Padul – Cruz de la Atalaya – Silleta del Padul – Piedra Ventana

El caminar no es clasista, caminar es uno de los pocos deportes sin clases.

Smith, Roly, Una cosa casi espiritual. Conversación con Rebecca Solnit transcrita en Wanderlust, pg 238

Desde las cercanías de Padul parten varios senderos que se adentran hacia la Sierra del Manar, lo que permite hacer muchas rutas por esa sierra. Para la ruta de hoy hemos unido los senderos del Padre Ferrer que se dirige al Mirador y a la Cruz de la Atalaya, con el sendero de los Gudaris con la subida a la Silleta del Padul (1.519 m) y el paso por el monumento natural de Piedra Ventana. El recorrido es precioso, por frondosos pinares y con magníficas vistas del valle, la laguna de Padul, las sierras de los Guájares y Albuñuelas y Sierra Nevada. El sendero PR-A-376, también denominado circular de la Atalaya, lleva el nombre del Padre Ferrer (sacerdote jesuita, montañero y naturalista, hijo predilecto del Padul, gran experto y escritor sobre el macizo penibético) para inmortalizar su obra y trayectoria en la promoción de Sierra Nevada. Por su parte, el sendero PR-A 400, conocido como el Sendero de los Gudaris, reconoce el trabajo de un grupo de prisioneros vascos que durante la guerra civil española estuvieron presos en la Casa Grande de Padul (campo de concentración franquista) y condenados a trabajar en la construcción de estos senderos que fueron utilizados posteriormente para la realización de tareas silvícolas y de reforestación.

Dejamos el coche en un espacio de aparcamiento junto a la carretera N-323a por encima de Padul y junto a la señalización de estos senderos. Se asciende primero por terrenos de almendros hasta encontrar una bifurcación, continuamos hasta un mirador sobre las Lagunas de Padul y una de las canteras que se encuentran por la zona. Aquí hay una bifurcación. Elegimos el camino a la izquierda que marca el sendero PR-A-376, sendero del Padre Ferrer que nos llevará hasta el mirador del Padre Ferrer, junto a un monolito en el que se le recuerda como hijo predilecto de Padul. El sendero continúa hasta la Cruz de la Atalaya (1.279 m) donde las vistas son espectaculares, divisaremos los picos más altos de Sierra Nevada, la sierra de Albuñuelas, Tejeda y Almijara; el Valle de Lecrín y el humedal de la Laguna de Padul, la comarca del Temple e incluso Granada con el Albaicín y la Alhambra. Descendemos de este alto por un cortafuegos transitable en dirección hacia un Aljibe y abrevadero de Los Albatrales en donde tomaremos una vereda, un poco difusa al principio, que en constante subida nos acercará a una pista forestal que se dirige hacia el Cortijo del Manar, recién remozado.

Dejamos la pista forestal por una vereda que pasa junto a la parte trasera del cortijo y en constante subida nos acerca a un desvío que señala a la Silleta del Padul el punto más elevado de la zona a 1.519 m. La vereda tiene una fuerte subida y nos deja en un collado desde el que tenemos la opción de llegar al Cerro de la Silleta trepando por unas rocas. También se puede bordear siguiendo a la derecha para llegar al cerro. Desde arriba hay unas vistas de 360º que te permiten observar las sierras cercanas y las depresiones de Granada y del Padul. Tras las fotos de rigor y un breve refrigerio emprendemos el regreso siguiendo por el Sendero de los Gudaris monte abajo.

El sendero atraviesa una zona boscosa con bastante sombra. El camino está bien cuidado aunque con bastante piedra suelta. Enseguida encontraremos un desvio a la derecha que lleva hacia la Piedra Ventana donde hay que hacer una parada obligada para hacer algunas fotos y disfrutar de las vistas del Valle del Padul, su Laguna y las cumbres de Sierra Nevada. El descenso continua monte abajo hasta llegar al Barranco del Volaero. Seguimos en todo momento las balizas del Sendero PR-A 400 hasta llegar al mirador en el que tomamos la bifurcación hacia el sendero del Padre Ferrer. Desde este punto nos queda 1,5 km hasta el aparcamiento y se hace por la misma senda que unifica ambos senderos.

En resumen, es una ruta muy bonita, con bastante sombra, muy bien señalizada y balizada y que tiene cierto nivel de exigencia marcado por el desnivel a superar.

Todos nuestros pasos de este día se pueden seguir en este track. El track de wikiloc, con las fotos de la ruta es éste. (Pero olvidé cerrarlo al terminar y lo cerramos cuando ya estábamos en el coche)

Nigüelas: Falla de Nigüelas, Sendero de la Pavilla, Cahorros de Nigüelas y Acequias.

Forastero que buscas la dimensión insondable.la encontrarás, fuera de la ciudad. Al final de tu Camino.

Batiato, Franco. Nómadas

En esta ocasión nos dirigimos al bonito pueblo de Nigüelas para realizar esta sencilla y bonita ruta en la que contemplaremos los desconocidos Cahorros de Nigüelas, visitaremos Acequias (pedanía del pueblo de lecrín) y realizaremos el bonito y cuidado Sendero de la Pavilla. Durante la ruta caminaremos junto al río Torrente. También veremos el Monumento Natural de la Falla de Nigüelas.

