Camino de Santiago Francés. Décimo séptima Etapa: Carrión de los Condes- Lèdigos

Cada vez que se reduce a un mínimo el lapso de espera entre el deseo y la satisfacción, un dios vengativo exige un precio: el que lo obtiene todo, o lo recibe de inmediato, pierde la dicha de su disfrute.

Kohler, Andrea. El tiempo regalado: un ensayo sobre la espera. Libros del asteroide Barcelona 2018

En nuestra décimo séptima etapa de este Camino de Santiago francés nos desplazamos entre las localidades palentinas de Carrión de los Condes y Ledigos. Es otra etapa llana por rectas interminables que discurre en su mayor parte por pistas de tierra fina. El tramo entre Carrión de los Condes y Calzadilla de la Cueza es el tramo de este Camino Francés más largo sin pueblos intermedios y sin servicios.

Comenzamos a caminar en Carrión de los Condes desde la plaza junto a la Iglesia de Santiago, seguimos por la calle Esteban Collantes, doblamos a la izquierda buscando el Río Carrión y su magnífico puente de piedra. Dejamos a la izquierda el Hotel Monasterio de San Zoilo hasta llegar a una rotonda, cruzamos la N-120 y continuamos por una carretera local que conduce a Villotilla. A unos cinco kilómetros y medio, junto a un área recreativa, tomamos la Vía Aquitana (señalizada con su correspondiente mojón) una calzada romana cubierta de tierra. Es una larguísima recta de 12 kilómetros salpicadas de varias áreas de descanso. En la primera que encontramos, hacia el km siete de nuestro recorrido, hay un café ambulante bastante bien surtido. Nos detenemos para un ligero refrigerio y un breve descanso. Cruzamos la carretera que va a Bustillo del Páramo y hacia el km 12 de nuestro recorrido encontramos una fuente con un pequeño cobertizo de adobe en la que nos detenemos de nuevo para tomar una fruta. En este punto encontramos también los mojones del la Cañada Real Leonesa que tanta importancia ha tenido con la transhumancia. Continuamos camino por una vía que parece no tener fin. Cuando casi comenzábamos a pensar que Calzadilla de la Cueza no existía avistamos la parte alta de una torre de Iglesia en lontananza. Finalmente, y tras un recodo del camino aparece Calzadilla. Como son cerca de las dos de la tarde nos detenemos para comer ya que Ledigos está a casi siete kilómetros.

Salimos de Calzadilla y cruzamos el Río Cueza por la N-120 y proseguimos por un andadero paralelo a esta carretera. Aunque ya no quedan restos del antiguo Hospital de Peregrinos de Santa María de las Tiendas, en su lugar hay una explotación agraria con ese topónimo donde hoy parece que se está realizando una montería. Tras tres kilómetros por este andadero el camino se separa de la carretera tras una loma. A la bajada, el camino se cruza de nuevo con la N-120 a la entrada de Ledigos. Como no pudimos reservar alojamiento en Terradillos de los Templarios hoy detenemos la ruta en Ledigos y nos dirigimos a nuestro alojamiento.

Durante la cena comunitaria en el albergue nos sentamos junto a Mateo y Fari, una pareja de mallorquines amantes del Camino con los hemos coincido en todas estas etapas.

Con Fari y Mateo

En esta etapa hemos recorrido 24,100 km en un tiempo de 7 horas 34 minutos contando las paradas. Ha sido una etapa bastante monótona en un día frío y con amenaza de lluvia constante en la que lo más reseñable ha sido la salida de Carrión de los Condes y el haber salido indemnes de esa larguísima recta de 17 kilómetros.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado grabado en este track.

Camino de Santiago Francés. Décimo sexta Etapa: Frómista- Carrión de los Condes

Caminar es un proceso continuo de auto renovación, de ganar tiempo al tiempo, de convertirnos nosotros mismos en espacio.

Molina, César Antonio. Todo se arregla caminando. Destino, Barcelona 2016

En nuestra décimo sexta etapa del Camino de Santiago francés recorremos el camino entre Frómista y Carrión de los Condes. Sobre el mapa es una etapa sencilla y sin desniveles considerables por el mismo paisaje de los días anteriores: llanura cerealista y sin arbolado. El camino oficial discurre por un andadero junto a la carretera P-980 muy monótono. Nosotros hemos decidido hacer una variante señalizada que se aleja de la carretera por Villovieco. Esta variante vuelve al camino oficial en la localidad de Villalcázar de Sirga. Es muy recomendable en días de calor ya que, aunque es un poco más larga, se recorren unos siete kilómetros junto al Río Ucieza bajo un agradable bosque galería.

Después de la tormenta que cayó ayer por la tarde en Frómista el día ha amanecido bastante claro pero muy frío. Después de desayunar y dejar nuestro alojamiento el termómetro de la farmacia marca a las ocho y veinte cinco grados. Comenzamos a caminar buscando la carretera P-980 a su paso por Frómista (con acera) hasta cruzar la N-611 por un puente y la A-67 por un paso elevado junto al que hay un monumento al peregrino en acero corten. Seguimos por una senda/andadero paralelo a la carretera P-980 hasta llegar a Población de Campos. A la entrada de esta población encontramos un albergue con una escultura de una mano gigantesca y al otro lado la Capilla de San Miguel del siglo XIII junto a un área recreativa. Cruzamos Población de Campos y, justo antes de cruzar el Río Ucieza, tomamos la variante por Villovieco (bien señalizada) y pasamos junto a la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, de estilo tardorrománico, que estuvo anexa a un hospital de peregrinos. La variante se dirige a Villavieco por un camino rural desde el que vemos al grueso de los peregrinos que caminan junto a la carretera.

