Camino de los Faros. Novena etapa: Cuño-Lires

Ninguna obra del hombre me parece comparable a lo que puedo encontrar en la naturaleza. No hay carteles, no hay anuncios, sólo esa maravillosa indiferencia hacia nosotros.

Richard Melville Hall (Moby) Documental MobyDoc m 80

En esta penúltima etapa de nuestro camino de los faros hemos transitado entre la aldea de Cuño y Lires. Durante el recorrido hemos subido al Monte Pedrouzo, hemos visitado el cabo Touriñan y su faro, el punto más occidental de la península, hemos pasado por las playas de Moreira y Nemiña para terminar en Lires y su coqueta ría.

A las 8 y 20 de la mañana nuestro taxista de Muxia, Jesús, nos deja a la entrada de la Aldea de Cuño, media docena de casas, otros tantos hórreos y una rulotte permanente con su buzón artesano. El pronóstico meteorológico es bastante bueno, así que nos bajamos hasta el Coido de Cuño, lleno de bolos de todos los tamaños imaginables, nos hacemos la foto de rigor ante el buzón de la rulotte y estrenamos el protector solar. El camino sigue paralelo a la línea de costa hasta llegar a un arroyo cantarín que hay que cruzar como se pueda.

Nada más cruzar el arroyo comienza la subida al Monte Pedrouzo, de 262 m de altura que se sube en dos tramos. El primero por un denso bosque galería paralelo al arroyo que desemboca en una pista forestal junto a un rodal de eucaliptos recién plantados. El segundo tramo de subida, un poco más suave, transcurre entre dos muretes cargados de vegetación que se termina en una meseta con un amontonamiento de rocas de gran tamaño. El descenso hacia la playa Moreira también se hace en dos tramos unidos por un sendero llano, y hay que hacerlos con mucha precaución tanto por el desnivel como por el estado del sendero, los toxos de los lados (no hay donde agarrarse)  y el riesgo de caída.

La playa de Moreira tiene una primera línea de bolos y luego una arena finísima. Tiene acceso por un carril asfaltado y para continuar nuestro camino hacia el faro Touriñan tenemos que cruzar un arroyo por donde podemos. Hay una pequeña cuesta que termina en una pista forestal y luego un tramo de asfalto que pasa por las aldeas de Touriñan y Campos para luego tomar un desvío a la derecha por un estrecho carril agrícola que bordea toda la punta del cabo. El carril deviene en estrecho sendero con los toxos más pinchantes de todo el camino. Este sendero nos acerca a los acantilados de Gaivoteira contra los que se estrella el Atlántico a toda potencia. Continuamos y vemos el faro y la casa de los fareros en pocos metros.

El antiguo faro Touriñan se puso en marcha en 1898 con la óptica retirada del faro Vilan. El actual faro es de 1982 y es una esbelta torre cilíndrica de 11 metros. Nos sentamos en un cómodo banco ante el faro y nos tomamos la fruta seca y fresca mientras van llegando personas en coche para ver la torre. Nos levantamos del cómodo banco y tomamos el camino a la izquierda de faro desde el que podemos ver la Illa do Castelo o Herbosa, punto más occidental de la Península. El camino continúa bordeando el cabo hasta el Coido de Touriñan repleto de bolos de todos los tamaños hasta regresar a la carretera del principio.

Después del tramo de asfalto nos desviamos a la derecha por una pista rural ascendente hasta un mirador que se ha quedado sin vistas por el crecimiento de un pinar que tenía delante. Continuamos por ese camino hasta la aldea de Talon, clásica aldea del rural gallego, y un poco más adelante la playa de Nemiña llena de surfistas.

Al final de la playa de Nemiña un camino de tierra bordea el litoral y al llegar a los arenales de la ría de Lires el camino se adentra en un pinar paralelo a la piscifactoría y al Río Castro, una zona muy húmeda y frondosa. Este camino desemboca en el camino del epílogo del camino de  Santiago a Fisterra.  Llegamos a la aldea de Bausilbeiro, una aldea de un casa y un hórreo, pasamos por un amplio puente de reciente construcción,  continuamos por un camino de piedra y entramos en la aldea de Lires de tan gratos recuerdos.

Gracias a la prolongación que le hicimos a la etapa de ayer, hoy nos ha quedado una etapa muy cómoda, muy variada en la que ha apretado el calor, especialmente en las horas centrales del día, y hemos podido llegar a Lires a la hora de comer. De este modo, mañana nos queda una etapa final no excesivamente larga que esperamos sea un digno colofón a esta travesía.

Éste es el track de esta novena etapa

Camino de los Faros. Octava etapa: Playa de Leis -Cuño

El caminante tiene el desapego del viajero, pero viaja con sencillez y sin exceso, dependiendo solamente de  su propia fuerza corporal, no de comodidades que pueden ser hechas o compradas, sean caballos, barcos o carruajes. Después de todo, caminar es una actividad cuya esencia no ha mejorado desde el alba de los tiempos.

J.J. Rousseau, Discurso sobre el origen  y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres. Cervantes virtual

En esta octava etapa hemos ido desde la playa de Leis hasta la aldea de Cuño, pasando por la playa y río de Lago, las aldeas de Merexo, Os Muiños y Chorente, Muxia y faro de Muxia, playa de Lourido, Monte Cachelmo, punta y Monte Buitra, Acantilados de Cuño para terminar en Cuño. Han sido un total de 25,40 km con dos partes diferenciadas. Una primera hasta Muxia bastante amena y divertida, un paseo de unos 15 km y una segunda bastante exigente desde Muxia hasta Cuño.

