Camino de Santiago del Norte. Etapa 40: O Pedrouzo- Santiago de Compostela

Nos encontraremos algún día, caminando.

Barrero, Miguel. Artículo Oficio de caminantes en Zenda.

Esta cuadragésima etapa marca el fin de nuestra aventura por el Camino del Norte con la entrada en Santiago de Compostela. A diferencia de las jornadas previas de naturaleza salvaje, hoy nos adentramos en un territorio marcado por la intensa presión urbanística periférica (las inmediaciones del aeropuerto, nudos de autovías, áreas residenciales y polígonos) que avisa de la cercanía de la gran urbe. Sin embargo, la ausencia de desniveles complejos y la alegría del reencuentro con algunos de los compañeros del Camino del Norte junto con la emoción de saber que el objetivo estaba a unas pocas horas hacen que cada paso sea ligero y memorable.
Partimos temprano de O Pedrouzo caminando por la Avenida de Santiago hasta una bifurcación que, por un frondoso bosque de eucaliptos nos lleva a enlazar con el camino “oficial” poco antes de cruzar el puente sobre el río Amenal. A la altura de la Carballeira de Cimadevilla alcanzamos a Beni y Marcel (con los que nos habíamos cruzado bastante veces en el Camino del Norte) y hacemos con ellos algunos km. El sendero progresa flanqueando las pistas del aeropuerto y al girar a la izquierda por la cabecera del aeropuerto encontramos un gran bloque de piedra que señala el inicio del término municipal De Santiago de Compostela. Los peregrinos más incívicos han ido depositando piedras, objetos u estampitas y el monolito se parece más a un vertedero que a una linde municipal. A media pista del aeropuerto una desviación nos lleva a descubrir la Iglesia de San Paio junto a la que encontramos a la simpática  Lee (cuya maleta cuadrada ha hecho compañía a las nuestras en algunos de los alojamientos) Continuamos la caminata y junto a la histórica Iglesia de Lavacolla, lugar donde los antiguos peregrinos se lavaban por completo en el río Sionlla antes de presentarse ante el Apóstol, nos detenemos para tomar un café y un breve descanso.


Retomamos el camino y tras superar la Mamoá das Lagoas, afrontamos la última rampa destacable de la ruta: una pendiente moderada que nos eleva hasta la Capilla de San Marcos y el emblemático Parque del Monte do Gozo. En este punto Beni y Marcel aceleran el paso para encontrarse con Ángel y Álvaro que ya les esperan en el Monte do Gozo. Es desde este mirador donde, por primera vez, las siluetas de las torres de la Catedral se dibujan en el horizonte, regalando un instante mágico en el que ya se vislumbra el final de esta aventura y nos recuerda las ocasiones anteriores en las que hemos pasado por el lugar.
A partir de ahí, el descenso final hacia la ciudad se convierte en un desfile de hitos jacobeos. Continuamos el camino hacia la Plaza de la Concordia por una pasarela habilitada para los peregrinos y salvar la autovía, cruzamos el Río Sar y junto a éste, en una famosa pulpería, nos reencontramos con Beni y Marcel que ya han contactado con Ángel y Álvaro y se están tomamos un refrigerio. Cruzamos la monumental Porta Itineris Sancti Iacobi, pasamos ante la Iglesia de San Lázaro, la Igrexa da Quinta Angustia y entramos oficialmente al casco antiguo a través de la Font Porta do Camiño. Recorremos las últimas y animadas calles empedradas, atravesamos la Plaza de la Inmaculada y, finalmente, nos adentramos bajo el arco del palacio para irrumpir de lleno en la majestuosidad de la Plaza del Obradoiro. La imponente silueta de la Catedral de Santiago nos da la bienvenida, poniendo el broche de oro a una aventura de 40 etapas. La plaza nos recibe con una acampada por el derecho a una vivienda digna y contra la especulación de los fondos buitre. Un fuerte despliegue policial amedrenta a algunos peregrinos.

Emociona ver a tanta juventud organizada moviéndose por sus derechos constitucionales solidariamente y nos unimos a ese sentir. Ojalá todo ese esfuerzo sirva para conseguir el objetivo deseado. Con este sentir nos alejamos del Obradoiro mientras en nuestra cabeza resuena el estribillo de aquella «famosa» canción de Jaume Sisa:

Oh, benvinguts, passeu passeu, de les tristors en farem fum,
a casa meva és casa vostra si que hi ha cases d’algú.

En resumen: La culminación perfecta a una larga aventura. Una jornada final sumamente emocionante de 20,43 kilómetros con un desnivel asequible de +317 metros y -350 metros , que completamos en un tiempo total de 5 horas y 4 minutos (con 4h 38min en movimiento) para fundirnos en un abrazo inolvidable ante la Catedral de Santiago.

Todos nuestros pasos de esta etapa han quedado registrados en este track.

Desde que salimos de Bayonne en septiembre del 2025 hasta hoy hemos recorrido por este Camino del Norte a Santiago un total de 927,17 km en cuarenta etapas. A lo largo de este camino nos hemos encontrado con numerosas personas con las que hemos compartido vivencias, anécdotas, buenos momentos y alguna incertidumbre. En este último tramo hemos caminado con Lee, la chinita risueña de la que lo ultimo que sabemos es que acababa de obtener su compostela. Llegando a Abadín nos encontramos con Ángel que todos los días nos adelantaba con su magnifica velocidad de crucero. No podemos olvidar a Beni y Marcel con su buen humor con los que compartimos el cobijo de un chaparrón en el chiringuito de Corteporcos mientras degustábamos una discreta tortilla de patatas. Por último, pero no menos importante, el granadino de adopción Álvaro, del que habíamos oido hablar todos los días y al que hemos encontrado personalmente al filo del final del camino. Todos los días José Antonio nos ha soportado pacientemente y deleitado con su amena charla, sus predicciones meteorológicas y sus conflictos con la IA. Sin olvidar a Pili y Ticiana, nuestras anfitrionas en Ribadeo que nos orientaron adecuadamente en cuestiones «gallegas» Para todas ellas y ellos nuestros mejores deseos y la esperanza de un reencuentro como en la cita de hoy.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 39: Arzúa- O Pedrouzo

