Desafío Patanegra. Tercera etapa: Cortelazor-Posada de Cortegana

Caminar es vivir una existencia decapada (el barniz social se ha fundido) aligerada, libre de instrucciones vitales y purgada de lo fútil y de las máscaras.

Gross, Frèdèric. Andar, una filosofía. Taurus, Barcelona

Comenzamos la tercera etapa del Desafío Patanegra en el mismo punto en el que lo dejamos ayer. Nos bajamos del coche en Cortelazor,  junto a los paneles que señalan el  inicio al primer tramo de la jornada. Acometemos un leve  descenso por una pista cimentada que es la  Calle Arroyo Abajo que en unos metros inicia un fuerte ascenso que  por  unas primeras rampas que nos hacen ganar altura rápidamente y tener buenas vistas a las sierras que lo jalonan. Castaños, encinas, pinos y alcornoques pueblan estas lomas que nos darán un respiro aproximadamente al kilómetro de recorrido, cuando la vertiente del monte gire hacia el Barranco del Dundún. El terreno serpentea en el descenso por una pista cómoda hasta tomar a la izquierda  una escarpada senda de tierra cubierta de ocres hojas húmedas en un descenso muy pronunciado para acometer la escarpada pendiente. Aunque hay evidentes rodadas de bicicleta, la vereda es muy estrecha y se va cerrando tras nosotros con una densa  vegetación que luce espectacular ante la abundante  humedad de la zona.

A medida que nos acercamos al fondo del barranco  el trazado  se va haciendo  más difícil  por la abundante vegetación  y conforme nos vamos acercando al final el zigzagueo es cada vez más frecuente y pronunciado.

Al otro lado del barranco se aprecian unos farallones rocosos conocidos como las Barrancas de Vela. Cuando  alcanzamos la base del descenso, que descansa en el cauce del Arroyo de Valdelarco, no muy caudaloso por la falta de lluvias, nos encontramos en un delicado entorno en el que predomina el musgo y los bosques de galería dan cobijo a un frágil ecosistema.

Tras unos momentos de contemplación reanudamos la marcha por un empinado sendero que asciende entre una exuberante vegetación. Como ganamos altura rápidamente  en unas pocas revueltas de la vereda ya vemos a nuestra espalda las cumbres de las Sierras del Cuchillar y de Hinojales y los riscos de las Barrancas de Vela. Poco a poco, la pendiente se va suavizando entre un mar de jaras que dejan entrever el final del ascenso.  La senda que traemos  desde el Arroyo de Valdelarco desemboca en otra un poco más amplia que  nos lleva al lugar de las Casas de Corte Brullo, una zona con restos de viviendas, quizá pertenecientes a una aldea desaparecida. Igualmente  quedan en pie algunos muros de piedra que delimitaban antiguas propiedades. Finalmente, el camino que traemos nos deja ante una cancela que pondrá fin a este primer ascenso  de la etapa.

Nos encontramos a unos 700 metros sobre el nivel del mar y al  ser una sierra de cotas modestas, tenemos  una vista general de las cordilleras colindantes. El día está un poco nublado y los tonos de los montes que nos rodean se ven un poco apagados pero la panorámica antes de atravesar la cancela es sobrecogedora.


A continuación, iniciamos el descenso por una amplia pista de tierra y, aunque la tendencia es de bajada de tanto en tanto aparecen toboganes de subida y, en una de esas revueltas, ya tenemos vistas a la siguiente población a nuestro paso: Valdelarco.  Pinos, encinas y alcornoques dominan este entorno que ahora atravesamos y que es conocido como Valle de la Perrera. Valdelarco se nos muestra intermitentemente a medida que vamos  salvando los recodos del camino. El final de esta bajada se produce cuando cruzamos el  Arroyo del Barranco del Pueblo. Seguiremos el curso de su caudal hacia el oeste, pasamos por algunas fincas en las que sus moradores están atareados con la matanza y un par de perretes nos acompañan hasta la entrada en el  pequeño y sosegado pueblo de Valdelarco.

Una breve parada para pasar por la farmacia y tomar un café y tomamos la salida de la localidad por la Calle Bomba hasta llegar a la carretera HU-8116 que seguiremos a lo largo de un km aproximadamente, en un fuerte  ascenso. Al llegar a la intersección con otra comarcal la dejaremos por un nuevo sendero por pista de tierra.


Unos metros más de ascenso y tocaremos cima culminando el Puerto de las Veguillas. Pinos, alcornoques y algún madroño disperso nos acompañan en esta bajada, rumbo a la siguiente población: Galaroza. Galaroza se emplaza en una cota más baja, la formada por el valle que surca el Río Múrtiga. Pero para llegar a esta depresión, tenemos que salvar la depresión del  Barranco del Valle del Águila a la que nos dirigimos siguiendo el dibujo de los cauces que la nutren. Una vez cruzado el cauce del arroyo, el perfil vuelve a ascender por el lugar conocido como Cumbres de la Dehesa. Por aquí pueden apreciarse parcelas dedicadas al castaño y al cultivo del olivo. Al fondo, en lo alto del Cerro Buenos Aires podemos ver el caserío de Jabugo, población por la que pasamos en la primera Etapa.

En una revuelta del camino, ya cerca del casco urbano de Galaroza nos encontramos una perspectiva increíble: al fondo, sobre el Cerro Buenos Aires la localidad jamonera de Jabubo por la que pasamos en la primera etapa. En un plano intermedio el Cerro de Santa Brígida y su ermita al que hemos subido en varias ocasiones, y, en primer término, el caserío  de Galaroza.

Por la calle Camino de la Sierra entramos en la localidad y no dirigimos hacia su conjunto histórico en el que encontramos en primer lugar la fuente de los Jarritos que recrea una tradición cachonera (el gentilicio de los habitantes de Galaroza es cachonero, a) en segundo lugar, junto a la ermita de Nuestra Señora del Carmen las Fuente del mismo nombre o de los 12 caños y, en tercer lugar la fuente de la Inmaculada Concepción. Salimos de la localidad por la Calle de la Cultura, desde la que tenemos una muy buena vista de la Iglesia Parroquial.

