Coll de ses Ànimes, Mirador de la Trapa y Pas de sa Barra desde Sant Elm

Que el camino que escojas te lleve siempre a la felicidad.

Cartel motivador a la entrada de una casa al principio de la ruta.

El día ha amanecido bastante nublado y con viento amenazando lluvia, por lo que hemos decidido seguir explorando el sudoeste mallorquín subir a visitar los restos del Monasterio de La Trapa desde Sant Elm. Esta subida a los restos del Monasterio de La Trapa es una de las rutas clásicas de la Isla. Ya la hicimos en 2020, las primera vez que estuvimos aquí y la hemos repetido en esta segunda para reafirmarnos en nuestra primera impresión: la ruta merece la pena por sus valores paisajísticos y sus increíbles vistas sobre la isla Sa Dragonera a Cala en Basset (que visitamos al final) y a la torre del mismo nombre.

La Trapa es una finca de montaña de 81 hectáreas en la Sierra de la Tramuntana en el término municipal de Andratx y Accesible desde la localidad de Sant Elm. En 1810 una comunidad de monjes trapenses que huían de la Revolución francesa se instalaron en la isla a instancias del canónico Pere Roig en esta finca que originariamente tenía el nombre de Valle de Sant Josep de s’Arracó. Estos monjes tenían voto de silencio y eran estrictos vegetarianos. Los monjes permanecieron solamente 10 años en la finca pero en este tiempo transformaron completamente el valle para adaptarlo al cultivo de la viña, trigo, verduras etc mediante la formación de un conjunto de bancales con sus paredes, sistemas de riego, molino, era, etc. La finca fue abandonada a mediados del siglo XX y, para impedir su urbanización, fue adquirida por el Grupo Ornitológico Balear (GOB) mediante una cuestación popular y la ayuda de numerosos colectivos conservacionistas. Actualmente la iniciativa se ha consolidado como una gran herramienta para promover el excursionismo, la investigación científica, la educación ambiental y la conservación de la naturaleza.

Comenzamos la caminata por la Avinguda de La Trapa en Sant Elm. Esta avenida se convierte en un camino forestal de tierra que es llamado Camí de Can Tomeví. A un kilómetro del inicio encontramos unas casas en ruinas (hoy estaban trabajando aparentemente en su demolición) que eran las Casas de Can Tomeví que dan nombre al camino. Continuamos por esa pista hasta llegar a un cruce de caminos. Si tomáramos el de la derecha iríamos a la localidad de s’Arracó y por la izquierda seguimos hasta La Trapa. A partir de este punto comienza una suave subida que va incrementando su dureza a cada revuelta del camino. A medida que subimos vamos teniendo excelentes panorámicas de la Sierra de la Tramuntana y podemos vislumbrar el mar a nuestra espalda. Transcurrido un trecho llegamos a una nueva bifurcación en el que un letrero nos indica la dirección a seguir y otro con la frase con la que iniciamos la entrada. Seguimos caminando hasta un cartel que nos indica que entramos en la reserva biológica de La Trapa y una cadena que impide el paso de vehículos no autorizados. Pasamos la cadena y ya tenemos a la vista nuestro siguiente hito: una modesta casita con un pequeño mirador que pudo ser la vivienda del monje limosnero que se ocupaba de mantener el contacto de la comunidad con el “mundo exterior” A partir de este punto la subida se pone más dura afrontando rampas de extrema dureza. Hay un tramo cementado pero el resto del camino es de tierra y piedra suelta. Finalmente llegamos al Coll de Ses Ánimes y ya tenemos una vista de la finca de La Trapa y una vista parcial de Sa Dragonera. Una agradable bajada nos lleva a la entrada de la finca. La entrada es gratuita pero junto a la barrera de entrada hay una hucha en la que podemos dejar un donativo para ayudar en las labores de reconstrucción y mantenimiento de los bancales. En todo el espacio hay postes de madera muy cuidados en los que se explican la flora, fauna y trabajos que se desarrollaban en la finca. Destaca el Molino (movido por un buey) y la era que actualmente es un excelente mirador sobre Sa Dragonera. En este punto nos tomamos una fruta y un breve descanso antes de iniciar el regreso a Sant Elm.

Deshacemos parte del camino para salir de la finca y encontrar un letrero que nos indica Sant Elm 3,5 km. Es un estrecho sendero de montaña muy pintoresco, muy bien señalizada y balizado pero que entraña cierto riesgo porque el descenso es muy empinado y tiene un tramo de unos 500 metros muy peligroso en caso de lluvia o de estar las piedras mojadas, a pesar de contar con unas cadenas para sujetarse a modo de “línea de vida”. El sendero recibe el nombre de Pass de Sa Barra y tiene unas vistas espectaculares sobre el entorno. Pasado ese tramo más peligroso el resto del descenso se realiza bajo un denso bosque de pinos por una senda en la que hay que ser cuidadoso con las raíces de los árboles que han quedado al descubierto por el paso de miles de excursionistas. El sendero desemboca en un camino forestal en una bifurcación. Si seguimos a la derecha podemos acercarnos a ver la Cala y Torre de En Basset y si seguimos hacia la izquierda volvemos a la Avinguda de La Trapa. Como tenemos tiempo nos acercamos hasta la cala de aguas turquesa y vemos los restos de esta torre de vigilancia. Tras la visita, deshacemos el camino hasta el cruce antes mencionado y regresamos hasta el lugar en el que dejamos el coche.

Finalmente, el día ha estado bastante bueno para la caminata y hemos recorrido casi 10 km sin sacar la ropa de lluvia. Ha sido un paseo muy agradable disfrutando de la naturaleza y del buen trabajo del GOB y los voluntarios que colaboran en esta gran labor. Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado registrado en este track.

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