Circular desde Las Navas de la Concepción por el sendero PR A 412 y derivaciones (Ermita de Belén, Castillo Armada)

Sube a las montañas y recibe sus buenas nuevas. La paz de la naturaleza fluirá hacia ti como la luz del sol fluye hacia los árboles. Los vientos soplarán su propia frescura en ti, y las tormentas su energía, mientras que las preocupaciones se alejarán de ti como las hojas del otoño

Muir, John Escritos sobre naturaleza. Capitán Swing , 2018

Aprovechando un fin de semana en Sevilla nos acercamos en esta ocasión a la Sierra Norte de Sevilla, concretamente a la localidad de Las Navas de la Concepción, para hacer esta ruta en la que confluyen otros senderos que ya habíamos hecho anteriormente (la Georuta de las Chorreras) con el sendero señalizado PR A 412 «Los Molinos del Ciudadeja» añadiendo una subida al Castillo de la Armada después de visitar la Ermita de Nuestra Señora de Belén en la que se celebra anualmente una importante romería. En esta ruta nos acompañó nuestro amigo José Antonio, autor de la propuesta.

Salimos de la Plaza de España de Las Navas de la Concepción en dirección a la carretera que une esta localidad con San Nicolás del Puerto. A la salida de las Navas cruzamos el Parque de la Vida, una bonita iniciativa de parque en el que plantan un árbol por cada uno de los niños que nacen en la localidad. Antes de llegar al primer km de caminata encontramos un camino rural que se adentra entre fincas de dehesa con algunos ejemplares de cerdo ibérico rebuscando las bellotas recién caidas de las encinas. El camino, bastante polvoriento, desemboca en un bonito bosque galería con abundancia de madroños, durillos, jara blanca, cantuesos y madreselvas que impregnan el ambiente de color y aroma. Este sendero. conocido como «El Túnel» (por lo cerrado de la vegetación) desemboca en el paseo fluvial «Los Molinos del Ciudadeja» y el camino hacia la ermita. El camino, paralelo al Ciudadeja, presenta numerosos vestigios de diversos molinos harineros que hubo en la zona, algunas fraguas, como la del Molino de el Martinete, para llegar, finalmente, a las inmediaciones de la Ermita de Nª Sª de Belén, Un bonito edificio estilo andaluz rodeado de bosque natural mediterráneo bien conservado y en el que se celebra una romería en las primeras semanas de agosto. Continuamos un poco más río arriba por el camino de la Geo Ruta de las Chorreras hasta llegar al molino del Agua, un bonito paraje con un impresionante berrocal en el lecho del río. Regresamos por el mismo camino hasta la ermita con sus curiosos capiteles antropomorfos. La ermita es una construcción moderna (del siglo XIX) en la que hay un amplio espacio con zonas de picnic y mesas y bancos. Nos tomamos una fruta y continuamos la caminata.

Tras el refrigerio retomamos la marcha hasta llegar a un azud sobre el Ciudadeja por el que cruzamos fácilmente a la otra orilla e iniciamos un fuerte ascenso por una vereda muy poco marcada (imprescindible el GPS) que se va cruzando con algunos de los caminos que usan los animales para bajar a beber agua al río. Cuando alcanzamos la cota de los 577 m encontramos una cancela, y tras el oportuno cruce, seguimos por una pista forestal en ascenso que nos lleva a un punto con un letrero que marca la subida al castillo. Cuando llegamos al punto más alto del recorrido nos encontramos algunos restos de muros prácticamente indistinguibles del resto de piedras del entorno. Comienza a chispear un poco e iniciamos el descenso por una pista que permite el paso de vehículos. El descenso es algo más suave que la subida, pasamos ante una nave agrícola junto a la que pastan algunos equinos y llegamos junto al Arroyo del Quejigo, tributario del Ciudadeja, lugar en el que podemos dar por terminado el descenso. El carril nos deja justo en el punto en el que confluye la Vereda del Quejigo o del Túnel y el paseo fluvial de los Molinos del Ciudadeja. Pasamos junto a varios molinos (alguno convertido en Casa Rural) hasta llegar a la confluencia del sendero con la carretera de Constantina a Las Navas. La cruzamos y continuamos por el sendero PR A 412 bajo un hermoso bosque galería. Pasamos junto al paraje Casas de don José Garcia, varuis azudes con pozas preparadas para el baño, hasta llegar al Molino de la Molineta. El sendero continua hasta el paraje Casas de la Molineta e inicia el retorno a Las Navas. Caminamos de nuevo por un camino rural con paisaje de dehesa, y al cabo de un par de km alcanzamos la localidad de Las Navas al filo de las tres de la tarde.

En resumen, ha sido una bonita y muy variada ruta por la Sierra Norte de Sevilla en la que hemos recorrido 17,5 km por una diversidad de terrenos con un desnivel acumulado de 439 m y una altura máxima de 615 m. en un tiempo total de cinco horas y veinte minutos.

Todo el recorrido de esta ruta ha quedado grabado en este track.

Pueblos del Poqueira

Yo soy una parte de todo aquello que he encontrado en mi camino.

Tennyson, Alfred. Citado por Luis Señor en Diccionario de citas, Espasa Calpe 2017

Esta ruta por el Barranco del Poqueira nos lleva a conocer sus pueblos: Pampaneira, Capileira y Bubión, a través del barranco del río Poqueira o Mulhacén, que hay que cruzar en un par de ocasiones. La imagen de los tres pueblos de este barranco es una de las más icónicas de la Alpujarra Granadina y de la provincia de Granada. Al fondo se puede observar el Mulhacén, y los pueblos parecen colgados del barranco, perfectamente encajados en sus laderas. Para esta ruta hemos seguido parcialmente el sendero señalizado PR A 70 (pueblos del Poqueira) coincidente parcialmente con el GR 7 Sulayr y hemos completado la ruta circular siguiendo el sendero local Sendero la Atalaya que discurre por la parte de la solana del río y va dejando a un lado y a otro las ruinas de cortijos, como el Cortijo de Bañuelo o el Cortijo La Atalaya, en diverso grado de abandono.

