carretera otros por senderos que van cortando las curvas de la carretera. Entramos en Riego de Ambros, otro típico pueblo berciano, con bastantes casas restauradas. Salimos del casco urbano por un sendero adornado con frondosos castaños en cuyos troncos se observan frondosas praderas de musgo. Seguimos descendiendo hacia el fondo del Valle. Al llegar a la altura del Río Maruelo entramos en Molinaseca y damos por terminada la gran bajada del día. Molinaseca está considerado uno de los pueblos más bonitos de España desde el 2021, con una población de 872 habitantes (INE 2023) cuenta entre su patrimonio con un puente de piedra de siete ojos, la Iglesia de San Nicolás de Bari de dimensiones catedralicias o el Santuario de las Angustias. Entre la arquitectura civil casonas y palacios blasonados y casas tradicionales. Está muy bien surtido de bares y restaurantes y muchos peregrinos aprovechan para comer o tomar algunos bocadillos. Nosotros continuamos con la esperanza de llegar a Campo o acercarnos a Ponferrada. Salimos de Molinaseca por el camino de las Huertas, que desemboca en la Carretera de Ponferrada, la cruzamos para llegar a una pista agrícola que lleva a Campo. Campo es un minúsculo pueblecito que se puede considerar un arrabal de Ponferrada. Salimos de Campo (no hay bares abiertos) y nos encaminamos hacia Ponferrada.

A 1,4 km de Campo entramos ya en los barrios de Ponferrada. Llegamos al Río Boeza y lo cruzamos por el Puente Mascarón (el mismo que cruzamos para salir de Ponferrada en el Camino de Invierno) El camino pasa bajo la vía férrea y entramos el el casco antiguo junto al Castillo de Ponferrada. En este punto nos despedimos de Jordi (un joven de Barcelona con el que hemos compartido algunos cafés y que continua hasta Santiago) subimos hasta la Plaza de la Virgen de la Encina, tomamos la Calle del Reloj, pasamos bajo éste y entramos en la Plaza del ayuntamiento. En este punto damos por finalizada la etapa y nos dirigimos a un local para comer antes de llegar a nuestro alojamiento.

Por la tarde después de descansar un rato salimos para un paseo por el Casco antiguo y encontrarnos con Rosa y Marije, las dos mujeres bilbaínas con las que nos hemos cruzado muchos días. Tomamos unas bebidas y unas tapas y comentamos lo acontecido estos días. Ellas seguirán un par de etapas más y nosotros lo dejamos, temporalmente, en este punto.

En resumen, esta última etapa de este segmento ha sido, junto a la etapa anterior, de las más bonitas de este tramo. Concretamente esta, ha sido la más larga, nos han salido 27,700 km en un tiempo total de 7 horas 35 minutos. A pesar de tiempo adverso, la hemos disfrutado muchísimo y la llegada a Ponferrada ha sido un colofón perfecto.

Todos los kilómetros recorridos en el día de hoy han quedado registrado en este track.

2 comentarios sobre “Camino de Santiago Francés. Vigésimo cuarta Etapa: Foncebadón- Ponferrada

Replica a patinarenetiopia Cancelar la respuesta