Ruta de los Olivos Centenarios en Órgiva

Descubriendo el mundo a la altura del hombre, el caminante se pone a la vez en situación de descubrirse a sí mismo en la quemazón de unos acontecimientos cuyo resultado desconoce pues, al igual que la vida, el camino está hecho de lo improbable, más que de lo previsible.

LeBreton, David. Elogio del Caminar. Ediciones Siruela. Traducción de Hugo Castignani, 2017

Este jueves nos acercamos a la localidad de Órgiva para hacer La ruta de los Olivos Centenarios que nos permite observar una gran cantidad de grandes y vetustos olivos en las cercanías de Órgiva, conocer las zonas cercanas a la localidad, con sus huertas, y descender hasta el río Guadalfeo. El recorrido es fácil, sin desnivel apenas y discurre por carriles y algunos tramos de asfalto. Está señalizado con carteles y con bandas de colores. Nosotros no hemos seguido exactamente el sendero señalizado, y nos hemos alejado un poco para ir por el río Seco hasta el barranco Hondo.

Comenzamos la caminata de los Olivos Centenarios en el Camino del Zute, frente al bar Mirasierra, en la carretera que atraviesa la localidad. Descendemos por caminos rurales de hormigón y asfalto en algunos tramos, entre huertas y olivos. Enseguida vemos las primeras balizas del sendero señalizado. Este sendero marcado se toma a la derecha en el primer desvío. Nosotros seguimos recto hasta llegar a río Seco, que hace honor a su nombre y no lleva nada de agua. Ascendemos, junto al cauce por un camino dentro del Dominio Público Hidráulico por la orilla del río con vistas hacia Cañar y Soportújar, y las altas cumbres de Sierra Nevada (Cerro del Caballo y Tajos de los Machos) al fondo. Llegamos a la carretera GR-4202 y la tomamos a la derecha. Nos encontramos con un cartel que indica los anejos de Tíjola y Los Agustines. Seguimos la carretera y pasamos por una serie de cortijos hasta llegar al barranco Hondo. Nos desviamos a la derecha por una pista siguiendo el barranco hacia abajo. en el camino nos rodean sobre todo eucaliptos. Llegamos al río Guadalfeo, que trae bastante agua. Seguimos paralelos al río hasta alcanzar el Puente de los Siete Ojos, por donde pasa la carreta que va a Órgiva. Lo pasamos por debajo junto a un área recreativa con vistas al puente donde nos detenemos para tomar una fruta y un descanso.

Tras la parada continuamos por un camino paralelo al río y enlazamos de nuevo con el camino señalizado de la Ruta de los Olivos Centenarios. A partir de aquí pasaremos por muchos cortijos y casas rurales y encontraremos bastantes olivos que sorprenden por sus grandes y retorcidos troncos y los intrincados dibujos que se han ido formando en éstos. Cruzamos el río Chico, que no trae agua, y subimos por un carril a la derecha. Pasamos por un cortijo con un gran cactus centenario mientras por esta zona encontramos los olivos más grandes, rodeados de naranjos, y hoy con el suelo cubierto de verde hierba y flores amarillas. Siguiendo el camino encontraremos un antiguo molino musulmán, el Molino Benizalte del siglo XVI. Al poco de pasar el molino llegamos a río Chico de nuevo, en una zona con un área recreativa en una alameda de eucaliptos. Tomamos a la derecha, río abajo, y cruzamos el río por un puente de madera en dirección al pueblo, al que accedemos por una pequeña senda. Tomamos a la izquierda y pasamos junto a las pistas del complejo deportivo, pasamos bajo el puente y rodeamos para salir a la carretera de entrada al pueblo, continuamos por ella y por sus calles y llegamos hasta las puertas de la iglesia junto a la que encontramos un bonito monumento recuerdo del viaje de Lorca y Manuel de Falla por las Alpujarras.  Desde este punto iniciamos un suave descenso hasta el lugar en el que iniciamos esta ruta por la mañana.

En resumen, ha sido una caminata muy sencilla y sin dificultada alguna en la que hemos recorrido 10,70 km por los alrededores de la población. Durante todo el trayecto hemos tenido excelentes panoramicas sobre Sierra Nevada, con las primeras nieves de este otoño y sobre la Sierra de Lújar hacia el sur. En el recorrido hemos empleado tres horas y cuarto y el día ha sido espléndido para caminar.

Todo el recorrido de hoy ha quedado grabado en este track.

Pueblos del Valle Alto del Genal: Cartajima, Parauta e Igualeja. Ruta de los castaños

Caminar no consuela. Caminar hace pensar. Cada paso argumenta.

Quignard, Pascal. Las solidaridades misteriosas. Galaxia Gutemberg 2023

En esta ocasión obviamos nuestra costumbre de no hacer más de una hora de coche para rutas de medio día y nos dirigimos hacia el Cartajima, en el Valle Alto del Genal para hacer esta preciosa ruta por los Castañares de Parauta e Igualeja. El Valle Alto del Genal es una subcomarca situada en la Serranía de Ronda, que agrupa a los municipios de Igualeja, Pujerra, Parauta, Cartajima, Júzcar, Faraján y Alpandeire en la provincia de Málaga. Esta zona es conocida por sus pueblos blancos de origen árabe, su arquitectura tradicional bien conservada, sus impresionantes paisajes naturales y su riqueza en castaños, lo que le da un colorido especial, sobre todo en otoño. En esta ruta seguimos los senderos señalizados PR-A 222 (Cartajima-Parauta) y PR-A 228 (Parauta – Igualeja) y completamos la ruta circular con un tramo por el Camino de herradura Igualeja-Cartajima. Aunque el pronóstico meteorológico daba lluvia, la mañana estuvo comedida y, aunque tuvimos algún chaparrón, la caminata fue muy agradable.

