Los primeros pasos de una caminata de varias horas o de varios días son casi siempre los más delicados, en un principio, porque están llenos de entusiasmo, de energía, del sentimiento de que la ruta se abrirá a la medida del deseo.
Le Breton, David. Caminar la vida. La interminable geografía del caminante. Siruela, Madrid, 2023 pg 42
El próximo miércoles 23 de abril saldremos desde Ponferrada para continuar nuestro Camino de Santiago Francés hasta Santiago de Compostela y finalizaremos con el Epílogo hasta Fisterra. En esta ocasión haremos 15 etapas entre Ponferrada y Fisterra en dos segmentos. El primero desde Ponferrada a Santiago por el Camino Francés y el segundo desde Santiago a Fisterra/Finisterre
El primer segmento.
Ponferrada -Santiago por el Camino Francés.
El Primer segmento lo hemos dividido en las siguientes etapas:
Etapa 25: Ponferrada- Villafranca del Bierzo
Etapa 26: Villafranca del Bierzo- O Cebreiro
Etapa 27: O Cebreiro-Triacastella
Etapa 28: Triacastella-Sarria
Etapa 29: Sarria-Portomarin
Etapa 30: Portomarin- Palas de Rei
Etapa 31: Palas de Rei- Arzúa
Etapa 32: Arzúa- O Pedrouzo
Etapa 33: O Pedrouzo Santiago.
El segundo segmento coincide con el Epílogo al Camino de Santiago, tramo que hicimos entre finales de julio y principios de agosto de 2019, tramo que cuenta con sus correspodientes tracks en nuestra cuenta de wikiloc y que se corresponde con este trazado.
Al igual que en aquella ocasión, vamos a hacer las siguientes etapas:
Etapa 1: Santiago- Negreira
Etapa 2: Negreira-Santa Mariña (de Maroñas)
Etapa 3: Santa Mariña-Dumbria
Etapa 4: Dumbria-Muxia
Etapa 5: Muxia-Lires
Etapa 6: Lires- Fisterra
Vamos a caminar unos 311 km en un terreno con constantes desniveles no muy significativos, a excepción de la etapa 26 entre Villafranca del Bierzo y O Cebreiro en la que superaremos un desnivel de 895 m. Salimos desde Villafranca a 495 msnm y alcanzaremos en O Cebreiro los 1299 msnm. El Epilogo, tramo ya conocido nos ofrecerá el habitual sube y baja de los tramos habituales del Camino de Santiago. Esperemos que las condiciones meteorológicas sean favorables y que no haya una excesiva masificación a partir de Sarria en los 100 kilómetros finales.
Así que, en los próximos días estaremos siguiendo la flecha amarilla de nuevo.
En una era de velocidad, comencé a pensar que nada podría ser más vigorizante que ir despacio. En una era de distracción, nada puede sentirse más lujoso que prestar atención.
Iker, Pico. The Art of Stillness: Adventures in Going Nowhere. Londres, 2014
En esta ocasión nos acercamos a Sao Marcos da Serra, una freguesia portuguesa perteneciente al municipio de Silves para hacer el sendero señalizado SLV PR2 Percurso de Lagoão, una sencilla ruta circular que discurre por zonas de llanura inundable del río Odelouca y transita por las dos riberas de este río. . Al principio, partiendo del Monte Pereiro y tomando el camino hacia el norte, se pasa por paisajes de alcornocales, almendros y jaras. Las vistas sobre el río Odelouca permiten identificar manchas naturales de vegetación de ribera formadas por fresnos, tarays y sauces. El paisaje de gran parte del recorrido está formado por olivares y alcornoques. En cuanto a los arbustos, crecen especies como la jara, la lavanda, la rosella, el madroño y el romero verde. Tras cruzar el río, en dirección a Pereiros, se llega a una pequeña presa flanqueada por pinares y olivos. A continuación se recorre el valle, formado por zonas boscosas y campos agrícolas, atravesando una zona de valle más grande, llamada Lagoão, hasta llegar al pueblo de São Marcos da Serra. Tras pasar por este pueblo y cruzar de nuevo el río Odelouca, se regresa al inicio de la ruta. A lo largo del recorrido de hoy hemos observado numerosos ejemplares de cigüeña blanca, palomas torcaces, urracas azules y oido diversos tipos de ranas y visto algunas tortugas en los dos humedales por los que hemos pasado.
Comenzamos a caminar desde la inmediaciones del campo de fútbol municipal y el edificio de los bomberos donde hay bastante sitio de aparcamiento y fácil acceso a la carretera IC1. Caminamos por una calle asfaltada hasta llegar a la altura de una casa en obras para entrar en un camino de tierra muy cerca de la Ribera del Odelouca. En este camino encontramos un par de fuentes y gente llenando agua de ellas. Hacia el km 3 de nuestra caminata encontramos el vado del río que viene con un nivel considerable de agua. Vemos pasar un coche desde la otra ribera y parece factible pasar el vado. Nos quitamos las botas y cruzamos sin problemas. Una vez que hemos pasado a la otra orilla nos calzamos y continuamos el camino. Comenzamos una suave subida hasta llegar a una primera presa flanqueada por pinares y olivos. Algunas aves acuáticas y tortugas que toman el sol plácidamente huyen al escucharnos. Un poco más adelante encontramos otra pequeña represa de las mismas características. Seguidamente entramos en una zona de pequeñas explotaciones ganaderas de caprino y ovino.
