Un camino no se revela a sí mismo en ningún punto en particular ni desde ningún punto en particular. Los caminos aparecen y desaparecen. […] No tenemos un único punto de vista para un camino, sino uno móvil, moviéndonos a lo largo de él.
Carl André
Nuevamente nos acercamos al municipio onubense de Linares de la Sierra para hacer una ruta sencilla pero muy atractiva desde el punto de vista paisajístico.
Linares de la Sierra se encuentra en el PN Sierra de Aracena y Picos de Aroche, entre Aracena y Alájar, en un profundo valle situado a 497 m sobre el nivel del mar. Rodeado de grandes bosques de encinas, alcornoques, castaños y monte bajo y cruzado por numerosos arroyos, su economía se basa en la ganadería del cerdo ibérico. Del pueblo, destacar sus calles empedradas con las características «alfombras» o «llanos», empedrados bitono con diseños originales situados a la entrada de las casas, su plaza de toros ocasional, la Iglesia parroquial y los dos lavaderos públicos.
Nuestra ruta circular parte desde las cercanías del Jardín botánico y transcurre por caminos y senderos señalizados, excepto unos 200 m en los que el camino cruza por un jaral bastante crecido para alcanzar el sendero de Aracena a Linares. En general está bastante bien señalizada salvo el tramo comentado.
Salimos de Linares por una calle estrecha al sur del Lavadero, hasta llegar a una calle empedrada hasta llegar a a la Ribera de Plamencia en un entorno llamado “Riandero”. A la salida del pueblo vemos los restos de una antigua muestra de las artes, con árboles con el tengo pintado. Continuaremos cruzando el puente que encontramos a la izquierda y seguiremos el camino hasta cruzar la Ribera de la Molinilla, junto a la corta de los Galápagos donde podemos apreciar una acequia para el riego junto a uno de los muros del callejón.
Hacia el km 3 de nuestro recorrido comienza una fuerte y larga subida que nos llevará hasta la Sierra del Oso y al paraje Cerca de los Alcornoques. A medida que vamos ganando altura tendremos buenas vista sobre Linares, la Peña de Arias Montano y Santa Ana la Real. Al llegar al punto más alto cruzaremos un amplio cortafuegos y unos 200 m más adelante cruzamos una portilla que se encuentra a la izquierda.
El camino discurre entre alcornoques en suave descenso, pasa por un rodal de eucaliptus hasta llegar a una nueva portilla en la que hay una finca con ganado bovino. Nada más cruzar la nueva portilla tomamos el camino de izquierda (entre dos alambradas) Tras unos 600 m por campo abierto llegamos de nuevo a una zona adehesada por un camino que desemboca en una estrecha vereda junto a una vivienda. Vamos bordeando esa finca hasta llegar al arroyo de las molinillas. Cruzamos una portilla con la indicación Valle Escondido, camino de las umbrías y entramos en jaral en el que se pierde la vereda. Desde la portilla de entrada hasta la de salida hay unos 300 m que hacemos como podemos (Hay que tratar de mantenerse en línea recta y paralelos a los lindes de la finca contigua).
Tras cruzar esa segunda portilla ya nos encontramos en la vereda de Aracena a Linares de la Sierra perfectamente señalizada. Cruzamos por el cortijo de Las Molinillas, con abundante ganado ovino y caprino, pasamos por la vereda de los Cerreños y el cortijo del Saucejo hasta cruzar un puentecito sobre el Plamencia y entrar en el paraje de Riandero por el que transitamos esta mañana.
Tramo con sendero difuso
Tras un breve paseo por la fuente del lavadero, la plaza de toros ocasional y las calles de Linares admirando el detallista empedrado llegamos a las inmediaciones del modesto Jardín Botánico junto a un muro decorado con botellas y gran efecto visual.
En resumen, una ruta sencilla de gran riqueza paisajística y con su ratito de incertidumbre y aventura que pone a prueba nuestro sentido de la orientación.
El verdadero caminante es aquél que se deleita en el camino, que no presume ni se jacta de la fuerza física necesaria para ello.
Leslie Stephen. Los Alpes en invierno, ensayos sobre el arte de caminar. Siruela, 2018
En esta ocasión, con nuestro amigo José Antonio hago esta bonita y completa ruta siguiendo el track de la ruta que Ángeles y yo hicimos en julio de 2021. Es una ruta algo más larga de las que se hacen en esta zona para los Baños de Popea (ruta muy frecuentada por los cordobeses en esta época del año) pero que nos permite visitar el primer venero del Arroyo Bejarano, un delicioso paseo siguiendo su curso, visitar los restos del Molino del Martinete, la entrada de las galerías de unas antiguas minas romanas de calcopirita, la confluencia del Arroyo Bejarano con el río Guadiato, el paraje conocido como los Baños de Popea, los restos del Molino del Molinillo y la conocida como fuente del elefante que son los restos de una instalación hidráulica que, posiblemente formara parte de un acueducto que llevaba agua a Medina Azahara.
