Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Décimo primera Etapa: Gradefes-Mansilla de las Mulas

Caminamos también para escribir, contar, capturar imágenes en palabras, mecernos a nosotros mismos en dulces ilusiones, acumular recuerdos y proyectos.

Le Breton, David. Elogio del Caminar. Ed Siruela, 2022

En esta décimo primera etapa de los Caminos Lebaniego y Vadiniense nos desplazamos desde Gradefes hasta Mansilla de las Mulas, localidad amurallada en la que confluye este Camino con el Camino Francés a Santiago. Orográfica y paisajísticamente esta etapa sigue la misma pauta que la de ayer: prácticamente llana, por un amplio valle junto al río Esla, cruzando pueblos silenciosos y casi deshabitados y por zonas de concentración parcelaria con cultivos herbosos y muy pocas sombras. La nota cultural de la etapa la pone la visita al Monasterio de San Miguel de Escalada que nos obliga a desviarnos unos 250 m del Camino poco antes de llegar a la población homónima.

Salimos de Gradefes sobre las ocho y media de la mañana y caminamos por la carretera comarcal LE-212 un par de kilómetros hasta llegar al río Valdellorma para tomar una pista agrícola por la que caminaremos hasta llegar de nuevo a la carretera y entrar en Cifuentes de Rueda. Salimos de Cifuentes y caminamos por la comarcal un km y medio hasta Casasola de Rueda. Cruzamos esta larga aldea y seguimos por la comarcal otro km y medio hasta llegar a la carretera que sube hacia Rueda de Almirante y tomamos una pista asfaltada durante unos tres kilómetros hasta llegar al cruce que nos marca la Salida hacia el Monasterio de San Miguel de Escalada.

Del Monasterio únicamente se conserva la iglesia y hoy tenemos suerte: los martes la visita es gratuita. Aunque es posible que en este mismo lugar ya hubiese un templo de origen tardorromano, el actual fue consagrado en el año 951 por el obispo Genadio. Fue construido por alarifes emigrados desde Córdoba con materiales reaprovechados de edificios de época romana y visigoda lo que se puede apreciar en las columnas de mármol, en el pórtico (se conservan siete arcos originales) y en algunas de las lápidas que se observan en el interior del templo. Es una de las obras más representativas del arte mozárabe prerrománico y tiene la categoría de monumento nacional desde 1886.

Tras la visita retomamos nuestro caminar cruzando el pueblo de San Miguel de Escalada, larguísimo, por la carretera comarcal. Tras dos kilómetros tomamos un camino de tierra junto a una acequia, caminamos otros tres kilómetros y desembocamos en la misma carretera para entrar en Villacontilde. Al final de este pueblo tomamos otra pista de tierra que nos lleva junto al canal del Porma, un canal de riego, que seguimos por la izquierda por un camino de servicio. Cruzamos a la otra orilla del Río Esla por la presa que regula el canal y seguimos por el camino de servicio hasta cruzarlo por un puente y salir a la N-625. Caminamos por el arcén de esta carretera hasta pasar la urbanización Mansilla de Esla y pasar ante el polideportivo municipal de Mansilla de las Mulas. Tomamos un carril bici en bastante mal estado, pasamos por una torre con depósito de agua, seguimos el paseo del Esla y entramos en la ciudad amurallada por la Puerta de la Concepción, entrada el camino Vadiniense. Por la Calle Tenada caminamos hasta llegar a la Puerta de Santiago, lugar por el que entra el camino De Santiago Francés. En el cruce de ambos caminos hay un monumento al peregrino. En este punto detenemos nuestra ruta para dirigirnos a nuestro alojamiento.

Mansilla de las Mulas es una ciudad amurallada que conserva muchos lienzos de esa muralla y varias torres albarranas, que visitamos, y lugares de interés patrimonial como las Plazas del Grano y de la Leña o la concurrida Plaza del Pozo. También hay un singular museo etnográfico titulado “de los Pueblos Leoneses” muy variado y entretenido.

En resumen, ha sido otra etapa larga y por unos paisajes muy poco agradecidos y un tanto monótona y cansada por el calor y la falta de sombras en la mayor parte del camino.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.

Por ahora, completados estos caminos y enlazado con el Camino Francés, dejamos el camino y lo retomaremos en otoño que el tiempo será más apacible. Mañana viajaremos a León para volver a casa.

Completado el camino, aquí van unas reflexiones sobre esta variante:

  • Es un camino muy minoritario. Completado el Lebaniego en Santo Toribio de Liébana, continuamos muy pocas personas hacia la Vía Vadiniense. Desde Portilla de la Reina únicamente hemos coincidido con otro peregrino que perdimos de vista en Boca de Huérgano, hace tres etapas.
  • Aunque me consta que las Asociaciones de Amigos del Camino De Santiago hacen lo que pueden, la señalización del Camino Lebaniego está muy justa y la de la Vía Vadiniense en un poco confusa en ocasiones y está muy deteriorada, por lo que se hace un poco difícil seguir la ruta.
  • Demasiados tramos por carreteras, algunas bastante peligrosas. No sería muy complejo habilitar una vía separada, aunque con tan poco uso parece difícil que las administraciones se impliquen.
  • Una cuestión no achacable al camino pero que incide en la poca afluencia es la falta de infraestructuras. Hay pueblos final de etapa en los que resulta fácil pernoctar (si no hay albergues hay casas rurales) pero a la hora de avituallarse no hay tiendas ni bares, o los que hay tienen políticas empresariales difíciles de entender (sólo ofrecen un menú, no se puede compartir, no hay medio menú, etc)
  • En fin, es un camino minoritario y parece que lo seguirá siendo. Nos vemos en los caminos.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Décima Etapa: Cistierna- Gradefes