Iniciamos la ruta en el municipio de Pampaneira (se puede iniciar en cualquiera de los tres pueblos) desde el aparcamiento municipal (gratuito) que hay a la entrada del pueblo. aparcamiento del pueblo alpujarreño de Pampaneira. Pasamos junto a la iglesia de la Santa Cruz y a la derecha encontramos una calle en cuesta , con una canaleta central por donde baja agua. Pasamos por un par de » tinaos» y seguimos subiendo hasta llegar a la parte alta del pueblo y tomamos un sendero de tierra en continua subida, desde el que ya tenemos unas estupendas vistas del Valle del Poqueira. Nada más comenzar este sendero ya podemos entrever la torre de la Iglesia de Bubión, municipio al que entraremos tras un km y medio de recorrido entrando junto a la Fuente Hondera, pasamos junto a un lavadero y llegamos a la Iglesia de la Virgen del Rosario y plaza del Ayuntamiento. Giramos a la izquierda y, enseguida, salimos del pueblo junto a un cartel informativo del sendero PR A 70. Seguimos este sendero parcialmente hasta llegar al km 2,2 de nuestro recorrido en el que vemos unas escaleras a la derecha. Subimos un primer tramo de escaleras metálicas, después subimos otro tramo de escaleras de piedra y seguimos un sendero cementado paralelo a la carretera local. Enseguida entramos en Capileira junto a un mirador desde el que tenemos excelentes vistas de todo el Valle. Entramos en el pueblo, pasamos junto a la Iglesia de la Virgen de la Cabeza y entramos por una calle peatonal a una plaza presidida por la Fuente del Carril, bajamos la calle hasta encontrar la Fuente del Cubo y giramos a la izquierda por una calle en fuerte pendiente descendente hasta encontrar un cartel indicador. En este punto dejamos el asfalto y descendemos por un estrecho sendero que nos llevará al Puente de Chiscar, sobre el río Poqueira. Junto al puente nos tomamos una fruta y disfrutamos del constante rumor de las aguas.

Continuamos por un estrecho sendero, con continuos sube y baja, en una parte muy fresca y con sombría ya que transita bajo un denso bosque con grandes castaños centenarios. Este árbol ha sido muy importante para la vida de la comarca ya que se usa su fruto como alimento y la madera para construcción. Tradicionalmente se han cortado los grandes troncos para que crecieran ramas de menor grosor que se usaban como vigas. Muchas leyendas se asocian a los frondosos castañares de la Alpujarra. Hasta la llegada a América fue, junto con el trigo, la base de la alimentación europea. Siguiendo esta senda llegamos a un barranco con un pequeño puente, donde se indica el camino hacia el Puente del Molino, que está abajo, en el río. Aquí confluyen el PR-A 70 que viene del pueblo de Bubión con el recorrido que llevamos nosotros. Bajamos a ver el puente sobre el río y regresamos de nuevo al sendero. El puente salva un punto en el que el río se encañona entre rocas y tiene varios saltos de agua. Siguiendo este sendero enlazamos con el Sendero Local La Atalaya (SL A 220) que llanea junto a varios cortijos en diverso grado de abandono y otros aún en uso. Tras pasar por una pequeña meseta con un cortijo abandonado comenzaremos un fuerte descenso con bastante piedra suelta que nos llevará al Puente del Río Poqueira, junto a una bonita cascada y los restos de un antiguo molino harinero. Giramos a la derecha y tomamos un camino bastante amplio que nos llevará hasta una era a la entrada a Pampaneira. Subimos al pueblo por una estrecha calle que desemboca en el aparcamiento y terminamos la ruta.

En resumen, ha sido una bonita ruta, muy recomendable en esta época del año, por el colorido del paisaje, ya que hay gran abundancia de castaños en el recorrido. En total hemos recorrido 10, 5 km con un desnivel acumulado de 650 m por lo que la calificaríamos de nivel medio.

Todo el recorrido de esta ruta lo hemos dejado grabado en este track.

Cónchar y la acequia de los Arcos desde Restábal

Hay algunas cosas buenas que decir acerca de caminar, por ejemplo, requiere más tiempo que cualquier otra forma de locomoción excepto reptar. En consecuencia, dilata el tiempo y prolonga la vida, que ya es de por sí demasiado corta para desperdiciarla con la velocidad… Caminar hace que el mundo sea mucho más grande y, por ello, más interesante. Uno tiene tiempo para observar los detalles.

Abbey, Edward. The Monkey Wrench Gang. Lippincott Williams & Wilkins, 1975

En esta ocasión nos dirigimos al municipio de El Valle, formado en 1972 por la agrupación de las localidades de Restábal, Saleres y Melegís, para hacer esta ruta circular en torno al río Dúrcal. Se trata de una ruta de dificultad media, por caminos rurales, senderos, y unos metros campo a través. El cruce del río Dúrcal tras el paso por Conchar se puede hacer por unas piedras pero nosotros dejamos pasar las piedras y tuvimos que vadearlo por un punto un poco más adelante descalzándonos y pasando por el cauce (En esta ocasión el caudal era manejable, pero hay que tener mucha precaución porque es un río con un caudal bastante variable) La ruta tiene un puntito de aventura ya que algo menos de 1 km transcurre por una acequia con un cañaveral muy cerrado.

