Ruta circular por los castañares de Lanjarón

Acudo a la naturaleza para tranquilizarme y curarme, y para que mis sentidos se pongan en orden.

Burroughs, John. El arte de ver las cosas. Errata Naturae, Madrid 2018

Nuevamente nos dirigimos a la localidad de Lanjarón para hacer esta ruta por el Castañar de Lanjarón que es una de las más espectaculares y accesibles que se pueden disfrutar en la Alpujarra granadina en estos primeros días de otoño. El recorrido asciende paralelo al barranco del río Lanjarón, siguiendo el antiguo camino empedrado que conduce hasta la casa forestal de Tello y que se encuentra señalizado como PR A 34 Ventura-Tello-Cima del Caballo. En el trayecto cruzamos por el Castañar de Patatún con majestuosos castaños centenarios. Tras descender hasta el río Lanjarón por un paraje frondoso y escondido, el regreso a Lanjarón se realiza junto a la acequia Montalbán, caminando por su borde y pasando por una preciosa cascada.

Comenzamos la caminata tras dejar el coche en la Barriada de La Paz junto a la carretera a la salida de Lanjarón hacia Órgiva. Pasamos junto a la ermita de San Sebastián, junto al museo del Agua y un bonito parque dedicado a este elemento y a los agricultores y agricultoras de Lanjarón. Cruzamos el río Lanjarón por un puente y desde este punto parte un camino de herradura que va ascendiendo río arriba, y que pasa junto a la fuente Hoya del Grillo. Un poco más adelante se inicia el sendero Lanjarón-Tello, PR-A 34. Es un sendero empedrado, con bastante pendiente que va ascendiendo hasta la Casa Forestal de Tello. Solamente hay que seguirlo durante unos tres km. Está bien señalizado con las habituales marcas blancas y amarillas. El sendero lo cruzan un par de pistas que llevan a los cortijos de la zona. Durante el ascenso disfrutamos de magníficas vistas hacia Sierra Nevada. A nuestra izquierda tenemos el río Lanjarón con el rumor constante del aguan y en la ladera de enfrente magníficos ejemplares de castaños. A nuestra espaladas va quedado Lanjarón, la presa de Rules y la costa. A unos dos km de nuestro recorrido comenzamos a atravesar uno de los castañares más frondosos de la zona, el castañar de Patatún, aunque ya no quedan tantos ejemplares como los que tuvo en otra época. Estos castaños formaban un bosque paradisíaco que desgraciadamente fue mermado por un incendio forestal que tuvo lugar en 2005, si bien aún se conservan algunos imponentes ejemplares centenarios. Es un lugar fresco, en el que pequeños arroyos atraviesan el sendero creando un pequeño oasis de frescor. Un poco más arriba, a unos 1200 m de desnivel abandonamos el sendero por una senda muy poco marcada que desciende bruscamente hacia un cortijo situado a la izquierda, que bordeamos por la derecha en busca del descenso al río. Es un entorno precioso, escondido en el fondo de profundos tajos, donde el agua desciende por pequeños saltos entre las rocas, rodeados de frondosa vegetación. Aquí hay un puente que permite cruzar al otro lado. Nada más cruzar subimos por una precaria vereda hacia una acequia que se observa en la parte superior, la acequia Montalbán. Caminamos un poco hacia nuestra derecha para ver la acometida de la acequia y descansar un poco tomando una fruta.

Continuamos nuestra caminata por una senda que va sobre la acequia y que está un poco expuesta sobre el barranco, aunque han colocado una barandilla que mitiga ligeramente la sensación de vértigo. En un pequeño barranco nos sorprende una preciosa cascada. Más adelante abandonamos el borde de la acequia para descender por un sendero que pasa junto a un gran depósito de agua. Ahí enlazamos con la acequia de nuevo. un poco más adelante dejamos definitivamente la acequia y conectamos con una pista de hormigón. En ese punto comenzamos el descenso hacia Lanjarón cruzándonos por un sendero señalizado como Sendero Bordaila-Acequia Nueva. Pasamos junto a unas antiguas eras, cruzamos otras acequias mientras cruzamos los caminos que van a los cortijos de la zona, y en algunos tramos caminamos por por una pista hormigonada. Llegamos a Lanjarón por el Barrio Hondillo con sus populares tinaos, y se regresa al punto de origen, pasando de nuevo junto a la Ermita de San Sebastián.

En resumen, ha sido una bonita mañana de senderismo por una ruta de dificultad media-alta en la que superamos un desnivel positivo de 553 m en la que hemos recorrido el castañar de Lanjarón, uno de los rincones más emblemáticos de la Alpujarra granadina, y en la que hemos recorrido el valle del río Lanjarón por una y otra margen y disfrutado de unas excelentes vistas hacia el Valle de Lecrín, Sierra Nevada, e incluso la Costa. El recorrido total han sido unos 11 km que hemos dejado grabado en este track.

Bahía de Santander, playa de Los Peligros y Parque de la Magdalena.

Caminar hace del mundo el lugar inmenso y agradable que era antiguamente.

Millman, Lawrence. Hiking to Siberia: Curious tales of travel and travelers. Ed Sunnyoutside, 2012

Aprovechamos la mañana en Santander para hacer este bonito paseo desde el Casco histórico hasta la península de la Magdalena, ver el palacio y los jardines y regresar con tiempo de coger el tren para Madrid.

