Camino de Santiago Francés. Décimo cuarta Etapa: Hornillos del Camino- Castrojeriz

Con su velocidad y su intensidad narcisista, el corredor corrompe el espacio donde la gente va a caminar, a pensar, a charlar, y al contacto cotidiano. Perturba el sueño del paseante. Corre entre peatones que conversan. El corredor se opone a la sociabilidad y a la soledad, sudando en público ente ellos.

Castillo, Ramón del. El jardín de los delirios: las ilusiones del naturalismo. Madrid, Turner pg 191

En esta décimo cuarta etapa cubrimos la distancia entre Hornillos del Camino y Castrojeriz por unos paisajes muy parecidos a los de la etapa anterior con la diferencia de que ha estado lloviendo intermitentemente y a la hora de salir continuaba lloviendo y con rachas de fuerte viento. Todo hacía pensar que iba a estar lloviendo toda la mañana pero, afortunadamente, sobre las 11 de la mañana ha cesado la lluvia y hemos llegado al destino bastante secos y a muy buena hora.

Comenzamos a caminar por la calle principal de Hornillos del Camino en dirección hacia el ayuntamiento, la plaza mayor y la iglesia de San Román. A esa hora llovía con cierta intensidad y las rachas de viento hacía algo incómodo el caminar. A la salida del pueblo vemos los restos de algunos hornos de tejas a los que se atribuye el topónimo. Rápidamente pasamos a un pedregoso camino agrícola en suave ascenso por el que llegamos al primer collado del día de unos 935 m.s.n.m. Un breve descenso en el que pasamos junto a San Bol (a unos 200 m del camino) donde hay un albergue un un par de casas. Ascendemos a una segunda meseta un poco más baja que la anterior por un camino con grandes charcos y algunas zonas de barro. Esta segunda meseta es un poco más larga que la anterior, iniciamos el descenso y cruzamos la carretera local BU-P-4041. Pasamos junto a un solitario albergue (Fuente Sidres) con un tentador café abierto. Un par de kilómetros más adelante encontramos la ermita de Santa Brígida y descendemos hacia Hontanas.

Hontanas es una localidad con varios hoteles, restaurantes bares y todo tipo de servicios, por lo que aprovechamos para un ligero refrigerio. Mientras lo tomamos deja de llover, aunque sigue bastante nublado. Salimos de Hontanas junto a las piscinas municipales, cruzamos la carretera a Castrojeriz y avanzamos por una herbosa pista de tierra a media ladera de una sierra. Pasamos junto a los restos del Torreón de Hontanas y, un poco más adelante, un recodo del camino nos baja junto al asfalto de la carretera de Castrojeriz. Caminamos por un camino paralelo a la carretera hasta llegar a las ruinas del convento de San Antón.

Las ruinas del convento y del Hospital de Peregrinos que hubo en este lugar son visitables. Actualmente hay un pequeño albergue. En todo este espacio destaca la “tau” griega que identificaba a los monjes cuya orden fue famosa en la Edad Media por sus milagrosas curaciones del Fuego de San Antón, una enfermedad gangrenosa y del sistema nervioso que se contraía por la ingesta del cornezuelo, hongo parásito del centeno.

Continuamos unos metros por la carretera hasta volver al camino de tierra paralelo a la misma que nos lleva hasta Castrojeríz. Esta localidad, de origen romano, está asentada en la ladera de una colina y tiene una estructura muy alargada (su calle principal tiene alrededor de kilometro y medio) Entramos en Castrojeriz por la excolegiata de la Virgen del Manzano en la que destaca un fabuloso rosetón gótico. El los alrededores hay un par de albergues a ambos lados de la Calle Colegiata. Desde este punto tenemos una bonita vista de las ruinas del Castillo de Castrojeriz. Pasamos junto a la Iglesia de Santo Domingo y el centro de interpretación del Camino de Santiago, sellamos la credencial y continuamos por la Calle Real de Oriente hasta la plaza del Fuero que conmemora uno de los primeros fueros del Condado de Castilla. Continuamos hasta la Plaza Mayor (en obras) y enseguida llegamos a nuestro alojamiento.

Al final, nos han salido 20,870 km que hemos recorrido en 5 horas y 28 minutos incluyendo las paradas. Presentíamos un día pasado por agua pero al final hemos acabado bastante bien y a muy buen hora. Nuestra anfitriona, la donostiarra Beatriz nos ha recomendado un sitio para comer y, finamente, hemos terminado comiendo juntos. Un momento muy agradable disfrutando de los sencillos placeres de la buena mesa. Además, nos ha invitado al vino.

Todo el recorrido de la etapa de hoy se puede ver en este track.

Camino de Santiago Francés. Décimo tercera Etapa: Burgos- Hornillos del Camino

Caminar es un proceso continuo de auto renovación, de ganar tiempo al tiempo, de convertirnos nosotros mismos en espacio.

