Ruta circular por el Valle de Lecrín: Lecrín, Chite, Barranco de Chite, Presa de Béznar, Restábal, Murchas y Lecrín

I do not wish to avoid the walk. The distance is nothing when one has a motive…

La distancia no significa nada cuando se tiene un objetivo.

Austin, Jane. Pride and Prejudice, CHILTERN PUBLISHING, 2018

En esta ocasión nos dirigimos hacia el Valle de Lecrín para hacer una bonita ruta en la que el rumor del agua y el aroma de azahar nos acompañará durante todo el recorrido. Es una ruta en la que hemos unido cuatro tramos de otras tantas rutas señalizadas en la zona. En primer lugar haremos un buen tramo de la ruta señalizada del Barranco de Chite, que uniremos con un paseo por un camino de servicio del embalse de Béznar que lo bordea en sentido ascendente, seguidamente enlazaremos con la ruta del Azahar, señalizada y homologada por la FAM, y, finalmente, enlazaremos con la ruta hacia el Castillo de Lojuela en dirección a Lecrín. Es un bonito recorrido por el Valle de la Alegría, como merecidamente llamaron los árabes a este vergel de naranjos y limoneros que nos acompañarán durante toda la jornada.

Dejamos el coche cerca de la ermita del Santo Cristo en Talará, una pequeña localidad perteneciente al municipio granadino de Lecrín. Por la calle Cristóbal Colón nos dirigimos hacia la salida de Lecrín en dirección a Chite. Enseguida la calle desemboca en un camino rural bordeado por una cantarina acequia entre huertos de naranjos y limoneros. La mañana está fresca y soleada, por lo que caminar en este entorno es un placer. Llegamos a la entrada de Chite y, enseguida, vemos las balizas del sendero del Barranco de Chite. La Calle Alta de Chite desemboca directamente en un camino paralelo al barranco que seguiremos durante un par de kilómetros. Este trecho discurre bajo un bonito bosque galería en el que destacan grupos de grandes álamos. En uno de ellos encontramos uno de estos singulares árboles que destaca por su altura y tronco. Hay que vadear varias veces el barranco y, aunque viene algo crecido los pasos se hacen sin complicaciones. Tras un último cruce llegamos al camino de servicio del embalse de Béznar que discurre bordeándolo a cierta altura. Al otro lado del embalse vamos viendo diversas localidades entre las que destaca Pinos de Valle.

Seguimos este camino de servicio durante unos cuatro kilómetros, la parte más aburrida de la ruta, acompañados por los huertos de naranjos y limoneros a nuestra derecha y el embalse a la izquierda. Aunque ha tenido tiempos mejores, las lluvias de estos últimos días le dan un aspecto bastante razonable. Hacia el km 7,1 de nuestro recorrido llegamos a los Baños de Melegís . Se trata de una instalación de varias piscinas que aprovechan unas aguas termales de la zona. Aunque se restauraron en 2022, actualmente presentan un estado de abandono deplorable. Continuamos nuestro caminar bordeando el embalse y hacia el km 8 de nuestro recorrido alcanzamos la cola del embalse y seguimos un camino paralelo al río Izbor que baja con un buen caudal hacia el embalse. Hacia el noveno kilómetro de nuestro recorrido pasamos bajo un bonito puente que comunica la localidad de Restábal con la carretera del Valle. Pasamos bajo el puente y seguimos el curso del Río Izbor. Unos 200 metros más adelante llegamos a la desembocadura del Río Dúrcal en el Izbor y nuestro camino sigue el cauce de este último. Entramos en la Ruta señalizada del Azahar entre Restábal y Melegís.

El camino, bien señalizado, comienza una leve subida hasta llegar a la fuente de Frasquito a la emtrada de un cortijo en precario estado. Desde este punto el camino se pone un poco más empinado, siempre rodeado de los habituales huertos de cítricos, y en una de las revueltas del camino tenemos unas buenas vistas sobre el Castillo y fortaleza de Lojuela, una fortaleza de época califal en la margen izquierda del Río Dúrcal. Quedan restos de una torre de gran tamaño y unos lienzos de muralla de forma escalonada. Al llegar a la localidad de Murchas encontramos un panel informativo y las balizas de una ruta hasta el castillo. A la entrada de Murchas nos detenemos un rato con Ramón, que está trabajando en su huerto. Al despedirnos nos llena las mochilas de naranjas.

El camino se empina un poco más en el ultimo kilómetro hasta llegar de vuelta a Lecrín. Tras una fuerte subida llegamos a Talará, donde hemos dejado aparcado el coche, justo en el límite con el núcleo de Lecrín.

En resumen, ha sido una hermosa ruta, entre limoneros y naranjos, con el azahar incipiente, en un día que ha acompañado sobradamente por unos caminos y veredas muy cuidados por los que se ha caminado de maravilla.

Todo nuestro recorrido ha quedado registrado en este track.

Subida a la Torre de la Atalaya y Estupa budista de Kalachakra

Not All Who Wander Are Lost/ No todos los que deambulan están perdidos

Tolkien, J.R.R. Poema All that is gold does not glitter (No todo el oro reluce),en El Señor de los Anillos

Para retomar el tema del senderismo después de más de un mes de inactividad elegimos esta ruta por la comarca malagueña de la Axarquía, aparentemente fácil y no muy larga que nos permitirá volver a casa para comer. Es un paseo relativamente corto y sin complicaciones en el entorno del embalse de la Viñuela. Para comenzar la ruta nos dirigimos hacia la localidad de Vélez Málaga después tomamos la carretera local que va hacia el embalse de La Viñuela. En una rotonda, junto al embalse tomamos una pista asfaltada hacia los Romanes. Avanzamos por la pista hasta encontrar un hueco para dejar el coche cerca del Arroyo de los Montes. Una vez iniciada la ruta, nos dimos cuenta de que un buen lugar para dejar el coche era un poco más adelante en el cruce con el camino que viene desde Los Romanes o Vereda de Vélez Málaga hacia la Ruta De la Torre de la Atalaya.

Comenzamos a caminar por el carril encementado mientras nos vamos encontrando algunos vestigios de las actividades agro ganaderas de la zona: amplias viñas que produjeron las otrora famosas pasas de Málaga y hoy completamente arruinadas por la la sequía, algunas parcelas de chumberas que vuelven a ser cultivadas y una bonita fuente abrevadero surtida de agua por una balsa. Hacia el primer kilómetro de camino se termina el cemento y el carril enlaza con la Vereda de Vélez Málaga y una indicación que nos señala la ruta De la Torre de la Atalaya. En este punto hay espacio para dejar cuatro o cinco coches. También podemos contemplar los restos de unos “paseros”, lugar en el que se ponían las uvas a secar para convertirlas en pasas.