El día está muy soleado pero el aire sigue siendo muy frío. Al cabo de 3,4 km llegamos a la entrada de Villavieco en el que otro peregrino en acero corten nos da la bienvenida. Por un puente de piedra salvamos el río Ucieza que baja bastante crecido. La variante transcurre desde este punto por un camino paralelo al río y junto a tierras de cultivo. El bosque galería está repleto de aves que nos amenizan el caminar con su canto. Una solitaria cigüeña busca su alimento en una finca a nuestra izquierda. Esta variante es muy poco transitada y solamente nos encontramos con otra pareja de caminantes en los 6 km que hay hasta el lugar en el que se encuentra la majestuosa Ermita de la Virgen del Río con área de descanso con bancos en el que encontramos otras cinco personas. La iglesia, de una nave con gran cúpula, alberga una talla policromada de la titular del templo y un busto en alabastro de Santiago Peregrino. En este punto salimos a una carretera comarcal que en un kilómetro y medio nos deja en la entrada de Villalcázar de Sirga. En esta localidad sobresale la imponente iglesia gótica de Santa María la Blanca, con dimensiones catedralicias destaca un magnífico pórtico con doble friso tallado con el Pantocrátor rodeado por los evangelistas bajo la forma de los animales que los simbolizan (tetramorfos). Junto al pórtico un enorme rosetón hiperdecorado. En la plaza contigua una escultura de Pablo Payo, mesonero mayor del camino de Santiago, esculpido como peregrino medieval contemplando la iglesia cómodamente sentado mientras toma un refrigerio.

Saliendo esta localidad retomamos el andadero junto a la carretera. En este punto se inicia una suave subida hacia un collado desde el que ya divisaremos Carrión de los Condes. A la entrada de Carrión nos sale al paso la Ermita de la Piedad con una espadaña bastante deteriorada. Al poco encontramos otro peregrino, de bulto redondo, junto a la muralla oriental de Carrión que da paso al casco histórico. Muy cerca el Monasterio de Santa Clara con su bonito patio. Parte del monasterio es ahora albergue de peregrinos. Continuando camino encontramos la Iglesia de Santa María del Camino de estilo románico con friso decorado con una Epifanía con Herodes, la Virgen y el niño. Ya en el centro de la localidad destaca la iglesia de Santiago (hoy museo) con un espectacular friso escultórico con Pantocrátor rodeado por el tetramorfos. Bajo el friso una moldura de ajedrezado jaqués muy típico del arte románico. En este punto llegamos a nuestro alojamiento y dejamos el resto de Carrión para la etapa de mañana.

Una etapa en la que ha predominado el buen tiempo, sin dificultad alguna en la que hemos recorrido 20,800 km en cinco horas y 20 minutos incluyendo las paradas. La parte negativa del día es que Ángeles tiene una rodilla bastante hinchada y dolorida. A ver como evoluciona.

Todo el recorrido del día de hoy ha quedado grabado en este track.

Camino de Santiago Francés. Décimo quinta Etapa: Castrojeriz- Frómista

Caminar es nuestra manera fundamental de estar en el mundo, sumergirnos en nuestra movilidad ancestral en sintonía con los olores, colores, música y cambios atmosféricos. Acción y perfección íntimamente conectadas.

Molina, Antonio César. Todo se arregla caminando. Destino, Barcelona, 2016.

En nuestra décimo quinta etapa de este Camino de Santiago francés nos desplazamos desde la localidad burgalesa de Castrojeriz a la localidad palentina de Frómista. Aunque ha llovido varias veces durante la noche y el pronóstico es de lluvia durante toda la mañana, cuando salimos está muy nublado pero no llueve. En la etapa de hoy vamos a continuar con la tónica paisajística de estos días: etapa casi llana con una única “tachuela” de 927 m, campos de cereal, girasoles y remolachas hasta donde llega la vista y muy escaso arbolado. Algunos bosques de ribera junto a los ríos, un insignificante bosquete de pinos cerca de Boadilla del Camino y un par de ralas hileras de chopos a lo largo del Canal de Castilla. Lo más significativo el cambio de la provincia de Burgos por la de Palencia, un paseo por el camino de sirga junto al Canal de Castilla y la visita a la joya del románico de San Martín de Frómista.

