P.N. Sierra de Grazalema: Circular en torno al Río Campobuche o Guadares

Los meses y los días son viajeros de la eternidad. El año que se va y el que viene también son viajeros. Para aquellos que dejan flotar sus vidas a bordo de los barcos o envejecen conduciendo caballos, todos los días son viaje y su casa misma es viaje.

Basho, Matsuo. Sendas de Oku. Ed. Atalanta, 2014. Traducción Octavio Paz

En la primavera de 2023 hicimos la ruta P.N.. Sierra de Grazalema: Río Campobuche, Valle Forcila, Los Álamos y Cañada de las diez pilas y al finalizarla tuvimos la sensación de que se podía haber hecho una ruta más completa con muy poco esfuerzo. Tras alguna investigación en los mapas encontramos esta otra opción con un par de kilómetros más y bastante más completa.

En esta ocasión nos dirigimos nuevamente hacia el municipio de Grazalema para realizar esta otra ruta con muy poco desnivel y apta para todo tipo de senderistas. Recorreremos algo más de 18 km en unas cinco horas. Para iniciar la ruta nos debemos situar en las cercanías de Grazalema, en el Puerto de los Alamillos. Si vamos desde Grazalema, tomamos un carril que sale a la derecha de la carretera A-372, junto al Mesón Los Alamillos y antes de la entrada del Hotel Fuerte Grazalema. En la primera bifurcación cogemos a la izquierda y luego continuamos durante 1’8 km hasta alcanzar una gran llanura en la que podemos aparcar sin problema a ambos lados del carril. En las cercanías se encuentra el Chaparro de las Ánimas, árbol singular de Andalucía, con sus casi 19 m de altura.

Iniciamos la ruta siguiendo el mismo carril por el que hemos llegado hasta las inmediaciones del Chaparro centenario de las Ánimas , el cual nos llevará a los Llanos del Apeo. Se trata de la Cañada de las diez pilas que desemboca en otro camino junto al Arroyo de los Alamos, lo cruzamos y nos acercamos a ver los restos del Dolmen de Patagalana o de Los Lajares que no encontramos en aquella ocasión. Aunque presenta un lamentable estado de deterioro, aún pueden observarse varios ortostatos (cuatro a un lado y dos a otro) y se reconoce su orientación N-S.

Regresamos al camino y tomamos una vereda hacia la izquierda que irá, al principio, paralela al arroyo para luego separarse progresivamente de él. La vereda finaliza en un carril con una cadena que lo cierra. A lo largo de todo el recorrido iremos encontrando numerosas puertas que dejaremos siempre como las hayamos encontrado para que no escape el ganado. Durante esta parte del trayecto iremos subiendo gradualmente encontrando a nuestra derecha un pozo de piedras y mas adelante una zona de Torcal ya que nos encontramos muy cerca del Torcal de Canchabermeja. Tras atravesar una puerta dejaremos la vereda para incorporarnos de nuevo al carril y seguiremos subiendo hasta llegar al Puerto de Forcila donde nuestro camino toma un sentido descendente hasta llegar a un cruce donde hacia la derecha nos llevaría a Montejaque.

Enfrente podemos observar el lecho, seco, del Embalse de Montejaqu, un embalse que tal como se llena se vacía por el terreno kárstico y la innumerables cuevas que crea este tipo de roca. El río Campobuche forma parte del sistema hidráulico Hundidero – Cueva del Gato y a la salida de esta cueva se une al Guadiaro. Continuamos nuestro caminar hacia la izquierda para pasar primero junto a una fuente nacimiento hasta llegar al Cortijo de Los Calabazares donde veremos abundantes cabras Payoyas.
A partir de este punto el camino va paralelo al Rio Campobuche o Guadares. pasamos junto a un gran puente de un solo arco y con fuertes refuerzos de piedra a ambos lados del cauce lo que nos hace pensar en otro fallido intento de represar este rio.
Seguiremos ascendiendo lentamente junto al rio donde observaremos ahora abundantes piedras y charcos para luego pasar a nuestra izquierda junto a un Área Recreativa llamada El Cucadero que posee un nacimiento de agua con su pilón.


Más adelante encontramos una presa pequeña en la que el agua cae poco a poco por encima del muro y forma un gran lago que sigue la forma del cauce del rio de aproximadamente 1 km de longitud que viene a terminar junto a otro puente mucho mas pequeño y de forma plana.
Continuamos junto al cauce del rio, lo cruzamos un par de veces hasta llegar a la explanada en la que dejamos aparcado el coche esta mañana.

En resumen, ha sido una bonita ruta, no demasiado exigente, con una amplia variedad de paisajes en la que hemos pasado por diversas explotaciones ganaderas y disfrutado de un magnífico paseo junto al río Campobuche.

Todo nuestro recorrido ha quedado grabado en este track.

Ruta cirular con subida al Pico de Lopera

Caminar es la declaración más simple pero gloriosa de la independencia humana.

Minshull, Duncan. Sauntering: Writers Walk Europe. Notting Hill Editions, Londres, 2021

El recorrido de hoy ha transcurrido por el Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, concretamente por la Sierra de la Almijara nombre árabe que significa «escurridero» y alude al modo en el que se desparrama el agua por estos barrancos en su viaje desde las montañas al mar. El Pico Lopera (1485 msnm) se acomete desde su cara norte con un ascenso bastante asequible. La cima es un completo mirador natural. El regreso lo hacemos un poco más largo, para aprovechar el viaje y la mañana, y nos adentramos en La Resinera buscando el GR -7 que nos devolverá a Los Prados pasando por la Granja Escuela de Huerto Alegre.

Dejamos el coche junto a la carretera A-4050, conocida como de La Cabra, junto al mesón Los Prados. La mañana se presenta envuelta en una densa niebla que nos hace temer por las vistas. Caminamos unos 700 metros por la carretera dirección a Almuñécar hasta ver a nuestra derecha la señal de inicio del sendero. El camino, bien balizado, está trazado sobre la divisoria de aguas: las de nuestra derecha, según subimos, llegan al Atlántico, vía río Cacín, Genil y Guadalquivir, mientras que las de la izquierda al Mediterráneo en un recorrido mucho más corto, por el río Verde. Como es frecuente, esta divisoria natural ha sido aprovechada como límite entre municipios y también del propio parque natural. Aquí se encuentra el límite entre los términos municipales de Otívar, Lentegí y Las Albuñuelas.