Caminar… es preguntar sin obtener respuesta. Es un pensar al ritmo del camino

Ortin, Pere. Prólogo a el Arte de Caminar. Altair Magazine, 2018

En nuestra décima etapa de este Camino Lebaniego Vadiniense nos desplazamos desde la localidad de Cistierna hasta la de Gradefes. ES una etapa sencilla en la que seguimos caminando por un amplio valle a orillas del Esla, predominantemente llana, por caminos agrícolas, pistas asfaltadas o carretera secundaria y pasando por varias localidades sin posibilidad de abastecimiento alguno. En días calurosos conviene madrugar porque los últimos seis o siete kilómetros no tienen sombra alguna y se hacen un poco monótonos.

Salimos de Cistierna sobre las 8 de la mañana y el cielo está completamente despejado. Hace un poco de frío pero estupendo para iniciar la caminata. Por la Avenida de la Constitución avanzamos hasta llegar a la Calle de las Eras al final de la cual pasamos bajo las vías del ferrocarril y, junto al camping, tomamos un camino a la izquierda muy sombreado. Por este camino, a la orilla izquierda del Esla llegamos hasta la Cruz del Molino, una cruz de madera con una leyenda relacionada con este Camino Vadiniense. Seguimos a la derecha hasta llegar al Puente de Mercadillo. En este punto las aguas del Río se remansan en una represa y la superficie del agua parece un espejo. Cruzamos el imponente puente medieval y giramos a la izquierda por una pista asfaltada. Hasta este momento hemos compartido itinerario con el Camino Olvidado, concretamente en la etapa que comienza en Cistierna. Cambiamos la pista por otro camino de tierra hasta llegar a Modino. En Modino, cruzamos el pueblo y, por detrás del cementerio tomamos un camino de tierra muy sombreado. El camino desemboca en una pista asfaltada entre grandes prados que desemboca en Santibañez de Rueda. Durante cuatro kilómetros caminamos por el arcén de una carretera local con muy poco tráfico hasta llegar a Carbajal de Rueda. Aproximadamente un kilometro más adelante, junto a un altarico con una descolorida virgen, hay una bifurcación por un camino de tierra que nos acercará a las orillas del Esla. Junto a este camino aparece un canal de riego que cruzaremos por un puente de hormigón. Entramos en una zona de concentración parcelaria en la que las choperas perfectamente alineadas están sustituyendo a los cultivos tradicionales. Por esta pista entramos en Villacidayo. Callejeamos hasta la Iglesia y fuente del pueblo y salimos por la Calle Molino.

Al final de la calle hay una Mielería en la que encontramos a una vecina comprando un bote de miel y charlando con el apicultor. Nos detenemos un momento y nos enseña el proceso de extracción de la miel. Compramos un bote de miel de brezo y roble y continuamos nuestro camino. Seguimos por una larga pista de tierra sin sombras por una larga pista de tierra entre plantaciones de maíz, patatas y alguna chopera. Dejamos el pueblo de Villanófar a nuestra derecha mientras seguimos avanzando por la pista. Tras cuatro km y medio de pista desembocamos en la carretera de acceso a Gradefes. Un kilómetro más adelante encontramos el Monasterio Cisterciense de Santa María. Desafortunadamente es lunes que no hay visitas al monasterio, por lo que nos limitamos a visitar la Iglesia románico-gótica y continuamos nuestra marcha. Caminando por la misma acera encontramos la entrada al convento de clausura. Entramos al vestíbulo y en el torno nos atiende una monja que nos confirma que ni lunes ni martes hay visita al monasterio y nos informa que hacen unas pasta que denominan virutas de San José que están muy buenas. Cargamos con una cajita y sellamos la credencial. Unos 300 m más adelante estamos ya en la plaza del Gradefes con la Torre del Reloj y una fuente. En este punto detenemos nuestra ruta ya que nuestro alojamiento está relativamente cerca.

Ha sido una etapa llana y fácil, cuya primera parte no ha estado exenta de encanto pero en la que los últimos seis kilómetro se nos han hecho interminables por el calor y la falta de sombras. Mañana afrontaremos la última etapa de este Camino Vadiniense entre Gradefes y Mansilla de las Mulas en otro recorrido sin servicios en las localidades del camino y, aparentemente, siguiendo la misma tónica que la de hoy.

Todos nuestros pasos han quedado registrados en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Novena Etapa: Crémenes -Cistierna

Si quieres el arco iris, tienes que aguantar la lluvia.

Wright, Steven. Documental When Stand Up Stood Out, 2006

En nuestra novena etapa de este camino Vadiniense recorremos la distancia que separa Crémenes de Cistierna que en su mayor parte discurre por caminos y sendas sin asfaltar, siempre por el valle del Río Esla. En la primera parte completamos los cinco kilómetros que nos faltaban de la calzada romana del Esla y en la segunda parte, desde Valdoré, por la orilla derecha del Río, pasamos por alguno de los hitos del pasado minero e industrial de los pueblos de esta zona.

