Subida al Monte Foia (902 m) desde Monchique. Ruta Circular.

Yo no camino para rejuvenecer ni para evitar envejecer, tampoco para mantenerme en forma o para batir récords. Camino igual que sueño, que imagino, que pienso, por una especie de movilidad del ser y de necesidad de ligereza.

George Picard.  Le vagabond approximatif. Ed José Corti, 2001

En nuestro segundo día en el Algarve subimos al Monte Foia en la Serra da Monchique, punto más alto del Algarve y excelente mirador desde el que se divisan los acantilados de la Costa Vicentina que caminamos ayer, el Cabo de San Vicente y su fortín, las localidades de Sagres, Lagos y Portimao y la desembocadura y estuario del Río Arade.

El Monte Foia (902 m.) está en la Sierra de Monchique, cadena montañosa al suroeste de Portugal que, por su cercanía al mar, tiene un clima subtropical húmedo asociado a temperaturas suaves que le permite la existencia de una variada y rica vegetación. Es frecuente encontrar robles, castaños y otras especies muy raras en el sur peninsular. En esta sierra se originan varios arroyos como el Seixe, el Aljezur o el Odiaxere. Esta área montañosa de origen magmático, se encuentra entre las sierras de Caldeirão (al este) y Espinhaço de Cão (al oeste).
La localidad de Monchique tiene un aire señorial, con casitas que parecen derramarse ladera abajo, con su toque de color en puertas y ventanas muy diferente a otros pueblos del Algarve.
La cima propiamente dicha se encuentra en el interior de una instalación militar. En la meseta más elevada hay varios miradores interesantes , parada de autobús, ermita y centro de venta de artesanías. Entre las antenas y repetidores hay un par de puntos más elevados desde los que se tienen bonitas panorámicas.

Comenzamos a caminar hacia la Plaza de San Sebastiao, con sus bares con pintorescas terrazas. Comenzamos a subir por calles empedradas, pasamos junto a la iglesia de San Sebastiao y enseguida encontramos la señalización del Sendero de Gran Recorrido GR-13 o Vía Algarviana. Lo seguiremos hasta la cima. Pasamos junto al convento de Nossa Senhora do Desterro, un antiguo convento de frailes fundado en 1631 que presenta una arquitectura de estilo manuelino muy deteriorada. Una persona que vive en la zona se ofreció a abrirlo para nosotros y pudimos visitar el interior. El edificio sufrió graves daños por el terremoto de Lisboa de 1755 y presenta un avanzado estado de ruina. El complejo del Convento también incluía un magnolio monumental, que fue catalogado en 1947, pero murió en 2016. Desde el convento se inicia una sencilla vereda en fuerte subida por un bosque frondoso y muy agradable para caminar. La vereda desemboca en una pista forestal que no abandonaremos hasta la cima. Por ella vamos viendo la señalización de otras rutas (trilhos) que pasan por la zona. En la cima hay un complejo militar (cerrado) y varias instalaciones de antenas. También un monumento a los ciclistas y un espacio de venta de artesanías de la zona. Una cafetería y una food truck instalada en uno de los miradores.

Tras las fotos de rigor y un sencillo avitallamiento iniciamos el descenso por un camino con bastante piedra suelta en el que seguimos disfrutando de una bonita panorámica hacia el Estuario del Río Arade y la ciudad de Portimao. Hacia el km 8 de nuestro recorrido entramos el camino deriva en una cerrada vereda y, campo a través, desembocamos en la carretera N-266-3 con bastante tráfico y casi sin arcenes. Es la parte más peligrosa del trayecto. Tras cuatro kilómetros por esta carretera llegamos al Monchique a la altura del centro de Salud. Visto el desarrollo de esta parte de la etapa recomendamos realizar la vuelta bien regresando por el camino de ida o bien siguiendo un sendero señalizado que vuelve a Monchique a través de una cantera.

En resumen, una subida sencilla y muy espectacular con unas vistas impresionantes sobre el suroeste portugués en la que no necesario llevar mucho avituallamiento por la posibilidad de encontrarlo en la cima. Cosa que pocas veces ocurre.

Todo nuestro recorrido puede seguirse con este track.

Playa Beliche, Playa de Ponta Ruiva, Cabo San Vicente por los acantilados de la costa Vicentina

[Caminar] Es la primera forma de viajar. La más primitiva manera de ir más lejos. Es como respirar mientras duermes, o beber agua para no morir.

Pere Ortín. El arte de Caminar. Ed Desnivel

En este fin de semana largo en el Algarve portugués volvemos a hacer este recorrido que ya hicimos en el año 2019. Se trata de un bonito recorrido en el Parque Natural do Sudoeste Alentejano e Costa Vocentina en el litoral sudoeste de Portugal. El trazado ha sido modificado y ahora es más accesible y, en todo caso, los paisajes valen mucho la pena. Se trata de una ruta de nivel moderado, tanto por la distancia, como por el terreno (bastante pedregoso). Actualmente se encuentra señalizada y la orientación es bastante sencilla ya que el faro del Cabo de San Vicente se divisa desde todos los puntos del trazado.

