Querença: Fonte da Benemola, Fonte das Viñas y Fonte da Silva. Entre fuentes, norias y lavaderos

Algunas personas caminan bajo la lluvia, otras simplemente se mojan.

Roger Miller

El 23/04/2022 hicimos esta ruta por el entorno de Querença, freguesia portuguesa situada al norte de Loule, en el distrito de Faro que agrupa los núcleos de Querença, Tor y Benafin. En aquella ocasión la meteorología no estuvo de nuestra parte y tuvimos un día bastante húmedo.

El Paraje Protegido de Fonte da Benémola se encuentra al noroeste del Núcleo de Querença y es un entorno de gran belleza. La zona está atravesada por el río Benemola utilizando parte del sendero señalizado LLE PR16 en una zona que llaman el berrocal. Atravesamos un frondoso bosque de ribera con numerosas plantas arbustivas  (romero, torvisco, tomillo, lentisco, jaras, coscoja, mirtos y madroños) arbolado de dehesa (algarrobos, acebuches y alcornoques) o ribereñas (sauces, fresnos, chopos y adelfas).
Esa densa vegetación  sirve de hábitat a innumerables aves.  como el martín pescador, la garza real, la garza blanca, la abubilla, el abejaruco y el ruiseñor, entre otras. Así mismo, a lo largo del río veremos especies acuáticas (peces y tortugas) y anfibias (salamandras, tritones y ranas).
Si el agua es la mayor riqueza de este lugar,  no lo es menos el patrimonio construido: molinos,  acequias y norias.

Nuestra ruta tiene cuatro partes bien diferenciadas:

  • Desde la salida en Querença hasta el aparcamiento junto al inicio del sendero de Fonte da Benemola que discurre por el pueblo y caminos rurales encementados y asfaltados en la que nos iremos sumergiendo y empapando del entorno.
  • Una segunda parte por el sendero señalizado LLE PR16 junto al río y por el bosque de galería de gran belleza.
  • Dos subidas suaves hasta Corcitos  y Fonte da Silva por un camino de montaña algo agreste.
  • El camino de vuelta, por pistas forestales en buen estado, carretera local y calles urbanizadas pasando por Borno,  Cerca Nova, Pirineu, Varzea Redonda y llegada a Querença por la Rúa Manuel Gomes Guerreiro hasta la Iglesia Nossa Senhora da Assunçao.

Al igual que en aquella ocasión llegamos a Querença y dejamos el coche en un parking de 8 plazas junto a la iglesia.  Comenzamos a caminar por el Camino de Portela en suave descenso, encontramos algunas fuentes, un tramo de calzada medieval y, a la salida de Portela recorremos como un km por la carretera que nos ha traído hasta Querença hasta llegar al aparcamiento señalizado al inicio del Sendero de Fonte da Benemola.

Hacia el km 2 de nuestro recorrido  entramos en el sendero señalizado de Fonte da Benemola y junto al aparcamiento podemos ver los restos de una era y una construcción agrícola. El camino discurre entre muros de piedra seca con alguna vegetación casmófita (enraíza en pequeñas grietas) sobre la que destaca, de trecho en trecho, la señalización del sendero. Un poco más adelante veremos la primera noria en bastante buen estado y entraremos en un estrecho sendero por el que encontraremos otra noria y restos de canales y acequias.

A la vuelta al camino principal vemos los restos de un antiguo horno de cal, alguna noria más, los restos de un molino harinero y llegamos a la Fonte da Benemola que vierte sus aguas al río Benemola. Junto a la fuente se puede bajar (con mucho cuidado) a ver una pequeña cascada. Continuamos nuestro camino hasta llegar a un tramo del río en el que hay varias surgencias de agua conocidas como O Olho. Unos cientos de metros más adelante podemos cruzar un puente de pescadores y, casi enseguida, veremos el agua remansada, prueba de la potencia de las surgencias más abajo.

A partir del km 5 de nuestro recorrido comienza una suave subida por una pista bastante descarnada de tierra rojiza y piedra suelta. Tras tres km de subida alcanzamos Corcitos, un sencillo núcleo poblacional con varias casitas con sus animales sueltos.  En un recodo del camino nos encontramos con la Noria y Fuente de las Viñas.  Un poco más adelante un lavadero con pozo y noria manual. Hacia el km 8,7 de nuestro recorrido llegamos a Fonte da Silva con un conjunto de lavaderos bajo un cobertizo techado, fuente y noria. Desde este punto comenzamos un suave descenso por una carretera local con tráfico escaso, y nos desviamos unos metros para ver una noria y fuente al inicio del camino de 7 fontes.  Volvemos a la carretera que  nos lleva a Cerca Nova, un núcleo de población con 8-10 casas muy cuidadas. A la entrada los restos de un lagar.

A partir de Cerca Nova continuamos por una carretera con poco tráfico por la que cruzamos los núcleos poco poblados de Pirineu, Varzea Redonda y , tras cruzar la carretera EM 324, y junto a una fuente dedicada al acordeonista Manuel Gomes Guerreiro, comenzamos una suave subida por la calle Azinhaga Profesor Manuel Gomes Guerreiro que nos deja en la plaza de la iglesia de Querença

En resumen, ha sido un día magnifico para caminar este bonito sendero, en el que ha acompañado la meteorología y, las lluvias caídas los días anteriores, nos han permitido disfrutar del espectáculo del agua, la fuerza y capacidad del Río y los trabajos que las personas han tenido que hacer en un intento de dominar la fuerza de las aguas. Ha sido una ruta preciosa, con paisajes muy variados, en la que nos hemos adentrado en el interior algarvio. Como curiosidad mencionaremos que a lo largo de todo el camino hemos encontrado numerosos ejemplares de orchis itálica (orquídea del hombre desnudo)

Todo el recorrido ha quedado registrado en este track de wikiloc.