Comenzamos el recorrido junto a la Catedral de Santander para acercarnos a la plaza del Ayuntamiento, al mercado y, por calle Juan de Herrera caminamos para pasar por la Plaza de Velarde, continuamos de frente hasta la Calle Hernán Cortés, pasamos por la porticada plaza de Pombo y, al final de esta calle pasamos por la Panadería Panistas (inconformistas del pan, casi hermanos) y por la calle Castelar llegamos hasta la Escuela de Peritos náuticos de la Universidad de Cantabria y bajamos hasta el puerto Chico. Por este paseo vemos el CEAR de Vela, las naves de Gamazo (espacio expositivo) el Palacio de festivales de Cantabria, y bajamos a la Avda Severiano Ballesteros para pasar delante del Museo marino del Cantábrico y llegamos a la Playa de Los Peligros. Nuestra idea era llegar a la Playa de la Magdalena pero con la mare alta era un poco difícil, así que subimos a la Avda de la Reina Victoria y por ella llegamos a la entrada de la Península de la Magdalena.

Pasamos junto al restaurante Balneario de Magdalena y entramos en el parque municipal situado al oeste de la península en su parte más estrecha. Dispone de varios caminos pedestres que atraviesan el lugar y son muy accesibles. Pasamos junto a los edificios de las Caballerizas reales (hoy residencia de estudiantes de la UIMP) junto a este edificio se encuentra el Paraninfo, espacio en el que se celebran distintos actos académicos y culturales. Desde esta parte hay acceso a las playas de los Bikinis y la propia de la Magdalena. Actualmente presenta una gran riqueza arbórea y ornitológica. Casi en la cima del promontorio se encuentra el antiguo embarcadero, el Faro o baliza de La Cerda. Ocupando la parte alta del promontorio se encuentra el Palacio Real de la Magdalena formado por diversos cuerpos superpuestos y que fue residencia real en el siglo XX. Descendiendo por el camino principal encontramos el museo del hombre y el mar con vistas al Sardinero y cuenta con diversos elementos utilizados en sus expediciones por el navegante santanderino Vital Ansar. Pasamos junto a un zoológico marino en desuso con vistas a las playas de El Sardinero y de El Camello. Para la bajada, caminamos por la Avda Reina Victoria a lo largo de la que hay diferentes grupos escultóricos en homenaje a periodistas y al cantante Jorge Sepúlveda (Mirando al mar) Esta avenida conecta con el paseo marítimo a la altura del palacio de festivales de Cantabria y por él llegamos al Paseo José María de Pereda donde se encuentra el moderno Centro Botín de los arquitectos Renzo Piano y Luis Vidal. En este punto detenemos la ruta para comenzar nuestro viaje de regreso.

Todo este recorrido ha quedado registrado en este track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 14: Güemes-Santander

Ninguna ciudad debe ser demasiado grande como para que un hombre no pueda salir caminando de ella en una mañana.

Connolly, Cyril The rock pool, 1936

En esta décimo cuarta etapa del Camino de Santiago del Norte afrontamos una etapa corta y sin desniveles significativos, que nos ha permitido dedicar la tarde a visitar la ciudad de Santander, capital de Cantabria. Hemos seguido el recorrido costero, que bordea los acantilados, con algunos estupendos miradores y nos regala unos paisajes bellísimos. Esta etapa incluye un recorrido en barco, ya que una vez que hemos llegado a Somo, hemos tomado un barco de pasaje que cruza la bahía, dejándonos en pleno centro de la ciudad. Aunque en el momento de salir de Güemes estaba chispeando, a lo largo de la mañana el cielo se ha despejado y hemos tenido un magnífico día para caminar.

Comenzamos a caminar desde nuestro alojamiento junto a la Iglesia de San Vicente Mártir por la carretera CA-443 con un arcén minúsculo por lo que hay que extremar las precauciones. Comenzamos en ligera subida, pero enseguida comienza la bajada y hacia el km 3 de nuestra caminata enlazamos con la carretera CA-918 con bastante más tráfico. Al cabo de unos 600 m cruzamos la carretera y entramos en la localidad de Galizano. Pasamos junto a la Iglesia y, poco después, al pasar ante el hotel La Vijanera, tomamos la calle de la derecha, que corresponde a la carretera local CA-441, y la seguimos siempre de frente hacia la playa de Galizano. Al final, tras subir una pequeña cuesta, vemos la playa a nuestros pies, sin necesidad de bajar a la arena. En este punto, continuamos bordeando la costa por una pista asfaltada y ondulante; giramos a mano derecha, pasamos sobre la playa de Arenillas, y a partir de aquí seguimos un camino de tierra sobre la bonita playa de Langre, a rebosar de surferos. Pasamos junto a un mirador con bancos y accedemos a un sendero entre los prados, siempre en paralelo a los acantilados (el paisaje es espectacular y, aunque las flechas escasean, no hay pérdida posible); tras pasar frente a la isla de Santa Marina, después del mirador de Los Tranquilos, bajamos a la playa de Los Tranquilos. Como la marea está subiendo no podemos pasar sobre los escollos que afloran junto a la playa. Subimos de nuevo al sendero y bajamos al comienzo de la Playa de Loredo. Por la arena cruzamos un curso de agua y llegamos a la playa de Somo, continuamos a lo largo de la playa, para dejar la arena al llegar a la altura de los edificios; una vez sobre asfalto, rodeamos un aparcamiento al aire libre y proseguimos por una acera peatonal que bordea las casas, hasta el embarcadero del ferry. Mientras esperamos la llegada del barco descansamos en una sala de espera junto a la taquilla de la venta de billetes (hay una máquina automática, aunque también se pueden comprar los billetes en el propio barco)

El barco de línea regular sale cada treinta minutos y hace una parada en el embarcadero de Pedrera. La travesía ha durado unos 25 minutos y en barco nos ha dejado en el muelle de Los Reginas, junto al Palacete del Embarcadero. Caminamos hacia la izquierda por los jardines de Pereda, pasando junto al moderno edificio del Centro Botín. Seguimos por la avenida Calvo Sotelo, al cabo de 300 metros llegamos a la catedral, y 200 metros más adelante tenemos el ayuntamiento de Santander. En este punto detenemos la ruta y finalizamos esta primera parte del Camino de Santiago del Norte. Si todo va bien, en primavera regresaremos para continuarlo.