Esta calle nos deja a inicios de la Vía Verde Las Chinas , Galaroza, Navahermosa que conforma una calzada de piedras y cemento que seguimos durante un par de kilómetros. En este trayecto tenemos ocasión de contemplar los tejados de la aldea de Las Chinas y el valle del Río Múrtiga. En un par de kilómetros encontramos una bifurcación a la izquierda que nos indica La Nava y es una estrecha vereda entre pinos de repoblación, algunos madroños y castaños muy maltratados por las sequías de estos años. la vereda toma la cresta de una loma que nos permite otear a la izquierda el Valle  de las Murtiguillas, con algunas residencias imponentes y el Valle del Múrtiga a la derecha. El camino desemboca en una cancela de una finca privada que podemos salvar y comenzamos un paseo de varios km por un sistema adehesado dedicado a la ganadería extensiva. Tras pasar múltiples cancelas (y dejarlas como las encontramos) llegamos a un tramo final en el que unos burritos nos acompañan un trecho. Desde este punto ya podemos otear los tejados de la siguiente localidad: La Nava.

El tramo final del camino que traíamos es conocido como Vereda de la Contienda, una pista cómoda por la que se puede hacer bastante camino. Esta Vereda desemboca en la N-433. La cruzamos y entramos en el paseo fluvial del Río Múrtiga. Junto a una pasarela de bloques de cemento encontramos un cartel de la organización del Desafío Patanegra anunciando el km 69 del recorrido. Entramos en La Nava y nos detenemos a tomar un refrigerio.

Tras la comida, retomamos la ruta pasando por monumento a los hortelanos de La Nava y salimos de la localidad por un camino de tierra que se denomina Camino de la Nava. Pasaremos por la Ermita del Cristo de los Caminantes y continuaremos pasando por fincas ganaderas dedicadas básicamente al cerdo ibérico y a las vacas retintas en busca del Valle del Río Caliente. Tras caminar unos centenares de metros paralelos al cauce del Río y la vía férrea Madrid-Huelva, pasamos por una antigua estación abandonada y bajamos hasta la orilla del Río. Toca vadear el río junto a la desembocadura del Barranco de Carabaña. Aunque el río es amplio, el vadeo es sencillo debido a la falta de lluvias de las últimas semanas. A partir de este punto, nuestro camino discurre paralelo al barranco de Carabaña en suave subida hasta llegar a las inmediaciones de la Posada de Cortegana, donde nos espera nuestro amigo Jara para devolvernos a nuestro alojamiento.

Hasta el momento ha sido la etapa de este desafío que nos ha resultado más novedosa, tanto por los caminos recorridos (muchos de ellos desconocidos por nosotros como el Barranco del Dundún el Camino de la Nava o la Vereda de la Contienda) como por lo salvaje de algunos de los parajes visitados. La Etapa ha sido larga, nos han salido 27,5 km , y,  tanto por la distancia como  por los desniveles salvados , podemos considerarla de dificultad media-alta.

Como es habitual, el recorrido puede verse en este track

Desafío Patanegra. Segunda etapa: Linares de la Sierra- Cortelazor

… no se propone hacer las cosas a paso de tortuga. Tampoco es un intento ludita de hacer que el planeta entero retroceda a alguna utopía preindustrial. Por el contrario, […]la filosofía de la lentitud podría resumirse en una sola palabra:  equilibrio. Actuar con rapidez cuando tiene sentido hacerlo y ser lento cuando la lentitud es lo más conveniente. Tratar de vivir en lo que los músicos llaman el tempo giusto, la velocidad apropiada.

Honorè, Carl Elogio de la lentitud. RBA 2017, Barcelona

Comenzamos la segunda etapa del Desafío Patanegra en el mismo punto en el que lo dejamos ayer. Caminando por  la Calle Real junto a la Iglesia de San Juan Bautista y adosada a ella la Plaza de Toros. Esta última es utilizada en ocasiones para representaciones teatrales y eventos de diversa índole. El resto del año es una plaza multiusos (básicamente para instalar las mesas de los bares aledaños) . El paseo por las calles empedradas de Linares nos invita  a contemplar los mosaicos figurativos de las entradas de muchas viviendas y los espacios de las plazas. Son los llamados “Llanos” o “Alfombras” (ya vimos algunos ayer a nuestra llegada)  que gracias a su peculiaridad han sido declarados Bien de Interés Cultural. Bajamos hacia  otro elemento emblemático de Linares: La Fuente Nueva,Lavaderos y abrevadero . Un manantial subterráneo aporta el  agua de este utilitario conjunto de inicios del siglo XX. Tras la fuente de cuatro caños se emplaza un abrevadero que culmina el dibujo de su canalización en un lavadero circular que hoy día todavía utilizan los habitantes como se hacía antaño.

Salimos de la localidad dirección este por el sendero de Linares de la Sierra – Aracena. Este sendero de unos  5 kilómetros hasta la localidad de Aracena  nos hace sudar desde el primer momento, mientras vamos remontando el barranco del Arroyo Plamencia. Los tres primeros kilómetros son bastante exigentes con duras rampas en la que vamos rebasando algunos cortijos con sus animales que se desperezan a nuestro paso. Alcanzamos un descansillo en el que encontramos una imagen de la Virgen del Rocío y, un poco más adelante la finca La Cuesta nos muestra azulejos con distintos motivos jacobeos y la distancia hasta Santiago de Compostela.

Hacia el km 3,5 alcanzamos el Camino de la Mina para cruzarlo y empezar a acometer un ramal algo incómodo en ciertas franjas, con profundas torrenteras en las que el firme de tierra se salpica con cantos rodados.

Finalmente, enlazamos con el Camino de las Molinillas mucho más suave, rodeados de sistemas adehesados, que no son más que formas de explotar el bosque mediterráneo por medio de especies productivas tales como el alcornoque, encinas y olivos. Un lugar en el que los cerdos ibéricos se  desenvuelven en semilibertad.

Las dehesas irán desapareciendo conforme nos aproximamos a Aracena para ser reemplazadas por casas rurales  y cercados agrícolas, junto a casitas de residentes locales para alcanzar, finalmente,  la periferia de Aracena y las nuevas urbanizaciones que nos obligarán a dar un rodeo para entrar en en casco antiguo junto a los lavaderos y una zona dedicada a las actividades hosteleras.