A las 8 y cuarto Jesús, nuestro taxista en Muxia, nos dejaba junto al camping de la playa de Leis y comenzábamos nuestro caminar de hoy. El pronóstico meteorológico era bastante favorable para el día  y así ha sido salvo un par de breves chaparrones. Desde la puerta trasera del camping tomamos un carril hacia la playa de Lago. El camino discurre por un pinar y un pequeño acantilado de algo complicado pero fácil de seguir. Pronto tenemos a la vista el pequeño faro que indica la desembocadura del Río Grande. El camino continúa entre las casas y negocios relacionados con la playa hasta llega a un puente que cruza el río Lago que desemboca directamente en la playa. Nos metemos en un sendero estrecho en dirección a la aldea de Merexo.

Merexo es la típica aldea del rural gallego con casitas más o menos cuidadas, bonitos hórreos que,en este caso cuenta con Casa Carmela, un reconocido restaurante – marisquería. Al salir de Merexo nos encontramos con el primer monolito de señalización del Epílogo del Camino de Santiago. En varias ocasiones a lo largo del día nuestro camino y el de Santiago van a ser coincidentes, por lo que hay que andar con mucho ojo a las flechas verdes.

A la salida de Merexo nos dirigimos hacia Os Muiños, otro pueblo del rural gallego que cuenta con un paseo fluvial, Os Muiños de Río Negro, con varios molinos restaurados. Al principio del paseo está la Fuente Tella con agua muy fresca. El paseo transita por pasarelas que desembocan en la Praia de Area Mayor rodeada de una serie de dunas. Al final de la playa un empinado sendero nos deja a las puertas de Chorente.

Chorente es la ultima aldea antes de llegar a Muxia. De camino a la aldea nos encontramos con Silverio Quintans, trabajador jubilado de una serrería, se para un rato con nosotros y charlamos sobre el camino, cómo ha cambiado todo y se conoce la geografía de Galicia con todo detalle. Mientras hablamos con él llegan Marta y Senda. Al cruzar el pueblo bajamos a la playa de Espiñeirido que conecta con la playa da Cruz ya en Muxia. Vamos directamente al faro de Muxia, pequeño y elegante que parece conversar con el de Vilan al otro lado de la ría. En el entorno del faro visitamos a Piedra de Abalar, la de O cadris, el santuario de la virgen de la barca y el monumento homenaje a los voluntarios que ayudaron a limpiar el vertido del Prestige. Nos sentamos en unas comodas piedras y tomamos una fruta,

Salimos de Muxia por el Camino de la memoria y cogemos la carretera de la costa en dirección a la playa de Lourido. Pasamos junto a una escultura multifacética titulada La Mirada. Pasado el campo de fútbol un desvío a la derecha nos baja a la playa de Lourido de arena fina y blanca. La cruzamos y subimos un sendero que nos deja en el carril del nuevo Parador donde hay muchos senderos señalizados. Entre ellos el camino de los faros. Bordeamos la punta de Lourido y comenzamos la ascensión al Monte Cachelmo.

La subida es dura e intensa. Se suben 150 m en menos de un km. En la cima unas vistas magníficas. Tras el esfuerzo buscamos unas piedras cómodas y almorzamos. Entre tanto nos visitan varios animalitos, entre ellos un tímido lagarto. Terminado el almuerzo nos levantamos de nuestras piedras e iniciamos un delicado descenso que nos deja en la pista de la Buitra. Cruzamos un pinar y nos dirigimos a la Punta de la Buitra.

En la Punta avistamos, al otro lado el cabo Touriñan y comenzamos la subida al Monte de la Buitra. En la cima tomamos resuello para afrontar el difícil descenso a los acantilados de Cuño. Con mucho cuidado y siempre en descenso vamos pasando acantilado tras acantilado, a cada cual más vértigo. Finalmente llegamos al Coido de Cuño. A la derecha una playa con grandes cantos. A la izquierda un empinado camino sube a Cuño, final de la etapa de hoy.

Sólo queda llamar a Jesús, pero horror, no hay cobertura de móvil. Subimos a la carretera como Pocholo, buscando unas rayitas. Pasa unos jóvenes en coche y comprenden nuestro problema y nos llevan de vuelta a Muxia. Desde aquí reiteramos nuestro agradecimiento a esa parejita de Merexo.

Este largo día se concentra en este track.

Camino de los Faros. Séptima etapa: Camariñas-Leis de Nemancos

Cuando era joven, solía dedicar mis vacaciones a caminar. Cubría veinticinco millas diarias [unos 40 km], y cuando llegaba la noche no necesitaba nada para evitar el aburrimiento, ya que me bastaba y sobraba con el placer de estar sentado

Bertrand Russell, discurso de aceptación del Premio Nobel en 1950

En la séptima etapa de esta travesía vamos a ir desde la localidad de Camariñas hasta la playa de Leis (exactamente hasta el camping) y vamos a recorrer toda la ría de Camariñas, las localidades de Allo, Ponte do Porto, Cereixo, el estuario y desembocadura del Río Grande y pararemos el GPS en la playa de Leis, junto al camping.

Salimos de Camariñas en dirección a la Playa de Area da Vila, como la marea está baja la cruzamos por la arena y tomamos una senda por un pinar hasta la siguiente playa, la de Lingunde. A continuación entramos en la ensenada de Basa. Aunque el pronóstico era de chubascos dispersos el cielo aparece con más claros que nubes y la temperatura fresca pero muy buena para caminar.

El camino continúa por una zona de pinares que va bordeando este entrante del mar rico en moluscos y marisco en el que vemos trabajando recolectores de moluscos y pescadores. Al llegar al fondo de la ensenada salimos a la carretera para cruzar el pueblo de Xaviña.