Dejamos el coche a la entrada de Cartajima y comenzamos a caminar por sus calles llenas de murales hasta salir del pueblo por la calle Carril. A las afueras del casco urbano, bajando por la calle Ancha, tenemos a nuestra izquierda el Castaño Arenas, todo un icono de Cartajima, de grandes dimensiones, 127 metros de altura por 7 metros de perímetro, y una edad estimada de 300 años. En este punto tenemos el primer poste indicativo del sendero oficial Parauta-Cartajima, PR-A-222, indicando 4,5 kilómetros a Parauta. Continuamos descendiendo inmersos en este cromático bosque de castaños, olivos y encinas, con el suelo alfombrado con las hojas secas caídas de los castaños, y en menor medida con castañas y bellotas. Pasamos junto al Mirador Sendero Cartajima-Parauta, desde donde podemos contemplar bonitas panorámicas del valle, en claro contraste con el verdor a media ladera y la zona alta y pelada de la Sierra del Oreganal, el Cancho de Almola, los picos Melhacer y Jarastepar y Los Riscos. A medida que bajamos, algunos claros del bosque nos dejan ver hermosas panorámicas del entorno, con Pujerra al fondo, hasta llegar al Arroyo de Algarama (kilómetro 2,4, 606 metros de altitud), el cual cruzamos sin mucha dificultad, e iniciamos el ascenso a Parauta por el Camino al Molino del Real. A poco más de un kilómetro arriba llegamos a la zona conocida como el Llano del Molino, donde acaba el sendero del “Bosque Encantado”, el cual, a lo largo de un recorrido de 1,5 kilómetros hasta su comienzo en Parauta, nos lleva por un camino plagado de seres mágicos, con algunas tallas en árboles, en forma de gnomos, mariposas, hadas, caballos voladores y otros personajes. Obra del artista local, Diego Guerrero que, poco a poco, va ampliando sus diversas esculturas. Cuando pasamos, unos operarios daban los últimos toques a una nueva incorporación.

Pasamos por el Mirador Pujerra-Cartajima y la Fuente Nueva, y entramos en Parauta por la Plaza-Mirador Salvador Márquez (804 msnm), con algunos puestos ambulantes. Salimos del pueblo atravesando el Barrio Medieval por las calles Larga, Iglesia y Ronda. En las afueras del pueblo, en el entronque con la Calle Calvario, vemos la primera señal del sendero PR-A-226 (Parauta-Igualeja), que conduce a Igualeja entre olivos, castaños y encinas. A la derecha dejamos la Encina Vallecillo que con más de 400 años de antigüedad, y la particularidad de que la mitad de sus ramas producen bellotas dulces y la otra mitad amargas. (información extraída del panel informativo, no hicimos la prueba) Subimos durante medio kilómetro más por el Camino de Igualeja, atravesando un bosque de castaños hasta alcanzar una pequeña loma, donde alcanzamos nuestra cota más alta, 853 metros de altitud, tras la cual iniciamos un suave descenso, cruzamos una vaguada y rodeamos la colina a media ladera. A partir de aquí continuamos el descenso por una abrupta cañada hasta llegar al Arroyo Granados, con su típica vegetación de ribera y huertas con árboles frutales. Este arroyo lleva un poco más de agua que el anterior (Algorama), y lo vadeamos bien saltando sobre algunas piedras. Seguimos por nuestra izquierda e iniciamos un fuerte ascenso en dirección al nacimiento del Río Genal, en Igualeja, del que nos separan exactamente tres kilómetros entre subidas y bajadas. Caminamos aproximadamente 1,2 km más adelante alcanzamos la Loma de Igualeja, en el cruce con el Camino de Halda, el cual dejamos a nuestra izquierda, y al que tendremos que regresar para continuar luego el camino de vuelta a Cartajima. A partir de este cruce, situado a 836 msnm, bajamos una pronunciada pendiente hacia Igualeja, flanqueada por abundante vegetación donde los zumaques y madroños aportan también su particular nota de color a este bello entorno de castaños y encinas. Entramos en el pueblo por la Calle La Tetona y atravesamos el Barrio Santa Rosa para seguir bajando por el Camino de Ronda, paralelo al margen derecho del río hasta el nacimiento del Genal. El Nacimiento de este río, está considerado «Monumento Natural», por su especial valor ambiental y paisajístico. El río nace en un manantial situado dentro de una cueva conocida como «El Nacimiento» y desemboca en el río Guadiaro. Tras admirar y fotografiar este bello enclave, regresamos hacia el centro de Igualeja para reemprender la marcha en dirección a Cartajima.

Comenzamos caminando por la Calle Barrero, que discurre por el margen izquierdo del río, y atravesamos el pueblo callejeando por otras tres calles hasta llegar de nuevo a la Calle La Tetona, por donde entramos. Ahora tomamos una estrecha verda subiendo hasta el mencionado cruce en el Camino de Halda que vimos antes. Una vez allí, en continuos zigzags y pronunciadas bajadas en los siguientes 2,3 kilómetros a través de un castañar, llegamos al lecho del arroyo Algorama, Lo vadeamos y nos enfrentamos al último tramo de la ruta. Ya un poco cansados, resulta algo duro superar los últimos 260 metros de altitud en los casi 2,5 kilómetros que nos separan de Cartajima, ascendiendo nuevamente entre castaños, olivos y encinas por el mismo sendero por el que comenzamos. Poco antes de llegar al mirador Sendero Cartajima-Parauta, nos encontramos con Fran y Maricarmen, unos malagueños con los que nos cruzamos a la ida y con los que cambiamos algunos comentarios sobre la meteorología y la posibilidad de mojarnos. Finalmente llegamos a Cartajima sobre las 15:35 horas, tras haber caminado 17,6 kilómetros y superado un desnivel acumulado de 890 m. . Las cotas mínimas y máximas fueron de 583 metros y 850 metros respectivamente.

La ruta podríamos clasificarla como dura por los fuertes y exigentes desniveles a superar en casi todo el recorrido, lo cual es una característica muy propia de este Valle del Genal. No obstante, no resulta difícil de caminar, pues teniendo en cuenta la orografía del terreno, casi todos los caminos y senderos, tanto terrizos como hormigonados, son anchos y bien compactados, excepción hecha de unos pocos tramos relativamente cortos y estrechos donde hay que caminar en fila india. Por otro lado, están muy bien señalizados y son fáciles de seguir.

Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado grabado en este track.

Castillo de Salobreña, Mirador Enrique Morente, Bóveda, Cala El Pargo y Torre del Cambrón desde Monte de los Almendros

La libertad es el arte de vivir

Morente, Enrique

Nuestra ruta de hoy la haremos por Salobreña, en Granada, en donde, partiendo desde el Monte de los Almendros y visitaremos bonitos parajes por los acantilados de Salobreña, las urbanizaciones de El Pargo y Cala Medina, Costa Aguilera, la Caleta de Salobreña y su playa (La Guardia) y el casco antiguo de Salobreña, con visita al Castillo de Salobreña, el barrio del Albaicín salobreñero y sus diversos miradores. La torre nazarí de El Cambrón se encuentra dentro de las instalaciones del Hotel Salobreña pero se puede visitar sin problemas (y sin molestar a los clientes del hotel) La ruta está señalizada con mojones de Paseos fáciles desde el Hotel Salobreña y con flechas azules y verdes desde Salobreña.