Iniciamos nuestra caminata en el aparcamiento de la Praia de Beliche junto a la carretera que une Sagres con el Cabo de San Vicente. El trayecto de ida lo hacemos un poco alejados de la costa por un camino rural que discurre junto a un somero bosque de pinos que se han adaptado a las fuertes ráfagas de viento adoptando formas bastante curiosas. Este camino enlaza con el sendero señalizado GR-13 Vía Algarviana (sendero de largo recorrido que une Alcoutim con el Cabo de San Vicente a lo largo de unos 300 km) y lo recorremos hasta llegar al caserío de Vale Santo en donde enlazamos con una pista con tráfico que nos llevará a los alrededores de la Playa de Ponta Ruiva. Llegamos a un mirador espectacular en el que tenemos las primeras vistas de los impresionantes acantilados de la Costa Vicentina.

Junto al Océano Atlántico hay un sendero que nos irá acercando y alejando a los acantilados y podremos disfrutar de un hermoso paisaje, refrescados por la fresca brisa atlántica y por un terreno más o menos pedregoso. Avanzamos en dirección sur y pasamos por la Ponta do Telheiro, un poco más tarde pasamos cerca de la playa del mismo nombre, llegaremos a la Ponta dos Arquizes, pasamos junto a la imponente Pedra das Gaivotas (con su característica forma de bota) y finalmente llegaremos al Cabo de San Vicente, con su faro y sus instalaciones militares y junto a toda la algarabía mercantilista que aguarda a la puesta de sol más occidental de la Península Ibérica. El lugar está muy concurrido con sus food trucks y sus puestos de souvenirs. Damos un paseo por los alrededores hacemos unas fotos y comenzamos el camino de vuelta hacia la playa de Beliche por el carril bici junto a la Carretera a Sagres (es un poco tarde y no hemos previsto la comida en ruta así que conviene agilizar el paso)

Durante el camino de vuelta pasamos junto al Fuerte de Beliche, ubicado en posición dominante de la Playa de Beliche Velho (Beliche Viejo) . Se desconoce la fecha de construcción original pero se entiende erigida en el marco del Siglo XVI en plena expansión ultramarina portuguesa y como defensa frente a la piratería. Fue destruido en un ataque de Francis Drake en 1587. El monumento actual se remonta al reinado de Felipe IV (tercero de Portugal) y se aprecian restos de murallas, algunas baterías costeras y una capilla. Aproximadamente un km más adelante encontramos el aparcamiento en el que dejamos el coche y donde cerramos la ruta.

En resumen, ha sido una ruta preciosa en la que nos han acompañado las condiciones meteorológicas con un precioso y fresco día muy apto para caminar en la siempre agradable compañía de nuestro amigo José Antonio al que no veíamos desde el Camino Francés. Todo el recorrido de hoy se puede seguir con este track (que toma como modelo este otro que hicimos en 2019)

Lanjarón: ruta circular por las acequias del Aceituno y Cecarta y paseo por castañares centenarios

Me gusta caminar porque es lento y sospecho que la mente, como los pies, trabaja mejor a cuatro km por hora.

Thoreau, H.D. Walking en Natural History Essays Peregrine Smith Books, 1980 pg 99

En esta ocasión nos dirigimos a la localidad de Lanjarón para pasear junto a las acequias de Aceituno y Cecarta, admirar el extraordinario trabajo de control y distribución del agua para el riego y disfrutar de unos hermosos y centenarios castaños. Es una ruta sencilla y sin dificultades técnicas, con un desnivel de unos 300 m y un recorrido con bastantes sombras que hacen el caminar muy agradable.

Dejamos el coche a la entrada de Lanjarón en el área recreativa Las Adelfas, lugar en el que se encuentra una fuente con tres caños muy popular y en la que siempre hay personas llenando botellas. Comenzamos la caminata por una instalación deportiva municipal en dirección al pueblo y junto a la carretera A-348. A la altura del Hotel Balneario tomamos un camino a la izquierda en suave subida. Pasamos junto al Museo de la Miel de Lanjarón y comenzamos a ver las primeras acequias. El camino sigue una pista rural cementada hasta llegar a una fuente junto a una imagen de Fray Leopoldo (beato capuchino con amplia devoción en zonas de Granada y Málaga) Entramos en una vereda bastante sombreada y comenzamos a ver los primeros castaños de gran porte. Vamos ganando altura y ya podemos ver cómo el caserío del pueblo de Lanjarón va quedando debajo y a nuestra derecha. En la Fuente de la Teja tomamos un desvío por una vereda a la izquierda (señalizado) que sale a otra pista rural paralela a la Acequia del Aceituno. Continuamos junto a esta acequia en suave ascenso a media montaña teniendo el barranco del Río Lanjarón a nuestra derecha. En las zonas más expuestas la vereda cuenta con una barandilla de protección. Así continuamos hasta encontrar una intersección señalizada a nuestra izquierda. Seguimos adelante hasta llegar a la Alberca del Aceituno y continuamos unos cientos de metros hasta llegar al cauce del río donde se produce la captación de aguas de esta acequia. Hasta este punto hemos caminado rodeados de castaños, con el rumor constante del agua y viendo cómo las acequias reparte el agua a los cortijos.

Regresamos un pequeño tramo por el mismo camino que hemos traído hasta llegar a la bifurcación que hemos mencionado anteriormente. Comenzamos a ascender por un empinado y agreste sendero en zigzag hasta un carril, que tomaremos hacia la derecha. Un poco más adelante, abandonamos el carril y entramos en el área recreativa Huerto de las Monjas. Para llegar a ella hay que ascender por unas escaleras de roca. Es un buen lugar para un descanso con mesas, un par de fuentes y un cobertizo refugio. Tomamos una fruta admiramos las vistas del valle del Río Lanjarón y los castaños centenarios que hay por esta zona y nos encontramos con una familia de caminantes que han llegamos un momento antes que nosotros.