La ruta la comenzamos justo antes de llegar a Restabal. Junto a un parque con aparatos para hacer ejercicio a unos 1oo metros del puente que cruza el río Izbor y justo delante del rotulo decorativo con el nombre del pueblo nos dirigimos hacia el puente y tomamos el GR-7 señalizado a la izquierda. En este punto el Río Albuñuelas se une al río Dúrcal y forman entre los dos el río Izbor que lleva sus aguas hacia el pantano de Béznar. Siguiendo este sendero entre naranjos, limoneros y algún granado cargado de futos llegamos al rio Dúrcal. Caminamos por el margen derecho del río por una pista agrícola que da servicio a las huertas y llegamos a un puente que cruza el rio; lo cruzamos, pasamos junto a la Fuente de Frasquito y tomamos un carril a la izquierda y llegamos un poco más tarde la vereda de la Cuesta de Granada. 2 Km de pendiente positiva con rampas de hasta el 25 % de desnivel y bastante trillada por las motos. Cruzamos el barranco del Búho y a 500 m del collado iniciamos el descenso para dirigirnos a Cónchar; primero por una pista agrícola y más tarde por un camino hormigonado que sube desde Cónchar hasta la carretera de Albuñuelas. Llegamos a Cónchar, visitamos su bonita plaza y bajamos hasta el barranco del Agua con su peculiar fuente de palmones. Frente a la Iglesia nos tomamos una fruta y rellenamos las botellas con agua de la fuente.

Reiniciamos la marcha caminando por la calle Baja, calle Alta y vamos buscando el sendero de las fuentes que nos conducirá hasta el Rio Durcal. Tras un pronunciado descenso este sendero continua en paralelo por el margen derecho del rio Dúrcal durante un largo trecho. Pasamos junto a unas piedras en el lecho del río que pueden ser aptas para cruzarlo. No lo vemos muy claro y continuamos para ver si encontramos mejor paso. No lo encontramos y, teniendo a la vista la acequia de los Arcos (que se sustentaba sobre 13 arcos de sillares de piedra de los que sólo quedan 5, mientras que el resto han sido sustituidos por soportes de ladrillo) en un lugar en el que el río forma un ancho remanso, nos descalzamos y cruzamos andando por el cauce. Seguimos la acequia por un camino que va tomando algo de altura. Seguimos esta acequia, que riega la vega de Melegís, hasta llegar a Los Peñones Negros que marcan el límite del término de Cónchar, muy cerca de los restos del Castillo de Murchas o de Lojuela que es una pequeña fortaleza de época musulmana situado sobre un cerro, en la margen izquierda del río Dúrcal, a unos 500 m de la localidad de Murchas, en el municipio de Lecrín. Continuamos junto al murmullo de las aguas de dicha acequia y en suave descenso iremos acercándonos nuevamente al rio Dúrcal. Tras un cruce a la derecha volvemos a tomar el camino de inicio en sentido contrario hasta llegar al final de la ruta. Durante casi todo el recorrido hemos tenido innumerables perspectivas del castillo de Murchas o de Lojuela, que es el único castillo de la «época Califal» en el Valle de Lecrín. Denominado castillo de Lojuela, hace mención a una población ya desaparecida, que se supone estaría en los entornos de la actual «Era de Lojuela» en el término de Murchas. Allí se han encontrado restos de algunas casas y de su cementerio árabe. Continuamos la caminata deshaciendo el camino que hicimos por la mañana ente el río Dúrcal y las huertas de cítricos colindantes hasta cruzar de nuevo el puente sobre el río Izbor a la entrada de Restábal.

En resumen, ha sido una bonita ruta con un desnivel de 451 m, por todo tipo de caminos en una jornada muy propicia para caminar. Nos han salido 13,300 km que hemos recorrido en algo más de cuatro horas y media.

Todo el recorrido de esta jornada ha quedado registrado en este track.

Ruta circular por los castañares de Lanjarón

Acudo a la naturaleza para tranquilizarme y curarme, y para que mis sentidos se pongan en orden.

Burroughs, John. El arte de ver las cosas. Errata Naturae, Madrid 2018

Nuevamente nos dirigimos a la localidad de Lanjarón para hacer esta ruta por el Castañar de Lanjarón que es una de las más espectaculares y accesibles que se pueden disfrutar en la Alpujarra granadina en estos primeros días de otoño. El recorrido asciende paralelo al barranco del río Lanjarón, siguiendo el antiguo camino empedrado que conduce hasta la casa forestal de Tello y que se encuentra señalizado como PR A 34 Ventura-Tello-Cima del Caballo. En el trayecto cruzamos por el Castañar de Patatún con majestuosos castaños centenarios. Tras descender hasta el río Lanjarón por un paraje frondoso y escondido, el regreso a Lanjarón se realiza junto a la acequia Montalbán, caminando por su borde y pasando por una preciosa cascada.