Dejamos el coche a la entrada del pueblo en uno de los dos grandes aparcamientos que hay frente al Ayuntamiento y el jardín romántico que visitaremos a la vuelta. Callejeamos en sentido ascendente por el pueblo siguiendo las balizas que marcan el Sendero de la Pavilla y el Mirador de la Falla de Nigüelas. Dejamos a la derecha el camino hacia el sendero y seguimos hasta el Mirador de la Falla. Contemplamos el arranque de la falla y retrocedemos hasta el punto de inicio del Sendero de la Pavilla. Como referencia tenemos una fuente en la esquina. El sendero discurre por el borde de una acequia colgado sobre el barranco, con espectaculares vistas del valle del río Torrente. En su inicio podemos observar un partidor de agua coronado por una cruz. Cuenta con una breve explicación de su funcionamiento. Hay también un cartel comentando la ruta. Resulta curiosa la explicación del origen del nombre del sendero. Al parecer, se debe a que este era el lugar, bastante recóndito, en el que los jóvenes de la localidad venían a “pelar la pava“. Durante el recorrido veremos una casa cueva muy bien decorada y el sendero resulta bastante seguro al tener muchos tramos protegidos por una valla. Hay un punto muy espectacular en el que la acequia pasa entre dos paredes muy verticales. Al final del sendero nos  encontramos con un distribuidor de aguas, que deriva agua hacia la acequia de La Pavilla y hacia el valle de Lecrín, junto con una fuente que se surte del agua de la acequia. Unos metros más adelante llegamos al cauce del Río Torrente.

Lo cruzamos y buscamos una pista cementada en suave ascenso. La seguimos durante un par de kilómetros hasta llegar a un sendero no muy visible por el que descendemos a los Cahorros de Nigüelas. Descendemos por el sendero hasta el mismo cauce del Río. A pesar del escaso caudal, éste se desploma entre bonitas cascadas y frescas pozas de agua. Descendemos junto al cauce del Río hasta alcanzar la Central eléctrica (el ruido es ensordecedor) y la vereda se convierte en un camino de tierra. Continuamos por el camino que pasa entre el molino viejo (ahora casa rural) y un hotel rural. Continuamos junto al río Torrente y al llegar al primer cruce a la izquierda lo tomamos en suave subida. Seguimos por este carril con vistas a Nigüelas y llegamos a Acequias (pedanía de Lecrin)

Callejeamos por Acequias, y subimos por un carril con las marcas del GR-7, pasamos junto al molino del Sevillano (hoy casa rural) y seguimos por el camino que desciende de nuevo hasta el cauce del Río Torrente. Cruzamos el río por un puentecillo y subimos una calle muy empinada que nos dejará junto a una guitarrería por la que pasamos esta mañana. Deshacemos el camino por Nigüelas pasando de nuevo por el mercado de abastos, la iglesia y la plaza y llegamos hasta el Ayuntamiento situado en una casa palacio muy bonita. Junto a ella un jardín romántico con aromas andalusíes que vale la pena visitar. La salida del jardín nos deja frente al aparcamiento en el que dejamos el coche por la mañana.

En resumen, ha sido un bonito paseo que no ha llegado a los 10 km muy sencillo, únicamente tiene una parte un poco técnica en el descenso hacia los Cahorros, en el que el tiempo ha acompañado y no ha hecho mucho calor.

Todo el recorrido del día de hoy se puede seguir en este track.

Canillas de Aceituno, Pozas y cascadas del Río Almachares y Puente colgante del Saltillo

No es más quien más alto llega, sino aquel que influido por la belleza que le envuelve, más intensamente siente.

Herzog, Maurice. primer alpinista en ascender el Anapurna

En esta ocasión nos acercamos nuevamente a la Axarquía malagueña, concretamente a la localidad de Canillas de Aceituno, para hacer esta bonita ruta circular y que conocida como «el otro caminito del Rey». Es un recorrido bastante fácil, no recomendable para las personas que tengan problemas con el vértigo ya que, además del Puente colgante del Saltillo, de 54 m de longitud a 70 metros de altura del lecho del río Almachares, debemos pasar por unas pasarelas metálicas colgadas sobre un barranco y buena parte del recorrido discurre por un estrecho sendero a media falda de la montaña y con riesgo de caída vertical.

Iniciamos el recorrido en el parking del pueblo y callejeamos hasta la parte alta del mismo siguiendo las balizas para subir al pico de la Maroma, de la Gran Senda de Málaga en su etapa entre Canillas de Aceituno y Cómpeta y la propia del Puente del Saltillo. En la parte superior del pueblo encontramos sendos paneles informativos de la Subida al Pico de la Maroma y de la etapa de la Gran Senda de Málaga entre Canillas de Aceituno y Cómpeta. A partir de este punto el sendero va paralelo a un acequia que traía el agua al pueblo desde la toma que están en las pozas del Río Almachares. Al principio la acequia está abierta y el rumor del agua corriente aporta cierto frescor al ambiente. Al poco llegamos a una balsa y, desde este punto la acequia va entubada. Seguimos por la senda que va ganando altura y tenemos muy buenas vistas del pueblo y de los barrancos. Más adelante ascendemos un tramo de fuerte pendiente y veremos en la profundidad del barranco el puente del Saltillo. Continuamos por una zona de pasarelas metálicas y seguimos el sendero hasta llegar al lugar donde toma el agua la acequia. Es una zona con algunas pozas de agua cristalina y unas pequeñas cascadas que lucen un poco mustias en estos días de final de un tórrido verano. Tras refrescarnos en las pozas retomamos el camino de regreso.