Dejamos el coche junto al Restaurante Kalma Chicha y una gasolinera junto a la rotonda en la carretera de Trassierra. Entre ambos negocios comienza un sendero de tierra muy sombreado que nos lleva a las inmediaciones de la urbanización Torrehoria. En la parte más alta tendremos una buena vista panorámica de Trassierra. Una vez cruzada la urbanización tomaremos una pista forestal por la que transitaremos unos cinco km hasta alcanzar una indicación hacia el primer venero del Arroyo Bejarano. Tomamos una senda a la derecha y a unos 500 m veremos una poza sobre la que, en esta época, cae una escuálida cascada. Regresamos hasta el camino principal y cruzamos una portilla para entrar en el sendero de la reserva natural fluvial del Arroyo Bejarano.
En este punto entramos en un estrecho sendero que discurre por un bosque galería junto al arroyo Bejarano hasta llegar a una zona más abierta con un pequeño prado y algunas encinas y un caminito que se dirige a la Finca de los Baldios. Tomamos una desviación hacia la derecha para ver los restos del Molino del Martinete, un molino de época califal, muy transformado a lo largo de los años y cuyos restos nos dan una idea aproximada de la importancia de los grandes aprovechamientos hidráulicos del Arroyo Bejarano. (Se puede ver más información en esta página)
Retomamos el camino principal y nos dirigimos por un estrecho sendero, bastante revuelto por la acción de los jabalíes, y hacia el km 9,4 de nuestro recorrido nos encontramos con un pozo y la entrada a unas galerías; son los restos de unas minas romanas de calcopirita que han estado activas hasta tiempos relativamente recientes. Una muestra de las riquezas en cobre y oro que atesoraban estas sierras. Actualmente son simples contenedores de basuras. Seguimos descendiendo junto a la orilla del arroyo hasta llegar a la confluencia de éste con el río Guadiato.
En este punto, el valle se abre y nos permite tener una amplía panorámica del río y las sierras que lo rodean. Paralelo a la margen izquierda del río discurre un estrecho sendero y vamos descendiendo hasta llegar al paraje conocido como Tabla de la Aldea, un remanso de la corriente (tabla) que la gente aprovecha para el baño, aunque no está muy recomendado por la posible presencia de contaminantes.
Seguimos avanzando bajo el bosque de galería, pasamos junto a una cascada con muy poca agua y llegamos a una zona en la que veremos los restos de un par de molinos harineros entre los que destaca el Molino del Molinillo, con un denso torreón, los restos de un arco que soporta una conducción de agua y otras construcciones. A partir de aquí el sendero se va empinando hasta alcanzar un carril de servicio a las fincas colindantes. Este camino coincide parcialmente con la vereda de la Pasada del Pino, seguimos ascendiendo en dirección Oeste y hacia el km 11,6 de nuestra ruta giramos a la derecha para llegar hasta la Fuente del Elefante.
El camino atraviesa una zona cercana a una urbanización, bajo unos pinos de gran envergadura hasta llegar a un paraje conocido como la Nava del Elefante. A un lado del camino veremos los restos de un estanque presidido por una escultura en forma de elefante de época califal (siglo X) que funcionaba a modo de surtidor. También podemos observar los restos de un acueducto que podría ser parte del acueducto de Valdepuentes o Aqua Vetus que llevaba agua desde el manantial hasta Medina Azahara. Se especula que puede ser parte de un complejo palacial de época de Abderramán III. Recuperamos el camino, continuamos ascendiendo hasta llegar a la urbanización de Torrehoria y desde ésta seguiremos por el camino que hicimos por la mañana hasta el punto de inicio de la ruta junto a la gasolinera y el restaurante.
En resumen, ha sido una ruta bonita y variada que puede resulta mucho más atractiva en primavera cuando el caudal de los arroyos y del río sean algo más elevados pero que, incluso puede ser apta en este tiempo porque buena parte del trayecto transcurre por zonas de bastante sombra.
Porque al final no recordarás el tiempo que permaneciste en la oficina o arreglando tu casa, ve y escala esa maldita montaña
Jack Kerouac, Los vagabundos del Dharma.