Las calles y plazas de Aracena son un museo de escultura al aire libre en la que pueden contemplar obras de muy diversos artistas plásticos. Callejeando vamos cruzando la ciudad, pasamos por la plaza del Marqués de Aracena  en la que destaca el Casino Arias Montano, obra del modernista José Espiau. Seguimos subiendo hasta llegar a la Ermita de Santa Lucía para salir de Aracena por un paso elevado sobre la carretera N-433 y tomar el sendero Aracena-Los Marines-Fuenteheridos.

Este sendero discurre entre castañares con árboles de gran porte por un camino amplio y con un perfil bastante suave. Este camino es conocido también como Vereda de Sevilla usada como vía pecuaria que conectaba la comarca con la capital andaluza. Alcanzamos el Barranco de la Fuente del Castaño entre fincas dedicadas a la ganadería ovina alternando con parcelas de cultivo. El camino ahora aparece flanqueado por robles y alcornoques. Llegamos a una bifurcación en la que encontramos la primera señal de los senderos de Los Marines. Entre encinas, huertos y castaños llegamos a la carretera comarcal HU-8122 que cruzamos para seguir en direccion a Los Marines. Una nueva bifurcación nos hace remontar el Arroyo Guijarra con una densa vegetación de ribera. Vadearemos el arroyo en un par de ocasiones sin dificultades. Alcanzamos una pequeña represa y tomaremos una pista cementada que nos acercará a la localidad de Los Marines.

Cruzamos la localidad pasando por la Plaza Carlos III junto a la iglesia parroquial y abandonamos la localidad por la calle Barrio Alto para continuar hacia Fuenteheridos. El camino sigue entre dehesas con potentes ejemplares de alcornoque y pasamos por un roquero singular denominado Los Berrocales, casi completamente cubierto de musgo. Continuamos el camino, ahora en un descenso pronunciado hacia el Arroyo Buenvino y continuamos por una pista amplia para cruzar la carretera N-433 y subir hasta la localidad de Fuenteheridos y llegar directamente a la plaza de El Coso. Pasamos la fuente de los 12 caños, nacimiento del Río Múrtiga y nos detenemos para comer algo antes de continuar nuestro camino.

A la salida de Fuenteheridos caminamos unos metros por la carretera HU-8121 deseando algo dulce cuando un cartel tartas por encargo llama nuestra atención. Es un establecimiento que se llama Veg&Veg Fuenteheridos regentado por Josemari y Fati. Un auténtico lujo que recomendamos encarecidamente. Lamentamos haber comido ya, porque toda la carta tiene una pinta extraordinaria (Visitad su instagram), y nos deleitamos con tres tartas increíbles. Pasamos un buen rato comentando algunas vivencias paralelas y, con cierta pereza, retomamos nuestro camino por una calzada empedrada que nos lleva nuevamente a cruzar la N-433 para incorporarnos al camino de Cortelazor, final de nuestra de etapa de hoy.

El camino de Cortelazor discurre entre grandes fincas dedicadas al turismo rural. Pasamos algunos castañares, seguimos hasta las Vegas del Arroyo de Valdelarco para afrontar la última subida del día: el Monte el Palancar, o la Benévola, como lo llaman nuestros amigos del D. Patanegra. Una pendiente bastante exigente que nos hace tomar altura y que nos permite tener unas bonitas vistas panorámicas de los montes y valles que hemos ido atravesando. Alcanzada la cima, el descenso nos lleva hacia Cortelazor, cuyos tejados se ven en la distancia. A la entrada del pueblo nos recoge nuestro amigo Jara para devolvernos a nuestro alojamiento.

En resumen, ha sido una etapa bastante amable, muy distinta a la anterior, que ha transcurrido entre localidades ya conocidas y por algunos caminos ya transitados que nos ha dado una nueva perspectiva de este maravilloso P.N. De Aracena y Picos de Aroche. Por la distancia, 25,82 km, la consideramos como de nivel moderado pero sin excesiva dificultad.

Todo el recorrido de hoy se puede seguir con este track.

Desafío Patanegra. Primera etapa: Santa Ana la Real-Linares de la Sierra. Segundo intento.

Denme el limpio cielo azul sobre la cabeza, el verde paso bajo los pies, un camino sinuoso ante mi y tres horas de marcha hasta la cena…y entonces ¡A pensar!

Hazlitt, William. Caminar. Nórdica libros, 2018

Volvemos a la casilla de salida y comenzamos de nuevo la primera etapa del Desafío Patanegra desde el km 0 situado en la plaza de España junto a la iglesia de Santa Ana, nos dirigimos haca la fuente-lavadero -abrevadero (actualmente seca desde el mes de junio para comenzar la ruta del bosque de las letras en dirección hacia los chorros de Joyarancon. Es una sencilla ruta familiar por un bosque de rivera en la que los alumnos del CP Santa Ana van dejando algunos dibujos, libros, poemas, etc.

Usamos un paso bajo la carretera HU-8104 para enlazar con la ruta de los hornos de cal en direccion  a  Aguafría que discurre por el barranco del Negrito. Es un precioso paseo entre alcornoques, castaños centenarios y encinas. Al llegar a una bifurcación que desciende hacia Aguafria tomamos un camino a la derecha en ligera subida, pasamos por la casa de los Prazuelos, en ruinas,  y comenzamos una fuerte subida por la Sierra de los Palos Altos entre pinares de repoblación y fuertes repechos. Alcanzamos un collado en el que se suaviza la pendiente y nos dirigimos hacia Jabugo. En este punto la niebla hace acto de presencia y hay que volver a ponerse algo de ropa de abrigo. La humedad es tal, que al pasar bajo los árboles parece que llueva.

Alcanzamos Jabugo hacia las 11 y media de la mañana y tomamos un desayuno tardío. Cruzamos Jabugo y lo abandonamos por la carretera junto al polideportivo por un carril en dirección a la fuente Del Moral. Tras una suave bajada giramos por el camino hacia Castaño del Robledo, el pueblo más alto de la provincia de Huelva. Tras una fuerte subida por la vereda de Cortegana a Castaño llegamos a Castaño por la zona de la fuente del Calvario. Pasamos por la Iglesia Nueva (inacabada) por la iglesia De Santiago, por la Plaza del ayuntamiento y seguimos subiendo hasta dejar el pueblo por el camino de Castaño a Fuenteheridos en fuerte subida.