El valle se va ensanchando y aparecen parcelas agrícolas salpicadas de casitas de aperos. Hacia el km 7 de nuestro recorrido llegamos a una intersección con la carretera CM 1190 y la línea férrea. Caminamos por el arcén de la carretera con muy poco tráfico. Finalmente, llegamos al área recreativa de Fonte Nova do Serrado, casi a la entrada de Sao Marcos da Serra. Casi enseguida entramos en la Rua do Comercio y llegamos a la Rua do Castelo con la iglesia parroquial, el ayuntamiento y un parque infantil. Continuamos por la Travesa da Rua das Hortas hasta enlazar con una carretera local que cruza el Río Odelouca por un puente. Ya en la otra orilla encontramos un punto de información con otras rutas que pasan o comienzan en la zona. Seguimos por la carretera local hasta llegar a las inmediaciones del Campo de Fútbol municipal y el edificio de los bomberos.
Ha sido una ruta bastante sencilla salvo la “complicación” del cruce del vado, por sendas y caminos bien definidos, sin grandes desniveles y en un entorno agradable. Todo el recorrido lo hemos dejado grabado en este track.
Para completar la mañana nos hemos acercado a Silves para hacer una somera visita turística (Silves siempre ofrece cosas interesantes) y comer en nuestra churrasquería favorita desde la primera vez que estuvimos en Silves. Es la Churrasquería Valdemar, junto al mercado, es muy popular y suele tener mucha gente. Pero son muy eficientes y rápidamente te buscan una mesa.
Desacelerar y disfrutar de la vida. Al ir demasiado rápido no sólo se pierde el paisaje, sino que también se pierde la sensación de hacia dónde se dirige y por qué.
Cantor, Eddie. My life is in your hands, Harpers & brothers 1928
Regresamos a Monchique para hacer esta caminata y pasar por una zona rica en molinos de agua. Los molinos de Barranco dos Pisões son una particularidad de la región y están ubicados en medio del bosque ribereño del río Seixe. Estos molinos cuentan con máquinas especialmente desarrolladas para el tratamiento de la lana (batanes), que hoy se convierten en hábitats para la fauna adaptada. La vegetación a lo largo de la Ribeira de Seixe forma una densa galería que proporciona condiciones de hábitat para muchas especies animales. Esta ruta pasa por el Barranco dos Pisões, donde hay un arroyo que destaca por la abundancia de agua que fluye durante todo el año. Toda la ruta transcurre bajo un denso bosque de eucaliptos, alcornoques, pinos de repoblación, encinas y algunos castaños. Realizamos la ruta en sentido inverso al recomendado en el folleto oficial y comenzamos siguiendo el camino de subida al Monte Foia, pasamos junto al Convento de Nossa Senhora do Desterro (que ya visitamos en nuestra subida al Monte Foia de hace unos meses) y al llegar a la carretera que sube a Foia nos desviamos buscando el Barranco dos Pisões y continuamos por la Ruta de los Molinos.
Comenzamos la caminata en la calle Serpa Pinto en dirección a la Calle do Porto Fundo subiendo por la Calle de la Iglesia buscando el camino del Convento. Vamos subiendo por las bonitas calles de Monchique hasta entrar en un bosque de alcornoques. Pasamos junto al Convento de Nossa Senhora do Desterro, donde nos detenemos para tomar resuello y admiramos las magníficas vistas del centro del pueblo. Continuamos subiendo bajo un denso bosque en el que se aprecian los temporales pasados hasta llegar a una pista asfaltada que es la que sube al Monte Foia. La seguimos en suave descenso hasta llegar al área recreativa con pozo de Portela das Eiras. Descansamos unos minutos y continuamos por un camino de tierra bajo un bosque de helechos y alcornoques hasta salir a la carretera M 501 junto al Barranco dos Pisões, atravesando Ribeira de Seixe, donde visitamos el Moinho do Poucochinho y un plátano centenario, clasificado como árbol monumental. El Moinho, completamente restaurado mantiene el azud y la acequia que llevaba el agua para mover el mecanismo, un horno de molinero y las dos plantas de trabajo. Unos paneles informativos nos indican que se trataba de un batán para trabajar la lana. Junto al Moinho un bonito área recreativa desde la que se puede ver la fuerza del agua bajando por el Barranco.
Continuamos unos metros por la carretera hasta una parada de autobús pintada semejando un molino completo por la artista Meire Gomes, cruzamos el río Seixe por un puente y comenzamos la segunda subida del día bajo otro frondoso bosque de eucaliptos, alcornoques y algunos castaños. Bajamos hasta la freguesía de Peso y continuamos por un camino asfaltado hasta el núcleo de Mata Porcas donde podemos ver una araucaria centenaria en la Quinta do Viador y una curiosa fuente bajo dos grandes magnolios en flor. Regresamos al punto de partida encontrando algunas fuentes y los restos de un molino de viento en la zona de Pomar Velho. Terminamos la ruta en la misma calle en la que la comenzamos a una muy buena hora de comer.
En resumen, ha sido una ruta bastante sencilla, por sendas cómodas, suaves subidas y bajadas y un ratito por caminos asfaltados sin tráfico. Todo el recorrido de hoy se puede ver en este track.
Tanto esta ruta, como muchas otras de las que hemos hecho y haremos, tienen su folleto informativo en la página web de Walking Portugal, con un buscador muy intuitivo y fácil de manejar.
No hay nada como caminar para tener la sensación de un país. Un bello paisaje es como una pieza musical; debe tomarse en el tiempo correcto. Incluso una bicicleta va demasiado rápido.