Molina, César Antonio. Todo se arregla caminando. Destino, Barcelona 2016 pg 74

Retomamos este Camino de Santiago francés en el punto en el que lo dejamos el pasado 20 de mayo. Así pues, sobre las 8 de la mañana cruzamos de nuevo el imponente Arco de Santa María que da entrada a la Plaza del Rey San Fernando donde tenemos una impresionante vista de esa maravilla gótica que es la Catedral de Burgos. Desde esta plaza nos dirigimos hacia la calle Fernán González, pasamos junto a la Iglesia de San Nicolás de Bari y pasamos junto al arco triunfal de Fernán Gonz ález de estilo herreriano, el monumento levantado por suscripción popular en homenaje al Empecinado para honrar la memoria del guerrillero y llegamos al arco de San Martín para pasar al Paseo de los Cubos. Seguidamente entramos en la zona universitaria hasta encontrar el Río Arlanzón, que cruzaremos por el puente Malatos. Pasamo por el parque y la Fuente del Parral hasta salir junto a la ermita de San Amaro y el Hospital del Rey. Nos desviamos a nuestra derecha por la Calle Benito Pérez Galdós que finaliza en una pista de tierra. A la derecha vemos el vivero de Los Guindales y, un poco más adelante llegamos a una rotonda en la que se encuentra la ermita del Hospital de Peregrinos Juan Mathé. A la izquierda está la entrada al pequeño núcleo de Villalvilla de Burgos (no pasamos por él) Cruzamos la rotonda y un pequeño riachuelo, Cauce Molinar, y nos adentramos por una pista de tierra en la meseta castellana. Cruzamos bajo las vías del ferrocarril y bajo diversas infraestructuras viarias, cruzamos de nuevo el Arlanzón por el Puente del Arzobispo y seguimos hasta Tardajos (la antigua Deobrigula) localidad que cuenta con todos los servicios. Como llevamos ya 10 km caminados paramos para hacer un ligero refrigerio e ir al aseo (Comentar que aunque estamos ya en temporada baja, el número de caminantes es bastante numeroso, por lo que conviene aprovechar estas ocasiones)

Salimos de Tardajos junto a la Iglesia de Santa Marina y la fuente de los cuatro caños y entramos en el Valle del Río Urbiel en dirección a Rabé de las Calzadas. En este tramo caminamos junto a una carretera comarcal con escaso tráfico. Salvamos los dos km que separan Tardajos de Rabé y por la Calle Baldomero Pampliega salimos a un nuevo carril en suave ascenso. A los dos km pasamos junto a la Fuente de Praotorre con una pequeña área recreativa. Continuamos caminando por el camino rural entre los rastrojos de los cultivos de cereales y grandes almiares de paja hasta alcanzar el collado de Matamulos (925 m) en que que hay un banco mirador con la leyenda Hornillos del Camino. Al fondo ya podemos ver el caserío de esta localidad que es nuestro destino en la etapa de hoy. Iniciamos el descenso por una cuesta pedregosa que hace honor al apodo de “matamulos” hasta llegar a la carretera comarcal y acceso a Hornillos del Camino junto al cauce del Río Hormazuela. Hornillos es el final de esta etapa y, entre su patrimonio histórico destaca la Iglesia de Santa María, junto a la que podemos contemplar la fuente del Gallo, que alude a una leyenda originada en la guerra contra los franceses. En la Calle principal encontramos, junto a nuestro albergue, la casa en la que Lourdes Lluc en 1990 inició el moderno movimiento de los hospitaleros voluntarios. Una placa sobre la entrada recuerda la efemérides.

Aunque el pronóstico meteorológico daba lluvias por la mañana, hemos tenido suerte y podido caminar sin sacar el chubasquero. Han sido 21,780 km que hemos realizado en 4 horas 39 minutos sin contar las paradas. Ha sido bastante fácil, con una suave brisa que ha facilitado el camino. La lluvia ha hecho acto de presencia justo cuando acabábamos de llegar al albergue después de comer y ha estado lloviendo buena parte de la tarde. Mañana es probable que los caminos estén un poco más embarrados.

Todo nuestro caminar de hoy ha quedado recogido en este track.

Continuamos nuestro Camino de Santiago Francés desde Burgos a Ponferrada

Los primeros pasos de una caminata de varias horas o de varios días son casi siempre los más delicados, en un principio, porque están llenos de entusiasmo, de energía, del sentimiento de que la ruta se abrirá a la medida del deseo.

Le Breton, David. Caminar la vida. La interminable geografía del caminante. Siruela, Madrid, 2023 pg 42

El próximo martes 15 de octubre saldremos desde Burgos para continuar nuestro Camino de Santiago Francés. En esta ocasión haremos 12 etapas entre Burgos y Ponferrada.