Alcanzamos un mirador sobre Alajar y la Sierra de Alajar y comenzamos un fuerte descenso hacia la Peña de Arias Montano lugar al que se retiró este humanista que vivió durante el reinado de Felipe II. Actualmente es un lugar muy turístico y visitado por los onubenses y amantes del PN de Aracena y Picos de Aroche. Continuamos el descenso hasta la localidad de Alajar, donde hacemos una parada para tomar algo y reponer fuerzas.  Hacemos una breve visita turística y continuamos a por la ultima parte de nuestro recorrido de hoy: un bonito camino que une Alájar y Linares de la Sierra.

Es un bonito y cuidado camino que discurre junto al barranco de Hoyo. Tras una suave subida, cruzamos la carretera de Linares y comenzamos un pronunciado descenso que nos deja junto a la Iglesia y la peculiar plaza de toros de Linares de la Sierra.

Es una travesía muy bonita, que discurre por hermosos bosques, caminos públicos y senderos de uso público. Al final nos han salido unos 28 km, por lo que diría que es de una dificultad moderada tirando para alta. Todo el camino se puede seguir en este track.

Para más información sobre este desafío buscar en la web de la organización clicando en este enlace.

Desafío PATANEGRA. Segundo intento.

En el momento en que mis piernas empiezan a moverse, mi pensamiento empieza a fluir

Thoreau, H. D. El arte de caminar. Ed Nuevos Emprendimientos, 2020

Tras el abandono del pasado mes de octubre por una infección bacteriana, volvemos a la casilla de salida y mañana comenzaremos, de nuevo, la primera de las cuatro etapas del Desafío Patanegra.

El Desafío Patanegra es una propuesta de travesía por el Parque Natural de las Sierra de Aracena y Picos de Aroche . Se trata de un recorrido circular por senderos, caminos, pistas y entremuros con una distancia de 105 kilómetros y 4000 metros de desnivel positivo, con salida y llegada en Santa Ana la Real.

El recorrido, diseñado por Juan Antonio Jara, pasa por 14 municipios de la Sierra de Huelva: Alájar, Almonaster la Real, Aracena, Castaño del Robledo, Cortegana, Cortelazor la Real, Fuenteheridos, Galaroza, Jabugo, Linares de la Sierra, Los Marines, La Nava, Santa Ana la Real y Valdelarco. Así mismo, pasa por otras aldeas y lugares emblemáticos y muy conocidos de la Sierra como son: la Peña de Arias Montano, La Posada de Cortegana, las aldeas del Acebuche o La Fuente del oro, la Venta del Cruce, el Cerro de San Cristóbal, la Mezquita de Almonaster o el Castillo de Cortegana.

Nosotros vamos a realizar el recorrido en cuatro etapas consecutivas que serán las siguientes:

  • 1ª Etapa: Santa Ana la Real-Linares de la Sierra 27,70 km
  • 2ª Etapa: Linares de la Sierra – Cortelazor 25,00 km
  • 3ª Etapa: Cortelazor-Posada de Cortegana 24,00 km
  • 4ª Etapa: Posada de Cortegana-Santa Ana la Real 27,00 km

Realizaremos ascensiones emblemáticas de la Sierra como el castillo de Cortegana o la Mezquita de Almonaster y también subiremos el San Cristóbal (segundo pico más alto de la comarca con 896 metros), techo del Desafío Patanegra, aunque en todo el recorrido tendremos subidas y bajadas notables como la subida de Jabugo al Castaño Robledo o la de Linares a Aracena. 

Para más información sobre este recorrido, que se puede hacer en varias modalidades, se puede visitar la página web de la organización.

Esta tarde hemos llegado a Santa Ana la Real, concretamente a la aldea de La Presa, lugar en el que está la casita que va ser nuestra base de operaciones y, con las llaves y las instrucciones domésticas Jara nos ha hecho entrega de la bolsa del corredor con algunos detallitos de parte de la organización y algunas instrucciones concretas para el desarrollo sin incidentes de las próximas etapas.

Un poco más tarde, nos hemos acercado al casco histórico de Santa Ana, hemos visitado la Iglesia de Santa Ana , la emblemática fuente de los cuatro caños y el km 0 del desafío.Mañana temprano comenzaremos el segundo intento de la primera etapa de 27 km entre Santa Ana y Linares de la Sierra. Ya iremos contando. A la vuelta hemos comenzado a relacionarnos con la fauna local.

P.N. Sierra de Grazalema: Ida y vuelta por el Sendero del Pinsapar en la Sierra del Pinar

Dejad los grandes caminos, tomad los senderos

Pitágoras

Para la realización de esta actividad se requiere autorización administrativa obligatoria que se puede obtener en el Centro de Visitantes de El Bosque o a través de la página web del «Tramitador de autorizaciones en senderos sometidos a cupos». Del 1 de junio al 15 de octubre no se concede permiso a particulares por el riesgo de incendios.

El Itinerario discurre por el Área de Reserva del Parque Natural Sierra de Grazalema, por lo que su realización podría estar limitada normativamente por motivos de conservación del entorno.

El sendero del Pinsapar es una de las rutas más emblemáticas del P.N. Sierra de Grazalema y es una ruta lineal que transcurre entre los términos municipales de Grazalema y Benamahoma con una distancia de unos 12 km. En nuestro caso vamos a hacer un recorrido de ida y vuelta partiendo desde el Aparcamiento de Las Canteras (Grazalema) y llegaremos hasta el paraje conocido como los Llanos del Viento, una zona de bosque mediterráneo húmedo (quejigos y encinas) en la que los pinsapos aparecen ya muy dispersos y en la que hay un área recreativa. Desde este punto retomaremos el camino inverso que nos dejará en el aparcamiento de Las Canteras.

Comenzamos nuestra ruta en el aparcamiento de Las Canteras y, provistos de nuestra autorización correspondiente, nos dirigimos hacia la cancela de entrada al Sendero del Pinsapar que nos lleva a un pinar de repoblación con sotobosque de carrascas, encinas jóvenes y matorral mediterráneo. El sendero serpentea en subida hacia el Puerto de las Cumbres a lo largo de 1,5 km en los que superaremos unos 220 metros de desnivel. Llegados al Puerto nos desviamos hacia la derecha y aprovechando que el día está muy claro disfrutamos de las hermosas vistas. Al frente, el Reloj y el Simancón en la Sierra del Endrinal. Abajo, Grazalema y el embalse del Fresnillo. A nuestra derecha tenemos el sendero que vamos a seguir, con el San Cristóbal en primer término, el pinsapar en las laderas del Torreón y al fondo vemos Algodonales y Zahara de la Sierra.

