P.N. Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Circular entre Jabugo, Las Chinas y Galaroza

La tierra, bajo mis pies, no es más que un inmenso periódico desplegado. A veces pasa una fotografía, es una curiosidad cualquiera y de las flores surge uniformemente el perfume, el buen perfume de la tinta de escribir.

Breton, André. Poisson soluble. Editions du Sagitaire. Paris, 1924.

Tras las dos semanas de lluvias y fresquito gallego volvemos a la canícula del sur en este inicio de verano intensivo que nos hemos encontrado. Como  no nos vamos a quedar en casa pasando calor, volvemos a hacer una variante de esta ruta, fresca como pocas, en la que nos adentramos en los valles del Río Múrtiga y la Ribera del Jabugo por una zona en la que el ratoncito Pérez tuvo su casita (Ver la iniciativa de Jabugo en Cuento) y que nos garantiza un recorrido cálido pero sombreado. Para la ruta unimos varios senderos señalizados. El de Jabugo a Las Chinas junto al Río Múrtiga, lo enlazamos con la Vía Verde Las Chinas-Galaroza-Navahermosa y en la localidad de Galaroza tomamos el sendero señalizado Galaroza- Jabugo por Castaño Bajo. Es una ruta relativamente corta, con mucha sombra, muy fácil, con atractivo si se quiere hacer con niños y que puede terminar con una cerveza bien fría y una tapita de jamón.

Iniciamos la ruta a la entrada de Jabugo en el aparcamiento contiguo a las piscinas municipales y el IES San Miguel. Por la Calle del Dr Garcia Sánchez llegamos a la conocida Plaza del Jamón, junto al Ayuntamiento y la Iglesia Parroquial de San Miguel. Continuamos hacia las afueras de Jabugo por la calle San Bernardo y enseguida entramos en una zona de castaños de gran porte donde podemos ver los paneles informativos del sendero señalizado Jabugo-Las Chinas.  Tras algo menos de un km cruzamos la carretera HU-8112 y continuamos bajo un frondoso bosque en el que encontramos la primera de una serie de casitas de personajes de cuento. Pasamos bajo la N-433 y entramos en la rivera del Río Múrtiga. Lo cruzamos por una pasarela de piedras y enseguida entramos en la aldea de Las Chinas, una aldea compartida entre los municipios de La Nava y Galaroza en la que destaca la Ermita de la Divina Pastora con una bonita espadaña de una campana.  A la salida de esta aldea tomamos una bifurcación a la izquierda en suave subida que nos lleva a enlazar con la Vía Verde Las Chinas-Galaroza-Navahermosa.

Siguiendo la Vía Verde pronto llegamos al Cementerio Municipal de Galaroza y un poco más adelante llegamos a la fuente de los cuatro caños en la calle Dr. Gumersindo Márquez, seguimos hasta el mercado municipal y por la Avda del Molino llegamos a la impresionante Fuente de los 12 Caños. Pasamos delante de la Ermita del Ntra. Sra del Carmen y continuamos en suave ascenso por la Calle Vitoria siguiendo las indicaciones de la Ermita de Santa Brígida. La última parte del ascenso tiene un par de rampas un poco más intensas y pronto llegamos hasta las inmediaciones del depósito de aguas donde encontramos la casita del Sr. Pérez (el ratón de los dientes) y poco más adelante llegamos a las inmediaciones de la Ermita de Santa Brígida. Allí hay un área recreativa con un bonito mirador en el que entretenerse un poco y tomar un breve descanso.

Tras la visita a la Ermita de Sta Brígida bajamos hacia el casco urbano de Galaroza pasando junto a la Iglesia parroquial, la fuente y el lavadero para cruzar la carretera N-433 y tomar el sendero Galaroza- Castaño del Robledo -Jabugo un sendero por la Ribera del Jabugo, con el constante rumor del agua y una frondosa vegetación que hacen de la caminata un paseo agradable. Siguiendo el camino pronto llegamos a las inmediaciones de un secadero de jamones junto a una rotonda en la N-435y desde ahí  llegamos hasta el Pabellón Cubierto y las anexas instalaciones de la Piscina Municipal junto a las que comenzamos la caminata por la mañana.

Como decía al principio, es una bonita y sencilla ruta, muy apta para una salida veraniega con muchas sombras, con muchos y variados paisajes en los que predominan los castaños, alcornoques, algunos pinares de repoblación y la vegetación ribereña de los Ríos Múrtiga y Jabugo.

Todo este recorrido ha quedado grabado en este track.

Camino de Invierno a Santiago. Algunas reflexiones deslavazadas y agradecimientos varios.

Chove en Santiago/meu doce amor./Camelia branca do ar/brila entebrecida ô sol.

Garcia Lorca, Federico. Seis poemas galegos. Ed Camiño do Faro, 2004

El pasado viernes completamos nuestra decimosegunda y última etapa del Camino de Invierno. A nuestra llegada a Santiago llovía, como en el poema de Lorca y a la alegría por completar el reto se unía la tristeza por el final de estos magníficos días y la vuelta a las rutinas diarias. Hay que mirar las dos caras de la moneda para valorar lo pasado. En estos días de caminatas, de encuentros fortuitos, de conversaciones con unos y con otros me ha surgido la necesidad de poner por escrito algunas cosillas que nos han ido pasando, que probablemente no interesen a nadie, pero esto de las opiniones son como los culos: todos tenemos uno y el metaverso permite a los patanes como nosotros decir lo que pensamos.

La primera cuestión es a propósito del Camino de Invierno en si, de su trazado y de las infraestructuras y servicios que podemos encontrar en el camino. A nosotros nos han salido algunos kilómetros más que en el trazado oficial porque ya que hemos venido hasta aquí no queremos perdernos nada. Así, han ido cayendo kilómetros:que si la visita a las Médulas, que si al mirador de las Pedrices, bajada al Cabo del Mundo en el Sil, etc. Al final han sido 276 kilómetros. Es casi el triple de los 100 km que suele hacer la gente del postureo de la Compostela pero no es tanto como el Camino Primitivo (340) y mucho menos que el Camino Francés (794 desde Saint Jean)

Nosotros habíamos planificado 12 etapas más o menos llevaderas, y son las que hemos hecho. El camino no es tan fácil como otros caminos más transitados y puede resultar muy duro para personas no habituadas a caminar por el monte, sobre superficies muy pedregosas, embarradas en algunos casos y, sobre todo, muchos tramos sobre asfalto que lo hacen peligroso y cansino. Siendo consciente de que las asociaciones hacen lo que pueden, el tema del asfalto es una constante en Galicia. Por otra parte es complicado planificar más etapas porque en la mayoría de los lugares por los que se pasa no hay servicios ni posibilidades de alojamiento. Por esta cuestión este camino está tan poco transitado. Si a todo esto sumamos las semanas de amenaza de borrascas, el panorama está completo.