Comenzamos la caminata tras dejar el coche junto a la rotonda de entrada al Hotel de Salobreña e iniciamos la ruta visitando la Torre Vigía de El Cambrón que se encuentra en los jardines del Hotel. Pedimos permiso en la recepción para visitar la torre y, muy amablemente, nos dijeron que sin problemas. La Torre del Cambrón es una atalaya costera cilíndrica de época nazarí que se ubica en un cerro de la ladera oriental del barranco del Cambrón. Desde ella se domina la costa de Almuñécar por la zona de Velilla y toda la vega del Guadalfeo, hasta el Peñón de Jolúcar en Torrenueva disfrutando de unas impresionantes vistas. Está situada en el cerro de la Punta de la Torre del Cambrón, en la margen izquierda del barranco del mismo nombre. Es una torre atalaya costera, levantada en época nazarí, con figura casi cilíndrica ya que dispone de un pequeñísimo talud y planta circular, de 3,90 metros de diámetro. Tiene una altura de unos 10,50 metros. Salimos del hotel, giramos a la derecha junto al aparcamiento y, enseguida, encontramos un camino asfaltado junto al que vemos un mojón de «Paseos fáciles» que nos señala hacia Salobreña. Pasamos por la Urbanización de Calamedina, bajo la famosa Casa del Dragón y llegamos a la urbanización El Pargo. Por aquí dejamos el camino asfaltado y entramos en un camino de tierra que nos lleva hasta la Caleta de Salobreña. La Caleta es una pedanía de Salobreña (Granada) que destaca por ser un antiguo pueblo de pescadores con calles empinadas y blancas, un puerto pesquero y vistas al Mediterráneo y al Castillo de Salobreña. Su historia está ligada a la pesca y, especialmente, a la actividad de la antigua fábrica de azúcar, hoy un bien cultural y museo, que operó durante más de un siglo. La zona también es conocida por su sendero junto al mar que lleva a la cala del Caletón y sus fiestas marineras en honor a la Virgen del Carmen. Recorremos sus pintorescas calles, pasamos junto a la antigua Azucarera del Guadalfeo que cerró en 2006 y hoy está catalogada como Bien de Interés Cultural. En ella se puede ver una maqueta que muestra el proceso de producción de azúcar, mieles y alcoholes.  En el paseo por el pueblo podemos ver una muestra fotográfica de imágenes incluidas en el libro Caleteros Seguimos en dirección a Salobreña y comenzamos la subida al Castillo por la Calle Antequera y caminamos por el paseo de las Flores hasta acercarnos a un bonito mirador. Regresamos a la entrada del paseo para continuar la subida al Castillo.

El castillo de Salobreña es el monumento más importante de la localidad de Salobreña. Aunque se conoce la existencia de una fortificación en Salobreña desde el siglo X la distribución actual corresponde, básicamente, a la construcción que se levantó en época nazarí, el castillo actual es el resultado del aporte de la arquitectura musulmana y cristiana. De planta trapezoidal, dispone de tres recintos: el interior se corresponde en su disposición con el antiguo alcázar nazarí jalonado por cuatro torres: la Torre del Homenaje, la Torre Nueva, la Torre del Polvorín y la Torre Vieja; los otros dos, con una función defensiva, son una ampliación castellana de finales del siglo XV. Durante el periodo nazarí albergó, además, un palacio real para descanso que también sería utilizado como prisión real. Según las crónicas, varios fueron los monarcas que padecieron prisión entre sus muros: Yusuf III, Muhammad VIII el Pequeño, Muhammad IX el Zurdo, Abu Nasr Sad y Muley Hacén. Desde sus torres se puede contemplar de un solo vistazo la trama urbana de Salobreña, la vega, el mar Mediterráneo, las sierras colindantes e, incluso, Sierra Nevada. Sus torres, almenas y murallas, su enclave y paisajes han propiciado que el castillo sea uno de los monumentos más visitados de la Costa Granadina.

Terminada la visita nos acercamos a la Iglesia (antigua mezquita) a un bonito mirador nombrado como Mirador de Enrique Morente con una bonita escultura homenaje al cantaor, y regresamos por el pasaje de la bóveda. Su nombre se debe al tipo de cubierta que cubre este pasaje que conecta el barrio de la Villa, con el barrio del Albaicín. Este es uno de los pocos elementos arquitectónicos que se conserva de la antigua Medina Medieval. Construida utilizando la muralla como contrafuerte exterior, se levantó con toda probabilidad con objeto de ampliar el espacio donde al parecer se situó la Mezquita de la Medina Nazarí, hoy ocupado por la iglesia parroquial. Seguimos avanzando en nuestro camino de vuelta pasando por el pueblo y algunas de sus calles hasta encontrar el camino que nos lleva a las puertas de la Antigua Azucarera del Guadalfeo en la Caleta. Desde este punto Volvemos sobre nuestros pasos, hasta el punto de partida, junto al Hotel Salobreña.

En resumen, una ruta corta, muy bonita, distraída e instructiva, y que sin duda, ha merecido el pequeño esfuerzo de hoy. Han sido unos once km con un desnivel acumulado de 365 msnm con una altura máxima en el Castillo de Salobreña de 103 m sobre el nivel del mar.

Todo el trayecto de hoy ha quedado registrado en este track.

Sendero Homologado PR-A 457, Recintos Fortificados de Nueva Carteya

Quien contempla la belleza de la tierra encuentra reservas de fuerza que perdurarán mientras dure la vida

Carlson, Rachel. El sentido del asombro. Ed Encuentro 2021

Realizamos esta actividad por nuestra participación en el XI Encuentro Provincial de Clubes de Montaña de Córdoba que tuvo lugar en Nueva Carteya el 2 de noviembre de 2025. La actividad estuvo organizada por la Federación Andaluza de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo con la colaboración de diversos grupos senderistas de la provincia. Fue una jornada de convivencia, deporte, e intercambio de experiencias entre los Clubes de la provincia, además del fin solidario de recaudar donativos para el Banco de Alimentos, y el dar a conocer Nueva Carteya y su entorno. La ruta preparada por la organización es el Sendero Homologado PR-A 457, Recintos Fortificados de Nueva Carteya.

