Monesterio: Circular por la Sierra de Aguafría, Alto de Aguafría, Castillo y Alto del Castillo

Salgamos de la ciudad. Volvamos a lo natural. Volvamos al lugar del que nunca debimos salir, un lugar auténtico, donde las personas pueden desarrollarse con arreglo a lo que es natural en ellas. Entonces, salimos a lo natural. Lo natural en oposición a lo urbano. Sin reglas – las reglas son para la ciudad – libres por fin. La ciudad normaliza y regula, el Poder ejerce prácticas biopolíticas.

Armin, Ash. Thrift, Nigel. Cities: Reimagining the Urban. Cambridge. Polity Press

Se trata de una bonita ruta circular por el entorno de la Sierra de Aguafría en el término municipal de Monesterio que discurre por caminos rurales asfaltados, caminos forestales, veredas y caminos públicos. La mayor parte de la ruta discurre en un entorno boscoso en el que predominan los castaños, las encinas y plantaciones de pino de repoblación. En sus tramos inicial y final transitamos entre fincas agrícolas, alguna granja y casas rurales. El recorrido que hicimos tiene unos tres kilómetros finales que se pueden hacer muy monótonos al discurrir por un camino rural asfaltado con constantes subidas y bajadas. Para una próxima ocasión trataremos de buscar una alternativa más interesante.

Iniciamos la ruta a la entrada de Monesterio junto a la oficina de Información turística y el Museo del jamón. Comenzamos el ascenso por la Calle de la Huerta hasta finalizar la urbanización. Giramos a la izquierda por un callejón hasta cruzar la carretera EX-103 y tomar un camino rural asfaltado entre huertos, olivares y cercados con animales. El camino, en suave ascenso, es un paseo agradable con algunos hitos como la Piedra del Águila, unos bolos rocosos en medio de la campiña usados por las rapaces para otear el horizonte. Hacia el km 3 de nuestro recorrido encontramos la Cancela de la Finca El Robledillo, de tendremos que cruzar y dejar cerrada. Por este camino recorreremos unos centenares de metros entre castaños hasta llegar a otra cancela con dos bloques pintados de azul para acometer la subida al alto de Aguafría.

En este punto la subida se hace un poco más exigente mientras continuamos bajo un bosque pinos de repoblación salpicados de castaños. Continuamos la subida, pasamos junto a las ruinas de una construcción hasta llegar a una intersección señalizada. Seguimos la indicación Alto de Aguafría. La vereda se transforma en un carril bien señalizado que, en suave pendiente nos lleva al Alto de Aguafría (1.079 m) segunda cima de la provincia de Badajoz y en el que hay una torre de vigilancia contra incendios y el habitual vértice geodésico.

Por un sendero junto al Vértice geodésico continuamos hacia el Alto del Castillo (1.002 m) Una formación de grandes bolas rocosas desde las que, en días claros, debe de haber buenas vistas. Descendemos por un sendero precioso entre musgo y helechos hasta llegar a un camino enlosado a modo de calzada romana que nos conduce directamente a un prado en el que encontramos los restos de una torre de dos plantas con sillares y un mirador sobre los habituales bolos de roca que vemos por la zona.

Regresamos por el camino de losas y comenzamos un descenso prolongado por diversos caminos forestales que se van entrecruzando. Hacia el km 9,5 de nuestro recorrido encontramos un claro en el bosque con un rincón a la memora de Fructuoso Ferreira Villalba y Manuel Ferreira Villalba dos monesterienses que cuidaron y legaron el monte en el que estamos desarrollando la actividad.

Continuamos el descenso hasta llegar a un carril asfaltado, tras pasar una barrera practicable, entre fincas ganaderas y agrícolas que nos llevará en un continuo sube y baja hasta las inmediaciones del Alto de la Cruz, junto a un humilladero y una amplia zona recreativa. A escasos 500 se encuentra la rotonda del Jamón de entrada a Monesterio y un poco más adelante el Punto de Información turística desde donde comenzamos la ruta por la mañana.

A pesar del día, bastante nublado y neblinoso, es una ruta muy bonita, en un paisaje variado entre el sistema adehesado, el bosque de pino de repoblación, y los castañares habituales de esta zona. Han salido 14,5 km pero creemos que con la cantidad de caminos que tenemos por la zona se puede buscar una alternativa a esos tres km de carril finales que resultan bastante monótonos.

Todo el recorrido del día ha quedado grabado en este track.

Montellano: Sierras de San Pablo y Montellano, subida al Castillo de Cote y circular por los Miradores

Camina o pasea por los espacios naturales buscando ese ritmo cómodo que te permita disfrutar de todo y con el que a la vez puedas recorrer largas distancias. Encuentra el placer en el puro vagabundeo, sin pensar tanto en realizar una práctica deportiva.

Arbizu, Juanjo. Manifiesto slow mountain en Monterapia 2. Ed Diéresis 2016

En esta ocasión acometemos esta bonita ruta circular de senderismo por las Sierras de San Pablo y Montellano, con salida desde la localidad sevillana de Montellano y visita a un lugar tan emblemático de la Banda Morisca como el Castillo de Cote, ruta en la que recorreremos hasta seis miradores desde los que contemplar la Campiña, tener buenas vistas de las Sierras de los alrededores entre las destacan por su cercanía las del Tablón y la de Grazalema, el peñón de Zaframagón, amplias vistas sobre algunos de los pueblos blancos de Cádiz y disfrutar de una espectacular mañana aromatizada por los olores dejados por las recientes lluvias que ha dejado los bosques repletos de fragancias.

Comenzamos la ruta siguiendo las señales y balizas del sendero señalizado PR-A 409 en una zona de pinares con área recreativa en la que se suele celebrar la romería de San Isidro.. El sendero discurre bajo un bosque frondoso de pinar de repoblación que se va empinando progresivamente y pasa por lugares angostos con algún árbol caído por las lluvias. Esta primera subida nos deja en el Mirador de La Cancha con bonitas vistas a la Sierra de Lijar, a la campiña de Jerez, la Sierra del Endrinal y el entorno de Arcos de la Frontera.