Dejamos el área recreativa por la parte superior tomando un carril en ascenso que dejaremos unos metros más adelante para tomar el camino de la Acequia Cecarta (señalizado y balizado) a la izquierda. Caminaremos paralelos a esta acequia un buen tramo. Esta parte también es muy bonita con magníficas vistas hacia el valle con la Sierra de Lújar al fondo. Abandonamos la acequia e iniciamos el descenso haciaLanjarón. El camino de descenso discurre por senderos empedrados acompañados por tramos de acequia que vuelcan sus aguas a las fincas, y algunos pequeños tramos de carril. La zona es un auténtico vergel con numerosas zonas de sombra. Pasamos junto a una era con un panel informativo sobre las tareas de la cosecha y llegamos al punto en el que este camino se encuentra con el que llevábamos esta mañana. Desde este punto volvemos por la pista cementada que nos dejará junto a la carretera A-348 junto al Hotel Balneario. Pasamos por el área recreativa del Parque del Salada (lugar de arranque del sendero señalizado PR-A-345 y en un par de minutos estamos junto a la fuente de las Adelfas donde dejamos el coche esta mañana.

Ha sido una caminata muy bonito y sencilla en la que hemos disfrutado de un bonito día y en el que la única dificultad viene marcada por el desnivel de 387 m que hemos superado.

Todo el caminar de este miércoles ha quedado registrado en este track.

Padul – Cruz de la Atalaya – Silleta del Padul – Piedra Ventana

El caminar no es clasista, caminar es uno de los pocos deportes sin clases.

Smith, Roly, Una cosa casi espiritual. Conversación con Rebecca Solnit transcrita en Wanderlust, pg 238

Desde las cercanías de Padul parten varios senderos que se adentran hacia la Sierra del Manar, lo que permite hacer muchas rutas por esa sierra. Para la ruta de hoy hemos unido los senderos del Padre Ferrer que se dirige al Mirador y a la Cruz de la Atalaya, con el sendero de los Gudaris con la subida a la Silleta del Padul (1.519 m) y el paso por el monumento natural de Piedra Ventana. El recorrido es precioso, por frondosos pinares y con magníficas vistas del valle, la laguna de Padul, las sierras de los Guájares y Albuñuelas y Sierra Nevada. El sendero PR-A-376, también denominado circular de la Atalaya, lleva el nombre del Padre Ferrer (sacerdote jesuita, montañero y naturalista, hijo predilecto del Padul, gran experto y escritor sobre el macizo penibético) para inmortalizar su obra y trayectoria en la promoción de Sierra Nevada. Por su parte, el sendero PR-A 400, conocido como el Sendero de los Gudaris, reconoce el trabajo de un grupo de prisioneros vascos que durante la guerra civil española estuvieron presos en la Casa Grande de Padul (campo de concentración franquista) y condenados a trabajar en la construcción de estos senderos que fueron utilizados posteriormente para la realización de tareas silvícolas y de reforestación.

Dejamos el coche en un espacio de aparcamiento junto a la carretera N-323a por encima de Padul y junto a la señalización de estos senderos. Se asciende primero por terrenos de almendros hasta encontrar una bifurcación, continuamos hasta un mirador sobre las Lagunas de Padul y una de las canteras que se encuentran por la zona. Aquí hay una bifurcación. Elegimos el camino a la izquierda que marca el sendero PR-A-376, sendero del Padre Ferrer que nos llevará hasta el mirador del Padre Ferrer, junto a un monolito en el que se le recuerda como hijo predilecto de Padul. El sendero continúa hasta la Cruz de la Atalaya (1.279 m) donde las vistas son espectaculares, divisaremos los picos más altos de Sierra Nevada, la sierra de Albuñuelas, Tejeda y Almijara; el Valle de Lecrín y el humedal de la Laguna de Padul, la comarca del Temple e incluso Granada con el Albaicín y la Alhambra. Descendemos de este alto por un cortafuegos transitable en dirección hacia un Aljibe y abrevadero de Los Albatrales en donde tomaremos una vereda, un poco difusa al principio, que en constante subida nos acercará a una pista forestal que se dirige hacia el Cortijo del Manar, recién remozado.

Dejamos la pista forestal por una vereda que pasa junto a la parte trasera del cortijo y en constante subida nos acerca a un desvío que señala a la Silleta del Padul el punto más elevado de la zona a 1.519 m. La vereda tiene una fuerte subida y nos deja en un collado desde el que tenemos la opción de llegar al Cerro de la Silleta trepando por unas rocas. También se puede bordear siguiendo a la derecha para llegar al cerro. Desde arriba hay unas vistas de 360º que te permiten observar las sierras cercanas y las depresiones de Granada y del Padul. Tras las fotos de rigor y un breve refrigerio emprendemos el regreso siguiendo por el Sendero de los Gudaris monte abajo.

El sendero atraviesa una zona boscosa con bastante sombra. El camino está bien cuidado aunque con bastante piedra suelta. Enseguida encontraremos un desvio a la derecha que lleva hacia la Piedra Ventana donde hay que hacer una parada obligada para hacer algunas fotos y disfrutar de las vistas del Valle del Padul, su Laguna y las cumbres de Sierra Nevada. El descenso continua monte abajo hasta llegar al Barranco del Volaero. Seguimos en todo momento las balizas del Sendero PR-A 400 hasta llegar al mirador en el que tomamos la bifurcación hacia el sendero del Padre Ferrer. Desde este punto nos queda 1,5 km hasta el aparcamiento y se hace por la misma senda que unifica ambos senderos.