En Crémenes volvemos a cruzar el puente sobre el Esla para continuar por la Calzada Romana del Esla que en los primero dos kilómetros transita junto al río bajo un frondoso bosque galería hasta llega a la carretera de acceso a Villayandre. Cruzamos el pueblo y unos 300 metros más adelante tomamos de nuevo un camino que nos conduce a otro tramo de la calzada en ascenso por una zona que llaman el Pajar del Diablo, hasta llegar al punto más alto de esta etapa en un corte sobre la roca La Entrecisa que permite el paso de la calzada. En este punto se encuentra el tramo de calzada mejor conservados con su empedrado original y una disposición de los grandes bloques de piedra que podría ser original. Llaneamos unos cientos de metros mientras tenemos unas excelentes vistas sobre el valle del Esla que perdemos de vista al cruzar un bucólico robledal ya en franco descenso. Desembocamos en la N-621 delante de un bar restaurante. Entre el bar y el río están dando la salida a una prueba de descenso en piraguas. Los observamos mientras tomamos un café y continuamos nuestra marcha por el arcén de la carretera nacional. Al cabo de un kilómetro tomamos una senda a la izquierda que, pronto, se convierte en una pista de tierra por un amplio valle. Hacia el kilómetro 7,5 de nuestro recorrido llegamos a pequeña localidad de Verdiago. Junto a la Iglesia y una fuente cruzamos un puente sobre el Esla y tomamos una senda bastante quebrada junto al río, entre helechos y robles. Pasamos junto a la boca de la mina de hierro abandonada La Imponderable junto a la que mana una fuente de aguas ferruginosas. Aquí encontramos a un vecino de Verdiago que nos habla de una ruta de las minas y nos cuenta algunos pormenores de la zona mientras nos vamos deteniendo de vez en cuando para ver pasar a los piragüistas. Poco antes de llegar a Alejico hay un puente colgante desde el que se puede ver a los piragüistas maniobrar en una zona de rápidos. Llegamos a una zona en la que hay un canal de aguas bravas y que hoy es la meta del descenso.

A la salida de Alejico continuamos por una carretera local paralela al río. Hay un área recreativa en un enorme prado y algunas de las mesas preparadas para hacer un picnic cuando termine la competición. Continuamos hasta pasar bajo el Viaducto de la carretera de acceso a Sabero, donde podemos ver una locomotora de vapor del antiguo ferrocarril La Robla – Bilbao también conocido como El Hullero. Poco después nos encontramos cruzando por los restos del antiguo Complejo Minero de Vegamediana de industrias vinculadas al carbón, hoy abandonado mientras caminamos entre los vestigios de una civilización hoy desaparecida. Cruzamos el Río Esla por el puente de hierro, antiguo puente ferroviario y caminamos por una vía verde sobre el trazado del antiguo tren minero. Por esta vía verde llegamos a la actual estación de tren de Cistierna y desde ahí hasta la Avenida de la Constitución ya en el centro de Cistierna. En este punto detenemos la etapa de hoy ya que nuestro alojamiento se encuentra en esta misma calle.

En resumen, ha sido una etapa corta, muy interesante y de variados paisajes y en la que hemos tenido la ocasión de ver nuestra caminata amenizada por por una competición internacional de piragüismo. En lo meteorológico el día ha estado perfecto, casi nublado todo el día y muy fresquito, ideal para caminar. Mañana afrontaremos la penúltima etapa de este Camino Vadiniense entre Cistierna y Gradefes, un poco más larga que las de estos días pero que promete ser igualmente interesante.

Por la tarde hacemos una visita al Museo del Ferroviario muy completo e interesante.

Todo nuestro recorrido de hoy ha sido registrado en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Octava Etapa: Riaño- Crémenes

Soy ciudadano de Vadinia, / tribu tan fuerte y valerosa como de ubicación incierta.

Allí nací, en ignorado monte. / De aquel verdor llevo memoria derramada, / alegría del haya y cantos de pastores.

Fierro, Ángel . Varas de avellano. Eolas ediciones. León, 2013

En nuestra octava etapa de este Camino Vadiniense nos desplazamos entre la localidad de Riaño y la de Crémenes para recorrer algo más de veinte kilómetros en una etapa corta y de desniveles moderados. Afortunadamente, al cruzar el largo puente a la salida de Riaño hay una alternativa a nuestra “amiga” la N-621 por el monte que nos evita un buen tramo de esta nacional. Luego no tenemos más opción que seguirla hasta la presa y en Las Salas tomaremos la magnífica calzada romana junto al Río Esla que nos llevará hasta Crémenes.

Iniciamos el recorrido desde la plaza de Cimadevilla en el centro del nuevo Riaño, junto a la Iglesia parroquial, el museo Etnográfico y el Ayuntamiento. Descendemos las escaleras y nos acercamos hasta la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario (salvada de las aguas del pantano y reconstruida en su ubicación actual) y desde ese punto nos dirigimos hacia el largo puente sobre el embalse. En este punto la señalización es algo confusa pero como nuestro objetivo es llegar al puente la intuición nos sirve de guía. Como vamos a tomar la variante del monte, es conveniente ir por la acera de la derecha (el puente tiene dos aceras segregadas para los peatones) Nada más terminar el puente encontramos la señalización de la variante por el monte. Pasamos un paso canadiense y caminamos por un carril de tierra con denso arbolado junto al pantano en el que se han colocado unas máscaras muy curiosas. En este punto encontramos un par de montañeros palentinos que se disponen a subir al imponente Monte Giblo pero dudan de la vía porque la mañana amenaza lluvia. Los acompañamos hasta nuestro desvío a izquierda para subir al Collado del Baile bajo un denso robledal surcado por relatos con poca agua que hay que ir sorteando. Alcanzado el Collado (1.324 m) iniciamos un descenso sin contemplaciones hasta la localidad de Horcadas. Entramos a la localidad por un camino junto a la Iglesia y el cementerio. Cruzamos el pueblo en dirección a la salida a la carretera N-621.