Subida a Picota (Serra da Monchique) desde Monchique

Sobre todo, no pierdas las ganas de caminar. Todos los días entro en un estado de bienestar y me alejo de todas las enfermedades. Me he metido en mis mejores pensamientos, y no conozco ningún pensamiento tan agobiante que uno no pueda alejarse de él.

Kierkegaard, Soren

Hace unos meses, en otra visita al Algarve hicimos la subida al Monte Foia, el punto más alto de esta región portuguesa. En esta ocasión nos animamos a subir A Picota, el segundo punto más alto de la zona. Tiene una altitud de 778 m y en su cima se encuentra una torre de observación forestal y el vértice geodésico. Ofrece una singular panorámica en la que destaca una vasta extensión del litoral algarviano y muestra toda la belleza de la región. La Serra da Monchique es una cadena montañosa al oeste del Algarve que, por su cercanía al mar, posee un clima subtropical húmedo con precipitaciones anuales ente 1000 y 1500 mm, lo que asociado a unas temperaturas suaves permite la existencia de una rica y variada vegetación entre la que destaca el roble de Monchique, los castaños y un gran número de endemismos. En la zona hay también un complejo termal, Caldas de Monchique y abundan los arroyos por todas partes.

Iniciamos la caminata en el aparcamiento a la salida del pueblo junto a la N-266 dirección Lisboa. Enseguida tomamos una pista forestal que nos va a acompañar la mayor parte del camino. Esta pista tiene muchos tramos asfaltados alternando con otros tramos de tierra compactada. Al principio vamos rodeados de huertos de cítricos (limoneros, naranjos y mandarinos) con los habituales cultivos de subsistencia. A medida que vamos ganando altura esos cultivos dejan paso a los bosques de eucaliptos, alcornoques, encinas y pinos. La subida es constante hasta el km 3 de nuestro recorrido en el que encontramos de nuevo la carretera N-266, la seguimos unos 50 metros para tomar una bifurcación señalizada en la que la subida se hace más intensa. Vamos encontrando algunas casas aisladas hasta el km 5 en el que entramos en una pista forestal de tierra cruzada por algunos cursos de agua fruto de las lluvias de estos días. La pista se va cerrando progresivamente hasta llegar a una planicie a unos 700 m de altura en la que ya vamos teniendo buenas vistas del entorno y nos vamos encontrando señales del GR 13 o Vía Algarviana, un sendero pedestre que recorre el sur de Portugal desde Alcoutim hasta el Cabo de San Vicente. La pista nos deja al inicio de la subida a la cima. Ésta se compone de una piedras oscuras de origen magmático que coronan la montaña. Se sube siguiendo los hitos de piedra que algunos montañeros han ido dejado como orientación. En la cima hay una torre de observación forestal que se distingue desde todo el valle y un vértice geodésico muy potente.

El camino de regreso se hace siguiendo la Vía Algarviana bajo bonitos alcornocales con ejemplares de gran porte. Los cinco kilómetros de bajada se hacen en un suspiro y entramos en Monchique por la carretera que sube desde Portimao. Cruzamos la parte sur del casco histórico hasta llegar a la Plaza del Mercado y continuamos hasta el aparcamiento junto al instituto de educación secundaria donde dejamos el coche esta mañana.

En resumen, ha sido una caminada de 11,50 km con un desnivel positivo de 451 m en la que hemos disfrutado de una buena mañana para caminar. Todo nuestro recorrido ha quedado registrado en este track.

Ruta de los siete valles colgantes desde Praia da Marinha

A través del andar el hombre construye el paisaje que le rodea.

Franco Careri, El andar como práctica estética

Iniciamos nuestra vuelta por el Algarve portugués con esta ruta considerada recientemente por la European Best Destinations como la mejor excursión o ruta de Europa para practicar el senderismo. Estas menciones suelen ser meros reclamos turísticos pero en este caso merece la pena incluirla entre los mejores lugares que ver en Portugal. Lo bueno de esta ruta es que se puede iniciar desde cualquiera de los aparcamientos cercanos a las playas que se visitan y hacer el recorrido bien lineal y retornando al punto de inicio tomando un taxi o bien haciendo el recorrido de ida y vuelta, como hemos hecho nosotros.

En los últimos años hemos hecho este mismo recorrido, o parecido, en muy diversas ocasiones y con muy variadas compañías, lo cierto es que nunca defrauda. Personalmente creo que esta época es una de las mejores para hacerlo ya que no hace mucho calor, y por la temporada baja no está excesivamente masificado. Lo hemos iniciado en la Praia da Marinha en el municipio de Lagoa y hemos llegado hasta el Vale do Centianes, punto final de la ruta “oficial”. Se puede prolongar hasta Algar Seco, por esta parte final, o se puede comenzar un poco antes de la Praia da Marinha en las inmediaciones de la Ermida de Nissa Senhora da Rocha. El trayecto está perfectamente señalizado con balizas rojas y amarillas.

Comenzamos la caminata en la Praia da Marinha con sus acantilados rojizos de piedra caliza, con bellos arcos de piedra fruto de la erosión en medio de unas tranquilas aguas turquesa. Muy cerca, encontramos la Praia da Mesquida, una playa muy pequeña que, en verano, suele estar saturada. Siguiendo las pasarelas de madera llegamos al primer Vale Suspendido que cuenta con su panel informativo. Termina en la Praia Cao Ravioso, una pequeña playa a la que únicamente se accede por mar. El nombre de Valles suspendidos o colgantes hace referencia a los arroyos o torrentes de agua que han modelado estos acantilados mediante la erosión en sus diversas formas. Actualmente, apenas se observan estos cursos de agua (leves marcas de escorrentía) pero si que podemos apreciar sus efectos sobre el paisaje. La siguiente playa es la espectacular Playa da Corredoura, una de las más largas, encuadrada por un gigantesco acantilado de piedra con una cueva en cada extremo. Una decena de metros más adelante encontraremos la Gruta de Benagil, un gigantesco Algar (zona de erosión vertical como un pozo o una chimenea que comunica con el mar) que es conocida como la “Catedral del Algarve) En su interior se encuentra la Praia do Algar do José Rodeira sólo accesible desde el mar. La siguiente playa es la de Benagil, en la que hay bastantes servicios de restauración y en la que se pueden alquilar los kayaks y las barcas para acceder al Algar de Benagil.