En este punto, Marta y su perrita Senda, que estaban desayunando a la salida de Camariñas nos han alcanzado y nos vamos encontrando y distanciando buena parte del camino. A continuación tenemos que salvar el Monte da Insua por pistas de tierra y sendas entre pinares. El camino discurre paralelo a la línea de costa hasta encontrar la desembocadura del Río Grande que remontaremos al llegar a Ariño, pasaremos junto a los restos de una antigua mina de wolframio, hablamos con un pescador que recoge cebo y nos cuenta sus capturas y, por el pinar llegamos al área recreativa de la playa de Ariño. Al final de la playa tomamos un camino a la izquierda por el que volvemos a la carretera salvando el río Lamastredo y cruzamos Tasaraño con un hórreo y una fuente de piedra con un agua muy fresquita. Cruzamos la aldea de Dor y entramos a un bosque para llegar a Allo.

Allo está casi unido a Ponte do Porto. El topónimo hace referencia al  puente medieval que cruza el Río Grande poco antes de su desembocadura. Nada más cruzar el puente está el Casino, la Iglesia de San Pedro y una curiosa fuente de los Leones, como la que hay en la Alhambra. Continuamos junto al cauce del Río Grande y, sin solución de continuidad entramos en Santiago de Cereixo. Tras pasar un taller de embarcaciones tomamos una intersección a la derecha, y a la izquierda veremos un imponente hórreo de 18 pies. Está en una propiedad privada, Vila Purificación, un pazo barroco del siglo XVIII que también tiene palomar. Al final de esta imponente finca tomamos la pasarela de madera y vemos un molino mareas muy bien conservado. Junto al molino nos tomamos la fruta en unos cómodos bancos de madera.

Tras la fruta, subimos las escaleras hasta la Iglesia de Santiago de Cereixo. Es una iglesia románica en la que destaca un hermoso tímpano situado en la puerta sur en el que se representa el traslado del cuerpo del apóstol Santiago a Galicia en una barca con siete discípulos. Junto a la iglesia un hermoso ejemplar de Carballo con una frondosa sombra. Al otro lado las Torres de Cereixo. Dos torres almenadas usadas antiguamente para el cobro de tributos y como vivienda. Al pasar el cementerio tomamos una pista a la derecha para bajar al río.

El camino, amplio al principio, transita bajo pinos y helechos. Posteriormente se transforma en un estrecho sendero bajo un frondoso bosque galería desde el que comenzamos a atisbar un meandro del Río Grande y, al fondo, los arenales de la desembocadura. Cruzamos un riachuelo y llegamos a la playa de Área Grande. La pista transita paralela al río y ya vamos viendo en la otra orilla los lugares por los que pasamos hace unas horas. Hacia la mitad de la playa arranca un sendero hacia el interior por el que caminamos aproximadamente un km hasta salir a una pista asfaltada por la que descendemos a la playa de Leis. Al pasar por el camping paramos el GPS, comemos muy bien y llamamos a nuestro taxista Antonio para volver a Camariñas.

Han sido 21 km de paz y quietud en una jornada espléndida en lo meteorológico, en la que hemos disfrutado del mar y del entorno rural.

La señalización sigue estando muy bien, aunque en algunos puntos está ya muy deteriorada.

Todo este caminar ha quedado grabado en este track.

Camino de los Faros. Sexta etapa: Porto de Santa Mariña – Camariñas

…caminar nos lleva a un lugar donde los pensamientos son más nítidos. Podemos concebirnos como seres capaces de alejarse andando de un problema para llegar a un lugar donde es posible una solución.

Shane O’Mara. Elogio del caminar. Ed Anagrama, Argumentos pg 127

Esta sexta etapa se inicia junto al puerto de Santa Mariña y transita por parajes como la duna de Monte Branco, el cementerio de los ingleses, el faro Vilan, la ermita de la Virgen del Monte y termina en Camariñas, después de pasar por playas y ensenadas con mucho encanto. Sobre el papel no parece una etapa difícil a poco que acompañe la meteorología.

Amanece con el cielo bastante despejado y tras despedirnos de nuestros amigos Juantxo y Rosa llega Antonio, el taxista, que nos dejará en Porto de Santa Mariña a las 8 y 20 de la mañana. Allí encontramos a José María y Jerry que acaban de bajar de su taxi y comenzamos a caminar hacia la duna de Monte Branco. El camino de subida es un estrecho sendero sin mucha maleza ni dificultad. El Monte Branco es una duna de arena de 150 m de altura. El camino no sube a la duna. La ruta discurre por el exterior a una altura de uno 35 m. El camino gira en la punta del Veo y la playa do trece.

Bajamos hacia la playa con cuidado por la arena suelta y cruzamos por la playa dividida en tres calas más pequeñas. Al final de la tercera comienza el sendero hasta el cementerio de los ingleses. Es un homenaje a los tres naufragios acontecidos a finales del XIX: los buques ingleses Irish Hulla con 38 tripulantes, el Serpent con 175 personas y el Trinacria. Como consecuencia de estos accidentes se aceleró la construcción del nuevo faro de Vilan.

Salimos del cementerio y mientras tomamos una barrita comienza a chispear. Es una pista de tierra compactada en la que tenemos una primera vista del faro de Vilan. A la izquierda de la pista vemos una urbanización con tres casas bastante grandes (de las pocas que veremos en la etapa de hoy) A la derecha las playas de Riera, cuatro arenales casi vírgenes separados por acumulaciones de cantos. Bajamos a las playas y nos encontramos con formaciones rocosas muy caprichosas. Finalmente, cruzamos las playas de Balea y Pedrosa para volver a la pista y comenzar la subida del monte Pedrosa. Cruzamos un bosque de pinos y llegamos a un mirador desde el que casi tocamos el faro con las manos.