Continuamos por una pista asfaltada hasta alcanzar una explanada en la que hay una torre de vigilancia con otro bonito mirador. Desde aquí tomamos una senda, entre encinas, jaras y torviscos,  que baja hasta una cantera y el entorno del inicio de la subida al Castillo. Es un tramo acondicionado con fuerte subida en escalinata a lo largo de la que iremos viendo restos de antiguas fortificaciones que finaliza en unas plataformas metálicas que salvan un hipotético foso. El Castillo, de época califal, data del siglo XIII consta de una torre tetrabsidial  de estilo gótico, con bóvedas y ventanas de crucería de carácter netamente defensivo. Su función era controlar la cuenca del río Guadalete junto con las cercanas construcciones de Torre de Lopera y el Castillo de las Aguzaderas. Desde su techado (el tercer mirador) apreciamos El Terril en la Sierra del Tablón, Peñón de Zaframagón y Sierra del Pinar.

Descendemos hasta el área de acogida del Castillo y continuamos por una vereda junto a una valla en constante subida hasta el Mirador y puerto  del Acebuche. Desde este mirador echamos un último vistazo al Castillo de Cote y seguimos una baliza que nos dirige hasta el siguiente mirador: Pancorbo.

El camino es una pista en muy buen estado rodeada de pinos. Pasamos por un área recreativa que suponemos muy demandada en los días de romería y continuamos hasta el vértice geodésico de la Sierra de Montellano (puede contar como mirador) A la derecha del vértice está el mirador de Pancorbo sobre la campiña de Morón.

Iniciamos el camino de regreso y pasamos por una enorme área recreativa denominada Llanos de la Romería al final de la cual vemos una baliza que nos dirige hasta el mirador de la Cruz. Este mirador tiene una parte más moderna con vistas hacia el municipio de Montellano y una parte más antigua en la que podemos ver el pedestal sobre el que se erigía la cruz que daba nombre al mirador. Desde aquí, todo el camino es en descenso por camino forestal en el que las tormentas han causado graves destrozos. Siguiendo el track llegamos al mismo lugar en el que dejamos el coche por la mañana.

Ha sido un precioso día de senderismo, con una temperatura ideal para caminar y en el que hemos podido disfrutar de una ruta no excesivamente exigente llena de encanto y variados paisajes. Todo nuestro recorrido se puede seguir con este track.

Desafío PATANEGRA

En el momento en que mis piernas empiezan a moverse, mi pensamiento empieza a fluir

Thoreau, H. D. El arte de caminar. Ed Nuevos Emprendimientos, 2020

Mañana comenzaremos la primera de las cuatro etapas del Desafío Patanegra.

El Desafío Patanegra es una propuesta de travesía por el Parque Natural de las Sierra de Aracena y Picos de Aroche . Se trata de un recorrido circular por senderos, caminos, pistas y entremuros con una distancia de 105 kilómetros y 4000 metros de desnivel positivo, con salida y llegada en Santa Ana la Real.

El recorrido, diseñado por Juan Antonio Jara, pasa por 14 municipios de la Sierra de Huelva: Alájar, Almonaster la Real, Aracena, Castaño del Robledo, Cortegana, Cortelazor la Real, Fuenteheridos, Galaroza, Jabugo, Linares de la Sierra, Los Marines, La Nava, Santa Ana la Real y Valdelarco. Así mismo, pasa por otras aldeas y lugares emblemáticos y muy conocidos de la Sierra como son: la Peña de Arias Montano, La Posada de Cortegana, las aldeas del Acebuche o La Fuente del oro, la Venta del Cruce, el Cerro de San Cristóbal, la Mezquita de Almonaster o el Castillo de Cortegana.

Nosotros vamos a realizar el recorrido en cuatro etapas consecutivas que serán las siguientes:

  • 1ª Etapa: Santa Ana la Real-Linares de la Sierra 27,70 km
  • 2ª Etapa: Linares de la Sierra – Cortelazor 25,00 km
  • 3ª Etapa: Cortelazor-Posada de Cortegana 24,00 km
  • 4ª Etapa: Posada de Cortegana-Santa Ana la Real 27,00 km

Realizaremos ascensiones emblemáticas de la Sierra como el castillo de Cortegana o la Mezquita de Almonaster y también subiremos el San Cristóbal (segundo pico más alto de la comarca con 896 metros), techo del Desafío Patanegra, aunque en todo el recorrido tendremos subidas y bajadas notables como la subida de Jabugo al Castaño Robledo o la de Linares a Aracena. 

Para más información sobre este recorrido, que se puede hacer en varias modalidades, se puede visitar la página web de la organización.

Esta tarde hemos llegado a Santa Ana la Real, concretamente a la aldea de La Presa, lugar en el que está la casita que va ser nuestra base de operaciones y, con las llaves y las instrucciones domésticas Mariano nos ha hecho entrega de la bolsa del corredor con algunos detallitos de parte de la organización y algunas instrucciones concretas para el desarrollo sin incidentes de la etapa de mañana.

Un poco más tarde, nos hemos acercado al casco histórico de Santa Ana, hemos visitado la Iglesia de Santa Ana , la emblemática fuente de los cuatro caños y el km 0 del desafío.Mañana temprano comenzaremos la primera etapa de 27 km entre Santa Ana y Linares de la Sierra. Ya iremos contando. A la vuelta hemos comenzado a relacionarnos con la fauna local.

Gaucín: Sendero Garganta de Las Palas y subida al Castillo del Águila

Non gogoa han zangoa (Donde van tus pensamientos van tus pasos)

Proverbio tradicional euskaldun

Gaucín es un municipio malagueño en el Valle del Genal y uno de los que conforman la comarca de la Serranía de Ronda. Gaucín es un pueblo muy sensibilizado con su entorno y  los caminantes. Desde el Ayuntamiento se han señalizado algo más de una docena de rutas de senderismo , lo que sumado a la red de caminos públicos, los senderos del Valle del Genal, la tradicional subida a la Sierra del  Hacho y los tramos de la Gran Senda de Málaga que transcurren por  la Serranía de Ronda hacen una excelente oferta para el tursimo activo.