Salimos de la Casa de la Unión en Castrojeriz donde nuestra anfitriona Beatriz nos ha preparado un suculento desayuno y un par de bocadillitos para el almuerzo. Pasamos junto a la Iglesia de San Juan, la fuente de San Juan a la salida de la villa y nos dirigimos hacia el río Odra por una pista que cruza la carretera comarcal. Lo cruzamos por un puente de madera (puente Bárcena) e iniciamos lentamente la subida al Alto de Mostelares (927 m) A lo largo de la subida y en la cima encontraremos algunos memoriales en recuerdo de varios peregrinos. En el alto disfrutamos de una panorámica amplia pero algo limitada por la presencia de negras nubes. Tras un llaneo de un km iniciamos el descenso, pronunciado al principio, pero que se suaviza progresivamente. Pasamos por un desvío señalizado hacia Itero del Castillo, pasamos junto a la Fuente del Piojo con un área recreativa en la que hay una food track instalada con mucho ambiente y, al cabo de unos cuatro km llegamos a la ermita de San Nicolás de Puente Fitero, reconvertida en hospital de Peregrinos. Un poco más adelante el mencionado Puente Fitero sobre el Río Pisuerga y entramos en la provincia de Palencia. Este puente, uno de los más largos del camino de Santiago cuenta con once arcadas de sillería correspondientes a varios reformas que han respetado su estilo románico original.

Pasado el puente nos desviamos por un camino a la derecha junto a una finca con grandes montañas de remolachas esperando ser cargadas. El camino es completamente llano y nos deja a la entrada de Itero de la Vega. Nos detenemos en esta localidad para tomar un café y dar cuenta de los bocadillos de Beatriz. Salimos de Itero por la calle de Santa Ana, junto a la iglesia parroquial, cruzamos una carretera local y comenzamos una suave y larga ascensión hasta un collado en el que encontramos una hilera de escuálidos pinos y desde el que divisamos en lontananza la localidad de Boadilla del Camino. El llaneo se hace eterno, sin puntos de referencia, ni árboles ni nada y, finalmente, llegamos a Boadilla del Camino en el km 19 de nuestra ruta. En esta localidad encontramos detrás de la iglesia y junto al albergue En el Camino, un espectacular rollo jurisdiccional gótico en una columna profusamente decorada donde se ataba a los condenados con cadenas antes de ser juzgados. Estos rollos sólo se erigían en las villas que tenía plena jurisdicción. En este caso el derecho a rollo le fue otorgado a la villa de Boadilla del Camino cuando se independizó de los señores de Melgar y Castrojeriz. A la salida de Boadilla podemos ver un palomar, donde antaño eran criadas aves para el consumo doméstico. Actualmente son un emblema de la comarca de Tierra de Campos en la que nos encontramos. Un camino agrícola nos lleva en kilometro y medio hasta el camino de sirga del Canal de Castilla.

El canal de Castilla fue una importante obra de ingeniería civil del siglo XVIII que se utilizó tanto para el transporte de mercancías hacia el norte como para la distribución del agua de riego. Seguimos por el camino de sirga hasta llegar a una magnífica esclusa cuádruple con la que se salvaba un desnivel de una decena de metros. Junto a la esclusa la casa del Esclusero hoy oficina de turismo. Cruzamos el Canal y nos dirigimos hacia Frómista.

Accedemos a Frómista por una carretera con aceras que pasa bajo las vías del ferrocarril. A la entrada de esta villa, visitamos la joya cultural de la jornada, la Iglesia de San Martín de Tours del siglo XII y una de las mejores muestras de la arquitectura románica en España. La iglesia de San Martín eclipsa completamente a la de San Pedro y la de Santa María del Castillo, muy cercanas. En este punto se encuentra nuestro alojamiento, por lo que aquí mismo cerramos la décimo quinta etapa.

Finalmente, en esta etapa hemos caminado 25,930 km en un tiempo total de 6 horas y 22 minutos incluyendo las paradas. Ha sido una etapa muy bonita, especialmente la última parte junto al Canal de Castilla y la visita al casco histórico de Frómista. Resaltar que lo más duro de la jornada, aparte de los dos pequeños aguaceros, han sido los llaneos interminables por la meseta de los que se suele hablar en los foros del camino.

Todo el caminar de esta etapa ha quedado registrado en este nuevo track.

Camino de Santiago Francés. Décimo cuarta Etapa: Hornillos del Camino- Castrojeriz

Con su velocidad y su intensidad narcisista, el corredor corrompe el espacio donde la gente va a caminar, a pensar, a charlar, y al contacto cotidiano. Perturba el sueño del paseante. Corre entre peatones que conversan. El corredor se opone a la sociabilidad y a la soledad, sudando en público ente ellos.

Castillo, Ramón del. El jardín de los delirios: las ilusiones del naturalismo. Madrid, Turner pg 191

En esta décimo cuarta etapa cubrimos la distancia entre Hornillos del Camino y Castrojeriz por unos paisajes muy parecidos a los de la etapa anterior con la diferencia de que ha estado lloviendo intermitentemente y a la hora de salir continuaba lloviendo y con rachas de fuerte viento. Todo hacía pensar que iba a estar lloviendo toda la mañana pero, afortunadamente, sobre las 11 de la mañana ha cesado la lluvia y hemos llegado al destino bastante secos y a muy buena hora.

