Camino de Santiago del Norte. Etapa 24: Gijón – Avilés

Al andar establecemos algo así como una relación solemne entre cuerpo, mundo e imaginación. Las caminatas agudizan la inclinación del ser humano por comprender.

Herreros, Adriana. Andar por andar, SERIE ENDEBATE, 2025

Nuestra vigésimo cuarta etapa de este Camino de Santiago del Norte discurre entre los dos grandes polos de la que fuera antaño potente industria siderúrgica asturiana, que hoy en día sobrevive con dificultades a la globalización. Salimos de Gijón por las largas avenidas de Galicia y Argentina, y entramos en Avilés recorriendo suburbios urbanos e industriales; sin embargo, el tramo central de la etapa transcurre por un sosegado entorno plenamente rural.

Iniciamos la etapa en el puerto deportivo de Gijón y avanzamos por el paseo marítimo siguiendo las conchas del suelo. A los tres kilómetros, en el Alto del Cerillero, decidimos tomar un desvío alternativo recomendados por Garret, un caminante inglés que se unió a nosotros. Este camino nos permitió evitar la peligrosa carretera de la Acería de Verina, dejándonos directamente en su apeadero.

Desde allí comenzamos la subida hacia Poago y Cimavilla. A pesar de los puentes sobre las vías que recordaban la magnitud de la zona industrial, la ruta fue ganando altura hasta introducirnos en el monte Areo, un precioso entorno de bosques y praderas. En el alto nos reencontramos con el grupo de mallorquines y asturianas que avanzaban a un ritmo frenético. Aprovechamos para desviarnos unos 400 metros y visitar el dolmen de San Pablo, una estructura prehistórica integrada en una necrópolis.

Iniciamos el descenso hacia El Valle hasta llegar a la iglesia de Santa Eulalia, donde descansamos, tomamos fruta y rellenamos agua junto a Garret y Taz, un joven francés en su primera etapa. Continuamos la caminata recorriendo unos cuatro kilómetros por una pista asfaltada entre los verdes prados del concejo de Carreño, hasta salir a la AS-326 en Tamón y conectar con Tabaza. Al llegar a una transitada rotonda, vimos a Taz en Venta Tano, nos acercamos a saludar, vimos el menú de la venta y decidimos parar a comer.

Después de la comida reanudamos la marcha por la AS-19. Tras un tramo peligroso por el arcén, a la altura de Fertiberia pudimos tomar una acera segura que nos llevó junto a la iglesia de Trasona y las populosas viviendas de la antigua Ensidesa (hoy ArcelorMittal), en un entorno encajonado y bastante ruidoso por la cercanía de la autovía.

Finalmente entramos en Avilés cruzando la ría por una larga pasarela. Caminamos en paralelo al agua y entramos a un agradable parque urbano decorado con esculturas de acero. Casi al final, presenciamos un fragoroso incendio en un seto junto a las vías del tren, por lo que llamamos al 112 para dar el aviso antes de continuar. Cruzamos la pasarela hacia la avenida del Marqués de Suances y dimos por terminada la etapa en nuestro alojamiento. Ya por la tarde, intentamos visitar el Centro Niemeyer, pero tuvimos que hacer una visita muy corta debido a un evento hospitalario que se celebraba en el recinto.

En resumen: una etapa de puros contrastes, donde la dureza del paisaje industrial se compensa con la paz del monte Areo y sus dólmenes. Una jornada de convivencia internacional y anécdotas en el camino que nos deja a las puertas del Avilés más vanguardista.

Todo el recorrido de esta etapa lo hemos dejado grabado en este track.

Ruta del acero

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