En resumen, esta última etapa ha sido una etapa bonita e interesante, con sus buenos 4 km por el arcén de sendas carreteras locales en la que hemos recorrido 20 km (incluida la navegación) por lo que a las dos y media de la tarde estábamos en el barrio marinero dispuestos para comer.

Todo el recorrido de esta etapa ha quedado registrado en este track.

Con la finalización de esta etapa ponemos fin a esta primera parte del Camino de Santiago del Norte con la idea de retomarlo en este mismo punto en la primavera del año próximo. Sobre estas 14 etapas en las que hemos recorrido casi 324 km hay que diferenciar las dos etapas francesas, con un recorrido muy cuidado, con una señalización muy discreta pero eficaz por terrenos muy favorables y sin apenas desniveles. Las etapas españolas han sido algo más duras, con desniveles muy discretos pero en un continuo sube y baja que al final del día resulta muy cansado. El recorrido por Guipúzcoa y Vizcaya está bastante bien señalizado, con los caminos en muy buenas condiciones y con muchos de los tramos con asfalto por andaderos junto a carriles bici que te alejan del tráfico a motor salvando las molestias y peligros que ello conlleva. Por otra parte, las etapas cántabras dejan algo que desear. La señalización “oficial” escasea bastante y las flechas amarillas pintadas no son fiables en muchos casos. Parece que no les interese demasiado este camino del Norte porque nos hemos encontrado con mucha publicidad del Camino Lebaniego y la Vía Vadiniense, incluso del camino olvidado, pero por nuestra experiencia del año pasado o mucho ha cambiado la historia o se dan las mismas circunstancias que en éste camino: mucho asfalto, dificultad para el sellado de las credenciales, abusos de los hosteleros y pobre señalización.

Y esto ha sido todo. En la próxima primavera seguiremos el Camino de Santiago del Norte.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 13: Laredo-Güemes

A pie, con el corazón ligero tomo el camino público

Whitman, Walt. Canto del camino público. Obras escogidas. Penguin random house 2019

En la décimo tercera etapa de este Camino de Santiago del Norte recorremos la distancia que separa Laredo de Güemes. Esta etapa incluye una breve navegación entre el Puntal de Laredo y Santoña y recorre tres larguísimas playas: La Salvé en Laredo, Berría después de Santoña y Hegueras-Trengadin en Noia. Desde Noia nos desviamos hacia el interior para recorrer el Valle de Meruelo y terminar la etapa en Güemes, a un paso ya de Santander. Es una etapa que sigue la tónica de las etapas anteriores: largas distancias, bellos paisajes al borde del Cantábrico, praderas con animales pastando y largos tramos de asfalto.

Comenzamos la caminata junto al Ayuntamiento viejo de Laredo en la Calle López Seña en dirección a la Playa de la Salvé. Recorremos sus 4,4 km por la acera del paseo marítimo junto a interminables bloques de apartamentos vacíos. Al llegar al extremo de la playa llegamos a una franja de arena llamada El Puntal, donde tomamos una pequeña barca de pasaje que cada 10-15 minutos cruza la bahía hacia Santoña. Una vez desembarcamos ante el monumento a Juan de la Cosa caminamos a mano derecha hacia la iglesia de Santa María de Puerto. Cruzamos la rotonda y tomamos un carril para peatones y ciclistas, que seguimos en dirección hacia el centro penitenciario de El Dueso. Caminamos junto al muro de la prisión (hay carril bici) y, de frente, llegamos a la playa de Berria por el carril hasta llegar al final de la playa.En este punto comienza la subida a la pequeña colina de El Brusco por un  sendero estrecho que asciende hasta un collado próximo al mar, a 78 metros de altitud, con magníficas vistas tanto a la Playa de Berria como a la playa de Trengadín, en la vertiente opuesta. Tras bajar cuidadosamente la colina, avanzamos por la playa junto a sus curiosas formaciones rocosas; seguimos una pista en paralelo a la costa, superamos el barrio de Helgueras, pasamos por un puente de piedra (aunque se le conozca como puente romano, es del siglo XVI) y cruzamos la marisma Victoria; El camino desemboca en una avenida por la que llegamos junto a la Iglesia de Noia. En este punto despedimos al jienense Rafael (al que encontramos en la cola del barco en Laredo) y continuamos hasta la oficina de turismo para sellar la credencial y tomar una fruta tras la Iglesia.

Retomamos la marcha callejeando por la parte alta de Noia en dirección a barrio de San Pantaleón, pasamos junto a su ermita y bordeamos las casas baja de Castillo de Arnuero. Caminamos entre casas diseminadas y campos con huertas hasta llegar a la iglesia de Castillo. La bordeamos y tomamos un camino que desemboca en una rotonda de la carretera CA-452; nos incorporamos a un andadero a la derecha, y caminamos por éste hasta la entrada de  San Miguel de Meruelo que están de fiestas; el trazado oficial del camino rodea el casco urbano y las fechas nos desvían a la derecha, por una pista en fuerte subida, hacia la iglesia de San Miguel. Desde la iglesia de San Miguel volvemos de nuevo a la carretera CA-452 y la seguimos durante 500 metros. Pasadas unas naves industriales giramos a la izquierda y descendemos hacia el río Campiezo, pasamos el puente medieval de Solorga y giramos a la derecha para iniciar un ascenso por pista asfaltada, entre prados verdes; al cabo de 350 metros giramos a la izquierda, y 500 metros después llegamos auna bifurcación junto a un área recreativa con indicaciones pintadas: las seguimos y llegamos a las casas de Bareyo. A la salida del pueblo hay un camping con cafetería y paramos a comer. Terminada la comida retomamos la marcha y nos encontramos con Anna y Giovanni, una pareja de turineses con los que hemos coincidido estos días. Junto a ellos hacemos la mayor parte de los 4 km que faltan hasta llegar a Güemes. En una bifurcación con flechas a ambos lados cada uno tomamos para un lado. Al final nos volvemos a encontrar en el mismo sitio: junto a nuestros alojamientos. en este punto detenemos la ruta. En Güemes poca cosa se puede hacer por la tarde salvo descansar, contemplar el paisaje y prepararnos para la cena. Cenamos en el único local abierto en horario europeo y nos encontramos de nuevo con Anna y Giovanni.