Arrecia la lluvia y en el alto nos alcanza Marta y su perrita Senda y con ellas llegamos hasta el faro. El faro «nuevo» fue puesto en funcionamiento en 1896 y fue el primer faro eléctrico de España. Es una torre octogonal y junto a él hay un edificio que servía de vivienda a los operarios del faro. Actualmente es oficina de turismo, museo y centro de interpretación de los faros y los naufragios.

Salimos del faro pasando detrás de una enorme piscifactoría dedicada al rodaballo. El camino es un carril cómodo rodeado de brezos en flor, contemplando las distintas ensenadas del mar de Vilan. También podemos ver los restos del faro «vello» monte adentro del otro.

El carril confluye con un camino asfaltado a la altura de un campo de fútbol. Subimos una pequeña cuesta al final de la cual se encuentra la ermita de la virgen del Monte. Enfrente de la fachada tomamos un sendero entre brezos que desemboca en un nuevo carril que pasa por la playa do Lago y la cala de Portocelo. El carril termina en las calles de Camariñas, junto al puerto pesquero. Terminamos la ruta en la puerta de nuestro hotel.

Esta sexta etapa ha sido, hasta ahora, la más sencilla de esta travesía. La señalización bastante completa y los caminos desbrozados. De no haber llovido habría sido un cómodo paseo.

Para completar el día, por la tarde y aprovechando un claro entre chubascos y damos un paseo por Camariñas. Aquí algunos rincones interesantes.

Todo el trasiego de la mañana está en el track habitual.

Camino de los Faros. Quinta etapa: Laxe-Porto de Santa Mariña

Desplazarse por el mundo es una parte esencial de la experiencia del ser humano.

Shane O’Mara, Elogio del Caminar, Anagrama, Col. Argumentos

Nuestra quinta etapa del Camino de los Faros transcurre entre la localidad de Laxe y el puerto pesquero de Porto de Santa Mariña. Sobre el papel es un etapa fácil con dos pequeñas subidas al comienzo de la ruta y a partir de la playa de Soesto tiene un perfil relativamente llano recorriendo la Playa y la laguna de Traba y las localidades de Camelle y Arou.

Ha estado lloviendo parte de la noche pero a las 7 de la mañana no llueve, pero está muy cubierto. En todo caso, nos preparamos para la lluvia y salimos de nuestro hotel a las 7:45 en dirección al puerto de Laxe. Allí coincidimos con José María y Jerry que van a desayunar. El primer hito del día de hoy es la Iglesia de Santa María de la Atalaya. De estilo gótico bastante macizo, desde su pórtico hay una excelente panorámica del puerto. El camino comienza en una suave subida hacia el Monte da Insua. Al acabar el núcleo urbano de Laxe un camino a la derecha nos indica la ruta hacia el faro coincidente, parcialmente, con el sendero señalizado PRG-70. Antes de llegar al faro ya se pueden ver los acantilados de este monte, lugar de trabajo de los percebeiros.

Casi sin darnos cuenta llegamos al faro, un cilindro blanco cubierto de azulejos blancos. Cerca del faro hay una escultura homenaje a los hombres de la mar. Las vistas, a pesar de la niebla y el cielo encapotado, impresionantes: desde el faro de O Roncudo, Porto Corme, Balarės, al otro lado el camino que nos queda por recorrer.

Continuamos el recorrido y pasamos por la Furna da Espuma, con la marea alta el batir de mar hace una espesa espuma, la playa de Os Cristais un lugar en el que se arrojaban botellas y otros recipientes y el mar los devuelve pulidos. El camino bordea el cementerio y se introduce en un Helechal de más de un metro de alto que con la lluvia de la noche nos deja completamente empapados. Asi alcanzamos la ensenada da Baleeira, nos dirigimos por un estrecho sendero hacia la Punta do Castro y nos desviamos a la izquierda para subir al Peñón de Soesto, máxima elevación de la etapa. Desde la cima otra panorámica impresionante: hacia atrás el camino recorrido hoy por el Monte da Insua a la izquierda la playa de Soesto y la punta de Catasol. En la cima nos encontramos con María y Laura que comenzaron el camino de los faros en Malpica y que hoy lo dejaban por compromisos académicos.

Tras un descenso muy resbaladizo llegamos a la playa de Soesto. Cruzamos un riachuelo que desemboca en la misma playa y nos dirigimos a las dunas por una amplia pasarela que lleva hasta la playa y laguna de Traba.

El espacio natural de Traba se compone de un espacio dunar que separa la playa de la laguna. Es el hábitat de numerosas especies voladoras y vegetación adaptada a esas condiciones extremas. Lugar ideal para la observación de aves, cuenta con varios observatorios adaptados.

El camino de la laguna termina en Mormodo. Aqui comienza un camino con un paisaje muy diferente al habitual: grandes formaciones rocosas que la erosión ha modelado con formas muy caprichosas. Todo esté camino desemboca en Sabadelle y, posteriormente en Camelle que se prepara para la noche de San Juan.

Llegamos a Camelle por su playa que atravesamos para llegar al paseo marítimo. Entre diversos monumentos que recuerdan los múltiples naufragios acontecidos en la zona. Junto al espigón del puerto podemos ver la humilde choza en la que vivió Manfred Gnadinger (Man) un artista alemán enamorado de la zona y que realizó numerosas esculturas con los cantos de la zona. Falleció en 2002 y dejó una obra única que está en un estado de abandono total.