Algunas de las etapas de este camino han discurrido por lugares devastados por los terribles incendios de años anteriores. A pesar del tiempo transcurrido los paisajes son desoladores y un triste recuerdo del difícil equilibrio de la naturaleza, de lo difícil que resulta compaginar los intereses económicos con el medio ambiente. Al hilo de esto el paso por granjas de ganadería intensiva nos hace pensar que o se pone coto a esto o las próximas generaciones morirán enterradas en excrementos animales. Poca broma con esto, la cantidad de recursos destinados a fabricar filetes baratos es inimaginable si no se ve in situ.

Finalmente, así han quedado las etapas con los km reales en cada una de ellas:
1ª Etapa: Ponferrada-Las Médulas (28,68)
2ª Etapa: Las Médulas- O Barco de Valdeorras (29,13)
3ª Etapa: O Barco de Valdeorras-A Rúa de Valdeorras (13,56)
4ª Etapa: A Rúa de Valdeorras – Quiroga (27,57)
5ª Etapa: Quiroga-Barxa de Lor (16,92)
6ª Etapa: Barxa de Lor-Monforte de Lemos (20,87)
7ª Etapa: Monforte de Lemos- Chantada (32,27)
8ª Etapa: Chantada- Rodeiro (28,13 km)
9ª Etapa: Rodeiro-Lalín (22,25 km)
10ª Etapa: Lalín-Silleda (16,27 km)
11ª Etapa: Silleda-Ponte Ulla (18,04 km)
12ª Etapa: Ponte Ulla -Santiago (22,41 km)

Recorrido completo y perfil

Ahora lo bueno. Lo que nos hemos encontrado en el camino han sido horas y horas de una naturaleza casi salvaje, el encuentro con personas  sencillas y humildes pero llenas de humanidad, situar en el mapa lugares de los que no conocíamos ni su existencia, aprender las diferencias entre Concellos, Parroquías, aldeas y lugares, a hacer de las contrariedades virtud, a desconectar de nuestras vidas ordinarias y disfrutar del progreso en caminar, los pequeños logros de cada día, etc.

Y lo mejor, las personas con las que nos hemos relacionado en el día a día. Tenía pensado hacer un agradecimiento general y así no olvidar a nadie, pero quiero mencionar a las personas que nos han soportado más de un día. Comenzaré por Fran y su padre Paco que ha dejado que tengamos nuestro coche en su garage, Manuel, de Casa Mar, que nos ha ayudado pacientemente con el equipaje, que nos deleitó con una rica comida en su casa en Sobradelo. En Casa Mar nos encontramos con Nino, un jabato de los Caminos de Santiago y que ha superado bien esa pequeña contrariedad. Nino nos puso en la pista de Mónica y Juan Carlos, siempre divertidos y con los que hemos coincidido en varias etapas. Nuestro más sincero agradecimiento a los dos Josés de Casa Pacita en Barxa de Lor, por su trato, su calor humano y por cuidar de nosotros más allá de lo razonable (menudo despiste el nuestro)

Cómo olvidar la fraternidad Galaico-Astur (los dos Carlos, David, Ana y Alberto) con los que coincidimos en varios finales de etapa ya que no madrugaban mucho y era difícil coincidir en las salidas.  Esperamos que hayan llegado a Santiago reconciliados. Cómo olvidar al gran Daniel de Lalín (queda pendiente ese cocido que se nos resistió por unos días de margen) y al que reencontramos en Santiago. Nuestro más profundo agradecimiento a María, de Eco Hotel Nos que nos brindó una tarde el el Monasterio de Carvoeiro,  y  a la Carme y al Enric, con los que coincidimos en las dos últimas y lluviosas etapas. Y a Marta que nos llevó a la factoría de chocolates en Santiago. Gracias infinitas  a todos ellos por compartir algunos momentos con nosotros y hacer la vida un poco más agradable.

Relacionados con el camino por muchas razones pero a distinta velocidad, un recuerdo para Vicente Ibarra y Elena Domínguez, ultramaratonianos a los que nos cruzamos un par de días durante sus duros entrenamientos. Mucha suerte en la Atenas-Esparta

Y cómo olvidar a nuestro Jose Antonio, con el que hemos compartido este camino, como en los matrimonios, en las alegrías y tristezas, y que ha soportado con paciencia y resignación nuestro excepticismo con los pronósticos meteorológicos que aportaba cada mañana (hoy va a caer…), la dureza de los caminos y algunos buenos momentos aislados.

Y con éste catapún chis pum ponemos el cierre a este camino y ya estamos pensando en próximas aventuras.

Y ya lo sabéis, en caso de duda hay que seguir la flecha amarilla.

Camino de Invierno a Santiago. 12ª Etapa: Ponte Ulla-Santiago de Compostela

La persona que camina por la ciudad se baña en una sonoridad que a menudo se vive como algo extremadamente desagradable. El ruido es un sonido de valor negativo, una agresión contra el silencio o simplemente contra toda pretensión de moderar el estruendo.

Le Breton, David. Elogio del caminar. Ed. Siruela, 2022

Nuestra decimosegunda etapa, y ultima, de este Camino de Invierno discurre por los Concellos de Vedra, Boqueixon (Boqueijon hasta 1985) y Santiago de Compostela. En total nos han salido 22,41 kilómetros por unos paisajes muy variados, con la única dificultad importante en la subida desde Ponte Ulla al lugar de Outeiro y en la que los hitos más importantes del día han sido la capilla y fuente de Santiaguiño en el lugar de Outeiro, el emblemático Pico Sacro en el Concello de Boqueixón, El Paso por el río Sar y la Colegiata de Sar, la entrada al casco histórico de Santiago por la Puerta de Mazarelos o Porta do Voño, la única puerta que queda del recinto amurallado De Santiago y, por supuesto la llegada a la Plaza del Obradoiro tras un breve recorrido por las calles, siempre abarrotadas de turistas del Casco Histórico De Santiago. El día ha estado bastante en consonancia con el clima gallego: nuboso, con llovizna tenue pero continuada en muchos tramos y un par de chaparrones algo más intensos.

Comenzamos a caminar desde la puerta de nuestro alojamiento en Puente Ulla y enseguida entramos en el arcén de la N-525. En suave ascenso y al cabo de dos kilómetros abandonamos la carretera por una pista forestal asfaltada al principio y de tierra después ya en franco ascenso hasta las cercanías de Eiravedra, Famelga y Francés pasando por un fragante bosque de eucaliptos y pinos. Llaneamos un poco y llegamos al lugar de Outeiro, donde encontramos una capilla dedicada a Santiaguiño y una fuente tallada con motivos jacobeos. Como estamos en un territorio ligado a las leyendas de la “translatio” o traslado de los restos del apóstol desde Padrón a Santiago aparecen la leyenda de la Reina Loba (Lupa) , el dragón, etc. que aparecen representados en la fuente. A escasos metros hay un moderno albergue de peregrinos.