Desde el Puerto de las Cumbres el sendero continúa subiendo un poco para salvar un barranco y ya nos vamos encontrando algunos pinsapos dispersos, algunas pedreras hasta alcanzar una peña con buenas vistas sobre los llanos de Rabel, el Cerro de los Ballesteros y el imponente San Cristóbal. Continuamos por el sendero hasta encontrar un desvío señalizado por el que llegaremos a uno de los muchos pozos de nieve que se construyeron en la Sierra de Grazalema para almacenar la nieve caída en invierno y recuperarla en verano para conservar los alimentos y refrescar las bebidas. Actualmente está cubierto de maleza pero su diámetro nos sirve para hacernos una idea de su magnitud. Un panel informativo nos cuenta su funcionamiento y data su construcción entre los siglos XVII y XVIII.

Seguimos el sendero para entrar de lleno en el bellísimo pinsapar. Pasaremos algunos tramos con tajos a la derecha sin excesivo peligro y en un momento estaremos bajo un denso bosque de pinsapos que se prolonga durante un par de kilómetros. Durante la caminata, ya en franco descenso, cruzaremos por varias torrenteras y pedreras donde podremos observar la fuerza y la erosión que provoca el agua entre desprendimiento de rocas y árboles caídos de forma caótica. Algo más adelante encontraremos un panel informativo sobre el carboneo y otras formas de subsistencia tradicional y entraremos en una zona que muestra la evolución del pinsapar hacia la madurez y un panel informativo nos explica que la madera en descomposición permite la regeneración del bosque.

La vereda se hace más amplia y los pinsapos comienzan a clarear dando paso a quejigos y encinas de troncos retorcidos y cubiertos del musgo. Sorprende el llamado Quejigo del Gnomo con su tronco agujereado y bulboso. Finalmente, llegamos a los Llanos del Viento en los que, bajo dos encinas, hay un par de bancos con hermosas vistas sobre las caídas de la Sierra del Pinar en las que se intuye el Torreón, pico más alto de la provincia de Cádiz. Tras un breve refrigerio, emprendemos el camino de vuelta por el mismo sendero que nos ha traído hasta este punto.

En resumen, han salido unos 13,5 km de una dificultad media alta, en un paisaje de gran belleza en un día perfecto para la práctica del senderismo y en la que hemos podido disfrutar a lo grande de estos bosques autóctonos tan gratos para el disfrute de un paseo tomando un Shinrin Yoku (Baño de bosque).

Aunque el sendero está perfectamente señalizado y está estrictamente prohibido salirse del mismo, todo nuestro recorrido ha quedado grabado en este track. Para finalizar algunas recomendaciones: la cobertura de móvil es bastante deficiente y en ocasiones nula. Algunos pasos por las laderas están muy cerca de los tajos, por lo que toda precaución es poca. Si se decide continuar el sendero hasta Benamahoma, en el entorno de la fuente de los Jarritos hemos visto algunos anuncios de taxis.

P.N. Sierra de Aracena y Picos de Aroche: Ruta circular por Linares de la Sierra, Los Madroñeros y Vereda de los Cerreños

De vez en cuando vale la pena salirse del camino, sumergirse en un bosque. Encontrarás cosas que nunca habías visto.

Graham Bell, Alexander

En este festivo que amenaza lluvia nos animamos con esta bonita ruta circular que partiendo  de Linares de la Sierra y por el camino de Alájar nos llevará hasta la aldea de Los Madroñeros. A la salida de esta aldea continuaremos por un camino que cruza el Barranco de la Antezuela y el Barranco de Aguafría para llegar a una carretera con muy poco tráfico que nos llevará hasta la Vía Pecuaría Vereda de los Cerreños.  Esta vía pecuaria discurre paralela a la Ribera de Linares durante un buen trecho. Dejamos la VP para cruzar el arroyo y, tras un fuerte repecho, alcanzar el camino de la Molinilla. Por el Camino de la Molinilla regresaremos a Linares tras cruzar el Barranco del Valle de la Palma por la calle Encina, señalizada como Ruta del Agua, junto a molinos de rodezno reconvertidos en Casas Rurales.

Comenzamos a caminar en la Avenida de Andalucía, junto al Jardín Botánico del Valle Escondido. Nos dirigimos hacia la Iglesia Parroquial para tomar la Calle Calvario en la que comienza el sendero señalizado de Linares a Alájar por el Camino de los Madroñeros.  Tras un pequeño descenso entramos en una zona de callejones entre muros de piedra que delimitan fincas ganaderas en un paisaje de dehesa de encinas y alcornoques salpicado de Madroños. En esta parte, el camino discurre sobre grandes lajas de piedra que con la suave llovizna que cae están un poco resbaladizas pero que se superan sin grandes dificultades.  Alcanzada la cota de los 610 m iniciamos un suave descenso hasta la aldea de Los Madroñeros. La aldea aparenta estar poblada únicamente por rollizos gatos y un perrillo afable y juguetón. Cuando estamos dejando la aldea nos cruzamos con un hombre que vuelve del huerto con un cesto cargado de naranjas, brócoli y un par de lozanas lechugas.