Mowrer, Paul Scott. On going to live in New Hampshire. Wawake books House, Londres 1953
En esta ocasión nos dirigimos a Paderne, freguessia de Albufeira para hacer el Sendero ABF PR 1.1 en el que vamos a visitar parte del patrimonio construido de esta localidad. Se trata de una ruta no demasiado larga, con escaso desnivel y no exenta de lugares interesantes. Lo que ayer favoreció la caminata, las lluvias de los días pasados, hoy nos la ha entorpecido y hemos tenido que tomar la opción invernal que no es tan bonita como la estival.
El recorrido transcurre por espacios rurales humanizados, zonas de matorral, zonas agrícolas y elementos del patrimonio cultural edificado. El Castillo de Paderne, construcción de la última fase de la ocupación musulmana, y el puente del castillo son sin duda algunos de los conjuntos patrimoniales más importantes que podemos encontrar en el paseo. La ruta comienza en las laderas del Cerro do Leitão, donde disfrutamos de una hermosa vista panorámica sobre la llanura aluvial de Ribeira de Quarteira. Tras pasar el molino del castillo, donde destaca la presa, se llega a un espacio natural muy bien documentado en el que apreciamos la flora y fauna de estas llanuras aluviales. Al pasar el Castillo, la ruta se encuentra con una zona de asentamientos dispersos donde predominan los almendros, higueras y algarrobos. En lo alto del Cerro do Leitão, se encuentra el Molino de Leitão. Recientemente recuperado, es un elemento representativo de una actividad económica muy importante hasta la primera mitad del siglo pasado, cuando estos molinos fueron desactivados.
Comenzamos la caminata en el aparcamiento municipal junto al Centro de Salud en dirección a las escuelas, instituto y campos de deportes en suave subida por la Calle Escuelas. Enseguida salimos a campo abierto por una pista agrícola asfaltada entre huertos y plantaciones de naranjos y limoneros salpicados de olivos y algarrobos. hacia el primero km de nuestro recorrido llegamos a la Fuente de Paderne. Un complejo hidráulico construido en el siglo XIX y remozado a mediados del XX en el que tenemos unos depósitos de agua provenientes de un manantial cercano, un lavadero con abrevadero y unas acequias para aprovechar el agua sobrante en las huertas cercanas. Hoy día es un área recreativa con una torre de observación. Continuamos la caminata hasta llegar a un punto de información en el que nos indica la opción invernal y la estival. En principio, optimistas que somos, tomamos la opción estiva y, entre huertas, sembrados, norias y pozos llegamos hasta la rivera del Río Quarteira que hay que cruzar por un paso de pescadores. El río viene muy crecido y no hay posibilidad de cruce. Volvemos hasta el camino anterior y seguimos caminando paralelos al Quarteira en dirección hacia un gran viaducto por el que “vuela” la autovía A-22. Pasamos bajo el viaducto y continuamos caminando por la orilla del río. Enseguida llegamos a un azud que remansa las aguas para dar servicio a una azenha o molino de rodezno de época almohade que dio servicio al Castillo. Continuamos caminando hasta encontrar la vereda del trazado del sendero ABF PR 1 que viene de pasar el puente de Paderne, que tendremos ocasión de ver desde las alturas. En este punto comienza una dura subida hasta las inmediaciones de los restos del Castillo de Paderne. Se trata de una construcción almohade de finales del siglo XII que controlaba el paso por el puente y las alquerías de la zona.
Continuamos la caminata por una zona de edificaciones diseminadas por el mismo camino terrizo para ir subiendo por el Cerro de Leitao en cuya cima encontramos un molino de viento construido en el siglo XIX y restaurado recientemente con un pequeño museo relacionado con la molienda de cereales. En la puerta encontramos a Luis Vargas, encargado del molino que nos lo enseña muy amablemente. La visita merece la pena, tanto por el detalle de la reconstrucción como por la pasión que Luis pone en las explicaciones que nos ofrece. Retomamos la caminata en dirección a Paderne por un camino privado con servidumbre de paso que nos deja en unos minutos junto a las escuelas de Paderne. Pasamos junto a la Ermita de Nossa Senhora do Pé da Cruz, construida en el XVII y restaurada en el XVIII que se encuentra a la entrada de la localidad. Desde la Ermita hasta el aparcamiento hay una corta distancia.
En resumen, ha sido una caminata de unos 11 km por una zona del Algarve muy desconocida pero no por eso menos interesante y completamente alejada de los grandes núcleos turísticos que la caracterizan. Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado en este track.
Algunas personas caminan bajo la lluvia, otras simplemente se mojan.
Roger Miller
El 23/04/2022 hicimos esta ruta por el entorno de Querença, freguesia portuguesa situada al norte de Loule, en el distrito de Faro que agrupa los núcleos de Querença, Tor y Benafin. En aquella ocasión la meteorología no estuvo de nuestra parte y tuvimos un día bastante húmedo.
El Paraje Protegido de Fonte da Benémola se encuentra al noroeste del Núcleo de Querença y es un entorno de gran belleza. La zona está atravesada por el río Benemola utilizando parte del sendero señalizado LLE PR16 en una zona que llaman el berrocal. Atravesamos un frondoso bosque de ribera con numerosas plantas arbustivas (romero, torvisco, tomillo, lentisco, jaras, coscoja, mirtos y madroños) arbolado de dehesa (algarrobos, acebuches y alcornoques) o ribereñas (sauces, fresnos, chopos y adelfas). Esa densa vegetación sirve de hábitat a innumerables aves. como el martín pescador, la garza real, la garza blanca, la abubilla, el abejaruco y el ruiseñor, entre otras. Así mismo, a lo largo del río veremos especies acuáticas (peces y tortugas) y anfibias (salamandras, tritones y ranas). Si el agua es la mayor riqueza de este lugar, no lo es menos el patrimonio construido: molinos, acequias y norias.