Ninguna riqueza es capaz de comprar el necesario tiempo libre, la libertad y la independencia que constituyen el capital en esta profesión

Burroughs, John. Idartes at home en el ebook Winter Sunshine en Proyecto Guttenberg, 2003

Esta trigésimo novena etapa se desarrolla ya de lleno en la recta final del Camino, avanzando por el trazado unificado tras la confluencia con el Camino Francés. Es una jornada cómoda, agradable y de escasos desniveles, ideal para reservar fuerzas de cara a la entrada definitiva en Santiago. El recorrido destaca por sus largas pistas forestales que cruzan frondosos bosques y verdes praderías, ofreciendo un entorno natural magnífico a pesar de avanzar siguiendo el eje de la carretera nacional N-547, la cual requiere precaución en los cruces. Es un recorrido que nos resulta bastante familiar ya que lo hicimos durante nuestro Camino Primitivo en el año 2021 y, más recientemente, durante nuestro Camino Francés en el año 2025.

Salimos de Arzúa desde la Plaza del Peregrino y tomamos la Rúa do Carmen para adentrarnos en una pista forestal en suave descenso. Tras pasar junto a la Fuente de los Franceses, alcanzamos el núcleo de As Barrosas, un bello entorno rural donde destacan el Pazo de San Lázaro, un frondoso robledal y el cruce sobre el Río Vello. Afrontamos una pequeña subida y vadeamos el río Brandeso antes de alcanzar la aldea de Preguntoño. Desde aquí, el Camino encadena un rosario de pequeñas aldeas tradicionales como A Peroxa, Tabernavella y A Calzada. Proseguimos la marcha ganando altura entre plantaciones de eucaliptos y pasamos junto al área recreativa del río Lengüello, antesala de la pintoresca aldea de Boavista. Este rincón destaca por sus característicos bares y, sobre todo, por un llamativo hórreo elevado que cruza sobre la propia calle. Entre los locales destaca el Bar Tía Dolores, famoso por su cerveza «Peregrina»; una vez consumida, los caminantes colocan la botella con un mensaje en la valla exterior, creando una composición visual de lo más curiosa. Finalmente, continuamos en dirección a A Salceda y, justo antes de salir a la carretera nacional, decidimos detenernos en uno de los numerosos y animados chiringuitos que jalonan la ruta para disfrutar de un café y un merecido descanso.

Reanudamos la marcha por un andadero que avanza en paralelo a la carretera. Tras cruzar A Salceda, nos encontramos a la salida con el emotivo monumento a Guillermo Watt, un peregrino que, lamentablemente, falleció cuando solo le restaba una jornada para alcanzar Santiago. Continuamos el camino hacia A Brea y seguimos ascendiendo suavemente hasta el alto de O Empalme, un punto clave salpicado de varios establecimientos de restauración. Tras cruzar de nuevo la carretera, pasamos junto a la aldea de Santa Irene, descubriendo su histórica ermita y su bucólica fuente. Desde aquí ponemos rumbo hacia A Rúa, en el municipio de O Pino. (Abro un paréntesis necesario sobre la nomenclatura gallega, que si ya suele ser compleja para los de fuera, aquí alcanza el grado de rompecabezas: resulta que O Pedrouzo es una localidad de la parroquia de Arca, que a su vez pertenece al Concello de O Pino, siendo además O Pedrouzo la capital de dicho municipio. En fin, ¡un auténtico lío de nombres!). Tras dejar atrás las casas de A Rúa, nos incorporamos a una agradable pista forestal que nos devuelve al asfalto, justo en el cruce de entrada a O Pedrouzo. Recorremos algo más de un kilómetro por la calle principal de la localidad y, al llegar al centro, damos por concluida la jornada en la misma puerta de nuestro alojamiento.

En resumen: Una jornada de transición sumamente cómoda y fluida de 20,94 kilómetros que, salvando un desnivel de +322 metros y -445 metros , completamos en un tiempo total de 5 horas y 17 minutos (con 4h 54min en movimiento). La etapa regala un bellísimo caminar bajo la sombra de pistas forestales y robledales, rodeados por la vorágine ruidosa de los numerosos peregrinos del Camino Francés y disfrutar de un ambiente más multicultural que el que encontramos en nuestro caminar casi solitario del Camino del Norte.

Todo el recorrido de esta etapa ha quedado registrado en este track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 38: Sobrado dos Monxes- Arzúa

El hombre echa raíces por sus pies, y en el mejor de los casos no es más que una planta en maceta… hasta que establece comunicación con el suelo mediante el contacto amoroso y magnético de sus suelas con él.

Burroughs, John. The Exhilarations of the Road en el ebook Winter Sunshine en Proyecto Guttenberg, 2003

Esta trigésimo octava etapa marca un hito trascendental: es la última jornada exclusiva del Camino del Norte antes de confluir con la gran corriente del Camino Francés en Arzúa. Se trata de una jornada relativamente corta y sin grandes dificultades orográficas, ideal para caminar a un ritmo constante. A diferencia de los días anteriores, donde predominaban las bucólicas pistas de tierra y los bosques espesos, hoy gana terreno el asfalto y se empieza a percibir un urbanismo más residencial y desordenado conforme nos aproximamos a núcleos urbanos mayores.
Iniciamos la marcha despidiéndonos del espectacular entorno de Sobrado dos Monxes y, tras apenas 1.2 kilómetros, superamos el punto de Pontepedra. El sendero progresa de manera fluida regalándonos varias vistas panorámicas del paisaje rural gallego. En el kilómetro 4.6, alcanzamos la Igrexa de San Lourenzo de Carelle, un rincón perfecto para contemplar la arquitectura religiosa local y hacer la primera parada visual del día.
Continuamos avanzando y cruzamos los pequeños núcleos de Casanova y Madelos Finalmente desembocamos en el siempre tedioso asfalto de la AC-234. Progresamos por ella hasta As Corredoiras, primera población del Concello de Boimorto donde encontramos un bar con bastantes peregrinos. Nos detenemos para tomar un café y un somero tentempié.