Continúa el camino junto a la choza de Man en dirección a Arou. Un camino entre muros de piedra nos conduce al Porto de Lagoa, un pequeño puerto en el que se resguardan algunas barcas. El camino continúa hasta la playa de Arou. A la entrada del pueblo hay un área recreativa en la que tomamos un refrigerio. Pasamos por debajo del pueblo en dirección a una pasarela que continúa por senda hasta una ensenada con grandes cantos rodados en las orillas. Este tramo finaliza en un mirador desde el que sale un camino hacia Playa Lobeiras.

Una playa casi virgen con cuatro barcas y unas casetas de aperos. El camino vuelve a los grandes bloques de piedra con formas caprichosas. El tramo, y nuestra etapa finalizan en Porto de Santa Mariña. El acceso se hace por la playa saltando por encima de grandes cantos rodados. Llegamos al Porto con nuestros amigos Juantxo y Rosa con los que comemos opiparamente en su furgoneta.

Ha sido una etapa relativamente fácil en la que nos ha llovido un poco pero al final se ha quedado un día espléndido. La señalización sigue siendo correcta pero a los caminos les falta un poco de mantenimiento.

Todo el trasiego de esta etapa ha quedado registrado en este track.

Camino de los faros. Cuarta etapa: As Grelas-Laxe

Yo no camino para rejuvenecer ni para evitar envejecer, tampoco para mantenerme en forma o batir récords. Camino igual que sueño, que imagino, que pienso, por una especie de movilidad del ser y de necesidad de ligereza.

Georges Picard, El vagabundo aproximativo.

Nuestra cuarta etapa del Camino de los Faros recorre el trayecto entre las localidades de As Grelas y Laxe. Ha amanecido un poco nublado pero el pronóstico del tiempo para hoy no da lluvia hasta las 3 de la tarde, así que todo presagia un buen día para caminar.

Nuestro taxista nos deja a las 8:15 al inicio del Rego dos Muiños o del Roncadoiro. Es un sendero de unos 3 km que transcurre paralelo a un riachuelo bajo un hermoso bosque galería conformado por abedules, castaños y robles. A lo largo del paseo, todo él ascendente, podemos visitar 24 molinos harineros en diferentes estados de conservación respondiendo a una tipología clásica de una habitación con la rueda dd moler, una acequia o conducción del agua en piedra, una explanada ante la entrada, unas lajas de piedra a ambos lados de las puertas y algunas incisiones de cruces o símbolos religiosos para ahuyentar al demonio y mantener protegido al molinero y su familia y  bienes. Un paseo absolutamente bucólico y muy entretenido. Tan absortos estábamos con los molinos, el murmullo del agua, las multiples cascadas y el canto de los pájaros que nos hemos pasado la intersección a la izquierda que nos lleva al Castro de Borneiro.

Regresamos hasta la interseccion que nos conduce hasta la carretera general por la que caminaremos unos 800 m hasta la entrada del castro. Los castros son asentamientos fortificados que afloraron en el noroeste peninsular desde finales del  Bronce (siglos IX-VIII a.c.) hasta el siglo I d.c. En el caso concreto del Castro de Borneiro se estima que estuvo habitado entre los siglos IV a.C. y I-II d.C. Se da la circunstancia que fue el primer castro gallego datado por Carbono 14. Está en un buen estado de conservación. Las viviendas, de forma circular, son mas grandes de lo habitual, hay edificios identificados como almacenes,  cuadras,  talleres de artesanos e,  incluso, una posible sauna.

Salimos del castro por un camino de tractores, bajo un bosque de eucaliptos y un camino que estaban desbrozando, en dirección a Vilaseco pequeño núcleo  de población  con bonitos hórreos y cuidadas casas. El camino nos lleva al dolmen de Dombate,  con un elegante centro de interpretación en el que hay replica visitable  en  la que se han reproducido con todo detalle las inscripciones y dibujos del original.  Después visitamos el dolmen original protegido de las inclemencias por una hermosa cúpula de madera. Datado entre el 3000 y el 2500 a.C. está compuesto por siete ortostatos verticales y uno que lo cubre formando una cámara poligonal y un corredor de 4 m. Su característica mas importante son los grabados policromado del interior de las losas.

Salimos del dolmen y nos encaminamos a la cima del camino de los faros, el Castelo de Lourido. Para ello nos dirigimos hacia la localidad de la Fuenfria. A la entrada vemos la fuente que le da nombre, junto a un lavadero y los restos de un molino. A la salida vemos la flecha verde que indica la direccion al carril de Castelo. La subida al monte es bastante asequible y bastante corta. Unicamente las dos ultimas rampas son un poco mas exigentes. Desde la cima tenemos una bonita panorámica de la desembocadura del río Anllons, al frente podemos ver el faro de O Roncudo, Porto Corme, la Playa de Balarės, Monte Branco, el sistema dunar, la Isla Tiñosa. A la derecha el faro de Laxe, la villa, el puerto y la playa de Laxe.

La bajada es un poco complicada en su primer tramo hasta que se vuelve al carril de la subida. Esa pista de tierra nos lleva a Arnela y Canduas. Cruzamos la carretera AC 431 hasta llegar a Taboido. Así volvemos a los acantilados por un sendero de tierra muy agradable, Rodeamos la costa de Mundiña donde hay una cruz en memoria de Pedro Insua y llegamos a la Praia de Rebordelo. A la izquierda de la playa está la desembocadura de un regato con piedras de color rojizo. Continuamos a la Praia de San Pedro y los helechos van cerrando el camino.