Continuando la caminata subimos por unas escaleras de piedra para llegar a la siguiente playa, la Praia do Carvalho, una de las más fotografiadas. Se accede por una túnel tallado en piedra cuyos escalones te transportan a otra dimensión. Continuamos la marcha subiendo por unas largas escaleras y pasando por diversos algares hasta llegar a la Grtoa do Coraçao que veremos desde las alturas y el Mirador Leixao do Larao, con un área de descanso con bancos y mesas. Continuamos hasta Cabo Carvoeiro en el que la línea de acantilados se ve interrumpida por otro Valle que, en su día, fue desembocadura de un río. Junto a éste encontramos la Praia do Vale Esninhaço. Continuamos la ruta con el Faro de Alfazina en el horizonte. Construido a finales del siglo XIX fue electrificado en 1950 y automatizado en 1981. Tras una fuerte subida llegamos a la explanada del faro y podemos admirarlo desde cerca. Continuamos por el acantilado, en una zona ya más urbanizada para llegar a la Praia do Vale Centianes, final oficial de nuestra ruta. En esta playa hay un moderno restaurante con inmejorables vistas sobre el Atlantico. Siguiendo la línea de la costa podemos ver el skyline de Lagos, Portimao, Carvoeiro, las grandes urbes del Algarve. En este punto iniciamos el regreso hasta la Praia da Marinha, donde hemos dejado el coche.

El día ha salido bastante bueno para caminar y nos ha permitido hacer los 13,39 km de este recorrido en unas 5 horas contando las paradas. Aunque el recorrido está perfectamente señalizado y balizado, nuestros pasos han dibujado este track.

Camí del Arxiduc y miradores por la Muntaya del Voltor desde Valldemossa


(…) En estos libros no está el conocimiento, lo que hay en ellos son índices. Tú tienes que ser capaz de poner en práctica lo que sugieren para conocer lo que los índices indican. Tienes que caminar con tus propios pies, en la dirección que señalan, para corroborar por ti mismo y vivir el conocimiento al que se refieren.

Castaneda, Carlos. El lado activo del infinito. Penguin Random House, 1998

La Asociación La Muntaya del Voltor es la responsable de un proyecto para gestionar el espacio, recuperación de los valores naturales y culturales y regulación del uso público de los espacios naturales de las fincas Can Costa, Son Moragues, Son Gual y Son Gual Petit. El acceso a la Muntaya del Voltor está regulado con el objetivo de minimizar el impacto humano en las zonas de actuación por lo que se ha establecido un cupo máximo de visitas diarias para mitigar la masificación y mantener una experiencia de calidad para los visitantes. Para realizar esta ruta circular, se tiene que pedir permiso de paso al teléfono 619591985 o al correo electrónico info@muntanyadelvoltor.com. El permiso se debe de solicitar al menos con dos días de antelación de lunes a viernes en horario de 9:00 a 14:00.

Aunque hace unos días ya hicimos esta ruta por la zona, cuando nos comunicaron la concesión del permiso decidimos aceptar para tener una visión más completa de este espacio natural. La zona regulada comprende los senderos al Pla des Pouet, Mirador de Ses Puntes y Coll de Son Gallard. El camino del Arxiduc se puede realizar sin pedir permiso y pasando por la finca pública de Son Moragues.

Así pues, esta mañana, a pesar de lo nublado que estaba y la consabida amenaza de lluvia decidimos coger el coche y dirigirnos nuevamente a Valldemossa para hacer esta excursión. Aparcamos el vehículo al final del Carrer des Oliveres al comienzo del sendero paralelo a la calle pero por una zona de hierba y bosque. El sendero, en fuerte y pedregosa subida nos lleva a una puerta tras la que hay una caseta de información en la que nos piden el permiso de paso. Resuelto este trámite, continuamos la subida bajo un denso encinar hasta llegar al mirador de Son Gual, con unas vistas de Valldemossa (como está completamente nublado solamente podemos intuir la silueta de Valldemossa abajo en el llano). Giraremos a la izquierda, mientras vamos encontrando por el camino el habitual rastro de las labores de carboneo con eras, bases de cabañas, hornos de carbonero , etc. en el camino que nos lleva al mirador de na Torta. Por el camino nos encontramos con un gran rebaño de cabras silvestres que nos miran con recelo. En el mirador la misma estampa de antes: densas nubes, intuición del Mare Nostrum enfrente y poco más.

Seguimos con nuestro baño de bosque (shinrin yoku) mientras giramos a la izquierda para dirigirnos al Pla des Pouet,  situado a 685 m de altitud, es una explanada en medio del bosque de encinas. Aquí vemos un pozo de piedra, de ahí el nombre que recibe este lugar. Aquí encontramos un cruce de caminos. Nosotros giramos a la izquierda, dirección al Mirador de ses Puntes. Este mirador es el más amplio de todos los que visitamos con su característico acabado almenado. Continuamos subiendo hasta la Talaia Vella (825 m) con su vértice geodésico y amplias vistas (suponemos) Continuamos en suave descenso hasta llegar al refugio del Arxiduc. Estratégicamente situado tiene amplias vistas sobre las posesiones del archiduque incluida su residencia junto al mar Son Monroig. Nos tomamos un ligero descanso y continuamos la caminata.