Dejamos atrás el Albergue por el mismo camino de tierra y pronto entramos en el Municipio de Boqueixón, encontrando enseguida la carretera que sube al Pico Sacro. Subir al Pico supone ampliar la caminata en menos de un kilometro y desde su cima se pueden ver las torres de la Catedral de Santiago. El Pico Sacro también está ligado a la “translatio” ya que en sus faldas se capturaron y amansaron los bueyes que tirando de la carreta con los restos. Como el día está muy encapotado y con mucha niebla desechamos la idea de subir, así que seguimos adelante por la parroquia de Lestedo y descendemos hasta Rubial.

Rubial es un núcleo bastante grande, lo pasamos por la calle principal y seguimos por un camino entre verdes prados en dirección a Deseiro de Abaxo, A Gándara hasta entrar en A Susana junto a un aserradero que nos huele a gloria después del paso por algunas granjas intensivas de bovino. Este lugar tiene muchos servicios por lo que es buen sitio para hacer una parada si es necesario. Seguimos por un camino hacia Outeiro de Marrozos para llegar a Aldrei, Vixoy y O Eixo. Cerca de este lugar nos encontramos ya con el mojón “5 km a Santiago” Un poco más adelante nos encontramos con la ermita dedicada a Santa Lucía con una hermosa fuente labrada en granito. Unos metros más adelante nos encontramos el lugar de Piñeiro al que llegamos por el Camino Real de Piñeiro.

Salimos de Piñeiro por el Camino Real de Piñeiro en dirección a Angrois después de cruzar un pasadizo por debajo de la Autovía A-9 y pasamos sobre un puente de ferrocarril en el que vemos flores y objetos en recuerdo de los pasajeros que perdieron la vida en el accidente de 2013. Continuamos por una calzada empedrada de firme irregular que es el Camino Real de Angrois y ya en el alto vemos las torres de la Catedral De Santiago. Comenzamos a bajar hacia el barrio compostelano del Sar hasta el río Sar para cruzar por un puente medieval junto a la Colegiata de Santa María de Sar, una de las joyas del románico santiagués.

Seguimos por la Rua del Sar, en un fuerte ascenso, hasta la puerta de Mazarelos, la única que se conserva de las antiguas murallas de Santiago. Esta puerta es conocida como la Porta do Viño ya que por ella entraba el vino de O Ribeiro. Llegamos a la Plaza de la Universidad, pasamos junto a la antigua Facultad de Geografía e Historia y varios edificios del XVIII.

Tras callejear un poco por las abarrotadas calles llegamos a la Plaza del Obradoiro alrededor de las 2 de la tarde. Fotos de rigor bajo la lluvia y para el hotel.

En resumen, ha sido una etapa algo más larga de lo usual para último día de camino, muy bonita y entretenida en la que hemos disfrutado del clima atlántico antes de volver para el sur. Con más tranquilidad ya prepararé una entrada-resumen de este camino de Invierno que nos ha encantado, tanto por el camino en sí, como por las gentes que hemos ido encontrando.

Todo este largo día con su caminar, ha quedado grabado en este track.

Camino de Invierno a Santiago. 11ª Etapa: Silleda-Ponte Ulla

Nunca pensé tanto, ni existí tanto, ni viví tanto ni fui tanto yo mismo, si es que puedo hablar así, como en los [viajes] que hice solo y a pie. […] Dispongo como dueño de la naturaleza entera; vagando de objeto en objeto mi corazón se une, se identifica con quienes lo halagan, se rodea de imágenes encantadoras y se embriaga de sentimientos deliciosos

Rousseau, J.J. Las confesiones. Libro IV Alianza Editorial

Nuestra undécima etapa discurre entre Silleda, concretamente desde la Parroquia de Riocalvo en la que se encuentra nuestro alojamiento y Ponte Ulla en el límite de las provincias de Pontevedra y A Coruña. Es otra etapa relativamente fácil, la mayor parte de ella en descenso en la que los hitos más importantes son el Paso por Bandeira, importante núcleo de población con casi todos los servicios, la Iglesia románica de San Martiño de Dornelas, el Miradoiro y Castro de San Miguel de Castro y el Santuario de Gudián en las inmediaciones de Ponte Ulla. En total han sido 18,940 km en un día soleado con algunas nubes que sólo han descargado unas gotas de agua.

Comenzamos nuestro camino en una carretera local en las inmediaciones de Riocalvo , después de despedirnos de María y Ana, nuestras anfitrionas en el Eco Hotel Nos, y a unos 500 metros nos encontramos con los hitos del Camino en el cruce entre las parroquias de Riocalvo y Chapa. A apenas un kilometro del cruce y tras pasar el arroyo Toxa por un discreto puentecito nos incorporamos a la N-525 hasta llegar a Bandeira, centro de parroquias con abundantes servicios. Abandonamos Bandeira por la carretera nacional y giramos a la derecha en una carretera local con escaso tráfico y en pronunciado descenso. Cruzamos un arroyo y tras una breve subida alcanzamos las primeras casas de Vilariño, parroquia de Lamela. Nueva pista asfaltada hasta la parroquia de Dornelas dedicada a San Martín, la clásica iglesia del románico compostelano con ábside semicircular y portada con doble arquivolta.

Después de Dornelas el camino nos lleva hasta San Miguel de Castro por un denso bosque de eucaliptos a un lado, pinos de repoblación al otro con algunos robles pugnando por un poco de luz solar. Sorprende la cantidad de hortensias en este camino. En San Miguel de Castro hay una Iglesia dedicada a Santiago y la Fonte dos Carvalliños una hermosa fuente con abrevadero. El camino prosigue en franco descenso pasando por los lugares de O Pontiño, A Seixo, A Carballeira y A Silva, hasta un cruce con indicaciones para subir a un Mirador en el Castro de San Miguel De Castro. Subimos al mirador y la vista sobre el valle del Río Ulla es realmente espectacular. Comienza a chispear y ante la eventualidad de que la cosa vaya a mayores iniciamos el descenso.

Ya completado el descenso, a la derecha, encontramos un hermoso prado con el Santuario de Gundian, con una bonita ermita dedicada a Nuestra Sra de Gundian, un área recreativa y un escenario para los músicos. Desde este punto nos queda menos de tres kilómetros por una pista asfaltada hasta la localidad de Puente Ulla, conocida con el sobrenombre de “jardín de Compostela”. Cruzamos el Río Ulla, que desemboca en la Ría de Arousa y es la segunda cuenca fluvial de Galicia. Tras cruzar el puente llegamos a la Iglesia dedicada a Santa María Magdalena de estilo románico compostelano, con cruceiro, fuente y lavadero. Nuestro alojamiento está justo al lado, así que terminamos la ruta en este punto.