Desde aquí vamos bordeando la punta do Cavalo con mucho cuidado, primero bajo un bosque de pinos y después entre una jungla de helechos que hacen difícil avanzar. En un recodo de esta punta vemos los restos de dos molinos junto a otro arroyo que desemboca en el mar en una pequeña cascada. Finalmente llegamos a la playa de Laxe y la cruzamos completamente hasta parar la ruta junto al coqueto puerto.

Salimos a las 8:10 y llegamos a las 15:15 con una única parada de avituallamiento. Ha sido una jornada intensa, muy variada y con momentos complicados en su parte final. Al final la lluvia no apareció y todos contentos.

Los caminos siguen estando bien señalizados y hoy nos encontramos con José María y Jerry con los que hemos coincidido en etapas anteriores.

Todos los vericuetos de la jornada están recogidos (despiste incluido) en este track.

Camino de los faros. Tercera etapa: Porto do Corme – As Grelas

Como Ulises, a veces tenemos que dar la vuelta al mundo y perdernos en mil locuras antes de regresar a Ítaca.

David LeBreton, Caminar la vida. La interminable geografía del caminante. Pg 5

Afrontamos la tercera etapa de esta aventura a las 8 y media de  un día que amanece con nubes y claros y que amenaza lluvias para las 3 de la tarde. Sobre el papel, la etapa de hoy es mucho más amable que las anteriores por lo que si se cumple el pronóstico es muy probable que lleguemos secos a casa.

En esta etapa pasaremos por playas tan emblemáticas como las de Balarės o la de Osmo, subiremos al Monte da Facha, Monte Branco y rodearemos el estuario del río Anllóns hasta llegar a As Grelas, lugar en el que la concluiremos.

Salimos del pequeño y tranquilo puerto de  Corme por el paseo marítimo con sus esculturas homenaje al percebe, omnipresente en esta etapa. El recorrido de esta parte de la etapa coincide parcialmente con el sendero señalizado PR-G 148 por lo que hasta Ponteceso la señalización es abundante. El sendero nos lleva rápidamente a la playa de Arnela y, a continuación a la de Osmo. A continuación, aproximadamente en el km 1,5 de nuestro recorrido llegamos a la playa de la Ermida con su complejo dunar y la isla da Estrela. Pasamos un puentecito de madera sobre el arroyo Guxin que desemboca en la misma playa  y comenzamos un ascenso por un acantilado por el que llegamos a la Praia do río Covo tras un descenso complicadillo.

La senda continúa cruzando el río y volviendo a subir al acantilado hasta la Punta do Canteiro. Aquí comenzamos a subir el punto más alto de la jornada, el Monte da Facha en cuya cima hay un hermoso mirador sobre toda la ría. Atrás queda Corme, enfrente Laxe, Camariñas, Monte Branco y toda la desembocadura del Río Anllons por la que continúa la etapa.

En la cima

Tras el descenso, algo resbaladizo, llegamos a la Playa de Balarės dividida en dos calas muy coquetas. Tras la playa un hermoso pinar con área recreativa. Salimos de Balarės por la pasarela sobre las dunas y tomamos un sendero a media ladera hasta llegar a la ría y el sistema dunar. Pasamos junto a la barra de dunas y poco antes de enlazar con el malecón de Ponteceso tomamos una fruta y un descanso ligero.

Después de pasar las dunas, un sendero paralelo al río, con una caseta de observación ornitológica, nos dirige a un Juncal y al malecón do Couto dirección Ponteceso. Al llegar al puente sobre el río Anllons veremos la casa natal de Eduardo Pondal, poeta local contemporáneo de Rosalía de Castro y autor de la letra del himno gallego.

Salimos de Ponteceso por la carretera y, aproximadamente a un kilómetro junto a una nave industrial hay que cruzar a la derecha de la carretera (con mucho cuidado, la carretera está en curva y no hay paso para peatones) para adentrarnos en Monte das Pías. Primero por carril asfaltado que pierde el asfalto en unos 500 m y discurre por un bosque de eucaliptos con algunos Castaños y robles. El sendero desciende hasta el río y tenemos una hermosa vista de Monte Branco, la zona dunar del estuario del Anllons. El camino gira a la izquierda y nos adentramos de nuevo en la zona boscosa. Tras algo más de un km llegamos a O Curro y nada más bajar a la orilla del río hay una fuente y bancos. Lugar ideal para descolgar las mochilas y sacar la empanada y comer.

Desde este punto el resto del camino es un paseo relajado por la senda del Anllons. Nos quedan 3,6 km hasta As Grelas por paseo llano y accesible donde pasaremos por la Praia de Urixeira, más adelante la urbanización Os Pazos con casas muy suntuosas y llegamos a la plaza del Pendon con  curiosas esculturas y un mosaico dedicado al accidente de Fukusima con un poema de Jobo Daishi. Muy cerca hay un par de astilleros dedicados a embarcaciones de madera tradicionales. Subimos a la carretera AC431 junto a un crucero donde damos por terminada la jornada antes de que comience a llover. En unos minutos aparece nuestro taxista Jorge Palanca, que amablemente nos lleva a Ponteceso dándonos información sobre restaurantes del recorrido

Esta tercera etapa ha sido mucho más amable que las anteriores tanto por la ausencia de lluvia, como por el terreno más favorable y apacible.

Todo el recorrido ha quedado grabado en este track.

Camino de los faros. Segunda Etapa: Niñons-Porto do Corme

Mientras camino, a mi aire, oigo a mi alrededor ese esplendor del mundo.