En esta ocasión vamos a hacer la  rutas V y  parte de la ruta IV de las ofertadas por el municipio de Gaucín.  Estas rutas están perfectamente señalizadas con números romanos sobre placas de cerámica y con franjas de pintura color azul. Todas tienen instrucciones detalladas por escrito en inglés y español, y se pueden encontrar los tracks en wikiloc sin excesivos problemas.

Como nuestra intención es unir dos rutas, dejamos el coche cerca del Centro de Salud, en la parte baja del pueblo en una amplia explanada en la que los sábados se suele montar un mercadillo. Cuidado con la señalización. Comenzamos la caminata en el sentido descendente de la Calle Jacobo Real en dirección al Parque Antonio Godino junto a la carretera A-369, y a escasos metros de dicho parque giramos a la izquierda para continuar por el Camino de La Lobería. Iniciamos un descenso por una pista forestal con bonitas panorámicas del Monte Hacho y rodeados de una fantástica masa arbórea de alcornoques, quejigos y encinas, algunos de ellos de gran porte, y con el suelo cubierto de abundante hojarasca propia de la época otoñal que ahora comienza.

Continuamos por una estrecha vereda, con algunos tramos pedregosos hasta acceder a una pista forestal amplia y giramos a la izquierda siguiendo las indicaciones de la ruta catalogada, por el Ayuntamiento de Gaucín, con el número V. Cruzamos el Arroyo de Carboneras, sin agua alguna ya  en la Garganta de las Palas y punto más bajo de nuestro recorrido. Desde este punto  iniciamos el ascenso con unas bonitas vistas del macizo de Líbar en una subida no demasiado exigente.

Tras volver a cruzar por el Arroyo de Carboneras cauce arriba, alcanzamos un cruce de caminos y giramos a la izquierda por el Camino La Claridad. Seguimos, ahora por un ascenso algo más exigente, y en una bifurcación de caminos, tomamos el de la izquierda. Cruzamos de nuevo el Arroyo de los Hilos de Enmedio, también sin agua; atravesamos una angarilla y nos desviamos hacia la izquierda abandonando la pista forestal y accediendo a otro tramo de vereda, por el Camino La Mamola.

Llegamos a una cancela, que encontramos abierta, y a través de un magnífico pinar,  y de algunos arbustos de Espino albar, con unas buenas vistas sobre Gaucín hasta que alcanzamos otro cruce de caminos: el situado frente a nosotros, continuaba por la ruta XIII, a través del Camino de los Hilos, y el de la derecha, continuaba por el Camino de la Mamola; ambos conducían hasta el pueblo. Nosotros optamos por el de la derecha y tras ascender un duro repecho, giramos a la izquierda para tomar el Camino del Montoro y llegar hasta la Barriada de la Morena junto al inicio del sendero señalizado para subir a la Sierra del Hacho.

Llegamos a la carretera A-369 que conduce hasta Ronda, la cruzamos y entramos de nuevo en Gaucín por el Paseo de Ana Toval  con unas espectaculares imágenes del macizo de Líbar y en sus faldas el pueblo de Cortes de la Frontera; Ahora seguimos las indicaciones para llegar al Castillo del Águila o de Gaucín. Tras callejear unos veinte minutos llegamos a la  Calle La Laguna en la  que comienza una cuesta escalonada que nos lleva directamente al recinto amurallado del Castillo del Águila. Recibe este nombre porque es frecuente la presencia de aves rapaces. Se trata de un castillo levantado en la época andalusí y reconstruido en varias ocasiones posteriormente. Se conservan la muralla, la torre del Homenaje, los aljibes y una mina de escape. Guzmán el Bueno murió en los alrededores del castillo en 1309, cuando intentaba conquistarlo a los árabes. En él se encuentra también la Ermita del Santo Niño. En la zona pudimos divisar un  gran número de rapaces, entre ellas algún águila, haciendo honor al nombre. El descenso lo hacemos pasando por el bonito Mirador del Castillo y por la Calle de las Parras llegamos de nuevo hasta el Centro de Salud en el que iniciamos la ruta.

En resumen, ha sido una bonita ruta circular de unos 12,5 km por un entorno de bosque mediterráneo espectacular, que discurre por caminos y senderos muy bien señalizados y que culminamos con una visita cultural muy interesante.

Aunque todo está muy señalizado, se puede ver nuestro recorrido en este track que dejamos en Wikiloc.

Subida al Cerro San Cristóbal desde Almonaster la Real y vuelta por las aldeas de Los Molares y Calabazares

No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos.

Pavese, Cesare. El oficio de vivir. Seix Barral, Barcelona 2022

Pasado el verano, retomamos la rutina montañera con esta bonita y otoñal ruta que nos llevará desde la localidad de Almonaster la Real al Cerro San Cristóbal (913 m) y realizaremos el regreso pasando por las aldeas de Los Molares y Calabazares. Sobre el mapa es una ruta relativamente sencilla, de unos 15 km de recorrido y en la que vamos a subir el  Cerro San Cristóbal de 913 m de elevación sobre el nivel del mar, que es el tercer pico más alto de la provincia de Huelva, por detrás de Los Bonales y el Castaño.

Dejamos el coche a la entrada de Almonaster, frente al espacio ocupado por las Zahúrdas en la falda del monte bajo la mezquita, y comenzamos a caminar por la carretera HU-8105 hasta alcanzar un camino rural que pasa entre el polideportivo municipal y el polígono industrial El Romo. A medida que vamos tomando altura tenemos bonitas vistas sobre el Castillo de Almonaster y los restos de la mezquita califal. Pronto enlazamos con otro camino que sube desde Almonaster en las cercanías del Barranco de la Caña. El camino aparece bordeado por alcornoques, quejigos, pinos ,castaños y una vegetación de monte bajo en la que destacan los helechos. Hacia el segundo kilómetro del recorrido el camino se suaviza un poco mientras entramos en un amplio castañar que luce espléndido entre la neblina. Un poco más adelante llegamos al Puerto de las Encrucijadas donde vemos indicaciones de otras rutas que discurren por este paraje. Nosotros continuamos hacia el este (nuestra derecha) para afrontar las últimas rampas del ascenso a San Cristóbal. Finalmente, alcanzamos un tramo de un carril de servicio para las antenas de la cima por el que continuamos hasta la cima. En este lugar hay dos miradores, que en este día nublado, no nos ofrecen nada que mirar. Tendremos que dejar las vistas para otra ocasión.