Caminamos por el arcén de la carretera unos 3,5 km, pasamos junto al Mirador de Huelde, sobre el embalse y nos cae un somero chaparrón. Llegamos al túnel de la Remolina (también tiene una acera segregada para peatones) y caminamos los 300 m de túnel hasta llegar sobre la presa. Justo antes de la salida, giramos por otro túnel para bajar por una pista de servicio asfaltada que desemboca en una carretera local que seguimos unos 200 metros hasta entrar en un camino de tierra junto a un arroyo. Continuamos por el camino y unos 700 m más adelante el arroyo de nuestra derecha se une al Esla con sus aguas reguladas por el embalse. Alcanzamos un puente que da acceso a Las Salas y comenzamos el camino de la Calzada romana del Esla. Esta calzada conserva tramos muy completos en los que se pueden observar las marcas dejadas por los carros en su paso constante y fue construida por mandato de Augusto para las guerras cántabras. Seguimos la calzada durante unos 4,5 km hasta la ermita de Nuestra Señora de Pereda. En este tramo pasamos por diversos paneles informativos que nos señalan la presencia de castros vadinienses en las cercanías. El camino aparece salpicado de poemas relacionados con esta tribu prerromana y algunos bancos que reproducen diversas lápidas vadinienses como la de Turenno encontrada en Argovejo y que se expone en la actualidad en el Museo de León. Continuamos el camino junto al Esla y un puente nos acerca a la localidad de Crémenes, lugar en el que finalizamos la etapa de hoy.

Ha sido una etapa bastante sencilla y llevadera, incluida la subida al Collado del Baile, y, afortunadamente, la meteorología nos ha respetado y no ha comenzado a lloviznar hasta la llegada a nuestro alojamiento. En la etapa de mañana continuaremos caminando por la calzada Romana en otra etapa que presagiamos sencilla, no muy larga y muy bonita.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Séptima Etapa: Portilla de la Reina- Riaño

El caminante tiene el desapego del viajero, pero viaja con sencillez y sin exceso, dependiendo solamente de su propia fuerza corporal, no de comodidades que pueden ser hechas o compradas, sean caballos, barcos o carruajes. Después de todo, caminar es una actividad cuya esencia no ha mejorado desde el alba de los tiempos.

J.J. Rousseau, Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres. Cervantes virtual

Nuestra sétima etapa de este camino transcurre entre las localidades de Portilla de la Reina y Riaño. La mayor parte de la jornada estamos en Tierra de la Reina (probablemente por la reina Urraca, aunque hay varías teorías al respecto) La etapa es sencilla y sin desniveles significativos y el único “pero” es que la mayor parte de la etapa transita por la carretera nacional N-621, carretera con relativamente poco tráfico pero casi sin arcén y los coches y motos pasan muy cerca.

Salimos de El Albergue de Portilla de la Reina, en el que Carolina nos ha tratado de maravilla, hacia las nueve y cuarto de la mañana. Lo hacemos por el limitado arcén de la N-621 que a esa hora tiene poco tráfico. Caminamos en estas condiciones durante 8 kilómetros hasta Barniedo de la Reina. La recorremos por su calle principal, pasamos por la iglesia parroquial y tomamos un camino de tierra entre campos de cultivo y el río Yuso que nos va a acompañar hasta su desembocadura en el Embalse de Riaño. Dejamos a la derecha la localidad de Espejos de la Reina y seguimos hasta Villafrea de la Reina. Cruzamos por la calle principal, continuamos por camino de tierra hasta la entrada de Boca de Huérgano donde hay una panadería y quesería que huele de maravilla y cruzamos un antiguo puente de piedra. Continuamos por esta localidad en dirección a la carretera nacional. Aprovechando que es la primera localidad con servicios nos detenemos en el bar Espiguete para tomar un pincho de tortilla excepcional. El camino está señalizado por una senda paralela a la carretera que nos lleva a la Ermita de San Tirso en un bonito área recreativa ya en la cola del pantano. Continuamos por la senda paralela a la carretera menos de un kilometro y volvemos al arcén.

Caminamos por la carretera con el pantano a la izquierda hasta llegar a la ermita de San Bartolomé y su área recreativa. Echamos un vistazo a esta ermita que perteneció al pueblo anegado de Pedrosa del Rey y se trasladó a este lugar piedra a piedra. Descansamos unos minutos a la sombra de unos cerezos y continuamos nuestro camino. Al fondo ya podemos ver el puente sobre el embalse (que cruzaremos mañana) y que nos indica que Riaño ya está cerca. Con Riaño a la vista dejamos la carretera nacional y bajamos hacia la parte baja del pueblo junto a un embarcadero. Finalmente, llegamos a unas escaleras que nos suben a la plaza de Cimadevilla junto a la Iglesia y el Ayuntamiento.