Por la tarde teníamos previsto un paseo hasta un mirador en el que se pueden ver los viaductos de Río Ulla (ferroviario alta velocidad, ferroviario de via convencional y autovía) y hemos aprovechado un rato que paró la lluvia fuerte para ir.

Todo el deambular aquí descrito ha ocurrido dentro de los límites de este track.

Camino de Invierno a Santiago. 10ª Etapa: Lalin- Silleda

La lentitud consiste en adherirse perfectamente al tiempo, hasta el punto de que los segundos se desgranan, gotean como la lluvia sobre la piedra. Este estiramiento del tiempo profundiza el espacio. Es uno de los secretos de la marcha: un acercamiento lento a los paisajes, que los vuelve progresivamente familiares. Es como cuando se frecuenta a alguien y la amistad va acrecentándose.

Kundera, Milan. La lentitud. Tusquets Editores, 1999

Nuestra décima etapa ha comenzado en Lalín, “capital del cocido”. En ella recorremos los últimos kilómetros del camino de Invierno propiamente dicho ya que al llegar a A Laxe convergeremos con la Vía de la Plata y el Camino Sanabrés. El camino va a discurrir por una zona ganadera como testimonian las ganaderías en extensivo, algunos pazos enormes y la ribera del Río Deza bajo un increíble bosque de robles y castaños. Es una etapa relativamente corta, han salido 16,27 km, de una gran belleza y con hitos de interés como el Ponte Taboada sobre el río Deza y el Pazo de Liñares.

De Lalín salimos por el paseo fluvial junto al río Pontiñas,entre carballeiras y con numerosos puentecitos y carril bici muy cuidado. Lo seguiremos durante un buen rato. A los 3,5 km un indicador nos desvia a la derecha hacia Espiño y salimos a la Carretera Nacional 525 que cruzamos para continuar por una carretera local que pasa tras un hotel spa y cruzar por la parte baja el Polígono industrial Lalín 2000. La calle principal termina en la Autovía que pasamos por un paso inferior y por un camino de tierra desembocamos en A Laxe, parroquia de Bendoiro, donde el Camino de Invierno confluye con la Vía de la Plata o, con más propiedad en el Camino Sanabrés.

Tras pasar el Albergue de A Laxe en dirección a Prado seguimos por un camino cementado  que nos conduce de nuevo a la carretera N-525 . Seguimos un indicador a la derecha que señala hacia el Monasterio de San Lorenzo de Carvoeiro (lo visitaremos por la tarde) y al Santuario de Nuestra Sra. del Corpiño. Enseguida entramos en Vilasoa  y salimos por un camino de tierra entre una densa vegatación y alcanzar el núcleo de A Borralla, donde encontramos a Marie Helen, una  canadiense a la que vimos salir del Albergue de A Laxe y que descansa en un banco peregrino.  El camino sigue descendiendo junto a un regato y alcanzamos Prado. Nos asomamos al imponente Pazo de Liñares. De vuelta al camino, pasamos por una quesería en la que podemos sellar la credencial y comprar un queso de la denominación Arzua-Ulloa.

Un poco  más adelante cruzamos el genuino puente medieval de Taboada sobre el río Deza, afluente del Ulla. Es un puente medieval de un sólo arco construido a principios del siglo X, como se puede leer una inscripción en una roca. El puente y el camino posterior está recubierto de grandes losas de piedra. Ascendemos hasta la parroquia de Taboada, cruzando de nuevo la N-525, para admirar la Iglesia románica De Santiago de Taboada, con capiteles con decoración vegetal y tímpano con Sansón luchando contra el león. Junto a la Iglesia un bonito crucero y una escultura de Santiago como peregrino. Seguimos camino y  pasamos por Transfontao, un pequeño núcleo de casas que ya pertenece a la Parroquia de Silleda, Desde aquí, cruzamos unos prados, el arroyo de A Gouxa  que salvamos con un sencillo puente de losas y emprendemos un ascenso en que nos encontramos con las primeras viviendas de Silleda.
Silleda es una destacada localidad del interior de la provincia de Pontevedra, conocida por acoger, en su enorme pabellón ferial, la “Semana Verde de Galicia”, que se celebra estos días. En Silleda paramos el GPS, comemos y nos vamos a nuestro alojamiento.

En resumen, como decía al principio ha sido una etapa sencilla, corta y muy bonita, en la que nos ha llovido suavemente casi toda la mañana y en la que hemos vuelto a disfrutar de lo lindo con la naturaleza y los parajes incomparables de esta Galicia interior.

El caminar de hoy ha quedado dibujado en este track.

Fuera de programa y por gentileza de María del Eco Hotel Nos, nos acercamos a visitar el Monasterio de San Lorenzo de Carvoeiro. Se trata de un Monasterio iniciado en el siglo X, que alcanza su esplendor entre el XII y el XIII e inicia su decadencia en el XV. De estilo románico tiene ya influencias góticas y, se dice, que el Maestro Mateo pudo diseñar los planos de esta iglesia basilical. En ella alternan arcos de medio punto, con bóvedas de crucería, restos de pinturas murales y un bonito rosetón. Tiene una espectacular cripta, necesaria para nivelar la fuerte pendiente. Visitamos también el palomar, molino y Puente sobre el Río Deza.

Camino de Invierno a Santiago. 9ª Etapa: Rodeiro- Lalin

No somos de esos que solo rodeados de libros, inspirados por libros, llegan a pensar. Estamos acostumbrados a pensar al aire libre, caminando, saltando, subiendo, bailando, de preferencia en montañas solitarias o a la orilla del mar, donde hasta los caminos se ponen pensativos.

Nietzsche, F. La gaya ciencia, Ariel, 2019, pg 366

Esta novena etapa ha sido la última del Camino de Invierno propiamente dicho. En A Laxe, a unos kilómetros de Lalín, confluyen el Camino Sanabrés, el Camino Mozárabe y “nuestro” Camino de Invierno. La etapa ha discurrido, principalmente,  por tierras del Condado de Deza, una comarca principalmente ganadera y surcada por el río Arnego, que cruzaremos hasta en cuatro ocasiones. La última de ellas lo haremos por el emblemático Ponte  Pedroso.  Son escasos los núcleos rurales que hemos cruzado por lo que es conveniente salir de Rodeiro provistos de agua y algo de alimento. La etapa concluye en Lalín, capital del cocido. Lamentablemente ya no es temporada de cocido y nos vamos sin probarlo. Aunque la comida en casa Currás ha sido muy rica, sin ser cocido. Aparte de los “inconvenientes” citados la etapa no tiene dificultad ninguna y no es excesivamente larga: 22,25 km.