Burgos-León

El segmento lo hemos dividido en las siguientes etapas:

  • Etapa 13: Burgos -Hornillos del Camino
  • Etapa 14: Hornillos del Camino – Castrojeriz
  • Etapa 15: Castrojeriz-Frómista
  • Etapa 16: Frómista- Carrión de los Condes
  • Etapa 17: Carrión de los Condes-Lédigos
  • Etapa 18: Lédigos – Bercianos del Real Camino
  • Etapa 19: Bercianos del Real Camino-Mansilla de las Mulas
  • Etapa 20: Mansilla de las Mulas-León
  • Etapa 21: León – San Martín del Camino
  • Etapa 22: San Martín del Camino Astorga
  • Etapa 23: Astorga – Foncebadón
  • Etapa 24: Foncebadón- Ponferrada.
León-Ponferrada

Vamos a caminar unos 292 km en un terreno ondulado casi llano salvo en las etapas finales en las que superaremos los 1300 m de desnivel positivo. Esperemos que las condiciones meteorológicas sean favorables y que ya haya disminuido la masificación que dejamos en Burgos al principio del verano.

Cuando lleguemos a Mansilla de las Mulas enlazaremos con el Camino Lebaniego y Vía Vadiniense que hicimos a comienzos del verano.

En los próximos días iremos contando.

Circular desde Monte Gordo al Guadiana y vuelta por Mata das Dunas Litorais de Villareal de Santo Antonio

Caminar es la declaración más simple pero gloriosa de la independencia humana.

Minshull, Duncan. Beneath my feet. Writings on walking. Notting Hill Editions, 2020

Para nuestro último día en Portugal hemos elegido esta sencilla ruta porque se encuentra de camino a España, es sencilla y nos permite hacer la comida en A Chaminé en Altura, y tiene de todo: paseo por la playa, paisajes y bosques. Esta ruta une la Playa de Monte Gordo con la desembocadura del Guadiana y nos acercamos a Vila Real de Santo António para, a través de un extenso pinar, la Mata Nacional das Dunas de Vila Real de Santo António. regresar a Monte Gordo. El Parque Natural tiene un importante papel de protección de esta región, fijando el sistema dunar, controlando los vientos marítimos y haciendo de refugio de la fauna silvestre. Esta zona alberga una importante población de camaleones ibéricos. Dentro de la Mata das Dunas hay variedad de senderos que permiten realizar diversos recorridos y se puede llegar a varias playas. Nosotros hemos unido algunos de esos senderos para regresar a Monte Gordo.

Comenzamos la caminata desde el aparcamiento central de Monte Gordo que no está muy concurrido cuando llegamos. Desde el aparcamiento llegamos a la playa por un sistema de pasarelas que protegen las dunas. la marea está baja y se puede caminar por la parte dura de la arena. Caminamos en dirección E hacia la desembocadura del Guadiana. A esta hora en la playa hay bastantes pescadores y algunos bañistas que comienzan a llegar para disfrutar de este bonito día de domingo. Después de 4,5 km llegamos a la desembocadura del Río y podemos ver al otro lado Isla Cristina, Isla Canela, Ayamonte, el puente internacional que cruzaremos más tarde y la bonita localidad portuguesa de Vila Real de Santo Antonio. Llegamos a la altura de una laguna mareal (bastante seca) y tomamos un camino a la izquierda.

Caminamos por este carril aproximadamente durante 1,5 km hasta llegar a una explanada en la que encontramos una pasarela para bajar a la playa, el aparcamiento del tren turístico que, en verano, viene desde Vila Real y un camino asfaltado que se dirige hacia el núcleo urbano. Lo seguimos hasta una bifurcación hacia el oeste y entramos de lleno en un denso pinar de repoblación con pino carrasco y algunos pinos piñoneros. Hay que estar un poco atento a las bifurcaciones porque todo el parque es una extensa red de senderos en todas direcciones. Nosotros seguimos la señalización de A-1. Siguiendo estas señales llegamos a un extenso área recreativa con mesas y un pequeño quiosco, junto a un extenso parking de caravanas y algunos palomares. Seguimos la calle principal de Monte Gordo y llegamos de vuelta al aparcamiento tras dos horas y media de paseo.

En el camino de regreso a Altura para comer hacemos una parada en Cacela Velha, un lugar en el que el tiempo parece haberse detenido. Se encuentra inmerso en un paraje natural prácticamente inalterado que ofrece unas vistas panorámicas deslumbrantes a una ría y al mar. Aquí golpea una suave brisa costera amenizada por lejanos canturreos de gaviotas y todo ello bajo un radiante y hermoso cielo azul. Este lugar, envuelto por amplios sistemas dunares y bosques de pino piñonero, es uno de esos lugares que ver en el Algarve que ha sabido conservar hasta nuestros días su legado natural, su patrimonio arquitectónico y la esencia del pueblo portugués. El domingo es día de mercado, por lo que tras alguna compra volvemos al coche y a comer.

Todo el paseo de este domingo otoñal lo hemos dejado registrado en este track.

Subida al Monte Foia (902 m) desde Monchique. Ruta Circular.