Continuamos bajando para girar a la izquierda y acercarnos al mirador des Garriguer con la esperanza de que levanten un poco las nubes y tener algunas vistas. Seguimos por el sendero de la izquierda, que nos enlaza con el camino del Arxiduc en sentido contrario al que lo hicimos el otro día. Giramos a la izquierda dirección al Coll Gallard. Seguimos recto en subida, giraremos a la izquierda y seguimos en subida dirección al pas d’en Gallard, en este tramo de camino, vamos cresteando y el otro día tuvimos unas bonitas vistas de Sa Foradada. Hoy seguimos viendo cabras haciendo sus cosas de rumiantes. Nos acercamos al Puig Caragolí (925 m) y lo subimos para hacer un descanso y tomar una fruta. Hacemos unas fotos y continuamos. Nos encontramos con un nutrido grupo de alemanes en el Puig Gros y continuamos hacia el Pla de ses Aritges, giramos a la derecha, tomando el camino de Ses Fontanelles para pasar por el mirador de ses Bases. Entramos de nuevo en un encinar, seguimos con el baño de bosque y, más adelante, giramos a la izquierda, para tomar el camino del Ranxo d’en Sutro, en bajada. Nos asomamos a un mirador y podemos ver el Valle de Valldemossa. Retrocedemos para llegar a una bifurcación en la que giramos a la derecha, dirección Valldemossa (en un cartel realizado a mano) pasamos una puerta menorquina que nos informa que estamos de nuevo en la finca de Son Gual, seguimos un pedregoso camino hasta la oficina de información, giramos de nuevo a la izquierda y bajamos por Camí del Teix hasta donde tenemos el coche aparcado. 

Al final nos ha quedado una ruta no excesivamente larga, han salido 13,38 km de longitud media, sin grandes desniveles en la que hemos disfrutado del bosque mediterráneo y aunque el día no ha acompañado con las vistas, nos ha permitido ver muchas cabras silvestres y de un paseo en muchos momentos solitario. Todo el recorrido de esta ruta ha quedado registrado en este track.

Camí dels Pintors y Camí de Castelló desde Deiá

Hay algunas cosas buenas que decir acerca de caminar…, por ejemplo, requiere más tiempo que cualquier otra forma de locomoción excepto reptar. En consecuencia, dilata el tiempo y prolonga la vida, que ya es de por sí demasiado corta para desperdiciarla con la velocidad… Caminar hace que el mundo sea mucho más grande y, por ello, más interesante. Uno tiene tiempo para observar los detalles

Abbey, Edward Paul. Dessert Solitaire, 1966

Hoy nos dirigimos a la localidad de Deiá, que contó con ilustres vecinos como Robert Graves, el pintor surrealista francés Esteban Francés o el archiduque Luis Salvador de Austria, para hacer esta vistosa excursión en la que recorremos la costa de Deiá y sus bonitas calas, pasamos por Llucalcari (una aldea de Deiá con sus casas tradicionales) y regresamos a Deiá recorriendo otro tramo del sendero GR 221 conocido como el Camí de Castelló. La primera parte de la ruta discurre por el conocido Camí dels Pintors, por la cantidad de artistas plásticos que se afincaron en la zona, que es un camino muy pintoresco al borde de los acantilados y “protegido” por una elaborada barandilla de ramas de acebuche no exento de peligros por los desprendimientos que han tenido lugar en la zona y que hacen el camino un poco difícil. En todo caso no es un camino recomendable para aquellas personas que sufran de vértigo.

Comenzamos la caminata en el aparcamiento público junto a la carretera Ma-10 que une Valldemossa con Deiá a la entrada de esta localidad. Caminamos dirección Deiá por una pasarela de madera paralela a la carretera hasta llegar a la calle del Teix que desciende paralela al Torrent Major que baja con un buen caudal de agua. Un poco más abajo nos encontramos con los Rentadors des Siquio (lavaderos) y un pequeño puente sobre el torrente. Más adelante, pasamos ante el Refugi de Can Boi instalado en una gran casa recientemente restaurada. Llegamos a una bifurcación y tomamos el Carrer d’es Clot en el que vemos una curiosa fuente a nuestra izquierda con un canalizo que dirige el agua sobrante a un acequia de riego. Terminamos el asfalto y entramos en el Camí des Ribassos. Es un camino de tierra entre huertos y bancales de olivos, almendros y otros árboles frutales. Un poco más abajo llegamos al Pont des Torrent, un puente de madera que cruza sobre el Torrent Major. Tomamos la carretera asfaltada que conduce hasta la bonita Cala de Deiá en la que también desemboca el Torrent. Vemos varadas las pequeñas embarcaciones que usan los pescadores y la playa (sin arena, de piedras) Poco antes de llegar a la Cala vemos el arranque del Camí dels Pintors, que comienza subiendo por unas escaleras empedradas y luego va bordeando la cala ofreciendo muy buenas vistas. En este punto un cartel indicando la posible peligrosidad del tramo que comenzamos. Hay unos indicadores en madera que señalan Bens de Avall-Soller que es la dirección que debemos de seguir. Vamos recorriendo

pequeñas calas, más o menos inaccesibles y los caminos escalonados que bajan desde las casas de veraneo que hay por la zona. Tras pasar por varias explanadas con miradores naturales llegamos a la Playa de Es Canyaret o Playa de Llucalcari. En este punto iniciamos un camino en suave ascenso que nos lleva a Llucalcari, un lugar con unas 15 casas, una ermita del siglo XVII y y un hotel instalado en una antigua torre vigía. Desde este lugar accedemos a la carretera Ma-10, la cruzamos y tomamos un camino asfaltado que lleva a la urbanización de Son Coll.