Resumiendo, esta decimotercera etapa ha tenido todos los ingredientes de las etapas anteriores: un recorrido considerable, alternando tramos urbanos, periurbanos, playeros y campestres, con tres subidas moderadas y monótonos tramos por asfalto. En total nos ha salido 29,4 km que hemos recorrido en un total de 8 horas y 33 minutos. La señalización en dos o tres ocasiones ha sido bastante confusa. Y hablando con algunos compañeros coinciden en que en Cantabria parecen no estar muy interesados en este camino.

Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado en este track.

Camino De Santiago del Norte. Etapa 12: Castro Urdiales-Laredo

Me sigue pareciendo cada día demasiado corto para todos los pensamientos que quiero pensar, todos los paseos que quiero tener, todos los libros que quiero leer y todos los amigos que quiero ver.

Burroughs, John. Los placeres del camino. Errata naturae 2018

En nuestra décimo segunda etapa de este Camino de Santiago recorremos la distancia que separa la localidad De Castro Urdiales de Laredo. Es una etapa muy interesante, con bellos paisajes, con varias playas, acantilados y tramos por bosque, alternados con verdes valles interiores. Por contra, a partir de Islares y hasta llegar a la altura del Arboreto de Liendo tenemos algo más de 9 km por el arcén de la carretera N-634. Un tramo monótono y con un par de puntos realmente peligrosos. Su perfil es un sube y baja continuo, pero con desniveles moderados. Al llegar al arboreto de Liendo salimos de la carretera nacional y caminamos por una senda costera muy interesante y con una llegada a Laredo con bellas vistas. El día ha estado precioso para caminar con nubes y claros y una temperatura moderada que no ha pasado de los 22 grados.

Comenzamos a caminar a las afueras del barrio marinero de Castro Urdiales, concretamente por la calle Silvestre Ochoa y pasamos junto a la playa de Ostende cuando está amaneciendo. Continuamos hasta la plaza de toros/ estación de autobuses, pasamos junto al albergue municipal y pasamos bajo la autovía por un túnel que desemboca en un camino asfaltado en dirección a Allendelagua, barrio de Castro. Cruzamos todo el barrio y tomamos una pista en suave ascenso paralela a la autovía A-8 hasta llegar a un paso inferior que nos introduce en la localidad de Cerdigo. Continuamos por la calle principal y llegamos al inicio del sendero del Encinal de Cerdigo, un precioso sendero boscoso que nos acerca a los acantilados de la costa y, tras cruzar varias portillas para ganado llegamos a Islares. Seguimos por las calles de esta localidad y, a la altura de la Playa de Arenillas nos incorporamos a la N-634 por la que caminamos hasta llegar a El Pontarrón de Guriezo donde hay un bar restaurante en el que paramos para descansar unos minutos y tomar un refresco.

Tras la parada retomamos el arcén de la carretera, cruzamos un puente que salva el río Agüero (que desemboca muy cerca, en la Ría de Oriñón) y seguimos una ruta alternativa por un paseo fluvial que a la par de confusa, nos hace recorrer casi un km para volver a la N-634 muy cerca de donde la abandonamos. La carretera va subiendo a un alto, el camino en ocasiones va por un “senderín” tras los quitamiedos, en otras directamente por el arcén y tras unos 3 km llegamos al mirador Antonio Ruiz en el que hay un par de mesas y un monumento al motero ausente. Nos detenemos para tomar una fruta y continuar camino por el arcén de la carretera. Un km más adelante llegamos junto a la Ermita de San Roque (hoy local del centro de interpretación del arboreto de Liendo) y a la derecha tomamos un camino de tierra que nos lleva al barrio de Isequilla (de Liendo) por el que llegamos a la ermita de San Julián, después a la playa de San Julián, ascendemos a un collado con un bonito mirador (Mirador Ensenada Erillo) y comenzar un descenso vertiginoso a Laredo por el Camino del Regatillo. Entramos a Laredo por la Puerta de la Blanca o Puerta de San Martín e iniciando un paseo por la Puebla Vieja de Laredo. A la altura del Ayutamiento detenemos la ruta para dirigirnos a nuestro alojamiento.

Por la tarde hacemos un breve paseo por Laredo, que tiene mucho encanto. Ya se nota que las tardes se van acortando y anochece bastante pronto.

En resumen, ha sido otra etapa larga, con continuas subidas y bajadas, con excesivos km por el arcén de una carretera nacional que se compensan con el paso por el Encinal de Cerdigo y la parte final de la etapa por los acantilados en torno a la playa de San Julián. Nos han salido 26,5 km que hemos completado en 7 horas y 47 minutos.

Todo el recorrido de este día ha quedado registrado en este track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 11: Pobeña- Castro Urdiales

Un hombre ha de invertir en lo que tiene a mano, en lo ordinario, y contentarse con un rédito constante y moderado si quiere conocer la dicha de un corazón alegre y la dulzura de un paseo por la curvatura de la Tierra

Burroughs, John. El arte de ver las cosas. Errata naturae 2018

En nuestra undécima etapa de este Camino de Santiago del Norte cubrimos la distancia entre Pobeña (barrio del municipio vizcaíno de Muskiz) y Castro Urdiales en la CA de Cantabria. Ha sido una etapa corta (ayer le quitamos unos 10 km) y rápida, con dos desniveles no muy grandes para lo que hemos acostumbrado hasta ahora con vistas muy bonitas sobre el mar Cantábrico y con un tramo un poco más árido, entre Ontón y Mioño, en el que hemos caminado por el minúsculo arcén de la carretera N-634. El tiempo ha acompañado con una mañana algo fresca y con bastantes claros y nubes.