Yo no camino para rejuvenecer ni para evitar envejecer, tampoco para mantenerme en forma o para batir récords. Camino igual que sueño, que imagino, que pienso, por una especie de movilidad del ser y de necesidad de ligereza.

George Picard.  Le vagabond approximatif. Ed José Corti, 2001

En nuestro segundo día en el Algarve subimos al Monte Foia en la Serra da Monchique, punto más alto del Algarve y excelente mirador desde el que se divisan los acantilados de la Costa Vicentina que caminamos ayer, el Cabo de San Vicente y su fortín, las localidades de Sagres, Lagos y Portimao y la desembocadura y estuario del Río Arade.

El Monte Foia (902 m.) está en la Sierra de Monchique, cadena montañosa al suroeste de Portugal que, por su cercanía al mar, tiene un clima subtropical húmedo asociado a temperaturas suaves que le permite la existencia de una variada y rica vegetación. Es frecuente encontrar robles, castaños y otras especies muy raras en el sur peninsular. En esta sierra se originan varios arroyos como el Seixe, el Aljezur o el Odiaxere. Esta área montañosa de origen magmático, se encuentra entre las sierras de Caldeirão (al este) y Espinhaço de Cão (al oeste).
La localidad de Monchique tiene un aire señorial, con casitas que parecen derramarse ladera abajo, con su toque de color en puertas y ventanas muy diferente a otros pueblos del Algarve.
La cima propiamente dicha se encuentra en el interior de una instalación militar. En la meseta más elevada hay varios miradores interesantes , parada de autobús, ermita y centro de venta de artesanías. Entre las antenas y repetidores hay un par de puntos más elevados desde los que se tienen bonitas panorámicas.

Comenzamos a caminar hacia la Plaza de San Sebastiao, con sus bares con pintorescas terrazas. Comenzamos a subir por calles empedradas, pasamos junto a la iglesia de San Sebastiao y enseguida encontramos la señalización del Sendero de Gran Recorrido GR-13 o Vía Algarviana. Lo seguiremos hasta la cima. Pasamos junto al convento de Nossa Senhora do Desterro, un antiguo convento de frailes fundado en 1631 que presenta una arquitectura de estilo manuelino muy deteriorada. Una persona que vive en la zona se ofreció a abrirlo para nosotros y pudimos visitar el interior. El edificio sufrió graves daños por el terremoto de Lisboa de 1755 y presenta un avanzado estado de ruina. El complejo del Convento también incluía un magnolio monumental, que fue catalogado en 1947, pero murió en 2016. Desde el convento se inicia una sencilla vereda en fuerte subida por un bosque frondoso y muy agradable para caminar. La vereda desemboca en una pista forestal que no abandonaremos hasta la cima. Por ella vamos viendo la señalización de otras rutas (trilhos) que pasan por la zona. En la cima hay un complejo militar (cerrado) y varias instalaciones de antenas. También un monumento a los ciclistas y un espacio de venta de artesanías de la zona. Una cafetería y una food truck instalada en uno de los miradores.

Tras las fotos de rigor y un sencillo avitallamiento iniciamos el descenso por un camino con bastante piedra suelta en el que seguimos disfrutando de una bonita panorámica hacia el Estuario del Río Arade y la ciudad de Portimao. Hacia el km 8 de nuestro recorrido entramos el camino deriva en una cerrada vereda y, campo a través, desembocamos en la carretera N-266-3 con bastante tráfico y casi sin arcenes. Es la parte más peligrosa del trayecto. Tras cuatro kilómetros por esta carretera llegamos al Monchique a la altura del centro de Salud. Visto el desarrollo de esta parte de la etapa recomendamos realizar la vuelta bien regresando por el camino de ida o bien siguiendo un sendero señalizado que vuelve a Monchique a través de una cantera.

En resumen, una subida sencilla y muy espectacular con unas vistas impresionantes sobre el suroeste portugués en la que no necesario llevar mucho avituallamiento por la posibilidad de encontrarlo en la cima. Cosa que pocas veces ocurre.

Todo nuestro recorrido puede seguirse con este track.

Playa Beliche, Playa de Ponta Ruiva, Cabo San Vicente por los acantilados de la costa Vicentina

[Caminar] Es la primera forma de viajar. La más primitiva manera de ir más lejos. Es como respirar mientras duermes, o beber agua para no morir.

Pere Ortín. El arte de Caminar. Ed Desnivel

En este fin de semana largo en el Algarve portugués volvemos a hacer este recorrido que ya hicimos en el año 2019. Se trata de un bonito recorrido en el Parque Natural do Sudoeste Alentejano e Costa Vocentina en el litoral sudoeste de Portugal. El trazado ha sido modificado y ahora es más accesible y, en todo caso, los paisajes valen mucho la pena. Se trata de una ruta de nivel moderado, tanto por la distancia, como por el terreno (bastante pedregoso). Actualmente se encuentra señalizada y la orientación es bastante sencilla ya que el faro del Cabo de San Vicente se divisa desde todos los puntos del trazado.