Tras 22 km de caminata llegamos a nuestro alojamiento y al final de esta etapa, la más sencilla desde que salimos de San Vicente de la Barquera, que no ha estado exenta de atractivos a pesar de la incomodidad de la caminata por el mínimo arcén de la N-621. Mañana afrontaremos la octava etapa de este camino entre Riaño y Crémenes que promete ser muy parecida a la etapa de hoy.

Todo nuestro recorrido de hoy ha sido registrado en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Sexta Etapa: Fuente De- Portilla de la Reina

En fin, esto de andar parece que, después de todo, hace circular la sangre y ayuda a pensar con más claridad.

Irurtzun, Patxi. Tratado de hortografía. Pamiela argitaletxea. Pamplona, 2020 pg 5

En nuestra sexta etapa de este camino Vadiniense cruzamos la cordillera cantábrica alcanzando la cota de los 1.794 m de altitud en la Horcada de Valcavao. La etapa tiene una subida larga (8 km subiendo) con unos paisajes impresionantes sobre los Picos de Europa en un entorno excepcional: valles verdes, extensos bosques, avistamiento de fauna silvestre, etc. Hasta el Puerto de Pandetrave hemos seguido cómodas pistas de tierra. Luego hemos alternado un sendero junto al río Puerma con una monótona carretera de montaña. En esta etapa no se atraviesa ningún núcleo urbano, por lo que tenemos que llevar todo el avituallamiento necesario para hacer la comida durante el camino y agua suficiente para todo el día.

Comenzamos a caminar desde el parking superior de Fuente De y tomamos un camino de tierra junto a la entrada del Camping y salimos del circo glaciar de Fuente De ganando altura progresivamente. Pasamos junto a la fuente de la Fonfría y un poco más adelante junto a los invernales de las Berrugas. El camino que llevamos, Senda de la Remoña, transita bajo un gran bosque de robles y va alternando rampas más duras con otras más suaves. Han sido 8 km de subida que se pueden dividir en dos partes similares separadas por unos 800 m llaneando entre una y otra. El paisaje en toda la subida es espectacular. En cuanto se toma algo de altura tenemos unas vistas imponentes sobre el valle y se pueden ver Espinama y Pido e intuir Cosgaya un poco más lejos. A nuestra derecha toda la cuerda de los Picos de Europa. Para no olvidar. Sobre las 12 de la mañana llegamos al mirador de la Remoña (Horcada de Valcavao) donde encontramos un grupo de jóvenes montañeros con su monitor que se disponen a hacer una ruta por la zona. Tomamos una fruta e iniciamos el descenso en dirección al Puerto de Pandetrave.

La pista que baja al Puerto de Pandetrave es igual de cómoda que la que traíamos por el lado de la subida. Pasamos por un chozo de pastores trashumantes y poco más adelante pasamos por una gran fuente con abrevadero. Junto al Puerto de Pandetrave nos encontramos con un pastor con su rebaño de ovejas con unos mastines no muy amistosos. En el puerto una carretera de montaña en muy mal estado baja hacia Portilla de la Reina. Un poco más adelante del puerto la señalización nos dirige hacia un sendero paralelo al río Puerma. Está sin desbrozar, con bastante agua por las lluvias de la tormenta de la tarde noche anterior, por lo que renunciamos al sendero y volvemos a la carretera. En el kilómetro 14,50 de nuestra ruta, cansados de la carretera tomamos un atajo señalizado que nos vuelve a las orillas del Río Puerma. Lo seguimos hasta que vuelve a la carretera. En el kilometro 16,5 de nuestro recorrido otra flecha amarilla nos invita a seguir por la otra orilla del Río. En este caso la seguimos durante un kilometro y medio, pasamos por otro chozo de pastores y al poco volvemos a la carretera. Un kilometro más adelante otra flecha nos invita a dejar la carretera, esta vez por la izquierda, y tomamos una senda sin desbrozar por la que volvemos a la carretera en otro kilometro. Desde aquí hasta el desfiladero en el que se encuentra Portilla de la Reina quedan unos 500 m y entramos a Portilla por el Barrio de las Mulas. Seguimos hasta un puente que nos lleva hasta el otro barrio de Portilla, junto a la carretera nacional que sube a San Glorío, donde se encuentra el albergue. Llegamos sobre las tres y cuarto de la tarde y nos comemos nuestros bocadillos mientras esperamos a que llegue nuestra anfitriona.

En resumen, ha sido una etapa espectacular de media-alta montaña en la que hemos disfrutado de lo lindo aunque los últimos kilómetros por la carretera, con la amenaza de tormenta y el sol picando fuerte, se nos han hecho interminables. Mañana tendremos una etapa algo más cómoda entre Portilla de la Reina y Riaño en la que tendremos, de nuevo, una buena ración de carretera.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado reflejado en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Quinta Etapa: Cosgaya- Fuente De

Por más que el trayecto nómada siga pistas o caminos habituales, su función no es la del camino sedentario, que consiste en distribuir a los hombres en un espacio cerrado, asignando a cada uno su parte y regulando la comunicación entre las partes. El trayecto nómada hace lo contrario, distribuye los hombres (o los animales) en un espacio abierto, indefinido, no comunicante.

Gilles Deleuze, Felix Guattari. Mil mesetas, capitalismo y esquizofrenia.

