Si buscas ideas creativas, sal a caminar. Los ángeles le susurran al hombre cuando va a dar un paseo.
Myers, Raymond I. Touchstones: A Book of Daily Meditations for Men. Fundación Hazelden, 1980
Nuestra ruta de hoy nos lleva, de nuevo, a Lanjarón, en la Alpujarra granadina, para recorrer el evocador «Camino del Pescado». Se trata de un recorrido de un unos 14 kilómetros de dificultad moderada que destaca por sus vistas panorámicas y su famoso columpio mirador.
Comenzamos la caminata junto a la ermita de San Sebastián y el Museo del Agua. Desde allí, nos encaminamos hacia la otra ribera del río Lanjarón para tomar el sendero señalizado PR-A 34 (Lanjarón – Tello – Ventura). Tras una primera subida por un antiguo camino de herradura, enlazamos con una pista agrícola que nos conduce hasta la Ermita del Tajo de la Cruz. Hacemos una breve parada para contemplar el paisaje e iniciamos el descenso hacia el Mirador del Visillo, punto de partida del verdadero Camino del Pescado.






Se trata de una senda empedrada en sus tramos más empinados, diseñada en su día para resistir las pisadas de las caballerías que descendían cargadas de mercancías y productos de la vega. Hoy en día, despojado ya de su antiguo uso comercial, el sendero ha renacido como una joya para el turismo y el deporte. Su nombre rinde homenaje a la historia: esta era la arteria principal por la que se transportaba el pescado fresco desde la costa tropical hasta el interior de Lanjarón. Además, funcionó como una vía de comunicación clave con los pueblos del Valle de Lecrín a través de la confluencia de los ríos Lanjarón e Ízbor, un paso que actualmente solo se puede transitar cuando el nivel del embalse lo permite.
El primer tramo de la ruta nos interna en un suave descenso por un sendero sombrío y agradable que serpentea hasta un pequeño barranco. En esta época del año, la vegetación no luce especialmente frondosa pero regala una estampa de una belleza singular mientras caminamos junto a una acequia ancestral con un poco de agua. Más adelante, alcanzamos el cruce que marca el camino de regreso a Lanjarón —el cual tomaremos más tarde, ya que esta sección conecta la ida con la vuelta—.





Continuamos la marcha hacia la izquierda, siguiendo una pista que nos guía directamente hasta un mirador. Desde esta atalaya se abre ante nosotros, en toda su inmensidad, el perfil azul del embalse de Rules. Tras detenernos a inmortalizar el momento con las fotografías de rigor, reanudamos el paso hacia el gran aliciente del día: el columpio.
Para alcanzar el Mirador del Columpio debemos afrontar una fuerte pendiente, un esfuerzo que se ve recompensado a cada paso por las espectaculares vistas que se despliegan a nuestro alrededor. Una vez en la cima, solo queda entregarse a la experiencia: columpiarse en las alturas, suspendidos sobre el paisaje, con la sensación de tener el mundo bajo los pies.








Finalmente, emprendemos el regreso a Lanjarón. Esta última etapa se vuelve algo más monótona, discurriendo de manera homogénea por una pista agrícola hasta conectar de nuevo con el Mirador del Visillo. Desde este punto, desandamos los primeros pasos de la mañana hasta el inicio de la ruta.
En definitiva, se trata de un itinerario asequible y cómodo de caminar, un sendero amable que regala panorámicas memorables a lo largo de prácticamente todo el recorrido. Si no se dispone de suficiente tiempo se puede evitar el camino hacia el mirador de la Presa de Rules y subir directamente hasta el columpio.
Todo el recorrido de esta caminata ha quedado registrado en este track.