Iniciamos nuestra caminata en el aparcamiento de la Praia de Beliche junto a la carretera que une Sagres con el Cabo de San Vicente. El trayecto de ida lo hacemos un poco alejados de la costa por un camino rural que discurre junto a un somero bosque de pinos que se han adaptado a las fuertes ráfagas de viento adoptando formas bastante curiosas. Este camino enlaza con el sendero señalizado GR-13 Vía Algarviana (sendero de largo recorrido que une Alcoutim con el Cabo de San Vicente a lo largo de unos 300 km) y lo recorremos hasta llegar al caserío de Vale Santo en donde enlazamos con una pista con tráfico que nos llevará a los alrededores de la Playa de Ponta Ruiva. Llegamos a un mirador espectacular en el que tenemos las primeras vistas de los impresionantes acantilados de la Costa Vicentina.

Junto al Océano Atlántico hay un sendero que nos irá acercando y alejando a los acantilados y podremos disfrutar de un hermoso paisaje, refrescados por la fresca brisa atlántica y por un terreno más o menos pedregoso. Avanzamos en dirección sur y pasamos por la Ponta do Telheiro, un poco más tarde pasamos cerca de la playa del mismo nombre, llegaremos a la Ponta dos Arquizes, pasamos junto a la imponente Pedra das Gaivotas (con su característica forma de bota) y finalmente llegaremos al Cabo de San Vicente, con su faro y sus instalaciones militares y junto a toda la algarabía mercantilista que aguarda a la puesta de sol más occidental de la Península Ibérica. El lugar está muy concurrido con sus food trucks y sus puestos de souvenirs. Damos un paseo por los alrededores hacemos unas fotos y comenzamos el camino de vuelta hacia la playa de Beliche por el carril bici junto a la Carretera a Sagres (es un poco tarde y no hemos previsto la comida en ruta así que conviene agilizar el paso)

Durante el camino de vuelta pasamos junto al Fuerte de Beliche, ubicado en posición dominante de la Playa de Beliche Velho (Beliche Viejo) . Se desconoce la fecha de construcción original pero se entiende erigida en el marco del Siglo XVI en plena expansión ultramarina portuguesa y como defensa frente a la piratería. Fue destruido en un ataque de Francis Drake en 1587. El monumento actual se remonta al reinado de Felipe IV (tercero de Portugal) y se aprecian restos de murallas, algunas baterías costeras y una capilla. Aproximadamente un km más adelante encontramos el aparcamiento en el que dejamos el coche y donde cerramos la ruta.

En resumen, ha sido una ruta preciosa en la que nos han acompañado las condiciones meteorológicas con un precioso y fresco día muy apto para caminar en la siempre agradable compañía de nuestro amigo José Antonio al que no veíamos desde el Camino Francés. Todo el recorrido de hoy se puede seguir con este track (que toma como modelo este otro que hicimos en 2019)

Lanjarón: ruta circular por las acequias del Aceituno y Cecarta y paseo por castañares centenarios

Me gusta caminar porque es lento y sospecho que la mente, como los pies, trabaja mejor a cuatro km por hora.

Thoreau, H.D. Walking en Natural History Essays Peregrine Smith Books, 1980 pg 99

En esta ocasión nos dirigimos a la localidad de Lanjarón para pasear junto a las acequias de Aceituno y Cecarta, admirar el extraordinario trabajo de control y distribución del agua para el riego y disfrutar de unos hermosos y centenarios castaños. Es una ruta sencilla y sin dificultades técnicas, con un desnivel de unos 300 m y un recorrido con bastantes sombras que hacen el caminar muy agradable.

Dejamos el coche a la entrada de Lanjarón en el área recreativa Las Adelfas, lugar en el que se encuentra una fuente con tres caños muy popular y en la que siempre hay personas llenando botellas. Comenzamos la caminata por una instalación deportiva municipal en dirección al pueblo y junto a la carretera A-348. A la altura del Hotel Balneario tomamos un camino a la izquierda en suave subida. Pasamos junto al Museo de la Miel de Lanjarón y comenzamos a ver las primeras acequias. El camino sigue una pista rural cementada hasta llegar a una fuente junto a una imagen de Fray Leopoldo (beato capuchino con amplia devoción en zonas de Granada y Málaga) Entramos en una vereda bastante sombreada y comenzamos a ver los primeros castaños de gran porte. Vamos ganando altura y ya podemos ver cómo el caserío del pueblo de Lanjarón va quedando debajo y a nuestra derecha. En la Fuente de la Teja tomamos un desvío por una vereda a la izquierda (señalizado) que sale a otra pista rural paralela a la Acequia del Aceituno. Continuamos junto a esta acequia en suave ascenso a media montaña teniendo el barranco del Río Lanjarón a nuestra derecha. En las zonas más expuestas la vereda cuenta con una barandilla de protección. Así continuamos hasta encontrar una intersección señalizada a nuestra izquierda. Seguimos adelante hasta llegar a la Alberca del Aceituno y continuamos unos cientos de metros hasta llegar al cauce del río donde se produce la captación de aguas de esta acequia. Hasta este punto hemos caminado rodeados de castaños, con el rumor constante del agua y viendo cómo las acequias reparte el agua a los cortijos.