Comenzamos la caminata tras dejar el coche en la Barriada de La Paz junto a la carretera a la salida de Lanjarón hacia Órgiva. Pasamos junto a la ermita de San Sebastián, junto al museo del Agua y un bonito parque dedicado a este elemento y a los agricultores y agricultoras de Lanjarón. Cruzamos el río Lanjarón por un puente y desde este punto parte un camino de herradura que va ascendiendo río arriba, y que pasa junto a la fuente Hoya del Grillo. Un poco más adelante se inicia el sendero Lanjarón-Tello, PR-A 34. Es un sendero empedrado, con bastante pendiente que va ascendiendo hasta la Casa Forestal de Tello. Solamente hay que seguirlo durante unos tres km. Está bien señalizado con las habituales marcas blancas y amarillas. El sendero lo cruzan un par de pistas que llevan a los cortijos de la zona. Durante el ascenso disfrutamos de magníficas vistas hacia Sierra Nevada. A nuestra izquierda tenemos el río Lanjarón con el rumor constante del aguan y en la ladera de enfrente magníficos ejemplares de castaños. A nuestra espaladas va quedado Lanjarón, la presa de Rules y la costa. A unos dos km de nuestro recorrido comenzamos a atravesar uno de los castañares más frondosos de la zona, el castañar de Patatún, aunque ya no quedan tantos ejemplares como los que tuvo en otra época. Estos castaños formaban un bosque paradisíaco que desgraciadamente fue mermado por un incendio forestal que tuvo lugar en 2005, si bien aún se conservan algunos imponentes ejemplares centenarios. Es un lugar fresco, en el que pequeños arroyos atraviesan el sendero creando un pequeño oasis de frescor. Un poco más arriba, a unos 1200 m de desnivel abandonamos el sendero por una senda muy poco marcada que desciende bruscamente hacia un cortijo situado a la izquierda, que bordeamos por la derecha en busca del descenso al río. Es un entorno precioso, escondido en el fondo de profundos tajos, donde el agua desciende por pequeños saltos entre las rocas, rodeados de frondosa vegetación. Aquí hay un puente que permite cruzar al otro lado. Nada más cruzar subimos por una precaria vereda hacia una acequia que se observa en la parte superior, la acequia Montalbán. Caminamos un poco hacia nuestra derecha para ver la acometida de la acequia y descansar un poco tomando una fruta.

Continuamos nuestra caminata por una senda que va sobre la acequia y que está un poco expuesta sobre el barranco, aunque han colocado una barandilla que mitiga ligeramente la sensación de vértigo. En un pequeño barranco nos sorprende una preciosa cascada. Más adelante abandonamos el borde de la acequia para descender por un sendero que pasa junto a un gran depósito de agua. Ahí enlazamos con la acequia de nuevo. un poco más adelante dejamos definitivamente la acequia y conectamos con una pista de hormigón. En ese punto comenzamos el descenso hacia Lanjarón cruzándonos por un sendero señalizado como Sendero Bordaila-Acequia Nueva. Pasamos junto a unas antiguas eras, cruzamos otras acequias mientras cruzamos los caminos que van a los cortijos de la zona, y en algunos tramos caminamos por por una pista hormigonada. Llegamos a Lanjarón por el Barrio Hondillo con sus populares tinaos, y se regresa al punto de origen, pasando de nuevo junto a la Ermita de San Sebastián.

En resumen, ha sido una bonita mañana de senderismo por una ruta de dificultad media-alta en la que superamos un desnivel positivo de 553 m en la que hemos recorrido el castañar de Lanjarón, uno de los rincones más emblemáticos de la Alpujarra granadina, y en la que hemos recorrido el valle del río Lanjarón por una y otra margen y disfrutado de unas excelentes vistas hacia el Valle de Lecrín, Sierra Nevada, e incluso la Costa. El recorrido total han sido unos 11 km que hemos dejado grabado en este track.

Bahía de Santander, playa de Los Peligros y Parque de la Magdalena.

Caminar hace del mundo el lugar inmenso y agradable que era antiguamente.

Millman, Lawrence. Hiking to Siberia: Curious tales of travel and travelers. Ed Sunnyoutside, 2012

Aprovechamos la mañana en Santander para hacer este bonito paseo desde el Casco histórico hasta la península de la Magdalena, ver el palacio y los jardines y regresar con tiempo de coger el tren para Madrid.

Comenzamos el recorrido junto a la Catedral de Santander para acercarnos a la plaza del Ayuntamiento, al mercado y, por calle Juan de Herrera caminamos para pasar por la Plaza de Velarde, continuamos de frente hasta la Calle Hernán Cortés, pasamos por la porticada plaza de Pombo y, al final de esta calle pasamos por la Panadería Panistas (inconformistas del pan, casi hermanos) y por la calle Castelar llegamos hasta la Escuela de Peritos náuticos de la Universidad de Cantabria y bajamos hasta el puerto Chico. Por este paseo vemos el CEAR de Vela, las naves de Gamazo (espacio expositivo) el Palacio de festivales de Cantabria, y bajamos a la Avda Severiano Ballesteros para pasar delante del Museo marino del Cantábrico y llegamos a la Playa de Los Peligros. Nuestra idea era llegar a la Playa de la Magdalena pero con la mare alta era un poco difícil, así que subimos a la Avda de la Reina Victoria y por ella llegamos a la entrada de la Península de la Magdalena.

Pasamos junto al restaurante Balneario de Magdalena y entramos en el parque municipal situado al oeste de la península en su parte más estrecha. Dispone de varios caminos pedestres que atraviesan el lugar y son muy accesibles. Pasamos junto a los edificios de las Caballerizas reales (hoy residencia de estudiantes de la UIMP) junto a este edificio se encuentra el Paraninfo, espacio en el que se celebran distintos actos académicos y culturales. Desde esta parte hay acceso a las playas de los Bikinis y la propia de la Magdalena. Actualmente presenta una gran riqueza arbórea y ornitológica. Casi en la cima del promontorio se encuentra el antiguo embarcadero, el Faro o baliza de La Cerda. Ocupando la parte alta del promontorio se encuentra el Palacio Real de la Magdalena formado por diversos cuerpos superpuestos y que fue residencia real en el siglo XX. Descendiendo por el camino principal encontramos el museo del hombre y el mar con vistas al Sardinero y cuenta con diversos elementos utilizados en sus expediciones por el navegante santanderino Vital Ansar. Pasamos junto a un zoológico marino en desuso con vistas a las playas de El Sardinero y de El Camello. Para la bajada, caminamos por la Avda Reina Victoria a lo largo de la que hay diferentes grupos escultóricos en homenaje a periodistas y al cantante Jorge Sepúlveda (Mirando al mar) Esta avenida conecta con el paseo marítimo a la altura del palacio de festivales de Cantabria y por él llegamos al Paseo José María de Pereda donde se encuentra el moderno Centro Botín de los arquitectos Renzo Piano y Luis Vidal. En este punto detenemos la ruta para comenzar nuestro viaje de regreso.