El primer tramo del camino tiene una pendiente relativamente suave. Lo subimos junto a un cortafuego que cruzamos en varias ocasiones. A partir de aquí, la cuesta se hace más empinada,. Continuamos junto al cortafuego, descartando dos caminos que salen a nuestra derecha. Aún quedan unos setecientos metros de subida, un último esfuerzo para salvar la corta distancia que nos separa ya de la cumbre nos llevará a un gran mirador natural con vistas de 360 grados. y al vértice geodésico. Ya en la cima, la niebla comienza a abrirse y sobre el mar de nubes podemos ver las cimas emblemáticas de sierra Almijara, como Navachica, el Lucero o los Tajos de la Chapa. La vertiente sur del Pico de Lopera (completamente cubierta por el mar de nubes) cae abruptamente hacia el fondo del Barranco de la Cueva de Funes y el embalse del mismo nombre.

Abandonamos el Pico Lopera por la pista que hay al Oeste de la cima, comenzamos a descender por la cuesta de las pulgas, hasta llegar a una pista principal en la que encontraremos señalización de GR. Seguiremos a la izquierda para ampliar el recorrido, pasaremos junto a un mirador natural llamado «Pino de las cinco ramas» desde el que tendremos una vista panorámica del cerro Cabañeros, Salto del Caballo y el Lucero. Aunque el pino que da nombre al mirador sucumbió tras una fuerte borrasca en 2017 un club senderista de El Padul plantó otro pino en el mismo lugar. Seguimos la senda, nos adentramos en un denso pinar, vemos una barrera de entrada a La Resinera, donde podemos ver en algunos árboles las marcas realizadas para la extracción de la resina.

Seguimos el camino de la derecha y comenzamos a regresar a los Prados de Lopera por el Cordel del Cortijillo. En este punto tenemos una bonita panorámica de Sierra Nevada cubierta por las nieves caídas estos días. Pasaremos junto al cortijo de Doro y unos 200 m más adelante enlazaremos con la pista. Siguiendo la pista pasaremos junto a un cortijo en ruinas, un abrevadero y el Cortijo de los Prados, junto al que hay otro pino piñonero de cinco ramas. Desde aquí continuamos por un camino bordeado de robles melojos (posiblemente los mas meridionales de la península) y nos dirigiremos al cortijo de Huerto Alegre. El regreso al punto de partido lo realizaremos por un camino forestal que nos deja a las puertas del mesón de los Prados.

En resumen, ha sido un bonito paseo en el que hemos podido disfrutar de bonitas vistas tanto de Sierra Nevada como del Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama y, al ser un día laborable con poca gente caminando, tener un encuentro con algunas de las cabras que habitan en la zona. Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado registrado en este track.

Aldeire: Barranco del Gallego, Carril del Marquesado, Secuoyas Barranco de los Tejos y Área Recreativa La Rosandrá en otoño

Recorría a diario senderos que eran ideales para despertar y ordenar la mente; sentía que allí podía desplegar sus pensamientos como si de una sábana se tratara.

Ho-yeon, Kim. La asombrosa tienda de la señora Yeom. Duomo ediciones Barcelona 2024

Otra ruta otoñal en la que disfrutar de ese momento en el que los árboles caducifolios y los bosques de ribera se visten de dorado y se preparan para pasar  el frío invierno. En esta ocasión nos dirigimos a la localidad de Aldeire en el Marquesado del Zenete, para realizar una bonita ruta circular en la que hemos unido un camino agrícola junto al Arroyo del Gallego, una vereda tradicional a media ladera de la Loma del Espinar, un tramo del Carril del Marquesado (también llamada Transnevada BTT) un breve paseo por el Barranco de los Tejos para admirar unas bonitas sequoyas y un tramo del sendero señalizado PR-A-333 que baja desde el puerto de La Ragua hasta Aldeire pasando por el Horcajo donde confluyen varios arroyos formando el Río Benéjar y cruzando el Área Recreativa de la Rosandrá para regresar a Aldeire por un camino entre huertas. Una ruta para disfrutar estos días de otoño.

Iniciamos la caminata por el barrio de Triana de Aldeire donde tomamos  un camino agrícola que se dirige hacia el Barranco del Arroyo del Gallego. El camino continúa junto al río y separa el bosque de ribera, que queda a nuestra izquierda, de un área de coníferas de repoblación que queda a nuestra derecha. En esta zona encontramos árboles caducifolios, especialmente castaños de gran porte y álamos. El camino se va perdiendo progresivamente hasta que llegamos a la junta del Arroyo del Gallego con el Barranco de Benabre. En este punto cruzamos el Arroyo y tomamos una vereda tradicional que discurre a media ladera cobrando altura progresivamente. Todo este tramo lo hacemos bajo un bosque de repoblación y muy pendientes del GPS ya que la vereda se pierde de vez en cuando. Pasamos junto a las ruinas de varios cortijos y tras un par de fuertes repechos avistamos el Carril del Marquesado.

Salimos al carril ( también conocido como pista perimetral del Marquesado o Transnevada BTT) es un camino ideal para ciclistas, y en este punto ya tenemos unas vistas impresionantes del valle que hemos dejado abajo donde podemos ver Aldeire, El Castilllo de la Calahorrra y la sierra de Baza al fondo. A nuestra derecha vemos algunos de los «tresmiles » más orientales de Sierra Nevada: El Picón de Jérez, la cuerda de los morrones de Hornillo, Mediodía, San Juan, etc. Avanzando por este camino encontraremos un desvío a la izquierda que nos llevaría a Aldeire por el el Cerro de las Cruces. En esta ocasión continuamos hasta el barranco de los Tejos en el que podemos admirar un grupo de Secuoyas rojas (Sequoia sempervirens) una conífera siempreverde que pueden llegar a superar los 100 metros de altura. Continuamos por el Carril unos 800 metros hasta llegar a un punto en el que vemos las balizas del sendero PR-A-333 Puerto de la Ragua – Aldeire.