Seguimos el carril de tierra por una zona con bastantes viviendas vacacionales, casas rurales o parcelas en las que se han colocado estratégicamente algunas caravanas utilizadas básicamente, como segundas residencias. Hacia el segundo kilómetro de nuestra ruta ya tenemos unas vistas excepcionales de La Maroma, del embalse y los pueblos del entorno entre los que destacan Canillas de Aceituno y Alcaucín. La Sierra de Tejada y el Boquete de Zafarraya, paso natural entre las provincias de Málaga y Granada. El carril va cresteando por la sierra y pronto tenemos a la vista la Torre Vigía de la Atalaya que, probablemente diera servicio al cercano Castillo de Zalía en Alcaucín.

La Torre de la Atalaya marca la máxima altura que vamos a ascender en esta ruta. Responde a la típica tipología de torre vigía que servía para avisar de posibles invasiones costeras. Se encuentra en bastante buen estado con una puerta, como es habitual en estas construcciones, situada a unos 6 metros de altura.

Continuamos por el camino hasta llegar a una construcción curiosa y tomamos por la izquierda por una senda delimitada por dos alambradas. Rápidamente llegamos a una zona en la que encontramos algunas pirámides de piedras y los restos de una construcción. Bajamos una suave pendiente y llegamos a la explanada en la que se encuentra la Estupa de Kalachakra. Hacemos algunas fotos, tomamos unos frutos secos y disfrutamos de las vistas.

Todo el regreso lo hacemos por el mismo camino de la ida hasta llegar a la intersección con el carril encementado del principio donde tomamos por la derecha por un camino de tierra en suave descenso por la margen izquierda del Arroyo de los Montes. Al otro lado vemos el carril de la ida. Hacia el kilometro 7,5 de nuestro recorrido el camino va desapareciendo. Continuamos por él hasta llegar a las proximidades de una casa donde se nos acercan los “propietarios” y nos dicen que el camino por el que vamos no es un camino público y que aunque pasa por detrás de la casa y fuera de la parcela no podemos pasar por allí. Tras un momento de cierta tensión nos sugieren que atrochemos por la finca vecina (una viña que ha visto tiempos mejores) En el mapa de debajo se puede ver el camino que seguíamos hasta la X en la que nos abordaron los caseros. Nuestra idea era seguir por el camino marcado en verde hasta regresar al camino cementado del principio.

Comenzamos a descender por la viña con la idea de llegar hasta el carril, cuando a medio camino se nos acerca el propietario de la viña. Le comentamos el problema y nos pone al día de su relación con los vecinos extranjeros. Él afirma que el camino que seguíamos sí que es un camino público pero que los propietarios del cortijo no quieren que pase nadie cerca. Muy amablemente se hace cargo de nuestra situación, nos acompaña hasta su casa y nos indica el camino para salir de nuevo a la carretera.

Ya en el carril asfaltado del principio, sólo nos queda caminar algo menos de un kilómetro hasta llegar al lugar en el que teníamos aparcado el coche.

En resumen, la ruta es muy bonita, con unas vistas espectaculares sobre la Sierra de Tejeda y Alhama en un recorrido sencillo y sin dificultades de ningún tipo. Reseñar que el día estuvo esplendido de temperatura y lo más reseñable, además de la usurpación del camino público por unos vecinos desalmados, las fuertes rachas de viento que hicieron la caminata un poco molesta en algunas ocasiones. Toda la ruta discurre por un paisaje poco arbolado, por lo que no es recomendable en épocas de mucho calor.

Todo el deambular del día de Andalucía de 2024 se puede ver en el consabido track de Wikiloc, que se quedó en un recorrido de 8,6 km.

Desafío Patanegra. Cuarta etapa: Posada de Cortegana-Santa Ana la Real

El verdadero viaje es lo que queda cuando regresamos a casa y olvidamos todos los nombres.

Romero Ortega, Aitor. El arte de escribir de pie. Candaya Abierta 2023

Comenzamos la cuarta etapa de este Desafío Patanegra en el aparcamiento del Hotel Rural Posada de Cortegana. Como cada mañana, Jara nos acercado a la salida y por el camino nos ha comentado los hitos más destacados de la etapa de hoy. Así pues, retomamos el camino por la Ribera del Barranco de Carabaña, remontando el cauce del barranco en suave ascenso por un camino que unía las localidades de El Repilado y Cortegana. La mañana está algo menos fresca que los días anteriores y la leve subida se hace sentir. Nada más superar las cabañas del hotel tenemos que tomar un desvío a la izquierda para vadear el Barranco y entrar en un paraje conocido como Los Molinos, de los que nos iremos encontrando restos durante un par de kilómetros. Pasamos por las Casas del Higuerín y dejamos el Barranco de Carabaña para continuar por el Barranco de la Fuente de Los Berros, donde ya vamos encontrando algunas vivienda y pequeñas fincas agrícolas. En el último km la pendiente se hace un poco más intensa antes de cruzar la carretera N-433.

Desde este punto ya se divisa en la distancia la localidad de Cortegana. Cruzamos la carretera y tomamos un camino rural que desemboca en la Calle Sevilla. Al comienzo el camino es una pista de tierra y poco después se transforma en una calle empedrada con fuertes repechos. A lo largo del camino se suceden las viviendas con parcelas en las que se desperezan diversos grupos de animales domésticos. Un kilómetro y medio después el empedrado da paso a la Calle Sevilla, por la que llegamos a imponente iglesia del Divino Salvador. Rodeamos la Iglesia para tomar la Calle Castillo que, como su nombre indica, nos llevará a los aledaños de la fortaleza corteganesa. El castillo dispone de un conjunto de seis torres, una de ellas cilíndrica, entre las que destaca la imponente Torre del Homenaje. Pegada a uno de los muros de la fortaleza se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de la Piedad. Bajando unas escaleras encontramos la fuente de la ermita emplazada en un espacio muy apto para el descanso.

Iniciamos el descenso del castillo por la calle Fortaleza y continuamos por la calle Alta en la que, antes de bajar por las escaleras, tendremos una bonita vista de la población. Callejeamos un poco por una Cortegana semivacía para llegar a la Plaza de Toros una de las más antiguas de la península. Al final de la calle encontramos el sendero hacia Almonaster la Real con una fuerte inclinación. Vamos ganando altura rápidamente y llegamos al mirador de Santa Bárbara con unas hermosas vistas sobre Cortegana y su fortaleza.

El sendero discurre por el Cerro de Juan de Soria y Santa Bárbara en dirección al Barranco de las Vegas entre un bosque de alcornoques, encinas y algunos castaños. La bajada hacia el barranco es un poco incómoda y hay que hacerla con mucho cuidado. Un par de árboles caídos dificultan un poco más el camino. El paso de una cancela nos introduce en la depresión del barranco mientras vamos pasando junto a explotaciones ganaderas y algunas casas de labranza. Tras un km siguiendo el barranco accedemos a una pista asfaltada que nos lleva hasta la intersección con la carretera HU-1121. La cruzamos para acceder a la aldea del Acebuche con sus calles empedradas. El sendero continua en descenso hasta cruzar la vía férrea Huelva-Madrid que en este tramo se encuentra en obras. Continuamos siguiendo el barranco hasta enlazar con la Vereda de Las Veredas a Calabazares (dos de las aldeas del poniente de Almonaster) La vereda continua junto al Barranco de los Nogalejos entre casas de recreo hasta alcanzar la carretera HU-8105 a la altura de las Casas del Prado. Durante un km seguimos esta carretera hasta la entrada en Almonaster la Real.