Todo este recorrido ha quedado registrado en este track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 14: Güemes-Santander

Ninguna ciudad debe ser demasiado grande como para que un hombre no pueda salir caminando de ella en una mañana.

Connolly, Cyril The rock pool, 1936

En esta décimo cuata etapa del Camino de Santiago del Norte afrontamos una etapa corta y sin desniveles significativos, que nos ha permitido dedicar la tarde a visitar la ciudad de Santander, capital de Cantabria. Hemos seguido el recorrido costero, que bordea los acantilados, con algunos estupendos miradores y nos regala unos paisajes bellísimos. Esta etapa incluye un recorrido en barco, ya que una vez que hemos llegado a Somo, hemos tomado un barco de pasaje que cruza la bahía, dejándonos en pleno centro de la ciudad. Aunque en el momento de salir de Güemes estaba chispeando, a lo largo de la mañana el cielo se ha despejado y hemos tenido un magnífico día para caminar.

Comenzamos a caminar desde nuestro alojamiento junto a la Iglesia de San Vicente Mártir por la carretera CA-443 con un arcén minúsculo por lo que hay que extremar las precauciones. Comenzamos en ligera subida, pero enseguida comienza la bajada y hacia el km 3 de nuestra caminata enlazamos con la carretera CA-918 con bastante más tráfico. Al cabo de unos 600 m cruzamos la carretera y entramos en la localidad de Galizano. Pasamos junto a la Iglesia y, poco después, al pasar ante el hotel La Vijanera, tomamos la calle de la derecha, que corresponde a la carretera local CA-441, y la seguimos siempre de frente hacia la playa de Galizano. Al final, tras subir una pequeña cuesta, vemos la playa a nuestros pies, sin necesidad de bajar a la arena. En este punto, continuamos bordeando la costa por una pista asfaltada y ondulante; giramos a mano derecha, pasamos sobre la playa de Arenillas, y a partir de aquí seguimos un camino de tierra sobre la bonita playa de Langre, a rebosar de surferos. Pasamos junto a un mirador con bancos y accedemos a un sendero entre los prados, siempre en paralelo a los acantilados (el paisaje es espectacular y, aunque las flechas escasean, no hay pérdida posible); tras pasar frente a la isla de Santa Marina, después del mirador de Los Tranquilos, bajamos a la playa de Los Tranquilos. Como la marea está subiendo no podemos pasar sobre los escollos que afloran junto a la playa. Subimos de nuevo al sendero y bajamos al comienzo de la Playa de Loredo. Por la arena cruzamos un curso de agua y llegamos a la playa de Somo, continuamos a lo largo de la playa, para dejar la arena al llegar a la altura de los edificios; una vez sobre asfalto, rodeamos un aparcamiento al aire libre y proseguimos por una acera peatonal que bordea las casas, hasta el embarcadero del ferry. Mientras esperamos la llegada del barco descansamos en una sala de espera junto a la taquilla de la venta de billetes (hay una máquina automática, aunque también se pueden comprar los billetes en el propio barco)

El barco de línea regular sale cada treinta minutos y hace una parada en el embarcadero de Pedrera. La travesía ha durado unos 25 minutos y en barco nos ha dejado en el muelle de Los Reginas, junto al Palacete del Embarcadero. Caminamos hacia la izquierda por los jardines de Pereda, pasando junto al moderno edificio del Centro Botín. Seguimos por la avenida Calvo Sotelo, al cabo de 300 metros llegamos a la catedral, y 200 metros más adelante tenemos el ayuntamiento de Santander. En este punto detenemos la ruta y finalizamos esta primera parte del Camino de Santiago del Norte. Si todo va bien, en primavera regresaremos para continuarlo.

En resumen, esta última etapa ha sido una etapa bonita e interesante, con sus buenos 4 km por el arcén de sendas carreteras locales en la que hemos recorrido 20 km (incluida la navegación) por lo que a las dos y media de la tarde estábamos en el barrio marinero dispuestos para comer.

Todo el recorrido de esta etapa ha quedado registrado en este track.

Con la finalización de esta etapa ponemos fin a esta primera parte del Camino de Santiago del Norte con la idea de retomarlo en este mismo punto en la primavera del año próximo. Sobre estas 14 etapas en las que hemos recorrido casi 324 km hay que diferenciar las dos etapas francesas, con un recorrido muy cuidado, con una señalización muy discreta pero eficaz por terrenos muy favorables y sin apenas desniveles. Las etapas españolas han sido algo más duras, con desniveles muy discretos pero en un continuo sube y baja que al final del día resulta muy cansado. El recorrido por Guipúzcoa y Vizcaya está bastante bien señalizado, con los caminos en muy buenas condiciones y con muchos de los tramos con asfalto por andaderos junto a carriles bici que te alejan del tráfico a motor salvando las molestias y peligros que ello conlleva. Por otra parte, las etapas cántabras dejan algo que desear. La señalización “oficial” escasea bastante y las flechas amarillas pintadas no son fiables en muchos casos. Parece que no les interese demasiado este camino del Norte porque nos hemos encontrado con mucha publicidad del Camino Lebaniego y la Vía Vadiniense, incluso del camino olvidado, pero por nuestra experiencia del año pasado o mucho ha cambiado la historia o se dan las mismas circunstancias que en éste camino: mucho asfalto, dificultad para el sellado de las credenciales, abusos de los hosteleros y pobre señalización.