Comenzamos a caminar por la calle principal de Hornillos del Camino en dirección hacia el ayuntamiento, la plaza mayor y la iglesia de San Román. A esa hora llovía con cierta intensidad y las rachas de viento hacía algo incómodo el caminar. A la salida del pueblo vemos los restos de algunos hornos de tejas a los que se atribuye el topónimo. Rápidamente pasamos a un pedregoso camino agrícola en suave ascenso por el que llegamos al primer collado del día de unos 935 m.s.n.m. Un breve descenso en el que pasamos junto a San Bol (a unos 200 m del camino) donde hay un albergue un un par de casas. Ascendemos a una segunda meseta un poco más baja que la anterior por un camino con grandes charcos y algunas zonas de barro. Esta segunda meseta es un poco más larga que la anterior, iniciamos el descenso y cruzamos la carretera local BU-P-4041. Pasamos junto a un solitario albergue (Fuente Sidres) con un tentador café abierto. Un par de kilómetros más adelante encontramos la ermita de Santa Brígida y descendemos hacia Hontanas.

Hontanas es una localidad con varios hoteles, restaurantes bares y todo tipo de servicios, por lo que aprovechamos para un ligero refrigerio. Mientras lo tomamos deja de llover, aunque sigue bastante nublado. Salimos de Hontanas junto a las piscinas municipales, cruzamos la carretera a Castrojeriz y avanzamos por una herbosa pista de tierra a media ladera de una sierra. Pasamos junto a los restos del Torreón de Hontanas y, un poco más adelante, un recodo del camino nos baja junto al asfalto de la carretera de Castrojeriz. Caminamos por un camino paralelo a la carretera hasta llegar a las ruinas del convento de San Antón.

Las ruinas del convento y del Hospital de Peregrinos que hubo en este lugar son visitables. Actualmente hay un pequeño albergue. En todo este espacio destaca la “tau” griega que identificaba a los monjes cuya orden fue famosa en la Edad Media por sus milagrosas curaciones del Fuego de San Antón, una enfermedad gangrenosa y del sistema nervioso que se contraía por la ingesta del cornezuelo, hongo parásito del centeno.

Continuamos unos metros por la carretera hasta volver al camino de tierra paralelo a la misma que nos lleva hasta Castrojeríz. Esta localidad, de origen romano, está asentada en la ladera de una colina y tiene una estructura muy alargada (su calle principal tiene alrededor de kilometro y medio) Entramos en Castrojeriz por la excolegiata de la Virgen del Manzano en la que destaca un fabuloso rosetón gótico. El los alrededores hay un par de albergues a ambos lados de la Calle Colegiata. Desde este punto tenemos una bonita vista de las ruinas del Castillo de Castrojeriz. Pasamos junto a la Iglesia de Santo Domingo y el centro de interpretación del Camino de Santiago, sellamos la credencial y continuamos por la Calle Real de Oriente hasta la plaza del Fuero que conmemora uno de los primeros fueros del Condado de Castilla. Continuamos hasta la Plaza Mayor (en obras) y enseguida llegamos a nuestro alojamiento.

Al final, nos han salido 20,870 km que hemos recorrido en 5 horas y 28 minutos incluyendo las paradas. Presentíamos un día pasado por agua pero al final hemos acabado bastante bien y a muy buen hora. Nuestra anfitriona, la donostiarra Beatriz nos ha recomendado un sitio para comer y, finamente, hemos terminado comiendo juntos. Un momento muy agradable disfrutando de los sencillos placeres de la buena mesa. Además, nos ha invitado al vino.

Todo el recorrido de la etapa de hoy se puede ver en este track.

Camino de Santiago Francés. Décimo tercera Etapa: Burgos- Hornillos del Camino

Caminar es un proceso continuo de auto renovación, de ganar tiempo al tiempo, de convertirnos nosotros mismos en espacio.

Molina, César Antonio. Todo se arregla caminando. Destino, Barcelona 2016 pg 74

Retomamos este Camino de Santiago francés en el punto en el que lo dejamos el pasado 20 de mayo. Así pues, sobre las 8 de la mañana cruzamos de nuevo el imponente Arco de Santa María que da entrada a la Plaza del Rey San Fernando donde tenemos una impresionante vista de esa maravilla gótica que es la Catedral de Burgos. Desde esta plaza nos dirigimos hacia la calle Fernán González, pasamos junto a la Iglesia de San Nicolás de Bari y pasamos junto al arco triunfal de Fernán Gonz ález de estilo herreriano, el monumento levantado por suscripción popular en homenaje al Empecinado para honrar la memoria del guerrillero y llegamos al arco de San Martín para pasar al Paseo de los Cubos. Seguidamente entramos en la zona universitaria hasta encontrar el Río Arlanzón, que cruzaremos por el puente Malatos. Pasamo por el parque y la Fuente del Parral hasta salir junto a la ermita de San Amaro y el Hospital del Rey. Nos desviamos a nuestra derecha por la Calle Benito Pérez Galdós que finaliza en una pista de tierra. A la derecha vemos el vivero de Los Guindales y, un poco más adelante llegamos a una rotonda en la que se encuentra la ermita del Hospital de Peregrinos Juan Mathé. A la izquierda está la entrada al pequeño núcleo de Villalvilla de Burgos (no pasamos por él) Cruzamos la rotonda y un pequeño riachuelo, Cauce Molinar, y nos adentramos por una pista de tierra en la meseta castellana. Cruzamos bajo las vías del ferrocarril y bajo diversas infraestructuras viarias, cruzamos de nuevo el Arlanzón por el Puente del Arzobispo y seguimos hasta Tardajos (la antigua Deobrigula) localidad que cuenta con todos los servicios. Como llevamos ya 10 km caminados paramos para hacer un ligero refrigerio e ir al aseo (Comentar que aunque estamos ya en temporada baja, el número de caminantes es bastante numeroso, por lo que conviene aprovechar estas ocasiones)