En torno al kilómetro 10.7 nos recibe la Iglesia de San Miguel de Boimil. Muy cerca de este punto, el Camino nos sorprende con un pedazo de historia viva: junto a la Casa del Concello un antiguo miliario romano, testigo mudo de las ancestrales calzadas que vertebraron estas tierras hace siglos y un escueto monolito recordando a las víctimas de agosto de 1936. Es otro triste episodio de la feroz represión franquista conocido como los Homiños de Boimorto. El 20 de agosto de 1936 un grupo de falangistas detuvo a doce vecinos de este municipio gallego entre los que se encontraban varios miembros de la corporación municipal democrática. Fueron conducidos en camiones y asesinados extrajudicialmente en la práctica conocida como “paseo” en dos ubicaciones diferentes de la provincia.
Retomamos la carretera hacia Boimorto (larguísimo pueblo de más de un km de largo) y al llegar a la altura del Centro de Salud vemos que son las fiestas locales y junto a una churrería ambulante encontramos un nutrido grupo de peregrinos extranjeros disfrutando de un tardío desayuno. A la altura del Centro de Salud nos desviamos a la izquierda por la carretera que se dirige a Sendelle y Arzúa. Desde ese mismo punto también existe la posibilidad de tomar la conocida como variante de Lavacolla, un bypass que evita el paso por Arzúa y lleva a las inmediaciones del aeropuerto ahorrando una etapa. El tramo final de la etapa nos ofrece la posibilidad de seguir atiborrándonos de asfalto y nos lleva por el lugar de A Gándara antes de llegar a uno de los templos más singulares del día: la Iglesia de Santa María de Sendelle, célebre por albergar unas bonitas pinturas murales en su interior. Tras refrescarnos en la fuente aledaña, los kilómetros de asfalto restantes nos conducen directamente al casco urbano de Arzúa. Aquí, nuestra ruta oficial termina al entrelazarse con la animada vorágine de peregrinos que vienen desde el Camino Francés en la plaza del Peregrino, sin siquiera un mojón o una placa que deje constancia de ello.

En resumen: Una etapa de transición muy cómoda de 24,1 kilómetros que, con un desnivel moderado de +343 metros y -436 metros, completamos en un tiempo total de 6 horas y 5 minutos. Aunque el asfalto cobra mayor protagonismo en esta jornada, el recorrido es rápido y se disfruta enormemente gracias a sus hermosas iglesias rurales, sus singulares vestigios romanos y la emoción inigualable de alcanzar Arzúa, el gran punto de unión con el Camino Francés. Además, la meteorología ha acompañado y ha salido un día claro y fresco ideal para caminar.

Todo el recorrido de esta etapa lo hemos dejado grabado en este track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 37: Miraz- Sobrado dos Monxes

El caminar de que hablo no tiene nada que ver con hacer ejercicio… sino que es, en sí mismo, la empresa y la aventura del día.

Thoureau, H. D. Caminar (Walking). Interzona editora, Madrid, 2018

Esta trigésimo séptima etapa del Camino del Norte une las localidades de Miraz y Sobrado dos Monxes a través de un recorrido de pura esencia rural gallega. El trazado destaca por avanzar entre minúsculas aldeas integradas en el paisaje y por cruzar el límite provincial, despidiéndonos de Lugo para adentrarnos en tierras de A Coruña. Además, se trata de una jornada emblemática, ya que en ella se corona el techo del Camino del Norte a 710 metros de altitud

Sobre las ocho de la mañana salimos de nuestro albergue en el lugar de As Laxes preparados para una mañana lluviosa e iniciamos la marcha afrontando desde el principio un perfil exigente marcado por frecuentes subidas y bajadas. Los primeros kilómetros alternan bosques de pinos con zonas descampadas y, a menudo, caminamos entre chantas (vallas divisorias de origen celta realizada mediante lajas de piedra clavadas en el suelo) Finamente accedemos a una gran zona granítica con un paisaje lunar y solitario de gran belleza. Por caminos y pistas de tierra superamos los núcleos de A Braña y el Alto da Mamoa, regalándonos hermosas panorámicas del entorno natural a medida que ganamos altura. Más adelante, tras vadear el río Carral, alcanzamos el punto kilométrico 10.2, donde se sitúa el Albergue Casa Roxica.
En descenso llegamos hasta el desvío a Corteporcos y lo tomamos para cruzar la aldea. A la salida encontramos en el porche de una casa una cafetería improvisada en la que encontramos algunos de nuestros compañeros de viaje tomando un refrigerio. Nos sentamos bajo unas chapas y tomamos un café y un pincho de tortilla. Mientras estamos allí cae una fuerte tromba de agua que nos hace temer lo peor.

Reanudamos la marcha cuando la lluvia amaina un poco y tomamos un camino que atraviesa el monte da Pallota, dejando O Espiño a mano izquierda, que confluye con la carretera LU-934. La seguimos por la derecha, alcanzando la cota más alta del Camino del Norte (sin señal aparente) y traspasamos el límite de Lugo para entrar en la provincia de A Coruña, donde la carretera pasa a denominarse AC-934. Pasamos por la carretera Monte das Pías, primera localidad coruñesa, lugar de nacimiento del río Mandeo y ligada ya al Concello de Sobrado dos Monxes. Durante los siguientes tres km caminamos por un cómodo andadero paralelo a la carretera en dirección al pueblo de O Mesón. A la altura del Mesón Suso tomamos una calle en subida que nos conduce a las afueras de la localidad.
Seguimos por pista hasta Esgueva y al final de la aldea atajamos por un sendero que lleva a la altura de Muradelo. En este último tramo las señales oficiales escasean y es fácil errar, ya que conviven flechas amarillas antiguas con los mojones de la Xunta y no siempre señalan la misma dirección. En umbría descendemos por un bonito camino que se convierte en sendero un poco más adelante, mientras pasamos por unos curiosos penedos graníticos. Superamos las casas de A Lagoa y A Nogueira para salir al arcén de la AC-934 y la seguimos para cruzar Guitiza y llegar hasta la Laguna de Sobrado, un embalse artificial construido por los monjes a principios del XVI y declarada Espacio Natural Protegido. Tras bordear la laguna nos adentramos en el casco urbano de Sobrado dos Monxes, descubriendo a nuestro paso la icónica Fuente del Peregrino antes de dar por concluida la jornada ante su majestuoso e histórico Monasterio.