Regresamos un pequeño tramo por el mismo camino que hemos traído hasta llegar a la bifurcación que hemos mencionado anteriormente. Comenzamos a ascender por un empinado y agreste sendero en zigzag hasta un carril, que tomaremos hacia la derecha. Un poco más adelante, abandonamos el carril y entramos en el área recreativa Huerto de las Monjas. Para llegar a ella hay que ascender por unas escaleras de roca. Es un buen lugar para un descanso con mesas, un par de fuentes y un cobertizo refugio. Tomamos una fruta admiramos las vistas del valle del Río Lanjarón y los castaños centenarios que hay por esta zona y nos encontramos con una familia de caminantes que han llegamos un momento antes que nosotros.

Dejamos el área recreativa por la parte superior tomando un carril en ascenso que dejaremos unos metros más adelante para tomar el camino de la Acequia Cecarta (señalizado y balizado) a la izquierda. Caminaremos paralelos a esta acequia un buen tramo. Esta parte también es muy bonita con magníficas vistas hacia el valle con la Sierra de Lújar al fondo. Abandonamos la acequia e iniciamos el descenso haciaLanjarón. El camino de descenso discurre por senderos empedrados acompañados por tramos de acequia que vuelcan sus aguas a las fincas, y algunos pequeños tramos de carril. La zona es un auténtico vergel con numerosas zonas de sombra. Pasamos junto a una era con un panel informativo sobre las tareas de la cosecha y llegamos al punto en el que este camino se encuentra con el que llevábamos esta mañana. Desde este punto volvemos por la pista cementada que nos dejará junto a la carretera A-348 junto al Hotel Balneario. Pasamos por el área recreativa del Parque del Salada (lugar de arranque del sendero señalizado PR-A-345 y en un par de minutos estamos junto a la fuente de las Adelfas donde dejamos el coche esta mañana.

Ha sido una caminata muy bonito y sencilla en la que hemos disfrutado de un bonito día y en el que la única dificultad viene marcada por el desnivel de 387 m que hemos superado.

Todo el caminar de este miércoles ha quedado registrado en este track.

Padul – Cruz de la Atalaya – Silleta del Padul – Piedra Ventana

El caminar no es clasista, caminar es uno de los pocos deportes sin clases.

Smith, Roly, Una cosa casi espiritual. Conversación con Rebecca Solnit transcrita en Wanderlust, pg 238

Desde las cercanías de Padul parten varios senderos que se adentran hacia la Sierra del Manar, lo que permite hacer muchas rutas por esa sierra. Para la ruta de hoy hemos unido los senderos del Padre Ferrer que se dirige al Mirador y a la Cruz de la Atalaya, con el sendero de los Gudaris con la subida a la Silleta del Padul (1.519 m) y el paso por el monumento natural de Piedra Ventana. El recorrido es precioso, por frondosos pinares y con magníficas vistas del valle, la laguna de Padul, las sierras de los Guájares y Albuñuelas y Sierra Nevada. El sendero PR-A-376, también denominado circular de la Atalaya, lleva el nombre del Padre Ferrer (sacerdote jesuita, montañero y naturalista, hijo predilecto del Padul, gran experto y escritor sobre el macizo penibético) para inmortalizar su obra y trayectoria en la promoción de Sierra Nevada. Por su parte, el sendero PR-A 400, conocido como el Sendero de los Gudaris, reconoce el trabajo de un grupo de prisioneros vascos que durante la guerra civil española estuvieron presos en la Casa Grande de Padul (campo de concentración franquista) y condenados a trabajar en la construcción de estos senderos que fueron utilizados posteriormente para la realización de tareas silvícolas y de reforestación.

Dejamos el coche en un espacio de aparcamiento junto a la carretera N-323a por encima de Padul y junto a la señalización de estos senderos. Se asciende primero por terrenos de almendros hasta encontrar una bifurcación, continuamos hasta un mirador sobre las Lagunas de Padul y una de las canteras que se encuentran por la zona. Aquí hay una bifurcación. Elegimos el camino a la izquierda que marca el sendero PR-A-376, sendero del Padre Ferrer que nos llevará hasta el mirador del Padre Ferrer, junto a un monolito en el que se le recuerda como hijo predilecto de Padul. El sendero continúa hasta la Cruz de la Atalaya (1.279 m) donde las vistas son espectaculares, divisaremos los picos más altos de Sierra Nevada, la sierra de Albuñuelas, Tejeda y Almijara; el Valle de Lecrín y el humedal de la Laguna de Padul, la comarca del Temple e incluso Granada con el Albaicín y la Alhambra. Descendemos de este alto por un cortafuegos transitable en dirección hacia un Aljibe y abrevadero de Los Albatrales en donde tomaremos una vereda, un poco difusa al principio, que en constante subida nos acercará a una pista forestal que se dirige hacia el Cortijo del Manar, recién remozado.