Salimos de Tardajos junto a la Iglesia de Santa Marina y la fuente de los cuatro caños y entramos en el Valle del Río Urbiel en dirección a Rabé de las Calzadas. En este tramo caminamos junto a una carretera comarcal con escaso tráfico. Salvamos los dos km que separan Tardajos de Rabé y por la Calle Baldomero Pampliega salimos a un nuevo carril en suave ascenso. A los dos km pasamos junto a la Fuente de Praotorre con una pequeña área recreativa. Continuamos caminando por el camino rural entre los rastrojos de los cultivos de cereales y grandes almiares de paja hasta alcanzar el collado de Matamulos (925 m) en que que hay un banco mirador con la leyenda Hornillos del Camino. Al fondo ya podemos ver el caserío de esta localidad que es nuestro destino en la etapa de hoy. Iniciamos el descenso por una cuesta pedregosa que hace honor al apodo de “matamulos” hasta llegar a la carretera comarcal y acceso a Hornillos del Camino junto al cauce del Río Hormazuela. Hornillos es el final de esta etapa y, entre su patrimonio histórico destaca la Iglesia de Santa María, junto a la que podemos contemplar la fuente del Gallo, que alude a una leyenda originada en la guerra contra los franceses. En la Calle principal encontramos, junto a nuestro albergue, la casa en la que Lourdes Lluc en 1990 inició el moderno movimiento de los hospitaleros voluntarios. Una placa sobre la entrada recuerda la efemérides.

Aunque el pronóstico meteorológico daba lluvias por la mañana, hemos tenido suerte y podido caminar sin sacar el chubasquero. Han sido 21,780 km que hemos realizado en 4 horas 39 minutos sin contar las paradas. Ha sido bastante fácil, con una suave brisa que ha facilitado el camino. La lluvia ha hecho acto de presencia justo cuando acabábamos de llegar al albergue después de comer y ha estado lloviendo buena parte de la tarde. Mañana es probable que los caminos estén un poco más embarrados.

Todo nuestro caminar de hoy ha quedado recogido en este track.

Continuamos nuestro Camino de Santiago Francés desde Burgos a Ponferrada

Los primeros pasos de una caminata de varias horas o de varios días son casi siempre los más delicados, en un principio, porque están llenos de entusiasmo, de energía, del sentimiento de que la ruta se abrirá a la medida del deseo.

Le Breton, David. Caminar la vida. La interminable geografía del caminante. Siruela, Madrid, 2023 pg 42

El próximo martes 15 de octubre saldremos desde Burgos para continuar nuestro Camino de Santiago Francés. En esta ocasión haremos 12 etapas entre Burgos y Ponferrada.

Burgos-León

El segmento lo hemos dividido en las siguientes etapas:

  • Etapa 13: Burgos -Hornillos del Camino
  • Etapa 14: Hornillos del Camino – Castrojeriz
  • Etapa 15: Castrojeriz-Frómista
  • Etapa 16: Frómista- Carrión de los Condes
  • Etapa 17: Carrión de los Condes-Lédigos
  • Etapa 18: Lédigos – Bercianos del Real Camino
  • Etapa 19: Bercianos del Real Camino-Mansilla de las Mulas
  • Etapa 20: Mansilla de las Mulas-León
  • Etapa 21: León – San Martín del Camino
  • Etapa 22: San Martín del Camino Astorga
  • Etapa 23: Astorga – Foncebadón
  • Etapa 24: Foncebadón- Ponferrada.
León-Ponferrada

Vamos a caminar unos 292 km en un terreno ondulado casi llano salvo en las etapas finales en las que superaremos los 1300 m de desnivel positivo. Esperemos que las condiciones meteorológicas sean favorables y que ya haya disminuido la masificación que dejamos en Burgos al principio del verano.

Cuando lleguemos a Mansilla de las Mulas enlazaremos con el Camino Lebaniego y Vía Vadiniense que hicimos a comienzos del verano.

En los próximos días iremos contando.

Circular desde Monte Gordo al Guadiana y vuelta por Mata das Dunas Litorais de Villareal de Santo Antonio

Caminar es la declaración más simple pero gloriosa de la independencia humana.