El Sendero circular de los Recintos Fortificados de Nueva Carteya tiene principio y final junto al parque Pozo Romero. Comenzamos la caminata en este punto sobre las 9:45 de la mañana tras habernos acreditado y recibido las instrucciones de la organización para la caminata. Atravesamos la población hasta llegar a la confluencia del Km 14 de la Carretera A-3130 de Nueva Carteya a Montilla. Allí nos desviamos a la izquierda por un camino entre olivares y que transcurre paralelo el arroyo Carchena hasta llegar al cruce del camino Las Cuevas (Garbanceros) disfrutando de las vistas del cauce del arroyo. Tomamos el camino hacia la izquierda hasta la carretera CP-173, la cual seguimos en ascenso a la izquierda y desde donde podemos disfrutar de un impresionante paisaje donde se ven algunos pueblos de la provincia de Córdoba como son Espejo, Montilla, Santa Cruz y Montemayor. Hacia el km 8,5 de nuestro recorrido se ha situado el primer avituallamiento.

Seguimos la carretera en ascenso hasta llegar al camino Las Pequeñas desde el que tenemos una de las mejores vistas de Nueva Carteya. Por este mismo camino está la subida a la Virgen Cumbreñita y al Recinto Fortificado de la Torre el Puerto. Continuamos por el camino Bejano hasta empalmar con las Cumbres, desde las cuales se puede apreciar el gran valor paisajístico que tienen los lugares por los que transcurre esta ruta, hasta llegar a la carretera CO-6214 de Nueva Carteya a Cabra por el puerto desde la que podemos disfrutar de otras de las mejores vistas de Nueva Carteya.

En este punto hay un segundo avituallamiento y un punto de escape para aquellos senderistas con problemas o muy cansados. Al culminar el puerto abandonamos la carretera para coger el camino de La Villa que nos conducirá primero al Recinto Fortificado de la Plaza de Armas y luego continuando por el camino Las Neverias, al Recinto Fortificado de las Neverias, dos de los recintos arqueológicos más importantes de Nueva Carteya. Ahora Continuamos el camino en descenso hasta llegar a la carretera CO-5206 desde la que podemos ver la Ermita de San Pedro. Finalmente continuamos por la senda peatonal para llegar de nuevo al parque Pozo Romero como final de ruta.

En resumen, ha sido una ruta un poco monótona en lo paisajístico caminando entre olivares por caminos rurales muy degradados por la falta de civismo y sensibilidad medioambiental, Por todo el recorrido se pueden ver cientos de botellas arrojadas a los arcenes de los caminos, restos de los lienzos usados para para recogida de la aceituna, envases de fitosanitarios, escombros, etc. Han sido 18 km recorridos sin ver un recinto fortificado y de una monotonía agotadora.

Todo el recorrido de este día ha quedado registrado en este track.

Frigiliana, El Fuerte y Mirador de Lizar desde Frigiliana

No subes la Montaña para que todo el mundo pueda verte, sino para que tú puedas ver el mundo

David McCullough Jr, David. The Greater Journey (2011)


Hoy nos desplazamos hasta la bonita localidad de Frigiliana,  situada en la comarca de la Axarquía, la región más oriental de la provincia de Málaga. Frigiliana fue el primer municipio de la Provincia de Málaga que obtuvo en el año 2015 la acreditación y pertenencia a la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España. Tanto el casco histórico como las modernas urbanizaciones están muy cuidados y es un placer caminar por sus calles. Desde el mirador del Castillo de Lizar hasta la cima de El Fuerte es una ruta lineal de ida y vuelta. El regreso desde el Pozo de Lizar lo hacemos por una acequia que nos dejará en el casco histórico de Frigiliana al Pie de Peñón de la Sabina.



Casualmente, los jueves es día de mercado y tenemos que aparcar en el lateral de la carretera MA 5105 un poco lejos del punto de partida en la plaza del ingenio. Comenzamos a caminar por el casco urbano del pueblo por la Calle Real, donde vemos algunos retablos cerámicos en los que se narra la Batalla del Peñón de Frigiliana, que tuvo lugar en 1569 durante la rebelión de los moriscos, continuamos por la Calle Hernando el Darra hasta llegar a un callejón que conduce al Restaurante el Mirador y el restaurante Garden. Pasamos por el Peñón de la Sabina, cuya base se desplazó décadas atrás, y comenzamos a subir una calle empedrada hasta el cerro de la Sabina en cuya corona se levantó el Castillo árabe de Lizar construido entre los siglos IX y XI aproximadamente y hoy en día desaparecido, quedando de él sólo restos de su cimentación, un muro de 4 metros de largo y parte de la rampa de acceso. Caminamos por una meseta (posibles jardines del Castillo) donde hay un par de miradores sobre el Barranco del Higuerón y sobre una balsa que se conoce como el Pozo de Lizar. Por nuestra izquierda, tomamos una vereda que desciende, y nos lleva hasta una pista que vemos un poco más abajo que pasa delante del Pozo de Lizar y un pequeño aparcamiento por el que realizaremos el camino de vuelta. Una vez en este punto, giraremos a la izquierda y comenzaremos a ascender por un sendero, seguimos junto a la acequia que trae hasta aquí las aguas del río Higuerón hasta encontrar unas escaleras de cemento por las que continuamos subiendo. Las escaleras de cemento finalizan, dando paso a un marcado sendero, que ya no abandonaremos durante el resto del recorrido. En un primer momento el sendero va por la parte oriental de la cordal ofreciéndonos bonitas vistas sobre la Sierra de la Almijara. Poco después, el sendero pasa a la parte occidental de la cordal hasta llegar a un collado desde el que divisamos claramente nuestro objetivo. En este punto la subida se suaviza un poco y pasamos junto a los restos de un par de caleras (hornos donde se quemaba la piedra caliza para obtener la cal). hasta que, pasado un bosquecillo de pinos vemos la última parte de la vereda que zigzaguea por media ladera en dirección al Cerro del Fuerte. La última loma hasta la cumbre tiene un fuerte desnivel por el que tenemos que trepar en un par de ocasiones. Subimos unos metros más y alcanzamos la cumbre donde se encuentra el vértice geodésico y un par de montículos de piedras. Desde la cima de El Fuerte, que tiene 946 m de altura, se divisa buena parte de la comarca, con vistas tanto al mar, con magnificas panorámicas sobre Frigiliana, Nerja, Torre del Mar, la Caleta de Vélez y la Bahía de Málaga, como al magnífico conjunto montañoso que conforma el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Desde aquí son visibles los picos Lucero, El Cisne, Almendrón y la Sierra de Enmedio. Tras las fotos de rigor y un merecido descanso iniciamos el regreso.