El descenso lo realizamos por el sendero señalizado SL-A-127 con algunos tramos que requieren de cierta concentración por la humedad reinante y algo de piedra suelta. Buena parte de este descenso se hace por una zona acondicionada con troncos a modo de escaleras y algunos tramos de balaustrada. Al poco, encontramos la pista asfaltada que sube a la cima, y nosotros continuamos por el sendero señalizado en dirección a la aldea de Los Molares. Su nombre procede de la muela que se utilizaba en los molinos para moler, piedras de gran tamaño que aún pueden verse en la aldea y en sus alrededores. Ante las puertas de algunas casas, como es tradicional en algunos pueblos y aldeas de la Sierra, existen los típico “llanos”, mosaicos a base de piedras . Pasamos la aldea, casi desierta, para encontrar algunos habitantes junto a la salida en dirección hacia Calabazares. El descenso se suaviza un poco y podemos caminar un poco más rápido.

Calabazares es una cuidada aldea que está compuesta de tres núcleos.  El camino transcurre  entre las casas a nuestra derecha y las huertas a la izquierda. Casi todas las casas disponen de magníficos emparrados repletos de uvas. Es el punto más bajo de nuestro recorrido. A la salida, por un camino rural paralelo a la carretera y coincidente parcialmente con el sendero PR-A- 482 de las cuatro riberas de Almonaster, se nos une un perrete que nos va guiando hasta Almonaster. Todo este tramo de regreso es en suave subida hasta cruzar de nuevo el Barranco de la Caña y acceder al pueblo por la calle principal. Pasamos por el Mirador de la Mezquita y unos metros más adelante nos encontramos con el aparcamiento del que salimos por la mañana.

Resumiendo,  ha sido una bonita y sencilla ruta, en un día bastante nublado y cómodo para caminar en el que nos han caído algunas gotas de lluvia sin tener necesidad de sacar los chubasqueros. Todo el trayecto recorrido y algunas fotos que no han cabido en esta entrada se puede ver en este track.

Subida al Veleta desde la Hoya de la Mora y vuelta por la Carihuela, Lagunillos de la Virgen y Laguna de las Yeguas.

Podría llegar a escalar esta montaña polar / y a tu lado aterrizar, / desde el Veleta al Sacromonte sin mirar.

L.N. Granada. Supersubmarina

En esta ocasión nos disponemos a realizar la clásica ascensión veraniega al pico Veleta, uno de los símbolos de la ciudad de Granada y, por supuesto, de Sierra Nevada. Con sus 3.398 m sobre el nivel del mar, es el tercer pico más alto de la Península Ibérica y el cuarto de España después del Teide en Tenerife, el Mulhacén en Sierra Nevada y el Aneto en los Pirineos.

Etimológicamente su nombre no hace referencia a ‘la veleta’ (instrumento que sirve para determinar la dirección del viento) sino que se trata de un sustantivo masculino «el Veleta», porque deriva del árabe balata, que significa ‘cortado, tajo, balate’ y hace referencia a los vertiginosos tajos que perfilan sus caras norte, este y sur, algunos de los cuales se aproximan a los 500 metros de desnivel. No obstante, esta montaña es también coloquialmente conocida entre los lugareños y montañeros que la frecuentan como «el picacho», por su esbelta singularidad.

El camino de acceso a la cima se inicia junto a los aparcamientos de la Hoya de la Mora (sobre los 2.500 m de altitud sobre el nivel del mar), junto a los Peñones de San Francisco, es un camino señalizado desde el que veremos, a la izquierda, el antiguo y bonito Observatorio Astronómico en lo más alto de una peña, y el imponente Albergue Militar de la Hoya de la Mora. El camino comienza a ascender dejando las vallas y los remontes de la estación de esquí a la derecha  e irá cruzándose continuamente con la carretera asfaltada que sube hacia el Veleta. Esta carretera, construida en los años 30 del siglo XX  subía hasta unos pocos cientos de metros de la cima. En la actualidad el tráfico por esta carretera está restringido a los vehículos del Parque Natural pero es un excelente apoyo para subir a la cima. En principio trataremos de seguir el camino señalizado evitando el asfalto. Pasaremos junto a una ermita de Piedra dedicada a la Virgen de las Nieves y continuaremos la ascensión dejando atrás el nuevo Observatorio Astronómico (pasaremos más cerca de él a la vuelta) cruzaremos la carretera varias veces hasta llegar a la cota de los 2.800 m en la que seguiremos de frente en dirección a la Hoya del Moro en el Paraje de Los Panderones. A esta altura ya tendremos una hermosa vista sobre el barranco de San Juan y el nacimiento del Río Guarnón, afluente del Genil.

