Pasear saca lo mejor de nosotras. Durante los paseos no nos queremos, sino que a menudo rabiamos una contra la otra, pero de todas formas paseábamos
Gornick, Vivian. Apegos feroces. Sexto piso Ed. 2017
Nuestra decimoctava etapa del Camino del Norte discurre entre Comillas y Unquera. Es una jornada de marcado carácter rural que nos sitúa en el límite occidental de Cantabria, listos para entrar en Asturias. El recorrido nos obliga a cruzar puentes sobre marismas y rías, con repechos intermedios que, aunque moderados, ofrecen la sensación de tener las montañas siempre cerca.Tras visitar la villa marinera de San Vicente de la Barquera, compartimos itinerario con los peregrinos del Camino Lebaniego hasta Serdio. La etapa finaliza en Unquera, famosa por ser la puerta al Desfiladero de la Hermida y por sus riquísimas corbatas, ese hojaldre típico que comparte fama con San Vicente.
Iniciamos la caminata en la plaza del Ayuntamiento nuevo de Comillas, junto a la fuente de los Tres Caños. Por la calle Marqués de Comillas, pasamos ante el imponente Palacio de Sobrellano y nos adentramos en un agradable paseo flanqueado por plátanos de sombra. Este camino nos introduce en el Parque Natural de Oyambre, donde cruzamos el puente sobre la ría de la Rabia antes de bordear las playas de Oyambre y Gerra.Ya en el término de San Vicente de la Barquera, tras pasar la playa de Merón, accedemos al Puente de la Maza. Esta estructura de piedra del siglo XV, mandada construir por los Reyes Católicos, es uno de los símbolos más icónicos del Camino. Con sus casi 500 metros y 28 ojos, conecta el casco antiguo con la zona de playas. Al ser el ecuador de nuestra ruta, aprovechamos para tomar un refrigerio y descansar.












Retomamos la marcha por la Ronda de la Encrucijada y el Camino Alto de Santiago, ambos en fuerte subida. En este punto convergemos con los peregrinos que inician el Camino Lebaniego en la Puebla Vieja, un tramo que ya conocemos y que revivimos con emoción. Una pista asfaltada nos guía hacia La Acebosa; al cruzar la autovía A-8 junto al cementerio, echamos la vista atrás para disfrutar de una panorámica espectacular de la ensenada de San Vicente.Atravesamos Hortigal y Estrada, donde admiramos su imponente torre medieval, baluarte del linaje de los Estrada que vigilaba la ruta costera. En Serdio, paramos a almorzar en el Bar La Gloria. Un kilómetro después de dejar atrás el pueblo, los caminos se separan: el Lebaniego parte hacia la izquierda y nuestro Camino del Norte continúa a la derecha.Finalmente, enlazamos con la carretera CA-181 en paralelo al río Nansa. Cruzamos la ría de Tina Menor a la altura del bar La Barca y, tras el puente, un repecho nos lleva hasta Pesués. El último tramo discurre por un camino de tierra paralelo a la vía del tren que, tras dos kilómetros, nos deja directamente en el centro de Unquera.Concluimos la jornada con 27,13 km recorridos, un desnivel de 151 metros y un tiempo total de 8 horas y 21 minutos, paradas incluidas.











En resumen, ha sido una jornada de contrastes inolvidables, donde la fuerza del Cantábrico y la paz de las marismas nos han acompañado en cada paso. Una etapa larga y exigente en distancia, pero generosa en recompensas: desde el adiós al modernismo de Comillas hasta el abrazo medieval de la Torre de Estrada, culminando con el dulce sabor de las corbatas de Unquera. Nos despedimos de Cantabria con la satisfacción de haber cumplido nuestro programa, la emoción de haber redescubierto senderos conocidos y la mirada ya puesta en los puentes que mañana nos adentrarán en tierras asturianas.
Todo este recorrido ha quedado registrado en este track.