Avanzamos por la Calle del Pino hasta la Plaza de la Constitución y proseguiremos por la Calle Castillo camino de la fortaleza medieval, los restos de la mezquita y la plaza de toros. Pasados los muros de la fortaleza llegamos hasta los restos (bien conservados) de la mezquita, con su patio de las Abluciones excavado en la roca y sus tres naves, la central más ancha, con arcos de herradura. En el interior se conservan algunos restos visigodos ornamentados como lápidas, dinteles y cimacios. Bajamos de nuevo hacia la carretera HU-8105 para afrontar el siguiente tramo del trayecto: la subida al cerro de San Cristóbal.

La subida a San Cristóbal se inicia en la margen izquierda de la carretera en un camino empedrado que rápidamente comienza a tomar altura. Al principio discurre paralelo al Barranco de la Caña y podemos ver los restos de algunos molinos junto muros de piedra y restos de viviendas. Superado el primer km de camino podemos ver en la distancia las antenas que culminan el Cerro San Cristóbal entre alcornoques, quejigos y castaños, con un sotobosque de helechos completamente secos. Superado el segundo km de subida el camino se suaviza hasta llegar al Puerto de las Encrucijadas donde hay unos depósitos de agua y camino gira hacia nuestra derecha en una subida más llevadera. Finalmente, el camino que traemos enlaza con una pista asfaltada que nos lleva a la cima en la que se encuentran las antenas a 913 m de altitud. El dia está bastante claro y, desde los miradores podemos Almonaster la Real y una amplia panorámica que, dicen, en dias muy claros se puede ver hasta el mar.

Para el regreso deshacemos el recorrido que hicimos por la pista asfaltada para incorporarnos a un camino de tierra en descenso con tramos de fuerte desnivel. Este recorrido lo hacemos por la ladera norte de la Sierra de la Picota, una zona de umbría en la que predominan las fincas de castaños. Entre la densa vegetación podemos vislumbrar los pueblos al otro lado del Valle: Los Romeros de Jabugo tantas veces visitados por el paseo fluvial del Río Caliente, Aguafría y la Sierra de los Palos Altos, Jabugo un poco más lejos, etc. Un poco más adelante el camino entronca con el Barranco de Los Romeros, con grandes piedras, barranqueras y escalones desiguales. Entre alcornoques y castaños vamos haciendo el descenso hasta llegar a la aldea de la Fuente del Oro en la que el camino se encajona entre los clásicos muros de piedra de esta sierra de Huelva. A unos 700 m de la aldea encontramos la fuente muy bien conservada y aparentemente en uso. Enseguida llegamos a la carretera N-435. La cruzamos con precaución y caminamos unos metros por la HU-8105. Al final de quitamiedos de la derecha hay un estrecho sendero paralelo a la comarcal.

Por este sendero caminamos el último kilómetro del Desafío mientras vamos haciendo mentalmente balance de esta aventura. Es el momento para recordar a nuestro amigo Jose Antonio que nos acompañó en las dos primeras etapas, a las personas con las que nos hemos cruzado estos cuatro días y que nos han brindado unos minutos de su tiempo, y de Jara y Mariano que nos han acompañado y animado con sus sugerencias y paciencia. En esto llegamos a Santa Ana la Real por la calle Andalucía y al fondo de la calle vemos a Jara que desaparece en una revuelta. Al enfilar la Plaza de España lo volvemos a ver y nos está esperando en el km 0. Momentos para la emoción y la satisfacción de haber culminado esta aventura, ahora sí, sin contratiempos y el convencimiento de haber afrontado el Desafío Patanegra en el momento justo.

El track de esta última etapa se puede ver clicando en este enlace.

No queremos terminar esta crónica sin reiterar nuestro agradecimiento a la organización del Desafío, especialmente a Jara y Mariano, por su apoyo y comprensión, por sus ánimos y por su paciencia.

Y ahora sí, ¡nos vemos en los caminos!

Desafío Patanegra. Tercera etapa: Cortelazor-Posada de Cortegana

Caminar es vivir una existencia decapada (el barniz social se ha fundido) aligerada, libre de instrucciones vitales y purgada de lo fútil y de las máscaras.

Gross, Frèdèric. Andar, una filosofía. Taurus, Barcelona

Comenzamos la tercera etapa del Desafío Patanegra en el mismo punto en el que lo dejamos ayer. Nos bajamos del coche en Cortelazor,  junto a los paneles que señalan el  inicio al primer tramo de la jornada. Acometemos un leve  descenso por una pista cimentada que es la  Calle Arroyo Abajo que en unos metros inicia un fuerte ascenso que  por  unas primeras rampas que nos hacen ganar altura rápidamente y tener buenas vistas a las sierras que lo jalonan. Castaños, encinas, pinos y alcornoques pueblan estas lomas que nos darán un respiro aproximadamente al kilómetro de recorrido, cuando la vertiente del monte gire hacia el Barranco del Dundún. El terreno serpentea en el descenso por una pista cómoda hasta tomar a la izquierda  una escarpada senda de tierra cubierta de ocres hojas húmedas en un descenso muy pronunciado para acometer la escarpada pendiente. Aunque hay evidentes rodadas de bicicleta, la vereda es muy estrecha y se va cerrando tras nosotros con una densa  vegetación que luce espectacular ante la abundante  humedad de la zona.

A medida que nos acercamos al fondo del barranco  el trazado  se va haciendo  más difícil  por la abundante vegetación  y conforme nos vamos acercando al final el zigzagueo es cada vez más frecuente y pronunciado.

Al otro lado del barranco se aprecian unos farallones rocosos conocidos como las Barrancas de Vela. Cuando  alcanzamos la base del descenso, que descansa en el cauce del Arroyo de Valdelarco, no muy caudaloso por la falta de lluvias, nos encontramos en un delicado entorno en el que predomina el musgo y los bosques de galería dan cobijo a un frágil ecosistema.

Tras unos momentos de contemplación reanudamos la marcha por un empinado sendero que asciende entre una exuberante vegetación. Como ganamos altura rápidamente  en unas pocas revueltas de la vereda ya vemos a nuestra espalda las cumbres de las Sierras del Cuchillar y de Hinojales y los riscos de las Barrancas de Vela. Poco a poco, la pendiente se va suavizando entre un mar de jaras que dejan entrever el final del ascenso.  La senda que traemos  desde el Arroyo de Valdelarco desemboca en otra un poco más amplia que  nos lleva al lugar de las Casas de Corte Brullo, una zona con restos de viviendas, quizá pertenecientes a una aldea desaparecida. Igualmente  quedan en pie algunos muros de piedra que delimitaban antiguas propiedades. Finalmente, el camino que traemos nos deja ante una cancela que pondrá fin a este primer ascenso  de la etapa.