La vuelta de esta ruta la hacemos por el mismo sendero hasta llegar a la Acequia del Higuerón que lleva agua al Pozo de Lizar. En este punto llegamos hasta el final del pequeño aparcamiento y nos internamos por un denso y húmedo bosque de pinos hasta llegar a una acequia que se usa para el riego de algunos bancales cítricos y frutas tropicales, hasta llegar a la calle empedrada por la que subimos por la mañana hasta los restos del castillo. En este punto seguimos las indicaciones «A Frigiliana» hasta llegar a la Plaza del Ingenio junto a los paneles informativos de esta ruta y otras similares. Desde ese punto seguimos la carretera hasta nuestro coche.

En resumen, ha sido una ruta muy bonita, con hermosas vistas tanto del mar como de la montaña, en la que el tiempo ha acompañado con un día soleado pero fresquito, en una caminata con cierto nivel de exigencia en la que hemos recorrido algo menos de 10 km y superado un desnivel positivo de 695 m.

Todo el recorrido de hoy ha quedado grabado en este track.
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Pueblos del Poqueira

Yo soy una parte de todo aquello que he encontrado en mi camino.

Tennyson, Alfred. Citado por Luis Señor en Diccionario de citas, Espasa Calpe 2017

Esta ruta por el Barranco del Poqueira nos lleva a conocer sus pueblos: Pampaneira, Capileira y Bubión, a través del barranco del río Poqueira o Mulhacén, que hay que cruzar en un par de ocasiones. La imagen de los tres pueblos de este barranco es una de las más icónicas de la Alpujarra Granadina y de la provincia de Granada. Al fondo se puede observar el Mulhacén, y los pueblos parecen colgados del barranco, perfectamente encajados en sus laderas. Para esta ruta hemos seguido parcialmente el sendero señalizado PR A 70 (pueblos del Poqueira) coincidente parcialmente con el GR 7 Sulayr y hemos completado la ruta circular siguiendo el sendero local Sendero la Atalaya que discurre por la parte de la solana del río y va dejando a un lado y a otro las ruinas de cortijos, como el Cortijo de Bañuelo o el Cortijo La Atalaya, en diverso grado de abandono.

Iniciamos la ruta en el municipio de Pampaneira (se puede iniciar en cualquiera de los tres pueblos) desde el aparcamiento municipal (gratuito) que hay a la entrada del pueblo. aparcamiento del pueblo alpujarreño de Pampaneira. Pasamos junto a la iglesia de la Santa Cruz y a la derecha encontramos una calle en cuesta , con una canaleta central por donde baja agua. Pasamos por un par de » tinaos» y seguimos subiendo hasta llegar a la parte alta del pueblo y tomamos un sendero de tierra en continua subida, desde el que ya tenemos unas estupendas vistas del Valle del Poqueira. Nada más comenzar este sendero ya podemos entrever la torre de la Iglesia de Bubión, municipio al que entraremos tras un km y medio de recorrido entrando junto a la Fuente Hondera, pasamos junto a un lavadero y llegamos a la Iglesia de la Virgen del Rosario y plaza del Ayuntamiento. Giramos a la izquierda y, enseguida, salimos del pueblo junto a un cartel informativo del sendero PR A 70. Seguimos este sendero parcialmente hasta llegar al km 2,2 de nuestro recorrido en el que vemos unas escaleras a la derecha. Subimos un primer tramo de escaleras metálicas, después subimos otro tramo de escaleras de piedra y seguimos un sendero cementado paralelo a la carretera local. Enseguida entramos en Capileira junto a un mirador desde el que tenemos excelentes vistas de todo el Valle. Entramos en el pueblo, pasamos junto a la Iglesia de la Virgen de la Cabeza y entramos por una calle peatonal a una plaza presidida por la Fuente del Carril, bajamos la calle hasta encontrar la Fuente del Cubo y giramos a la izquierda por una calle en fuerte pendiente descendente hasta encontrar un cartel indicador. En este punto dejamos el asfalto y descendemos por un estrecho sendero que nos llevará al Puente de Chiscar, sobre el río Poqueira. Junto al puente nos tomamos una fruta y disfrutamos del constante rumor de las aguas.

Continuamos por un estrecho sendero, con continuos sube y baja, en una parte muy fresca y con sombría ya que transita bajo un denso bosque con grandes castaños centenarios. Este árbol ha sido muy importante para la vida de la comarca ya que se usa su fruto como alimento y la madera para construcción. Tradicionalmente se han cortado los grandes troncos para que crecieran ramas de menor grosor que se usaban como vigas. Muchas leyendas se asocian a los frondosos castañares de la Alpujarra. Hasta la llegada a América fue, junto con el trigo, la base de la alimentación europea. Siguiendo esta senda llegamos a un barranco con un pequeño puente, donde se indica el camino hacia el Puente del Molino, que está abajo, en el río. Aquí confluyen el PR-A 70 que viene del pueblo de Bubión con el recorrido que llevamos nosotros. Bajamos a ver el puente sobre el río y regresamos de nuevo al sendero. El puente salva un punto en el que el río se encañona entre rocas y tiene varios saltos de agua. Siguiendo este sendero enlazamos con el Sendero Local La Atalaya (SL A 220) que llanea junto a varios cortijos en diverso grado de abandono y otros aún en uso. Tras pasar por una pequeña meseta con un cortijo abandonado comenzaremos un fuerte descenso con bastante piedra suelta que nos llevará al Puente del Río Poqueira, junto a una bonita cascada y los restos de un antiguo molino harinero. Giramos a la derecha y tomamos un camino bastante amplio que nos llevará hasta una era a la entrada a Pampaneira. Subimos al pueblo por una estrecha calle que desemboca en el aparcamiento y terminamos la ruta.