Por la tarde visitamos la joya cultural de la jornada: el Monasterio Cisterciense de Santa María de Sobrado. Dejo aquí un resumen del folleto que nos han dado a la entada:

Origen e historia: Fundado originalmente en el siglo X (año 952), comenzó siendo un monasterio familiar que más tarde, en el siglo XII, se incorporó con gran fuerza a la Orden del Císter, convirtiéndose en uno de los centros monásticos más poderosos de la Galicia medieval.

Estilo arquitectónico: Aunque tiene raíces medievales, el conjunto actual destaca por su espectacular arquitectura barroca. Su monumental fachada principal (siglo XVII) impresiona por su altura, la riqueza de sus relieves y sus dos esbeltas torres.

El interior y los claustros: Alberga una majestuosa iglesia de grandes proporciones y tres claustros espléndidos: el Claustro de los Peregrinos (el más sobrio), el Claustro de los Medallones (con relieves barrocos) y el Claustro Grande(reservado para la comunidad de monjes). También conserva estancias medievales únicas, como la monumental Cocina Cisterciense con su enorme chimenea de piedra y la preciosa Capilla de la Magdalena.

Vida monástica y hospitalidad: Tras quedar abandonado por la desamortización en el siglo XIX, fue restaurado en el siglo XX por monjes trapenses. Hoy en día sigue siendo un monasterio activo (habitado por una comunidad monástica) y cuenta con una célebre hospedería y albergue de peregrinos, siendo una parada obligada y un refugio para quienes recorren el Camino del Norte.

En resumen: Una etapa exigente y rompepiernas debido a su perfil quebrado, pero sumamente gratificante por el hito de coronar la máxima altitud de la ruta oficial y por el espectacular entorno rural que conecta Lugo y A Coruña y el que la lluvia ha estado presente casi toda la mañana.

Todo nuestro recorrido de hoy ha quedado reflejado en este track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 36: Baamonde-Miraz

En el trayecto, la experiencia física se transforma en una reflexión.

Rufin, Jean Christophe. El Camino inmortal. Duomo Ediciones. Duomo Ediciones. Madrid, 2014

Nuestra trigesimo sexta etapa del Camino de Santiago del Norte conecta las localidades de Baamonde y Miraz, es un recorrido lineal de 18,28 kilómetros. Presenta una dificultad moderada con un perfil ondulado y frecuente rompepiernas de subidas y bajadas, acumulando 264 metros de desnivel positivo.
El itinerario discurre por pistas de tierra y asfalto a través de un entorno rural y solitario, caracterizado por su actividad ganadera familiar y salpicado de minúsculas aldeas. Hemos optado por realizar la variante complementaria por el bosque, la cual está señalizada con mojones y añade 1,1 km a la ruta original a cambio de evitar el asfalto de la carretera, requiriendo cruzar la vía del tren y el río Parga a la salida de Baamonde

Salimos de nuestro alojamiento a mano derecha en busca de los mojones del camino complementario. Tras cruzar la vía del tren, nos dirigimos hacia el Centro de Interpretación del Muíño do Pan de Baamonde, situado en O Muíño , el histórico molino del que se decía que «trabajaba sin fin». Desde allí atravesamos el área recreativo-cultural de Baamonde hasta llegar al río Parga, el cual cruzamos para adentrarnos en un frondoso paseo fluvial. Caminamos unos 4 kilómetros resguardados por el bosque hasta alcanzar el puente medieval, punto exacto donde confluyen el trazado oficial y la variante complementaria.

Giramos a la derecha y llegamos a la Capilla de San Alberte, un precioso templo del siglo XIV enclavado en medio de una majestuosa carballeira (bosque de robles), flanqueado por un cruceiro y una fuente de estilo renacentista. Justo aquí arranca un sendero en fuerte subida que pasa junto a los muros en ruinas de un antiguo hospital de peregrinos. Proseguimos por este espectacular tramo durante unos dos kilómetros hasta toparnos con una bifurcación señalizada con dos mojones y un mapa informativo. Entre las dos alternativas disponibles, optamos por el itinerario de la izquierda en dirección a Miraz.

Continuando la marcha, alcanzamos el lugar de Raposeira, donde llama la atención un gran penedo (una enorme roca que sobresale del suelo) coronado por un hórreo tradicional. A partir de aquí, enlazamos un rosario de pistas vecinales que nos conducen directamente hasta el cruce de Carballedo (Santa Leocadia). Seguimos de frente un poco más hasta alcanzar un área recreativa equipada con mesas y cómodos bancos de piedra, el lugar perfecto para detenernos, descansar un rato y comer algo de fruta antes de reanudar el viaje.

Proseguimos la caminata en dirección a Seixón de Abaixo, donde pasamos ante un llamativo edificio de fachada azul que alberga la casa-taller de un escultor local. Unos 500 metros más adelante alcanzamos el cruce de Seixón; a la izquierda del camino se encuentra su bonita iglesia románica dedicada a San Paio. Este templo del siglo XII, anexo al cementerio local, destaca por su arquitectura sencilla y sus detalles decorativos vegetales, fieles reflejos de la riqueza del románico rural gallego.
Tras la visita, regresamos al cruce y caminamos un kilómetro más hasta llegar al lugar de A Lagoa. Junto al albergue giramos a la izquierda por una tranquila carretera local con apenas tráfico, cruzamos de nuevo el río Parga y nos desviamos a la derecha por una preciosa corredoira (camino tradicional de carro entre muros) que nos conduce directamente a Miraz, en el municipio de Friol.
Una vez en la aldea, rodeamos los antiguos muros de la Casa de los Saavedra, presidida por su imponente torreón almenado, y pasamos frente a la Iglesia de Santiago. Finalmente, tras caminar unos 500 metros más, llegamos a las casas de As Laxes, donde se encuentra nuestro acogedor alojamiento de hoy.

En resumen: Una jornada de interior preciosa y auténtica que combina a la perfección la frescura de los paseos fluviales y las corredoiras gallegas con un valioso patrimonio histórico, donde destacan los tesoros medievales, los pazos y el mejor románico rural.