Walt Whitman, Mientras camino estos grandes días majestuosos

Comenzamos esta segunda etapa en la playa de Niñons, justo donde la terminamos ayer. Ha estado lloviendo toda la noche en Ponteceso, pero cuando José Luis, nuestro taxista, nos deja en la playa no llueve aunque el cielo está muy encapotado. Bajamos a la playa y a la izquierda vemos las flechas verdes que nos dirigen a una zona boscosa por la que discurre una bucólica vereda que deviene en pista forestal de la que sale otra vereda que nos asoma al acantilado. Avanzamos por el acantilado, avistamos la playa do Morro azotada por un fuerte oleaje, cruzamos un pequeño regato, cuando comienza a lloviznar.

El sendero está bastante despejado y avanzamos a buen paso hasta el puerto y la playa de Santa Maríña. Nada más pasar la playa el camino se adentra hacia el interior y comienza el ascenso hacia el alto del monte Meán, punto en el que nos encontramos con Hulla, un sueco que va hasta Finisterre para volver a Santiago por el epílogo. Tras unos minutos de charla proseguimos el ascenso cada uno a su ritmo. El camino pasa por una zona calcinada por un antiguo incendio y el avance se hace dificultoso, no tanto como el descenso hacia la bonita playa de Barda y su ensenada.

En la playa nos encontramos con un paseante con dos perros con el que conversamos un momento mientras tomamos unos dátiles y nos refrescamos antes de afrontar el siguiente tramo que nos llevará a la aldea de O Roncudo. Pasamos por la punta de Espiñeira y su cruz, por las puntas de Castro y das Eiras por un sendero a mitad del acantilado recién desbrozado, lo que hemos celebrado adecuadamente.La alegria ha durado poco. Desde la Punta Percebellosa iniciamos una fuerte subida con los helechos por la cintura.Vuelve a llover, con lo que la sensación es la de estar cruzando una ría cuesta arriba. Pasamos junto a un parque de aerogeneradores y nos adentramos en un denso bosque cruzado por un regato. La subida se hace mas empinada hasta que llegamos a la aldea de O Roncudo, con unos bonitos hórreos, casa de piedra muy cuidadas y un grifo para llenar agua. Dejamos la aldea por la carretera de servicio del parque eólico que pronto se transforma en pista y, después, en sendero. Un descenso hasta la cota de 20 m, que hay que gestionar con sumo cuidado, y su posterior subida hasta la Pedra Frades nos ponen el faro de O Roncudo a la vista. Para llegar al faro aun tenemos que sudar un poco y recorrer un rocoso sendero de unos 1500 m.

Con el faro a la vista escogemos unas piedras confortable. y nos comemos los bocadillos aprovechando que no llueve. Timing perfecto, nada más terminar comienza a chispear de nuevo. Nos hacemos las fotos de rigor en el faro y emprendemos la marcha hacia Porto do Corme bajo un franco aguacero. Siguiendo las marcas verdes, es decir por las rocas, pasamos por varios acantilados azotados por la tormenta. El camino desemboca nuevamente en la carretera del faro por la que hacemos cómodamente el ultimo kilometro y medio hasta llegar a Porto do Corme sobre las cuatro de la tarde. Pasamos por la estatua a los percebeiros y tomamos un cafe en la plaza mientras esperamos a Jose Luis.

En resumen, una etapa parecida a la de ayer en cuanto a desnivel y dificultad de los caminos pero algo suavizada por la meteorología, que hoy ha sido algo más benévola que ayer, los tramos de sendero desbrozados y el menor número de km recorridos. Para mañana también tenemos una etapa «recortada» y parece que el tiempo va a ir mejorando.Todos los pasos de hoy los hemos registrado en este track.

Todos los pasos de hoy los hemos registrado en este track.

Camino de los faros. Primera etapa: Malpica – Niñons

Todos los recorridos son diferentes, pero cuando miro atrás, descubro un rasgo que comparten todas mis caminatas: un silencio interior. El andar y el silencio van unidos. El silencio es abstracto; caminar, algo concreto.

Erlin Kagge, Caminar: las ventajas de descubrir el mundo a pie. Ed. Taurus

El camino de los faros de la Costa de la muerte es una ruta senderista de algo más de 200 km que une Malpica con Fisterra en ocho etapas. En nuestro caso, vamos a hacer ese recorrido en diez etapas ya que la planificación «oficial» nos parecía, sobre el papel excesivamente exigente. A la vista de la primera etapa (con el recorrido «oficial») nuestros temores se han confirmado. Pero no adelantemos acontecimientos.

A las 8:30 de la mañana ya estábamos en movimiento. El 16 de junio es la festividad de San Adrián (Santo Hadrian) y si la festividad cae entre semana, el siguiente domingo se celebra una romería con exvotos, pólvora a raudales y todos los requisitos. Como el recorrido de la romería coincide parcialmente con nuestra ruta no nos quedaba más remedio que ponernos  en movimiento y tratar de seguir  la procesión a nuestro ritmo.

Comenzamos la ruta en el bonito puerto de Malpica junto al trasgo que marca el km 0. Salimos del puerto junto a un crucero y enfilamos el paseo marítimo junto a los feligreses que se dirigían a la ermita  de San Adrian. Pasamos por la playa de Area Maior y  un camino ascendente, bastante amplio, nos lleva  a la playa de Seaia, pasamos por la Fonte de Navenllos,  la de los Romeiros y llegamos a la ermita donde hay ya gran aglomeración de fieles y los consabidos negocios de restauración (churrerías,  pulperías,  bares,  cafés y vendedores varios. Junto a la ermita hay un bonito mirador con vistas a las Islas Sisargas donde hay un bonito faro. Junto al mirador, la consabida flecha verde nos dirige  a una estrecha senda que baja hacia el mar embravecido.