Nuestra ruta tiene cuatro partes bien diferenciadas:
Desde la salida en Querença hasta el aparcamiento junto al inicio del sendero de Fonte da Benemola que discurre por el pueblo y caminos rurales encementados y asfaltados en la que nos iremos sumergiendo y empapando del entorno.
Una segunda parte por el sendero señalizado LLE PR16 junto al río y por el bosque de galería de gran belleza.
Dos subidas suaves hasta Corcitos y Fonte da Silva por un camino de montaña algo agreste.
El camino de vuelta, por pistas forestales en buen estado, carretera local y calles urbanizadas pasando por Borno, Cerca Nova, Pirineu, Varzea Redonda y llegada a Querença por la Rúa Manuel Gomes Guerreiro hasta la Iglesia Nossa Senhora da Assunçao.
Al igual que en aquella ocasión llegamos a Querença y dejamos el coche en un parking de 8 plazas junto a la iglesia. Comenzamos a caminar por el Camino de Portela en suave descenso, encontramos algunas fuentes, un tramo de calzada medieval y, a la salida de Portela recorremos como un km por la carretera que nos ha traído hasta Querença hasta llegar al aparcamiento señalizado al inicio del Sendero de Fonte da Benemola.
Hacia el km 2 de nuestro recorrido entramos en el sendero señalizado de Fonte da Benemola y junto al aparcamiento podemos ver los restos de una era y una construcción agrícola. El camino discurre entre muros de piedra seca con alguna vegetación casmófita (enraíza en pequeñas grietas) sobre la que destaca, de trecho en trecho, la señalización del sendero. Un poco más adelante veremos la primera noria en bastante buen estado y entraremos en un estrecho sendero por el que encontraremos otra noria y restos de canales y acequias.
A la vuelta al camino principal vemos los restos de un antiguo horno de cal, alguna noria más, los restos de un molino harinero y llegamos a la Fonte da Benemola que vierte sus aguas al río Benemola. Junto a la fuente se puede bajar (con mucho cuidado) a ver una pequeña cascada. Continuamos nuestro camino hasta llegar a un tramo del río en el que hay varias surgencias de agua conocidas como O Olho. Unos cientos de metros más adelante podemos cruzar un puente de pescadores y, casi enseguida, veremos el agua remansada, prueba de la potencia de las surgencias más abajo.
Restos horno de calO OlhoFonte da Benemola
A partir del km 5 de nuestro recorrido comienza una suave subida por una pista bastante descarnada de tierra rojiza y piedra suelta. Tras tres km de subida alcanzamos Corcitos, un sencillo núcleo poblacional con varias casitas con sus animales sueltos. En un recodo del camino nos encontramos con la Noria y Fuente de las Viñas. Un poco más adelante un lavadero con pozo y noria manual. Hacia el km 8,7 de nuestro recorrido llegamos a Fonte da Silva con un conjunto de lavaderos bajo un cobertizo techado, fuente y noria. Desde este punto comenzamos un suave descenso por una carretera local con tráfico escaso, y nos desviamos unos metros para ver una noria y fuente al inicio del camino de 7 fontes. Volvemos a la carretera que nos lleva a Cerca Nova, un núcleo de población con 8-10 casas muy cuidadas. A la entrada los restos de un lagar.
A partir de Cerca Nova continuamos por una carretera con poco tráfico por la que cruzamos los núcleos poco poblados de Pirineu, Varzea Redonda y , tras cruzar la carretera EM 324, y junto a una fuente dedicada al acordeonista Manuel Gomes Guerreiro, comenzamos una suave subida por la calle Azinhaga Profesor Manuel Gomes Guerreiro que nos deja en la plaza de la iglesia de Querença
En resumen, ha sido un día magnifico para caminar este bonito sendero, en el que ha acompañado la meteorología y, las lluvias caídas los días anteriores, nos han permitido disfrutar del espectáculo del agua, la fuerza y capacidad del Río y los trabajos que las personas han tenido que hacer en un intento de dominar la fuerza de las aguas. Ha sido una ruta preciosa, con paisajes muy variados, en la que nos hemos adentrado en el interior algarvio. Como curiosidad mencionaremos que a lo largo de todo el camino hemos encontrado numerosos ejemplares de orchis itálica (orquídea del hombre desnudo)
Sobre todo, no pierdas las ganas de caminar. Todos los días entro en un estado de bienestar y me alejo de todas las enfermedades. Me he metido en mis mejores pensamientos, y no conozco ningún pensamiento tan agobiante que uno no pueda alejarse de él.
Kierkegaard, Soren
Hace unos meses, en otra visita al Algarve hicimos la subida al Monte Foia, el punto más alto de esta región portuguesa. En esta ocasión nos animamos a subir A Picota, el segundo punto más alto de la zona. Tiene una altitud de 778 m y en su cima se encuentra una torre de observación forestal y el vértice geodésico. Ofrece una singular panorámica en la que destaca una vasta extensión del litoral algarviano y muestra toda la belleza de la región. La Serra da Monchique es una cadena montañosa al oeste del Algarve que, por su cercanía al mar, posee un clima subtropical húmedo con precipitaciones anuales ente 1000 y 1500 mm, lo que asociado a unas temperaturas suaves permite la existencia de una rica y variada vegetación entre la que destaca el roble de Monchique, los castaños y un gran número de endemismos. En la zona hay también un complejo termal, Caldas de Monchique y abundan los arroyos por todas partes.