A la salida de esta aldea continuamos por un camino que cruza el Barranco de la Antezuela y el Barranco de Aguafría para llegar a una carretera con muy poco tráfico (km 5,5 de nuestra ruta). A la derecha de la carretera el Barranco de Vallecochero desemboca en la Rivera Chica en una bonita cascada bajo un bosque galería de chopos y vegetación riparia. Seguimos la carretera durante un par de km hasta llegar a un desvío señalizado como Las Vegas. Lo tomamos y a apenas unos 600 m encontramos una cancela practicable con el Cartel de Vereda de los Cerreños. Seguimos esta vía pecuaria que transita paralela a la Ribera de Linares o de Vallesilos durante un par de km hasta un punto en el que tenemos que cruzar el arroyo. Tras el cruce subimos a un camino en suave ascenso hasta alcanzar el Camino de la Molinilla. Por este camino regresamos a Linares tras cruzar el Arroyo Plamencia. Este camino está bordeado por antiguos molinos de rodezno convertidos actualmente en casas rurales. Las cortas de los Galápagos y la del Riandero son un deleite para los sentidos gracias a las recientes lluvias caídas

En resumen, ha sido una ruta sencilla y agradable, en un entorno de gran belleza y que, tras estos días de lluvias, luce en todo su esplendor. Linares de la Sierra bien merece una visita detenida y admirar sus calles empedradas, con los característicos «llanos» o «alfombras» en las entradas de las casas, la fuente nueva y lavaderos, la fuente vieja o de los tres caños entre huertos y frutales, la plaza de toros incrustada en la Iglesia, la propia Iglesia de San Juan Bautista o la Plaza de Juan Ramón Jiménez, situada junto a la Iglesia y con una fuente de estilo mozárabe muy bonita.

Todo el trasiego de esta mañana del día de la Constitución ha quedado grabado en este track.

Aunque nosotros no lo hicimos, en el camino de vuelta nos dimos cuenta de que la Vereda de los Cerreños desemboca directamente en el camino de la Molinilla, por lo que creemos que no es necesario cruzar la Ribera de Linares. Bastaría con seguir la vía pecuaria hasta la última cancela.

Otoño en la Vereda de la Estrella con el GM Grupo Verde Gerena

Detén tu camino de vez en cuando, no intentes batir un tiempo o una marca. La percepción que tienes del paisaje mientras caminas es diferente a la que puedes tener cuando te tomas un respiro y miras con calma a tu alrededor.

Arbizu, Juanjo. Manifiesto slow mountain en Monterapia 2. Ed. Diéresis, 2016

El 11/11 con algunos socios y amigos del GM GVG hacemos esta ruta circular por la Vereda de la Estrella: Vereda de la Estrella, Barranco de Lucia, Barranco y Refugio del Aceral, Refugio de la Cucaracha, Cuesta de los Presidiarios y regreso al punto de partida por la Vereda de la Estrella. Una ruta de unos 22,5 km y un desnivel positivo neto de 840 m.

Dejamos los vehículos al final de la pista pavimentada que llega desde Güéjar Sierra por el antiguo trazado del Tranvía de la Sierra. Hacia las ocho y media de la mañana, amaneciendo un precioso día otoñal, cruzamos el Puente de la Vegueta del Caracol, en la junta de los Ríos Genil y Barranco de San Juan e  iniciamos la Vereda de la Estrella remontando suavemente la ladera derecha del valle del Río Genil. El otoño es una fecha muy adecuada para recorrer este sendero, ya que además del bello color dorado de la vegetación, podremos atisbar las primeras nieves en  las altas cumbres y el rumor del agua está presente durante todo el recorrido. Pasamos junto al cruce del sendero de las Casas de la Hortichuela , bajo las ramas del icónico castaño conocido como «El Abuelo» cruzamos tres o cuatro arroyos que descienden por las laderas frondosas de la umbría y llegamos a un cruce que desciende hacia el río Genil a nuestra izquierda por el que regresaremos a la vuelta.

Un poco más adelante llegamos a una  curva en el  sendero conocida como Mirador del Viso de Las Nortes, donde tenemos una espectacular panorámica de la vertiente norte de los colosos de Sierra Nevada la Alcazaba y el Mulhacén. Seguidamente llegaremos a las ruinas de la Mina de la Probadora, la primera de las minas por las que pasaremos y que fueron el origen de esta vereda arriera para el transporte de minerales. Veremos los restos de otras minas más adelante, la última de las cuales es la Mina de la Estrella, ubicada en un paraje sin igual, con unas hermosas vistas hacia los Tajos del Veleta. Descendemos hacia el  Barranco del Guarnón por un  puente de madera y seguimos subiendo mientras nos cruzamos con algunas vacas que pastan en esta dehesa. Pasaremos por más restos mineros mientras en la ladera de la solana veremos la  chorrera del Barranco del Aceral, por el cual pasaremos al regreso. Llegamos junto al  Puente del Real, en el paraje conocido como Junta de los Ríos, por confluir aquí los cursos fluviales procedentes de cuatro barrancos: Lucía, Valdecasillas, Valdeinfierno y Rincón. Cruzamos el puente de madera del Río Real y ascendemos un duro repecho por la ladera del Puntal de Lucía, donde podemos ver un memorial en homenaje a un joven fallecido en ese lugar.

Al superar el Puntal de Lucía, comenzamos a llanear hasta cruzar el Barranco del Aceral, cuya chorrera habíamos entrevisto desde la vertiente de la umbría en la Vereda de la Estrella. También avistamos el  pequeño Refugio del Aceral, en buen estado pero con la puerta descolgada. Continuamos por las faldas de la Loma del Calvario bajo un bosque de pinos y abetos hasta llegar al Refugio de la Cucaracha antiguo barracón forestal que se encuentra  con literas distribuidas en dos salas. El espléndido paraje donde se sitúa,  rodeado de nogales y cedros, invita a hacer una parada para reponer fuerzas.

Tras el refrigerio retomamos la caminata y pasar por una nueva intersección con los senderos que se dirigen hacia Peña Partida y la Loma del Calvario, comenzamos un fuerte descenso por la Cuesta de los Presidiarios, llamada así por ser el camino que recorrían los presos destinados a trabajar en las lejanas Minas de Vacares. Caminamos bajo un agradable bosquecillo por un  sendero coincidente con el tramo 18 del GR-240 Sulayr. Terminado el descenso cruzamos el río Genil por un puente de madera y subimos un fuerte repecho de unos 900 metros hasta alcanzar de nuevo la zona de la umbría de la Vereda de la Estrella por la que pasamos esta mañana. Desde este punto sólo queda desandar la vereda hasta el Barranco de San Juan.

En resumen, ha sido una ruta muy bonita y variada, con un cierto nivel de exigencia acentuado por la larga distancia caminada. En total empleamos más de nueve horas y en movimiento estuvimos 6 horas y 33 minutos. Todo el recorrido quedó reflejado en este track.