Deshacemos el camino hasta que encontramos una señal vertical y una bifurcación con un camino que continua recto (hacia el pueblo de Canillas de Aceituno) y otro hacia abajo (hacia el puente colgante y el pueblo de Sedella). El descenso es muy pronunciado, pero se han habilitado unos escalones en la piedra que lo hacen bastante llevadero (la dificultad la notaremos en la subida) El camino de bajada al puente transcurre entre pinos y no entraña excesiva dificultad. En la parte final hay unas cadenas que nos pueden ser de utilidad en los tramos más complejos. Finalmente llegamos al puente, lo cruzamos y hay una zona de sombras que puede ser muy interesante para tomar una fruta y descansar antes de decidir el regreso. Se puede continuar por el camino hasta llegar al Mirador de Sedella (serían unos dos o tres km más, pero por un camino un poco más peliagudo estrecho, rocoso, y con peligro de caída. Siendo nuestra primera ruta de la temporada decidimos volver a Canillas del Aceituno desde este punto.

El resto del camino se hace por el mismo sendero junto a la acequia que hemos utilizado esta mañana.

En resumen, ha sido una ruta sencilla, sin dificultades técnicas y en una zona bastante fresca y con algunas sombras que han hecho el camino bastante llevadero. Para la una del mediodía estábamos de regreso en Canillas, lo que nos ha permitido regresar a casa a comer tranquilamente.

Todo el recorrido es esta interesante ruta lo hemos dejado grabado en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Décimo primera Etapa: Gradefes-Mansilla de las Mulas

Caminamos también para escribir, contar, capturar imágenes en palabras, mecernos a nosotros mismos en dulces ilusiones, acumular recuerdos y proyectos.

Le Breton, David. Elogio del Caminar. Ed Siruela, 2022

En esta décimo primera etapa de los Caminos Lebaniego y Vadiniense nos desplazamos desde Gradefes hasta Mansilla de las Mulas, localidad amurallada en la que confluye este Camino con el Camino Francés a Santiago. Orográfica y paisajísticamente esta etapa sigue la misma pauta que la de ayer: prácticamente llana, por un amplio valle junto al río Esla, cruzando pueblos silenciosos y casi deshabitados y por zonas de concentración parcelaria con cultivos herbosos y muy pocas sombras. La nota cultural de la etapa la pone la visita al Monasterio de San Miguel de Escalada que nos obliga a desviarnos unos 250 m del Camino poco antes de llegar a la población homónima.

Salimos de Gradefes sobre las ocho y media de la mañana y caminamos por la carretera comarcal LE-212 un par de kilómetros hasta llegar al río Valdellorma para tomar una pista agrícola por la que caminaremos hasta llegar de nuevo a la carretera y entrar en Cifuentes de Rueda. Salimos de Cifuentes y caminamos por la comarcal un km y medio hasta Casasola de Rueda. Cruzamos esta larga aldea y seguimos por la comarcal otro km y medio hasta llegar a la carretera que sube hacia Rueda de Almirante y tomamos una pista asfaltada durante unos tres kilómetros hasta llegar al cruce que nos marca la Salida hacia el Monasterio de San Miguel de Escalada.

Del Monasterio únicamente se conserva la iglesia y hoy tenemos suerte: los martes la visita es gratuita. Aunque es posible que en este mismo lugar ya hubiese un templo de origen tardorromano, el actual fue consagrado en el año 951 por el obispo Genadio. Fue construido por alarifes emigrados desde Córdoba con materiales reaprovechados de edificios de época romana y visigoda lo que se puede apreciar en las columnas de mármol, en el pórtico (se conservan siete arcos originales) y en algunas de las lápidas que se observan en el interior del templo. Es una de las obras más representativas del arte mozárabe prerrománico y tiene la categoría de monumento nacional desde 1886.

Tras la visita retomamos nuestro caminar cruzando el pueblo de San Miguel de Escalada, larguísimo, por la carretera comarcal. Tras dos kilómetros tomamos un camino de tierra junto a una acequia, caminamos otros tres kilómetros y desembocamos en la misma carretera para entrar en Villacontilde. Al final de este pueblo tomamos otra pista de tierra que nos lleva junto al canal del Porma, un canal de riego, que seguimos por la izquierda por un camino de servicio. Cruzamos a la otra orilla del Río Esla por la presa que regula el canal y seguimos por el camino de servicio hasta cruzarlo por un puente y salir a la N-625. Caminamos por el arcén de esta carretera hasta pasar la urbanización Mansilla de Esla y pasar ante el polideportivo municipal de Mansilla de las Mulas. Tomamos un carril bici en bastante mal estado, pasamos por una torre con depósito de agua, seguimos el paseo del Esla y entramos en la ciudad amurallada por la Puerta de la Concepción, entrada el camino Vadiniense. Por la Calle Tenada caminamos hasta llegar a la Puerta de Santiago, lugar por el que entra el camino De Santiago Francés. En el cruce de ambos caminos hay un monumento al peregrino. En este punto detenemos nuestra ruta para dirigirnos a nuestro alojamiento.