En nuestra quinta etapa de este camino vamos desde Cosgaya hasta Fuente De. El camino oficial sigue el itinerario del sendero GR-202 (Ruta de la Reconquista) y el sendero del Hayedo de las Ilces. Durante el día de hoy únicamente atravesaremos la población de Pido (que no tiene servicios) por lo que los que, aquellos que necesiten algo de avituallamiento, deben dirigirse a Espinama, siguiendo un desvío de unos 400 m. El recorrido es de media montaña y en Fuente De estaremos a 1.182 m que será el punto de partida de la etapa de mañana, la más montañera de todas las de este camino y en la que cruzaremos los Picos de Europa desde su parte oriental a la occidental.

Salimos de Cosgaya por un camino paralelo a a su calle principal y a la carretera de Potes a Fuente De. Este camino finalmente desemboca en la mencionada carretera y por el arcén de la misma, y con mucha precaución, circularemos aproximadamente 1 km para desviarnos por un camino muy bien señalizado con las balizas del GR – 202. Es un camino de tierra muy cómodo que se interna por un magnífico bosque de robles, castaños y, más adelante de hayas (Hayedo de las Ilces) mientras que por las vaguadas que lo cruzan discurren arroyos más o menos caudalosos que aportan la rumorosidad del agua. Las primeras rampas son bastante duras pero luego se van suavizando y se camina muy cómodamente. En este tramo nos encontramos con Juan y Miguel Ángel, dos caminantes avezados que están haciendo el camino Vadiniense hasta Santo Toribio de Lièbana. Intercambiamos opiniones sobre los caminos y seguimos nuestro camino. Los diez primeros kilómetros son de subida y superamos los 1.080 m. Descendemos hasta la localidad de Pido y por una pista cementada comenzamos un nuevo ascenso hasta los 13 km de nuestro recorrido en el que encontramos una bifurcación señalizada con dos caminos, uno para continuar hasta Portilla sin pasar por Fuente De y siguiendo recto para llegar a Fuente De. Continuamos por ese camino que continúa en ascenso hasta llegar a la Fuente de la Fonfría y en bajada llegamos hasta el parking superior del Cable de Fuente De.

Para completar la jornada sacamos lo tickets pasa subir y tenemos suerte y entramos en el siguiente pase. Nos damos un paseo al pie del Naranco, admiramos el paisaje plagado de rapaces que vuelan a nuestro nivel y después de un rato bajamos a tomar un bien merecido refrigerio. Al llegar a la cafetería nos encontramos con Ana, Luca y Fabio, los italianos con los que coincidimos los días pasados y que hoy terminan su camino. (Por favor Ana, si lees esto escríbeme al correo del blog)

En resumen, ha sido una etapa bastante llevadera, corta (nos han salido algo menos de 16 km) y en la que hemos disfrutado de un entorno espectacular. Mañana a por la etapa reina Fuente De -Portilla de la Reina en la que cruzaremos desde la CA de Cantabria hasta la de Castilla León.

Vaya desde aquí nuestro agradecimiento a Goretti, Jesús y Maria José de Apartamento Río Cubo por su hospitalidad, paciencia y el apoyo prestado estos dos días que nos han facilitado mucho nuestro tránsito por esta parte del Camino Lebaniego.

Todo el recorrido del día de hoy ha quedado registrado en este track.

Agua a raudales

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Cuarta Etapa: Potes-Cosgaya

Pasear es un acto de libertad. Puedes dar solo unos pasos, caminar tres manzanas o dar la vuelta al mundo”

Rebecca Solnit. Wanderlust. Capitán Swing, Madrid 2015

En nuestra cuarta etapa de este camino cubrimos la distancia que separa la capital de la comarca de Liébana, Potes, de Cosgaya en el municipio de Camaleño. Ha sido una etapa de media montaña, con desniveles constantes, con vistas durante toda la jornada a los Picos de Europa en la que el punto culminante ha sido la Visita al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, meta del Camino Lebaniego e importante centro de peregrinaciones cristianas.

Comenzamos a caminar en Potes hacia las nueve de la mañana. Como viene siendo habitual, el cielo estaba un poco encapotado pero hacia las diez y media ha salido el sol y así ha continuado el resto del día. La salida de Potes ha sido por el puente sobre el río Quiviesa y saliendo a la carretera principal CA-185. Pasamos junto al monumento dedicado a los fabricantes de orujo y, poco después, el dedicado a los médicos rurales. Junto a la carretera hay un camino peatonal paralelo a ella hasta llegar a las inmediaciones del camping La Viorna en la que se convierte en una pista de cemento que nos lleva por un somero bosque hasta las inmediaciones del parking del Monasterio. Han sido 3,7 km que hemos cubierto en una hora. Tras pasar por la oficina de atención al peregrino y obtener la “Lebaniega” credencial similar a la “Compostela” hemos hecho una visita al claustro del monasterio y la Capilla, contigua a la nave en la que se custodia el lignum crucis y una talla de Santo Toribio yacente. Continuamos nuestro camino por una carretera que se dirige hacia la ermita y Mirador de San Miguel. Entre este punto y la localidad de Mongrovejo la señalización deja mucho que desear por lo que hay que estar muy pendiente en los cruces. Desde el mirador tomamos un camino en descenso hasta el valle del Río Deva. En un km y medio llegamos a la localidad de Congarna, ya en el amplio municipio de Camaleño, cruzamos la carretera y comenzamos un duro ascenso por un camino boscoso en el barrio de Beares. De vez en cuando encontramos alguna flecha amarilla que nos confirma que vamos por el buen camino. Esta segunda subida del día culmina en la cota de 465 m e iniciamos el descenso hacia el barrio de San Pelayo, de nuevo junto al Río Deva. En este punto el camino discurre bajo un hermoso bosque de ribera durante unos 800 m realmente bucólicos. Aunque el camino continua junto al río, nosotros debemos tomar una bifurcación a la derecha con fuertes repechos bajo un denso bosque de encinas. Salimos a una pista asfaltada en dirección a Mogrovejo. Un km más adelante la dejamos por un camino a la izquierda que nos llevará, en suave subida, hasta el barrio de Redo. A la salida de Redo y junto a la fuente tomamos una fruta y reiniciamos la marcha. El trazado oficial va por una pista cementada pero hay un sendero señalizado como “Bajo los Picos” que nos permite llegar a la Localidad de Mogrovejo sin pisar el asfalto.