Continuamos la subida hasta llegar a la cota de los 3.000 m en la que encontramos de nuevo la vieja carretera. Por el camino hemos pasado bajo los cables de los telesillas y telecabinas de la estación de Invierno. En este punto tenemos dos opciones: o seguimos rectos por la empinada arista o continuamos apoyándonos en la carretera ya muy bacheada y pedregosa en este punto.  Continuamos por la carretera para una subida un poco más fácil y volvemos a atrochar poco antes de llegar a la curva del Refugio de La Carihuela, lugar en el que terminaba la carretera. Junto a la terminal del telecabina nos reencontramos con la pareja Guipuzcoano-Vizcaina que habíamos encontrado en nuestra subida al Mulhacen la semana pasada. Ellos ya bajan y nos comentan que tras la bajada inician su vuelta hacia Euzkadi. Nos despedimos de ellos y continuamos el ascenso por donde podemos. En estos últimos metros no hay sendero definido y cada uno lo hace según sus fuerzas.  Tras tres horas de continuo ascenso llegamos a los restos del antiguo laboratorio de Física de la UGR que data de 1961 (Hoy unos restos que cobijan a los montañeros que han hecho cima y se disponen a tomar un bocado antes de iniciar el descenso. Unos metros más adelante está el vértice Geodésico. En la cima hace bastante frío pero con la alegría del logro ni lo notamos. Las fotos de rigor, una detenida mirada a las panorámicas impresionantes con Jaén, Sierra Mágina, Cazorla, Almería y la Sierra de Gádor, el Mediterráneo, los invernaderos, Salobreña, Almuñécar,  Sierras de Almijara y Tejeda, La Maroma, Serranía de Ronda y, en primer término, Mulhacén, Alcazaba, Picón de Jerez, los tajos del Veleta. Inabarcable. Pausa para comer y comenzamos el descenso.

Antes de acabar la comida se levanta un vientecillo que incrementa la sensación de frío. Comenzamos a bajar en dirección sur, hacia el refugio vivac de La Carihuela, la entrada a la Alpujarra desde Sierra Nevada. En este punto echaremos un último vistazo al Mulhacén y Alcazaba por la izquierda y la loma del Caballo (el tres mil más occidental) enfrente. Iniciamos una fuerte y pronunciada bajada por un sendero pedregoso y zigzagueante. Con mucha paciencia y concentración se va haciendo camino hasta llegar a la primera de las cinco láminas de agua que conforman los Lagunillos de la Virgen a 2.940 m bajo los Tajos de la Virgen y cabecera del Río Dilar.  Son pequeños estanques rodeados de praderas que se conocen como borreguiles.

Continuamos el descenso, ya algo más suave, por el paraje conocido como el Panderón para llegar a la Laguna de las Yeguas, actualmente muy alterada por la mano del hombre que recreció los bordes de la laguna con hormigón, con la pretensión de desviar el agua hacia la estación de esquí, con lo que se alteró el ecosistema y, lo peor es que parece que la represa tiene algunas fisuras. Continuamos nuestra ruta hasta el nuevo Observatorio Astronómico, lo dejaremos a nuestra izquierda, después pasaremos por las pistas de esquí en las que nos cruzaremos con diversas figuras marinas y un cobertizo con forma de tiburón, llegaremos al paraje de Borreguiles alto y volveremos a pasar bajo la Capilla de la Virgen de las Nieves.

Desde este punto desandaremos el camino de la mañana hasta llegar al aparcamiento junto a los Peñones de San Francisco en el que dejamos el coche.

En resumen, ha sido una bonita y variada jornada en la que hemos empleado casi siete horas para hacer 14,82 km y superar un desnivel de 875 m. En esta ocasión nos han acompañado Pepe y Reme, dos veteranos montañeros y buenos conocedores de Sierra Nevada, a los que agradecemos el buen día y algunas fotos.

Todo el recorrido de este día se puede seguir en este track.

P.N. Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Circular entre Jabugo, Las Chinas y Galaroza

La tierra, bajo mis pies, no es más que un inmenso periódico desplegado. A veces pasa una fotografía, es una curiosidad cualquiera y de las flores surge uniformemente el perfume, el buen perfume de la tinta de escribir.

Breton, André. Poisson soluble. Editions du Sagitaire. Paris, 1924.

Tras las dos semanas de lluvias y fresquito gallego volvemos a la canícula del sur en este inicio de verano intensivo que nos hemos encontrado. Como  no nos vamos a quedar en casa pasando calor, volvemos a hacer una variante de esta ruta, fresca como pocas, en la que nos adentramos en los valles del Río Múrtiga y la Ribera del Jabugo por una zona en la que el ratoncito Pérez tuvo su casita (Ver la iniciativa de Jabugo en Cuento) y que nos garantiza un recorrido cálido pero sombreado. Para la ruta unimos varios senderos señalizados. El de Jabugo a Las Chinas junto al Río Múrtiga, lo enlazamos con la Vía Verde Las Chinas-Galaroza-Navahermosa y en la localidad de Galaroza tomamos el sendero señalizado Galaroza- Jabugo por Castaño Bajo. Es una ruta relativamente corta, con mucha sombra, muy fácil, con atractivo si se quiere hacer con niños y que puede terminar con una cerveza bien fría y una tapita de jamón.

Iniciamos la ruta a la entrada de Jabugo en el aparcamiento contiguo a las piscinas municipales y el IES San Miguel. Por la Calle del Dr Garcia Sánchez llegamos a la conocida Plaza del Jamón, junto al Ayuntamiento y la Iglesia Parroquial de San Miguel. Continuamos hacia las afueras de Jabugo por la calle San Bernardo y enseguida entramos en una zona de castaños de gran porte donde podemos ver los paneles informativos del sendero señalizado Jabugo-Las Chinas.  Tras algo menos de un km cruzamos la carretera HU-8112 y continuamos bajo un frondoso bosque en el que encontramos la primera de una serie de casitas de personajes de cuento. Pasamos bajo la N-433 y entramos en la rivera del Río Múrtiga. Lo cruzamos por una pasarela de piedras y enseguida entramos en la aldea de Las Chinas, una aldea compartida entre los municipios de La Nava y Galaroza en la que destaca la Ermita de la Divina Pastora con una bonita espadaña de una campana.  A la salida de esta aldea tomamos una bifurcación a la izquierda en suave subida que nos lleva a enlazar con la Vía Verde Las Chinas-Galaroza-Navahermosa.