Mansilla de las Mulas es una ciudad amurallada que conserva muchos lienzos de esa muralla y varias torres albarranas, que visitamos, y lugares de interés patrimonial como las Plazas del Grano y de la Leña o la concurrida Plaza del Pozo. También hay un singular museo etnográfico titulado “de los Pueblos Leoneses” muy variado y entretenido.

En resumen, ha sido otra etapa larga y por unos paisajes muy poco agradecidos y un tanto monótona y cansada por el calor y la falta de sombras en la mayor parte del camino.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.

Por ahora, completados estos caminos y enlazado con el Camino Francés, dejamos el camino y lo retomaremos en otoño que el tiempo será más apacible. Mañana viajaremos a León para volver a casa.

Completado el camino, aquí van unas reflexiones sobre esta variante:

  • Es un camino muy minoritario. Completado el Lebaniego en Santo Toribio de Liébana, continuamos muy pocas personas hacia la Vía Vadiniense. Desde Portilla de la Reina únicamente hemos coincidido con otro peregrino que perdimos de vista en Boca de Huérgano, hace tres etapas.
  • Aunque me consta que las Asociaciones de Amigos del Camino De Santiago hacen lo que pueden, la señalización del Camino Lebaniego está muy justa y la de la Vía Vadiniense en un poco confusa en ocasiones y está muy deteriorada, por lo que se hace un poco difícil seguir la ruta.
  • Demasiados tramos por carreteras, algunas bastante peligrosas. No sería muy complejo habilitar una vía separada, aunque con tan poco uso parece difícil que las administraciones se impliquen.
  • Una cuestión no achacable al camino pero que incide en la poca afluencia es la falta de infraestructuras. Hay pueblos final de etapa en los que resulta fácil pernoctar (si no hay albergues hay casas rurales) pero a la hora de avituallarse no hay tiendas ni bares, o los que hay tienen políticas empresariales difíciles de entender (sólo ofrecen un menú, no se puede compartir, no hay medio menú, etc)
  • En fin, es un camino minoritario y parece que lo seguirá siendo. Nos vemos en los caminos.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Décima Etapa: Cistierna- Gradefes

Caminar… es preguntar sin obtener respuesta. Es un pensar al ritmo del camino

Ortin, Pere. Prólogo a el Arte de Caminar. Altair Magazine, 2018

En nuestra décima etapa de este Camino Lebaniego Vadiniense nos desplazamos desde la localidad de Cistierna hasta la de Gradefes. ES una etapa sencilla en la que seguimos caminando por un amplio valle a orillas del Esla, predominantemente llana, por caminos agrícolas, pistas asfaltadas o carretera secundaria y pasando por varias localidades sin posibilidad de abastecimiento alguno. En días calurosos conviene madrugar porque los últimos seis o siete kilómetros no tienen sombra alguna y se hacen un poco monótonos.

Salimos de Cistierna sobre las 8 de la mañana y el cielo está completamente despejado. Hace un poco de frío pero estupendo para iniciar la caminata. Por la Avenida de la Constitución avanzamos hasta llegar a la Calle de las Eras al final de la cual pasamos bajo las vías del ferrocarril y, junto al camping, tomamos un camino a la izquierda muy sombreado. Por este camino, a la orilla izquierda del Esla llegamos hasta la Cruz del Molino, una cruz de madera con una leyenda relacionada con este Camino Vadiniense. Seguimos a la derecha hasta llegar al Puente de Mercadillo. En este punto las aguas del Río se remansan en una represa y la superficie del agua parece un espejo. Cruzamos el imponente puente medieval y giramos a la izquierda por una pista asfaltada. Hasta este momento hemos compartido itinerario con el Camino Olvidado, concretamente en la etapa que comienza en Cistierna. Cambiamos la pista por otro camino de tierra hasta llegar a Modino. En Modino, cruzamos el pueblo y, por detrás del cementerio tomamos un camino de tierra muy sombreado. El camino desemboca en una pista asfaltada entre grandes prados que desemboca en Santibañez de Rueda. Durante cuatro kilómetros caminamos por el arcén de una carretera local con muy poco tráfico hasta llegar a Carbajal de Rueda. Aproximadamente un kilometro más adelante, junto a un altarico con una descolorida virgen, hay una bifurcación por un camino de tierra que nos acercará a las orillas del Esla. Junto a este camino aparece un canal de riego que cruzaremos por un puente de hormigón. Entramos en una zona de concentración parcelaria en la que las choperas perfectamente alineadas están sustituyendo a los cultivos tradicionales. Por esta pista entramos en Villacidayo. Callejeamos hasta la Iglesia y fuente del pueblo y salimos por la Calle Molino.