Todo el recorrido de esta etapa ha quedado registrado en este track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 35: Villalba- Baamonde

Dende aqui vexe un camiño
que non sei a onde vaè
polo mesmo que non sei,
quixerao poder andar.

De Castro, Rosalía. Follas Novas en el apartado As viúdas dos vivos e as viúdas dos mortos. Xerais ed., 2016

Nuestra trigésimo quinta etapa del Camino de Santiago del Norte conecta las localidades de Vilalba y Baamonde y es un recorrido corto y accesible de 21,58 kilómetros. Presenta un perfil prácticamente llano, acumulando apenas 280 metros de desnivel positivo y se puede completar en un tiempo estimado de unas 5 horas.Es una jornada ideal para el disfrute del peregrino, ya que transcurre principalmente por un agradable entorno rural galego, combinando pistas y caminos de tierra, senderos y las tradicionales corredoiras, reduciendo el asfalto al mínimo.

Tras pasar junto a la Iglesia de Villalba dejamos la población y encontramos el primer mojón que nos marca 120 kilómetros y 999 metros hasta Santiago y nos lleva por pista asfaltada a cruzar el río Madalena cuyo cauce está cubierto de vegetación por puente de madera. A continuación, iniciamos un  repecho y al cabo de 1,5 km  pasamos bajo el puente la autovía A-8 para legar al Puente Rodríguez sobre el río Trimaz. El puente ha mantenido un aspecto de arquitectura popular, en consonancia a la de las viviendas contiguas del barrio del mismo nombre. Al reanudar la marcha, encaramos un repecho para salir de esta cuenca fluvial rebasando con ello las casas dispersas de barrios como O Camiño y A Seara. La pendiente parece suavizarse en el lugar de Gabín, un núcleo de viviendas algo más concentrado pero que igualmente atravesamos con rapidez. Robles y pinos nos acompañan en estas pistas de tierra compacta, hierba y hojarasca, bien señalizadas por los iconos xacobeos, hasta el lugar de As Turbelas, muy próximo al paso de la Autopista A-8 (Se trata de la única etapa del Camino en la que no veremos eucaliptos) Tras cruzar de nuevo la A-8 por un paso elevado llegamos al lugar de A Estrada que mantiene varios hitos monumentales de interés que alcanzaremos una vez cruzada la carretera nacional 634. En la distancia podemos ver los pináculos neogóticos del cementerio junto al que encontramos San Xoan de Alba cuyo aspecto austero actual se debe a una reforma del siglo XVII. Continuamos por el arcén de la nacional unos metros para dejarla por la derecha para continuar por caminos paralelos hasta A torre. Continuamos caminado por la campiña de la comarca de A Terra Chá, dominada aquí por los pastizales.

Pedrouzos será la primera de las aldeas rurales que encontraremos a nuestro paso en este intervalo de recorrido. A destacar, los tejados de pizarra típicos de la arquitectura de la zona.

Retomamos la marcha entre pastizales en dirección a Goiriz, otro lugar que atravesaremos varios cientos de metros después. Aquí llama la atención una antigua fuente rehabilitada. (Fuente de Goiriz). Seguimos descubriendo los pequeños núcleos de casas y las fincas que discurren por la zona antes de cruzar, de nuevo, la N-634. Tras otro cruce, el lugar de As Casas Novas nos introduce en un camino encapotado por la frondosidad de buenos ejemplares de robles y castaños que nos aíslan de cuando en cuando de los enclaves rurales. Alcanzamos de nuevo la nacional a la altura del Café Casa Alejandro donde nos detenemos para un breve descanso y un somero refrigerio.

Tras el receso las señales nos hacen pasar bajo la A-8 para ir a conocer uno de los hitos emblemáticos de esta etapa: Ponte de Saa. Esta larga estructura hecha en piedra es de origen medieval, y cuenta con un gran ojo ligeramente apuntado que deja pasar el cauce del Río Labrada y otros de medio punto como aliviaderos para cuando el caudal presenta crecidas. Afortunadamente, nos mantendremos alejados de la red de carreteras principales durante unos kilómetros y disfrutamos de otros caminos más tranquilos, como éste que discurre por el lugar de As Lamelas. En este etapa nos hemos encontrado junto a los caminos con hileras de chantas, nombre gallego de las lajas de piedra clavadas en el suelo y usadas pies delimitar fincas, un elemento típico de las virutas celtas. Transitamos por un agradable entorno rural condimentado a base de pastizales, huertas, frutales y otros cultivos mientras vamos dejando atrás lugares como As Penas, Contariz o As Casas Novas. Tras el paso por Casamuiño, llegamos a las casas de A Castiñeira otro pequeño núcleo de casas que antecede al hito monumental de la Capela do Carmio. La modesta nave con cubierta a dos aguas contrasta con su espadaña barroca coronada por pináculos. Siguiendo la orientación sur encontramos de nuevo la infraestructura de la Autovía del Noroeste A-6, que salvamos por un paso inferior. Después, la flanquearemos unos cientos de metros hacia el oeste hasta incorporarnos a la familiar N-634, que nos llevará directos a Baamonde, localidad del concejo de Begonte y fin del viaje por hoy.

Tras la comida pasamos junto a la Iglesia de Santiago de Baamonde del siglo IX que conserva elementos de distintas épocas. Junto a la iglesia hay un castaño de 500 años de antigüedad con esculturas de Victor Corral, escultor local, talladas dentro del tronco que lo salvaron de la tala. También hay un calvario en piedra.

En resumen, se trata de una etapa cómoda y reconfortante, perfecta para relajar las piernas y sumergirnos de lleno en el paisaje de la Galicia interior antes de afrontar los kilómetros finales hacia Santiago.

Todo el recorrido de esta jornada lo hemos dejado en este track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 34: Abadín-Villalba

Tenemos tan domesticado el viaje, nos hemos dado tanta maña en banalizar el asombro al incorporarlo a nuestra cotidianeidad, que nos cuesta imaginar con qué espíritu o qué fuerza de voluntad podía alguien abandonar su casa en la Alemania del siglo XV y echar a andar hacia Santiago de Compostela, un lugar que estaba entonces en el último confín del mundo conocido.