Minshull, Duncan. Beneath my feet. Writings on walking. Notting Hill Editions, 2020

Para nuestro último día en Portugal hemos elegido esta sencilla ruta porque se encuentra de camino a España, es sencilla y nos permite hacer la comida en A Chaminé en Altura, y tiene de todo: paseo por la playa, paisajes y bosques. Esta ruta une la Playa de Monte Gordo con la desembocadura del Guadiana y nos acercamos a Vila Real de Santo António para, a través de un extenso pinar, la Mata Nacional das Dunas de Vila Real de Santo António. regresar a Monte Gordo. El Parque Natural tiene un importante papel de protección de esta región, fijando el sistema dunar, controlando los vientos marítimos y haciendo de refugio de la fauna silvestre. Esta zona alberga una importante población de camaleones ibéricos. Dentro de la Mata das Dunas hay variedad de senderos que permiten realizar diversos recorridos y se puede llegar a varias playas. Nosotros hemos unido algunos de esos senderos para regresar a Monte Gordo.

Comenzamos la caminata desde el aparcamiento central de Monte Gordo que no está muy concurrido cuando llegamos. Desde el aparcamiento llegamos a la playa por un sistema de pasarelas que protegen las dunas. la marea está baja y se puede caminar por la parte dura de la arena. Caminamos en dirección E hacia la desembocadura del Guadiana. A esta hora en la playa hay bastantes pescadores y algunos bañistas que comienzan a llegar para disfrutar de este bonito día de domingo. Después de 4,5 km llegamos a la desembocadura del Río y podemos ver al otro lado Isla Cristina, Isla Canela, Ayamonte, el puente internacional que cruzaremos más tarde y la bonita localidad portuguesa de Vila Real de Santo Antonio. Llegamos a la altura de una laguna mareal (bastante seca) y tomamos un camino a la izquierda.

Caminamos por este carril aproximadamente durante 1,5 km hasta llegar a una explanada en la que encontramos una pasarela para bajar a la playa, el aparcamiento del tren turístico que, en verano, viene desde Vila Real y un camino asfaltado que se dirige hacia el núcleo urbano. Lo seguimos hasta una bifurcación hacia el oeste y entramos de lleno en un denso pinar de repoblación con pino carrasco y algunos pinos piñoneros. Hay que estar un poco atento a las bifurcaciones porque todo el parque es una extensa red de senderos en todas direcciones. Nosotros seguimos la señalización de A-1. Siguiendo estas señales llegamos a un extenso área recreativa con mesas y un pequeño quiosco, junto a un extenso parking de caravanas y algunos palomares. Seguimos la calle principal de Monte Gordo y llegamos de vuelta al aparcamiento tras dos horas y media de paseo.

En el camino de regreso a Altura para comer hacemos una parada en Cacela Velha, un lugar en el que el tiempo parece haberse detenido. Se encuentra inmerso en un paraje natural prácticamente inalterado que ofrece unas vistas panorámicas deslumbrantes a una ría y al mar. Aquí golpea una suave brisa costera amenizada por lejanos canturreos de gaviotas y todo ello bajo un radiante y hermoso cielo azul. Este lugar, envuelto por amplios sistemas dunares y bosques de pino piñonero, es uno de esos lugares que ver en el Algarve que ha sabido conservar hasta nuestros días su legado natural, su patrimonio arquitectónico y la esencia del pueblo portugués. El domingo es día de mercado, por lo que tras alguna compra volvemos al coche y a comer.

Todo el paseo de este domingo otoñal lo hemos dejado registrado en este track.

Subida al Monte Foia (902 m) desde Monchique. Ruta Circular.

Yo no camino para rejuvenecer ni para evitar envejecer, tampoco para mantenerme en forma o para batir récords. Camino igual que sueño, que imagino, que pienso, por una especie de movilidad del ser y de necesidad de ligereza.

George Picard.  Le vagabond approximatif. Ed José Corti, 2001

En nuestro segundo día en el Algarve subimos al Monte Foia en la Serra da Monchique, punto más alto del Algarve y excelente mirador desde el que se divisan los acantilados de la Costa Vicentina que caminamos ayer, el Cabo de San Vicente y su fortín, las localidades de Sagres, Lagos y Portimao y la desembocadura y estuario del Río Arade.

El Monte Foia (902 m.) está en la Sierra de Monchique, cadena montañosa al suroeste de Portugal que, por su cercanía al mar, tiene un clima subtropical húmedo asociado a temperaturas suaves que le permite la existencia de una variada y rica vegetación. Es frecuente encontrar robles, castaños y otras especies muy raras en el sur peninsular. En esta sierra se originan varios arroyos como el Seixe, el Aljezur o el Odiaxere. Esta área montañosa de origen magmático, se encuentra entre las sierras de Caldeirão (al este) y Espinhaço de Cão (al oeste).
La localidad de Monchique tiene un aire señorial, con casitas que parecen derramarse ladera abajo, con su toque de color en puertas y ventanas muy diferente a otros pueblos del Algarve.
La cima propiamente dicha se encuentra en el interior de una instalación militar. En la meseta más elevada hay varios miradores interesantes , parada de autobús, ermita y centro de venta de artesanías. Entre las antenas y repetidores hay un par de puntos más elevados desde los que se tienen bonitas panorámicas.