Lo seguimos para enlazar con un carril descendente que nos emplazará en las antiguas corraletas de Haza de la Meina o Corrales de la Soleta. Desde aquí se domina una magnífica panorámica del pueblo de Aldeire y su valle, con los Llanos del Marquesado al fondo. Seguimos nuestro descenso caminando por un tomillar, con el Barranco de los Tejos a la izquierda y el Barranco de los Pasillos a la derecha, hasta llegar al Horcajo (unión de los dos arroyos) donde confluyen ambas corrientes de agua formando el río Benéjar. En este fresco paraje ya podemos apreciar una abundante vegetación de ribera entre la que destacan álamos, alisos y sauces. Continuamos el descenso por un sendero junto al río Benéjar y que nos llevará a cruzarlo en un par de ocasiones. La vegetación de ribera se ve ahora salpicada por grandes e impresionantes castaños En un par de kilómetros nos encontraremos ante un bonito puente colgante que nos dejará a la entrada del área recreativa La Rosandrá emplazada entre castaños centenarios de extraordinaria belleza e interesante historia. Desde aquí solo resta continuar por el carril que conduce a Aldeire y llegaremos en unos minutos al Barranco de la Luna y, por la calle Real llegamos a las inmediaciones de la iglesia de Aldeire, punto final de nuestro recorrido.

En resumen, ha sido una preciosa ruta otoñal en la que hemos disfrutado de extraordinarios paisajes presididos por las primeras nieves de Sierra Nevada y acompañados del constante murmullo del agua y de la naturaleza. Sorprende la amplitud de los espacios, maravilla poder sumergirse en tan amplios bosques y muy contentos del bonito día que nos ha acompañado. Todo el recorrido de hoy ha quedado grabaado en este track que pongo a vuestra disposición y que puede resultar muy útil para el tramo de vereda por la Loma del Espinar.

Badlands de Purullena, Cárcavas de Marchal, Beas de Guadix y Mirador del Fin del Mundo

Las palabras surgen con facilidad durante la caminata. El movimiento físico libera la mente, despierta los pensamientos y esto conduce a una o dos ideas brillantes.

Minshull, Duncan. Sauntering: Writers Walk Europe. Notting Hill Editions, Londres, 2021

Ruta circular que transcurre íntegramente en el Geoparque de Granada en la que destaca el contraste entre las frondosas zonas de cultivo del valle del Río Alhama con las «tierras baldías» (badlands) de alrededor. Como veremos durante todo el recorrido esas tierras baldías o no aprovechables para la agricultura tienen otros usos nada desdeñables. Toda la ruta transcurre por caminos agrícolas, forestales, dos tramos de Camino de Santiago Mozárabe y un par de veredas entre olivares y pinares de repoblación.

Iniciamos la caminata en la Avenida de Andalucía a la entrada de la localidad de Purullena, zona en la que hay buenas posibilidades de aparcamiento y varios establecimientos hoteleros en los que podremos tomar algo al finalizar la ruta. Nos dirigimos hacia el barrio de las Viñas y en el Camino del Espinar enlazamos con la señalización del Camino de Santiago Mozárabe desde Almería en su etapa 7ª entre Guadix y La Peza. Seguiremos este camino en dirección al valle del Río Alhama por una zona de olivares y cultivos hortícolas. Al cabo de dos km llegamos a un puente -pasarela sobre el río, cruzamos la carretera GR-4105 y accedemos al pueblo de Marchal junto a un parque dedicado a la memoria de los emigrantes, los trabajadores del campo y los oficios ancestrales. Continuamos cruzando el pueblo y podemos admirar El Palacio de los Gallardo o Casa Rosa, con su aire centro europeo, su bonita torre mirador y sus colores llamativos que contrastan con el paisaje de las Cárcavas junto a las que se encuentra. Es una propiedad privada y no es visitable. Perteneció a una rica familia emparentada con los banqueros Rodríguez-Acosta, grandes propietarios e introductores del cultivo de la remolacha azucarera en la Hoya de Guadix. Este palacio fue construido a finales del siglo XIX como residencia de verano familiar. La ladera situada a espaldas del pueblo de Marchal representa un típico paisaje de cárcavas habitual en el entorno de las cuencas de Guadix y de Baza. Son materiales muy blandos que presentan formaciones acarcavadas de gran belleza, producidas por la acción erosiva del agua, y cuevas artificiales hechas por el hombre desde la Edad Media para construir refugio, viviendas, silos, apriscos, palomares, etc. Continuamos hasta el mirador de las Cruces, pasamos junto a la roca conocida con «el diente de la vieja» y, desde el mirador, tenemos una excelente panorámica de la vertiente más oriental de Sierra Nevada con el Picón de Jérez y otros «tresmiles» como Puntal de los Cuartos o los Tajos negros de Cobatillas. Al otro lado del valle podemos ver las badlands de Purullena y todo el recorrido que haremos a la vuelta.

Salimos de Marchal por un camino rural y, enseguida, tomamos una estrecha vereda entre olivares en dirección a Beas de Guadix. A mitad de camino podemos ver los restos del poblado abandonado de Lares (S. XV-S. XVI), entre Marchal y Beas. Las cámaras, picadas a media altura de paredes verticales de 20 a 40 metros, tienen como única entrada la ventana a la que se accedía por medio de cuerdas o escaleras y fueron utilizadas como graneros. Continuamos hacia Beas de Guadix, pasamos junto a la iglesia de la Anunciación que guarda una joya de carpintería mudéjar. Salimos de Beas por la Calle Rambla en dirección a la carretera GR-4105, pasamos junto una fuente y cruzamos de nuevo el Río Alhama en dirección al Mirador del Fin del Mundo subiendo por una sinuosa pista cementada. Desde el Mirador del Fin del Mundo podemos observar toda la inmensidad de Sierra Nevada, los badlands de Guadix, las alamedas del cauce del Río Fardes, la vega del Río Alhama y la mole calcárea del Cerro Mencal.