Nos encontramos a unos 700 metros sobre el nivel del mar y al  ser una sierra de cotas modestas, tenemos  una vista general de las cordilleras colindantes. El día está un poco nublado y los tonos de los montes que nos rodean se ven un poco apagados pero la panorámica antes de atravesar la cancela es sobrecogedora.


A continuación, iniciamos el descenso por una amplia pista de tierra y, aunque la tendencia es de bajada de tanto en tanto aparecen toboganes de subida y, en una de esas revueltas, ya tenemos vistas a la siguiente población a nuestro paso: Valdelarco.  Pinos, encinas y alcornoques dominan este entorno que ahora atravesamos y que es conocido como Valle de la Perrera. Valdelarco se nos muestra intermitentemente a medida que vamos  salvando los recodos del camino. El final de esta bajada se produce cuando cruzamos el  Arroyo del Barranco del Pueblo. Seguiremos el curso de su caudal hacia el oeste, pasamos por algunas fincas en las que sus moradores están atareados con la matanza y un par de perretes nos acompañan hasta la entrada en el  pequeño y sosegado pueblo de Valdelarco.

Una breve parada para pasar por la farmacia y tomar un café y tomamos la salida de la localidad por la Calle Bomba hasta llegar a la carretera HU-8116 que seguiremos a lo largo de un km aproximadamente, en un fuerte  ascenso. Al llegar a la intersección con otra comarcal la dejaremos por un nuevo sendero por pista de tierra.


Unos metros más de ascenso y tocaremos cima culminando el Puerto de las Veguillas. Pinos, alcornoques y algún madroño disperso nos acompañan en esta bajada, rumbo a la siguiente población: Galaroza. Galaroza se emplaza en una cota más baja, la formada por el valle que surca el Río Múrtiga. Pero para llegar a esta depresión, tenemos que salvar la depresión del  Barranco del Valle del Águila a la que nos dirigimos siguiendo el dibujo de los cauces que la nutren. Una vez cruzado el cauce del arroyo, el perfil vuelve a ascender por el lugar conocido como Cumbres de la Dehesa. Por aquí pueden apreciarse parcelas dedicadas al castaño y al cultivo del olivo. Al fondo, en lo alto del Cerro Buenos Aires podemos ver el caserío de Jabugo, población por la que pasamos en la primera Etapa.

En una revuelta del camino, ya cerca del casco urbano de Galaroza nos encontramos una perspectiva increíble: al fondo, sobre el Cerro Buenos Aires la localidad jamonera de Jabubo por la que pasamos en la primera etapa. En un plano intermedio el Cerro de Santa Brígida y su ermita al que hemos subido en varias ocasiones, y, en primer término, el caserío  de Galaroza.

Por la calle Camino de la Sierra entramos en la localidad y no dirigimos hacia su conjunto histórico en el que encontramos en primer lugar la fuente de los Jarritos que recrea una tradición cachonera (el gentilicio de los habitantes de Galaroza es cachonero, a) en segundo lugar, junto a la ermita de Nuestra Señora del Carmen las Fuente del mismo nombre o de los 12 caños y, en tercer lugar la fuente de la Inmaculada Concepción. Salimos de la localidad por la Calle de la Cultura, desde la que tenemos una muy buena vista de la Iglesia Parroquial.

Esta calle nos deja a inicios de la Vía Verde Las Chinas , Galaroza, Navahermosa que conforma una calzada de piedras y cemento que seguimos durante un par de kilómetros. En este trayecto tenemos ocasión de contemplar los tejados de la aldea de Las Chinas y el valle del Río Múrtiga. En un par de kilómetros encontramos una bifurcación a la izquierda que nos indica La Nava y es una estrecha vereda entre pinos de repoblación, algunos madroños y castaños muy maltratados por las sequías de estos años. la vereda toma la cresta de una loma que nos permite otear a la izquierda el Valle  de las Murtiguillas, con algunas residencias imponentes y el Valle del Múrtiga a la derecha. El camino desemboca en una cancela de una finca privada que podemos salvar y comenzamos un paseo de varios km por un sistema adehesado dedicado a la ganadería extensiva. Tras pasar múltiples cancelas (y dejarlas como las encontramos) llegamos a un tramo final en el que unos burritos nos acompañan un trecho. Desde este punto ya podemos otear los tejados de la siguiente localidad: La Nava.

El tramo final del camino que traíamos es conocido como Vereda de la Contienda, una pista cómoda por la que se puede hacer bastante camino. Esta Vereda desemboca en la N-433. La cruzamos y entramos en el paseo fluvial del Río Múrtiga. Junto a una pasarela de bloques de cemento encontramos un cartel de la organización del Desafío Patanegra anunciando el km 69 del recorrido. Entramos en La Nava y nos detenemos a tomar un refrigerio.

Tras la comida, retomamos la ruta pasando por monumento a los hortelanos de La Nava y salimos de la localidad por un camino de tierra que se denomina Camino de la Nava. Pasaremos por la Ermita del Cristo de los Caminantes y continuaremos pasando por fincas ganaderas dedicadas básicamente al cerdo ibérico y a las vacas retintas en busca del Valle del Río Caliente. Tras caminar unos centenares de metros paralelos al cauce del Río y la vía férrea Madrid-Huelva, pasamos por una antigua estación abandonada y bajamos hasta la orilla del Río. Toca vadear el río junto a la desembocadura del Barranco de Carabaña. Aunque el río es amplio, el vadeo es sencillo debido a la falta de lluvias de las últimas semanas. A partir de este punto, nuestro camino discurre paralelo al barranco de Carabaña en suave subida hasta llegar a las inmediaciones de la Posada de Cortegana, donde nos espera nuestro amigo Jara para devolvernos a nuestro alojamiento.

Hasta el momento ha sido la etapa de este desafío que nos ha resultado más novedosa, tanto por los caminos recorridos (muchos de ellos desconocidos por nosotros como el Barranco del Dundún el Camino de la Nava o la Vereda de la Contienda) como por lo salvaje de algunos de los parajes visitados. La Etapa ha sido larga, nos han salido 27,5 km , y,  tanto por la distancia como  por los desniveles salvados , podemos considerarla de dificultad media-alta.

Como es habitual, el recorrido puede verse en este track

Desafío Patanegra. Segunda etapa: Linares de la Sierra- Cortelazor

… no se propone hacer las cosas a paso de tortuga. Tampoco es un intento ludita de hacer que el planeta entero retroceda a alguna utopía preindustrial. Por el contrario, […]la filosofía de la lentitud podría resumirse en una sola palabra:  equilibrio. Actuar con rapidez cuando tiene sentido hacerlo y ser lento cuando la lentitud es lo más conveniente. Tratar de vivir en lo que los músicos llaman el tempo giusto, la velocidad apropiada.

