Camino de los Faros. Quinta etapa: Laxe-Porto de Santa Mariña

Desplazarse por el mundo es una parte esencial de la experiencia del ser humano.

Shane O’Mara, Elogio del Caminar, Anagrama, Col. Argumentos

Nuestra quinta etapa del Camino de los Faros transcurre entre la localidad de Laxe y el puerto pesquero de Porto de Santa Mariña. Sobre el papel es un etapa fácil con dos pequeñas subidas al comienzo de la ruta y a partir de la playa de Soesto tiene un perfil relativamente llano recorriendo la Playa y la laguna de Traba y las localidades de Camelle y Arou.

Ha estado lloviendo parte de la noche pero a las 7 de la mañana no llueve, pero está muy cubierto. En todo caso, nos preparamos para la lluvia y salimos de nuestro hotel a las 7:45 en dirección al puerto de Laxe. Allí coincidimos con José María y Jerry que van a desayunar. El primer hito del día de hoy es la Iglesia de Santa María de la Atalaya. De estilo gótico bastante macizo, desde su pórtico hay una excelente panorámica del puerto. El camino comienza en una suave subida hacia el Monte da Insua. Al acabar el núcleo urbano de Laxe un camino a la derecha nos indica la ruta hacia el faro coincidente, parcialmente, con el sendero señalizado PRG-70. Antes de llegar al faro ya se pueden ver los acantilados de este monte, lugar de trabajo de los percebeiros.

Casi sin darnos cuenta llegamos al faro, un cilindro blanco cubierto de azulejos blancos. Cerca del faro hay una escultura homenaje a los hombres de la mar. Las vistas, a pesar de la niebla y el cielo encapotado, impresionantes: desde el faro de O Roncudo, Porto Corme, Balarės, al otro lado el camino que nos queda por recorrer.

Continuamos el recorrido y pasamos por la Furna da Espuma, con la marea alta el batir de mar hace una espesa espuma, la playa de Os Cristais un lugar en el que se arrojaban botellas y otros recipientes y el mar los devuelve pulidos. El camino bordea el cementerio y se introduce en un Helechal de más de un metro de alto que con la lluvia de la noche nos deja completamente empapados. Asi alcanzamos la ensenada da Baleeira, nos dirigimos por un estrecho sendero hacia la Punta do Castro y nos desviamos a la izquierda para subir al Peñón de Soesto, máxima elevación de la etapa. Desde la cima otra panorámica impresionante: hacia atrás el camino recorrido hoy por el Monte da Insua a la izquierda la playa de Soesto y la punta de Catasol. En la cima nos encontramos con María y Laura que comenzaron el camino de los faros en Malpica y que hoy lo dejaban por compromisos académicos.

Tras un descenso muy resbaladizo llegamos a la playa de Soesto. Cruzamos un riachuelo que desemboca en la misma playa y nos dirigimos a las dunas por una amplia pasarela que lleva hasta la playa y laguna de Traba.

El espacio natural de Traba se compone de un espacio dunar que separa la playa de la laguna. Es el hábitat de numerosas especies voladoras y vegetación adaptada a esas condiciones extremas. Lugar ideal para la observación de aves, cuenta con varios observatorios adaptados.

El camino de la laguna termina en Mormodo. Aqui comienza un camino con un paisaje muy diferente al habitual: grandes formaciones rocosas que la erosión ha modelado con formas muy caprichosas. Todo esté camino desemboca en Sabadelle y, posteriormente en Camelle que se prepara para la noche de San Juan.

Llegamos a Camelle por su playa que atravesamos para llegar al paseo marítimo. Entre diversos monumentos que recuerdan los múltiples naufragios acontecidos en la zona. Junto al espigón del puerto podemos ver la humilde choza en la que vivió Manfred Gnadinger (Man) un artista alemán enamorado de la zona y que realizó numerosas esculturas con los cantos de la zona. Falleció en 2002 y dejó una obra única que está en un estado de abandono total.

Continúa el camino junto a la choza de Man en dirección a Arou. Un camino entre muros de piedra nos conduce al Porto de Lagoa, un pequeño puerto en el que se resguardan algunas barcas. El camino continúa hasta la playa de Arou. A la entrada del pueblo hay un área recreativa en la que tomamos un refrigerio. Pasamos por debajo del pueblo en dirección a una pasarela que continúa por senda hasta una ensenada con grandes cantos rodados en las orillas. Este tramo finaliza en un mirador desde el que sale un camino hacia Playa Lobeiras.

Una playa casi virgen con cuatro barcas y unas casetas de aperos. El camino vuelve a los grandes bloques de piedra con formas caprichosas. El tramo, y nuestra etapa finalizan en Porto de Santa Mariña. El acceso se hace por la playa saltando por encima de grandes cantos rodados. Llegamos al Porto con nuestros amigos Juantxo y Rosa con los que comemos opiparamente en su furgoneta.

Ha sido una etapa relativamente fácil en la que nos ha llovido un poco pero al final se ha quedado un día espléndido. La señalización sigue siendo correcta pero a los caminos les falta un poco de mantenimiento.

Todo el trasiego de esta etapa ha quedado registrado en este track.

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