Al final de la calle hay una Mielería en la que encontramos a una vecina comprando un bote de miel y charlando con el apicultor. Nos detenemos un momento y nos enseña el proceso de extracción de la miel. Compramos un bote de miel de brezo y roble y continuamos nuestro camino. Seguimos por una larga pista de tierra sin sombras por una larga pista de tierra entre plantaciones de maíz, patatas y alguna chopera. Dejamos el pueblo de Villanófar a nuestra derecha mientras seguimos avanzando por la pista. Tras cuatro km y medio de pista desembocamos en la carretera de acceso a Gradefes. Un kilómetro más adelante encontramos el Monasterio Cisterciense de Santa María. Desafortunadamente es lunes que no hay visitas al monasterio, por lo que nos limitamos a visitar la Iglesia románico-gótica y continuamos nuestra marcha. Caminando por la misma acera encontramos la entrada al convento de clausura. Entramos al vestíbulo y en el torno nos atiende una monja que nos confirma que ni lunes ni martes hay visita al monasterio y nos informa que hacen unas pasta que denominan virutas de San José que están muy buenas. Cargamos con una cajita y sellamos la credencial. Unos 300 m más adelante estamos ya en la plaza del Gradefes con la Torre del Reloj y una fuente. En este punto detenemos nuestra ruta ya que nuestro alojamiento está relativamente cerca.

Ha sido una etapa llana y fácil, cuya primera parte no ha estado exenta de encanto pero en la que los últimos seis kilómetro se nos han hecho interminables por el calor y la falta de sombras. Mañana afrontaremos la última etapa de este Camino Vadiniense entre Gradefes y Mansilla de las Mulas en otro recorrido sin servicios en las localidades del camino y, aparentemente, siguiendo la misma tónica que la de hoy.

Todos nuestros pasos han quedado registrados en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Novena Etapa: Crémenes -Cistierna

Si quieres el arco iris, tienes que aguantar la lluvia.

Wright, Steven. Documental When Stand Up Stood Out, 2006

En nuestra novena etapa de este camino Vadiniense recorremos la distancia que separa Crémenes de Cistierna que en su mayor parte discurre por caminos y sendas sin asfaltar, siempre por el valle del Río Esla. En la primera parte completamos los cinco kilómetros que nos faltaban de la calzada romana del Esla y en la segunda parte, desde Valdoré, por la orilla derecha del Río, pasamos por alguno de los hitos del pasado minero e industrial de los pueblos de esta zona.

En Crémenes volvemos a cruzar el puente sobre el Esla para continuar por la Calzada Romana del Esla que en los primero dos kilómetros transita junto al río bajo un frondoso bosque galería hasta llega a la carretera de acceso a Villayandre. Cruzamos el pueblo y unos 300 metros más adelante tomamos de nuevo un camino que nos conduce a otro tramo de la calzada en ascenso por una zona que llaman el Pajar del Diablo, hasta llegar al punto más alto de esta etapa en un corte sobre la roca La Entrecisa que permite el paso de la calzada. En este punto se encuentra el tramo de calzada mejor conservados con su empedrado original y una disposición de los grandes bloques de piedra que podría ser original. Llaneamos unos cientos de metros mientras tenemos unas excelentes vistas sobre el valle del Esla que perdemos de vista al cruzar un bucólico robledal ya en franco descenso. Desembocamos en la N-621 delante de un bar restaurante. Entre el bar y el río están dando la salida a una prueba de descenso en piraguas. Los observamos mientras tomamos un café y continuamos nuestra marcha por el arcén de la carretera nacional. Al cabo de un kilómetro tomamos una senda a la izquierda que, pronto, se convierte en una pista de tierra por un amplio valle. Hacia el kilómetro 7,5 de nuestro recorrido llegamos a pequeña localidad de Verdiago. Junto a la Iglesia y una fuente cruzamos un puente sobre el Esla y tomamos una senda bastante quebrada junto al río, entre helechos y robles. Pasamos junto a la boca de la mina de hierro abandonada La Imponderable junto a la que mana una fuente de aguas ferruginosas. Aquí encontramos a un vecino de Verdiago que nos habla de una ruta de las minas y nos cuenta algunos pormenores de la zona mientras nos vamos deteniendo de vez en cuando para ver pasar a los piragüistas. Poco antes de llegar a Alejico hay un puente colgante desde el que se puede ver a los piragüistas maniobrar en una zona de rápidos. Llegamos a una zona en la que hay un canal de aguas bravas y que hoy es la meta del descenso.

A la salida de Alejico continuamos por una carretera local paralela al río. Hay un área recreativa en un enorme prado y algunas de las mesas preparadas para hacer un picnic cuando termine la competición. Continuamos hasta pasar bajo el Viaducto de la carretera de acceso a Sabero, donde podemos ver una locomotora de vapor del antiguo ferrocarril La Robla – Bilbao también conocido como El Hullero. Poco después nos encontramos cruzando por los restos del antiguo Complejo Minero de Vegamediana de industrias vinculadas al carbón, hoy abandonado mientras caminamos entre los vestigios de una civilización hoy desaparecida. Cruzamos el Río Esla por el puente de hierro, antiguo puente ferroviario y caminamos por una vía verde sobre el trazado del antiguo tren minero. Por esta vía verde llegamos a la actual estación de tren de Cistierna y desde ahí hasta la Avenida de la Constitución ya en el centro de Cistierna. En este punto detenemos la etapa de hoy ya que nuestro alojamiento se encuentra en esta misma calle.

En resumen, ha sido una etapa corta, muy interesante y de variados paisajes y en la que hemos tenido la ocasión de ver nuestra caminata amenizada por por una competición internacional de piragüismo. En lo meteorológico el día ha estado perfecto, casi nublado todo el día y muy fresquito, ideal para caminar. Mañana afrontaremos la penúltima etapa de este Camino Vadiniense entre Cistierna y Gradefes, un poco más larga que las de estos días pero que promete ser igualmente interesante.