En resumen, es una ruta muy bonita, con bastante sombra, muy bien señalizada y balizada y que tiene cierto nivel de exigencia marcado por el desnivel a superar.

Todos nuestros pasos de este día se pueden seguir en este track. El track de wikiloc, con las fotos de la ruta es éste. (Pero olvidé cerrarlo al terminar y lo cerramos cuando ya estábamos en el coche)

Nigüelas: Falla de Nigüelas, Sendero de la Pavilla, Cahorros de Nigüelas y Acequias.

Forastero que buscas la dimensión insondable.la encontrarás, fuera de la ciudad. Al final de tu Camino.

Batiato, Franco. Nómadas

En esta ocasión nos dirigimos al bonito pueblo de Nigüelas para realizar esta sencilla y bonita ruta en la que contemplaremos los desconocidos Cahorros de Nigüelas, visitaremos Acequias (pedanía del pueblo de lecrín) y realizaremos el bonito y cuidado Sendero de la Pavilla. Durante la ruta caminaremos junto al río Torrente. También veremos el Monumento Natural de la Falla de Nigüelas.

Dejamos el coche a la entrada del pueblo en uno de los dos grandes aparcamientos que hay frente al Ayuntamiento y el jardín romántico que visitaremos a la vuelta. Callejeamos en sentido ascendente por el pueblo siguiendo las balizas que marcan el Sendero de la Pavilla y el Mirador de la Falla de Nigüelas. Dejamos a la derecha el camino hacia el sendero y seguimos hasta el Mirador de la Falla. Contemplamos el arranque de la falla y retrocedemos hasta el punto de inicio del Sendero de la Pavilla. Como referencia tenemos una fuente en la esquina. El sendero discurre por el borde de una acequia colgado sobre el barranco, con espectaculares vistas del valle del río Torrente. En su inicio podemos observar un partidor de agua coronado por una cruz. Cuenta con una breve explicación de su funcionamiento. Hay también un cartel comentando la ruta. Resulta curiosa la explicación del origen del nombre del sendero. Al parecer, se debe a que este era el lugar, bastante recóndito, en el que los jóvenes de la localidad venían a “pelar la pava“. Durante el recorrido veremos una casa cueva muy bien decorada y el sendero resulta bastante seguro al tener muchos tramos protegidos por una valla. Hay un punto muy espectacular en el que la acequia pasa entre dos paredes muy verticales. Al final del sendero nos  encontramos con un distribuidor de aguas, que deriva agua hacia la acequia de La Pavilla y hacia el valle de Lecrín, junto con una fuente que se surte del agua de la acequia. Unos metros más adelante llegamos al cauce del Río Torrente.

Lo cruzamos y buscamos una pista cementada en suave ascenso. La seguimos durante un par de kilómetros hasta llegar a un sendero no muy visible por el que descendemos a los Cahorros de Nigüelas. Descendemos por el sendero hasta el mismo cauce del Río. A pesar del escaso caudal, éste se desploma entre bonitas cascadas y frescas pozas de agua. Descendemos junto al cauce del Río hasta alcanzar la Central eléctrica (el ruido es ensordecedor) y la vereda se convierte en un camino de tierra. Continuamos por el camino que pasa entre el molino viejo (ahora casa rural) y un hotel rural. Continuamos junto al río Torrente y al llegar al primer cruce a la izquierda lo tomamos en suave subida. Seguimos por este carril con vistas a Nigüelas y llegamos a Acequias (pedanía de Lecrin)

Callejeamos por Acequias, y subimos por un carril con las marcas del GR-7, pasamos junto al molino del Sevillano (hoy casa rural) y seguimos por el camino que desciende de nuevo hasta el cauce del Río Torrente. Cruzamos el río por un puentecillo y subimos una calle muy empinada que nos dejará junto a una guitarrería por la que pasamos esta mañana. Deshacemos el camino por Nigüelas pasando de nuevo por el mercado de abastos, la iglesia y la plaza y llegamos hasta el Ayuntamiento situado en una casa palacio muy bonita. Junto a ella un jardín romántico con aromas andalusíes que vale la pena visitar. La salida del jardín nos deja frente al aparcamiento en el que dejamos el coche por la mañana.

En resumen, ha sido un bonito paseo que no ha llegado a los 10 km muy sencillo, únicamente tiene una parte un poco técnica en el descenso hacia los Cahorros, en el que el tiempo ha acompañado y no ha hecho mucho calor.

Todo el recorrido del día de hoy se puede seguir en este track.

Canillas de Aceituno, Pozas y cascadas del Río Almachares y Puente colgante del Saltillo

No es más quien más alto llega, sino aquel que influido por la belleza que le envuelve, más intensamente siente.

Herzog, Maurice. primer alpinista en ascender el Anapurna

En esta ocasión nos acercamos nuevamente a la Axarquía malagueña, concretamente a la localidad de Canillas de Aceituno, para hacer esta bonita ruta circular y que conocida como «el otro caminito del Rey». Es un recorrido bastante fácil, no recomendable para las personas que tengan problemas con el vértigo ya que, además del Puente colgante del Saltillo, de 54 m de longitud a 70 metros de altura del lecho del río Almachares, debemos pasar por unas pasarelas metálicas colgadas sobre un barranco y buena parte del recorrido discurre por un estrecho sendero a media falda de la montaña y con riesgo de caída vertical.