En resumen, ha sido una bonita ruta, muy recomendable en esta época del año, por el colorido del paisaje, ya que hay gran abundancia de castaños en el recorrido. En total hemos recorrido 10, 5 km con un desnivel acumulado de 650 m por lo que la calificaríamos de nivel medio.

Todo el recorrido de esta ruta lo hemos dejado grabado en este track.

Cónchar y la acequia de los Arcos desde Restábal

Hay algunas cosas buenas que decir acerca de caminar, por ejemplo, requiere más tiempo que cualquier otra forma de locomoción excepto reptar. En consecuencia, dilata el tiempo y prolonga la vida, que ya es de por sí demasiado corta para desperdiciarla con la velocidad… Caminar hace que el mundo sea mucho más grande y, por ello, más interesante. Uno tiene tiempo para observar los detalles.

Abbey, Edward. The Monkey Wrench Gang. Lippincott Williams & Wilkins, 1975

En esta ocasión nos dirigimos al municipio de El Valle, formado en 1972 por la agrupación de las localidades de Restábal, Saleres y Melegís, para hacer esta ruta circular en torno al río Dúrcal. Se trata de una ruta de dificultad media, por caminos rurales, senderos, y unos metros campo a través. El cruce del río Dúrcal tras el paso por Conchar se puede hacer por unas piedras pero nosotros dejamos pasar las piedras y tuvimos que vadearlo por un punto un poco más adelante descalzándonos y pasando por el cauce (En esta ocasión el caudal era manejable, pero hay que tener mucha precaución porque es un río con un caudal bastante variable) La ruta tiene un puntito de aventura ya que algo menos de 1 km transcurre por una acequia con un cañaveral muy cerrado.

La ruta la comenzamos justo antes de llegar a Restabal. Junto a un parque con aparatos para hacer ejercicio a unos 1oo metros del puente que cruza el río Izbor y justo delante del rotulo decorativo con el nombre del pueblo nos dirigimos hacia el puente y tomamos el GR-7 señalizado a la izquierda. En este punto el Río Albuñuelas se une al río Dúrcal y forman entre los dos el río Izbor que lleva sus aguas hacia el pantano de Béznar. Siguiendo este sendero entre naranjos, limoneros y algún granado cargado de futos llegamos al rio Dúrcal. Caminamos por el margen derecho del río por una pista agrícola que da servicio a las huertas y llegamos a un puente que cruza el rio; lo cruzamos, pasamos junto a la Fuente de Frasquito y tomamos un carril a la izquierda y llegamos un poco más tarde la vereda de la Cuesta de Granada. 2 Km de pendiente positiva con rampas de hasta el 25 % de desnivel y bastante trillada por las motos. Cruzamos el barranco del Búho y a 500 m del collado iniciamos el descenso para dirigirnos a Cónchar; primero por una pista agrícola y más tarde por un camino hormigonado que sube desde Cónchar hasta la carretera de Albuñuelas. Llegamos a Cónchar, visitamos su bonita plaza y bajamos hasta el barranco del Agua con su peculiar fuente de palmones. Frente a la Iglesia nos tomamos una fruta y rellenamos las botellas con agua de la fuente.

Reiniciamos la marcha caminando por la calle Baja, calle Alta y vamos buscando el sendero de las fuentes que nos conducirá hasta el Rio Durcal. Tras un pronunciado descenso este sendero continua en paralelo por el margen derecho del rio Dúrcal durante un largo trecho. Pasamos junto a unas piedras en el lecho del río que pueden ser aptas para cruzarlo. No lo vemos muy claro y continuamos para ver si encontramos mejor paso. No lo encontramos y, teniendo a la vista la acequia de los Arcos (que se sustentaba sobre 13 arcos de sillares de piedra de los que sólo quedan 5, mientras que el resto han sido sustituidos por soportes de ladrillo) en un lugar en el que el río forma un ancho remanso, nos descalzamos y cruzamos andando por el cauce. Seguimos la acequia por un camino que va tomando algo de altura. Seguimos esta acequia, que riega la vega de Melegís, hasta llegar a Los Peñones Negros que marcan el límite del término de Cónchar, muy cerca de los restos del Castillo de Murchas o de Lojuela que es una pequeña fortaleza de época musulmana situado sobre un cerro, en la margen izquierda del río Dúrcal, a unos 500 m de la localidad de Murchas, en el municipio de Lecrín. Continuamos junto al murmullo de las aguas de dicha acequia y en suave descenso iremos acercándonos nuevamente al rio Dúrcal. Tras un cruce a la derecha volvemos a tomar el camino de inicio en sentido contrario hasta llegar al final de la ruta. Durante casi todo el recorrido hemos tenido innumerables perspectivas del castillo de Murchas o de Lojuela, que es el único castillo de la «época Califal» en el Valle de Lecrín. Denominado castillo de Lojuela, hace mención a una población ya desaparecida, que se supone estaría en los entornos de la actual «Era de Lojuela» en el término de Murchas. Allí se han encontrado restos de algunas casas y de su cementerio árabe. Continuamos la caminata deshaciendo el camino que hicimos por la mañana ente el río Dúrcal y las huertas de cítricos colindantes hasta cruzar de nuevo el puente sobre el río Izbor a la entrada de Restábal.

En resumen, ha sido una bonita ruta con un desnivel de 451 m, por todo tipo de caminos en una jornada muy propicia para caminar. Nos han salido 13,300 km que hemos recorrido en algo más de cuatro horas y media.

Todo el recorrido de esta jornada ha quedado registrado en este track.

Ruta circular por los castañares de Lanjarón

Acudo a la naturaleza para tranquilizarme y curarme, y para que mis sentidos se pongan en orden.

Burroughs, John. El arte de ver las cosas. Errata Naturae, Madrid 2018

Nuevamente nos dirigimos a la localidad de Lanjarón para hacer esta ruta por el Castañar de Lanjarón que es una de las más espectaculares y accesibles que se pueden disfrutar en la Alpujarra granadina en estos primeros días de otoño. El recorrido asciende paralelo al barranco del río Lanjarón, siguiendo el antiguo camino empedrado que conduce hasta la casa forestal de Tello y que se encuentra señalizado como PR A 34 Ventura-Tello-Cima del Caballo. En el trayecto cruzamos por el Castañar de Patatún con majestuosos castaños centenarios. Tras descender hasta el río Lanjarón por un paraje frondoso y escondido, el regreso a Lanjarón se realiza junto a la acequia Montalbán, caminando por su borde y pasando por una preciosa cascada.