Nos tomamos una fruta, descansamos un poco y continuamos nuestro caminar por una pista de tierra que pasa junto a un par de explotaciones ganaderas bastante grandes. Estamos en la zona de Los Llanos hasta llegar a la cuesta de los Leñeros que sube hasta las inmediaciones de una granja cinegética inmensa. La bordeamos entre la valla de la granja y los acantilados de las badladns hasta llegar a una zona de miradores sobre las Cárcavas de Marchal, una torre de vigilancia contra incendios y otro mirador sobre las badlands de Purullena. Finalmente, junto a una torre eléctrica encontramos una estrecha vereda en fuerte descenso por la que descendemos con mucha precaución. Son unos 200 m que pueden estar muy resbaladizos con la humedad. Descendemos a un pinar de repoblación junto a una rambla en la que volvemos a enlazar con el Camino de Santiago. Giramos a la izquierda, en ascenso, para internarnos en un desfiladero, recorrido bello e insólito que discurre entre las paredes verticales de las cárcavas, a nuestra derecha las Cuevas de Monzoque. Tras una breve bajada entramos en Purullena, pasamos frente a la Cueva Museo La Inmaculada (monumento con cierto toque kitsch) y nos incorporamos a la carretera A-4100, calle principal donde se concentra la mayoría de bares y tiendas. Desde este punto sólo nos queda continuar por la calle hasta encontrar nuestro coche.

Ha salido un día esplendido, muy fresco y apto para caminar por estos lugares en el que hemos disfrutado de unos paisajes impresionantes de gran belleza en un recorrido no muy exigente. Nos han salido 16,56 km con un desnivel positivo de 313 m y empleado un tiempo de 5 horas paradas incluidas. Todo el recorrido de este día ha quedado registrado en este track.

Otoño en la Dehesa del Camarate. El bosque encantado

Las montañas parecen responder a una creciente necesidad imaginativa en Occidente. Cada vez más gente las desea y les brinda un poderoso consuelo. En el fondo, las montañas, como todos los espacios naturales, desafían nuestra convicción complaciente (en la que es tan fácil caer) de que el mundo ha sido creado para los humanos por los humanos.

Mcfarlane, Robert. Mountains of the Mind: Adventures in Reaching the Summit. Ed Vintage, 2004

La Dehesa del Camarate está situada en el municipio de Lugros, en la vertiente norte de Sierra Nevada, a los pies del Picón de Jerez (3.088 metros). Es una finca de propiedad pública por la que se extiende uno de los bosques mixtos mejor conservados de Andalucía; un bosque de encinas y robles acompañados de numerosas especies de hoja caduca que, en esta latitud, lo convierten en una hermosa singularidad. Cada otoño, abedules, quejigos, arces, serbales, fresnos, ciruelos y sauces revientan en una explosión de color que hace vibrar la cabecera del río Alhama. Para evitar las aglomeraciones se han establecido durante los fines de semana de los meses de octubre a diciembre unos cupos máximos que requieren autorización previa. La autorización se puede obtener telemáticamente aquí.

La normativa actual del Parque Natural señala que al estar la Dehesa del Camarate catalogada como zona de reserva no está permitido caminar fuera de la pista forestal, por lo que el regreso se ha de hacer por la misma pista forestal del camino de ida.

Los fines de semana hay que dejar los vehículos en el Aparcamiento Parking de la Era, desde donde hay autobuses lanzadera hasta el inicio de la ruta. La lanzadera llega al inicio del sendero por la Cañada Real de los Potros paralela a la Acequia de Guadix y al cauce del Río Alhama. Entramos a la Dehesa del Camarate por una entrada peatonal junto al horcajo en el que confluyen el Río Alhama, el arroyo de Álamos Negros y el arroyo de las Rozas. La abundancia de agua ha permitido la gran biodiversidad de este paraje en el que encontraremos algunos ejemplares de tejos centenarios, reliquias de otros tiempos y otros climas. Nada más entrar encontramos los restos de una ermita inacabada, en un paraje verde y húmedo en el que comienza una pista forestal empedrada. El camino va ascendiendo junto al barranco de las Rozas y donde vamos viendo los colores otoñales que marcan este paisaje. Enseguida pasamos junto a los restos de un embarcadero de ganado testimonio de la actividad ganadera de la finca. El sendero discurre en constante ascenso por la base del Cerro de los Carneros, junto al barranco de Las Rozas hasta un recodo en el que cruzamos sobre el barranco, continuando la subida junto a un número cada vez mayor de robles melojos, mostajos, arces y castaños. Es la zona que se conoce popularmente como el bosque encantado. Por la zona de la umbría nos dirigimos hacia el collado del Cerro del Camarate. Dejamos a la izquierda la entrada al cortijo del Camarate y en unos metros llegamos al Collado. El paisaje se abre sobre la cabecera del río Alhama y, sobre el valle, con algo de nieve divisamos la mole del Picón de Jerez y otros «tresmiles» como el Puntal de los Cuartos. Abajo vemos los prados para el ganado con una punta de vacas pastando mientras un mastín, acostumbrado a la presencia de senderistas, llega husmeando entre las mochilas de los caminantes.

Nuestro sendero continúa por la derecha en un paisaje abierto en el que dominamos ambos barrancos. Siguiendo hacia arriba algo más de un kilómetro alcanzaremos las ruinas de un tentadero, junto a una pilar abrevadero y lugar en el que la mayoría de los visitantes suelen aprovechar para descansar un poco y tomar un refrigerio antes de comenzar el regreso. Nosotros hemos subido un poquito más por la pista, lo que permite disfrutar de magníficas vistas del tentadero y el valle del río Alhama. muy cerca del camino se puede disfrutar de un gran tejo milenario. Siguiendo el camino se enlaza con otros senderos señalizados, como el del Río Alhama (que parte también de Lugros) o el carril cicloturista Transnevada. También se enlaza con el GR 240 Sulayr. En este punto, nos tomamos la fruta que llevamos y comienza una leve llovizna (augurada por un paisano de Lugros cuando tomábamos la lanzadera) y decidimos iniciar el regreso.