La salida de Rodeiro la realizamos desde la Casa Consistorial, conocida también como la Torre de Rodeiro porque fue levantada sobre las ruinas de una fortaleza ligada a la familia Camba y destruida en las revueltas de los “Irmandiños”. En la rotonda contigua una gran rueda nos recuerda el  posible origen de la Villa. Continuamos por la PO-533 en dirección a Lalín. Pasamos por “a ponte do Hospital” sobre el río Arnego, donde el topónimo nos recuerda la histórica presencia de un hospital de peregrinos. Hacia el km 1,5 de carretera la dejamos por un camino a la derecha por la margen izquierda del río bajo el tradicional bosque gallego de nogales, castaños y robles. Mezclado con algunas especies de ribera. Dejamos la orilla del río para pasar por el primer núcleo habitado: Penerbosa. Es una aldea dedicada principalmente a la ganadería bovina y nos encontraremos vacas por todas partes.

Siguiendo una pista asfaltada llegaremos al lugar de Puza y desde aquí a A Penela con varias casas de piedra y un memorial junto al cementerio por el que no parece haber pasado la Ley de Memoria Histórica. Desde aquí llegamos a Eirexe de Pedroso, junto a una gran cantera. A la salida una Iglesia románica y un crucero. Continuamos por un camino asfaltado para llegar a la carretera local y continuar hacia el Puente Pedroso sobre el río Arnego. Puente de un sólo ojo el suelo está cubierto de cantería de grandes losas. A Ponte, también conocido como Mesón, porque en épocas pasadas era cruce de caminos y muchas de sus viviendas fueron lugar de hospedaje. Desde aquí vamos alternando caminos de tierra con pistas asfaltadas durante varios km en los que vamos pasando por sucesivas naves dedicadas a la ganadería intensiva.

Al final de este camino y, entre castaños,  encontramos el riachuelo denominado Rego do Barranco. Desde aquí comenzamos la subida del día para superar 100 m de desnivel, para llegar al Coto de Anta. Bajamos un poquito y volvemos a subir de nuevo para alcanzar un cruce de caminos. Seguimos de frente para alcanzar el  núcleo de Palmaz y más adelante pasaremos un paso elevado sobre la carretera PO-533 y enseguida entramos en Lalín de Arriba, o Lalín Vello. Pasamos junto a la iglesia de origen románico en la que destaca el ábside con ventanales y decoración de vieiras. Desde la iglesia tomamos una calle que nos lleva por la Calle de la Calzada, a la nueva Iglesia parroquial construida en el siglo XX con plaza y jardines. Bajamos un poco la calle y encontramos el “kilómetro 0 de Galicia”, el centro geográfico del país del que la Villa se muestra muy orgullosa. Junto al km 0 el otro símbolo de Lalín, capital del cocido: un monumental y gracioso cerdito de bronce.

Como comentaba al principio, ha sido una etapa sencilla, en la que hemos podido disfrutar de la naturaleza y de la Galicia rural, en la que, nuevamente, no nos hemos encontrado a nadie en todo el recorrido. Solamente al final de la etapa y mientras tomábamos una cerveza con Daniel, miembro de la Asociación Peregrinus Dezae, aparecieron los amigos de la fraternidad galaico-asturiana que nos acompañaron gustosamente. Hemos pasado un buen rato y al final Daniel nos ha sellado las credenciales con sus originales lacres.

Nuestro deambular de hoy nos ha hecho recorrer todos los puntos de este track.

Camino de Invierno a Santiago. 8ª Etapa: Chantada- Rodeiro

Con una travesía de varios días se acentúa el movimiento de desvinculación: uno escapa de las obligaciones del trabajo, se libera de las trabas de la costumbre. Pero ¿por qué con la marcha se siente más esa libertad que con un largo viaje? Pues, al fin y al cabo, surgen otras limitaciones no menos penosas: el peso de la mochila, la longitud de las etapas, la incertidumbre climática (amenaza de lluvia, tormentas, calor sofocante), la rusticidad de los albergues, algunos dolores… Pero solo la marcha alcanza a liberarnos de las ilusiones de lo indispensable.

Gros, Frederic. Andar, una filosofía. Taurus, 2014

En esta octava etapa vamos a atravesar la Sierra de O Faro, vamos a hacer cumbre en El Faro, la cumbre más alta de la provincia de Pontevedra con 1.181 m.  Este punto geográfico, que separa las provincias de Lugo y Pontevedra es el más visible de toda Galicia y nos permite contemplar hermosas vistas de las cuatro provincias gallegas. Desde la cima, el resto del recorrido es en descenso y vamos a ir profundizando en la provincia de Pontevedra recorriendo el municipio de Rodeiro y algunas de sus 20 parroquias. Es otra etapa larga, al final salieron 28,13 km, pero relativamente fácil a excepción de las duras rampas entre Penasillás y la Ermita de la Virgen de Faro. Hoy, por suerte no nos llovió durante la caminata.

Salimos de Chantada en medio de una espesa niebla y lo hacemos desde la Praza de Santa Ana, subimos por la Rúa Uxío Novoneyra y seguimos la carretera LU-P-1809 hacia Centulle en un suave ascenso. Bellos hórreos, petos de ánimas y cruceiros nos salen al paso camino de Centulle y San Xurxo de Asma, junto a magníficos ejemplares de carballos y castaños. Cruzamos A Lucenza, luego Vilaseco. Entre Vilaseco y Penasillás vemos por los márgenes de la carretera grandes acumulaciones de granizos caídos el día anterior y que aún tienen un calibre considerable. En Penasillás paramos en el único bar para reponer agua fresca y tomar un breve descanso antes de afrontar las duras rampas de subida hacía el Monte de O Faro.

A la salida de Penasillás vemos a Carlos, uno de los integrantes de un grupo de 2 asturianos y 3 gallegos a los que habíamos visto en Monforte el día anterior. Antes de abandonar este núcleo nos encontramos con un peto de ánimas y un horno comunitario de los muchos que se ven en Galicia.  Estas primeras rampas van alternado tramos en cementados con tramos de tierra. Esta pista llega hasta el memorial en honor del poeta Uxio Novoneira. Junto al memorial un área recreativa con mesas, bancos y fuente. El resto de la subida se hace por una carretera asfaltada con el ascenso un poco más suave. Por el camino nos alcanzan Carlos y una pareja de compañeros a los que estaba esperando en Penasillás. Continuamos la subida con ellos hasta llegar al inicio del Vía Crucis que da acceso a la Ermita de la Virgen de Faro. En este punto encontramos a los dos componentes del grupo que se habían adelantado y nos presentamos. Ellos son Carlos, Ana, Alberto, un segundo Carlos y David. Nos los iremos encontrando a lo largo del resto de la jornada.