Honorè, Carl Elogio de la lentitud. RBA 2017, Barcelona

Comenzamos la segunda etapa del Desafío Patanegra en el mismo punto en el que lo dejamos ayer. Caminando por  la Calle Real junto a la Iglesia de San Juan Bautista y adosada a ella la Plaza de Toros. Esta última es utilizada en ocasiones para representaciones teatrales y eventos de diversa índole. El resto del año es una plaza multiusos (básicamente para instalar las mesas de los bares aledaños) . El paseo por las calles empedradas de Linares nos invita  a contemplar los mosaicos figurativos de las entradas de muchas viviendas y los espacios de las plazas. Son los llamados “Llanos” o “Alfombras” (ya vimos algunos ayer a nuestra llegada)  que gracias a su peculiaridad han sido declarados Bien de Interés Cultural. Bajamos hacia  otro elemento emblemático de Linares: La Fuente Nueva,Lavaderos y abrevadero . Un manantial subterráneo aporta el  agua de este utilitario conjunto de inicios del siglo XX. Tras la fuente de cuatro caños se emplaza un abrevadero que culmina el dibujo de su canalización en un lavadero circular que hoy día todavía utilizan los habitantes como se hacía antaño.

Salimos de la localidad dirección este por el sendero de Linares de la Sierra – Aracena. Este sendero de unos  5 kilómetros hasta la localidad de Aracena  nos hace sudar desde el primer momento, mientras vamos remontando el barranco del Arroyo Plamencia. Los tres primeros kilómetros son bastante exigentes con duras rampas en la que vamos rebasando algunos cortijos con sus animales que se desperezan a nuestro paso. Alcanzamos un descansillo en el que encontramos una imagen de la Virgen del Rocío y, un poco más adelante la finca La Cuesta nos muestra azulejos con distintos motivos jacobeos y la distancia hasta Santiago de Compostela.

Hacia el km 3,5 alcanzamos el Camino de la Mina para cruzarlo y empezar a acometer un ramal algo incómodo en ciertas franjas, con profundas torrenteras en las que el firme de tierra se salpica con cantos rodados.

Finalmente, enlazamos con el Camino de las Molinillas mucho más suave, rodeados de sistemas adehesados, que no son más que formas de explotar el bosque mediterráneo por medio de especies productivas tales como el alcornoque, encinas y olivos. Un lugar en el que los cerdos ibéricos se  desenvuelven en semilibertad.

Las dehesas irán desapareciendo conforme nos aproximamos a Aracena para ser reemplazadas por casas rurales  y cercados agrícolas, junto a casitas de residentes locales para alcanzar, finalmente,  la periferia de Aracena y las nuevas urbanizaciones que nos obligarán a dar un rodeo para entrar en en casco antiguo junto a los lavaderos y una zona dedicada a las actividades hosteleras.

Las calles y plazas de Aracena son un museo de escultura al aire libre en la que pueden contemplar obras de muy diversos artistas plásticos. Callejeando vamos cruzando la ciudad, pasamos por la plaza del Marqués de Aracena  en la que destaca el Casino Arias Montano, obra del modernista José Espiau. Seguimos subiendo hasta llegar a la Ermita de Santa Lucía para salir de Aracena por un paso elevado sobre la carretera N-433 y tomar el sendero Aracena-Los Marines-Fuenteheridos.

Este sendero discurre entre castañares con árboles de gran porte por un camino amplio y con un perfil bastante suave. Este camino es conocido también como Vereda de Sevilla usada como vía pecuaria que conectaba la comarca con la capital andaluza. Alcanzamos el Barranco de la Fuente del Castaño entre fincas dedicadas a la ganadería ovina alternando con parcelas de cultivo. El camino ahora aparece flanqueado por robles y alcornoques. Llegamos a una bifurcación en la que encontramos la primera señal de los senderos de Los Marines. Entre encinas, huertos y castaños llegamos a la carretera comarcal HU-8122 que cruzamos para seguir en direccion a Los Marines. Una nueva bifurcación nos hace remontar el Arroyo Guijarra con una densa vegetación de ribera. Vadearemos el arroyo en un par de ocasiones sin dificultades. Alcanzamos una pequeña represa y tomaremos una pista cementada que nos acercará a la localidad de Los Marines.

Cruzamos la localidad pasando por la Plaza Carlos III junto a la iglesia parroquial y abandonamos la localidad por la calle Barrio Alto para continuar hacia Fuenteheridos. El camino sigue entre dehesas con potentes ejemplares de alcornoque y pasamos por un roquero singular denominado Los Berrocales, casi completamente cubierto de musgo. Continuamos el camino, ahora en un descenso pronunciado hacia el Arroyo Buenvino y continuamos por una pista amplia para cruzar la carretera N-433 y subir hasta la localidad de Fuenteheridos y llegar directamente a la plaza de El Coso. Pasamos la fuente de los 12 caños, nacimiento del Río Múrtiga y nos detenemos para comer algo antes de continuar nuestro camino.

A la salida de Fuenteheridos caminamos unos metros por la carretera HU-8121 deseando algo dulce cuando un cartel tartas por encargo llama nuestra atención. Es un establecimiento que se llama Veg&Veg Fuenteheridos regentado por Josemari y Fati. Un auténtico lujo que recomendamos encarecidamente. Lamentamos haber comido ya, porque toda la carta tiene una pinta extraordinaria (Visitad su instagram), y nos deleitamos con tres tartas increíbles. Pasamos un buen rato comentando algunas vivencias paralelas y, con cierta pereza, retomamos nuestro camino por una calzada empedrada que nos lleva nuevamente a cruzar la N-433 para incorporarnos al camino de Cortelazor, final de nuestra de etapa de hoy.

El camino de Cortelazor discurre entre grandes fincas dedicadas al turismo rural. Pasamos algunos castañares, seguimos hasta las Vegas del Arroyo de Valdelarco para afrontar la última subida del día: el Monte el Palancar, o la Benévola, como lo llaman nuestros amigos del D. Patanegra. Una pendiente bastante exigente que nos hace tomar altura y que nos permite tener unas bonitas vistas panorámicas de los montes y valles que hemos ido atravesando. Alcanzada la cima, el descenso nos lleva hacia Cortelazor, cuyos tejados se ven en la distancia. A la entrada del pueblo nos recoge nuestro amigo Jara para devolvernos a nuestro alojamiento.

En resumen, ha sido una etapa bastante amable, muy distinta a la anterior, que ha transcurrido entre localidades ya conocidas y por algunos caminos ya transitados que nos ha dado una nueva perspectiva de este maravilloso P.N. De Aracena y Picos de Aroche. Por la distancia, 25,82 km, la consideramos como de nivel moderado pero sin excesiva dificultad.

Todo el recorrido de hoy se puede seguir con este track.

Desafío Patanegra. Primera etapa: Santa Ana la Real-Linares de la Sierra. Segundo intento.

Denme el limpio cielo azul sobre la cabeza, el verde paso bajo los pies, un camino sinuoso ante mi y tres horas de marcha hasta la cena…y entonces ¡A pensar!