Iniciamos la caminata en el aparcamiento a la salida del pueblo junto a la N-266 dirección Lisboa. Enseguida tomamos una pista forestal que nos va a acompañar la mayor parte del camino. Esta pista tiene muchos tramos asfaltados alternando con otros tramos de tierra compactada. Al principio vamos rodeados de huertos de cítricos (limoneros, naranjos y mandarinos) con los habituales cultivos de subsistencia. A medida que vamos ganando altura esos cultivos dejan paso a los bosques de eucaliptos, alcornoques, encinas y pinos. La subida es constante hasta el km 3 de nuestro recorrido en el que encontramos de nuevo la carretera N-266, la seguimos unos 50 metros para tomar una bifurcación señalizada en la que la subida se hace más intensa. Vamos encontrando algunas casas aisladas hasta el km 5 en el que entramos en una pista forestal de tierra cruzada por algunos cursos de agua fruto de las lluvias de estos días. La pista se va cerrando progresivamente hasta llegar a una planicie a unos 700 m de altura en la que ya vamos teniendo buenas vistas del entorno y nos vamos encontrando señales del GR 13 o Vía Algarviana, un sendero pedestre que recorre el sur de Portugal desde Alcoutim hasta el Cabo de San Vicente. La pista nos deja al inicio de la subida a la cima. Ésta se compone de una piedras oscuras de origen magmático que coronan la montaña. Se sube siguiendo los hitos de piedra que algunos montañeros han ido dejado como orientación. En la cima hay una torre de observación forestal que se distingue desde todo el valle y un vértice geodésico muy potente.
El camino de regreso se hace siguiendo la Vía Algarviana bajo bonitos alcornocales con ejemplares de gran porte. Los cinco kilómetros de bajada se hacen en un suspiro y entramos en Monchique por la carretera que sube desde Portimao. Cruzamos la parte sur del casco histórico hasta llegar a la Plaza del Mercado y continuamos hasta el aparcamiento junto al instituto de educación secundaria donde dejamos el coche esta mañana.
En resumen, ha sido una caminada de 11,50 km con un desnivel positivo de 451 m en la que hemos disfrutado de una buena mañana para caminar. Todo nuestro recorrido ha quedado registrado en este track.
A través del andar el hombre construye el paisaje que le rodea.
Franco Careri, El andar como práctica estética
Iniciamos nuestra vuelta por el Algarve portugués con esta ruta considerada recientemente por la European Best Destinations como la mejor excursión o ruta de Europa para practicar el senderismo. Estas menciones suelen ser meros reclamos turísticos pero en este caso merece la pena incluirla entre los mejores lugares que ver en Portugal. Lo bueno de esta ruta es que se puede iniciar desde cualquiera de los aparcamientos cercanos a las playas que se visitan y hacer el recorrido bien lineal y retornando al punto de inicio tomando un taxi o bien haciendo el recorrido de ida y vuelta, como hemos hecho nosotros.
En los últimos años hemos hecho este mismo recorrido, o parecido, en muy diversas ocasiones y con muy variadas compañías, lo cierto es que nunca defrauda. Personalmente creo que esta época es una de las mejores para hacerlo ya que no hace mucho calor, y por la temporada baja no está excesivamente masificado. Lo hemos iniciado en la Praia da Marinha en el municipio de Lagoa y hemos llegado hasta el Vale do Centianes, punto final de la ruta “oficial”. Se puede prolongar hasta Algar Seco, por esta parte final, o se puede comenzar un poco antes de la Praia da Marinha en las inmediaciones de la Ermida de Nissa Senhora da Rocha. El trayecto está perfectamente señalizado con balizas rojas y amarillas.
Comenzamos la caminata en la Praia da Marinha con sus acantilados rojizos de piedra caliza, con bellos arcos de piedra fruto de la erosión en medio de unas tranquilas aguas turquesa. Muy cerca, encontramos la Praia da Mesquida, una playa muy pequeña que, en verano, suele estar saturada. Siguiendo las pasarelas de madera llegamos al primer Vale Suspendido que cuenta con su panel informativo. Termina en la Praia Cao Ravioso, una pequeña playa a la que únicamente se accede por mar. El nombre de Valles suspendidos o colgantes hace referencia a los arroyos o torrentes de agua que han modelado estos acantilados mediante la erosión en sus diversas formas. Actualmente, apenas se observan estos cursos de agua (leves marcas de escorrentía) pero si que podemos apreciar sus efectos sobre el paisaje. La siguiente playa es la espectacular Playa da Corredoura, una de las más largas, encuadrada por un gigantesco acantilado de piedra con una cueva en cada extremo. Una decena de metros más adelante encontraremos la Gruta de Benagil, un gigantesco Algar (zona de erosión vertical como un pozo o una chimenea que comunica con el mar) que es conocida como la “Catedral del Algarve) En su interior se encuentra la Praia do Algar do José Rodeira sólo accesible desde el mar. La siguiente playa es la de Benagil, en la que hay bastantes servicios de restauración y en la que se pueden alquilar los kayaks y las barcas para acceder al Algar de Benagil.
