Caminar estira las piernas, pero también estira la mente. Cada paso que damos por senderos naturales es una forma de sacudirse el polvo del alma y reconectar con lo esencial.
Burroughs, John. Las exaltaciones del camino (The Exhilarations of the Road ), en Winter Sunshine 1875 en Proyecto Gutenberg
Y así, casi sin darnos cuenta, los pasos han dejado de sumarse. Aunque la silueta de la catedral marca el punto final en el mapa, el verdadero sentido de este viaje no se encuentra en el destino, sino en cada uno de los kilómetros que han quedado atrás. Queda el recuerdo imborrable de una aventura inmensa que comenzó mucho más atrás, completando aquellas 14 primeras etapas desde Bayona hasta Santander, donde la cornisa cantábrica nos dio la bienvenida combinando la elegancia de la costa vasca con la bravura de los acantilados de Cantabria.

Aquel inicio sembró la esencia de un Camino del Norte que se ha grabado en la memoria a golpe de esfuerzo y paisajes espectaculares: desde el Cantábrico indómito batiendo en Ribadesella, pasando por el verde infinito de las pomaradas asturianas en Colunga, hasta llegar a las mañanas silenciosas avanzando entre las corredoiras y los robledales mágicos de Lugo y A Coruña.
Este viaje ha sido, por encima de todo, el camino recorrido. Ha sido el ritmo constante de las botas sobre la tierra y el asfalto, la belleza inesperada del románico rural en Priesca o Seixón, y la autenticidad de los pequeños pueblos que nos han salido al encuentro. Quedan también las anécdotas compartidas, la búsqueda de un lugar abierto donde reponer fuerzas en La Isla o el descanso merecido en los bancos de piedra de Carballedo. Al final, los kilómetros, las semanas de marcha y los desniveles superados se transforman en una profunda satisfacción íntima. La meta es solo la excusa; el verdadero tesoro es la vivencia, el compañerismo y la huella imborrable de haber caminado la ruta.

Desde que salimos de Bayona en septiembre de 2025 hasta hoy, hemos recorrido en este Camino del Norte a Santiago un total de 927,17 kilómetros repartidos en cuarenta etapas. A lo largo de todo este trayecto nos hemos encontrado con numerosas personas con las que hemos tenido la suerte de compartir vivencias, entrañables anécdotas, buenos momentos y, cómo no, alguna que otra incertidumbre que siempre acababa resolviéndose en la ruta.