Comenzamos la caminata tras dejar el coche en la Barriada de La Paz junto a la carretera a la salida de Lanjarón hacia Órgiva. Pasamos junto a la ermita de San Sebastián, junto al museo del Agua y un bonito parque dedicado a este elemento y a los agricultores y agricultoras de Lanjarón. Cruzamos el río Lanjarón por un puente y desde este punto parte un camino de herradura que va ascendiendo río arriba, y que pasa junto a la fuente Hoya del Grillo. Un poco más adelante se inicia el sendero Lanjarón-Tello, PR-A 34. Es un sendero empedrado, con bastante pendiente que va ascendiendo hasta la Casa Forestal de Tello. Solamente hay que seguirlo durante unos tres km. Está bien señalizado con las habituales marcas blancas y amarillas. El sendero lo cruzan un par de pistas que llevan a los cortijos de la zona. Durante el ascenso disfrutamos de magníficas vistas hacia Sierra Nevada. A nuestra izquierda tenemos el río Lanjarón con el rumor constante del aguan y en la ladera de enfrente magníficos ejemplares de castaños. A nuestra espaladas va quedado Lanjarón, la presa de Rules y la costa. A unos dos km de nuestro recorrido comenzamos a atravesar uno de los castañares más frondosos de la zona, el castañar de Patatún, aunque ya no quedan tantos ejemplares como los que tuvo en otra época. Estos castaños formaban un bosque paradisíaco que desgraciadamente fue mermado por un incendio forestal que tuvo lugar en 2005, si bien aún se conservan algunos imponentes ejemplares centenarios. Es un lugar fresco, en el que pequeños arroyos atraviesan el sendero creando un pequeño oasis de frescor. Un poco más arriba, a unos 1200 m de desnivel abandonamos el sendero por una senda muy poco marcada que desciende bruscamente hacia un cortijo situado a la izquierda, que bordeamos por la derecha en busca del descenso al río. Es un entorno precioso, escondido en el fondo de profundos tajos, donde el agua desciende por pequeños saltos entre las rocas, rodeados de frondosa vegetación. Aquí hay un puente que permite cruzar al otro lado. Nada más cruzar subimos por una precaria vereda hacia una acequia que se observa en la parte superior, la acequia Montalbán. Caminamos un poco hacia nuestra derecha para ver la acometida de la acequia y descansar un poco tomando una fruta.

Continuamos nuestra caminata por una senda que va sobre la acequia y que está un poco expuesta sobre el barranco, aunque han colocado una barandilla que mitiga ligeramente la sensación de vértigo. En un pequeño barranco nos sorprende una preciosa cascada. Más adelante abandonamos el borde de la acequia para descender por un sendero que pasa junto a un gran depósito de agua. Ahí enlazamos con la acequia de nuevo. un poco más adelante dejamos definitivamente la acequia y conectamos con una pista de hormigón. En ese punto comenzamos el descenso hacia Lanjarón cruzándonos por un sendero señalizado como Sendero Bordaila-Acequia Nueva. Pasamos junto a unas antiguas eras, cruzamos otras acequias mientras cruzamos los caminos que van a los cortijos de la zona, y en algunos tramos caminamos por por una pista hormigonada. Llegamos a Lanjarón por el Barrio Hondillo con sus populares tinaos, y se regresa al punto de origen, pasando de nuevo junto a la Ermita de San Sebastián.

En resumen, ha sido una bonita mañana de senderismo por una ruta de dificultad media-alta en la que superamos un desnivel positivo de 553 m en la que hemos recorrido el castañar de Lanjarón, uno de los rincones más emblemáticos de la Alpujarra granadina, y en la que hemos recorrido el valle del río Lanjarón por una y otra margen y disfrutado de unas excelentes vistas hacia el Valle de Lecrín, Sierra Nevada, e incluso la Costa. El recorrido total han sido unos 11 km que hemos dejado grabado en este track.

Bahía de Santander, playa de Los Peligros y Parque de la Magdalena.

Caminar hace del mundo el lugar inmenso y agradable que era antiguamente.

Millman, Lawrence. Hiking to Siberia: Curious tales of travel and travelers. Ed Sunnyoutside, 2012

Aprovechamos la mañana en Santander para hacer este bonito paseo desde el Casco histórico hasta la península de la Magdalena, ver el palacio y los jardines y regresar con tiempo de coger el tren para Madrid.

Comenzamos el recorrido junto a la Catedral de Santander para acercarnos a la plaza del Ayuntamiento, al mercado y, por calle Juan de Herrera caminamos para pasar por la Plaza de Velarde, continuamos de frente hasta la Calle Hernán Cortés, pasamos por la porticada plaza de Pombo y, al final de esta calle pasamos por la Panadería Panistas (inconformistas del pan, casi hermanos) y por la calle Castelar llegamos hasta la Escuela de Peritos náuticos de la Universidad de Cantabria y bajamos hasta el puerto Chico. Por este paseo vemos el CEAR de Vela, las naves de Gamazo (espacio expositivo) el Palacio de festivales de Cantabria, y bajamos a la Avda Severiano Ballesteros para pasar delante del Museo marino del Cantábrico y llegamos a la Playa de Los Peligros. Nuestra idea era llegar a la Playa de la Magdalena pero con la mare alta era un poco difícil, así que subimos a la Avda de la Reina Victoria y por ella llegamos a la entrada de la Península de la Magdalena.