El camino asciende bajo una pinar de repoblación hasta llegar a un camino de tierra que enlaza con el Camí de Castelló (GR 221). Al comienzo del camino pasamos por la Font de ses Mentides, una mina de agua muy bien conservada. Tras dos kilómetros de revueltas alcanzamos el punto más alto de la ruta y la bifurcación con el Camí de Castelló donde nos encontramos con una familia de ovejas en medio del camino. Tomamos la bifurcación a la derecha y las ovejas nos siguen hasta el Camí de Castelló. Éste comienza con una cuesta empedrada, desciende a media ladera de la montaña y, en lontananza podemos ir viendo el mar y los acantilados. Pasamos por lugares realmente bonitos antes de llegar a la urbanización de Ses Coves antes de desembocar en la Ma-10 que recorreremos durante un kilómetro hasta llegar a una bifurcación que da comienzo al Camí de Sa Pesta. En este camino pasamos por varias fincas de olivar y, finalmente, llegamos a un saltador justo enfrente del Pont des Torrent por el que pasamos esta mañana. Ya sólo nos queda recorrer el Camí des Ribassos en dirección a Deiá para llegar al punto de partida en el que tenemos aparcado el coche dando por finalizada esta bonita excursión.

En resumen, ha sido una ruta muy bonita y variada en la que hemos recorrido 12,60 km con un desnivel de 261 m. Todo el recorrido de hoy ha quedado grabado en este track.

Vuelta a la Moleta de Binifaldó desde el aparcamiento del Refugi de Son Amer

Y qué sucede cuando no sabemos hacia dónde vamos? ¿Qué ocurre cuando no encontramos nuestro sitio, cuando el mundo nos da la espalda y de pronto nos sentimos perdidos, rechazados, abandonados? ¿Qué debemos hacer entonces? (…) Debemos caminar, dar un paso tras otro, da igual hacia dónde, da igual de qué manera mientras avancemos. Qué más da la dirección hacia la que uno camine, lo importante es no quedarse quieto. ¿Sabes por qué? Porque el paisaje, mi amor, es lo más valioso.

Sastre, Elvira. Días sin ti. Seix Barral, 2019

Nuevamente amanece un día bastante nublado, ventoso y con pronóstico de lluvia a partir de la una de la tarde. Buscamos una ruta sencilla, no excesivamente larga y con lugares en los que refugiarnos en caso de lluvia. Encontramos ésta en el entorno de Lluch no muy larga, con varios refugios a lo largo del camino y sin excesiva dureza. Nuevamente caminamos bajo un denso bosque de encinas en el que a cada paso afloran vestigios de las actividades laborales del pasado. Nos vamos encontrando hornos de cal, eras y cabañas de carboneros y restos de corraletas para guardar el ganado herbívoro. Hemos seguido el trazado “oficial” del itinerario nº 1 que sigue parcialmente el sendero GR 221 y el camino real entre Lluch y Pollença. Completamos la ruta con una visita rápida al Santuario de Lluch y su bonito jardín botánico.

Iniciamos la caminata desde el aparcamiento del Refugi de Son Amer siguiendo las balizas del sendero de gran recorrido GR-221 en dirección al Refugi Pont Roma y Pollença. En sus primeros metros el sendero transita paralelo al torrente Lluch, lo cruza por un puente de piedra y se interna en un encinar por el Camí de La Ermita en suave subida. Pasamos junto a la Fuente de s’Ermita y, a media subida, nos desviamos hacia el mirador del Centenario del Fomento turístico en el que tenemos unas amplias vistas sobre el valle de Lluch, el imponente santuario con su escolanía, fonda y hospedería. Regresamos al cruce y nos dirigimos al Coll Pelat y, desde allí, al Coll des Pedregaret. Llegamos al final de la finca, pasamos por un saltador y salimos a un camino de cemento. A la derecha vemos el camino para subir al Puig Tomir y una verja que cierra el camino a una embotelladora de agua. Descendemos por el asfalto hasta la finca pública de Binifaldó dedicada a la educación ambiental. Un poco después de las casas vemos una señal que marca el Cami Vell de Lluch que desciende hacia Pollença. Después de caminar unos minutos llegamos a una bifurcación. A la derecha marca para el Refugi Roma y un itinerario sensorial. Nosotros tomamos el camino a la izquierda. Cruzamos la carretera y entramos en la finca Pública de Menut II donde se encuentra un centro de prevención de incendios, un horno de cal muy bien conservado y un refugio para los agentes forestales. Dejamos el camino de la finca y tomamos un sendero pedregoso que nos conduce al Área Recreativa de Es Espiraxell. Continuamos junto a un canal hasta una nueva bifurcación que nos marca en un indicador Es Camell, una roca que, producto de la erosión kárstica tiene forma de camello o de tortuga. Dejamos este camino a un lado y tomamos por un lateral del campo de fútbol hasta llegar a un camino que señala el santuario de Lluch.

El santuario es enorme, visitamos el Jardín Botánico, la plaza principal y los porches y la hospedería. Salimos del santuario por un arco y nos encaminamos hacia el refugio de Son Amer. Por el camino encontramos el antiguo molino de Lluch restaurado hace unos años. El camino se dirige a una puerta menorquina y a una vereda empedrada que asciende suavemente hacia el Refugio de Son Amer. Comienza a llover un poco y el suelo se pone un poco resbaladizo. Aproximadamente un km más adelante encontramos el refugio situado a 545 m de altitud. Tiene un mirador sobre el valle de Lluch y parte de la Sierra de Tramontana y podemos ver el Puig d’en Galileo, Massanella, Puig Major, etc. Desde el refugio sólo nos queda bajar hasta el aparcamiento y meternos en el coche antes de que se ponga a llover con más fuerza.

En resumen, la excursión ha sido muy llevadera y podría catalogarse como fácil. La mitad del recorrido transcurre por el GR 221, todos los puntos conflictivos están señalizados y no ofrece ningún problema de orientación. A nosotros nos han salido 10,98 km con la visita al Santuario y todo el recorrido lo hemos dejado grabado en este track.

Puig Gros y Puig Caragolí desde Valldemossa por el Camí de s’Axiduc

Con los horizontes hay que hacer algo más que mirarlos desde lejos; hay que caminar hacia ellos y conquistarlos. 