En resumen, ha sido una ruta de dificultad media en la que hemos superado un desnivel positivo de 523 m, cubierto 11,31 km en un tiempo total de 3 horas y cuarenta y tres minutos. En esta ruta nos acompañó nuestra amiga África y nos cedió algunas fotos. Todo el recorrido del día ha quedado registrado en este track.

Camino de Santiago Francés. Vigésimo cuarta Etapa: Foncebadón- Ponferrada

Lo importante no es llegar

Lo importante es el camino

Yo no busco la verdad

Si no se que hay un destino

Páez, Fito, Eso que llevas ahí

Magnífica etapa colofón a este segmento del Camino de Santiago francés en la que hemos cubierto la distancia que separa Foncebadón de Ponferrada. En ella hemos terminado de subir a la Cruz de Fierro en el Monte Irago, alcanzado el punto más alto del Camino francés (1.509 m.s..n.n) y, consecuentemente, cruzado los Montes de León, barrera natural entre las comarcas de la Maragatería y El Bierzo. La larga bajada hasta Ponferrada tiene un mayor desnivel y dificultada hasta la llegada a la localidad de El Acebo por la cantidad de piedra suelta, y luego se suaviza hasta la llegada a Ponferrada. La Cruz de Fierro es uno de los hitos con mayor carga simbólica del Camino de Santiago.

Iniciamos nuestro caminar a la puerta de nuestro albergue en la Calle Real de Foncebadón. Aún está muy oscuro, hay una densa niebla salpicada de finas gotas de lluvia con las ráfagas de viento que se va haciendo más intensa a medida que vamos completando la subida. A la izquierda dejamos las ruinas de un antiguo santuario, cruzamos la carretera LE-142 y seguimos por la pista a la izquierda de la carretera ganando altura rápidamente. En una media hora alcanzamos la Cruz de Fierro (o Ferro en algunas guías) La pequeña cruz de hierro que remata un poste de madera sobre un basto pedestal de hormigón no es la original que podría tener su origen muchos siglos antes pues se enclava en un lugar en el que hubo un altar romano dedicado al diós Mercurio. En su base hay un enorme montículo formado por los millones de piedras dejadas por los peregrinos. Era costumbre ancestral traer una piedra desde el lugar de origen y depositarla allí como símbolo de que con la peregrinación se descargaban de todos los pecados. Ahora también hay costumbre de dejar allí algunos exvotos, con lo que el lugar tiene un aspecto bastante desharrapado. En el entorno hay un reloj de sol en el que el peregrino hace de Nomon, una ermita y una zona de área de descanso bastante amplia. Tal y como está la mañana y teniendo en cuenta que nos quedan más de seis horas de caminada esta zona de picnic aparece bastante desierta. Dicen que en los días claros desde la Cruz de Fierro se puede ver Ponferrada. No es nuestro caso. El aguanieve hace su aparición y emprendemos el descenso, que no será el definitivo del día. Aún nos queda por remontar otro collado.

El camino está bastante trillado y al principio se hace relativamente cómoda la bajada. Con cuidado, porque la fina lluvia hace las piedras un poco resbaladizas, al cabo de una hora llegamos al pueblo de Manjarín. Está abandonado y en ruinas si exceptuamos el singular albergue que montó en su día Tomás, el hospitalario templario, que está cerrado desde 2022 y va camino de una ruina similar al resto del pueblo. De momento, el hospitalero sigue viviendo allí, ofreciendo café a los peregrinos que se acercan por allí y sellando las credenciales. Uno de los iconos del lugar es un poste en el que hay cantidad de señales indicando distancias a diferentes lugares del planeta. Las que más interesan son las que marcan 255 km a Santiago, 295 a Fisterra y 70 a Galicia. A partir de Manjarín un sendero en subida constante nos lleva a un collado poblado por antenas algo más alto que la Cruz de Fierro pero sin su potencial ni su misticismo. En este punto encontramos un equipo de televisión entrevistando a una peregrina sueca con la que nos hemos cruzado varias veces. A partir de este punto comienza la verdadera bajada en un tramo bastante duro, con lastras de piedra descarnada bastante resbaladiza y un último tramo hasta entrar en el Bierzo con mucha piedra suelta en la que vamos encontrando algunos peregrinos con problemas. El Acebo es el primer pueblo del Bierzo, con un bonito primer mirador del Bierzo, con el primer bar del Bierzo para tomar un café calentito (nosotros optamos por el segundo bar del Bierzo) tiene muchas casas restauradas, varios albergues y bares y hasta un par de tiendas. Hemos dejado atrás la niebla y la lluvia, el paisaje ha cambiado, la pizarra ha tomado el lugar de la teja, los balcones de madera nos hablan de una zona más boscosa y de clima más riguroso.

Desde El Acebo hasta Riego de Ambros tenemos 45 minutos más de descenso, algunos por carretera otros por senderos que van cortando las curvas de la carretera. Entramos en Riego de Ambros, otro típico pueblo berciano, con bastantes casas restauradas. Salimos del casco urbano por un sendero adornado con frondosos castaños en cuyos troncos se observan frondosas praderas de musgo. Seguimos descendiendo hacia el fondo del Valle. Al llegar a la altura del Río Maruelo entramos en Molinaseca y damos por terminada la gran bajada del día. Molinaseca está considerado uno de los pueblos más bonitos de España desde el 2021, con una población de 872 habitantes (INE 2023) cuenta entre su patrimonio con un puente de piedra de siete ojos, la Iglesia de San Nicolás de Bari de dimensiones catedralicias o el Santuario de las Angustias. Entre la arquitectura civil casonas y palacios blasonados y casas tradicionales. Está muy bien surtido de bares y restaurantes y muchos peregrinos aprovechan para comer o tomar algunos bocadillos. Nosotros continuamos con la esperanza de llegar a Campo o acercarnos a Ponferrada. Salimos de Molinaseca por el camino de las Huertas, que desemboca en la Carretera de Ponferrada, la cruzamos para llegar a una pista agrícola que lleva a Campo. Campo es un minúsculo pueblecito que se puede considerar un arrabal de Ponferrada. Salimos de Campo (no hay bares abiertos) y nos encaminamos hacia Ponferrada.