Hazlitt, William. Caminar. Nórdica libros, 2018

Volvemos a la casilla de salida y comenzamos de nuevo la primera etapa del Desafío Patanegra desde el km 0 situado en la plaza de España junto a la iglesia de Santa Ana, nos dirigimos haca la fuente-lavadero -abrevadero (actualmente seca desde el mes de junio para comenzar la ruta del bosque de las letras en dirección hacia los chorros de Joyarancon. Es una sencilla ruta familiar por un bosque de rivera en la que los alumnos del CP Santa Ana van dejando algunos dibujos, libros, poemas, etc.

Usamos un paso bajo la carretera HU-8104 para enlazar con la ruta de los hornos de cal en direccion  a  Aguafría que discurre por el barranco del Negrito. Es un precioso paseo entre alcornoques, castaños centenarios y encinas. Al llegar a una bifurcación que desciende hacia Aguafria tomamos un camino a la derecha en ligera subida, pasamos por la casa de los Prazuelos, en ruinas,  y comenzamos una fuerte subida por la Sierra de los Palos Altos entre pinares de repoblación y fuertes repechos. Alcanzamos un collado en el que se suaviza la pendiente y nos dirigimos hacia Jabugo. En este punto la niebla hace acto de presencia y hay que volver a ponerse algo de ropa de abrigo. La humedad es tal, que al pasar bajo los árboles parece que llueva.

Alcanzamos Jabugo hacia las 11 y media de la mañana y tomamos un desayuno tardío. Cruzamos Jabugo y lo abandonamos por la carretera junto al polideportivo por un carril en dirección a la fuente Del Moral. Tras una suave bajada giramos por el camino hacia Castaño del Robledo, el pueblo más alto de la provincia de Huelva. Tras una fuerte subida por la vereda de Cortegana a Castaño llegamos a Castaño por la zona de la fuente del Calvario. Pasamos por la Iglesia Nueva (inacabada) por la iglesia De Santiago, por la Plaza del ayuntamiento y seguimos subiendo hasta dejar el pueblo por el camino de Castaño a Fuenteheridos en fuerte subida.

Alcanzamos un mirador sobre Alajar y la Sierra de Alajar y comenzamos un fuerte descenso hacia la Peña de Arias Montano lugar al que se retiró este humanista que vivió durante el reinado de Felipe II. Actualmente es un lugar muy turístico y visitado por los onubenses y amantes del PN de Aracena y Picos de Aroche. Continuamos el descenso hasta la localidad de Alajar, donde hacemos una parada para tomar algo y reponer fuerzas.  Hacemos una breve visita turística y continuamos a por la ultima parte de nuestro recorrido de hoy: un bonito camino que une Alájar y Linares de la Sierra.

Es un bonito y cuidado camino que discurre junto al barranco de Hoyo. Tras una suave subida, cruzamos la carretera de Linares y comenzamos un pronunciado descenso que nos deja junto a la Iglesia y la peculiar plaza de toros de Linares de la Sierra.

Es una travesía muy bonita, que discurre por hermosos bosques, caminos públicos y senderos de uso público. Al final nos han salido unos 28 km, por lo que diría que es de una dificultad moderada tirando para alta. Todo el camino se puede seguir en este track.

Para más información sobre este desafío buscar en la web de la organización clicando en este enlace.

Desafío PATANEGRA. Segundo intento.

En el momento en que mis piernas empiezan a moverse, mi pensamiento empieza a fluir

Thoreau, H. D. El arte de caminar. Ed Nuevos Emprendimientos, 2020

Tras el abandono del pasado mes de octubre por una infección bacteriana, volvemos a la casilla de salida y mañana comenzaremos, de nuevo, la primera de las cuatro etapas del Desafío Patanegra.

El Desafío Patanegra es una propuesta de travesía por el Parque Natural de las Sierra de Aracena y Picos de Aroche . Se trata de un recorrido circular por senderos, caminos, pistas y entremuros con una distancia de 105 kilómetros y 4000 metros de desnivel positivo, con salida y llegada en Santa Ana la Real.

El recorrido, diseñado por Juan Antonio Jara, pasa por 14 municipios de la Sierra de Huelva: Alájar, Almonaster la Real, Aracena, Castaño del Robledo, Cortegana, Cortelazor la Real, Fuenteheridos, Galaroza, Jabugo, Linares de la Sierra, Los Marines, La Nava, Santa Ana la Real y Valdelarco. Así mismo, pasa por otras aldeas y lugares emblemáticos y muy conocidos de la Sierra como son: la Peña de Arias Montano, La Posada de Cortegana, las aldeas del Acebuche o La Fuente del oro, la Venta del Cruce, el Cerro de San Cristóbal, la Mezquita de Almonaster o el Castillo de Cortegana.

Nosotros vamos a realizar el recorrido en cuatro etapas consecutivas que serán las siguientes:

  • 1ª Etapa: Santa Ana la Real-Linares de la Sierra 27,70 km
  • 2ª Etapa: Linares de la Sierra – Cortelazor 25,00 km
  • 3ª Etapa: Cortelazor-Posada de Cortegana 24,00 km
  • 4ª Etapa: Posada de Cortegana-Santa Ana la Real 27,00 km

Realizaremos ascensiones emblemáticas de la Sierra como el castillo de Cortegana o la Mezquita de Almonaster y también subiremos el San Cristóbal (segundo pico más alto de la comarca con 896 metros), techo del Desafío Patanegra, aunque en todo el recorrido tendremos subidas y bajadas notables como la subida de Jabugo al Castaño Robledo o la de Linares a Aracena. 

Para más información sobre este recorrido, que se puede hacer en varias modalidades, se puede visitar la página web de la organización.

Esta tarde hemos llegado a Santa Ana la Real, concretamente a la aldea de La Presa, lugar en el que está la casita que va ser nuestra base de operaciones y, con las llaves y las instrucciones domésticas Jara nos ha hecho entrega de la bolsa del corredor con algunos detallitos de parte de la organización y algunas instrucciones concretas para el desarrollo sin incidentes de las próximas etapas.

Un poco más tarde, nos hemos acercado al casco histórico de Santa Ana, hemos visitado la Iglesia de Santa Ana , la emblemática fuente de los cuatro caños y el km 0 del desafío.Mañana temprano comenzaremos el segundo intento de la primera etapa de 27 km entre Santa Ana y Linares de la Sierra. Ya iremos contando. A la vuelta hemos comenzado a relacionarnos con la fauna local.

P.N. Sierra de Grazalema: Ida y vuelta por el Sendero del Pinsapar en la Sierra del Pinar

Dejad los grandes caminos, tomad los senderos

Pitágoras

Para la realización de esta actividad se requiere autorización administrativa obligatoria que se puede obtener en el Centro de Visitantes de El Bosque o a través de la página web del «Tramitador de autorizaciones en senderos sometidos a cupos». Del 1 de junio al 15 de octubre no se concede permiso a particulares por el riesgo de incendios.