Cortázar, Julio. Papeles inesperados. Alfaguara, 2009

Nuevamente nos amanece un día bastante nuboso, con mucho aire y con pronóstico de lluvia desde las 14:00 horas en adelante. Estábamos esperando respuesta a una petición de permiso para hacer la ruta por la finca Muntaya de Voltor y no hemos obtenido respuesta hasta hoy. Como están pronosticando lluvias para el resto de semana nos animamos hoy con esta ruta del Camí de s’Archiduc en referencia al Archiduque de Austria Luis Salvador precursor de la Mallorca turística en el siglo XIX. Esta ruta que hemos hecho hoy coincide parcialmente con una ruta denominada Ruta de Catalina Homar (gran amor del archiduque) que comienza en Valldemossa y se adentra por la coma des Cairats, en la finca pública de son Moragues. En la finca, actual propiedad del Govern, fue carpintero el padre de la susodicha, Miquel Homar.

Comenzamos a caminar desde el aparcamiento público de Valldemossa para dirigirnos hacia la Calle Lluis Vives y después la de Toscana par salir de la población siguiendo el torrente d’Avall por un camino entre fincas privadas con olivares a ambos lados del camino. Es un camino amplio en suave subida hasta llegar a la entrada de la finca pública de son Moragues donde podemos ver varios paneles informativos con las rutas que se pueden realizar en la zona. Escogemos el itinerario 1 (Ruta Catalina Homar) y, en este punto nos encontramos con varios hornos de cal, eras de carboneo, casetas de carboneros y los tradicionales rangos de carboner que eran terrenos de varias cuarteladas de superficie arrendados al propietario y en los que los carboneros obtenían la leña. Actualmente es un denso bosque de encinas por los que es todo un lujo caminar. Siguiendo el camino, que se va empinando progresivamente, llegamos a la Font des Polls un área recreativa con fuente mesas y bancos. Un poco más arriba, con el camino en dura subida llegamos al refugio de Son Moragues, donde se encuentra el antiguo pozo o casa de nieve situada a unos 800 metros de altura. A partir de este punto, la ruta se convierte en camino de montaña y se eleva para dar la vuelta por el camí de s’Arxiduc, donde el encinar deja paso a la garriga de montaña. A partir de este punto, la pista se va estrechando para convertirse en camino, que asciende serpenteando para salir de la Coma des Cairats y llegar a un gran hito de piedras que marca el desvío a la derecha hacia el Pla de Mala Garba y el Racó Perdut. El camino sigue siendo muy evidente y no tardamos en llegar a un mirador previo al Puig Gros (916 m) Entramos en una vaguada llamada Pla des Aritges previa a llegar al techo de la jornada el Puig Caragolí con 936 m. En la cima una placa recuerda al Archiduque Luis Salvador.

Desde el Puig Caragolí comenzamos un suave descenso que nos lleva al borde del acantilado con preciosas vistas al puerto de Sóller, a Sa Foradada y la propia casa del Archiduque. Continuamos por el Pas de ses Tres Pedretes (aún a 925 m) y continuamos el descenso hasta el Coll de Son Gallard. Bajamos de los 800 m y entramos de nuevo en un encinar denominado en el mapa de IGN Corral des Bous. Pasamos por una corraleta con una cueva en su interior , poco después por una zona de recientes desprendimientos para llegar finalmente al Mirador de Sa regata de les Once donde podemos ver allá abajo la localidad de Valldemossa. Continuamos por el camino, rodeados de nuevo por elementos etnológicos construidos para almacenar agua, entre ellos un aljibe con su correspondiente fuente. El camino lleva a una puerta menorquina que nos avisa que estamos en una finca privada. Este camino pasa junto a la Caseta de entrada a la Muntaya des Voltor. Este camino baja en marcados zigzags hacia Valldemosa a la Calle Oliveras. Por esta calle llegamos a las inmediaciones de la Cartuja, lugar en el que detenemos la ruta y buscamos un lugar para comer algo.

Aunque comenzamos esta ruta un poco disgustados por la falta de respuesta de los gestores de la finca Muntanya de Voltor, he de decir que he quedado gratamente sorprendido por esta magnífica ruta, con su punto justo de dureza y rusticidad, con espléndidos miradores naturales y muy sorprendente en la variedad de paisajes. Nos han salido algo más de 13 km con un desnivel positivo de 622 m. La ruta está bien señalizada y balizada y la hemos dejado grabada en este track.

Coll de ses Ànimes, Mirador de la Trapa y Pas de sa Barra desde Sant Elm

Que el camino que escojas te lleve siempre a la felicidad.

Cartel motivador a la entrada de una casa al principio de la ruta.

El día ha amanecido bastante nublado y con viento amenazando lluvia, por lo que hemos decidido seguir explorando el sudoeste mallorquín subir a visitar los restos del Monasterio de La Trapa desde Sant Elm. Esta subida a los restos del Monasterio de La Trapa es una de las rutas clásicas de la Isla. Ya la hicimos en 2020, las primera vez que estuvimos aquí y la hemos repetido en esta segunda para reafirmarnos en nuestra primera impresión: la ruta merece la pena por sus valores paisajísticos y sus increíbles vistas sobre la isla Sa Dragonera a Cala en Basset (que visitamos al final) y a la torre del mismo nombre.

La Trapa es una finca de montaña de 81 hectáreas en la Sierra de la Tramuntana en el término municipal de Andratx y Accesible desde la localidad de Sant Elm. En 1810 una comunidad de monjes trapenses que huían de la Revolución francesa se instalaron en la isla a instancias del canónico Pere Roig en esta finca que originariamente tenía el nombre de Valle de Sant Josep de s’Arracó. Estos monjes tenían voto de silencio y eran estrictos vegetarianos. Los monjes permanecieron solamente 10 años en la finca pero en este tiempo transformaron completamente el valle para adaptarlo al cultivo de la viña, trigo, verduras etc mediante la formación de un conjunto de bancales con sus paredes, sistemas de riego, molino, era, etc. La finca fue abandonada a mediados del siglo XX y, para impedir su urbanización, fue adquirida por el Grupo Ornitológico Balear (GOB) mediante una cuestación popular y la ayuda de numerosos colectivos conservacionistas. Actualmente la iniciativa se ha consolidado como una gran herramienta para promover el excursionismo, la investigación científica, la educación ambiental y la conservación de la naturaleza.