Dejamos la pista forestal por una vereda que pasa junto a la parte trasera del cortijo y en constante subida nos acerca a un desvío que señala a la Silleta del Padul el punto más elevado de la zona a 1.519 m. La vereda tiene una fuerte subida y nos deja en un collado desde el que tenemos la opción de llegar al Cerro de la Silleta trepando por unas rocas. También se puede bordear siguiendo a la derecha para llegar al cerro. Desde arriba hay unas vistas de 360º que te permiten observar las sierras cercanas y las depresiones de Granada y del Padul. Tras las fotos de rigor y un breve refrigerio emprendemos el regreso siguiendo por el Sendero de los Gudaris monte abajo.

El sendero atraviesa una zona boscosa con bastante sombra. El camino está bien cuidado aunque con bastante piedra suelta. Enseguida encontraremos un desvio a la derecha que lleva hacia la Piedra Ventana donde hay que hacer una parada obligada para hacer algunas fotos y disfrutar de las vistas del Valle del Padul, su Laguna y las cumbres de Sierra Nevada. El descenso continua monte abajo hasta llegar al Barranco del Volaero. Seguimos en todo momento las balizas del Sendero PR-A 400 hasta llegar al mirador en el que tomamos la bifurcación hacia el sendero del Padre Ferrer. Desde este punto nos queda 1,5 km hasta el aparcamiento y se hace por la misma senda que unifica ambos senderos.

En resumen, es una ruta muy bonita, con bastante sombra, muy bien señalizada y balizada y que tiene cierto nivel de exigencia marcado por el desnivel a superar.

Todos nuestros pasos de este día se pueden seguir en este track. El track de wikiloc, con las fotos de la ruta es éste. (Pero olvidé cerrarlo al terminar y lo cerramos cuando ya estábamos en el coche)

Nigüelas: Falla de Nigüelas, Sendero de la Pavilla, Cahorros de Nigüelas y Acequias.

Forastero que buscas la dimensión insondable.la encontrarás, fuera de la ciudad. Al final de tu Camino.

Batiato, Franco. Nómadas

En esta ocasión nos dirigimos al bonito pueblo de Nigüelas para realizar esta sencilla y bonita ruta en la que contemplaremos los desconocidos Cahorros de Nigüelas, visitaremos Acequias (pedanía del pueblo de lecrín) y realizaremos el bonito y cuidado Sendero de la Pavilla. Durante la ruta caminaremos junto al río Torrente. También veremos el Monumento Natural de la Falla de Nigüelas.

Dejamos el coche a la entrada del pueblo en uno de los dos grandes aparcamientos que hay frente al Ayuntamiento y el jardín romántico que visitaremos a la vuelta. Callejeamos en sentido ascendente por el pueblo siguiendo las balizas que marcan el Sendero de la Pavilla y el Mirador de la Falla de Nigüelas. Dejamos a la derecha el camino hacia el sendero y seguimos hasta el Mirador de la Falla. Contemplamos el arranque de la falla y retrocedemos hasta el punto de inicio del Sendero de la Pavilla. Como referencia tenemos una fuente en la esquina. El sendero discurre por el borde de una acequia colgado sobre el barranco, con espectaculares vistas del valle del río Torrente. En su inicio podemos observar un partidor de agua coronado por una cruz. Cuenta con una breve explicación de su funcionamiento. Hay también un cartel comentando la ruta. Resulta curiosa la explicación del origen del nombre del sendero. Al parecer, se debe a que este era el lugar, bastante recóndito, en el que los jóvenes de la localidad venían a “pelar la pava“. Durante el recorrido veremos una casa cueva muy bien decorada y el sendero resulta bastante seguro al tener muchos tramos protegidos por una valla. Hay un punto muy espectacular en el que la acequia pasa entre dos paredes muy verticales. Al final del sendero nos  encontramos con un distribuidor de aguas, que deriva agua hacia la acequia de La Pavilla y hacia el valle de Lecrín, junto con una fuente que se surte del agua de la acequia. Unos metros más adelante llegamos al cauce del Río Torrente.