Barrero, Miguel. Artículo “Oficio de caminantes” en Zenda.

Sobre el papel afrontamos esta trigésimo cuarta etapa del Camino del Norte como un paseo agradable, de gran interés paisajístico y con escasos desniveles. Avanzaremos por cómodas pistas de tierra o asfalto entre prados verdes y pequeños bosques de arbolado autóctono. El trazado discurre siempre cerca de la carretera nacional N-634, la cual cruzaremos en un par de ocasiones. Nos encontramos en la comarca lucense de A Terra Chá, una zona de relieve ondulado cuya principal actividad económica es la ganadería. Al final de la etapa hizo su aparición la esperada lluvia gallega.

Comenzamos a caminar desde la misma puerta de nuestro alojamiento: el sensacional albergue Xabarín, situado en la misma acera del ayuntamiento y continuamos por la carretera hacia la escuela pública que queda en la manzana siguiente y giramos a la izquierda al pasar junto a un edificio verde que alberga la oficina de Correos y el Juzgado de Paz. Seguimos una pista asfaltada y, tras recorrer un kilómetro, doblamos a la derecha por un sendero herboso que marca el inicio de un tramo bellísimo. Bajamos hasta cruzar el río Anllo por un puente peatonal de madera y volvemos a ascender para girar a la izquierda por otra pista de asfalto, dejando atrás las casas de Ponterroxal. A los 2,5 kilómetros, cruzamos un puente sobre la autovía A-8 y llegamos al lugar de As Paredes (parroquia de Castromaior), donde se encuentra el albergue privado O Xistral, ubicado en una casa de piedra. Proseguimos el descenso por una corredoira encajada entre la vegetación, cruzamos un puente sobre el río Arnela e inmediatamente después un paso inferior bajo la autovía, superando el pequeño núcleo de O Barral. Algo más de un km más adelante, volvemos a cruzar la autovía por otro paso inferior y enseguida alcanzamos la localidad de Martiñán, situada a pie de la N-634. El pueblo cuenta con un par de bares a escasos 150 metros del camino; en este punto, decidimos detenernos en el bar O Barrio para descansar unos minutos y tomar un café y una exquisita tortilla..

Tras la pausa, con mucha precaución, ya que no hay paso de peatones, cruzamos la carretera y seguimos de frente por una pista asfaltada. A los 800 metros, salvamos el río Batán a través de A Ponte Vella, un hermoso puente del siglo XVII que cuenta con un área de descanso anexa equipada con mesas de piedra.Continuamos en la misma dirección por agradables pistas de tierra con algún tramo corto de asfalto. Así volvemos a salir a la N-634 en el núcleo de O Campo do Cristo (parroquia de Goiriz), justo a la altura de su iglesia y de su cementerio, el cual destaca por sus esbeltos pináculos neogóticos realizados con moldes de cemento. Nos incorporamos a la izquierda por el arcén de la nacional y, tras avanzar 150 metros, cruzamos de nuevo con precaución (aquí tampoco hay paso peatonal) para tomar un camino a mano derecha. Por pistas agrícolas cementadas caminamos unos cuatro km hasta que nuestra ruta enlaza con el antiguo trazado de la nacional, hoy sin tráfico, que bordea el polígono industrial. Allí se encuentra el albergue de peregrinos. El albergue cuenta con un diseño interesante, aunque su mayor inconveniente es que está bastante alejado de la localidad. Seguimos avanzando por la avenida —el antiguo trazado de la N-634— hasta llegar a una rotonda. Allí, los mojones nos desvían hacia la derecha para subir por una larguísima pasarela peatonal de color verde que cruza la carretera LU-861, lo que nos obliga a dar un pequeño rodeo en forma de bucle. La ruta continúa por el camiño Camporredondo, por el que se llega al núcleo urbano de Villalba. En ese preciso instante, comienza un fuerte aguacero que nos obliga a sacar los paraguas y a acelerar el paso. Ya en la villa, capital de la comarca chairega, avanzamos muy atentos a las flechas por la avenida principal (rúa Campo de Puente) hasta llegar finalmente a nuestro alojamiento, donde damos por terminada la marcha a las dos en punto de la tarde.

En resumen, una etapa sumamente agradable, de transición plácida y marcada por la belleza serena de los paisajes de A Terra Chá, en la que hemos recorrido una distancia de 21,66 km en un tiempo total de 5 h 51 m y superado un desnivel acumulado de 359 m. Una jornada perfecta para disfrutar del caminar sin grandes exigencias físicas, donde los puentes medievales, los ríos y los caminos entre bosques autóctonos nos han acompañado hasta nuestra entrada en Vilalba.

Todo el recorrido de esta jornada ha quedado registrado en este track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 33: Mondoñedo- Abadín

El ritmo del caminar crea un espacio en el que el pensamiento puede florecer.

Solnit, Rebecca. Wanderlust: Una historia de caminar. Capitán Swing, Madrid 2015

Nuestra trigésimo tercera etapa de este Camino del Norte es una jornada de transición y contrastes en la que nos despedimos de la comarca de A Mariña para ascender a la Terra Chá (Tierra llana), la gran meseta interior de Lugo, superando un desnivel que nos eleva desde los 140 hasta los 560 metros de altitud. Para este cometido, optamos por la ruta tradicional o «camino complementario» a través del valle de Valiñadares y Lousada, una variante con más distancia que la “oficial” pero en la que la subida, aunque larga, resulta mucho más progresiva y tendida.