Iniciamos el recorrido en el parking del pueblo y callejeamos hasta la parte alta del mismo siguiendo las balizas para subir al pico de la Maroma, de la Gran Senda de Málaga en su etapa entre Canillas de Aceituno y Cómpeta y la propia del Puente del Saltillo. En la parte superior del pueblo encontramos sendos paneles informativos de la Subida al Pico de la Maroma y de la etapa de la Gran Senda de Málaga entre Canillas de Aceituno y Cómpeta. A partir de este punto el sendero va paralelo a un acequia que traía el agua al pueblo desde la toma que están en las pozas del Río Almachares. Al principio la acequia está abierta y el rumor del agua corriente aporta cierto frescor al ambiente. Al poco llegamos a una balsa y, desde este punto la acequia va entubada. Seguimos por la senda que va ganando altura y tenemos muy buenas vistas del pueblo y de los barrancos. Más adelante ascendemos un tramo de fuerte pendiente y veremos en la profundidad del barranco el puente del Saltillo. Continuamos por una zona de pasarelas metálicas y seguimos el sendero hasta llegar al lugar donde toma el agua la acequia. Es una zona con algunas pozas de agua cristalina y unas pequeñas cascadas que lucen un poco mustias en estos días de final de un tórrido verano. Tras refrescarnos en las pozas retomamos el camino de regreso.

Deshacemos el camino hasta que encontramos una señal vertical y una bifurcación con un camino que continua recto (hacia el pueblo de Canillas de Aceituno) y otro hacia abajo (hacia el puente colgante y el pueblo de Sedella). El descenso es muy pronunciado, pero se han habilitado unos escalones en la piedra que lo hacen bastante llevadero (la dificultad la notaremos en la subida) El camino de bajada al puente transcurre entre pinos y no entraña excesiva dificultad. En la parte final hay unas cadenas que nos pueden ser de utilidad en los tramos más complejos. Finalmente llegamos al puente, lo cruzamos y hay una zona de sombras que puede ser muy interesante para tomar una fruta y descansar antes de decidir el regreso. Se puede continuar por el camino hasta llegar al Mirador de Sedella (serían unos dos o tres km más, pero por un camino un poco más peliagudo estrecho, rocoso, y con peligro de caída. Siendo nuestra primera ruta de la temporada decidimos volver a Canillas del Aceituno desde este punto.

El resto del camino se hace por el mismo sendero junto a la acequia que hemos utilizado esta mañana.

En resumen, ha sido una ruta sencilla, sin dificultades técnicas y en una zona bastante fresca y con algunas sombras que han hecho el camino bastante llevadero. Para la una del mediodía estábamos de regreso en Canillas, lo que nos ha permitido regresar a casa a comer tranquilamente.

Todo el recorrido es esta interesante ruta lo hemos dejado grabado en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Décimo primera Etapa: Gradefes-Mansilla de las Mulas

Caminamos también para escribir, contar, capturar imágenes en palabras, mecernos a nosotros mismos en dulces ilusiones, acumular recuerdos y proyectos.

Le Breton, David. Elogio del Caminar. Ed Siruela, 2022

En esta décimo primera etapa de los Caminos Lebaniego y Vadiniense nos desplazamos desde Gradefes hasta Mansilla de las Mulas, localidad amurallada en la que confluye este Camino con el Camino Francés a Santiago. Orográfica y paisajísticamente esta etapa sigue la misma pauta que la de ayer: prácticamente llana, por un amplio valle junto al río Esla, cruzando pueblos silenciosos y casi deshabitados y por zonas de concentración parcelaria con cultivos herbosos y muy pocas sombras. La nota cultural de la etapa la pone la visita al Monasterio de San Miguel de Escalada que nos obliga a desviarnos unos 250 m del Camino poco antes de llegar a la población homónima.

Salimos de Gradefes sobre las ocho y media de la mañana y caminamos por la carretera comarcal LE-212 un par de kilómetros hasta llegar al río Valdellorma para tomar una pista agrícola por la que caminaremos hasta llegar de nuevo a la carretera y entrar en Cifuentes de Rueda. Salimos de Cifuentes y caminamos por la comarcal un km y medio hasta Casasola de Rueda. Cruzamos esta larga aldea y seguimos por la comarcal otro km y medio hasta llegar a la carretera que sube hacia Rueda de Almirante y tomamos una pista asfaltada durante unos tres kilómetros hasta llegar al cruce que nos marca la Salida hacia el Monasterio de San Miguel de Escalada.

Del Monasterio únicamente se conserva la iglesia y hoy tenemos suerte: los martes la visita es gratuita. Aunque es posible que en este mismo lugar ya hubiese un templo de origen tardorromano, el actual fue consagrado en el año 951 por el obispo Genadio. Fue construido por alarifes emigrados desde Córdoba con materiales reaprovechados de edificios de época romana y visigoda lo que se puede apreciar en las columnas de mármol, en el pórtico (se conservan siete arcos originales) y en algunas de las lápidas que se observan en el interior del templo. Es una de las obras más representativas del arte mozárabe prerrománico y tiene la categoría de monumento nacional desde 1886.

