Camino de Santiago del Norte. Etapa 34: Abadín-Villalba

Tenemos tan domesticado el viaje, nos hemos dado tanta maña en banalizar el asombro al incorporarlo a nuestra cotidianeidad, que nos cuesta imaginar con qué espíritu o qué fuerza de voluntad podía alguien abandonar su casa en la Alemania del siglo XV y echar a andar hacia Santiago de Compostela, un lugar que estaba entonces en el último confín del mundo conocido.

Barrero, Miguel. Artículo “Oficio de caminantes” en Zenda.

Sobre el papel afrontamos esta trigésimo cuarta etapa del Camino del Norte como un paseo agradable, de gran interés paisajístico y con escasos desniveles. Avanzaremos por cómodas pistas de tierra o asfalto entre prados verdes y pequeños bosques de arbolado autóctono. El trazado discurre siempre cerca de la carretera nacional N-634, la cual cruzaremos en un par de ocasiones. Nos encontramos en la comarca lucense de A Terra Chá, una zona de relieve ondulado cuya principal actividad económica es la ganadería. Al final de la etapa hizo su aparición la esperada lluvia gallega.

Comenzamos a caminar desde la misma puerta de nuestro alojamiento: el sensacional albergue Xabarín, situado en la misma acera del ayuntamiento y continuamos por la carretera hacia la escuela pública que queda en la manzana siguiente y giramos a la izquierda al pasar junto a un edificio verde que alberga la oficina de Correos y el Juzgado de Paz. Seguimos una pista asfaltada y, tras recorrer un kilómetro, doblamos a la derecha por un sendero herboso que marca el inicio de un tramo bellísimo. Bajamos hasta cruzar el río Anllo por un puente peatonal de madera y volvemos a ascender para girar a la izquierda por otra pista de asfalto, dejando atrás las casas de Ponterroxal. A los 2,5 kilómetros, cruzamos un puente sobre la autovía A-8 y llegamos al lugar de As Paredes (parroquia de Castromaior), donde se encuentra el albergue privado O Xistral, ubicado en una casa de piedra. Proseguimos el descenso por una corredoira encajada entre la vegetación, cruzamos un puente sobre el río Arnela e inmediatamente después un paso inferior bajo la autovía, superando el pequeño núcleo de O Barral. Algo más de un km más adelante, volvemos a cruzar la autovía por otro paso inferior y enseguida alcanzamos la localidad de Martiñán, situada a pie de la N-634. El pueblo cuenta con un par de bares a escasos 150 metros del camino; en este punto, decidimos detenernos en el bar O Barrio para descansar unos minutos y tomar un café y una exquisita tortilla..

Tras la pausa, con mucha precaución, ya que no hay paso de peatones, cruzamos la carretera y seguimos de frente por una pista asfaltada. A los 800 metros, salvamos el río Batán a través de A Ponte Vella, un hermoso puente del siglo XVII que cuenta con un área de descanso anexa equipada con mesas de piedra.Continuamos en la misma dirección por agradables pistas de tierra con algún tramo corto de asfalto. Así volvemos a salir a la N-634 en el núcleo de O Campo do Cristo (parroquia de Goiriz), justo a la altura de su iglesia y de su cementerio, el cual destaca por sus esbeltos pináculos neogóticos realizados con moldes de cemento. Nos incorporamos a la izquierda por el arcén de la nacional y, tras avanzar 150 metros, cruzamos de nuevo con precaución (aquí tampoco hay paso peatonal) para tomar un camino a mano derecha. Por pistas agrícolas cementadas caminamos unos cuatro km hasta que nuestra ruta enlaza con el antiguo trazado de la nacional, hoy sin tráfico, que bordea el polígono industrial. Allí se encuentra el albergue de peregrinos. El albergue cuenta con un diseño interesante, aunque su mayor inconveniente es que está bastante alejado de la localidad. Seguimos avanzando por la avenida —el antiguo trazado de la N-634— hasta llegar a una rotonda. Allí, los mojones nos desvían hacia la derecha para subir por una larguísima pasarela peatonal de color verde que cruza la carretera LU-861, lo que nos obliga a dar un pequeño rodeo en forma de bucle. La ruta continúa por el camiño Camporredondo, por el que se llega al núcleo urbano de Villalba. En ese preciso instante, comienza un fuerte aguacero que nos obliga a sacar los paraguas y a acelerar el paso. Ya en la villa, capital de la comarca chairega, avanzamos muy atentos a las flechas por la avenida principal (rúa Campo de Puente) hasta llegar finalmente a nuestro alojamiento, donde damos por terminada la marcha a las dos en punto de la tarde.

En resumen, una etapa sumamente agradable, de transición plácida y marcada por la belleza serena de los paisajes de A Terra Chá, en la que hemos recorrido una distancia de 21,66 km en un tiempo total de 5 h 51 m y superado un desnivel acumulado de 359 m. Una jornada perfecta para disfrutar del caminar sin grandes exigencias físicas, donde los puentes medievales, los ríos y los caminos entre bosques autóctonos nos han acompañado hasta nuestra entrada en Vilalba.

Todo el recorrido de esta jornada ha quedado registrado en este track.

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