Si por el camino recto no puedes llegar a ser una persona extraordinaria, jamás lo conseguirás yendo por los caminos torcidos
Dickens, Charles. Grandes Esperanzas, Debolsillo, 2008
Nuestra vigésimo segunda etapa de este Camino de Santiago del norte es etapa corta en la que caminamos lejos de la costa, por un terreno más montañoso que en las etapas precedentes. El trayecto transcurre por carreteras locales, pistas forestales, caminos de tierra y entre pomaradas, prerrománico y el aroma a sidra. Atravesamos hoy minúsculos núcleos rurales, sin bares ni restaurantes. Villaviciosa, la Capital de la Manzana, es una agradable ciudad con todos los servicios.
Iniciamos la ruta en la iglesia de San Cristóbal y callejeamos por Colunga admirando sus casonas. Al llegar al hotel Mar del Sueve, giramos a la izquierda, cruzamos el río Libardón y tomamos la carretera AS-258. Enseguida nos desviamos a la derecha por la CL-1, una carreterilla local por la que caminaremos unos ocho kilómetros.



El camino atraviesa primero un amplio valle de praderas, maíz y pomaradas de manzanos. Tras cruzar la A-8 por un paso elevado, el asfalto empieza a subir hacia el monte, regalándonos espectaculares vistas según superamos las aldeas de Conlleu, Pernús y La Llera.
Al iniciar el descenso llegamos a Priesca, donde paramos a visitar la iglesia de San Salvador, una joya del prerrománico asturiano. Tras rodear el templo, ¡por fin dejamos el asfalto! Tomamos una senda a la derecha para disfrutar de una preciosa bajada por el bosque hasta La Vega, donde caminamos junto a un arroyo. Cruzamos bajo la autovía y entramos en Sebrayo, pasando frente a su albergue.




De nuevo por carretera, pasamos otra vez bajo la A-8 y afrontamos un repecho junto a unas casas rodeadas de rosales llamadas “El peregrino cansau ”. Las flechas amarillas nos guían por pequeños viales y tramos de bosque hasta una pista paralela a la autovía. Tras un último paso elevado, descendemos frente a las instalaciones de la sidrería El Gaitero.











Flanqueados por bonitas casas asturianas, entramos en Villaviciosa por la N-632. Cruzamos el parque Ballina —donde destaca la escultura Elogio de la manzana de Úrculo—, pasamos el Ayuntamiento y sellamos la credencial en la oficina de turismo. Finalmente, terminamos la jornada junto al monumento a Carlos I y nos dirigimos al alojamiento.



En resumen: Una etapa de transición preciosa y mucho más corta que las anteriores, dominada por los paisajes rurales asturianos, el encanto de las pomaradas, el aroma a sidra y el gran hito cultural del prerrománico en Priesca.
Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado grabado en este track.
Por la tarde realizamos un recorrido cultural por el casco antiguo de Villaviciosa que hemos dejado en este track. En la descripción de cada waypoint he dejado información relevante de cada uno de ellos.