Comenzamos a caminar hacia la Plaza de San Sebastiao, con sus bares con pintorescas terrazas. Comenzamos a subir por calles empedradas, pasamos junto a la iglesia de San Sebastiao y enseguida encontramos la señalización del Sendero de Gran Recorrido GR-13 o Vía Algarviana. Lo seguiremos hasta la cima. Pasamos junto al convento de Nossa Senhora do Desterro, un antiguo convento de frailes fundado en 1631 que presenta una arquitectura de estilo manuelino muy deteriorada. Una persona que vive en la zona se ofreció a abrirlo para nosotros y pudimos visitar el interior. El edificio sufrió graves daños por el terremoto de Lisboa de 1755 y presenta un avanzado estado de ruina. El complejo del Convento también incluía un magnolio monumental, que fue catalogado en 1947, pero murió en 2016. Desde el convento se inicia una sencilla vereda en fuerte subida por un bosque frondoso y muy agradable para caminar. La vereda desemboca en una pista forestal que no abandonaremos hasta la cima. Por ella vamos viendo la señalización de otras rutas (trilhos) que pasan por la zona. En la cima hay un complejo militar (cerrado) y varias instalaciones de antenas. También un monumento a los ciclistas y un espacio de venta de artesanías de la zona. Una cafetería y una food truck instalada en uno de los miradores.

Tras las fotos de rigor y un sencillo avitallamiento iniciamos el descenso por un camino con bastante piedra suelta en el que seguimos disfrutando de una bonita panorámica hacia el Estuario del Río Arade y la ciudad de Portimao. Hacia el km 8 de nuestro recorrido entramos el camino deriva en una cerrada vereda y, campo a través, desembocamos en la carretera N-266-3 con bastante tráfico y casi sin arcenes. Es la parte más peligrosa del trayecto. Tras cuatro kilómetros por esta carretera llegamos al Monchique a la altura del centro de Salud. Visto el desarrollo de esta parte de la etapa recomendamos realizar la vuelta bien regresando por el camino de ida o bien siguiendo un sendero señalizado que vuelve a Monchique a través de una cantera.

En resumen, una subida sencilla y muy espectacular con unas vistas impresionantes sobre el suroeste portugués en la que no necesario llevar mucho avituallamiento por la posibilidad de encontrarlo en la cima. Cosa que pocas veces ocurre.

Todo nuestro recorrido puede seguirse con este track.

Playa Beliche, Playa de Ponta Ruiva, Cabo San Vicente por los acantilados de la costa Vicentina

[Caminar] Es la primera forma de viajar. La más primitiva manera de ir más lejos. Es como respirar mientras duermes, o beber agua para no morir.

Pere Ortín. El arte de Caminar. Ed Desnivel

En este fin de semana largo en el Algarve portugués volvemos a hacer este recorrido que ya hicimos en el año 2019. Se trata de un bonito recorrido en el Parque Natural do Sudoeste Alentejano e Costa Vocentina en el litoral sudoeste de Portugal. El trazado ha sido modificado y ahora es más accesible y, en todo caso, los paisajes valen mucho la pena. Se trata de una ruta de nivel moderado, tanto por la distancia, como por el terreno (bastante pedregoso). Actualmente se encuentra señalizada y la orientación es bastante sencilla ya que el faro del Cabo de San Vicente se divisa desde todos los puntos del trazado.

Iniciamos nuestra caminata en el aparcamiento de la Praia de Beliche junto a la carretera que une Sagres con el Cabo de San Vicente. El trayecto de ida lo hacemos un poco alejados de la costa por un camino rural que discurre junto a un somero bosque de pinos que se han adaptado a las fuertes ráfagas de viento adoptando formas bastante curiosas. Este camino enlaza con el sendero señalizado GR-13 Vía Algarviana (sendero de largo recorrido que une Alcoutim con el Cabo de San Vicente a lo largo de unos 300 km) y lo recorremos hasta llegar al caserío de Vale Santo en donde enlazamos con una pista con tráfico que nos llevará a los alrededores de la Playa de Ponta Ruiva. Llegamos a un mirador espectacular en el que tenemos las primeras vistas de los impresionantes acantilados de la Costa Vicentina.

Junto al Océano Atlántico hay un sendero que nos irá acercando y alejando a los acantilados y podremos disfrutar de un hermoso paisaje, refrescados por la fresca brisa atlántica y por un terreno más o menos pedregoso. Avanzamos en dirección sur y pasamos por la Ponta do Telheiro, un poco más tarde pasamos cerca de la playa del mismo nombre, llegaremos a la Ponta dos Arquizes, pasamos junto a la imponente Pedra das Gaivotas (con su característica forma de bota) y finalmente llegaremos al Cabo de San Vicente, con su faro y sus instalaciones militares y junto a toda la algarabía mercantilista que aguarda a la puesta de sol más occidental de la Península Ibérica. El lugar está muy concurrido con sus food trucks y sus puestos de souvenirs. Damos un paseo por los alrededores hacemos unas fotos y comenzamos el camino de vuelta hacia la playa de Beliche por el carril bici junto a la Carretera a Sagres (es un poco tarde y no hemos previsto la comida en ruta así que conviene agilizar el paso)

Durante el camino de vuelta pasamos junto al Fuerte de Beliche, ubicado en posición dominante de la Playa de Beliche Velho (Beliche Viejo) . Se desconoce la fecha de construcción original pero se entiende erigida en el marco del Siglo XVI en plena expansión ultramarina portuguesa y como defensa frente a la piratería. Fue destruido en un ataque de Francis Drake en 1587. El monumento actual se remonta al reinado de Felipe IV (tercero de Portugal) y se aprecian restos de murallas, algunas baterías costeras y una capilla. Aproximadamente un km más adelante encontramos el aparcamiento en el que dejamos el coche y donde cerramos la ruta.