La caminata comienza en la plaza de la Catedral, desde donde nos dirigimos hacia la emblemática Fonte Vella. A su derecha nace oficialmente este trazado complementario; giramos de inmediato a la izquierda por la rúa Rigueira y afrontamos un repecho que nos saca del casco urbano. Al final de la calle entroncamos con una pequeña carretera local, muy tranquila y sin apenas tráfico, por la que avanzaremos durante los próximos 8,7 kilómetros hasta Lousada. El primer kilómetro por este asfalto es una subida franca que nos regala unas vistas magníficas sobre Mondoñedo. Por fortuna, las rampas se suavizan después y nos permiten ascender con comodidad a media ladera por el hermoso valle de Valiñadares. El primer caserío en salir a nuestro encuentro es San Cayetano y, al cabo de 1,3 kilómetros, cruzamos Maariz; aquí pasamos junto a O Bisonte, una finca particular que suele acoger a los caminantes y ofrece desayunos, donativo mediante. Siempre por el vial asfaltado, dejamos atrás los núcleos de Paadín y O Vilar.El camino nos conduce después ante la Capilla de San Vicente de Trigás, un templo del siglo XVI que conserva a su lado un pequeño cementerio. Continuamos el ascenso progresivo entre paisajes de postal hasta alcanzar Lousada, una pequeña aldea colgada en la cabecera del valle. Aunque este lugar no dispone de tiendas ni bares, los vecinos mantienen un grifo de agua potable en el zaguán de una casa para alivio del peregrino.Nada más salir de Lousada encontramos un cómodo tronco con unas lajas de pizarra en el que descansamos un poco mientras nos tomamos una fruta.

Continuamos girando a la izquierda por una pista de tierra que baja a cruzar el arroyo Carballo. A partir de ahí arranca una subida bastante pronunciada a través del bosque que, mediante algunos zigzags, supera un desnivel de algo más de 100 metros hasta coronar el alto de A Xesta, junto a una hilera de aerogeneradores. En este punto topamos con la autovía A-8, cuya infraestructura domina el paisaje de estos confines. Avanzamos unos 450 metros por un andadero de tierra, giramos a la derecha y cruzamos con precaución la carretera nacional N-634 (atención aquí, ya que no existe paso de peatones). Seguimos de frente y, unos 250 metros más adelante, tomamos una pista hacia la izquierda.A partir de aquí, el terreno se vuelve llano y avanzamos en dirección oeste rodeados de un entorno bucólico: nos adentramos de lleno en la comarca de la Terra Chá. El paisaje se transforma en una sucesión de prados verdes salpicados de pequeños bosques y granjas dispersas. Tras un kilómetro y medio, giramos a la izquierda por una pista asfaltada vecinal que apenas registra tráfico. Pasamos junto a una fuente y, unos 900 metros después, vemos cómo se incorpora por la derecha el trazado del «camino principal» que desciende del monte, justo a las puertas de Gontán. En esta localidad disponemos de un bar-tienda y del albergue de peregrinos de la Xunta, presidido por un cruceiro.Cruzamos el puente sobre el arroyo local y abandonamos Gontán tomando a la derecha una calle adoquinada junto a una fábrica. Este repecho nos devuelve a la N-634; seguimos por su acera e ingresamos de inmediato en la villa de Abadín, punto final de nuestra marcha y donde se ubica el alojamiento. A la entrada del pueblo encontramos la Casa do Concello (Ayuntamiento) donde, en días laborables, se puede sellar la credencial.

En resumen, una preciosa etapa de transición en la que nos hemos despedido definitivamente del paisaje costero para abrazar la Galicia interior. A lo largo de sus 17,87 kilómetros, el Camino nos ha exigido un esfuerzo constante, superando un desnivel acumulado de cerca de 600 metros que nos premia con la entrada a la serena comarca de la Terra Chá. Atrás quedan los valles empedrados y las siluetas monumentales; por delante, el merecido descanso en Abadín.

Todo este recorrido ha quedado registrado en este track.

Por la tarde damos un paseo hasta la parroquia de Santa María de Abadin del siglo XII. Está a 1,5 km del pueblo pero merece la pena la visita.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 32: Vilanova de Lourenzá-Mondoñedo

Para encontrar la belleza no basta con mirar; hay que caminar hacia ella. Solo el que avanza a pie se convierte en parte del paisaje, respirando su mismo aire y latiendo a su mismo ritmo

Burroughs, John. Las exaltaciones del camino (The Exhilarations of the Road ), en Winter Sunshine 1875 en Proyecto Gutenberg

Nuestra trigésimo segunda etapa del Camino del Norte transita entre Vilanova de Lourenzá y Mondoñedo, antigua capital del Reino de Galicia. Una etapa corta con el fin de paladear el viaje sin prisas y rendirnos al encanto de los paisajes lucenses. Es una caminata breve que nos dejará antes del mediodía en la villa mindoniense. Aquí haremos una parada donde la piedra y la historia exigen caminar con mirada lenta, mientras reservamos las fuerzas necesarias antes de acometer en la etapa de mañana el exigente ascenso hacia la meseta interior y las llanuras de la Terra Chá.

Comenzamos a caminar en la plaza del Ayuntamiento de Lourenzá junto al Monasterio de San Salvador y nos dirigimos a la avenida de Mondoñedo, con el ojo atento para girar a la derecha por un callejón a los pocos metros. Desde allí, acometemos una vereda en fuerte subida que deja atrás el cementerio para enlazar, junto a una torreta eléctrica, con un camino de tierra. En este punto, nuestras flechas amarillas se hermanan con el Camiño Natural de San Rosendo, adentrándonos en un entorno rural de bellos paisajes que, tras casi dos kilómetros, nos acerca a las casas de Arroxo sin necesidad de entrar en el núcleo. La ruta continúa bajo los imponentes viaductos de la autovía A-8 y prosigue en paralelo a la N-634 hasta alcanzar el lugar de Ogrobe. Continuamos la marcha girando a la izquierda para superar la capilla de la Virxe de Guadalupe y pasar bajo un pintoresco cabozo, el característico hórreo alargado de la zona. Un camino en descenso nos devuelve a la frescura del bosque, bordeando el muro del cementerio local antes de convertirse en un estrecho sendero que desemboca en San Pedro da Torre. El avance rural nos lleva a cruzar poco después los núcleos de Reguengo y San Paio, este último adornado con varios cabozos de postal y su propia capilla.Desde la capilla de San Paio, iniciamos la bajada hacia la N-634, avanzando con precaución por su margen izquierdo durante unos trescientos metros. Dejamos atrás el asfalto por la derecha para cruzar un histórico puente de piedra sobre el río Valiñadares, la puerta de entrada a la rúa de San Lázaro. En este barrio nos recibe la capilla dedicada al santo patrón de los leprosos, testigo mudo del antiguo lazareto que allí funcionaba. Continuamos de frente por la acera, flanqueados por la elegante arquitectura de varias casonas de indianos, hasta alcanzar una rotonda que nos desvía hacia la rúa San Antonio. Tras dejar atrás la estación de autobuses, nos adentramos definitivamente en el casco urbano de Mondoñedo a través de la rúa do Camiño Norte y la emblemática rúa Pardo de Cela, cuyo empedrado nos conduce directos al corazón del centro histórico. La jornada culmina en la plaza de la Catedral de Mondoñedo. Bajo los tradicionales soportales podemos degustar el pastel de Mondoñedo, una contundente tarta típica de la Villa. Como hemos llegado pronto, visitamos la Catedral y su claustro.