Pasamos junto al restaurante Balneario de Magdalena y entramos en el parque municipal situado al oeste de la península en su parte más estrecha. Dispone de varios caminos pedestres que atraviesan el lugar y son muy accesibles. Pasamos junto a los edificios de las Caballerizas reales (hoy residencia de estudiantes de la UIMP) junto a este edificio se encuentra el Paraninfo, espacio en el que se celebran distintos actos académicos y culturales. Desde esta parte hay acceso a las playas de los Bikinis y la propia de la Magdalena. Actualmente presenta una gran riqueza arbórea y ornitológica. Casi en la cima del promontorio se encuentra el antiguo embarcadero, el Faro o baliza de La Cerda. Ocupando la parte alta del promontorio se encuentra el Palacio Real de la Magdalena formado por diversos cuerpos superpuestos y que fue residencia real en el siglo XX. Descendiendo por el camino principal encontramos el museo del hombre y el mar con vistas al Sardinero y cuenta con diversos elementos utilizados en sus expediciones por el navegante santanderino Vital Ansar. Pasamos junto a un zoológico marino en desuso con vistas a las playas de El Sardinero y de El Camello. Para la bajada, caminamos por la Avda Reina Victoria a lo largo de la que hay diferentes grupos escultóricos en homenaje a periodistas y al cantante Jorge Sepúlveda (Mirando al mar) Esta avenida conecta con el paseo marítimo a la altura del palacio de festivales de Cantabria y por él llegamos al Paseo José María de Pereda donde se encuentra el moderno Centro Botín de los arquitectos Renzo Piano y Luis Vidal. En este punto detenemos la ruta para comenzar nuestro viaje de regreso.

Todo este recorrido ha quedado registrado en este track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 14: Güemes-Santander

Ninguna ciudad debe ser demasiado grande como para que un hombre no pueda salir caminando de ella en una mañana.

Connolly, Cyril The rock pool, 1936

En esta décimo cuata etapa del Camino de Santiago del Norte afrontamos una etapa corta y sin desniveles significativos, que nos ha permitido dedicar la tarde a visitar la ciudad de Santander, capital de Cantabria. Hemos seguido el recorrido costero, que bordea los acantilados, con algunos estupendos miradores y nos regala unos paisajes bellísimos. Esta etapa incluye un recorrido en barco, ya que una vez que hemos llegado a Somo, hemos tomado un barco de pasaje que cruza la bahía, dejándonos en pleno centro de la ciudad. Aunque en el momento de salir de Güemes estaba chispeando, a lo largo de la mañana el cielo se ha despejado y hemos tenido un magnífico día para caminar.

Comenzamos a caminar desde nuestro alojamiento junto a la Iglesia de San Vicente Mártir por la carretera CA-443 con un arcén minúsculo por lo que hay que extremar las precauciones. Comenzamos en ligera subida, pero enseguida comienza la bajada y hacia el km 3 de nuestra caminata enlazamos con la carretera CA-918 con bastante más tráfico. Al cabo de unos 600 m cruzamos la carretera y entramos en la localidad de Galizano. Pasamos junto a la Iglesia y, poco después, al pasar ante el hotel La Vijanera, tomamos la calle de la derecha, que corresponde a la carretera local CA-441, y la seguimos siempre de frente hacia la playa de Galizano. Al final, tras subir una pequeña cuesta, vemos la playa a nuestros pies, sin necesidad de bajar a la arena. En este punto, continuamos bordeando la costa por una pista asfaltada y ondulante; giramos a mano derecha, pasamos sobre la playa de Arenillas, y a partir de aquí seguimos un camino de tierra sobre la bonita playa de Langre, a rebosar de surferos. Pasamos junto a un mirador con bancos y accedemos a un sendero entre los prados, siempre en paralelo a los acantilados (el paisaje es espectacular y, aunque las flechas escasean, no hay pérdida posible); tras pasar frente a la isla de Santa Marina, después del mirador de Los Tranquilos, bajamos a la playa de Los Tranquilos. Como la marea está subiendo no podemos pasar sobre los escollos que afloran junto a la playa. Subimos de nuevo al sendero y bajamos al comienzo de la Playa de Loredo. Por la arena cruzamos un curso de agua y llegamos a la playa de Somo, continuamos a lo largo de la playa, para dejar la arena al llegar a la altura de los edificios; una vez sobre asfalto, rodeamos un aparcamiento al aire libre y proseguimos por una acera peatonal que bordea las casas, hasta el embarcadero del ferry. Mientras esperamos la llegada del barco descansamos en una sala de espera junto a la taquilla de la venta de billetes (hay una máquina automática, aunque también se pueden comprar los billetes en el propio barco)

El barco de línea regular sale cada treinta minutos y hace una parada en el embarcadero de Pedrera. La travesía ha durado unos 25 minutos y en barco nos ha dejado en el muelle de Los Reginas, junto al Palacete del Embarcadero. Caminamos hacia la izquierda por los jardines de Pereda, pasando junto al moderno edificio del Centro Botín. Seguimos por la avenida Calvo Sotelo, al cabo de 300 metros llegamos a la catedral, y 200 metros más adelante tenemos el ayuntamiento de Santander. En este punto detenemos la ruta y finalizamos esta primera parte del Camino de Santiago del Norte. Si todo va bien, en primavera regresaremos para continuarlo.

En resumen, esta última etapa ha sido una etapa bonita e interesante, con sus buenos 4 km por el arcén de sendas carreteras locales en la que hemos recorrido 20 km (incluida la navegación) por lo que a las dos y media de la tarde estábamos en el barrio marinero dispuestos para comer.

Todo el recorrido de esta etapa ha quedado registrado en este track.

Con la finalización de esta etapa ponemos fin a esta primera parte del Camino de Santiago del Norte con la idea de retomarlo en este mismo punto en la primavera del año próximo. Sobre estas 14 etapas en las que hemos recorrido casi 324 km hay que diferenciar las dos etapas francesas, con un recorrido muy cuidado, con una señalización muy discreta pero eficaz por terrenos muy favorables y sin apenas desniveles. Las etapas españolas han sido algo más duras, con desniveles muy discretos pero en un continuo sube y baja que al final del día resulta muy cansado. El recorrido por Guipúzcoa y Vizcaya está bastante bien señalizado, con los caminos en muy buenas condiciones y con muchos de los tramos con asfalto por andaderos junto a carriles bici que te alejan del tráfico a motor salvando las molestias y peligros que ello conlleva. Por otra parte, las etapas cántabras dejan algo que desear. La señalización “oficial” escasea bastante y las flechas amarillas pintadas no son fiables en muchos casos. Parece que no les interese demasiado este camino del Norte porque nos hemos encontrado con mucha publicidad del Camino Lebaniego y la Vía Vadiniense, incluso del camino olvidado, pero por nuestra experiencia del año pasado o mucho ha cambiado la historia o se dan las mismas circunstancias que en éste camino: mucho asfalto, dificultad para el sellado de las credenciales, abusos de los hosteleros y pobre señalización.

Y esto ha sido todo. En la próxima primavera seguiremos el Camino de Santiago del Norte.