Por la tarde hacemos una visita al Museo del Ferroviario muy completo e interesante.

Todo nuestro recorrido de hoy ha sido registrado en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Octava Etapa: Riaño- Crémenes

Soy ciudadano de Vadinia, / tribu tan fuerte y valerosa como de ubicación incierta.

Allí nací, en ignorado monte. / De aquel verdor llevo memoria derramada, / alegría del haya y cantos de pastores.

Fierro, Ángel . Varas de avellano. Eolas ediciones. León, 2013

En nuestra octava etapa de este Camino Vadiniense nos desplazamos entre la localidad de Riaño y la de Crémenes para recorrer algo más de veinte kilómetros en una etapa corta y de desniveles moderados. Afortunadamente, al cruzar el largo puente a la salida de Riaño hay una alternativa a nuestra “amiga” la N-621 por el monte que nos evita un buen tramo de esta nacional. Luego no tenemos más opción que seguirla hasta la presa y en Las Salas tomaremos la magnífica calzada romana junto al Río Esla que nos llevará hasta Crémenes.

Iniciamos el recorrido desde la plaza de Cimadevilla en el centro del nuevo Riaño, junto a la Iglesia parroquial, el museo Etnográfico y el Ayuntamiento. Descendemos las escaleras y nos acercamos hasta la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario (salvada de las aguas del pantano y reconstruida en su ubicación actual) y desde ese punto nos dirigimos hacia el largo puente sobre el embalse. En este punto la señalización es algo confusa pero como nuestro objetivo es llegar al puente la intuición nos sirve de guía. Como vamos a tomar la variante del monte, es conveniente ir por la acera de la derecha (el puente tiene dos aceras segregadas para los peatones) Nada más terminar el puente encontramos la señalización de la variante por el monte. Pasamos un paso canadiense y caminamos por un carril de tierra con denso arbolado junto al pantano en el que se han colocado unas máscaras muy curiosas. En este punto encontramos un par de montañeros palentinos que se disponen a subir al imponente Monte Giblo pero dudan de la vía porque la mañana amenaza lluvia. Los acompañamos hasta nuestro desvío a izquierda para subir al Collado del Baile bajo un denso robledal surcado por relatos con poca agua que hay que ir sorteando. Alcanzado el Collado (1.324 m) iniciamos un descenso sin contemplaciones hasta la localidad de Horcadas. Entramos a la localidad por un camino junto a la Iglesia y el cementerio. Cruzamos el pueblo en dirección a la salida a la carretera N-621.

Caminamos por el arcén de la carretera unos 3,5 km, pasamos junto al Mirador de Huelde, sobre el embalse y nos cae un somero chaparrón. Llegamos al túnel de la Remolina (también tiene una acera segregada para peatones) y caminamos los 300 m de túnel hasta llegar sobre la presa. Justo antes de la salida, giramos por otro túnel para bajar por una pista de servicio asfaltada que desemboca en una carretera local que seguimos unos 200 metros hasta entrar en un camino de tierra junto a un arroyo. Continuamos por el camino y unos 700 m más adelante el arroyo de nuestra derecha se une al Esla con sus aguas reguladas por el embalse. Alcanzamos un puente que da acceso a Las Salas y comenzamos el camino de la Calzada romana del Esla. Esta calzada conserva tramos muy completos en los que se pueden observar las marcas dejadas por los carros en su paso constante y fue construida por mandato de Augusto para las guerras cántabras. Seguimos la calzada durante unos 4,5 km hasta la ermita de Nuestra Señora de Pereda. En este tramo pasamos por diversos paneles informativos que nos señalan la presencia de castros vadinienses en las cercanías. El camino aparece salpicado de poemas relacionados con esta tribu prerromana y algunos bancos que reproducen diversas lápidas vadinienses como la de Turenno encontrada en Argovejo y que se expone en la actualidad en el Museo de León. Continuamos el camino junto al Esla y un puente nos acerca a la localidad de Crémenes, lugar en el que finalizamos la etapa de hoy.

Ha sido una etapa bastante sencilla y llevadera, incluida la subida al Collado del Baile, y, afortunadamente, la meteorología nos ha respetado y no ha comenzado a lloviznar hasta la llegada a nuestro alojamiento. En la etapa de mañana continuaremos caminando por la calzada Romana en otra etapa que presagiamos sencilla, no muy larga y muy bonita.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Séptima Etapa: Portilla de la Reina- Riaño

El caminante tiene el desapego del viajero, pero viaja con sencillez y sin exceso, dependiendo solamente de su propia fuerza corporal, no de comodidades que pueden ser hechas o compradas, sean caballos, barcos o carruajes. Después de todo, caminar es una actividad cuya esencia no ha mejorado desde el alba de los tiempos.

J.J. Rousseau, Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres. Cervantes virtual

Nuestra sétima etapa de este camino transcurre entre las localidades de Portilla de la Reina y Riaño. La mayor parte de la jornada estamos en Tierra de la Reina (probablemente por la reina Urraca, aunque hay varías teorías al respecto) La etapa es sencilla y sin desniveles significativos y el único “pero” es que la mayor parte de la etapa transita por la carretera nacional N-621, carretera con relativamente poco tráfico pero casi sin arcén y los coches y motos pasan muy cerca.