Comenzamos la caminata por la Avinguda de La Trapa en Sant Elm. Esta avenida se convierte en un camino forestal de tierra que es llamado Camí de Can Tomeví. A un kilómetro del inicio encontramos unas casas en ruinas (hoy estaban trabajando aparentemente en su demolición) que eran las Casas de Can Tomeví que dan nombre al camino. Continuamos por esa pista hasta llegar a un cruce de caminos. Si tomáramos el de la derecha iríamos a la localidad de s’Arracó y por la izquierda seguimos hasta La Trapa. A partir de este punto comienza una suave subida que va incrementando su dureza a cada revuelta del camino. A medida que subimos vamos teniendo excelentes panorámicas de la Sierra de la Tramuntana y podemos vislumbrar el mar a nuestra espalda. Transcurrido un trecho llegamos a una nueva bifurcación en el que un letrero nos indica la dirección a seguir y otro con la frase con la que iniciamos la entrada. Seguimos caminando hasta un cartel que nos indica que entramos en la reserva biológica de La Trapa y una cadena que impide el paso de vehículos no autorizados. Pasamos la cadena y ya tenemos a la vista nuestro siguiente hito: una modesta casita con un pequeño mirador que pudo ser la vivienda del monje limosnero que se ocupaba de mantener el contacto de la comunidad con el “mundo exterior” A partir de este punto la subida se pone más dura afrontando rampas de extrema dureza. Hay un tramo cementado pero el resto del camino es de tierra y piedra suelta. Finalmente llegamos al Coll de Ses Ánimes y ya tenemos una vista de la finca de La Trapa y una vista parcial de Sa Dragonera. Una agradable bajada nos lleva a la entrada de la finca. La entrada es gratuita pero junto a la barrera de entrada hay una hucha en la que podemos dejar un donativo para ayudar en las labores de reconstrucción y mantenimiento de los bancales. En todo el espacio hay postes de madera muy cuidados en los que se explican la flora, fauna y trabajos que se desarrollaban en la finca. Destaca el Molino (movido por un buey) y la era que actualmente es un excelente mirador sobre Sa Dragonera. En este punto nos tomamos una fruta y un breve descanso antes de iniciar el regreso a Sant Elm.

Deshacemos parte del camino para salir de la finca y encontrar un letrero que nos indica Sant Elm 3,5 km. Es un estrecho sendero de montaña muy pintoresco, muy bien señalizada y balizado pero que entraña cierto riesgo porque el descenso es muy empinado y tiene un tramo de unos 500 metros muy peligroso en caso de lluvia o de estar las piedras mojadas, a pesar de contar con unas cadenas para sujetarse a modo de “línea de vida”. El sendero recibe el nombre de Pass de Sa Barra y tiene unas vistas espectaculares sobre el entorno. Pasado ese tramo más peligroso el resto del descenso se realiza bajo un denso bosque de pinos por una senda en la que hay que ser cuidadoso con las raíces de los árboles que han quedado al descubierto por el paso de miles de excursionistas. El sendero desemboca en un camino forestal en una bifurcación. Si seguimos a la derecha podemos acercarnos a ver la Cala y Torre de En Basset y si seguimos hacia la izquierda volvemos a la Avinguda de La Trapa. Como tenemos tiempo nos acercamos hasta la cala de aguas turquesa y vemos los restos de esta torre de vigilancia. Tras la visita, deshacemos el camino hasta el cruce antes mencionado y regresamos hasta el lugar en el que dejamos el coche.

Finalmente, el día ha estado bastante bueno para la caminata y hemos recorrido casi 10 km sin sacar la ropa de lluvia. Ha sido un paseo muy agradable disfrutando de la naturaleza y del buen trabajo del GOB y los voluntarios que colaboran en esta gran labor. Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado registrado en este track.

Puig de Garrafa y Coll de Garrafa desde Andratx

El ser humano llega mas lejos cuando descubre que la distancia en su caminar no es un regalo de la vida, sino el fruto de sus pies.

Pérez, Anxo La inteligencia del éxito. Alienta Editorial. Barcelona, 2016

En esta ocasión nos dirigimos a la localidad de Andratx para realizar esta ruta, en apariencia sencilla y corta, pero que requiere un considerable esfuerzo para superar unos modestos 446 m de desnivel. En esta ruta coronamos este modesto pico situado junto al pueblo de Andratx con unas espectaculares vistas sobre Andratx y su puerto deportivo y sobre la costa de Calviá ya que se alcanza a ver Paguera y Santa Ponça.