En resumen, ha sido una ruta preciosa en la que nos han acompañado las condiciones meteorológicas con un precioso y fresco día muy apto para caminar en la siempre agradable compañía de nuestro amigo José Antonio al que no veíamos desde el Camino Francés. Todo el recorrido de hoy se puede seguir con este track (que toma como modelo este otro que hicimos en 2019)

Lanjarón: ruta circular por las acequias del Aceituno y Cecarta y paseo por castañares centenarios

Me gusta caminar porque es lento y sospecho que la mente, como los pies, trabaja mejor a cuatro km por hora.

Thoreau, H.D. Walking en Natural History Essays Peregrine Smith Books, 1980 pg 99

En esta ocasión nos dirigimos a la localidad de Lanjarón para pasear junto a las acequias de Aceituno y Cecarta, admirar el extraordinario trabajo de control y distribución del agua para el riego y disfrutar de unos hermosos y centenarios castaños. Es una ruta sencilla y sin dificultades técnicas, con un desnivel de unos 300 m y un recorrido con bastantes sombras que hacen el caminar muy agradable.

Dejamos el coche a la entrada de Lanjarón en el área recreativa Las Adelfas, lugar en el que se encuentra una fuente con tres caños muy popular y en la que siempre hay personas llenando botellas. Comenzamos la caminata por una instalación deportiva municipal en dirección al pueblo y junto a la carretera A-348. A la altura del Hotel Balneario tomamos un camino a la izquierda en suave subida. Pasamos junto al Museo de la Miel de Lanjarón y comenzamos a ver las primeras acequias. El camino sigue una pista rural cementada hasta llegar a una fuente junto a una imagen de Fray Leopoldo (beato capuchino con amplia devoción en zonas de Granada y Málaga) Entramos en una vereda bastante sombreada y comenzamos a ver los primeros castaños de gran porte. Vamos ganando altura y ya podemos ver cómo el caserío del pueblo de Lanjarón va quedando debajo y a nuestra derecha. En la Fuente de la Teja tomamos un desvío por una vereda a la izquierda (señalizado) que sale a otra pista rural paralela a la Acequia del Aceituno. Continuamos junto a esta acequia en suave ascenso a media montaña teniendo el barranco del Río Lanjarón a nuestra derecha. En las zonas más expuestas la vereda cuenta con una barandilla de protección. Así continuamos hasta encontrar una intersección señalizada a nuestra izquierda. Seguimos adelante hasta llegar a la Alberca del Aceituno y continuamos unos cientos de metros hasta llegar al cauce del río donde se produce la captación de aguas de esta acequia. Hasta este punto hemos caminado rodeados de castaños, con el rumor constante del agua y viendo cómo las acequias reparte el agua a los cortijos.

Regresamos un pequeño tramo por el mismo camino que hemos traído hasta llegar a la bifurcación que hemos mencionado anteriormente. Comenzamos a ascender por un empinado y agreste sendero en zigzag hasta un carril, que tomaremos hacia la derecha. Un poco más adelante, abandonamos el carril y entramos en el área recreativa Huerto de las Monjas. Para llegar a ella hay que ascender por unas escaleras de roca. Es un buen lugar para un descanso con mesas, un par de fuentes y un cobertizo refugio. Tomamos una fruta admiramos las vistas del valle del Río Lanjarón y los castaños centenarios que hay por esta zona y nos encontramos con una familia de caminantes que han llegamos un momento antes que nosotros.

Dejamos el área recreativa por la parte superior tomando un carril en ascenso que dejaremos unos metros más adelante para tomar el camino de la Acequia Cecarta (señalizado y balizado) a la izquierda. Caminaremos paralelos a esta acequia un buen tramo. Esta parte también es muy bonita con magníficas vistas hacia el valle con la Sierra de Lújar al fondo. Abandonamos la acequia e iniciamos el descenso haciaLanjarón. El camino de descenso discurre por senderos empedrados acompañados por tramos de acequia que vuelcan sus aguas a las fincas, y algunos pequeños tramos de carril. La zona es un auténtico vergel con numerosas zonas de sombra. Pasamos junto a una era con un panel informativo sobre las tareas de la cosecha y llegamos al punto en el que este camino se encuentra con el que llevábamos esta mañana. Desde este punto volvemos por la pista cementada que nos dejará junto a la carretera A-348 junto al Hotel Balneario. Pasamos por el área recreativa del Parque del Salada (lugar de arranque del sendero señalizado PR-A-345 y en un par de minutos estamos junto a la fuente de las Adelfas donde dejamos el coche esta mañana.

Ha sido una caminata muy bonito y sencilla en la que hemos disfrutado de un bonito día y en el que la única dificultad viene marcada por el desnivel de 387 m que hemos superado.

Todo el caminar de este miércoles ha quedado registrado en este track.