Siguiendo la Vía Verde pronto llegamos al Cementerio Municipal de Galaroza y un poco más adelante llegamos a la fuente de los cuatro caños en la calle Dr. Gumersindo Márquez, seguimos hasta el mercado municipal y por la Avda del Molino llegamos a la impresionante Fuente de los 12 Caños. Pasamos delante de la Ermita del Ntra. Sra del Carmen y continuamos en suave ascenso por la Calle Vitoria siguiendo las indicaciones de la Ermita de Santa Brígida. La última parte del ascenso tiene un par de rampas un poco más intensas y pronto llegamos hasta las inmediaciones del depósito de aguas donde encontramos la casita del Sr. Pérez (el ratón de los dientes) y poco más adelante llegamos a las inmediaciones de la Ermita de Santa Brígida. Allí hay un área recreativa con un bonito mirador en el que entretenerse un poco y tomar un breve descanso.

Tras la visita a la Ermita de Sta Brígida bajamos hacia el casco urbano de Galaroza pasando junto a la Iglesia parroquial, la fuente y el lavadero para cruzar la carretera N-433 y tomar el sendero Galaroza- Castaño del Robledo -Jabugo un sendero por la Ribera del Jabugo, con el constante rumor del agua y una frondosa vegetación que hacen de la caminata un paseo agradable. Siguiendo el camino pronto llegamos a las inmediaciones de un secadero de jamones junto a una rotonda en la N-435y desde ahí  llegamos hasta el Pabellón Cubierto y las anexas instalaciones de la Piscina Municipal junto a las que comenzamos la caminata por la mañana.

Como decía al principio, es una bonita y sencilla ruta, muy apta para una salida veraniega con muchas sombras, con muchos y variados paisajes en los que predominan los castaños, alcornoques, algunos pinares de repoblación y la vegetación ribereña de los Ríos Múrtiga y Jabugo.

Todo este recorrido ha quedado grabado en este track.

Camino de Invierno a Santiago. Algunas reflexiones deslavazadas y agradecimientos varios.

Chove en Santiago/meu doce amor./Camelia branca do ar/brila entebrecida ô sol.

Garcia Lorca, Federico. Seis poemas galegos. Ed Camiño do Faro, 2004

El pasado viernes completamos nuestra decimosegunda y última etapa del Camino de Invierno. A nuestra llegada a Santiago llovía, como en el poema de Lorca y a la alegría por completar el reto se unía la tristeza por el final de estos magníficos días y la vuelta a las rutinas diarias. Hay que mirar las dos caras de la moneda para valorar lo pasado. En estos días de caminatas, de encuentros fortuitos, de conversaciones con unos y con otros me ha surgido la necesidad de poner por escrito algunas cosillas que nos han ido pasando, que probablemente no interesen a nadie, pero esto de las opiniones son como los culos: todos tenemos uno y el metaverso permite a los patanes como nosotros decir lo que pensamos.

La primera cuestión es a propósito del Camino de Invierno en si, de su trazado y de las infraestructuras y servicios que podemos encontrar en el camino. A nosotros nos han salido algunos kilómetros más que en el trazado oficial porque ya que hemos venido hasta aquí no queremos perdernos nada. Así, han ido cayendo kilómetros:que si la visita a las Médulas, que si al mirador de las Pedrices, bajada al Cabo del Mundo en el Sil, etc. Al final han sido 276 kilómetros. Es casi el triple de los 100 km que suele hacer la gente del postureo de la Compostela pero no es tanto como el Camino Primitivo (340) y mucho menos que el Camino Francés (794 desde Saint Jean)

Nosotros habíamos planificado 12 etapas más o menos llevaderas, y son las que hemos hecho. El camino no es tan fácil como otros caminos más transitados y puede resultar muy duro para personas no habituadas a caminar por el monte, sobre superficies muy pedregosas, embarradas en algunos casos y, sobre todo, muchos tramos sobre asfalto que lo hacen peligroso y cansino. Siendo consciente de que las asociaciones hacen lo que pueden, el tema del asfalto es una constante en Galicia. Por otra parte es complicado planificar más etapas porque en la mayoría de los lugares por los que se pasa no hay servicios ni posibilidades de alojamiento. Por esta cuestión este camino está tan poco transitado. Si a todo esto sumamos las semanas de amenaza de borrascas, el panorama está completo.

Algunas de las etapas de este camino han discurrido por lugares devastados por los terribles incendios de años anteriores. A pesar del tiempo transcurrido los paisajes son desoladores y un triste recuerdo del difícil equilibrio de la naturaleza, de lo difícil que resulta compaginar los intereses económicos con el medio ambiente. Al hilo de esto el paso por granjas de ganadería intensiva nos hace pensar que o se pone coto a esto o las próximas generaciones morirán enterradas en excrementos animales. Poca broma con esto, la cantidad de recursos destinados a fabricar filetes baratos es inimaginable si no se ve in situ.

Finalmente, así han quedado las etapas con los km reales en cada una de ellas:
1ª Etapa: Ponferrada-Las Médulas (28,68)
2ª Etapa: Las Médulas- O Barco de Valdeorras (29,13)
3ª Etapa: O Barco de Valdeorras-A Rúa de Valdeorras (13,56)
4ª Etapa: A Rúa de Valdeorras – Quiroga (27,57)
5ª Etapa: Quiroga-Barxa de Lor (16,92)
6ª Etapa: Barxa de Lor-Monforte de Lemos (20,87)
7ª Etapa: Monforte de Lemos- Chantada (32,27)
8ª Etapa: Chantada- Rodeiro (28,13 km)
9ª Etapa: Rodeiro-Lalín (22,25 km)
10ª Etapa: Lalín-Silleda (16,27 km)
11ª Etapa: Silleda-Ponte Ulla (18,04 km)
12ª Etapa: Ponte Ulla -Santiago (22,41 km)

Recorrido completo y perfil

Ahora lo bueno. Lo que nos hemos encontrado en el camino han sido horas y horas de una naturaleza casi salvaje, el encuentro con personas  sencillas y humildes pero llenas de humanidad, situar en el mapa lugares de los que no conocíamos ni su existencia, aprender las diferencias entre Concellos, Parroquías, aldeas y lugares, a hacer de las contrariedades virtud, a desconectar de nuestras vidas ordinarias y disfrutar del progreso en caminar, los pequeños logros de cada día, etc.