Continuando la caminata subimos por unas escaleras de piedra para llegar a la siguiente playa, la Praia do Carvalho, una de las más fotografiadas. Se accede por una túnel tallado en piedra cuyos escalones te transportan a otra dimensión. Continuamos la marcha subiendo por unas largas escaleras y pasando por diversos algares hasta llegar a la Grtoa do Coraçao que veremos desde las alturas y el Mirador Leixao do Larao, con un área de descanso con bancos y mesas. Continuamos hasta Cabo Carvoeiro en el que la línea de acantilados se ve interrumpida por otro Valle que, en su día, fue desembocadura de un río. Junto a éste encontramos la Praia do Vale Esninhaço. Continuamos la ruta con el Faro de Alfazina en el horizonte. Construido a finales del siglo XIX fue electrificado en 1950 y automatizado en 1981. Tras una fuerte subida llegamos a la explanada del faro y podemos admirarlo desde cerca. Continuamos por el acantilado, en una zona ya más urbanizada para llegar a la Praia do Vale Centianes, final oficial de nuestra ruta. En esta playa hay un moderno restaurante con inmejorables vistas sobre el Atlantico. Siguiendo la línea de la costa podemos ver el skyline de Lagos, Portimao, Carvoeiro, las grandes urbes del Algarve. En este punto iniciamos el regreso hasta la Praia da Marinha, donde hemos dejado el coche.
El día ha salido bastante bueno para caminar y nos ha permitido hacer los 13,39 km de este recorrido en unas 5 horas contando las paradas. Aunque el recorrido está perfectamente señalizado y balizado, nuestros pasos han dibujado este track.
(…) En estos libros no está el conocimiento, lo que hay en ellos son índices. Tú tienes que ser capaz de poner en práctica lo que sugieren para conocer lo que los índices indican. Tienes que caminar con tus propios pies, en la dirección que señalan, para corroborar por ti mismo y vivir el conocimiento al que se refieren.
Castaneda, Carlos. El lado activo del infinito. Penguin Random House, 1998
La Asociación La Muntaya del Voltor es la responsable de un proyecto para gestionar el espacio, recuperación de los valores naturales y culturales y regulación del uso público de los espacios naturales de las fincas Can Costa, Son Moragues, Son Gual y Son Gual Petit. El acceso a la Muntaya del Voltor está regulado con el objetivo de minimizar el impacto humano en las zonas de actuación por lo que se ha establecido un cupo máximo de visitas diarias para mitigar la masificación y mantener una experiencia de calidad para los visitantes. Para realizar esta ruta circular, se tiene que pedir permiso de paso al teléfono 619591985 o al correo electrónico info@muntanyadelvoltor.com. El permiso se debe de solicitar al menos con dos días de antelación de lunes a viernes en horario de 9:00 a 14:00.
Aunque hace unos días ya hicimos esta ruta por la zona, cuando nos comunicaron la concesión del permiso decidimos aceptar para tener una visión más completa de este espacio natural. La zona regulada comprende los senderos al Pla des Pouet, Mirador de Ses Puntes y Coll de Son Gallard. El camino del Arxiduc se puede realizar sin pedir permiso y pasando por la finca pública de Son Moragues.
Así pues, esta mañana, a pesar de lo nublado que estaba y la consabida amenaza de lluvia decidimos coger el coche y dirigirnos nuevamente a Valldemossa para hacer esta excursión. Aparcamos el vehículo al final del Carrer des Oliveres al comienzo del sendero paralelo a la calle pero por una zona de hierba y bosque. El sendero, en fuerte y pedregosa subida nos lleva a una puerta tras la que hay una caseta de información en la que nos piden el permiso de paso. Resuelto este trámite, continuamos la subida bajo un denso encinar hasta llegar al mirador de Son Gual, con unas vistas de Valldemossa (como está completamente nublado solamente podemos intuir la silueta de Valldemossa abajo en el llano). Giraremos a la izquierda, mientras vamos encontrando por el camino el habitual rastro de las labores de carboneo con eras, bases de cabañas, hornos de carbonero , etc. en el camino que nos lleva al mirador de na Torta. Por el camino nos encontramos con un gran rebaño de cabras silvestres que nos miran con recelo. En el mirador la misma estampa de antes: densas nubes, intuición del Mare Nostrum enfrente y poco más.
Seguimos con nuestro baño de bosque (shinrin yoku) mientras giramos a la izquierda para dirigirnos al Pla des Pouet, situado a 685 m de altitud, es una explanada en medio del bosque de encinas. Aquí vemos un pozo de piedra, de ahí el nombre que recibe este lugar. Aquí encontramos un cruce de caminos. Nosotros giramos a la izquierda, dirección al Mirador de ses Puntes. Este mirador es el más amplio de todos los que visitamos con su característico acabado almenado. Continuamos subiendo hasta la Talaia Vella (825 m) con su vértice geodésico y amplias vistas (suponemos) Continuamos en suave descenso hasta llegar al refugio del Arxiduc. Estratégicamente situado tiene amplias vistas sobre las posesiones del archiduque incluida su residencia junto al mar Son Monroig. Nos tomamos un ligero descanso y continuamos la caminata.