A 1,4 km de Campo entramos ya en los barrios de Ponferrada. Llegamos al Río Boeza y lo cruzamos por el Puente Mascarón (el mismo que cruzamos para salir de Ponferrada en el Camino de Invierno) El camino pasa bajo la vía férrea y entramos el el casco antiguo junto al Castillo de Ponferrada. En este punto nos despedimos de Jordi (un joven de Barcelona con el que hemos compartido algunos cafés y que continua hasta Santiago) subimos hasta la Plaza de la Virgen de la Encina, tomamos la Calle del Reloj, pasamos bajo éste y entramos en la Plaza del ayuntamiento. En este punto damos por finalizada la etapa y nos dirigimos a un local para comer antes de llegar a nuestro alojamiento.

Por la tarde después de descansar un rato salimos para un paseo por el Casco antiguo y encontrarnos con Rosa y Marije, las dos mujeres bilbaínas con las que nos hemos cruzado muchos días. Tomamos unas bebidas y unas tapas y comentamos lo acontecido estos días. Ellas seguirán un par de etapas más y nosotros lo dejamos, temporalmente, en este punto.

En resumen, esta última etapa de este segmento ha sido, junto a la etapa anterior, de las más bonitas de este tramo. Concretamente esta, ha sido la más larga, nos han salido 27,700 km en un tiempo total de 7 horas 35 minutos. A pesar de tiempo adverso, la hemos disfrutado muchísimo y la llegada a Ponferrada ha sido un colofón perfecto.

Todos los kilómetros recorridos en el día de hoy han quedado registrado en este track.

Camino de Santiago Francés. Vigésimo tercera Etapa: Astorga-Foncebadón

Para algunos, la vida es galopar un camino

empedrado de horas, minutos y segundos.

Y yo más humilde soy, y sólo quiero

que la ola que surge del último suspiro de un segundo

me transporte mecido hasta el siguiente.

Extremoduro, Salir en el CD Canciones Prohibidas

En nuestra vigésimo tercera etapa de este Camino de Santiago francés recorremos la distancia que separa la ciudad de Astorga de Foncebadón, una pedanía de Santa Colomba de Somoza en la comarca leonesa de La Maragatería. Con esta etapa nos despedimos definitivamente de la extensa llanura castellano-leonesa e iniciamos el cruce de los Montes de León para llegar a la comarca de El Bierzo. Aunque el desnivel positivo es de 558 m la subida es bastante progresiva hasta Rabanal del Camino, siendo los cinco últimos kilómetros los más montañeros de la etapa.

Comenzamos a caminar por la calle Manuel Gullon, contigua a nuestro alojamiento, para dirigirnos hacia el Palacio Episcopal, la Catedral y la Iglesia de Santa Marta. Desde ahí, por la Calle Portería y después por Leopoldo Panero (pasamos ante la casa museo de los Panero de grato recuerdo) salimos a la Calle San Pedro. Al final de esta calle cruzamos la carretera nacional y tomamos la “senda peregrina” paralela a la LE-142. Enseguida llegamos al desvío hacia el pueblo de Valdeviejas y nos encontramos con la remozada Ermita del Ecce Homo. Continuamos por la senda hasta la entrada de Murias de Rechivaldo. A la entrada de esta localidad hay una alternativa para seguir hasta Castrillo de los Polvazares que se une al camino oficial pasada la localidad de Santa Catalina de Somoza. Nosotros continuamos por el camino oficial, cruzamos Murias de Rechivaldo y a la salida nos reencontramos con la senda junto a la LE-142. Hacia el km 9 de nuestro recorrido entramos en Santa Catalina de Somoza. La mañana está bastante fría y nos detenemos para tomar algo caliente, sellar la credencial y descansar unos minutos.

Salimos de Santa Catalina de Somoza por una pista junto a la carretera LE-6304, pasamos junto a un área de descanso y tras un breve ascenso entramos en la localidad de El Ganso. Salimos de esta localidad por un camino que nos conduce a la pista junto a la carretera. Caminamos unos 4 km hasta llegar al cruce con la carretera de Rabanal Viejo. Seguimos hacia Rabanal del Camino. Salimos de la carretera por un sendero, ya en franca subida, que cruza un rebollar que comienza a amarillear con los fríos otoñales. El sendero sale de nuevo a la carretera. En la parte izquierda de la carretera encontramos los restos del roble del peregrino, un fabuloso roble centenario que fue fulminado por un rayo en 2013. En 2015 un grupo de 25 mujeres brasileñas estuvieron haciendo labores de repoblación de árboles en la zona y plantaron un nuevo roble junto a los restos del anterior. Una placa recuerda el evento. Un par de bancos completan el conjunto. Poco más adelante pasamos junto a la ermita del Cristo de la Vera Cruz y entramos en Rabanal del Camino. La calle Real concentra casi todas las opciones de hostelería y tiendas y consideramos la posibilidad de comer algo y continuar camino. No encontramos nada que se ajuste a nuestras necesidades así que decidimos tomarnos la fruta y continuar.

A partir de Rabanal del Camino comienza la parte más montañosa del camino. Las rampas no son excesivamente duras pero llevamos ya algo más de veinte kilómetros. La salida se hace por una amplia pista forestal que, en 2019 la Junta de Castilla y León construyó destruyendo más de un km del camino tradicional. Este camino se cruza con la carretera LE-142 a 1,5 km de Rabanal y comienza un estrecho sendero que discurre bajo un espléndido bosque de robles y encinas. Este sendero se cruza de nuevo con la carretera y continua la subida hasta los 1.403 m en una zona completamente desarbolada. Finalmente, el sendero se cruza de nuevo con la carretera y enlaza con la calle Real de Foncebadón en subida continua. Foncebadón es una pedanía de Santa Colomba de Somoza y se da la circunstancia de que estuvo prácticamente abandonada y arruinada hasta comienzos de este siglo. Gracias al Camino se ha recuperado y ahora tiene una buena oferta de albergues y restaurantes. Hacia la mitad de la Calle Real se encuentra nuestro alojamiento y en este punto detenemos la ruta.