Y esto ha sido todo. En la próxima primavera seguiremos el Camino de Santiago del Norte.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 13: Laredo-Güemes

A pie, con el corazón ligero tomo el camino público

Whitman, Walt. Canto del camino público. Obras escogidas. Penguin random house 2019

En la décimo tercera etapa de este Camino de Santiago del Norte recorremos la distancia que separa Laredo de Güemes. Esta etapa incluye una breve navegación entre el Puntal de Laredo y Santoña y recorre tres larguísimas playas: La Salvé en Laredo, Berría después de Santoña y Hegueras-Trengadin en Noia. Desde Noia nos desviamos hacia el interior para recorrer el Valle de Meruelo y terminar la etapa en Güemes, a un paso ya de Santander. Es una etapa que sigue la tónica de las etapas anteriores: largas distancias, bellos paisajes al borde del Cantábrico, praderas con animales pastando y largos tramos de asfalto.

Comenzamos la caminata junto al Ayuntamiento viejo de Laredo en la Calle López Seña en dirección a la Playa de la Salvé. Recorremos sus 4,4 km por la acera del paseo marítimo junto a interminables bloques de apartamentos vacíos. Al llegar al extremo de la playa llegamos a una franja de arena llamada El Puntal, donde tomamos una pequeña barca de pasaje que cada 10-15 minutos cruza la bahía hacia Santoña. Una vez desembarcamos ante el monumento a Juan de la Cosa caminamos a mano derecha hacia la iglesia de Santa María de Puerto. Cruzamos la rotonda y tomamos un carril para peatones y ciclistas, que seguimos en dirección hacia el centro penitenciario de El Dueso. Caminamos junto al muro de la prisión (hay carril bici) y, de frente, llegamos a la playa de Berria por el carril hasta llegar al final de la playa.En este punto comienza la subida a la pequeña colina de El Brusco por un  sendero estrecho que asciende hasta un collado próximo al mar, a 78 metros de altitud, con magníficas vistas tanto a la Playa de Berria como a la playa de Trengadín, en la vertiente opuesta. Tras bajar cuidadosamente la colina, avanzamos por la playa junto a sus curiosas formaciones rocosas; seguimos una pista en paralelo a la costa, superamos el barrio de Helgueras, pasamos por un puente de piedra (aunque se le conozca como puente romano, es del siglo XVI) y cruzamos la marisma Victoria; El camino desemboca en una avenida por la que llegamos junto a la Iglesia de Noia. En este punto despedimos al jienense Rafael (al que encontramos en la cola del barco en Laredo) y continuamos hasta la oficina de turismo para sellar la credencial y tomar una fruta tras la Iglesia.

Retomamos la marcha callejeando por la parte alta de Noia en dirección a barrio de San Pantaleón, pasamos junto a su ermita y bordeamos las casas baja de Castillo de Arnuero. Caminamos entre casas diseminadas y campos con huertas hasta llegar a la iglesia de Castillo. La bordeamos y tomamos un camino que desemboca en una rotonda de la carretera CA-452; nos incorporamos a un andadero a la derecha, y caminamos por éste hasta la entrada de  San Miguel de Meruelo que están de fiestas; el trazado oficial del camino rodea el casco urbano y las fechas nos desvían a la derecha, por una pista en fuerte subida, hacia la iglesia de San Miguel. Desde la iglesia de San Miguel volvemos de nuevo a la carretera CA-452 y la seguimos durante 500 metros. Pasadas unas naves industriales giramos a la izquierda y descendemos hacia el río Campiezo, pasamos el puente medieval de Solorga y giramos a la derecha para iniciar un ascenso por pista asfaltada, entre prados verdes; al cabo de 350 metros giramos a la izquierda, y 500 metros después llegamos auna bifurcación junto a un área recreativa con indicaciones pintadas: las seguimos y llegamos a las casas de Bareyo. A la salida del pueblo hay un camping con cafetería y paramos a comer. Terminada la comida retomamos la marcha y nos encontramos con Anna y Giovanni, una pareja de turineses con los que hemos coincidido estos días. Junto a ellos hacemos la mayor parte de los 4 km que faltan hasta llegar a Güemes. En una bifurcación con flechas a ambos lados cada uno tomamos para un lado. Al final nos volvemos a encontrar en el mismo sitio: junto a nuestros alojamientos. en este punto detenemos la ruta. En Güemes poca cosa se puede hacer por la tarde salvo descansar, contemplar el paisaje y prepararnos para la cena. Cenamos en el único local abierto en horario europeo y nos encontramos de nuevo con Anna y Giovanni.

Resumiendo, esta decimotercera etapa ha tenido todos los ingredientes de las etapas anteriores: un recorrido considerable, alternando tramos urbanos, periurbanos, playeros y campestres, con tres subidas moderadas y monótonos tramos por asfalto. En total nos ha salido 29,4 km que hemos recorrido en un total de 8 horas y 33 minutos. La señalización en dos o tres ocasiones ha sido bastante confusa. Y hablando con algunos compañeros coinciden en que en Cantabria parecen no estar muy interesados en este camino.

Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado en este track.

Camino De Santiago del Norte. Etapa 12: Castro Urdiales-Laredo

Me sigue pareciendo cada día demasiado corto para todos los pensamientos que quiero pensar, todos los paseos que quiero tener, todos los libros que quiero leer y todos los amigos que quiero ver.

Burroughs, John. Los placeres del camino. Errata naturae 2018

En nuestra décimo segunda etapa de este Camino de Santiago recorremos la distancia que separa la localidad De Castro Urdiales de Laredo. Es una etapa muy interesante, con bellos paisajes, con varias playas, acantilados y tramos por bosque, alternados con verdes valles interiores. Por contra, a partir de Islares y hasta llegar a la altura del Arboreto de Liendo tenemos algo más de 9 km por el arcén de la carretera N-634. Un tramo monótono y con un par de puntos realmente peligrosos. Su perfil es un sube y baja continuo, pero con desniveles moderados. Al llegar al arboreto de Liendo salimos de la carretera nacional y caminamos por una senda costera muy interesante y con una llegada a Laredo con bellas vistas. El día ha estado precioso para caminar con nubes y claros y una temperatura moderada que no ha pasado de los 22 grados.