El Itinerario discurre por el Área de Reserva del Parque Natural Sierra de Grazalema, por lo que su realización podría estar limitada normativamente por motivos de conservación del entorno.

El sendero del Pinsapar es una de las rutas más emblemáticas del P.N. Sierra de Grazalema y es una ruta lineal que transcurre entre los términos municipales de Grazalema y Benamahoma con una distancia de unos 12 km. En nuestro caso vamos a hacer un recorrido de ida y vuelta partiendo desde el Aparcamiento de Las Canteras (Grazalema) y llegaremos hasta el paraje conocido como los Llanos del Viento, una zona de bosque mediterráneo húmedo (quejigos y encinas) en la que los pinsapos aparecen ya muy dispersos y en la que hay un área recreativa. Desde este punto retomaremos el camino inverso que nos dejará en el aparcamiento de Las Canteras.

Comenzamos nuestra ruta en el aparcamiento de Las Canteras y, provistos de nuestra autorización correspondiente, nos dirigimos hacia la cancela de entrada al Sendero del Pinsapar que nos lleva a un pinar de repoblación con sotobosque de carrascas, encinas jóvenes y matorral mediterráneo. El sendero serpentea en subida hacia el Puerto de las Cumbres a lo largo de 1,5 km en los que superaremos unos 220 metros de desnivel. Llegados al Puerto nos desviamos hacia la derecha y aprovechando que el día está muy claro disfrutamos de las hermosas vistas. Al frente, el Reloj y el Simancón en la Sierra del Endrinal. Abajo, Grazalema y el embalse del Fresnillo. A nuestra derecha tenemos el sendero que vamos a seguir, con el San Cristóbal en primer término, el pinsapar en las laderas del Torreón y al fondo vemos Algodonales y Zahara de la Sierra.

Desde el Puerto de las Cumbres el sendero continúa subiendo un poco para salvar un barranco y ya nos vamos encontrando algunos pinsapos dispersos, algunas pedreras hasta alcanzar una peña con buenas vistas sobre los llanos de Rabel, el Cerro de los Ballesteros y el imponente San Cristóbal. Continuamos por el sendero hasta encontrar un desvío señalizado por el que llegaremos a uno de los muchos pozos de nieve que se construyeron en la Sierra de Grazalema para almacenar la nieve caída en invierno y recuperarla en verano para conservar los alimentos y refrescar las bebidas. Actualmente está cubierto de maleza pero su diámetro nos sirve para hacernos una idea de su magnitud. Un panel informativo nos cuenta su funcionamiento y data su construcción entre los siglos XVII y XVIII.

Seguimos el sendero para entrar de lleno en el bellísimo pinsapar. Pasaremos algunos tramos con tajos a la derecha sin excesivo peligro y en un momento estaremos bajo un denso bosque de pinsapos que se prolonga durante un par de kilómetros. Durante la caminata, ya en franco descenso, cruzaremos por varias torrenteras y pedreras donde podremos observar la fuerza y la erosión que provoca el agua entre desprendimiento de rocas y árboles caídos de forma caótica. Algo más adelante encontraremos un panel informativo sobre el carboneo y otras formas de subsistencia tradicional y entraremos en una zona que muestra la evolución del pinsapar hacia la madurez y un panel informativo nos explica que la madera en descomposición permite la regeneración del bosque.

La vereda se hace más amplia y los pinsapos comienzan a clarear dando paso a quejigos y encinas de troncos retorcidos y cubiertos del musgo. Sorprende el llamado Quejigo del Gnomo con su tronco agujereado y bulboso. Finalmente, llegamos a los Llanos del Viento en los que, bajo dos encinas, hay un par de bancos con hermosas vistas sobre las caídas de la Sierra del Pinar en las que se intuye el Torreón, pico más alto de la provincia de Cádiz. Tras un breve refrigerio, emprendemos el camino de vuelta por el mismo sendero que nos ha traído hasta este punto.

En resumen, han salido unos 13,5 km de una dificultad media alta, en un paisaje de gran belleza en un día perfecto para la práctica del senderismo y en la que hemos podido disfrutar a lo grande de estos bosques autóctonos tan gratos para el disfrute de un paseo tomando un Shinrin Yoku (Baño de bosque).

Aunque el sendero está perfectamente señalizado y está estrictamente prohibido salirse del mismo, todo nuestro recorrido ha quedado grabado en este track. Para finalizar algunas recomendaciones: la cobertura de móvil es bastante deficiente y en ocasiones nula. Algunos pasos por las laderas están muy cerca de los tajos, por lo que toda precaución es poca. Si se decide continuar el sendero hasta Benamahoma, en el entorno de la fuente de los Jarritos hemos visto algunos anuncios de taxis.

P.N. Sierra de Aracena y Picos de Aroche: Ruta circular por Linares de la Sierra, Los Madroñeros y Vereda de los Cerreños

De vez en cuando vale la pena salirse del camino, sumergirse en un bosque. Encontrarás cosas que nunca habías visto.

Graham Bell, Alexander

En este festivo que amenaza lluvia nos animamos con esta bonita ruta circular que partiendo  de Linares de la Sierra y por el camino de Alájar nos llevará hasta la aldea de Los Madroñeros. A la salida de esta aldea continuaremos por un camino que cruza el Barranco de la Antezuela y el Barranco de Aguafría para llegar a una carretera con muy poco tráfico que nos llevará hasta la Vía Pecuaría Vereda de los Cerreños.  Esta vía pecuaria discurre paralela a la Ribera de Linares durante un buen trecho. Dejamos la VP para cruzar el arroyo y, tras un fuerte repecho, alcanzar el camino de la Molinilla. Por el Camino de la Molinilla regresaremos a Linares tras cruzar el Barranco del Valle de la Palma por la calle Encina, señalizada como Ruta del Agua, junto a molinos de rodezno reconvertidos en Casas Rurales.

Comenzamos a caminar en la Avenida de Andalucía, junto al Jardín Botánico del Valle Escondido. Nos dirigimos hacia la Iglesia Parroquial para tomar la Calle Calvario en la que comienza el sendero señalizado de Linares a Alájar por el Camino de los Madroñeros.  Tras un pequeño descenso entramos en una zona de callejones entre muros de piedra que delimitan fincas ganaderas en un paisaje de dehesa de encinas y alcornoques salpicado de Madroños. En esta parte, el camino discurre sobre grandes lajas de piedra que con la suave llovizna que cae están un poco resbaladizas pero que se superan sin grandes dificultades.  Alcanzada la cota de los 610 m iniciamos un suave descenso hasta la aldea de Los Madroñeros. La aldea aparenta estar poblada únicamente por rollizos gatos y un perrillo afable y juguetón. Cuando estamos dejando la aldea nos cruzamos con un hombre que vuelve del huerto con un cesto cargado de naranjas, brócoli y un par de lozanas lechugas.