Iniciamos la ruta junto al polideportivo municipal de Andratx donde hay un amplio aparcamiento. Desde aquí retrocedemos hasta la carretera que viene de Palma que recorremos primero por la acera y, más tarde, por una senda ciclable que nos lleva hasta un camino rodeado de almendros por el que llegamos hasta unos depósitos de agua del Ayuntamiento de Andratx. Entre los depósitos arranca un sendero entre matorrales. Al poco de iniciar el sendero encontramos un desfiladero rocoso con algunas oquedades mientras entramos en una vaguada que parece ser el lecho de un barranco. La subida de esta vaguada (Coma de Sa Teia) va alternando tramos de senda con pedregales y poco a poco vamos ganando altura. Al pasar la curva de nivel de los 400 m encontramos a una pareja de Barcelona que desciendo por el camino que traemos. Cambiamos impresiones, nos avisa de que el camino se pierde más adelante y continuamos la subida. Llegamos a una zona de meseta y, tirando de GPS, nos dirigimos hacia la derecha para dirigirnos hacia un roquedal que es un excelente mirador natural. Vemos la Bahía de Palma, Andratx, Mafaluf, Cabrera, etc. Regresamos por el mismo camino, pasamos el punto por el que hemos culminado la ascensión y nos dirigimos a otro pedregal que compone otro excelente mirador sobre la Sierra de Tramuntana. A pesar de lo nublado del día vemos las principales cimas de esa sierra y, a nuestra derecha, el Puig d’en Garrafa que es nuestro próximo objetivo coronado por una vetusta caseta contra incendios. Primero descendemos ligeramente hacia una hondonada desde la que se inicia la subida por un terreno rocoso y sin camino hasta alcanzar la cima de este modesto pico, situado a 462 m de altura, y coronado por un vértice geodésico y la mencionada caseta contra incendios. Aprovechamos para reponer fuerzas a la sombra de la caseta y disfrutar de las bonitas vistas.

Reemprendemos la marcha en la misma dirección por la que hemos llegado por una vereda bastante difuminada y pedregosa hasta alcanzar el Collado d’en Garrafa para dirigirnos a un denso pinar a la izquierda buscando un sendero que nos adentra en el Comellar de Can Pau. Esta vaguada, al principio amplia, se va estrechando poco a poco hasta conformar un estrecho sendero entre grandes rocas que acometemos con mucha precaución por fuerte pendiente y la presencia de bastante roca suelta. Pasamos junto a los restos de una caseta de leñadores y, finalmente, llegamos a un estrecho desfiladero cerrado por una cancela practicable. Cruzamos la cancela y nos sorprenden unas impresionantes paredes de piedra que sujetan el camino. Lo seguimos hasta llegar a una pista de tierra que tomamos hacia la izquierda. La pista desemboca en una cancela cerrada con cadena y candado. Nos planteábamos saltarla cuando un vecino con un coche se acerca y amablemente, nos abre la puerta. Desde este punto sólo nos queda volver por la acera junto a la carretera hasta el punto en el que hemos dejado el coche.

En resumen, nos han salido algo menos de siete kilómetros que hemos sudado tanto en la subida como en la bajada. Sólo nos queda comentar que a lo largo de toda la ruta hemos visto varios carteles avisando que se atraviesan terrenos de un coto de caza, por lo que suponemos que habrá que tener cuidado en la temporada cinegética. Todo nuestro recorrido ha quedado registrado en este track (y en esta ocasión puede ser muy necesario porque hemos caminado en varias ocasiones por un auténtico pedregal sin camino marcado)

Circular Platjas de Magaluf, Torrenova y Naveta de Alemany.

Leía muchos libros, miraba cuadros, iba al cine. En verano veía los partidos de béisbol en la televisión; en invierno iba a la ópera. Más que ninguna otra cosa, sin embargo, le gustaba caminar.

Auster, Paul. Ciudad de cristal. Oberon books, 2017

Para aprovechar la primera tarde de nuestra estancia en Mallorca hacemos esta corta e interesante ruta urbana y cultural en la que visitamos dos de las playas más representativas de la localidad mallorquina de Calviá, nos acercamos a ver la Torre Nova o Torre de Sa Porrassa, una típica torre defensiva construida en el siglo XVI y utilizada hasta el XIX y finalizamos el recorrido visitando el Yacimiento arqueológico de la Naveta Alemany construcción navetiforme del Bronce Medio (1.600-850 a.C.) con una funcionalidad de espacio doméstico y Bien de Interés cultural desde 1966.

Comenzamos la caminata en las proximidades de nuestro hotel y nos dirigimos hacia la zona de Magaluf para dirigirnos hacia Torrenova en la Bahía de Palma donde visitaremos la torre defensiva que da nombre a esta urbanización de carácter eminentemente veraniego. Caminamos por el Paseo Marítimo de la Platja de Son Matiés desde la que tenemos una excelente vista de la Bahía de Palma. Seguidamente caminamos directamente por la Platja de Magaluf para subir hacia la zona de Palmanova y visitar la entrada a la Torre Nova o Torre de Sa Porrassa. Se trata de una torre de carácter defensivo construida a finales de siglo XVI. La torre de Sa Porrassa se encuentra situada a unos 40 m. sobre el nivel del mar en la costa de levante de Calviá, entre las torres de Illetes a levante y la de Portals Vells al sur. La zona donde se ubica la torre constituye uno de los extremos de la urbanización llamada Torrenova. El solar donde se ubica la torre no se ha visto urbanizado ni transformado excepto en cuanto al camino de acceso, desde la calle hasta la torre. La torre no es visitable, por lo que nos conformamos con fotografiarla desde la cancela de entrada.

Continuamos nuestro paseo por el Camí de Sa Porrassa, pasamos junto a la Biblioteca municipal, en cuyo jardín posterior encontramos un nutrido grupo de gallinas con sus pollitos y, por la acera junto a la carretera llegamos hasta el Yacimiento Arqueológico de la naveta de Alemany. Se trata de una naveta de habitación: una estructura de planta alargada, con una especie de  ábside redondeado y con la entrada orientada hacia el sur. No se dispone de una datación precisa pero de los restos materiales encontrados, elementos de industria ósea, lítica , cerámicas de la fase naviforme o un pequeño puñal de bronce, puede ubicarse en la etapa del Bronce Medio (1.600-850 a.C.) Desde este punto hasta el inicio de la ruta ya sólo nos queda algo más de un kilómetro de distancia por una zona ligeramente urbanizada y bajo la sombra de un denso pinar.

En resumen, ha sido un recorrido de poco más de 7,5 km principalmente por una zona urbana o periurbana y dos paseos marítimos junto a la playa. Un bonito recorrido para continuar explorando los paisajes de esta isla. Todo el recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.