Comenzamos a caminar a las afueras del barrio marinero de Castro Urdiales, concretamente por la calle Silvestre Ochoa y pasamos junto a la playa de Ostende cuando está amaneciendo. Continuamos hasta la plaza de toros/ estación de autobuses, pasamos junto al albergue municipal y pasamos bajo la autovía por un túnel que desemboca en un camino asfaltado en dirección a Allendelagua, barrio de Castro. Cruzamos todo el barrio y tomamos una pista en suave ascenso paralela a la autovía A-8 hasta llegar a un paso inferior que nos introduce en la localidad de Cerdigo. Continuamos por la calle principal y llegamos al inicio del sendero del Encinal de Cerdigo, un precioso sendero boscoso que nos acerca a los acantilados de la costa y, tras cruzar varias portillas para ganado llegamos a Islares. Seguimos por las calles de esta localidad y, a la altura de la Playa de Arenillas nos incorporamos a la N-634 por la que caminamos hasta llegar a El Pontarrón de Guriezo donde hay un bar restaurante en el que paramos para descansar unos minutos y tomar un refresco.

Tras la parada retomamos el arcén de la carretera, cruzamos un puente que salva el río Agüero (que desemboca muy cerca, en la Ría de Oriñón) y seguimos una ruta alternativa por un paseo fluvial que a la par de confusa, nos hace recorrer casi un km para volver a la N-634 muy cerca de donde la abandonamos. La carretera va subiendo a un alto, el camino en ocasiones va por un “senderín” tras los quitamiedos, en otras directamente por el arcén y tras unos 3 km llegamos al mirador Antonio Ruiz en el que hay un par de mesas y un monumento al motero ausente. Nos detenemos para tomar una fruta y continuar camino por el arcén de la carretera. Un km más adelante llegamos junto a la Ermita de San Roque (hoy local del centro de interpretación del arboreto de Liendo) y a la derecha tomamos un camino de tierra que nos lleva al barrio de Isequilla (de Liendo) por el que llegamos a la ermita de San Julián, después a la playa de San Julián, ascendemos a un collado con un bonito mirador (Mirador Ensenada Erillo) y comenzar un descenso vertiginoso a Laredo por el Camino del Regatillo. Entramos a Laredo por la Puerta de la Blanca o Puerta de San Martín e iniciando un paseo por la Puebla Vieja de Laredo. A la altura del Ayutamiento detenemos la ruta para dirigirnos a nuestro alojamiento.

Por la tarde hacemos un breve paseo por Laredo, que tiene mucho encanto. Ya se nota que las tardes se van acortando y anochece bastante pronto.

En resumen, ha sido otra etapa larga, con continuas subidas y bajadas, con excesivos km por el arcén de una carretera nacional que se compensan con el paso por el Encinal de Cerdigo y la parte final de la etapa por los acantilados en torno a la playa de San Julián. Nos han salido 26,5 km que hemos completado en 7 horas y 47 minutos.

Todo el recorrido de este día ha quedado registrado en este track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 11: Pobeña- Castro Urdiales

Un hombre ha de invertir en lo que tiene a mano, en lo ordinario, y contentarse con un rédito constante y moderado si quiere conocer la dicha de un corazón alegre y la dulzura de un paseo por la curvatura de la Tierra

Burroughs, John. El arte de ver las cosas. Errata naturae 2018

En nuestra undécima etapa de este Camino de Santiago del Norte cubrimos la distancia entre Pobeña (barrio del municipio vizcaíno de Muskiz) y Castro Urdiales en la CA de Cantabria. Ha sido una etapa corta (ayer le quitamos unos 10 km) y rápida, con dos desniveles no muy grandes para lo que hemos acostumbrado hasta ahora con vistas muy bonitas sobre el mar Cantábrico y con un tramo un poco más árido, entre Ontón y Mioño, en el que hemos caminado por el minúsculo arcén de la carretera N-634. El tiempo ha acompañado con una mañana algo fresca y con bastantes claros y nubes.

Salimos de Pobeña hacia las ocho de la mañana retrocediendo hasta el camino que hicimos ayer cuando vinimos desde la Playa de la Arena. Al final del puente de hierro sobre el río Barbadun giramos a la izquierda y afrontamos un largo tramo de escaleras que nos llevan al inicio de la Vía Verde Itsaslur (o Vía verde del Piquillo) que recupera el trazado de un antiguo tren minero. Es un tramo precioso que va sobre el mar y los acantilados con vistas panorámicas y pasamos por el túnel de la Galerna, lugar también muy interesante. A unos tres km de la salida pasamos por un paraje denominado El Hoyo y abandonamos el País Vasco y entramos en Cantabria. Seguimos algo más de un km y entramos en Ontón. A la entrada del pueblo encontramos la plaza del ayuntamiento una panadería y un bar en el que paramos para tomar un café.

Continuamos por la ruta más directa hacia Mioño que va por el arcén de la N-634. No tiene demasiado trafico pero hay un par de curvas algo peligrosas. La carretera es en constante subida hasta llegar al lugar de Saltacaballo. Continuamos, en bajada, hacia Mioño. En la bajada vemos, junto al acantilado el ultimo cargadero de mineral que queda en esta zona, vestigio de un pasado minero. Continuamos en bajada abandonando la N-634 por una calle frente a la iglesia de Mioño. Pasamos junto a un centro de jardinería y el restaurante El Túnel para seguir de frente por un camino muy sombreado. Entramos en Castro por la Playa Brazodemar y continuamos por el paseo hasta el Ayuntamiento, la Iglesia de la Anunciación y el faro fortaleza. En este punto, detenemos la marcha para continuarla mañana hasta Laredo.