Tras la visita retomamos nuestro caminar cruzando el pueblo de San Miguel de Escalada, larguísimo, por la carretera comarcal. Tras dos kilómetros tomamos un camino de tierra junto a una acequia, caminamos otros tres kilómetros y desembocamos en la misma carretera para entrar en Villacontilde. Al final de este pueblo tomamos otra pista de tierra que nos lleva junto al canal del Porma, un canal de riego, que seguimos por la izquierda por un camino de servicio. Cruzamos a la otra orilla del Río Esla por la presa que regula el canal y seguimos por el camino de servicio hasta cruzarlo por un puente y salir a la N-625. Caminamos por el arcén de esta carretera hasta pasar la urbanización Mansilla de Esla y pasar ante el polideportivo municipal de Mansilla de las Mulas. Tomamos un carril bici en bastante mal estado, pasamos por una torre con depósito de agua, seguimos el paseo del Esla y entramos en la ciudad amurallada por la Puerta de la Concepción, entrada el camino Vadiniense. Por la Calle Tenada caminamos hasta llegar a la Puerta de Santiago, lugar por el que entra el camino De Santiago Francés. En el cruce de ambos caminos hay un monumento al peregrino. En este punto detenemos nuestra ruta para dirigirnos a nuestro alojamiento.

Mansilla de las Mulas es una ciudad amurallada que conserva muchos lienzos de esa muralla y varias torres albarranas, que visitamos, y lugares de interés patrimonial como las Plazas del Grano y de la Leña o la concurrida Plaza del Pozo. También hay un singular museo etnográfico titulado “de los Pueblos Leoneses” muy variado y entretenido.

En resumen, ha sido otra etapa larga y por unos paisajes muy poco agradecidos y un tanto monótona y cansada por el calor y la falta de sombras en la mayor parte del camino.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.

Por ahora, completados estos caminos y enlazado con el Camino Francés, dejamos el camino y lo retomaremos en otoño que el tiempo será más apacible. Mañana viajaremos a León para volver a casa.

Completado el camino, aquí van unas reflexiones sobre esta variante:

  • Es un camino muy minoritario. Completado el Lebaniego en Santo Toribio de Liébana, continuamos muy pocas personas hacia la Vía Vadiniense. Desde Portilla de la Reina únicamente hemos coincidido con otro peregrino que perdimos de vista en Boca de Huérgano, hace tres etapas.
  • Aunque me consta que las Asociaciones de Amigos del Camino De Santiago hacen lo que pueden, la señalización del Camino Lebaniego está muy justa y la de la Vía Vadiniense en un poco confusa en ocasiones y está muy deteriorada, por lo que se hace un poco difícil seguir la ruta.
  • Demasiados tramos por carreteras, algunas bastante peligrosas. No sería muy complejo habilitar una vía separada, aunque con tan poco uso parece difícil que las administraciones se impliquen.
  • Una cuestión no achacable al camino pero que incide en la poca afluencia es la falta de infraestructuras. Hay pueblos final de etapa en los que resulta fácil pernoctar (si no hay albergues hay casas rurales) pero a la hora de avituallarse no hay tiendas ni bares, o los que hay tienen políticas empresariales difíciles de entender (sólo ofrecen un menú, no se puede compartir, no hay medio menú, etc)
  • En fin, es un camino minoritario y parece que lo seguirá siendo. Nos vemos en los caminos.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Décima Etapa: Cistierna- Gradefes

Caminar… es preguntar sin obtener respuesta. Es un pensar al ritmo del camino

Ortin, Pere. Prólogo a el Arte de Caminar. Altair Magazine, 2018

En nuestra décima etapa de este Camino Lebaniego Vadiniense nos desplazamos desde la localidad de Cistierna hasta la de Gradefes. ES una etapa sencilla en la que seguimos caminando por un amplio valle a orillas del Esla, predominantemente llana, por caminos agrícolas, pistas asfaltadas o carretera secundaria y pasando por varias localidades sin posibilidad de abastecimiento alguno. En días calurosos conviene madrugar porque los últimos seis o siete kilómetros no tienen sombra alguna y se hacen un poco monótonos.

Salimos de Cistierna sobre las 8 de la mañana y el cielo está completamente despejado. Hace un poco de frío pero estupendo para iniciar la caminata. Por la Avenida de la Constitución avanzamos hasta llegar a la Calle de las Eras al final de la cual pasamos bajo las vías del ferrocarril y, junto al camping, tomamos un camino a la izquierda muy sombreado. Por este camino, a la orilla izquierda del Esla llegamos hasta la Cruz del Molino, una cruz de madera con una leyenda relacionada con este Camino Vadiniense. Seguimos a la derecha hasta llegar al Puente de Mercadillo. En este punto las aguas del Río se remansan en una represa y la superficie del agua parece un espejo. Cruzamos el imponente puente medieval y giramos a la izquierda por una pista asfaltada. Hasta este momento hemos compartido itinerario con el Camino Olvidado, concretamente en la etapa que comienza en Cistierna. Cambiamos la pista por otro camino de tierra hasta llegar a Modino. En Modino, cruzamos el pueblo y, por detrás del cementerio tomamos un camino de tierra muy sombreado. El camino desemboca en una pista asfaltada entre grandes prados que desemboca en Santibañez de Rueda. Durante cuatro kilómetros caminamos por el arcén de una carretera local con muy poco tráfico hasta llegar a Carbajal de Rueda. Aproximadamente un kilometro más adelante, junto a un altarico con una descolorida virgen, hay una bifurcación por un camino de tierra que nos acercará a las orillas del Esla. Junto a este camino aparece un canal de riego que cruzaremos por un puente de hormigón. Entramos en una zona de concentración parcelaria en la que las choperas perfectamente alineadas están sustituyendo a los cultivos tradicionales. Por esta pista entramos en Villacidayo. Callejeamos hasta la Iglesia y fuente del pueblo y salimos por la Calle Molino.