Mi agradecimiento a todos los amigos que nos acompañaron y arroparon, por su actitud positiva, por el buen ambiente creado y por las fotos que han ido dejando en el grupo de la ruta y que me he permitido usar para esta entrada. Nos vemos en los caminos.

Circular Castillo de las Guardas, Embalse y Minas del Castillo de las Guardas.

No vayas tan deprisa en la montaña que tu respiración te impida hablar con tus compañeros o que el esfuerzo te obligue a inclinar tanto tu cuerpo que el campo de visión básicamente se reduzca  a tus botas.

Arbizu, Juanjo. Manifiesto slow mountain en Monterapia 2. Ed Diéresis 2016

Ante las previsiones meteorológicas del fin de semana optamos por esta ruta sencilla, cercana y apta para realizarla en la mañana. Es un  sendero homologado y balizado por la FAM y catalogado como PR-A-396 que discurre principalmente por caminos públicos y algunas fincas privadas que tienen servidumbre de paso. El sendero se encuentra en la localidad sevillana del Castillo de las Guardas, en la Comarca del Corredor de la Plata, camino natural entre Sevilla, Huelva y Badajoz. A lo largo del sendero observaremos el típico paisaje de dehesa, con predominio de la encina, con algún alcornoque y un sotobosque en el que predomina el lentisco, madroños, jaras, romero, tomillo y lavanda o «cantueso». Durante la ruta pasaremos por diversas fincas de ganado ovino, porcino y vacuno por lo que tomaremos la precaución de cerrar las portillas que encontremos a nuestro paso y trataremos de no estresar a los animales.

Comenzamos a caminar desde la Plaza de España del Castillo de las Guardas en dirección a la Fuente-Abrevadero junto a la carretera SE-539 y siguiendo las balizas llegamos al camino del Cerro de las Ánimas. Es una subida bastante llevadera entre muros de piedra y en la que atravesaremos las primeras portillas.  Hacia el segundo km de nuestro recorrido la subida se suaviza y alcanzamos una bifurcación en la que podemos ver por muestra derecha el camino que nos traerá de vuelta. En este paraje, Cañada Alta, ya nos encontramos con una cancela practicable por la que entramos a una finca ganadera, Caña Alta. Siguiendo la vereda iniciamos un suave descenso en el que atravesaremos algunos arroyos con un caudal mínimo, por lo que los sorteamos sin problemas. Hacia el km 4,5 del recorrido llegamos a una intersección con un camino que lleva hacia la aldea de El Pedrosillo. Continuamos siguiendo las balizas que señalan hacia las Minas del Castillo de las Guardas adentrándonos en la Sierra del Pantano.

Tras una suave subida alcanzamos a ver a nuestra derecha el embalse nuevo completamente seco y cruzado por un débil arroyo. Un poco más adelante llegamos a la cola del Embalse del Pantano Viejo que tiene una buena lámina de agua. En poco menos de 1 km encontramos los restos de la antigua estación de ferrocarril de la Mina Admirable. Investigamos por entre los edificios y nos acercamos a un túnel en bastante buen estado a escasos 500 m. Regresamos a los edificios en ruinas para retomar un camino que lleva hasta el poblado Minas del Castillo de las Guardas que está habitado. Antes de llegar al poblado (lo visitaremos en otra ocasión) hay una cancela que da paso a un camino entre las alambradas que separan dos fincas ganaderas. Es el tramo menos vistoso del recorrido con la visión del radar meteorológico que nos muestra en la distancia el lugar en el que encontraremos el camino de vuelta. Pasamos por el cerro de Cañada Alta (520 m) hasta llegar al Cortijo de Chamorro en el que tomaremos el Camino del Cerro de las Ánimas de vuelta a la localidad del Castillo de las Guardas.

En resumen, una sencilla ruta circular con algo de desnivel y algunos tramos de piedras que no entrañan ninguna dificultad técnica. En épocas de calor puede ser poco aconsejable pero el resto del año se puede hacer en cualquier momento. Desde luego, este sábado resultó un paseo muy agradable.

Aunque todo el recorrido está señalizado y balizado y se puede hacer sin problemas de orientación, dejo este track para más seguridad.

Monesterio: Circular por la Sierra de Aguafría, Alto de Aguafría, Castillo y Alto del Castillo

Salgamos de la ciudad. Volvamos a lo natural. Volvamos al lugar del que nunca debimos salir, un lugar auténtico, donde las personas pueden desarrollarse con arreglo a lo que es natural en ellas. Entonces, salimos a lo natural. Lo natural en oposición a lo urbano. Sin reglas – las reglas son para la ciudad – libres por fin. La ciudad normaliza y regula, el Poder ejerce prácticas biopolíticas.

Armin, Ash. Thrift, Nigel. Cities: Reimagining the Urban. Cambridge. Polity Press

Se trata de una bonita ruta circular por el entorno de la Sierra de Aguafría en el término municipal de Monesterio que discurre por caminos rurales asfaltados, caminos forestales, veredas y caminos públicos. La mayor parte de la ruta discurre en un entorno boscoso en el que predominan los castaños, las encinas y plantaciones de pino de repoblación. En sus tramos inicial y final transitamos entre fincas agrícolas, alguna granja y casas rurales. El recorrido que hicimos tiene unos tres kilómetros finales que se pueden hacer muy monótonos al discurrir por un camino rural asfaltado con constantes subidas y bajadas. Para una próxima ocasión trataremos de buscar una alternativa más interesante.

Iniciamos la ruta a la entrada de Monesterio junto a la oficina de Información turística y el Museo del jamón. Comenzamos el ascenso por la Calle de la Huerta hasta finalizar la urbanización. Giramos a la izquierda por un callejón hasta cruzar la carretera EX-103 y tomar un camino rural asfaltado entre huertos, olivares y cercados con animales. El camino, en suave ascenso, es un paseo agradable con algunos hitos como la Piedra del Águila, unos bolos rocosos en medio de la campiña usados por las rapaces para otear el horizonte. Hacia el km 3 de nuestro recorrido encontramos la Cancela de la Finca El Robledillo, de tendremos que cruzar y dejar cerrada. Por este camino recorreremos unos centenares de metros entre castaños hasta llegar a otra cancela con dos bloques pintados de azul para acometer la subida al alto de Aguafría.