Con la subida al Pico Tejeda, conocido popularmente como La Maroma, completamos nuestro proyecto de subir a los ocho «techos provinciales» de Andalucía en una temporada. Comenzamos en agosto del 2021 con el Mulhacén (Granada), en septiembre del 2021 hicimos Bonales (Huelva), en octubre del 2021 fue El Chullo (Almería), en enero del 2022 fue La Tiñosa (Córdoba), y Pico Mágina (Jaén) y El Torreón (Cádiz) en mayo del 2022.
El Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama hace frontera entre las provincias de Málaga y Granada. El punto más alto es el Pico Tejeda (2.065 m) y pertenece al término municipal de Canillas de Aceituno (Málaga) siendo el punto más elevado de esta provincia. El nombre Tejeda hace referencia a la abundancia de tejos, árbol muy longevo, en el pasado. Los podremos observar en el ascenso al Salto del Caballo.
Para alcanzar la cima del Pico Tejeda hay cuatro posibilidades, tres de ellas por la cara sur y una por la cara norte:
Desde Canillas de Aceituno, pasando por la cueva de La Rábita.
Partiendo desde el Área Recreativa El Alcázar, a las afueras de Alcaucín.
La ruta que sale desde la localidad de Sedella.
Y la ruta que empieza en el Área Recreativa El Robledal, cercana a Alhama de Granada.
En nuestro caso, hemos elegido esta última opción, la ruta que parte desde el Área Recreativa de El Robledal, por cercanía a nuestro punto de partida, por ser la ruta que tiene menos desnivel de todas y porque tenemos previsto hacer una de las otras opciones en otoño. Es un sendero bastante duro, con unos 900 m de diferencia de cota en unos 7 km, el terreno es bastante pedregoso, hay un paso por la cordal un poco comprometido y no apto para personas con vértigo y las condiciones climatológicas pueden endurecerlo aún más.
Iniciamos el camino desde el Área Recreativa El Robledal en la que hay un lugar reservado para el aparcamiento, junto al antiguo cortijo de El Robledal, y utilizaremos para el ascenso el sendero señalizado El Robledal – La Maroma. En los primeros metros del camino podremos observar muchos árboles con las señales de la extracción de la resina, unos tajos en el tronco y los cubos para recoger la que se va desprendiendo. Es un recuerdo de que en este Parque Natural el aprovechamiento de la resina fue uno de sus grandes recursos y hay un Aula de la Naturaleza en la que explican todo el procedimiento. Hacia el km 1,1 de nuestro recorrido llegamos a una intersección en la que si se sigue de frente se hace la ruta por los barracones (un poco más difícil y que enlaza con la que vamos a hacer nosotros en la zona del El Contadero) Nosotros giramos hacia la izquierda siguiendo las indicaciones del Salto del Caballo-La Maroma. Toda esta parte del recorrido discurre por un frondoso bosque de pino resinero en el que, a medida que avanzamos, van apareciendo algunos robles. El camino va bordeando el Cerro Fuentes del Robledal con un ambiente húmedo que favorece el desarrollo de esta especie arbórea. El camino se va empinando y llegamos a una zona en la que el carril da paso a una vereda con una bifurcación. La de la derecha baja hacia en arroyo de los Presillejos, nosotros tomamos la de la izquierda que continua en fuerte subida hasta llegar a un paraje con un paso estrecho encajado en la roca.
Este paraje recibe el nombre de El Contadero, porque el paso angosto facilitaba el recuento del ganado cuando bajaban los rebaños de la sierra. Tras un breve tramo en descenso, la senda se hace más empinada y estrecha hasta llegar a un pequeño collado señalizado como Mirador del Temple, desde el que ya tenderemos unas hermosas vistas hacia Sierra Nevada, con todo el Valle del Temple en primer plano y el Pantano de los Bermejales. Entre riscos y barrancos ya podemos intuir lo que nos queda por ascender hasta el Salto del Caballo. Continuamos la ascensión por la divisoria de aguas, atravesamos un hermoso paraje en el que podemos contemplar algunos ejemplares de tejos, árbol muy longevo, de madera muy apreciada por su dureza y con hojas ricas en alcaloides tóxicos que pueden llevar a la muerte por ingestión. Salimos del bosque y llegamos al Collado de Rojas, zona ya muy pedregosa, a 4,5 km del inicio y desde donde podremos ver la subida que nos queda hasta el collado de la Lobera. Puede ser el tramo más duro de la subida.
