El océano es una agitación, la montaña es una meditación
Hugo, Victor. Viaje desde los Pirineos a los Alpes, Alhena Media, 2012
Sobre el papel, la etapa de hoy parece una de las más duras de este Camino del Norte. Si la distancia no fuera poco tenemos dos ascensos con un desnivel considerable. El primero, al alto de la Cruz (436 m) y el segundo, el Collado del Infanzon (275 m) ambos con rampas de gran dureza y el segundo por un camino pedregoso y muy embarrado. También es significativo que, en esta etapa se bifurca el camino entre Oviedo (para continuar por el Camino Primitivo) o continuar hacia Gijón por el camino del Norte.
Iniciamos la etapa muy cerca de nuestro alojamiento, justo frente al monumento dedicado a la visita de Carlos I. Continuamos recto hasta alcanzar la iglesia románica de Nuestra Señora de la Oliva, donde destaca el monolito alusivo al Camino del Norte (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2015).
Siguiendo el trazado hacia la izquierda, salimos por la AS-255 y pasamos junto a la fábrica de sidra El Escanciador. Poco después, dejamos la carretera por la derecha para adentrarnos en el parque de La Alameda, a orillas del río Linares. Tras un breve tramo —y un pequeño despiste que nos costó añadir un kilómetro extra a la jornada— regresamos al asfalto para abandonarlo enseguida por la derecha, justo al llegar a la pequeña iglesia de San Juan de Amandi. Aunque a primera vista parezca una modesta iglesia rural, es una de las joyas más importantes del románico asturiano. Datada en el siglo XIII, conserva casi todos sus elementos característicos: planta rectangular, ábside semicircular, una portada con cuatro arquivoltas y columnas coronadas por capiteles historiados.






Continuamos de frente cruzando un antiguo puente de piedra sobre el río Linares, en un entorno de postal. Al salir a la AS-267, a la altura de un bar, giramos a la derecha en dirección a Casquita. Pronto salieron a nuestro paso la ermita de San Blas y el mojón que señaliza una bifurcación clave: a la izquierda hacia Oviedo y de frente hacia Gijón. Elegimos esta última opción, avanzando por una estrecha carretera asfaltada. A los 5 kilómetros del cruce, salvamos la A-64 por un puente y, un kilómetro más adelante, cruzamos otro sobre la A-8. Giramos a la derecha e, inmediatamente, a la izquierda por una carretera local en fuerte pendiente. Dejamos a un lado el diseminado de Niévares, y el acceso a la ermita de Santa Eulalia. A los 500 metros nos desviamos por un sendero pedregoso a la izquierda que exigió un buen esfuerzo: tres kilómetros de duros repechos a través del bosque hasta salir a la carretera VV-8 y coronar el Alto de la Cruz (436 m.s.n.m.), el techo de la etapa; un tramo exigente pero precioso, con vistas espectaculares del valle. Tras dos kilómetros y medio de descenso por carretera, nos desviamos a la izquierda por un bonito sendero boscoso que nos llevó directos a Peón (Pion en asturiano).









Dejamos a la izquierda la iglesia de Santiago y salimos a la AS-331, frente al restaurante Pepito, donde aprovechamos para reponer agua muy fresquita y sellar la credencial. Seguimos unos metros a la izquierda por la carretera y nos desviamos a la derecha por una senda de tierra entre casas de campo. Así alcanzamos el diseminado de La Garita, característico por sus viviendas profusamente decoradas. Aquí arrancó la última gran subida: dos kilómetros de bosque con rampas fuertes por un sendero muy pedregoso y embarrado que sale de nuevo a la AS-331, concretamente en el Alto del Curbiellu (o del Infanzón, según el mapa), desde donde por fin se divisan el mar y Gijón.









A estas alturas el calor ya era asfixiante. Tras reanudar la marcha bajamos por carretera un kilómetro y pasamos la pronunciada curva del antiguo salón de bodas El Pinal y tomamos un desvío a la derecha hacia las urbanizaciones. Bajamos por un carril peatonal y, junto a unos campos de deportes, encontramos el Restaurante La Curuxa, el lugar perfecto para detenernos, comer y descansar un rato.
Con las fuerzas renovadas, continuamos el descenso por una pista forestal hasta el camping de Deva, donde giramos a la izquierda para tomar la Senda de Peñafrancia. Este tramo final discurre entre zonas verdes y parques, divisando al fondo el Hospital de Cabueñes y la imponente Universidad Laboral. Sin embargo, el recorrido zigzaguea bastante y carece de buena señalización. Al final, frente a la Escuela Politécnica, decidimos tirar de Google Maps para orientarnos directamente hacia nuestro alojamiento. Ha sido una etapa agotadora en la que hemos caminado 31,89 kilómetros en un tiempo de 10 horas y 15 minutos, superando un desnivel acumulado de 798 metros.






En resumen: una etapa rompepiernas, bastante larga y exigente por el calor y los desniveles, pero increíblemente bonita. Un trazado de contrastes que te lleva desde el mejor románico asturiano en Villaviciosa hasta las puertas de Gijón, superando duros repechos boscosos que, al final, regalan la recompensa inolvidable de ver el mar Cantábrico desde lo alto.
Todo el recorrido de hoy lo hemos documentado en este track.