Salimos de El Albergue de Portilla de la Reina, en el que Carolina nos ha tratado de maravilla, hacia las nueve y cuarto de la mañana. Lo hacemos por el limitado arcén de la N-621 que a esa hora tiene poco tráfico. Caminamos en estas condiciones durante 8 kilómetros hasta Barniedo de la Reina. La recorremos por su calle principal, pasamos por la iglesia parroquial y tomamos un camino de tierra entre campos de cultivo y el río Yuso que nos va a acompañar hasta su desembocadura en el Embalse de Riaño. Dejamos a la derecha la localidad de Espejos de la Reina y seguimos hasta Villafrea de la Reina. Cruzamos por la calle principal, continuamos por camino de tierra hasta la entrada de Boca de Huérgano donde hay una panadería y quesería que huele de maravilla y cruzamos un antiguo puente de piedra. Continuamos por esta localidad en dirección a la carretera nacional. Aprovechando que es la primera localidad con servicios nos detenemos en el bar Espiguete para tomar un pincho de tortilla excepcional. El camino está señalizado por una senda paralela a la carretera que nos lleva a la Ermita de San Tirso en un bonito área recreativa ya en la cola del pantano. Continuamos por la senda paralela a la carretera menos de un kilometro y volvemos al arcén.

Caminamos por la carretera con el pantano a la izquierda hasta llegar a la ermita de San Bartolomé y su área recreativa. Echamos un vistazo a esta ermita que perteneció al pueblo anegado de Pedrosa del Rey y se trasladó a este lugar piedra a piedra. Descansamos unos minutos a la sombra de unos cerezos y continuamos nuestro camino. Al fondo ya podemos ver el puente sobre el embalse (que cruzaremos mañana) y que nos indica que Riaño ya está cerca. Con Riaño a la vista dejamos la carretera nacional y bajamos hacia la parte baja del pueblo junto a un embarcadero. Finalmente, llegamos a unas escaleras que nos suben a la plaza de Cimadevilla junto a la Iglesia y el Ayuntamiento.

Tras 22 km de caminata llegamos a nuestro alojamiento y al final de esta etapa, la más sencilla desde que salimos de San Vicente de la Barquera, que no ha estado exenta de atractivos a pesar de la incomodidad de la caminata por el mínimo arcén de la N-621. Mañana afrontaremos la octava etapa de este camino entre Riaño y Crémenes que promete ser muy parecida a la etapa de hoy.

Todo nuestro recorrido de hoy ha sido registrado en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Sexta Etapa: Fuente De- Portilla de la Reina

En fin, esto de andar parece que, después de todo, hace circular la sangre y ayuda a pensar con más claridad.

Irurtzun, Patxi. Tratado de hortografía. Pamiela argitaletxea. Pamplona, 2020 pg 5

En nuestra sexta etapa de este camino Vadiniense cruzamos la cordillera cantábrica alcanzando la cota de los 1.794 m de altitud en la Horcada de Valcavao. La etapa tiene una subida larga (8 km subiendo) con unos paisajes impresionantes sobre los Picos de Europa en un entorno excepcional: valles verdes, extensos bosques, avistamiento de fauna silvestre, etc. Hasta el Puerto de Pandetrave hemos seguido cómodas pistas de tierra. Luego hemos alternado un sendero junto al río Puerma con una monótona carretera de montaña. En esta etapa no se atraviesa ningún núcleo urbano, por lo que tenemos que llevar todo el avituallamiento necesario para hacer la comida durante el camino y agua suficiente para todo el día.

Comenzamos a caminar desde el parking superior de Fuente De y tomamos un camino de tierra junto a la entrada del Camping y salimos del circo glaciar de Fuente De ganando altura progresivamente. Pasamos junto a la fuente de la Fonfría y un poco más adelante junto a los invernales de las Berrugas. El camino que llevamos, Senda de la Remoña, transita bajo un gran bosque de robles y va alternando rampas más duras con otras más suaves. Han sido 8 km de subida que se pueden dividir en dos partes similares separadas por unos 800 m llaneando entre una y otra. El paisaje en toda la subida es espectacular. En cuanto se toma algo de altura tenemos unas vistas imponentes sobre el valle y se pueden ver Espinama y Pido e intuir Cosgaya un poco más lejos. A nuestra derecha toda la cuerda de los Picos de Europa. Para no olvidar. Sobre las 12 de la mañana llegamos al mirador de la Remoña (Horcada de Valcavao) donde encontramos un grupo de jóvenes montañeros con su monitor que se disponen a hacer una ruta por la zona. Tomamos una fruta e iniciamos el descenso en dirección al Puerto de Pandetrave.