Salimos de Pobeña hacia las ocho de la mañana retrocediendo hasta el camino que hicimos ayer cuando vinimos desde la Playa de la Arena. Al final del puente de hierro sobre el río Barbadun giramos a la izquierda y afrontamos un largo tramo de escaleras que nos llevan al inicio de la Vía Verde Itsaslur (o Vía verde del Piquillo) que recupera el trazado de un antiguo tren minero. Es un tramo precioso que va sobre el mar y los acantilados con vistas panorámicas y pasamos por el túnel de la Galerna, lugar también muy interesante. A unos tres km de la salida pasamos por un paraje denominado El Hoyo y abandonamos el País Vasco y entramos en Cantabria. Seguimos algo más de un km y entramos en Ontón. A la entrada del pueblo encontramos la plaza del ayuntamiento una panadería y un bar en el que paramos para tomar un café.

Continuamos por la ruta más directa hacia Mioño que va por el arcén de la N-634. No tiene demasiado trafico pero hay un par de curvas algo peligrosas. La carretera es en constante subida hasta llegar al lugar de Saltacaballo. Continuamos, en bajada, hacia Mioño. En la bajada vemos, junto al acantilado el ultimo cargadero de mineral que queda en esta zona, vestigio de un pasado minero. Continuamos en bajada abandonando la N-634 por una calle frente a la iglesia de Mioño. Pasamos junto a un centro de jardinería y el restaurante El Túnel para seguir de frente por un camino muy sombreado. Entramos en Castro por la Playa Brazodemar y continuamos por el paseo hasta el Ayuntamiento, la Iglesia de la Anunciación y el faro fortaleza. En este punto, detenemos la marcha para continuarla mañana hasta Laredo.

En resumen, ha sido otra etapa muy bonita, entretenida, no muy larga, en la que hemos cambiado de Comunidad Autónoma y que nos ha permitido llegar a Castro Urdiales a una hora prudencial para comer tranquilamente y sellar credencial. A lo largo de toda la etapa nos ha acompañado Rafael, un jienense veterano en estos caminos que viajó ayer en su coche para un tramo de este Camino del Norte entre Pobeña y Llanes que es el único que le falta.

Todo el recorrido de esta etapa lo hemos dejado grabado en este track.

Camino del Norte a Santiago. Etapa 10: Bilbao- Pobeña

Nunca he cerrado los ojos a lo que ha sido importante en mi vida. He de decir que la primera vez que fui al Camino, buscando respuestas a muchas preguntas, aprendí a centrarme en lo verdaderamente fundamental para mi.

García Miguel, Josepe. ¡Buen camino! el saludo que lo cambió todo en la ruta a Santiago. Plataforma editorial, 2013

En esta décima etapa del Camino de Santiago del Norte recorremos la distancia entre Bilbao y Pobeña, un barrio del municipio vizcaíno de Muskiz. En esta ocasión hemos elegido hacer el camino alternativo por la ría hasta Portugalete y emplear la diferencia de distancia para llegar hasta Pobeña y dejarnos para mañana una etapa más cómoda. Ha sido la última etapa que discurre íntegramente por territorio de Vizcaya (y de Euskalerria). Mañana entraremos en Cantabria. Ha sido una etapa sencilla y sin complicaciones, con muchos tramos sin apenas desniveles y que nos ha permitido cruzar la ría de Bilbao en el veterano puente colgante entre Guetxo y Portugalete. Hoy el tiempo ha estado muy bueno para caminar, un poco nuboso, sin lluvia y algo fresco.

Comenzamos la caminata junto al Teatro Arriaga y al Puente del Arenal por la margen derecha de la ría. El camino no está señalizado hasta el Puente Euskalduna, pero no tiene pérdida ninguna. Seguimos hasta el edifico del Ayuntamiento y vamos superando los distintos puentes que unen las dos orillas de la ría: el de Zubizuri (de S. Calatrava) el de La Salve (junto al Guggenheim) el del Padre Arrupe (peatonal) y, por último, el de Euskalduna con un atrio curvo para peatones y ciclistas. Igualmente, vamos superando un sinfín de estatuas de diversos autores diseminadas por el bonito paseo. Superado el puente Euskalduna seguimos caminando junto a la orilla del canal de Deusto. pasamos junto a la Isla Zorrotzaure por un paseo de reciente construcción mientras vemos al otro lado de la ría el progresivo desmantelamiento de las antiguas fábricas hoy en desuso que están dando paso a modernas construcciones de viviendas. Seguimos por la acera hasta llegar al núcleo urbano de Erandio. Seguimos por la misma acera entre naves industriales y talleres hasta llegar a una rotonda en la que hay una escultura de bronce de tres trabajadores. Continuamos junto a un modesto parque y pisamos el primer camino de tierra. Salimos a una rotonda y entramos en Leioa, sede del campus de la Universidad del País Vasco. Seguimos caminando por la ría y encontramos a nuestros amigos Friedrich y Ana Laure cuando ya avistamos el Puente Colgante que une Las Arenas de Getxo y Portugalete. Cruzamos la ría gracias a su barquilla y a 0,60 € (importe del billete) por persona. El viaje es un visto y no visto. Desembarcamos en Portugalete y nos dirigimos a la plaza (es día de mercado) para ir a la oficina de Turismo y sellar la credencial. Aprovechamos la estancia en Portugalete y nos tomamos un pincho y un refresco.