Un desvío a la izquierda nos lleva —a través de un viacrucis conocido como “Camiño da Virxe”— a la célebre ermita de A Nosa Señora do Faro. Junto a la Ermita un cruceiro muy historiado representando el Descendimiento. Estamos a más de 1.100 m de altitud. La vista desde aquí es única, pues abarca paisajes de las cuatro provincias gallegas. Tras tomar una fruta ante la ermita afrontamos la subida al monte El Faro. Es una subida sencilla de unos 400 m hasta el vértice geodésico. En este punto podemos ver la Sierra de Courel, Os Ancares, Pena Trevinca, Cabeza Manzaneda y El Monte Farelo.

Iniciamos el descenso por la carretera de acceso al Monte El Faro en carretera de gavilla buscando la línea de aerogeneradores que tenemos en el horizonte. Por el camino encontramos la Fuete de los Meniños, con pasarelas de madera, hasta llegar al cruce sobre la carretera CRG – 22 por un paso elevado. El camino señalizado nos dirige a la derecha hasta el núcleo de Villanova. Desde Villanova vamos por carretera asfaltada hasta el pazo de la Casa Grande de Camba. Nos quedamos junto al cementerio donde hay una sencilla iglesia con espadaña de dos campanas.Luego continuamos por el valle de A Ermida pasando por algunos núcleos como Outeiro, Farfián y Lamazares hasta Río, donde hay un sencillo bar donde tomamos un ligero refrigerio y nos reencontramos con la fraternidad astur-galaica esperando para comer.

Tras el ligero refrigerio continuamos el descenso hacia Rodeiro en  compañía del bosque autóctono más típico de Galicia —carballos, castaños y sauces—  que enriquecen  nuestro caminar.
Seguimos hasta Mouriz, llaneando ahora por sendas de piedras, y pronto culminamos esta etapa en Rodeiro, donde nos encontramos con la casa consistorial, que fue levantada sobre las ruinas de una fortaleza y la rueda símbolo del municipio. Frente a ella, una bella y refrescante fuente de piedra y cuatro caños.

En resumen, ha sido una etapa relativamente sencilla en la que únicamente  las duras rampas de los últimos 4.8 km desde Penasillás hasta El Monte Faro y la distancia recorrida han elevado la dificultad a media-alta. Afortunadamente no nos ha llovido por el camino por lo que las botas se han secado y están listas para la etapa de mañana.

A la llegada a nuestro alojamiento nos encontramos con Marianne y Jack, una pareja de neerlandeses que han venido en bicicleta desde Pamplona y continuarán unos días por la Vía de la Plata.

Marianne y Jack from Netherland

Todo este trasiego de subidas y bajadas ha quedado reflejado en este sencillo track.

Camino de Invierno a Santiago. 7ª Etapa: Monforte de Lemos- Chantada

Andar no es un deporte. Poner un pie delante de otro es un juego de niños. Cuando dos caminantes se encuentran, no es cuestión ni de resultados ni de números: uno le dirá al otro qué camino ha tomado, qué sendero ofrece el paisaje más hermoso, qué panorama se contempla desde tal o cual promontorio.

Gros, Fréderic. Andar, una filosofía, Taurus 2014

En nuestra séptima etapa, la más larga de este camino,  vamos desde el puente medieval de Monforte al puente sobre el Miño de Belesar. Desde ahí una fuerte subida hasta San Pedro de Lincora y un suave descenso hasta la villa de Chantada a la que entramos desde el barrio de A Ponte. La ruta transcurre principalmente por el asfalto de diversas carreteras locales, algunas pistas forestales, diversas sendas y un tramo de calzada romana de unos 500 m. Durante la etapa pisamos los términos municipales de Monforte, Panton, Saviñao y Chantada. Han sido un total de 32,27 km en un recorrido muy variado con un punto álgido en nuestro reencuentro con el Sil en el imponente mirador del Cabo del mundo.

Salimos de Monforte por el puente medieval en dirección hacia  el Campo de Santo Antonio dejando a la derecha el convento de las Clarisas, la Casa do Concello y la antigua Rúa Abeledos.
Alternamos tramos de carretera (la LU-P-3204) con caminos. Llegamos a A Vide y luego a A Lagoa, A Corga, Os Campos y Pacios. La ruta entra en O Regueiro, salvando un pequeño riachuelo por un pasadizo de piedras. En época de lluvias son frecuentes las inundaciones en parte de estos tramos, completamente llanos. Cruzamos un pequeño núcleo y llegamos a la Iglesia de San Salvador de Moreda, con un salón parroquial porticado y Crucero. Al otro lado de la carretera un espacio multiusos con escenario y un peto de ánimas.  Después de Moreda (su castro se eleva a la derecha) entramos en el municipio de Pantón. La carretera continúa en suave ascenso hasta Broza.Continuamos por la carretera y  en O Reguengo nos sorprende su magnífico pazo; en Castrotañe, las piedras del camino, quizás procedentes de una calzada romana; en Piñeiro, su arquitectura popular de plaza, fuente y lavadero. Aquí, km 11 de nuestro recorrido paramos en la fuente para una fruta y nos encontramos con Lee, una estadounidense que comenzó el Camino Francés en Pamplona y desde Ponferrada siguió por el de Invierno. Continuamos con ella un buen rato.

Pasamos por  San Vicente de Castillón, con más restos romanos. Seguimos cobijados por las grandes sombras de los carballos y avanzamos por O Outeiriño, Virís, O Camiño Grande -ya en tierras de O Saviñao-, tras unos cientos de metros por una pista en cementada volvemos a la carretera LU-P-4112 encontrándonos con el lugar de A Barxa, cruzamos el núcleo de Rendal, y luego San Martín de A Cova y Fontela.

Desde Fontela nos separamos del Camino unos 400 para bajar hacia el mirador del Cabo do Mundo, una de las vistas más hermosas que se pueden contemplar de un amplio meandro en el Rio Miño.

Retomamos nuestra ruta en Fontela y pasamos —entre otras aldeas—  por Rosende, Vilaravides, Vilatiñosa, Mourelos y O Cerdeiro hasta que descendemos hasta Diomondi. Antes de tomar el camino de los codos de Belesar nos detenemos en la Iglesia de San Paio de Diomondi donde nos impresiona el románico de su iglesia.

La Iglesia de San Paio de Diomondi, de origen abacial, fue construida en el siglo XII y es un magnifico ejemplo de románico compostelano. Destacan en la fachada cuatro arquivoltas torales sobre columnas con capiteles historiados. Tiene anexa la casa rectoral y un ábside semicircular de exquisitas proporciones.


Bajamos hasta el puente de Belesar sobre el Miño por los Codos de Belesar, un trazado que va sorteando las fuertes pendientes con un trazado en zigzag. El nombre hace referencia a una antigua calzada romana de la que se conserva parte del empedrado.  Acompañados por los bancales terrazas  o socalcos, los viñedos cuelgan en terrazas desde la cima hasta el cauce del Miño.  Entramos en Belesar, donde hubo un antiguo hospital y paramos para un bocado y continuar la marcha.