La pista que baja al Puerto de Pandetrave es igual de cómoda que la que traíamos por el lado de la subida. Pasamos por un chozo de pastores trashumantes y poco más adelante pasamos por una gran fuente con abrevadero. Junto al Puerto de Pandetrave nos encontramos con un pastor con su rebaño de ovejas con unos mastines no muy amistosos. En el puerto una carretera de montaña en muy mal estado baja hacia Portilla de la Reina. Un poco más adelante del puerto la señalización nos dirige hacia un sendero paralelo al río Puerma. Está sin desbrozar, con bastante agua por las lluvias de la tormenta de la tarde noche anterior, por lo que renunciamos al sendero y volvemos a la carretera. En el kilómetro 14,50 de nuestra ruta, cansados de la carretera tomamos un atajo señalizado que nos vuelve a las orillas del Río Puerma. Lo seguimos hasta que vuelve a la carretera. En el kilometro 16,5 de nuestro recorrido otra flecha amarilla nos invita a seguir por la otra orilla del Río. En este caso la seguimos durante un kilometro y medio, pasamos por otro chozo de pastores y al poco volvemos a la carretera. Un kilometro más adelante otra flecha nos invita a dejar la carretera, esta vez por la izquierda, y tomamos una senda sin desbrozar por la que volvemos a la carretera en otro kilometro. Desde aquí hasta el desfiladero en el que se encuentra Portilla de la Reina quedan unos 500 m y entramos a Portilla por el Barrio de las Mulas. Seguimos hasta un puente que nos lleva hasta el otro barrio de Portilla, junto a la carretera nacional que sube a San Glorío, donde se encuentra el albergue. Llegamos sobre las tres y cuarto de la tarde y nos comemos nuestros bocadillos mientras esperamos a que llegue nuestra anfitriona.

En resumen, ha sido una etapa espectacular de media-alta montaña en la que hemos disfrutado de lo lindo aunque los últimos kilómetros por la carretera, con la amenaza de tormenta y el sol picando fuerte, se nos han hecho interminables. Mañana tendremos una etapa algo más cómoda entre Portilla de la Reina y Riaño en la que tendremos, de nuevo, una buena ración de carretera.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado reflejado en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Quinta Etapa: Cosgaya- Fuente De

Por más que el trayecto nómada siga pistas o caminos habituales, su función no es la del camino sedentario, que consiste en distribuir a los hombres en un espacio cerrado, asignando a cada uno su parte y regulando la comunicación entre las partes. El trayecto nómada hace lo contrario, distribuye los hombres (o los animales) en un espacio abierto, indefinido, no comunicante.

Gilles Deleuze, Felix Guattari. Mil mesetas, capitalismo y esquizofrenia.

En nuestra quinta etapa de este camino vamos desde Cosgaya hasta Fuente De. El camino oficial sigue el itinerario del sendero GR-202 (Ruta de la Reconquista) y el sendero del Hayedo de las Ilces. Durante el día de hoy únicamente atravesaremos la población de Pido (que no tiene servicios) por lo que los que, aquellos que necesiten algo de avituallamiento, deben dirigirse a Espinama, siguiendo un desvío de unos 400 m. El recorrido es de media montaña y en Fuente De estaremos a 1.182 m que será el punto de partida de la etapa de mañana, la más montañera de todas las de este camino y en la que cruzaremos los Picos de Europa desde su parte oriental a la occidental.

Salimos de Cosgaya por un camino paralelo a a su calle principal y a la carretera de Potes a Fuente De. Este camino finalmente desemboca en la mencionada carretera y por el arcén de la misma, y con mucha precaución, circularemos aproximadamente 1 km para desviarnos por un camino muy bien señalizado con las balizas del GR – 202. Es un camino de tierra muy cómodo que se interna por un magnífico bosque de robles, castaños y, más adelante de hayas (Hayedo de las Ilces) mientras que por las vaguadas que lo cruzan discurren arroyos más o menos caudalosos que aportan la rumorosidad del agua. Las primeras rampas son bastante duras pero luego se van suavizando y se camina muy cómodamente. En este tramo nos encontramos con Juan y Miguel Ángel, dos caminantes avezados que están haciendo el camino Vadiniense hasta Santo Toribio de Lièbana. Intercambiamos opiniones sobre los caminos y seguimos nuestro camino. Los diez primeros kilómetros son de subida y superamos los 1.080 m. Descendemos hasta la localidad de Pido y por una pista cementada comenzamos un nuevo ascenso hasta los 13 km de nuestro recorrido en el que encontramos una bifurcación señalizada con dos caminos, uno para continuar hasta Portilla sin pasar por Fuente De y siguiendo recto para llegar a Fuente De. Continuamos por ese camino que continúa en ascenso hasta llegar a la Fuente de la Fonfría y en bajada llegamos hasta el parking superior del Cable de Fuente De.

Para completar la jornada sacamos lo tickets pasa subir y tenemos suerte y entramos en el siguiente pase. Nos damos un paseo al pie del Naranco, admiramos el paisaje plagado de rapaces que vuelan a nuestro nivel y después de un rato bajamos a tomar un bien merecido refrigerio. Al llegar a la cafetería nos encontramos con Ana, Luca y Fabio, los italianos con los que coincidimos los días pasados y que hoy terminan su camino. (Por favor Ana, si lees esto escríbeme al correo del blog)

En resumen, ha sido una etapa bastante llevadera, corta (nos han salido algo menos de 16 km) y en la que hemos disfrutado de un entorno espectacular. Mañana a por la etapa reina Fuente De -Portilla de la Reina en la que cruzaremos desde la CA de Cantabria hasta la de Castilla León.

Vaya desde aquí nuestro agradecimiento a Goretti, Jesús y Maria José de Apartamento Río Cubo por su hospitalidad, paciencia y el apoyo prestado estos dos días que nos han facilitado mucho nuestro tránsito por esta parte del Camino Lebaniego.

Todo el recorrido del día de hoy ha quedado registrado en este track.

Agua a raudales