Retomamos la caminata subiendo por la Calle Casilda Iturrizar que asciende desde la ría y dispone de rampas mecánicas. Seguimos por la avenida Carlos VII, pasamos junto a una boca de metro (diseñada por Norman Foster) y continuamos por un carril bici muy frecuentado por ciclistas y paseantes. Éste es muy completo y dispone de viaductos, protecciones laterales y varias áreas de descanso. El carril pasa por un enorme nudo de comunicaciones (Autovías, carreteras nacionales, el Euskotren y dejamos a la derecha Ortuella. Continuamos caminando algo más de 1 km y entramos en Nocedal y, poco después en Gallarta, municipio de Abanto-Ziérbana. Pasamos por detrás de unas casas y continuamos por el carril bici. Vamos encontrando algunos peregrinos rezagados que, como nosotros, han decidido continuar hasta Pobeña. El carril bici nos deja ante un paso inferior de la autopista A-8 y comienza una pista hormigonada que tras pasar por Kardeo, nos lleva hasta la Playa de la Arena, barrio del municipio de Ziérbana. Son casi las tres de la tarde y decidimos comer junto a la playa. Después de la comida retomamos la marcha por unas pasarelas sobre la duna de la Playa de la Arena, pasamos por un puente de hierro atirantado sobre el río Barbadún y dejamos el camino para entrar en Pobeña, barrio que está a unos 300 m del camino. En este punto detenemos la ruta para dirigirnos a nuestro alojamiento en una bonita Casa Rural.

En resumen, ha sido una etapa larga pero muy cómoda de caminar. Nos han salidos 27,5 km en una etapa prácticamente llana en la que hemos superado una altitud máxima de 127 m y en la que nos hemos reencontrado con el Cantábrico al llegar a la Playa de la Arena.

Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado grabado en este track.

El Camino inmortal de Jean-Christophe Rufin

El camino inmortal (originalmente Immortelle randonnée, 2013) no es una guía de viaje ni un manual espiritual al uso sobre el Camino de Santiago , sino una de las crónicas literarias más brillantes, ácidas y sinceras que se han escrito sobre la experiencia jacobea contemporánea.

Su autor, Jean-Christophe Rufin —médico, diplomático de prestigio y miembro de la prestigiosa Academia Francesa—, relata en primera persona los más ochocientos kilómetros que recorrió en solitario a lo largo del Camino del Norte y el Camino Primitivo hacia Santiago de Compostela.

Durante nuestras primeras etapas por el Camino del Norte nos cruzamos varias veces con Friederick y Anne Laure y entre las habituales conversaciones descubrimos un gusto por el slow mountain y la literatura de viajes. Ellos nos recomendaron este libro que hemos leído a la par del camino.

Rufin decide un buen día calzarse las botas y colgarse la mochila sin una motivación explícita, ni puramente religiosa ni místicamente declarada. Lo que comienza como una dura marcha física a través de las costas vascas, cantábricas y los bosques asturianos se convierte, a golpe de zapatilla, en lo que él define como una «alquimia del tiempo sobre el alma» A diferencia del masificado Camino Francés, Rufin opta por la exigencia y la relativa soledad del trazado norteño, un escenario que utiliza para desplegar una mirada sumamente lúcida sobre el mundo, el cansancio y el despojo de lo superfluo. Rufin no sigue escrupulosamente el Camino del Norte, sino que a la salida de Avilés se decanta por continuar hacia Oviedo y terminar por el Camino Primitivo.

Entre los puntos fuertes del libro destacaría:

Un sentido del humor único e inteligente: Rufin huye del misticismo empalagoso. Retrata con una ironía deliciosa las pequeñas miserias del peregrino: los dolores físicos, los ronquidos en los albergues, las excentricidades de otros caminantes y las contradicciones de la «industria» en la que a veces se convierte la ruta. 

Crónica de desapego: Es fascinante cómo describe el proceso psicológico del caminante. Al principio, la mente está llena de preocupaciones del «mundo real» (la política, el estatus, las obligaciones); tras unos cientos de kilómetros, el universo del autor se reduce a lo verdaderamente crucial: la próxima fuente, el estado de sus pies o encontrar un lugar para vivaquear. 

Calidad literaria excepcional: No estamos ante un simple diario de ruta. La prosa de Rufin es elegante, sobria, culta y cargada de agudas reflexiones filosóficas sobre el espacio, la prisa y la sociedad moderna. 

Conexión especial con nuestra aventura: Al haber recorrido nosotros mismos el tramo entre Bayonne y Ribadeo, este libro nos resulta dolorosamente familiar y reconfortante. Rufin describe a la perfección ese paisaje asturiano «rompepiernas», la belleza salvaje del litoral, la entrada a las villas marineras y esa constante batalla entre la naturaleza indomable y las grandes autovías que a veces rasgan el entorno. Nos resultan muy familiares sus opiniones sobre el tramo francés, el tratamiento que hacen del camino en Euskadi y la diferencia radical con Cantabria.

Para aquellos lectores que busquen un relato puramente espiritual o una apología devota del milagro jacobeo, el escepticismo inicial y el tono a veces mordaz de Rufin pueden resultar chocantes. Sin embargo, es precisamente esa honestidad brutal lo que nos encanta del libro. Rufin no idealiza el Camino; lo sufre y lo desnuda, lo que hace que sus conclusiones finales sobre la transformación interior resulten mucho más auténticas y conmovedoras.

En resumen: una lectura imprescindible para cualquier amante de la literatura de viajes y un espejo absoluto para quienes conocen el peso de la mochila. Rufin consigue demostrar que, aunque el cuerpo termine destrozado, el Camino tiene la extraña e inmortal capacidad de recomponer por dentro a quien lo camina.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 9: Lezama-Bilbao

De todos los caminos que tomes en la vida, asegúrate de que unos pocos sean de tierra

Muir, John. Cuaderno de montaña. Volcano libros, 2018

En la novena etapa de este Camino de Santiago recorremos la distancia que separa las localidades de Lezama y Bilbao. Es una etapa corta que nos permite disponer de tiempo para visitar Bilbao. El monte Avril, con 300 metros de desnivel, es la única dificultad; durante el ascenso, largo pero progresivo, seguimos el trazado de una calzada medieval; (El camino de los Zamudianos) La bajada pasa por la basílica de Begoña y finaliza en el casco viejo, donde se halla la catedral, dedicada al Apóstol Santiago. Aunque ayer llovió por la tarde, la noche ha estado tranquila y a la hora de la salida ni había lluvia ni se la esperaba hasta el medio día. La temperatura fresca pero agradable para caminar.