Mogrovejo es un pueblo muy turísjtico que se anuncia como un pueblo de película ya que sus calles sirvieron de inspiración para algunas populares series de animación. Las calles con sus casas llenas de flores parecen una postal, se mire donde se mire. Tiene un par de bares que abren al mediodía, una esbelta torre medieval almenada, una bonita iglesia y varias casas blasonadas. Abandonamos Mogrovejo por la carretera que conduce a los llanos, junto al Deva y a la carretera de Potes a Fuente De. Caminamos por el arcén de la carretera hasta llegar a un camino herboso a la izquierda en suave subida. Lo seguimos y entramos en un frondoso bosque de robles y castaños que cruza la pista que lleva a Besoy. Continuamos por el bosque hasta llegar a una pista asfaltada paralela a la carretera principal por la que llegamos a Areños, un barrio de Cosgaya en el que se encuentra nuestro alojamiento.

Como teníamos la intención de visitar detenidamente el Monasterio de Santo Toribio de Liébana esta etapa la hemos acortado en unos 11 km por lo que nos ha quedado un recorrido razonable de media montaña con desniveles constantes que ha discurrido remontando el río Deva, bien por la margen derecha o bien por la izquierda. Al final nos han salido algo menos de 17 km que hemos realizado con absoluta normalidad.

Todo el recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.

Caminos Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Tercera Etapa: Cicera- Potes

[Caminar] Es la primera forma de viajar. La más primitiva manera de ir más lejos. Es como respirar mientras duermes, o beber agua para no morir.

Pere Ortín. El arte de Caminar

En nuestra tercera etapa de este Camino Lebaniego cubrimos la distancia entre Cicera y Potes superando dos collados de montaña; en el primero superamos los 840 m de altitud antes de descender al coqueto pueblo de Lebeña y el segundo de 590 m de altitud antes de llegar al pueblo de Cabañes. Al final de la etapa descendemos de nuevo al nivel del Río Deva y lo remontamos por la orilla hasta llegar a Potes, capital de la comarca de Liébana.

Salimos de Cicera en dirección al itinerario de “La Canal de los Francos” señalizado también con los postes del Camino Lebaniego y comenzamos a ganar altura por un sendero que es una maravilla para los sentidos: un precioso bosque de hayas centenarias cada vez con más pendiente. El camino asciende por la ladera del monte Mesa sin Pan y, a medida que vamos ganando altura, vamos disfrutando de hermosas panorámicas sobre los picos de Europa. Hay que andar con mucho ojo por la hojarasca y las piedras cubiertas de musgo y zonas encharcadas. A la mitad de la subida nos alcanza el grupo de cordobeses con los que hemos coincidido estos días y haremos con ellos el camino hasta Lebeña. Cuando llevamos unos 3 km de etapa alcanzamos la altitud máxima (840 m) y encontramos un bonito mirador en el que tenemos al frente a la derecha el macizo de los Picos de Europa, abajo el desfiladero de la Hermida, al frente divisamos Allende y Cabañes y a la izquierda la Peña Ventosa que nos va a acompañar durante casi toda la jornada. El descenso se hace por un camino apto para vehículos que permite caminar con tranquilidad a pesar de la pendiente. En este descenso nos encontramos con algunos grupos de vacas que ocupan parte del camino y vamos viendo las breñas e invernales de los ganaderos de la zona. Finalmente, tras 5 km de bajada llegamos al bonito pueblo de Lebeña y nos dirigimos a la Iglesia Mozárabe de Santa Maria de Lebeña, la más valiosa joya del prerrománico cántabro. Lamentablemente hoy lunes permanece cerrada.

Continuamos nuestro camino siguiendo la señalización oficial, salimos a la carretera N-621 con mucha precaución ya que tiene mucho tráfico y tras unos metros giramos por la carretera que sube al barrio de Allende. Junto a la carretera sale una pista hormigonada con fuertes repechos por la que alcanzamos la aldea. Hasta Cabañes quedan otros 3 km de fuertes repechos por un camino forestal entre encinas y pinos. Finalmente, tras el collado de 590 m de altitud enlazamos con otra pista hormigonada que nos deja junto al albergue privado de Cabañes y en las calles de este pueblo sin servicios. Iniciamos el descenso por la carretera y antes de entrar en la siguiente aldea (Pendes) pasamos por el castañar milenario de el Habario de Pendes con una bonita área recreativa. A estas alturas del día ya hace mucho calor y no nos detenemos mucho. Unos 500 metros más adelante entramos en Pendes junto a su famosa quesería. Hacemos una pequeña compra, sellamos la credencial y continuamos el descenso, ya sin contemplaciones hacia el río Deva. El descenso termina junto a la pequeña ermita de San Francisco y continua por un camino asfaltado hasta llegar a la altura de un Puente sobre el Deva que nos lleva a la población de Tama. Como es un poco tarde y la recepción de nuestro alojamiento no abre hasta las cinco de la tarde paramos a comer y nos encontramos con un exquisito cocido lebaniego en Casa Fofy.