Al terminar un km de ascensión nos encontramos ante una dolina en la que hay una bifurcación. Tomamos el desvío hacia la izquierda para acercarnos al paraje conocido como La Tacita de Plata, una suave depresión en cuya ladera se encuentra una fuente que vierte sobre dos minúsculas oquedades labrada en la piedra que recogen un agua fresquísima. Recibe ese nombre por la tonalidad de las piedras y la forma de los recipientes. Junto a la fuente hay un bosque de pinos y unas buenas vista sobre la sierra de la Almijara. Regresamos por el mismo camino hasta el Collado de Lobera.
Desde este punto el indicador marca dos km a la cima. Nos encontramos en un paraje dominado por los piornos y las sabinas rastreras que es la divisoria de aguas entre la cuenca mediterránea y la atlántica y el límite entre las provincias de Granada y Málaga. Ya se divisa el mar y la costa malagueña y los dos km hasta la cumbre se hacen sin camino marcado, tratando de mantener la orientación este-sudeste con muchas precauciones porque el terreno es muy difícil y angosto. Pasamos por el Salto del Caballo y llegamos al Tajo Volaero o tajos de la Maroma, Es imposible describir con palabras la impresión de la caída y el paisaje que vemos. Hay que andar con mucho ojo porque cualquier resbalón puede tener graves consecuencias. Pasados los tajos es sencillísimo salirse de la ruta, por lo que hay que ir muy atento a los hitos y marcas sobre la piedra. A falta de un km se vuelve a ver el sendero perfectamente marcado hasta llegar al impresionante vértice geodésico.
En la cumbre, a 2.068 m, tenemos una privilegiada panorámica de todo el PN Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, de los pueblos de la Axarquia interior, en la costa vemos un amplio arco desde Nerja, la Caleta de Vélez, Rincón de la Victoria y la Bahía de Málaga, un poco más cerca vemos el pantano de la Viñuela, la Sierra de las Nieves, el llano de Zafarraya y al norte Sierra Nevada. Caminando unos 40 m en dirección sur podemos ver la Sima de la Maroma, una profunda sima utilizada antiguamente como pozo de nieve durante el invierno. Por un inventario de la extinta Consejería de Medio Ambiente de 2008, se sabe que a la cumbre de la Maroma se le llama así por un error de pronunciación. La confusión se originó por el seseo de los lugareños de Canillas y los términos Cima y Sima fueron confundidos dándole a la Cima el nombre del pozo de nieve. El gigantesco monolito de piedra sobre el que se encuentra el vértice geodésico se levantó el 20 de octubre del 1984. Unos 20 metros antes del monolito hay dos hitos que marcan «oficiosamente» el punto más alto de esa meseta (que no coincide con el vértice geodésico). En esta zona hay varias «corraletas» usadas para vivaquear.
Sima de la Maroma
Tras las fotos de rigor, allí mismo tomamos el bocadillo y sobre las 3 de la tarde emprendíamos el regreso por el mismo camino. Ya con menos gente transitando la ruta comenzaron a aparecer algunas cabras antes de llegar a los tajos. La vuelta, con todas las precauciones nos llevó cerca de las tres horas.
En resumen, una jornada bastante larga y cansada, con un día espléndido, en la que disfrutamos de unos paisajes sensacionales y que nos deja con la satisfacción de haber completado el proyecto de los «techos» andaluces.
Para conmemorar tan magna azaña estrenamos camisetas. El devenir de la ruta hizo que no pueda apreciar el arte de las mismas, así que incluyo una imagen en la que se aprecia el detallismo en el dibujo, la mimesis de las proporciones y el colorido tan parecido a la realidad misma de las cimas.
Cada caminante es un guardia de patrulla para proteger a los inefables
Solnit, Rebecca. Wanderlust, Capitán Swing
En esta ocasión nos dirigimos a la localidad de Hornachuelos para hacer otro sencillo sendero con nuestro amigo José Antonio. Se trata de una ruta de ida y vuelta que sale directamente desde el centro de Hornachuelos y se adentra en el PN Sierra de Hornachuelos junto al río Bembezar que nos acompañará durante una buena parte del recorrido. La ruta parte desde la carretera que lleva al pueblo de Hornachuelos y transcurre por un camino bien marcado por la ribera derecha del Río Bembezar. Justo enfrente del Bar Alejandro hay unos paneles informativos y las primeras indicaciones para alcanzar el Sendero de los Ángeles. Es un camino de ida y vuelta con muy pocos desniveles y apta para todos los públicos. La subida a la cruz y al seminario está un poco más intrincada pero se salva un desnivel de sólo 100 m, por lo que teniendo en cuenta la distancia (12, 5 km) y el desnivel podemos considerarla una ruta de un nivel moderado bajo.