Por la tarde realizamos una visita turística que incluye:

  • Igrexa Nova
  • Pazo Santomé
  • Muralla medieval
  • Seminario de Santa Catalina
  • Casa Museo de Álvaro Cunqueiro
  • Fonte Vella
  • Judería
  • Barrio dos Muiños
  • Fonte dos Pelamios
  • Ponte do Pasatempo
  • Capella de Santiago
  • Capella de San Roque
  • Casa Natal de Andrea López Chao

En resumen, un día muy completo con una etapa corta pero intensa y una tarde cultural y turística en la que hemos reservado fuerzas para la etapa de mañana.

El recorrido de la etapa lo hemos registrado en este track.

El paseo turístico y cultural en este otro track.

Camino de Santiago del Norte. Etapa 31: Ribadeo – Vilanova de Lourenzá

El verdadero caminante no busca llegar rápido, sino habitar el camino. No viaja para acumular kilómetros, sino para acumular momentos de paz que solo el silencio de la naturaleza puede otorgar

Burroughs, John. Las exaltaciones del camino (The Exhilarations of the Road ), en Winter Sunshine 1875 en Proyecto Gutenberg

Esta etapa es la primera por tierras gallegas y supone un punto de inflexión en el Camino del Norte. Atrás queda el rumor constante del Cantábrico; la ruta vira ahora con decisión hacia el suroeste, buscando la estela que conduce a Compostela. Nos adentramos en un paisaje netamente interior: un territorio rural, ganadero y de silencios rotundos, donde la montaña vuelve a reclamar el esfuerzo de nuestras piernas. La naturaleza nos desafía pronto, justo a la salida de A Ponte de Arante, con un severo ascenso que nos obliga a salvar 260 metros de desnivel a lo largo de cinco exigentes kilómetros.

Comenzamos la caminata desde el Albergue do Ponte en Ribadeo siguiendo una señalización un tanto esquiva. Pasamos por la Plaza de España, cruzamos el barrio de San Lázaro y, al dejar atrás el campo de fútbol, quebramos a la izquierda para salvar las vías del tren, antesala de la pequeña aldea de A Eirexa. La carretera local nos guía en subida, dejando el camposanto a nuestra derecha, hasta coronar O Valín. Allí el asfalto cede el testigo a una pista de tierra con rumbo a Pastoriza; el sendero desciende al encuentro del río da Rata, que cruzamos por un puente en el preciso instante en que la carretera vuelve a salirnos al paso. Seguimos la marcha hacia A Casa da Hedra para luego descender pacíficamente hasta Vilela con todos los servicios cerrados. En este punto encontramos una pareja de mexicanos (Dianne, Kevin y su perrete Rooster que acarrea su propio equipaje.

Retomamos la marcha sobre el asfalto, cruzando el Río Pequeño a través de un puente, y acometemos el repecho que conduce a las Casas da Pena. Un desvío a la derecha nos adentra en Celeirós y nos encamina a O Vilar, donde salvamos el cauce de su río homónimo. La carretera desciende hasta rozar un cruce; tomamos entonces la vía de la derecha hacia San Vicente y, desde sus casas, nos descolgamos hasta A Ponte de Arante, un rincón que reposa bajo el arrullo del río Lexoso.

Al dejar atrás el pueblo, la montaña nos aguarda con su primera gran exigencia. La dura rampa pasa junto a la recoleta capilla de Nosa Señora da Ponte y deja a nuestra izquierda la silueta de Vilamariz. El camino, balanceándose entre pistas y sendas, corona casi la cima de los montes de Arante y prosigue su curso por el monte da Aguá. Apenas iniciamos el descenso, nos sale al encuentro Villamartín Pequeño. Rodeamos su cementerio por el sendero indicado y, unos cientos de metros más adelante, tomamos una desviación a la derecha que nos permite vadear el rego de Portobragán. Desde este cauce, el terreno vuelve a empinarse hasta la aldea de Villamartín Grande, custodiada por su capilla de la Virgen del Carmen. Aquí los viajeros encuentran el Punto de Apoyo al Peregrino Tentempié, un rincón providencial que se encuentra cerrado por la cercana maternidad de la dueña. No obstante es el lugar idóneo para reponer fuerzas con las viandas que acarreamos desde Ribadeo.

Tras el modesto refrigerio, proseguimos la caminata por una carretera que se sumerge en la espesura del bosque. Descendemos atravesando Salgueiro hasta alcanzar Gondán, localidad que cuenta con albergue cerrado desde hace unos años. Hilvanando pistas y tramos asfaltados, dejamos atrás las aldeas de Pedrido y O Corveiro; en esta última, encontramos el bar A Curva abierto y aprovechamos para tomar unos cafés y descansar un poco antes de tomar una pista y remontar el monte Calvario. Al iniciar la bajada, el paisaje se abre para mostrarnos, al fin, nuestro destino: Vilanova de Lourenzá, a la que entramos por una pasarela desde la que vemos el Ponte da Pedra, un veterano viaducto de origen medieval.

La jornada ha estado marcada por la quietud y la ausencia de grandes núcleos urbanos, bastantes tramos por asfalto y minúsculas aldeas salpicadas entre prados y cultivos forrajeros. Los caminantes deben ser previsores con el avituallamiento, ya que, actualmente, aunque hay algunos puntos de descanso con fuentes, no hemos encontrado servicios hasta el km 20 de la ruta.

Todo el recorrido de hoy lo hemos dejado grabado en este track.