A la salida de esta aldea continuamos por un camino que cruza el Barranco de la Antezuela y el Barranco de Aguafría para llegar a una carretera con muy poco tráfico (km 5,5 de nuestra ruta). A la derecha de la carretera el Barranco de Vallecochero desemboca en la Rivera Chica en una bonita cascada bajo un bosque galería de chopos y vegetación riparia. Seguimos la carretera durante un par de km hasta llegar a un desvío señalizado como Las Vegas. Lo tomamos y a apenas unos 600 m encontramos una cancela practicable con el Cartel de Vereda de los Cerreños. Seguimos esta vía pecuaria que transita paralela a la Ribera de Linares o de Vallesilos durante un par de km hasta un punto en el que tenemos que cruzar el arroyo. Tras el cruce subimos a un camino en suave ascenso hasta alcanzar el Camino de la Molinilla. Por este camino regresamos a Linares tras cruzar el Arroyo Plamencia. Este camino está bordeado por antiguos molinos de rodezno convertidos actualmente en casas rurales. Las cortas de los Galápagos y la del Riandero son un deleite para los sentidos gracias a las recientes lluvias caídas

En resumen, ha sido una ruta sencilla y agradable, en un entorno de gran belleza y que, tras estos días de lluvias, luce en todo su esplendor. Linares de la Sierra bien merece una visita detenida y admirar sus calles empedradas, con los característicos «llanos» o «alfombras» en las entradas de las casas, la fuente nueva y lavaderos, la fuente vieja o de los tres caños entre huertos y frutales, la plaza de toros incrustada en la Iglesia, la propia Iglesia de San Juan Bautista o la Plaza de Juan Ramón Jiménez, situada junto a la Iglesia y con una fuente de estilo mozárabe muy bonita.

Todo el trasiego de esta mañana del día de la Constitución ha quedado grabado en este track.

Aunque nosotros no lo hicimos, en el camino de vuelta nos dimos cuenta de que la Vereda de los Cerreños desemboca directamente en el camino de la Molinilla, por lo que creemos que no es necesario cruzar la Ribera de Linares. Bastaría con seguir la vía pecuaria hasta la última cancela.

Otoño en la Vereda de la Estrella con el GM Grupo Verde Gerena

Detén tu camino de vez en cuando, no intentes batir un tiempo o una marca. La percepción que tienes del paisaje mientras caminas es diferente a la que puedes tener cuando te tomas un respiro y miras con calma a tu alrededor.

Arbizu, Juanjo. Manifiesto slow mountain en Monterapia 2. Ed. Diéresis, 2016

El 11/11 con algunos socios y amigos del GM GVG hacemos esta ruta circular por la Vereda de la Estrella: Vereda de la Estrella, Barranco de Lucia, Barranco y Refugio del Aceral, Refugio de la Cucaracha, Cuesta de los Presidiarios y regreso al punto de partida por la Vereda de la Estrella. Una ruta de unos 22,5 km y un desnivel positivo neto de 840 m.

Dejamos los vehículos al final de la pista pavimentada que llega desde Güéjar Sierra por el antiguo trazado del Tranvía de la Sierra. Hacia las ocho y media de la mañana, amaneciendo un precioso día otoñal, cruzamos el Puente de la Vegueta del Caracol, en la junta de los Ríos Genil y Barranco de San Juan e  iniciamos la Vereda de la Estrella remontando suavemente la ladera derecha del valle del Río Genil. El otoño es una fecha muy adecuada para recorrer este sendero, ya que además del bello color dorado de la vegetación, podremos atisbar las primeras nieves en  las altas cumbres y el rumor del agua está presente durante todo el recorrido. Pasamos junto al cruce del sendero de las Casas de la Hortichuela , bajo las ramas del icónico castaño conocido como «El Abuelo» cruzamos tres o cuatro arroyos que descienden por las laderas frondosas de la umbría y llegamos a un cruce que desciende hacia el río Genil a nuestra izquierda por el que regresaremos a la vuelta.

Un poco más adelante llegamos a una  curva en el  sendero conocida como Mirador del Viso de Las Nortes, donde tenemos una espectacular panorámica de la vertiente norte de los colosos de Sierra Nevada la Alcazaba y el Mulhacén. Seguidamente llegaremos a las ruinas de la Mina de la Probadora, la primera de las minas por las que pasaremos y que fueron el origen de esta vereda arriera para el transporte de minerales. Veremos los restos de otras minas más adelante, la última de las cuales es la Mina de la Estrella, ubicada en un paraje sin igual, con unas hermosas vistas hacia los Tajos del Veleta. Descendemos hacia el  Barranco del Guarnón por un  puente de madera y seguimos subiendo mientras nos cruzamos con algunas vacas que pastan en esta dehesa. Pasaremos por más restos mineros mientras en la ladera de la solana veremos la  chorrera del Barranco del Aceral, por el cual pasaremos al regreso. Llegamos junto al  Puente del Real, en el paraje conocido como Junta de los Ríos, por confluir aquí los cursos fluviales procedentes de cuatro barrancos: Lucía, Valdecasillas, Valdeinfierno y Rincón. Cruzamos el puente de madera del Río Real y ascendemos un duro repecho por la ladera del Puntal de Lucía, donde podemos ver un memorial en homenaje a un joven fallecido en ese lugar.

Al superar el Puntal de Lucía, comenzamos a llanear hasta cruzar el Barranco del Aceral, cuya chorrera habíamos entrevisto desde la vertiente de la umbría en la Vereda de la Estrella. También avistamos el  pequeño Refugio del Aceral, en buen estado pero con la puerta descolgada. Continuamos por las faldas de la Loma del Calvario bajo un bosque de pinos y abetos hasta llegar al Refugio de la Cucaracha antiguo barracón forestal que se encuentra  con literas distribuidas en dos salas. El espléndido paraje donde se sitúa,  rodeado de nogales y cedros, invita a hacer una parada para reponer fuerzas.

Tras el refrigerio retomamos la caminata y pasar por una nueva intersección con los senderos que se dirigen hacia Peña Partida y la Loma del Calvario, comenzamos un fuerte descenso por la Cuesta de los Presidiarios, llamada así por ser el camino que recorrían los presos destinados a trabajar en las lejanas Minas de Vacares. Caminamos bajo un agradable bosquecillo por un  sendero coincidente con el tramo 18 del GR-240 Sulayr. Terminado el descenso cruzamos el río Genil por un puente de madera y subimos un fuerte repecho de unos 900 metros hasta alcanzar de nuevo la zona de la umbría de la Vereda de la Estrella por la que pasamos esta mañana. Desde este punto sólo queda desandar la vereda hasta el Barranco de San Juan.

En resumen, ha sido una ruta muy bonita y variada, con un cierto nivel de exigencia acentuado por la larga distancia caminada. En total empleamos más de nueve horas y en movimiento estuvimos 6 horas y 33 minutos. Todo el recorrido quedó reflejado en este track.

Mi agradecimiento a todos los amigos que nos acompañaron y arroparon, por su actitud positiva, por el buen ambiente creado y por las fotos que han ido dejando en el grupo de la ruta y que me he permitido usar para esta entrada. Nos vemos en los caminos.