Reanudamos la marcha cruzando el puente sobre el Miño y nos encontramos, por primera vez con Elena Domínguez y Vicente Ibarra, que bajan corriendo por el camino de Chantada. Los reencontraremos subiendo de nuevo a Chantada y , finalmente, por las calles de Chantada poco después de nuestra llegada. Comenzamos la subida por otro tramo de Calzada romana que corta la actual carretera y deja a sus márgenes los viñedos que bajan desde la cima de la montaña. Antes de llegar al núcleo de A Ermida comienza a llover con fuerza y nos refugiamos en la Bodega Vía Romana. Al poco de estar bajo el porche de la bodega llega Luis y nos invita a pasar y a esperar a que amaine el temporal con un vinito de su bodega. Pasamos un buen rato y continuamos la marcha.

Al salir de la carretera y tomar un camino a la derecha que lleva hasta un molino abandonado y un paso por un arroyo con una pasarela de piedras comienza de nuevo a llover, primero suavemente, después con gran intensidad, nube de granizos incluida antes de llegar a la carretera de San Pedro.  Aguardamos un rato bajo un monumental roble pero la tormenta continúa. Salimos del bosque y por la carretera llegamos a San Pedro de Líncora —ya en el municipio de Chantada, también con hospital en la Edad Media—,  nos refugiamos en los porches de unas casas pero la lluvia continúa. La carretera comienza a inundarse, por lo que decidimos hacer a paso rápidos los 2 km de camino que queda. En medio de la riada  llegamos a Chantada por el barrio de A Ponte y por la señorial Rúa Dous de Maio, tomamos el camino de nuestro alojamiento ya completamente empapados.

En resumen, ha sido un día muy largo, en el que hemos tenido momentos de gran disfrute y en el que,por primera vez en este viaje, nos ha pillado la lluvia con total intensidad.

Todo el recorrido de hoy, mayoritariamente por el arcén de la carretera ha quedado grabado en este track.

Camino de Invierno a Santiago. 6ª Etapa: Barxa de Lor – Monforte de Lemos

Cuando un viajero pidió a la criada de Wordsworth que le mostrase el estudio de su patrón, ella le contestó: «Esta es su biblioteca, pero su estudio está al aire libre».

Thoreau, H.D. Caminar Ardora Ediciones (3ª) 1998, pg 6

Para nuestra sexta etapa salimos de A Labrada de Lor (parroquia de Barxa de Lor) enfilando la empinada calle hacia el cementerio y la Iglesia de Santa Mariña por un empinado camino de tierra en dirección a  Pobra do Brollon pasando antes por el municipio de Castroncelos, donde tenemos el punto más  alto de la jornada. Continuamos en dirección a O Brollón, origen de la villa, y los frondosos parajes del río Saa.
Un brusco ascenso hasta el Alto da Serra y el monte Moncai nos interna en el municipio de Monforte de Lemos. Pasamos por Reigada —topónimo que hace referencia a los regadíos de toda esta zona— y caminamos paralelos al río Seco. Entramos en Monforte de Lemos por la Rúa As Cruces, para continuar por el paseo fluvial hasta el puente medieval sobre el río Cabe.  En total 20,87 km en un recorrido algo más suave que los días anteriores, más disfrutón, con la idea de llegar a Monforte a la hora de comer y hacer una ruta turística por Monforte si el tiempo lo permite.

Descansados y reconfortados con un buen desayuno, echamos un último vistazo a este bello paraje, con las cristalinas aguas de Río Lor, el puente medieval y tomamos la calle que nos llevará directamente al cementerio, la Iglesia de Sta. Mariña y el sencillo crucero junto al hito del camino. Con estas primeras rampas vamos entrando en calor, en un camino que tiene el río Lor a la derecha y un cortado de la montaña a la izquierda. En este punto el camino es coincidente con la “Ruta del oro y del hierro” un sendero local que recorre las explotaciones auríferas romanas. Se sigue ascendiendo hasta llegar a O Castro de Lama dejando a la derecha la explotación aurífera de O Medo. Las rampas continúan durante 3 km que se hacen con cierta comodidad con el fresco de la mañana. Llegamos a la cota más alta de la jornada en torno al km 3,5 de nuestro recorrido y poco antes de entrar en el núcleo de Castroncelos. Pequeño núcleo con alguna casa blasonada y la Iglesia De Santiago de Castroncelos a la derecha.

Continuamos por una estrecha carretera local hasta el lugar de Vilarmao. A pocos metros dejamos el asfalto y volvemos a un camino de tierra para alcanzar los barrios de O Reguengo y Fontela de A Pobra. Entramos al municipio pobleño por una calle estrecha que desemboca en el Río Rubin, cruzamos un puente y ya estamos en la calle principal de A Pobra. Llegamos a la altura de la Casa Consistorial y tomamos una calle a la izquierda que nos saca del pueblo por un camino que se interna en un bosque de robles junto a la orilla del río Saa. El camino se embarraba con las crecidas de río y recientemente se ha puesto una pasarela con bloques de hormigón muy práctica. Así, llegamos a un cruce a la derecha que nos indica la dirección del Castro de San Lorenzo. Continuamos por los barrios de A Lende, Zapateira y A Ponte donde pasamos el río por un modesto puente de hormigón. Finalmente llegamos al barrio de Cereixa del que salimos por una calle que cruza la carretera local LU-652 y seguimos de frente.

La iglesia y el cementerio de Cereixa se encuentran un poco alejados del núcleo urbano junto a una fuente y un área recreativa muy bien dotada. Delante De la Iglesia un cruceiro con la imagen de Santiago peregrino. Desde la iglesia de Cereixa nos desviamos a la derecha en dirección a la aldea de Rairos y a la salida tomamos una amplia pista forestal entre pinos y robles en fuerte subida hasta el Alto de Serra. En el alto, un cruce de caminos en el que entramos en el municipio de Monforte de Lemos y la pista forestal comienza un suave descenso de cara al valle. El denso pinar nos sigue acompañando y se agradece su sombra mientras nos acercamos al medio día. Al terminar el descenso, cruzamos un canal de regadío mientras vamos “llaneando” hasta la parroquia de Reigada y dejamos el arroyo de Rioseco a nuestra derecha.

Continuamos llaneando para cruzar de nuevo el canal de riego y desembocar en el lugar llamado de las “Siete fuentes” y nos encontramos de nuevo con el Arroyo de Rioseco. Entramos en el barrio del mismo nombre y nos encontramos en una bifucación. A la derecha un camino alternativo algo más largo pero que sigue en un entorno rural para entrar a Monforte siguiendo el río y el camino “oficial” que sigue hacia la izquierda. Nosotros, por la localización de nuestro alojamiento seguimos este trazado.