En resumen, la de hoy ha sido la etapa más montañera de este camino desde que salimos de Burgos, en un día bastante frío en el que hemos caminado por los Montes de León teniendo siempre a nuestra izquierda la imponente Sierra de Teleno (punto más alto de estos montes) por un camino siempre en subida, especialmente intensa desde Rabanal del Camino y en la que hemos tenido que sacar los chubasqueros a menos de cuatro kilómetros para el final. Por la tarde ha caído sobre Foncebadón una intensa y fría niebla que nos ha hecho regresar al alojamiento a toda prisa.

Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado grabado en este track.

Camino de Santiago Francés. Vigésimo segunda Etapa: San Martín del Camino- Astorga

El andar condicionaba la mirada, y esta condicionaba el andar, hasta tal punto que parecía que sólo los pies eran capaces de mirar.

Smithson, Robert. Web oficial

Esta vigésimo segunda etapa del Camino de Santiago francés tiene una primera parte hasta Hospital de Órbigo que sigue la misma pauta de las etapas precedentes. A partir de este punto caminamos por un terreno más ondulado, entre algunos bosques de robles, encinas y pinos. En el final de etapa nos encontramos en Astorga, la Astúrica Augusta romana, en la que podemos admirar la Catedral, el Palacio Episcopal de Antonio Gaudí, el Ayuntamiento barroco y la Iglesia de Santa Marta patrona de la ciudad. Lamentablemente ha tarde ha estado bastante lluviosa por lo que el paseo ha sido un poco incómodo.

Comenzamos a caminar a las puertas del Albergue La Huella, donde hemos pernoctado y desayunado cómodamente, en San Martín del Camino. Caminamos junto a la carretera hasta llegar a la Avenida del Peregrino (lo mismo pero con aceras) hasta salir del pueblo cruzando el Canal del Páramo y tomamos una pista de gravilla junto a la N-120. El camino sigue recto entre campos de cultivo (maíz y remolacha principalmente) mientras vamos cruzando canales y acequias. Pasamos el cruce con la carretera que va hacia Santa Marina del Rey, cruzamos un par de canales más y, hacia el km 4, el camino se separa de la carretera, cruzamos el Canal de Castañón, pasamos bajo la torre del agua y entramos en las calles de Hospital de Órbigo. Pasamos junto a la iglesia parroquial con una bonita espadaña con varios nidos de cigüeñas. Inmediatamente después cruzamos el río Órbigo por el puente de Passo Honroso, uno de los puentes más largos y famosos del camino. Su estructura es medieval pero ha sido reconstruido varias veces. Tiene una longitud de unos 300 metros y veinte ojos de diferentes tipologías. El nombre, Passo honroso, hace referencia al desafío que el leonés Suero de Quiñones lanzó a todo aquel caballero que osara ir a luchar al puente de Órbigo. Nada más cruzar el puente entramos en la localidad en la que destaca la iglesia de San Juan Bautista. Cruzamos el pueblo por la calle principal y a la salida encontramos una bifurcación. Si seguimos recto volvemos a la “senda peregrina” junto a la carretera y si tomamos a la derecha, que es un poco más largo, pasaremos por Villares de Órbigo, Santibañez de Valdeiglesias y crucero de Santo Toribio donde este camino confluye con el otro camino. Tomamos el camino de la derecha.

En principio, el camino avanza por una pista agrícola con infinidad de acequias. Así llegamos a Villares de Órbigo, cruzamos el pueblo y , a la salida, nos detenemos ante la casa de Gumersindo. Es un hombre que acoge peregrinos en la cochera de su casa, tiene las paredes cubiertas de fotos con peregrinos y ofrece algo de fruta, agua, trozos de una tarta de manteca y algunos frutos secos. Charlamos un rato con él y nos cuenta que cuando trabajaba solía ir a Motril y la Alpujarra y que le gustaba mucho la zona. Nos hacemos una foto con él y continuamos el camino. Salimos de Villares por un sendero que pasa junto a un merendero. Subimos una loma desde la que tenemos una buena panorámica del Río Órbigo. Desde la loma bajamos hasta Santibañez de Valdeiglesias. Cruzamos el pueblo por la Calle Camino de Villares, pasamos junto a la iglesia y giramos a la derecha por la calle Carromonte Alto que finaliza en una pista ancha, muy pedregosa junto a varias naves ganaderas. Por esta pista cruzamos varios bosques de robles, encinas pinos y chopos hasta llegar a una zona conocida como Jardín del Alma, una caseta en la que el propietario ofrece comida, bebida, café, frutas y diverso merchandising jacobeo. Nos detenemos a tomar la fruta y continuamos por la misma pista con un firme un poco más amable. Kilómetro y medio después llegamos al Crucero de Santo Toribio, una cruz de piedra desde la que divisamos en la lejanía Astorga, los montes de León y San Justo de la Vega, localidad a la que llegaremos tras otro kilómetro y medio. Cruzamos por la calle Real, pasamos junto a la Iglesia de San Justo y Pastor, una iglesia moderna pegada a la antigua espadaña. Enseguida encontramos el puente de piedra sobre el ríoTuerto, cruzamos el río por una pasarela metálica y continuamos por un camino junto a unas fábricas en desuso. Más adelante cruzamos el puente de la Molinería, puente romano de tres arcos, giramos a la izquierda, salvamos las vías del ferrocarril por una pasarela metálica y llegamos a una rotonda que tiene el nombre romano de Astorga: Asturica Augusta Seguimos de frente y entramos en la Calle del Mesón que nos conduce a la Plaza de España, muy cerca de nuestro alojamiento. Son cerca de las tres de la tarde y dejamos la visita turística para la tarde. Aunque el día ha estado fresco pero muy agradable, por la tarde se pone a llover y tenemos que reducir la visita turística a un rápido paseo por el Palacio Episcopal, la Catedral, la Plaza de España. Afortunadamente, el año pasado visitamos Astorga cuando hicimos el Camino de Invierno.