Continuamos bajando para girar a la izquierda y acercarnos al mirador des Garriguer con la esperanza de que levanten un poco las nubes y tener algunas vistas. Seguimos por el sendero de la izquierda, que nos enlaza con el camino del Arxiduc en sentido contrario al que lo hicimos el otro día. Giramos a la izquierda dirección al Coll Gallard. Seguimos recto en subida, giraremos a la izquierda y seguimos en subida dirección al pas d’en Gallard, en este tramo de camino, vamos cresteando y el otro día tuvimos unas bonitas vistas de Sa Foradada. Hoy seguimos viendo cabras haciendo sus cosas de rumiantes. Nos acercamos al Puig Caragolí (925 m) y lo subimos para hacer un descanso y tomar una fruta. Hacemos unas fotos y continuamos. Nos encontramos con un nutrido grupo de alemanes en el Puig Gros y continuamos hacia el Pla de ses Aritges, giramos a la derecha, tomando el camino de Ses Fontanelles para pasar por el mirador de ses Bases. Entramos de nuevo en un encinar, seguimos con el baño de bosque y, más adelante, giramos a la izquierda, para tomar el camino del Ranxo d’en Sutro, en bajada. Nos asomamos a un mirador y podemos ver el Valle de Valldemossa. Retrocedemos para llegar a una bifurcación en la que giramos a la derecha, dirección Valldemossa (en un cartel realizado a mano) pasamos una puerta menorquina que nos informa que estamos de nuevo en la finca de Son Gual, seguimos un pedregoso camino hasta la oficina de información, giramos de nuevo a la izquierda y bajamos por Camí del Teix hasta donde tenemos el coche aparcado.
Al final nos ha quedado una ruta no excesivamente larga, han salido 13,38 km de longitud media, sin grandes desniveles en la que hemos disfrutado del bosque mediterráneo y aunque el día no ha acompañado con las vistas, nos ha permitido ver muchas cabras silvestres y de un paseo en muchos momentos solitario. Todo el recorrido de esta ruta ha quedado registrado en este track.
Hay algunas cosas buenas que decir acerca de caminar…, por ejemplo, requiere más tiempo que cualquier otra forma de locomoción excepto reptar. En consecuencia, dilata el tiempo y prolonga la vida, que ya es de por sí demasiado corta para desperdiciarla con la velocidad… Caminar hace que el mundo sea mucho más grande y, por ello, más interesante. Uno tiene tiempo para observar los detalles
Abbey, Edward Paul. Dessert Solitaire, 1966
Hoy nos dirigimos a la localidad de Deiá, que contó con ilustres vecinos como Robert Graves, el pintor surrealista francés Esteban Francés o el archiduque Luis Salvador de Austria, para hacer esta vistosa excursión en la que recorremos la costa de Deiá y sus bonitas calas, pasamos por Llucalcari (una aldea de Deiá con sus casas tradicionales) y regresamos a Deiá recorriendo otro tramo del sendero GR 221 conocido como el Camí de Castelló. La primera parte de la ruta discurre por el conocido Camí dels Pintors, por la cantidad de artistas plásticos que se afincaron en la zona, que es un camino muy pintoresco al borde de los acantilados y “protegido” por una elaborada barandilla de ramas de acebuche no exento de peligros por los desprendimientos que han tenido lugar en la zona y que hacen el camino un poco difícil. En todo caso no es un camino recomendable para aquellas personas que sufran de vértigo.
Comenzamos la caminata en el aparcamiento público junto a la carretera Ma-10 que une Valldemossa con Deiá a la entrada de esta localidad. Caminamos dirección Deiá por una pasarela de madera paralela a la carretera hasta llegar a la calle del Teix que desciende paralela al Torrent Major que baja con un buen caudal de agua. Un poco más abajo nos encontramos con los Rentadors des Siquio (lavaderos) y un pequeño puente sobre el torrente. Más adelante, pasamos ante el Refugi de Can Boi instalado en una gran casa recientemente restaurada. Llegamos a una bifurcación y tomamos el Carrer d’es Clot en el que vemos una curiosa fuente a nuestra izquierda con un canalizo que dirige el agua sobrante a un acequia de riego. Terminamos el asfalto y entramos en el Camí des Ribassos. Es un camino de tierra entre huertos y bancales de olivos, almendros y otros árboles frutales. Un poco más abajo llegamos al Pont des Torrent, un puente de madera que cruza sobre el Torrent Major. Tomamos la carretera asfaltada que conduce hasta la bonita Cala de Deiá en la que también desemboca el Torrent. Vemos varadas las pequeñas embarcaciones que usan los pescadores y la playa (sin arena, de piedras) Poco antes de llegar a la Cala vemos el arranque del Camí dels Pintors, que comienza subiendo por unas escaleras empedradas y luego va bordeando la cala ofreciendo muy buenas vistas. En este punto un cartel indicando la posible peligrosidad del tramo que comenzamos. Hay unos indicadores en madera que señalan Bens de Avall-Soller que es la dirección que debemos de seguir. Vamos recorriendo
pequeñas calas, más o menos inaccesibles y los caminos escalonados que bajan desde las casas de veraneo que hay por la zona. Tras pasar por varias explanadas con miradores naturales llegamos a la Playa de Es Canyaret o Playa de Llucalcari. En este punto iniciamos un camino en suave ascenso que nos lleva a Llucalcari, un lugar con unas 15 casas, una ermita del siglo XVII y y un hotel instalado en una antigua torre vigía. Desde este lugar accedemos a la carretera Ma-10, la cruzamos y tomamos un camino asfaltado que lleva a la urbanización de Son Coll.