El camino transcurre unos metros paralelo a la vía férrea hasta alcanzar un paso a nivel por el que cruzamos las vías. Continuamos por esa calle hasta cruzar las vías de nuevo y tomar la Calle Ramón del Valle-Inclán. Continuamos por esa larga calle hasta llegar al entorno de la Plaza de España, en el centro del casco urbano, dónde, junto a un crucero, paramos el GPS.

Tras acercarnos a nuestro hotel, hacer la entrada, asearnos un poco y cambiar la ropa nos acercamos a uno de los numerosos establecimientos de la zona para comer. Tras reponer fuerzas y descansar un poco, nos disponemos a hacer un sencillo paseo turístico. Ya que parece que no va a llover mucho.

En la visita turística volvemos a la Plaza de España y subimos al recinto amurallado de Monforte para visitar la Torre del Homenaje, la torre más alta de las que se conservan en Galicia, con cuatro plantas musealizadas con escenas de la Edad Media y la vida y obra de los  Condes de Lemos y una terraza desde la que hay un panorama espectacular de la ciudad. Junto a la torre, el antiguo monasterio benedictino de San Vicente del Pino, hoy parador nacional con un patio-claustro excepcional. Junto al parador la antigua residencia de los Condes o Palacio Condal. Bajamos de nuevo a la Plaza de España bordeando la muralla medieval y algunas de sus puertas,  visitamos la oficina de información para el sellado de credenciales y bajamos hacia el puente medieval y el malecón. El puente medieval consta de seis arcos de medio punto sobre el rio Cabe. A ambas orillas del río un paseo fluvial de singular belleza. Por último nos acercamos al Colegio de nuestra Señora de la Antigua, también conocido como el de los PP Escolapios, o el escorial de Monforte, un enorme edifico renacentista diseñado por Juan de Herrera a finales del siglo XVI con una espectacular fachada de 110 m.

En resumen, ha sido una etapa de algo más de 20 km muy bonita y sencilla, para disfrutar de la naturaleza en estado puro y una visita turística vespertina sencilla pero muy completita para el tiempo del que disponíamos.

Toda la ruta de la etapa del Camino de Invierno ha quedado registrada, como siempre, en este track.

Camino de Invierno a Santiago. 5ª Etapa:  Quiroga- Barxa de Lor

[…] pero, si pasear es un entretenimiento distinguido, burgués, ocioso, elegante…, caminar es más bien algo instintivo, natural, salvaje. Pasear es un rito civil, y caminar es un acto animal.

Marqués, Juan. Prólogo a «Andar, una filosofía de F. Gross, Ed Taurus 2014

En esta quinta etapa vamos a caminar desde Quiroga hasta Barxa de Lor, unos 17 km para dejar para mañana otra etapa cómoda entre Barxa de Lor y Monforte de Lemos. En principio esta etapa se presenta bastante asequible pero en la que van a predominar bastantes kilómetros por carretera secundaria y en la que vamos a pasar por el paisaje devastado por el incendio de Nocedo de 2019. Aunque en la actualidad se están realizando trabajos en estos montes y ya comienzan a verse algunos brotes verdes, la sensación general es bastante desoladora. Una vez pasada la Ermita de Os Remedios entraremos en una zona rural bastante despoblada, con caminos rodeados de vegetación y el rumor de los torrentes despeñándose montes abajo hasta el Río Lor, con su imponente puente medieval, que lleva un importante caudal de aguas.

Salimos de Quiroga por la Calle Real que enlaza con la antigua carretera de Monforte pasando bajo la N-120 por un túnel pasadizo. La villa se extiende a la orilla del río y tiene una espléndida playa fluvial. Continuamos hasta la plaza del Concello, pasamos por el antiguo apeadero del ferrocarril y, momentáneamente, nos desviamos por la Calle Ferrocarril para ver la Iglesia Parroquial de San Clodio. Se trata de una iglesia de origen abacial (los restos del antiguo monasterio benedictino se pueden apreciar junto a la Iglesia) construida en el siglo XII. De la época románica únicamente se conservan el ábside semicircular y la puerta norte de la nave. La portada con la espadaña, así como un arco de entrada al cenobio son fruto de una restauración renacentista datada en 1604, como refleja la inscripción sobre el arco.

Volvemos a las inmediaciones de la estación para dirigirnos al viejo puente de hierro con dos arcos y pilares de piedra para salir de San Clodio y continuar por la carretera LU-933 varios kilómetros. Cruzamos el núcleo de Espandariz, con una sencilla capilla a la derecha, y pasamos bajo la N-120 por un pasadizo y salir a la zona de O Pontido, junto a un hotel y discoteca en semi abandono. La carretera bordea el núcleo de Nocedo en un continuo y fácil ascenso. A unos tres km el camino prosigue por la zona devastada por los incendios de 2019 y nos encontramos maquinaria haciendo tareas de desbroce y acondicionamiento del terreno. Una vez alcanzada la cota máxima de la etapa llaneamos durante unos 2 km y pasamos por un bosque, salvado del fuego, de castaños y fresnos cruzado puro un arroyo con cascada. Terminado el bosque, salvamos un último repecho para llegar a la Capilla de Os Remedios. El edifico es una sencilla edificación sin campanario con muros de piedra y mampostería.Una  ventana abierta nos permite ver  una imagen de Nuestra Señora de los Remedios. En la misma ventana hay un libro de firmas y diversos trozos de pizarra en la que los caminantes dejan algunos recuerdos.

Retomamos nuestra ruta, ya en franca bajada, por un camino de tierra que se interna en un bosque de castaños, nogales y muchos helechos con el rumor de algunos arroyos que bajan por los barrancos. Casi sin darnos cuenta estamos en Carballo de Lor un pequeño núcleo con muchas casas semi derruidas.

Seguimos descendiendo hacia Barxa de Lor mientras tenemos al frente todo el tráfago de la N-120. El camino llega enseguida a las primeras viviendas preámbulo del puente medieval de dos ojos de probable origen romano.El río, que baja cristalino desde la Serra do Courel, nos regala su avance serpenteante, encajonado en el valle. El puente daba servicio a una antigua calzada romana secundaria que venía desde Belesar y por la orilla derecha del Sil llegaba hasta Albaredos. A la salida del núcleo vemos los restos de un antiguo molino bastante camuflado por la maleza y un poco más adelante el cementerio con una capilla con espadaña y reloj de sol. Nos desviamos unos 200 a la derecha y llegamos a nuestro alojamiento. Pensión Pacita en A Labrada, un sitio excelente para comer y pernoctar.

En resumen, ha sido una etapa bastante sencilla con la única dificultad de la subida a la Capilla de Os Remedios por un desolador paisaje y los kilómetros recorridos por asfalto.

El recorrido de hoy está grabado en este track.