En este punto la subida se hace un poco más exigente mientras continuamos bajo un bosque pinos de repoblación salpicados de castaños. Continuamos la subida, pasamos junto a las ruinas de una construcción hasta llegar a una intersección señalizada. Seguimos la indicación Alto de Aguafría. La vereda se transforma en un carril bien señalizado que, en suave pendiente nos lleva al Alto de Aguafría (1.079 m) segunda cima de la provincia de Badajoz y en el que hay una torre de vigilancia contra incendios y el habitual vértice geodésico.

Por un sendero junto al Vértice geodésico continuamos hacia el Alto del Castillo (1.002 m) Una formación de grandes bolas rocosas desde las que, en días claros, debe de haber buenas vistas. Descendemos por un sendero precioso entre musgo y helechos hasta llegar a un camino enlosado a modo de calzada romana que nos conduce directamente a un prado en el que encontramos los restos de una torre de dos plantas con sillares y un mirador sobre los habituales bolos de roca que vemos por la zona.

Regresamos por el camino de losas y comenzamos un descenso prolongado por diversos caminos forestales que se van entrecruzando. Hacia el km 9,5 de nuestro recorrido encontramos un claro en el bosque con un rincón a la memora de Fructuoso Ferreira Villalba y Manuel Ferreira Villalba dos monesterienses que cuidaron y legaron el monte en el que estamos desarrollando la actividad.

Continuamos el descenso hasta llegar a un carril asfaltado, tras pasar una barrera practicable, entre fincas ganaderas y agrícolas que nos llevará en un continuo sube y baja hasta las inmediaciones del Alto de la Cruz, junto a un humilladero y una amplia zona recreativa. A escasos 500 se encuentra la rotonda del Jamón de entrada a Monesterio y un poco más adelante el Punto de Información turística desde donde comenzamos la ruta por la mañana.

A pesar del día, bastante nublado y neblinoso, es una ruta muy bonita, en un paisaje variado entre el sistema adehesado, el bosque de pino de repoblación, y los castañares habituales de esta zona. Han salido 14,5 km pero creemos que con la cantidad de caminos que tenemos por la zona se puede buscar una alternativa a esos tres km de carril finales que resultan bastante monótonos.

Todo el recorrido del día ha quedado grabado en este track.

Montellano: Sierras de San Pablo y Montellano, subida al Castillo de Cote y circular por los Miradores

Camina o pasea por los espacios naturales buscando ese ritmo cómodo que te permita disfrutar de todo y con el que a la vez puedas recorrer largas distancias. Encuentra el placer en el puro vagabundeo, sin pensar tanto en realizar una práctica deportiva.

Arbizu, Juanjo. Manifiesto slow mountain en Monterapia 2. Ed Diéresis 2016

En esta ocasión acometemos esta bonita ruta circular de senderismo por las Sierras de San Pablo y Montellano, con salida desde la localidad sevillana de Montellano y visita a un lugar tan emblemático de la Banda Morisca como el Castillo de Cote, ruta en la que recorreremos hasta seis miradores desde los que contemplar la Campiña, tener buenas vistas de las Sierras de los alrededores entre las destacan por su cercanía las del Tablón y la de Grazalema, el peñón de Zaframagón, amplias vistas sobre algunos de los pueblos blancos de Cádiz y disfrutar de una espectacular mañana aromatizada por los olores dejados por las recientes lluvias que ha dejado los bosques repletos de fragancias.

Comenzamos la ruta siguiendo las señales y balizas del sendero señalizado PR-A 409 en una zona de pinares con área recreativa en la que se suele celebrar la romería de San Isidro.. El sendero discurre bajo un bosque frondoso de pinar de repoblación que se va empinando progresivamente y pasa por lugares angostos con algún árbol caído por las lluvias. Esta primera subida nos deja en el Mirador de La Cancha con bonitas vistas a la Sierra de Lijar, a la campiña de Jerez, la Sierra del Endrinal y el entorno de Arcos de la Frontera.

Continuamos por una pista asfaltada hasta alcanzar una explanada en la que hay una torre de vigilancia con otro bonito mirador. Desde aquí tomamos una senda, entre encinas, jaras y torviscos,  que baja hasta una cantera y el entorno del inicio de la subida al Castillo. Es un tramo acondicionado con fuerte subida en escalinata a lo largo de la que iremos viendo restos de antiguas fortificaciones que finaliza en unas plataformas metálicas que salvan un hipotético foso. El Castillo, de época califal, data del siglo XIII consta de una torre tetrabsidial  de estilo gótico, con bóvedas y ventanas de crucería de carácter netamente defensivo. Su función era controlar la cuenca del río Guadalete junto con las cercanas construcciones de Torre de Lopera y el Castillo de las Aguzaderas. Desde su techado (el tercer mirador) apreciamos El Terril en la Sierra del Tablón, Peñón de Zaframagón y Sierra del Pinar.

Descendemos hasta el área de acogida del Castillo y continuamos por una vereda junto a una valla en constante subida hasta el Mirador y puerto  del Acebuche. Desde este mirador echamos un último vistazo al Castillo de Cote y seguimos una baliza que nos dirige hasta el siguiente mirador: Pancorbo.

El camino es una pista en muy buen estado rodeada de pinos. Pasamos por un área recreativa que suponemos muy demandada en los días de romería y continuamos hasta el vértice geodésico de la Sierra de Montellano (puede contar como mirador) A la derecha del vértice está el mirador de Pancorbo sobre la campiña de Morón.

Iniciamos el camino de regreso y pasamos por una enorme área recreativa denominada Llanos de la Romería al final de la cual vemos una baliza que nos dirige hasta el mirador de la Cruz. Este mirador tiene una parte más moderna con vistas hacia el municipio de Montellano y una parte más antigua en la que podemos ver el pedestal sobre el que se erigía la cruz que daba nombre al mirador. Desde aquí, todo el camino es en descenso por camino forestal en el que las tormentas han causado graves destrozos. Siguiendo el track llegamos al mismo lugar en el que dejamos el coche por la mañana.

Ha sido un precioso día de senderismo, con una temperatura ideal para caminar y en el que hemos podido disfrutar de una ruta no excesivamente exigente llena de encanto y variados paisajes. Todo nuestro recorrido se puede seguir con este track.