El caminar de que hablo no tiene nada que ver con hacer ejercicio… sino que es, en sí mismo, la empresa y la aventura del día.
Thoureau, H. D. Caminar (Walking). Interzona editora, Madrid, 2018
Esta trigésimo séptima etapa del Camino del Norte une las localidades de Miraz y Sobrado dos Monxes a través de un recorrido de pura esencia rural gallega. El trazado destaca por avanzar entre minúsculas aldeas integradas en el paisaje y por cruzar el límite provincial, despidiéndonos de Lugo para adentrarnos en tierras de A Coruña. Además, se trata de una jornada emblemática, ya que en ella se corona el techo del Camino del Norte a 710 metros de altitud
Sobre las ocho de la mañana salimos de nuestro albergue en el lugar de As Laxes preparados para una mañana lluviosa e iniciamos la marcha afrontando desde el principio un perfil exigente marcado por frecuentes subidas y bajadas. Los primeros kilómetros alternan bosques de pinos con zonas descampadas y, a menudo, caminamos entre chantas (vallas divisorias de origen celta realizada mediante lajas de piedra clavadas en el suelo) Finamente accedemos a una gran zona granítica con un paisaje lunar y solitario de gran belleza. Por caminos y pistas de tierra superamos los núcleos de A Braña y el Alto da Mamoa, regalándonos hermosas panorámicas del entorno natural a medida que ganamos altura. Más adelante, tras vadear el río Carral, alcanzamos el punto kilométrico 10.2, donde se sitúa el Albergue Casa Roxica.
En descenso llegamos hasta el desvío a Corteporcos y lo tomamos para cruzar la aldea. A la salida encontramos en el porche de una casa una cafetería improvisada en la que encontramos algunos de nuestros compañeros de viaje tomando un refrigerio. Nos sentamos bajo unas chapas y tomamos un café y un pincho de tortilla. Mientras estamos allí cae una fuerte tromba de agua que nos hace temer lo peor.












Reanudamos la marcha cuando la lluvia amaina un poco y tomamos un camino que atraviesa el monte da Pallota, dejando O Espiño a mano izquierda, que confluye con la carretera LU-934. La seguimos por la derecha, alcanzando la cota más alta del Camino del Norte (sin señal aparente) y traspasamos el límite de Lugo para entrar en la provincia de A Coruña, donde la carretera pasa a denominarse AC-934. Pasamos por la carretera Monte das Pías, primera localidad coruñesa, lugar de nacimiento del río Mandeo y ligada ya al Concello de Sobrado dos Monxes. Durante los siguientes tres km caminamos por un cómodo andadero paralelo a la carretera en dirección al pueblo de O Mesón. A la altura del Mesón Suso tomamos una calle en subida que nos conduce a las afueras de la localidad.
Seguimos por pista hasta Esgueva y al final de la aldea atajamos por un sendero que lleva a la altura de Muradelo. En este último tramo las señales oficiales escasean y es fácil errar, ya que conviven flechas amarillas antiguas con los mojones de la Xunta y no siempre señalan la misma dirección. En umbría descendemos por un bonito camino que se convierte en sendero un poco más adelante, mientras pasamos por unos curiosos penedos graníticos. Superamos las casas de A Lagoa y A Nogueira para salir al arcén de la AC-934 y la seguimos para cruzar Guitiza y llegar hasta la Laguna de Sobrado, un embalse artificial construido por los monjes a principios del XVI y declarada Espacio Natural Protegido. Tras bordear la laguna nos adentramos en el casco urbano de Sobrado dos Monxes, descubriendo a nuestro paso la icónica Fuente del Peregrino antes de dar por concluida la jornada ante su majestuoso e histórico Monasterio.







Por la tarde visitamos la joya cultural de la jornada: el Monasterio Cisterciense de Santa María de Sobrado. Dejo aquí un resumen del folleto que nos han dado a la entada:
Origen e historia: Fundado originalmente en el siglo X (año 952), comenzó siendo un monasterio familiar que más tarde, en el siglo XII, se incorporó con gran fuerza a la Orden del Císter, convirtiéndose en uno de los centros monásticos más poderosos de la Galicia medieval.
Estilo arquitectónico: Aunque tiene raíces medievales, el conjunto actual destaca por su espectacular arquitectura barroca. Su monumental fachada principal (siglo XVII) impresiona por su altura, la riqueza de sus relieves y sus dos esbeltas torres.
El interior y los claustros: Alberga una majestuosa iglesia de grandes proporciones y tres claustros espléndidos: el Claustro de los Peregrinos (el más sobrio), el Claustro de los Medallones (con relieves barrocos) y el Claustro Grande(reservado para la comunidad de monjes). También conserva estancias medievales únicas, como la monumental Cocina Cisterciense con su enorme chimenea de piedra y la preciosa Capilla de la Magdalena.
Vida monástica y hospitalidad: Tras quedar abandonado por la desamortización en el siglo XIX, fue restaurado en el siglo XX por monjes trapenses. Hoy en día sigue siendo un monasterio activo (habitado por una comunidad monástica) y cuenta con una célebre hospedería y albergue de peregrinos, siendo una parada obligada y un refugio para quienes recorren el Camino del Norte.








En resumen: Una etapa exigente y rompepiernas debido a su perfil quebrado, pero sumamente gratificante por el hito de coronar la máxima altitud de la ruta oficial y por el espectacular entorno rural que conecta Lugo y A Coruña y el que la lluvia ha estado presente casi toda la mañana.
Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado reflejado en este track.