La salida de Lezama no presenta complicación alguna: sólo hay que seguir la acera junto a la carretera N-637, mientras vemos pasar los aviones que se dirige a aterrizar en el cercano aeropuerto de Bilbao/Loiu. Al principio de este tramo, bastante monótono, dejamos a nuestra derecha las instalaciones deportivas del Athletic Club, superamos una rotonda y pasamos ante la ermita de la Santa Cruz. Avanzamos siempre de frente, en paralelo a un polígono industrial; más adelante cambiamos de acera (hay semáforo) y accedemos al casco urbano de Zamudio. A la altura de la estación del Euskotren dejamos la carretera por la izquierda, para salir a la plaza del ayuntamiento. Entramos al ayuntamiento para sellar la credencial y giramos a la izquierda para pasar entre los polígonos industriales Pinoa y El Roble. En este punto comienza la subida para pasar, primero sobre un túnel sobre la N-637, y a continuación iniciar la parte más dura de la subida del Monte Avril o Iturritxualde. Esta es la parte más dura de la subida. Poco después caminamos por la Calzada de los Zamudianos (ruta medieval que comunicaba Bilbao con Gernika y Bermeo) es un ascenso más suave. Cuando alcanzamos el collado vemos unos paneles informativos del Camino del Norte y otros en los que nos dicen que a escasos 200 metros fuera del camino hay unas trinchera de la guerra civil y túmulo megalítico. Nos acercamos a verlo y volvemos para continuar el camino. Atravesamos un área recreativa con mesas y un mirador sobre el Gran Bilbao y comenzamos el descenso.

La primera parte del descenso es bajo un bosque en el que encontramos numerosas personas corriendo o paseando a sus perros. A mitad de la bajada encontramos un área de juegos junto a un restaurante y un gran aparcamiento. Seguimos bajando, cruzamos una pasarela peatonal sobre la autovía y entramos en zona urbana. Pasamos junto a dos colegios religiosos, pasamos por los barrios de Sarrikue y Arabella, seguimos por la calle Zabalbide y llegamos a la Basílica de Nuestra Señora de Begoña, patrona de Vizcaya. Avanzamos hasta las Calzadas de Mallona, bajamos por una rampa empedrada (también hay unas escaleras) y llegamos a la Plaza de Unamuno, muy animada a esas horas de la mañana. Continuamos por las calles de la Cruz, Portal de Zamudio y llegamos a la Catedral de Santiago donde sellamos la credencial y la visitamos (los peregrinos sólo pagamos 5 euros de entrada) En este punto detenemos la ruta para dirigirnos a nuestro alojamiento.

Por la tarde realizamos una visita turística pasando por el Teatro Arriaga, seguimos por el paseo del Arenal con sus numerosas estatuas, pasamos por el Puente del Arenal, del ayuntamiento, el controvertido puente de Zubizuri (de S. Calatrava), lo cruzamos, pasamos el puente de la Salve y llegamos a Museo Guggenheim. Regresamos por la orilla del Arenal para buscar un lugar en el que cenar.

En resumen, ha sido una etapa corta, con la única dificultad del Monte Avril, toda ella con tiempo seco y agradable. Aunque aparentemente parecía una etapa bastante urbana al final ha resultado que la mayor parte se ha desarrollado por zonas boscosas.

Todo el recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 8: Gernika-Lumo- Lezama

Todavía encuentro que cada día es demasiado corto para todos los pensamientos que quiero pensar, todos los paseos que quiero dar, todos los libros que quiero leer y todos los amigos que quiero ver.

Burroughs, John. El arte de ver las cosas. Errata naturae, 2018

 
En nuestra octava etapa de este Camino cubrimos la distancia que separa Gernica-Lumo de Lezama. Esta etapa supone casi la despedida al paisaje rural por territorio vizcaíno , con sus sendas intrincadas de media montaña, caseríos y pastizales, bosques y arroyos que han caracterizado la primera semana del camino. Hasta Goikolexea avanzaremos entre bosques, caseríos y prados verdes, salvando continuos desniveles; El mayor ascenso es al inicio de la etapa, en el que superamos 262 metros de desnivel en 3 kilómetros. No obstante, el ascenso inicial al Bilikario, ha sido un disfrute, al igual que la travesía por los núcleos campestres de los municipios de Muxika y Morga. Tras Eskerika, el asfalto y el tráfico rodado se interponen en la ruta para descender hasta el valle de Asúa, donde se asientan Goikolexea y Larrabetzu. Ya en el denominado Cinturón de Hierro de Bilbao, otra vía conduce hasta Lezama, donde la agricultura y la ganadería aún colorean de verde el gris industrial que se aproxima. De nuevo tenemos 16 km, hasta Goikolexea, sin fuentes ni bares. Aunque ha llovido durante toda la noche, por la mañana hemos tenido algunas nieblas y el cielo plomizo pero hemos podido andar si sacar los chubasqueros. Al llegar a Lezama ha vuelto a caer un buen chaparrón.