Y lo mejor, las personas con las que nos hemos relacionado en el día a día. Tenía pensado hacer un agradecimiento general y así no olvidar a nadie, pero quiero mencionar a las personas que nos han soportado más de un día. Comenzaré por Fran y su padre Paco que ha dejado que tengamos nuestro coche en su garage, Manuel, de Casa Mar, que nos ha ayudado pacientemente con el equipaje, que nos deleitó con una rica comida en su casa en Sobradelo. En Casa Mar nos encontramos con Nino, un jabato de los Caminos de Santiago y que ha superado bien esa pequeña contrariedad. Nino nos puso en la pista de Mónica y Juan Carlos, siempre divertidos y con los que hemos coincidido en varias etapas. Nuestro más sincero agradecimiento a los dos Josés de Casa Pacita en Barxa de Lor, por su trato, su calor humano y por cuidar de nosotros más allá de lo razonable (menudo despiste el nuestro)

Cómo olvidar la fraternidad Galaico-Astur (los dos Carlos, David, Ana y Alberto) con los que coincidimos en varios finales de etapa ya que no madrugaban mucho y era difícil coincidir en las salidas.  Esperamos que hayan llegado a Santiago reconciliados. Cómo olvidar al gran Daniel de Lalín (queda pendiente ese cocido que se nos resistió por unos días de margen) y al que reencontramos en Santiago. Nuestro más profundo agradecimiento a María, de Eco Hotel Nos que nos brindó una tarde el el Monasterio de Carvoeiro,  y  a la Carme y al Enric, con los que coincidimos en las dos últimas y lluviosas etapas. Y a Marta que nos llevó a la factoría de chocolates en Santiago. Gracias infinitas  a todos ellos por compartir algunos momentos con nosotros y hacer la vida un poco más agradable.

Relacionados con el camino por muchas razones pero a distinta velocidad, un recuerdo para Vicente Ibarra y Elena Domínguez, ultramaratonianos a los que nos cruzamos un par de días durante sus duros entrenamientos. Mucha suerte en la Atenas-Esparta

Y cómo olvidar a nuestro Jose Antonio, con el que hemos compartido este camino, como en los matrimonios, en las alegrías y tristezas, y que ha soportado con paciencia y resignación nuestro excepticismo con los pronósticos meteorológicos que aportaba cada mañana (hoy va a caer…), la dureza de los caminos y algunos buenos momentos aislados.

Y con éste catapún chis pum ponemos el cierre a este camino y ya estamos pensando en próximas aventuras.

Y ya lo sabéis, en caso de duda hay que seguir la flecha amarilla.

Camino de Invierno a Santiago. 12ª Etapa: Ponte Ulla-Santiago de Compostela

La persona que camina por la ciudad se baña en una sonoridad que a menudo se vive como algo extremadamente desagradable. El ruido es un sonido de valor negativo, una agresión contra el silencio o simplemente contra toda pretensión de moderar el estruendo.

Le Breton, David. Elogio del caminar. Ed. Siruela, 2022

Nuestra decimosegunda etapa, y ultima, de este Camino de Invierno discurre por los Concellos de Vedra, Boqueixon (Boqueijon hasta 1985) y Santiago de Compostela. En total nos han salido 22,41 kilómetros por unos paisajes muy variados, con la única dificultad importante en la subida desde Ponte Ulla al lugar de Outeiro y en la que los hitos más importantes del día han sido la capilla y fuente de Santiaguiño en el lugar de Outeiro, el emblemático Pico Sacro en el Concello de Boqueixón, El Paso por el río Sar y la Colegiata de Sar, la entrada al casco histórico de Santiago por la Puerta de Mazarelos o Porta do Voño, la única puerta que queda del recinto amurallado De Santiago y, por supuesto la llegada a la Plaza del Obradoiro tras un breve recorrido por las calles, siempre abarrotadas de turistas del Casco Histórico De Santiago. El día ha estado bastante en consonancia con el clima gallego: nuboso, con llovizna tenue pero continuada en muchos tramos y un par de chaparrones algo más intensos.

Comenzamos a caminar desde la puerta de nuestro alojamiento en Puente Ulla y enseguida entramos en el arcén de la N-525. En suave ascenso y al cabo de dos kilómetros abandonamos la carretera por una pista forestal asfaltada al principio y de tierra después ya en franco ascenso hasta las cercanías de Eiravedra, Famelga y Francés pasando por un fragante bosque de eucaliptos y pinos. Llaneamos un poco y llegamos al lugar de Outeiro, donde encontramos una capilla dedicada a Santiaguiño y una fuente tallada con motivos jacobeos. Como estamos en un territorio ligado a las leyendas de la “translatio” o traslado de los restos del apóstol desde Padrón a Santiago aparecen la leyenda de la Reina Loba (Lupa) , el dragón, etc. que aparecen representados en la fuente. A escasos metros hay un moderno albergue de peregrinos.

Dejamos atrás el Albergue por el mismo camino de tierra y pronto entramos en el Municipio de Boqueixón, encontrando enseguida la carretera que sube al Pico Sacro. Subir al Pico supone ampliar la caminata en menos de un kilometro y desde su cima se pueden ver las torres de la Catedral de Santiago. El Pico Sacro también está ligado a la “translatio” ya que en sus faldas se capturaron y amansaron los bueyes que tirando de la carreta con los restos. Como el día está muy encapotado y con mucha niebla desechamos la idea de subir, así que seguimos adelante por la parroquia de Lestedo y descendemos hasta Rubial.

Rubial es un núcleo bastante grande, lo pasamos por la calle principal y seguimos por un camino entre verdes prados en dirección a Deseiro de Abaxo, A Gándara hasta entrar en A Susana junto a un aserradero que nos huele a gloria después del paso por algunas granjas intensivas de bovino. Este lugar tiene muchos servicios por lo que es buen sitio para hacer una parada si es necesario. Seguimos por un camino hacia Outeiro de Marrozos para llegar a Aldrei, Vixoy y O Eixo. Cerca de este lugar nos encontramos ya con el mojón “5 km a Santiago” Un poco más adelante nos encontramos con la ermita dedicada a Santa Lucía con una hermosa fuente labrada en granito. Unos metros más adelante nos encontramos el lugar de Piñeiro al que llegamos por el Camino Real de Piñeiro.