Reemprendemos la marcha para cubrir los 2,5 km que nos quedan para llegar a Potes por un camino a la orilla del Deva en el que vemos bastantes bañistas. Encontramos a dos neozelandesas con las que ayer cambiamos unas palabras en Cicera y resulta que ellas también van a continuar por la Vía Vadiniense, así que las volveremos a ver. Pasadas las cinco de la tarde llegamos a nuestro alojamiento y finalizamos la etapa.

Hasta ahora esta ha sido la etapa más motañera de las que hemos hecho y, a pesar de que el día amaneció bastante encapotado, cuando salió el sol fué bastante desesperante. No obstante hemos terminado a una hora prudencial y mañana no tenemos que madrugar excesivamente porque el Monasterio de Santo Toribio de Liébana no abre hasta las 10 de la mañana y está a tan sólo 3 km de Potes, así que descansaremos todo lo que podamos.

Todo el recorrido de la etapa de hoy lo hemos dejado registrado en este track.

Camino Lebaniego-Vadiniense a Santiago. Segunda Etapa: Cades- Cicera

[Los viajes a pie] rescatan del olvido parte de nuestra vida; desempeñan, en el baúl de la memoria de cada cual[…]el papel de un faro guía en la tétrica penumbra del pasado, en la que él consigue que alcancemos a ver a los actores de un viejo drama tal y como fueron cuando estaban vivos, en pleno movimiento.

Hazlit y Stevenson, Caminar. Nórdica libros. Madrid 2018. pg 33

Tras tomar el desayuno en nuestro alojamiento iniciamos la caminata en Cades. Ha amanecido un día muy nublado y todos los pronósticos dan agua durante toda la mañana. Finalmente no ha llovido y hemos podido completar la etapa de hoy sin incidencias. La etapa entre Cades y Cicera no es muy larga (al final nos han salido 17,5 km) y está marcada por desarrollarse en su mayor parte por una carretera local y una pista cementada, el ascenso al Collado de la Hoz (640 m.) y la ausencia de lugares intermedios en los que avituallarse.

Salimos de Cades por la carretera CA-856 con escaso tráfico y casi enseguida nos encontramos con la imponente Ferrería de Cades, un complejo del siglo XVIII, hoy rehabilitado para su visita, que permitía el aprovechamiento hidráulico para convertir el hierro en metal. Siguiendo la carretera, en este tramo paralela al río Nansa, llegamos en suave subida al mirador sobre el embalse de Palombera. A partir de este punto la carretera pasa por un estrecho desfiladero con curvas con poca visibilidad en las que hay que extremar las precauciones. Pasamos por Venta Fresnedo, ya junto al río Lamason y continuamos la suave subida hasta una bifurcación que se dirige a Quintanilla. (En los días laborables hay un bar-tienda en el que es posible comprar algo de comida) Continuamos hacia Sobrelapeña en la que destaca la Ermita de Santa María de Sobrelapeña. Pasada esta pequeña localidad, nos dirigimos hacia La Fuente, junto al arroyo del mismo nombre. Alcanzamos este núcleo hacia el km 10 de nuestro recorrido. Nos detenemos un momento a admirar la Iglesia románica de Santa Juliana y la hermosa fuente que da nombre a la localidad y continuamos nuestro camino hacia Burió. Hasta aquí hemos llegado en compañía de Ana, Luca y Fabio, unos italianos con los que coincidimos ayer y con los que nos vamos a ir encontrando a lo largo de la jornada.

En la subida a Burió las rampas se hacen un poco más duras y nos encontramos un grupo de chicos que llevan una vaca y su ternero de cinco días a un prado más alto. A la salida de Burió nos cae una espesa niebla que nos impide ver las panorámicas sobre el valle del Lamasón y sobre el propio pueblo de La Fuente. En este punto entramos en una pista cementada por la que en 1,5 km superamos más de 150 metros de desnivel. Con calma llegamos a la carretera CA-282 y al Collado de la Hoz (660 m) Continuamos algo más de un kilómetro hasta encontrar un camino de tierra a nuestra izquierda dejando el asfalto después de 14 km de Etapa. Este camino, al principio en ligera subida, inicia pronto el descenso a Cicera. La niebla se abre un momento y nos permite tener una bonita vista del pueblo entre imponentes montañas con el impresionante desfiladero de la Hermida al fondo. Entramos por la parte alta a Cicera y nos dirigimos a nuestro alojamiento. Cicera es un pueblo de 32 habitantes con dos alojamientos rurales y un solo bar con horario y oferta muy limitada. Aquí nos reencontramos con Marga y Llarina (las asturianas de ayer) y nos despedimos de ellas ya que van a continuar hasta Cabañes. Al terminar la comida llegan al bar el trío de italianos con los que cambiamos algunas impresiones.

En resumen, ha sido una etapa muy bonita, en la que hemos tenido una temperatura y condiciones meteorológicas muy favorables y ha sido un interesante prólogo para la etapa de mañana que parece que va a ser un poco más dura que la de hoy.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado registrado en este track