Al final de la calle hay una Mielería en la que encontramos a una vecina comprando un bote de miel y charlando con el apicultor. Nos detenemos un momento y nos enseña el proceso de extracción de la miel. Compramos un bote de miel de brezo y roble y continuamos nuestro camino. Seguimos por una larga pista de tierra sin sombras por una larga pista de tierra entre plantaciones de maíz, patatas y alguna chopera. Dejamos el pueblo de Villanófar a nuestra derecha mientras seguimos avanzando por la pista. Tras cuatro km y medio de pista desembocamos en la carretera de acceso a Gradefes. Un kilómetro más adelante encontramos el Monasterio Cisterciense de Santa María. Desafortunadamente es lunes que no hay visitas al monasterio, por lo que nos limitamos a visitar la Iglesia románico-gótica y continuamos nuestra marcha. Caminando por la misma acera encontramos la entrada al convento de clausura. Entramos al vestíbulo y en el torno nos atiende una monja que nos confirma que ni lunes ni martes hay visita al monasterio y nos informa que hacen unas pasta que denominan virutas de San José que están muy buenas. Cargamos con una cajita y sellamos la credencial. Unos 300 m más adelante estamos ya en la plaza del Gradefes con la Torre del Reloj y una fuente. En este punto detenemos nuestra ruta ya que nuestro alojamiento está relativamente cerca.

Ha sido una etapa llana y fácil, cuya primera parte no ha estado exenta de encanto pero en la que los últimos seis kilómetro se nos han hecho interminables por el calor y la falta de sombras. Mañana afrontaremos la última etapa de este Camino Vadiniense entre Gradefes y Mansilla de las Mulas en otro recorrido sin servicios en las localidades del camino y, aparentemente, siguiendo la misma tónica que la de hoy.

Todos nuestros pasos han quedado registrados en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Novena Etapa: Crémenes -Cistierna

Si quieres el arco iris, tienes que aguantar la lluvia.

Wright, Steven. Documental When Stand Up Stood Out, 2006

En nuestra novena etapa de este camino Vadiniense recorremos la distancia que separa Crémenes de Cistierna que en su mayor parte discurre por caminos y sendas sin asfaltar, siempre por el valle del Río Esla. En la primera parte completamos los cinco kilómetros que nos faltaban de la calzada romana del Esla y en la segunda parte, desde Valdoré, por la orilla derecha del Río, pasamos por alguno de los hitos del pasado minero e industrial de los pueblos de esta zona.

En Crémenes volvemos a cruzar el puente sobre el Esla para continuar por la Calzada Romana del Esla que en los primero dos kilómetros transita junto al río bajo un frondoso bosque galería hasta llega a la carretera de acceso a Villayandre. Cruzamos el pueblo y unos 300 metros más adelante tomamos de nuevo un camino que nos conduce a otro tramo de la calzada en ascenso por una zona que llaman el Pajar del Diablo, hasta llegar al punto más alto de esta etapa en un corte sobre la roca La Entrecisa que permite el paso de la calzada. En este punto se encuentra el tramo de calzada mejor conservados con su empedrado original y una disposición de los grandes bloques de piedra que podría ser original. Llaneamos unos cientos de metros mientras tenemos unas excelentes vistas sobre el valle del Esla que perdemos de vista al cruzar un bucólico robledal ya en franco descenso. Desembocamos en la N-621 delante de un bar restaurante. Entre el bar y el río están dando la salida a una prueba de descenso en piraguas. Los observamos mientras tomamos un café y continuamos nuestra marcha por el arcén de la carretera nacional. Al cabo de un kilómetro tomamos una senda a la izquierda que, pronto, se convierte en una pista de tierra por un amplio valle. Hacia el kilómetro 7,5 de nuestro recorrido llegamos a pequeña localidad de Verdiago. Junto a la Iglesia y una fuente cruzamos un puente sobre el Esla y tomamos una senda bastante quebrada junto al río, entre helechos y robles. Pasamos junto a la boca de la mina de hierro abandonada La Imponderable junto a la que mana una fuente de aguas ferruginosas. Aquí encontramos a un vecino de Verdiago que nos habla de una ruta de las minas y nos cuenta algunos pormenores de la zona mientras nos vamos deteniendo de vez en cuando para ver pasar a los piragüistas. Poco antes de llegar a Alejico hay un puente colgante desde el que se puede ver a los piragüistas maniobrar en una zona de rápidos. Llegamos a una zona en la que hay un canal de aguas bravas y que hoy es la meta del descenso.