Salimos de Piñeiro por el Camino Real de Piñeiro en dirección a Angrois después de cruzar un pasadizo por debajo de la Autovía A-9 y pasamos sobre un puente de ferrocarril en el que vemos flores y objetos en recuerdo de los pasajeros que perdieron la vida en el accidente de 2013. Continuamos por una calzada empedrada de firme irregular que es el Camino Real de Angrois y ya en el alto vemos las torres de la Catedral De Santiago. Comenzamos a bajar hacia el barrio compostelano del Sar hasta el río Sar para cruzar por un puente medieval junto a la Colegiata de Santa María de Sar, una de las joyas del románico santiagués.

Seguimos por la Rua del Sar, en un fuerte ascenso, hasta la puerta de Mazarelos, la única que se conserva de las antiguas murallas de Santiago. Esta puerta es conocida como la Porta do Viño ya que por ella entraba el vino de O Ribeiro. Llegamos a la Plaza de la Universidad, pasamos junto a la antigua Facultad de Geografía e Historia y varios edificios del XVIII.

Tras callejear un poco por las abarrotadas calles llegamos a la Plaza del Obradoiro alrededor de las 2 de la tarde. Fotos de rigor bajo la lluvia y para el hotel.

En resumen, ha sido una etapa algo más larga de lo usual para último día de camino, muy bonita y entretenida en la que hemos disfrutado del clima atlántico antes de volver para el sur. Con más tranquilidad ya prepararé una entrada-resumen de este camino de Invierno que nos ha encantado, tanto por el camino en sí, como por las gentes que hemos ido encontrando.

Todo este largo día con su caminar, ha quedado grabado en este track.

Camino de Invierno a Santiago. 11ª Etapa: Silleda-Ponte Ulla

Nunca pensé tanto, ni existí tanto, ni viví tanto ni fui tanto yo mismo, si es que puedo hablar así, como en los [viajes] que hice solo y a pie. […] Dispongo como dueño de la naturaleza entera; vagando de objeto en objeto mi corazón se une, se identifica con quienes lo halagan, se rodea de imágenes encantadoras y se embriaga de sentimientos deliciosos

Rousseau, J.J. Las confesiones. Libro IV Alianza Editorial

Nuestra undécima etapa discurre entre Silleda, concretamente desde la Parroquia de Riocalvo en la que se encuentra nuestro alojamiento y Ponte Ulla en el límite de las provincias de Pontevedra y A Coruña. Es otra etapa relativamente fácil, la mayor parte de ella en descenso en la que los hitos más importantes son el Paso por Bandeira, importante núcleo de población con casi todos los servicios, la Iglesia románica de San Martiño de Dornelas, el Miradoiro y Castro de San Miguel de Castro y el Santuario de Gudián en las inmediaciones de Ponte Ulla. En total han sido 18,940 km en un día soleado con algunas nubes que sólo han descargado unas gotas de agua.

Comenzamos nuestro camino en una carretera local en las inmediaciones de Riocalvo , después de despedirnos de María y Ana, nuestras anfitrionas en el Eco Hotel Nos, y a unos 500 metros nos encontramos con los hitos del Camino en el cruce entre las parroquias de Riocalvo y Chapa. A apenas un kilometro del cruce y tras pasar el arroyo Toxa por un discreto puentecito nos incorporamos a la N-525 hasta llegar a Bandeira, centro de parroquias con abundantes servicios. Abandonamos Bandeira por la carretera nacional y giramos a la derecha en una carretera local con escaso tráfico y en pronunciado descenso. Cruzamos un arroyo y tras una breve subida alcanzamos las primeras casas de Vilariño, parroquia de Lamela. Nueva pista asfaltada hasta la parroquia de Dornelas dedicada a San Martín, la clásica iglesia del románico compostelano con ábside semicircular y portada con doble arquivolta.

Después de Dornelas el camino nos lleva hasta San Miguel de Castro por un denso bosque de eucaliptos a un lado, pinos de repoblación al otro con algunos robles pugnando por un poco de luz solar. Sorprende la cantidad de hortensias en este camino. En San Miguel de Castro hay una Iglesia dedicada a Santiago y la Fonte dos Carvalliños una hermosa fuente con abrevadero. El camino prosigue en franco descenso pasando por los lugares de O Pontiño, A Seixo, A Carballeira y A Silva, hasta un cruce con indicaciones para subir a un Mirador en el Castro de San Miguel De Castro. Subimos al mirador y la vista sobre el valle del Río Ulla es realmente espectacular. Comienza a chispear y ante la eventualidad de que la cosa vaya a mayores iniciamos el descenso.

Ya completado el descenso, a la derecha, encontramos un hermoso prado con el Santuario de Gundian, con una bonita ermita dedicada a Nuestra Sra de Gundian, un área recreativa y un escenario para los músicos. Desde este punto nos queda menos de tres kilómetros por una pista asfaltada hasta la localidad de Puente Ulla, conocida con el sobrenombre de “jardín de Compostela”. Cruzamos el Río Ulla, que desemboca en la Ría de Arousa y es la segunda cuenca fluvial de Galicia. Tras cruzar el puente llegamos a la Iglesia dedicada a Santa María Magdalena de estilo románico compostelano, con cruceiro, fuente y lavadero. Nuestro alojamiento está justo al lado, así que terminamos la ruta en este punto.

Por la tarde teníamos previsto un paseo hasta un mirador en el que se pueden ver los viaductos de Río Ulla (ferroviario alta velocidad, ferroviario de via convencional y autovía) y hemos aprovechado un rato que paró la lluvia fuerte para ir.

Todo el deambular aquí descrito ha ocurrido dentro de los límites de este track.