Lo cruzamos y buscamos una pista cementada en suave ascenso. La seguimos durante un par de kilómetros hasta llegar a un sendero no muy visible por el que descendemos a los Cahorros de Nigüelas. Descendemos por el sendero hasta el mismo cauce del Río. A pesar del escaso caudal, éste se desploma entre bonitas cascadas y frescas pozas de agua. Descendemos junto al cauce del Río hasta alcanzar la Central eléctrica (el ruido es ensordecedor) y la vereda se convierte en un camino de tierra. Continuamos por el camino que pasa entre el molino viejo (ahora casa rural) y un hotel rural. Continuamos junto al río Torrente y al llegar al primer cruce a la izquierda lo tomamos en suave subida. Seguimos por este carril con vistas a Nigüelas y llegamos a Acequias (pedanía de Lecrin)

Callejeamos por Acequias, y subimos por un carril con las marcas del GR-7, pasamos junto al molino del Sevillano (hoy casa rural) y seguimos por el camino que desciende de nuevo hasta el cauce del Río Torrente. Cruzamos el río por un puentecillo y subimos una calle muy empinada que nos dejará junto a una guitarrería por la que pasamos esta mañana. Deshacemos el camino por Nigüelas pasando de nuevo por el mercado de abastos, la iglesia y la plaza y llegamos hasta el Ayuntamiento situado en una casa palacio muy bonita. Junto a ella un jardín romántico con aromas andalusíes que vale la pena visitar. La salida del jardín nos deja frente al aparcamiento en el que dejamos el coche por la mañana.

En resumen, ha sido un bonito paseo que no ha llegado a los 10 km muy sencillo, únicamente tiene una parte un poco técnica en el descenso hacia los Cahorros, en el que el tiempo ha acompañado y no ha hecho mucho calor.

Todo el recorrido del día de hoy se puede seguir en este track.

Canillas de Aceituno, Pozas y cascadas del Río Almachares y Puente colgante del Saltillo

No es más quien más alto llega, sino aquel que influido por la belleza que le envuelve, más intensamente siente.

Herzog, Maurice. primer alpinista en ascender el Anapurna

En esta ocasión nos acercamos nuevamente a la Axarquía malagueña, concretamente a la localidad de Canillas de Aceituno, para hacer esta bonita ruta circular y que conocida como «el otro caminito del Rey». Es un recorrido bastante fácil, no recomendable para las personas que tengan problemas con el vértigo ya que, además del Puente colgante del Saltillo, de 54 m de longitud a 70 metros de altura del lecho del río Almachares, debemos pasar por unas pasarelas metálicas colgadas sobre un barranco y buena parte del recorrido discurre por un estrecho sendero a media falda de la montaña y con riesgo de caída vertical.

Iniciamos el recorrido en el parking del pueblo y callejeamos hasta la parte alta del mismo siguiendo las balizas para subir al pico de la Maroma, de la Gran Senda de Málaga en su etapa entre Canillas de Aceituno y Cómpeta y la propia del Puente del Saltillo. En la parte superior del pueblo encontramos sendos paneles informativos de la Subida al Pico de la Maroma y de la etapa de la Gran Senda de Málaga entre Canillas de Aceituno y Cómpeta. A partir de este punto el sendero va paralelo a un acequia que traía el agua al pueblo desde la toma que están en las pozas del Río Almachares. Al principio la acequia está abierta y el rumor del agua corriente aporta cierto frescor al ambiente. Al poco llegamos a una balsa y, desde este punto la acequia va entubada. Seguimos por la senda que va ganando altura y tenemos muy buenas vistas del pueblo y de los barrancos. Más adelante ascendemos un tramo de fuerte pendiente y veremos en la profundidad del barranco el puente del Saltillo. Continuamos por una zona de pasarelas metálicas y seguimos el sendero hasta llegar al lugar donde toma el agua la acequia. Es una zona con algunas pozas de agua cristalina y unas pequeñas cascadas que lucen un poco mustias en estos días de final de un tórrido verano. Tras refrescarnos en las pozas retomamos el camino de regreso.

Deshacemos el camino hasta que encontramos una señal vertical y una bifurcación con un camino que continua recto (hacia el pueblo de Canillas de Aceituno) y otro hacia abajo (hacia el puente colgante y el pueblo de Sedella). El descenso es muy pronunciado, pero se han habilitado unos escalones en la piedra que lo hacen bastante llevadero (la dificultad la notaremos en la subida) El camino de bajada al puente transcurre entre pinos y no entraña excesiva dificultad. En la parte final hay unas cadenas que nos pueden ser de utilidad en los tramos más complejos. Finalmente llegamos al puente, lo cruzamos y hay una zona de sombras que puede ser muy interesante para tomar una fruta y descansar antes de decidir el regreso. Se puede continuar por el camino hasta llegar al Mirador de Sedella (serían unos dos o tres km más, pero por un camino un poco más peliagudo estrecho, rocoso, y con peligro de caída. Siendo nuestra primera ruta de la temporada decidimos volver a Canillas del Aceituno desde este punto.

El resto del camino se hace por el mismo sendero junto a la acequia que hemos utilizado esta mañana.

En resumen, ha sido una ruta sencilla, sin dificultades técnicas y en una zona bastante fresca y con algunas sombras que han hecho el camino bastante llevadero. Para la una del mediodía estábamos de regreso en Canillas, lo que nos ha permitido regresar a casa a comer tranquilamente.

Todo el recorrido es esta interesante ruta lo hemos dejado grabado en este track.