El camino asciende bajo una pinar de repoblación hasta llegar a un camino de tierra que enlaza con el Camí de Castelló (GR 221). Al comienzo del camino pasamos por la Font de ses Mentides, una mina de agua muy bien conservada. Tras dos kilómetros de revueltas alcanzamos el punto más alto de la ruta y la bifurcación con el Camí de Castelló donde nos encontramos con una familia de ovejas en medio del camino. Tomamos la bifurcación a la derecha y las ovejas nos siguen hasta el Camí de Castelló. Éste comienza con una cuesta empedrada, desciende a media ladera de la montaña y, en lontananza podemos ir viendo el mar y los acantilados. Pasamos por lugares realmente bonitos antes de llegar a la urbanización de Ses Coves antes de desembocar en la Ma-10 que recorreremos durante un kilómetro hasta llegar a una bifurcación que da comienzo al Camí de Sa Pesta. En este camino pasamos por varias fincas de olivar y, finalmente, llegamos a un saltador justo enfrente del Pont des Torrent por el que pasamos esta mañana. Ya sólo nos queda recorrer el Camí des Ribassos en dirección a Deiá para llegar al punto de partida en el que tenemos aparcado el coche dando por finalizada esta bonita excursión.
En resumen, ha sido una ruta muy bonita y variada en la que hemos recorrido 12,60 km con un desnivel de 261 m. Todo el recorrido de hoy ha quedado grabado en este track.
Y qué sucede cuando no sabemos hacia dónde vamos? ¿Qué ocurre cuando no encontramos nuestro sitio, cuando el mundo nos da la espalda y de pronto nos sentimos perdidos, rechazados, abandonados? ¿Qué debemos hacer entonces? (…) Debemos caminar, dar un paso tras otro, da igual hacia dónde, da igual de qué manera mientras avancemos. Qué más da la dirección hacia la que uno camine, lo importante es no quedarse quieto. ¿Sabes por qué? Porque el paisaje, mi amor, es lo más valioso.
Sastre, Elvira. Días sin ti. Seix Barral, 2019
Nuevamente amanece un día bastante nublado, ventoso y con pronóstico de lluvia a partir de la una de la tarde. Buscamos una ruta sencilla, no excesivamente larga y con lugares en los que refugiarnos en caso de lluvia. Encontramos ésta en el entorno de Lluch no muy larga, con varios refugios a lo largo del camino y sin excesiva dureza. Nuevamente caminamos bajo un denso bosque de encinas en el que a cada paso afloran vestigios de las actividades laborales del pasado. Nos vamos encontrando hornos de cal, eras y cabañas de carboneros y restos de corraletas para guardar el ganado herbívoro. Hemos seguido el trazado “oficial” del itinerario nº 1 que sigue parcialmente el sendero GR 221 y el camino real entre Lluch y Pollença. Completamos la ruta con una visita rápida al Santuario de Lluch y su bonito jardín botánico.
Iniciamos la caminata desde el aparcamiento del Refugi de Son Amer siguiendo las balizas del sendero de gran recorrido GR-221 en dirección al Refugi Pont Roma y Pollença. En sus primeros metros el sendero transita paralelo al torrente Lluch, lo cruza por un puente de piedra y se interna en un encinar por el Camí de La Ermita en suave subida. Pasamos junto a la Fuente de s’Ermita y, a media subida, nos desviamos hacia el mirador del Centenario del Fomento turístico en el que tenemos unas amplias vistas sobre el valle de Lluch, el imponente santuario con su escolanía, fonda y hospedería. Regresamos al cruce y nos dirigimos al Coll Pelat y, desde allí, al Coll des Pedregaret. Llegamos al final de la finca, pasamos por un saltador y salimos a un camino de cemento. A la derecha vemos el camino para subir al Puig Tomir y una verja que cierra el camino a una embotelladora de agua. Descendemos por el asfalto hasta la finca pública de Binifaldó dedicada a la educación ambiental. Un poco después de las casas vemos una señal que marca el Cami Vell de Lluch que desciende hacia Pollença. Después de caminar unos minutos llegamos a una bifurcación. A la derecha marca para el Refugi Roma y un itinerario sensorial. Nosotros tomamos el camino a la izquierda. Cruzamos la carretera y entramos en la finca Pública de Menut II donde se encuentra un centro de prevención de incendios, un horno de cal muy bien conservado y un refugio para los agentes forestales. Dejamos el camino de la finca y tomamos un sendero pedregoso que nos conduce al Área Recreativa de Es Espiraxell. Continuamos junto a un canal hasta una nueva bifurcación que nos marca en un indicador Es Camell, una roca que, producto de la erosión kárstica tiene forma de camello o de tortuga. Dejamos este camino a un lado y tomamos por un lateral del campo de fútbol hasta llegar a un camino que señala el santuario de Lluch.
El santuario es enorme, visitamos el Jardín Botánico, la plaza principal y los porches y la hospedería. Salimos del santuario por un arco y nos encaminamos hacia el refugio de Son Amer. Por el camino encontramos el antiguo molino de Lluch restaurado hace unos años. El camino se dirige a una puerta menorquina y a una vereda empedrada que asciende suavemente hacia el Refugio de Son Amer. Comienza a llover un poco y el suelo se pone un poco resbaladizo. Aproximadamente un km más adelante encontramos el refugio situado a 545 m de altitud. Tiene un mirador sobre el valle de Lluch y parte de la Sierra de Tramontana y podemos ver el Puig d’en Galileo, Massanella, Puig Major, etc. Desde el refugio sólo nos queda bajar hasta el aparcamiento y meternos en el coche antes de que se ponga a llover con más fuerza.
En resumen, la excursión ha sido muy llevadera y podría catalogarse como fácil. La mitad del recorrido transcurre por el GR 221, todos los puntos conflictivos están señalizados y no ofrece ningún problema de orientación. A nosotros nos han salido 10,98 km con la visita al Santuario y todo el recorrido lo hemos dejado grabado en este track.