En resumen, ha sido una etapa mucho más bonita y variada que las precedentes en la que, por fin, nos hemos alejado de la carretera y en la que hemos tenido dos hitos importantes: el paso por Hospital y Puente de Órbigo y la llegada a la siempre interesante ciudad de Astorga. Nos han salido 25,510 km y hemos tardado en hacerlos 6 horas y 53 minutos incluyendo las paradas.

Toda la caminata de hoy ha quedado registrada en este track.

Camino de Santiago Francés. Vigésimo primera Etapa: León- San Martín del Camino

Mi forma de arte es un breve viaje a pie por el paisaje[…]lo único que tenemos que tomar de un paisaje son fotografías. Lo único que tenemos que dejar en él son las huellas de nuestros pasos

Fulton, Hamish. Walking east web de la exposición

El objetivo de nuestra vigésimo primera etapa del Camino de Santiago francés es cubrir la distancia que separa León de la localidad de San Martín del Camino, una pedanía de Santa Marina del Rey a mitad de camino entre la capital de la provincia y Astorga. La etapa sigue la tónica de las precedentes: camino prácticamente llano, por la comarca del Alto Páramo, con una primera parte de recorrido urbano hasta La Virgen del Camino y un recorrido por la “senda peregrina” contigua a la N-120 salvo unos unos escasos 800 metros a la salida que Villadangos del Páramo que son por un bucólico camino entre choperas.

Iniciamos nuestro caminar frente a la portada de la Catedral de León y callejeamos por el casco histórico de León hasta llegar a las inmediaciones del Parque del Cid para pasar ante la Basílica de San Isidoro que rodearemos para pasar ante un lienzo de la antigua muralla y continuar por una larga avenida para desembocar en una rotonda en la que se encuentra el auditorio Ciudad de León y el antiguo Convento de San Marcos reconvertido en Parador Nacional. Cruzamos el Río Bernesga por el puente de San Marcos dejando a la derecha el parque Quevedo y, casi enseguida llegamos a Trobajos del Camino. En esta localidad nos encontramos con Jordi y caminamos con él un buen trecho. Seguimos junto a la antigua carretera nacional, pasamos por el Camino de la Cruz entre grandes naves y casas dispersas. Saliendo de la zona urbana encontramos una zona de las clásicas bodegas excavadas en la tierra para salir junto a la carretera N-120 por la que entramos en La Virgen del Camino. Nos detenemos ante la moderna Iglesia y nos encontramos con varios peregrinos con los que nos hemos cruzado con anterioridad. Así nos reencontramos con Marco, Alberto, Liane (@sempressapravoltar ). Como no puede ser de otra manera, en este camino francés tenemos The French Conection : Prisca, Anne y Bertrand que continuarán por el camino alternativo a Villar de Mazarife y que, puede, que encontremos mañana en Astorga.

Cruzamos a la parte izquierda de la N-120 y bajamos junto  a la Nacional hasta la Fuente del Cañín tras la que vemos otras bodegas. Un poco más adelante tomaremos la “senda peregrina” y la seguiremos de frente para pasar bajo la autovía junto a un moderno depósito de agua y unas antenas. Pasamos junto a un polígono industrial y seguimos hasta Valverde de la Virgen. Continuamos como 1,5 km hasta San Miguel del Camino donde aprovechamos el primer café que vemos para reponer fuerzas ya que la siguiente localidad está a 7,5 km. Volvemos a la senda junto a la carretera y durante un par de horas miramos las grandes extensiones de maíz y nos estremecemos de vez en cuando con el estrépito de los grandes camiones y los coches a gran velocidad. Cruzamos San Miguel del Camino, continuamos junto a la carretera donde vemos al otro lado un inmenso polígono industrial y, tras cinco km de polígono llegamos a una rotonda y seguimos por un camino de servicio en el que se suceden algunos establecimientos hoteleros hasta llegar a la entrada de Villadangos del Páramo donde hay un moderno albergue sólo para peregrinos. Cruzamos Villadangos por la Calle Real, nos detenemos un momento junto a la Casa de la Cultura donde hay un monumento a la Reina de León, Doña Urraca. Seguimos por la derecha junto a un solar en el que hubo un hospital de peregrinos. A partir de este punto tenemos algo menos de un km de camino de tierra que cruza el canal de Villadangos, lejos de la carretera y muy sombreado. Finalmente, este camino nos lleva de nuevo a la nacional, la cruzamos y seguimos por la “senda peregrina” unos cuatro kilómetros que es lo que nos queda hasta San Martín del Camino. En este terreno, prácticamente llano, tenemos una referencia de la distancia en la peculiar torre del depósito de agua. A la entrada de San Martín se encuentra nuestro alojamiento, por lo que en este momento damos por finalizada la ruta.

En resumen, ha sido una etapa en consonancia con las etapas precedentes, por terreno esencialmente llano, con una parte de recorrido urbano y otra por la ya conocida “senda peregrina” junto a la carretera N-120. Al final de la etapa ya hemos podido ver en lontananza la silueta de la Cordillera Cantábrica, paisaje que nos avanza en terreno por el que vamos a transitar los próximos días. Hoy nos han salido 25,090 km que hemos recorrido en 6 horas y 15 minutos incluyendo las paradas.

Todo el recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.

Camino de Santiago Francés. Trigésimo Primera Etapa: Palas de Rei-Arzúa

El fin de un viaje es sólo el inicio de otro. Hay que ver lo que no se ha visto, ver otra vez lo que ya se vio, ver en primavera lo que se había visto en verano, ver de día lo que se vio de noche, con el sol lo que antes se vio bajo la lluvia, ver la siembra verdeante, el fruto maduro, la piedra que ha cambiado de lugar, la sombra que aquí no estaba. Hay que volver a los pasos ya dados, para repetirlos y para trazar caminos nuevos a su lado. Hay que comenzar de nuevo el viaje. Siempre. El viajero vuelve al camino.

Saramago, José. Viaje a Portugal. 1981, Fundación José Saramago