En resumen, ha sido otra etapa muy bonita, entretenida, no muy larga, en la que hemos cambiado de Comunidad Autónoma y que nos ha permitido llegar a Castro Urdiales a una hora prudencial para comer tranquilamente y sellar credencial. A lo largo de toda la etapa nos ha acompañado Rafael, un jienense veterano en estos caminos que viajó ayer en su coche para un tramo de este Camino del Norte entre Pobeña y Llanes que es el único que le falta.

Todo el recorrido de esta etapa lo hemos dejado grabado en este track.

Camino del Norte a Santiago. Etapa 10: Bilbao- Pobeña

Nunca he cerrado los ojos a lo que ha sido importante en mi vida. He de decir que la primera vez que fui al Camino, buscando respuestas a muchas preguntas, aprendí a centrarme en lo verdaderamente fundamental para mi.

García Miguel, Josepe. ¡Buen camino! el saludo que lo cambió todo en la ruta a Santiago. Plataforma editorial, 2013

En esta décima etapa del Camino de Santiago del Norte recorremos la distancia entre Bilbao y Pobeña, un barrio del municipio vizcaíno de Muskiz. En esta ocasión hemos elegido hacer el camino alternativo por la ría hasta Portugalete y emplear la diferencia de distancia para llegar hasta Pobeña y dejarnos para mañana una etapa más cómoda. Ha sido la última etapa que discurre íntegramente por territorio de Vizcaya (y de Euskalerria). Mañana entraremos en Cantabria. Ha sido una etapa sencilla y sin complicaciones, con muchos tramos sin apenas desniveles y que nos ha permitido cruzar la ría de Bilbao en el veterano puente colgante entre Guetxo y Portugalete. Hoy el tiempo ha estado muy bueno para caminar, un poco nuboso, sin lluvia y algo fresco.

Comenzamos la caminata junto al Teatro Arriaga y al Puente del Arenal por la margen derecha de la ría. El camino no está señalizado hasta el Puente Euskalduna, pero no tiene pérdida ninguna. Seguimos hasta el edifico del Ayuntamiento y vamos superando los distintos puentes que unen las dos orillas de la ría: el de Zubizuri (de S. Calatrava) el de La Salve (junto al Guggenheim) el del Padre Arrupe (peatonal) y, por último, el de Euskalduna con un atrio curvo para peatones y ciclistas. Igualmente, vamos superando un sinfín de estatuas de diversos autores diseminadas por el bonito paseo. Superado el puente Euskalduna seguimos caminando junto a la orilla del canal de Deusto. pasamos junto a la Isla Zorrotzaure por un paseo de reciente construcción mientras vemos al otro lado de la ría el progresivo desmantelamiento de las antiguas fábricas hoy en desuso que están dando paso a modernas construcciones de viviendas. Seguimos por la acera hasta llegar al núcleo urbano de Erandio. Seguimos por la misma acera entre naves industriales y talleres hasta llegar a una rotonda en la que hay una escultura de bronce de tres trabajadores. Continuamos junto a un modesto parque y pisamos el primer camino de tierra. Salimos a una rotonda y entramos en Leioa, sede del campus de la Universidad del País Vasco. Seguimos caminando por la ría y encontramos a nuestros amigos Friedrich y Ana Laure cuando ya avistamos el Puente Colgante que une Las Arenas de Getxo y Portugalete. Cruzamos la ría gracias a su barquilla y a 0,60 € (importe del billete) por persona. El viaje es un visto y no visto. Desembarcamos en Portugalete y nos dirigimos a la plaza (es día de mercado) para ir a la oficina de Turismo y sellar la credencial. Aprovechamos la estancia en Portugalete y nos tomamos un pincho y un refresco.

Retomamos la caminata subiendo por la Calle Casilda Iturrizar que asciende desde la ría y dispone de rampas mecánicas. Seguimos por la avenida Carlos VII, pasamos junto a una boca de metro (diseñada por Norman Foster) y continuamos por un carril bici muy frecuentado por ciclistas y paseantes. Éste es muy completo y dispone de viaductos, protecciones laterales y varias áreas de descanso. El carril pasa por un enorme nudo de comunicaciones (Autovías, carreteras nacionales, el Euskotren y dejamos a la derecha Ortuella. Continuamos caminando algo más de 1 km y entramos en Nocedal y, poco después en Gallarta, municipio de Abanto-Ziérbana. Pasamos por detrás de unas casas y continuamos por el carril bici. Vamos encontrando algunos peregrinos rezagados que, como nosotros, han decidido continuar hasta Pobeña. El carril bici nos deja ante un paso inferior de la autopista A-8 y comienza una pista hormigonada que tras pasar por Kardeo, nos lleva hasta la Playa de la Arena, barrio del municipio de Ziérbana. Son casi las tres de la tarde y decidimos comer junto a la playa. Después de la comida retomamos la marcha por unas pasarelas sobre la duna de la Playa de la Arena, pasamos por un puente de hierro atirantado sobre el río Barbadún y dejamos el camino para entrar en Pobeña, barrio que está a unos 300 m del camino. En este punto detenemos la ruta para dirigirnos a nuestro alojamiento en una bonita Casa Rural.

En resumen, ha sido una etapa larga pero muy cómoda de caminar. Nos han salidos 27,5 km en una etapa prácticamente llana en la que hemos superado una altitud máxima de 127 m y en la que nos hemos reencontrado con el Cantábrico al llegar a la Playa de la Arena.

Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado grabado en este track.