A la salida de Alejico continuamos por una carretera local paralela al río. Hay un área recreativa en un enorme prado y algunas de las mesas preparadas para hacer un picnic cuando termine la competición. Continuamos hasta pasar bajo el Viaducto de la carretera de acceso a Sabero, donde podemos ver una locomotora de vapor del antiguo ferrocarril La Robla – Bilbao también conocido como El Hullero. Poco después nos encontramos cruzando por los restos del antiguo Complejo Minero de Vegamediana de industrias vinculadas al carbón, hoy abandonado mientras caminamos entre los vestigios de una civilización hoy desaparecida. Cruzamos el Río Esla por el puente de hierro, antiguo puente ferroviario y caminamos por una vía verde sobre el trazado del antiguo tren minero. Por esta vía verde llegamos a la actual estación de tren de Cistierna y desde ahí hasta la Avenida de la Constitución ya en el centro de Cistierna. En este punto detenemos la etapa de hoy ya que nuestro alojamiento se encuentra en esta misma calle.

En resumen, ha sido una etapa corta, muy interesante y de variados paisajes y en la que hemos tenido la ocasión de ver nuestra caminata amenizada por por una competición internacional de piragüismo. En lo meteorológico el día ha estado perfecto, casi nublado todo el día y muy fresquito, ideal para caminar. Mañana afrontaremos la penúltima etapa de este Camino Vadiniense entre Cistierna y Gradefes, un poco más larga que las de estos días pero que promete ser igualmente interesante.

Por la tarde hacemos una visita al Museo del Ferroviario muy completo e interesante.

Todo nuestro recorrido de hoy ha sido registrado en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Octava Etapa: Riaño- Crémenes

Soy ciudadano de Vadinia, / tribu tan fuerte y valerosa como de ubicación incierta.

Allí nací, en ignorado monte. / De aquel verdor llevo memoria derramada, / alegría del haya y cantos de pastores.

Fierro, Ángel . Varas de avellano. Eolas ediciones. León, 2013

En nuestra octava etapa de este Camino Vadiniense nos desplazamos entre la localidad de Riaño y la de Crémenes para recorrer algo más de veinte kilómetros en una etapa corta y de desniveles moderados. Afortunadamente, al cruzar el largo puente a la salida de Riaño hay una alternativa a nuestra “amiga” la N-621 por el monte que nos evita un buen tramo de esta nacional. Luego no tenemos más opción que seguirla hasta la presa y en Las Salas tomaremos la magnífica calzada romana junto al Río Esla que nos llevará hasta Crémenes.

Iniciamos el recorrido desde la plaza de Cimadevilla en el centro del nuevo Riaño, junto a la Iglesia parroquial, el museo Etnográfico y el Ayuntamiento. Descendemos las escaleras y nos acercamos hasta la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario (salvada de las aguas del pantano y reconstruida en su ubicación actual) y desde ese punto nos dirigimos hacia el largo puente sobre el embalse. En este punto la señalización es algo confusa pero como nuestro objetivo es llegar al puente la intuición nos sirve de guía. Como vamos a tomar la variante del monte, es conveniente ir por la acera de la derecha (el puente tiene dos aceras segregadas para los peatones) Nada más terminar el puente encontramos la señalización de la variante por el monte. Pasamos un paso canadiense y caminamos por un carril de tierra con denso arbolado junto al pantano en el que se han colocado unas máscaras muy curiosas. En este punto encontramos un par de montañeros palentinos que se disponen a subir al imponente Monte Giblo pero dudan de la vía porque la mañana amenaza lluvia. Los acompañamos hasta nuestro desvío a izquierda para subir al Collado del Baile bajo un denso robledal surcado por relatos con poca agua que hay que ir sorteando. Alcanzado el Collado (1.324 m) iniciamos un descenso sin contemplaciones hasta la localidad de Horcadas. Entramos a la localidad por un camino junto a la Iglesia y el cementerio. Cruzamos el pueblo en dirección a la salida a la carretera N-621.

Caminamos por el arcén de la carretera unos 3,5 km, pasamos junto al Mirador de Huelde, sobre el embalse y nos cae un somero chaparrón. Llegamos al túnel de la Remolina (también tiene una acera segregada para peatones) y caminamos los 300 m de túnel hasta llegar sobre la presa. Justo antes de la salida, giramos por otro túnel para bajar por una pista de servicio asfaltada que desemboca en una carretera local que seguimos unos 200 metros hasta entrar en un camino de tierra junto a un arroyo. Continuamos por el camino y unos 700 m más adelante el arroyo de nuestra derecha se une al Esla con sus aguas reguladas por el embalse. Alcanzamos un puente que da acceso a Las Salas y comenzamos el camino de la Calzada romana del Esla. Esta calzada conserva tramos muy completos en los que se pueden observar las marcas dejadas por los carros en su paso constante y fue construida por mandato de Augusto para las guerras cántabras. Seguimos la calzada durante unos 4,5 km hasta la ermita de Nuestra Señora de Pereda. En este tramo pasamos por diversos paneles informativos que nos señalan la presencia de castros vadinienses en las cercanías. El camino aparece salpicado de poemas relacionados con esta tribu prerromana y algunos bancos que reproducen diversas lápidas vadinienses como la de Turenno encontrada en Argovejo y que se expone en la actualidad en el Museo de León. Continuamos el camino junto al Esla y un puente nos acerca a la localidad de Crémenes, lugar en el que finalizamos la etapa de hoy.

Ha sido una etapa bastante sencilla y llevadera, incluida la subida al Collado del Baile, y, afortunadamente, la meteorología nos ha respetado y no ha comenzado a lloviznar hasta la llegada a nuestro alojamiento. En la etapa de mañana continuaremos caminando por la calzada Romana en otra etapa que presagiamos sencilla, no muy larga y muy bonita.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.