Camino de Santiago del Norte. Etapa 31: Ribadeo – Vilanova de Lourenzá

El verdadero caminante no busca llegar rápido, sino habitar el camino. No viaja para acumular kilómetros, sino para acumular momentos de paz que solo el silencio de la naturaleza puede otorgar

Burroughs, John. Las exaltaciones del camino (The Exhilarations of the Road ), en Winter Sunshine 1875 en Proyecto Gutenberg

Esta etapa es la primera por tierras gallegas y supone un punto de inflexión en el Camino del Norte. Atrás queda el rumor constante del Cantábrico; la ruta vira ahora con decisión hacia el suroeste, buscando la estela que conduce a Compostela. Nos adentramos en un paisaje netamente interior: un territorio rural, ganadero y de silencios rotundos, donde la montaña vuelve a reclamar el esfuerzo de nuestras piernas. La naturaleza nos desafía pronto, justo a la salida de A Ponte de Arante, con un severo ascenso que nos obliga a salvar 260 metros de desnivel a lo largo de cinco exigentes kilómetros.

Comenzamos la caminata desde el Albergue do Ponte en Ribadeo siguiendo una señalización un tanto esquiva. Pasamos por la Plaza de España, cruzamos el barrio de San Lázaro y, al dejar atrás el campo de fútbol, quebramos a la izquierda para salvar las vías del tren, antesala de la pequeña aldea de A Eirexa. La carretera local nos guía en subida, dejando el camposanto a nuestra derecha, hasta coronar O Valín. Allí el asfalto cede el testigo a una pista de tierra con rumbo a Pastoriza; el sendero desciende al encuentro del río da Rata, que cruzamos por un puente en el preciso instante en que la carretera vuelve a salirnos al paso. Seguimos la marcha hacia A Casa da Hedra para luego descender pacíficamente hasta Vilela con todos los servicios cerrados. En este punto encontramos una pareja de mexicanos (Dianne, Kevin y su perrete Rooster que acarrea su propio equipaje.

Retomamos la marcha sobre el asfalto, cruzando el Río Pequeño a través de un puente, y acometemos el repecho que conduce a las Casas da Pena. Un desvío a la derecha nos adentra en Celeirós y nos encamina a O Vilar, donde salvamos el cauce de su río homónimo. La carretera desciende hasta rozar un cruce; tomamos entonces la vía de la derecha hacia San Vicente y, desde sus casas, nos descolgamos hasta A Ponte de Arante, un rincón que reposa bajo el arrullo del río Lexoso.

Al dejar atrás el pueblo, la montaña nos aguarda con su primera gran exigencia. La dura rampa pasa junto a la recoleta capilla de Nosa Señora da Ponte y deja a nuestra izquierda la silueta de Vilamariz. El camino, balanceándose entre pistas y sendas, corona casi la cima de los montes de Arante y prosigue su curso por el monte da Aguá. Apenas iniciamos el descenso, nos sale al encuentro Villamartín Pequeño. Rodeamos su cementerio por el sendero indicado y, unos cientos de metros más adelante, tomamos una desviación a la derecha que nos permite vadear el rego de Portobragán. Desde este cauce, el terreno vuelve a empinarse hasta la aldea de Villamartín Grande, custodiada por su capilla de la Virgen del Carmen. Aquí los viajeros encuentran el Punto de Apoyo al Peregrino Tentempié, un rincón providencial que se encuentra cerrado por la cercana maternidad de la dueña. No obstante es el lugar idóneo para reponer fuerzas con las viandas que acarreamos desde Ribadeo.

Tras el modesto refrigerio, proseguimos la caminata por una carretera que se sumerge en la espesura del bosque. Descendemos atravesando Salgueiro hasta alcanzar Gondán, localidad que cuenta con albergue cerrado desde hace unos años. Hilvanando pistas y tramos asfaltados, dejamos atrás las aldeas de Pedrido y O Corveiro; en esta última, encontramos el bar A Curva abierto y aprovechamos para tomar unos cafés y descansar un poco antes de tomar una pista y remontar el monte Calvario. Al iniciar la bajada, el paisaje se abre para mostrarnos, al fin, nuestro destino: Vilanova de Lourenzá, a la que entramos por una pasarela desde la que vemos el Ponte da Pedra, un veterano viaducto de origen medieval.

La jornada ha estado marcada por la quietud y la ausencia de grandes núcleos urbanos, bastantes tramos por asfalto y minúsculas aldeas salpicadas entre prados y cultivos forrajeros. Los caminantes deben ser previsores con el avituallamiento, ya que, actualmente, aunque hay algunos puntos de descanso con fuentes, no hemos encontrado servicios hasta el km 20 de la ruta.

Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado grabado en este track.

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