Comenzamos la caminata en la calle Adolfo Urioste y nos dirigimos a la Casa de Juntas, donde se encuentra el monumento al árbol de Gernika. En la esquina de la Casa de Juntas torcemos por la peatonal calle Santa Klara, mientras a través de la verja podemos ver los edificios de la Asamblea, sus jardines y el famoso roble de Gernika, donde juraba su cargo el Señor de Bizkaia y actualmente también el Lehendakari. El árbol más antiguo fue plantado en el siglo XIV y ha sido reemplazado varias veces, la última en 2005. A mitad del vadeo de la Casa de Juntas, frente al roble, encontramos el Convento de Santa Klara, donde, pasando bajo un pequeño arco, giramos a la dcha. hasta encontrar la calle Zearreta, en la que volvemos a girar, ahora por la izda., siguiendo recto un buen trecho hasta llegar a una rotonda en la que torcemos a la dcha. en dirección a la Ermita de Santa Lucía, 
Seguimos de frente por una acera y, ya por pista asfaltada y salimos al campo. Unos 300 metros más adelante, tomamos a mano izquierda un camino en fuerte ascenso y con mucha piedra suelta. La lluvia caída durante la noche hace que la parte central del camino sea un pequeño arroyo con el agua de la escorrentía. La subida, con 262 metros de desnivel, discurre por la ladera del monte Billikario, entre pinos y eucaliptos, con sucesivos cruces; al cabo de 2,3 km de ascenso, después de superar un antiguo mojón de piedra, hay una bifurcación donde tomaremos el sendero de la izquierda en pos de Gerekiz; tras franquear un portillo llegamos a lo alto, atravesando una zona de prados con vistas panorámicas. Ya en la bajada, cruzamos otra cancela y salimos ante una casa, donde nos incorporamos a una carretera vecinal que seguimos a mano izquierda; poco después, entre paisajes de postal, llegamos al caserío Pozueta, con albergue privado, lugar donde disponemos de una fuente de agua. En este punto nos alcanzan Friederich y Ane Laure y compartimos camino por un tramo de asfalto que nos lleva a pasar junto a una finca donde pacen unos burros. Más abajo no podemos evitar la BI-2121 por un paso subterráneo que se encuentra completamente inundado.  Regresamos al camino que traíamos y salimos a la carretera, la cruzamos en superficie (a esa hora hay muy poco tráfico) y tomamos el camino que se dirige a Eskerika. A la entrada está la ermita de San Esteban de Gerekiz. Continuamos por esta carretera hasta la altura del caserío Landotz, con frontón, donde tomamos una pista forestal que sale a la derecha. Tras una bajada y posterior subida salimos de nuevo a la carretera, que tomamos por la derecha bajo unos eucaliptos, y rodeamos el caserío Pepiena. A 250 metros de aquí se encuentra el albergue Eskerika.
En este punto, junto a un caserío, dejamos la carretera y giramos por una pista de cemento que se interna en el bosque; al llegar a una intersección seguimos a mano izquierda, ahora por camino de tierra, y 550 metros después encontramos una bifurcación bien señalizada, donde los caminantes a pie tomamos un sendero a la izquierda, en franca subida entre los árboles.
Ascendemos este último repecho a través del bosque de pinos, que presenta tramos embarrados; en lo más alto superamos un cortafuegos e iniciamos la larga bajada, pasando junto a varios caseríos. Nuestra ruta, que sigue la traza de una antigua calzada, continúa hasta el núcleo de Goikolexea (barrio perteneciente al municipio de Larrabetzu). En el barrio de Astoreka, perteneciente a Larrabetzu, dejamos la carretera, por la izquierda, para introducirnos en una estrecha senda cubierta que confluye en una pista. Pasamos junto a una pequeña finca donde un buen número de gallinas campan en libertad. A la vera del arroyo Zugasti cubrimos el último tramo hasta Goikolechea, donde nos recibe la iglesia de San Emeterio y San Celedonio, de robusta torre y rodeada por un pórtico.

Avanzamos por el lateral de la iglesia y salimos a una zona con mesas y una fuente, junto a un crucero de doble faz. Nos incorporamos a la carretera BI-2713 y seguimos su acera hasta la bonita villa de Larrabetzu, que cuenta con todos los servicios; subimos una escalinata que conduce a la plaza del ayuntamiento. Al comienzo de la escalera encontramos Irusta Taberna donde huele de maravilla. Aunque es pronto decidimos parar a comer. Todo un acierto. La comida espectacular, precio muy ajustado y trato como a nosotros nos gusta: serio pero informal. La cocinera, la madre del camarero y hombre para todo cocina como los ángeles. Como diría Arguiñano “rico, rico y con fundamento”

Ya comidos, continuamos la caminata terminando de subir las escaleras con un poco más de esfuerzo, mientras ojeamos unos detallados paneles informativos sobre la Ruta Juradera, donde se explica con todo detalle la finalidad de ésta y cómo se llevaba a cabo. Un resumen rápido: los señores de Vizcaya seguían esta ruta hasta Gernika y Bermeo cuando iban a jurar los fueros y en cada Iglesia que encontraban por el camino echaban un juramento. (Nuestro conocimiento del euskera nivel A0 no da para más)

Salimos de la zona peatonal y tomamos la acera de la calle Errebale, en suave ascenso; superamos el campo de fútbol y el cementerio, para continuar de frente por un andadero junto a la carretera BI-3713; después de una rotonda nos incorporamos a la N-637, por cuya acera entramos en Lezama, localidad residencial que cuenta con todos los servicios. Nos acercarnos a visitar laIglesia de Santa María fruto de transformaciones y ampliaciones sucesivas a partir de una núcleo gótico construido en el siglo XVI. Identifica entre sus principales elementos, trazos de estilo renacentista y barroco de posteriores remodelaciones. En este punto detenemos el track para dirigirnos a nuestro alojamiento.

Recapitulando: etapa en la que nos despedimos del mundo rural vasco con un recorrido algo menos exigente que los de los días anteriores, con unos paisajes de postal mires a donde mires en el que el tiempo nos ha acompañado facilitando una excelente caminata. Nos han salido algo más de 20 km con un desnivel máximo de 358 metros.

Todo el recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.