Comienza a lloviznar nada mas entrar al sendero, bordeado por helechos de mediana altura que, a veces, resulta simpático pero un tanto enojoso porque están húmedos y la lluvia empieza a empaparnos.  Así pasamos el monte Bico do Castro, el regato Laguixón, llegamos a la bonita playa de Beo, una fuente muy estilosa y un area recreativa donde hacemos una parada para tomar una fruta y reponer fuerzas. Cruzamos por el pueblo de Beo, la lluvia nos da una tregua, y continuamos hasta Castro de Entretorres hasta alcanzar la playa de Seiruga. En este punto tenemos que optar entre dar un rodeo  o cruzar la ría. La marea está baja, así que optamos por descalzarnos y cruzar. Hasta aquí la ruta va bien, con lluvia, el incesante bramido del mar y el viento,  incómodos pero animosos.

Pasamos junto a una gran piscifactoría y nos dirigimos a la bonita playa de  Barizo, su coqueto puerto y comenzamos a subir hacia la punta Ensubelas. Primero cruzamos una zona en la que los helechos nos pasan la cabeza y hemos de ir apartando las ramas para ver el suelo, vuelve la lluvia mientras trepamos unas rocas y las piedras se ponen resbaladizas mientras vamos por la pared de acantilado. Subimos como podemos. La bajada se hace un poco más mas difícil porque comienzan a aparecer charcos. Sin terminar de bajar comenzamos la subida hacia el Alto de Nariga.  Más helechos, una trepada, un destrepe con mucho cuidado y culminamos la segunda gran subida que nos deja a la vista el faro de Punta Nariga. Nos relajamos un poco y afrontamos el descenso hacia el faro. El descenso, en condiciones normales, es llevadero; con la lluvia tenemos algunos resbalones,  así que nos lo tomamos con cierta tranquilidad. En el faro llamamos al taxista que nos recogerá en la playa de Niñons.

Ivan, muy optimista, nos da una hora y cuarto para hacer el resto del trayecto. Cuando llegamos, nos está esperando lo cual nos da mucha alegría. Seguimos descendiendo como podemos desde el faro hasta llegar a la Punta do Rubio con unas peñas increíbles.  A partir de aqui el sendero se suaviza tras pasar un regato. Llegamos a la Enseada do Lago, pasamos otro regato y enfilamos un carril que nos deja en la playa de Niñons a las cinco de la tarde, con el taxista esperando.

Ha sido una dura jornada, con constantes subidas y bajadas, con la agravante de la lluvia que nos ha dejado unos paisajes increíbles en la retina y una experiencia memorable. Han sido 23,10 km en un tiempo en movimiento de seis horas y quince minutos y un tiempo total de ocho horas y media. Todo el recorrido está bastante bien balizado gracias a la colaboración de grupos de voluntarios y a la asociación Camino de los faros

Todos los datos técnicos de la ruta se pueden ver en este track de wikiloc.

Preparando el Camino de los Faros (de la Costa de la Muerte)

Por más que el trayecto nómada siga pistas o caminos habituales, su función no es la del camino sedentario, que consiste en distribuir a los hombres en un espacio cerrado, asignando a cada uno su parte y regulando la comunicación entre las partes. El trayecto nómada hace lo contrario, distribuye los hombres (o los animales) en un espacio abierto, indefinido, no comunicante.

Gilles Deleuze, Felix Guattari. Mil mesetas, capitalismo y esquizofrenia.

En este 2022 nuestra tradicional travesía veraniega va a consistir en recorrer el camino entre Malpica y el Faro de Finisterre (algo más de 200 km) tradicionalmente conocido como O Camiño dos Faros. Es un camino al borde del Atlántico y que recorre los faros de la Costa da Morte en A Coruña.

El recorrido

El perfil del recorrido es de una dificultad media-alta porque esta costa es muy abrupta y, aunque el desnivel máximo en subida supera ligeramente los 300 m, tiene un desnivel acumulado (según wikiloc) de unos 4.000 m positivo y otros tantos negativo.

Perfil Camino

Nuestro plan es hacerlo en diez etapas de unos 20 km cada una para poder hacerlas tranquilamente, disfrutando de los paisajes y del camino. Las etapas que hemos programado son las siguientes:

  • 1ª Etapa: Malpica – Niñons (21,3 Km)
  • 2ª Etapa: Niñons -Porto do Corme (17,1 km)
  • 3ª Etapa: Porto do Corme-As Grelas (18,4 km)
  • 4ª Etapa: As Grelas-Laxe (19,20 km)
  • 5ª Etapa: Laxe – Porto de Sta Mariña (22,48 km)
  • 6ª Etapa: Porto de Sta Mariña-Camariñas(19,6 km)
  • 7ª Etapa: Camariñas-Leis de Nemancos (20,43km)
  • 8ª Etapa: Leis de Nemancos- Cuño(24,16 km)
  • 9ª Etapa: Cuño-Lires (25,90 km)
  • 10ª Etapa: Lires-Fisterra (21,83 km)

Como algunas etapas no comienzan o finalizan cerca de núcleos urbanos nos iremos apoyando en taxistas locales para acercarnos a los alojamientos que tengamos para cada una de ellas.

Así pues, el próximo domingo 19 de junio comenzaremos en Malpica esta nueva aventura siguiendo la flecha verde. Ya iremos contando puntualmente todo lo que ocurra.