Comenzamos a descender por un camino asfaltado siguiendo las indicaciones del Sendero de los Ángeles en dirección al embarcadero cercano a la presa de derivación del Bembézar. Al cmienzo del camino pasaremos por el paraje de las Cuevas de las Carretas, unos tajos con oquedades en la parte inferior que fueron utilizadas como establos y para guardar los aperos de labranza. Actualmente hay una amplia colonia de golondrinas y vencejos que maravillan con sus vertiginosos vuelos. Un poco más adelante veremos la fuente del Caño de Hierro, un abrevadero con un pilar. La fuente es citada por Ramírez de las Casas en el siglo XIX indicando sobre ella que «la llamada caño de hierro está a la bajada de la villa y al pie del elevado cerro frontero que dicen de Las Erillas» Continuamos por el paraje Huertas del Granaillo hasta llegar al nivel del agua de la presa. El sendero propiamente dicho comienza en este punto, pasando detrás de la caseta de la acometida de aguas.
Fuente del caño de hierro
A partir de este punto seguimos un estrecho sendero junto a las aguas del embalse de derivación entre una vegetación propia del bosque mediterráneo mediatizada por presencia de las aguas del embalse. La encina es el árbol más abundante, junto con los acebuches, los jarales y algunos eucaliptus de gran porte. Entre la fauna, vemos algunos buitres leonados, alguna cigüeña negra y el canto de los jilgueros y el arrullo de las palomas. Es tierra de linces, pero lo frecuentado del sendero hace imposible su avistamiento. Hacia el km 5 de nuestro camino llegamos a la fuente de la amistad, el amor y la suerte que marca el comienzo de la pequeña ascensión. Es una fuente con tres caños nombrados de la amistad, del amor y de la suerte. Hoy no era el día del amor ya que de ese caño no manaba agua.
La subida es de apenas un km. Pasamos bajo una puertecilla metálica en la que indican que el seminario está en obras, un grupo de majestuosos eucalitus (uno de ellos caído sobre unas rocas) y llegamos a un pedestal con una cruz de hierro. Aquí las vistas sobre el embalse son magníficas y tras las fotos de rigor, hacemos los 300 m que nos separan del Seminario.
La primera vez que visitamos este lugar (2017 – 18) nos comentaron que el Duque de Rivas había situado en este lugar el final de su obra Don Álvaro o la fuerza del sino. Igualmente indicaron que había sido visitado por los Reyes Católicos y Felipe II. No hay evidencias documentales de ninguna de estas visitas y posiblemente sea una leyenda para atraer algo de visitas al lugar. El edificio del seminario sorprende por sus dimensiones colosales y por el abandono que lo rodea. El entorno aparece bastante descuidado. Tomamos la fruta y emprendemos el regreso por el mismo camino.
Embarcadero
En resumen, una ruta recomendable para pasar un sábado o domingo tranquilos , para una vez de vuelta a Hornachuelos completar con la visita al castillo o al recinto arqueológico y degustar alguna de las especialidades serranas en alguno de los establecimientos de este pueblo cordobés.
Todo el recorrido de hoy ha quedado registrado en este track.
Caminar es la manera perfecta de moverse si quieres ver la vida de las cosas. Es el único camino de la libertad. Si vas a un lugar que no sea con tus propios pies, te llevan allí demasiado rápido, y te pierdes mil alegrías delicadas que te esperaban en el camino
Von Arnim, Elizabeth. Todos los perros de mi vida, Lumen
Cinco meses después de su accidente, nuestro amigo José Antonio está preparado para salir a caminar y nos propone esta ruta circular que ya hicimos el año pasado y en la que disfrutamos muchísimo del paisaje y el entorno. Es una variante de una ruta de Paco Benítez que nosotros haremos en el sentido inverso a la suya.
Llegamos a Los Romeros (Aldea de Jabugo) y dejamos el coche a medio camino entre el Lavadero (lugar de finalización de la ruta) y el centro del pueblo (lugar al que iremos después de la caminata para tomar un refrigerio) Comenzamos a caminar por el sendero homologado PR-4 en dirección a La Canaleja (Aldea de Almonaster la Real). Es una pista ancha en dirección SE que nos va adentrando en el paisaje serrano. Poco más adelante veremos Cortegana y su castillo.
Castillo de CorteganaBarranco de la sierraCamino empedrado a la entrada de La CanalejaEncina entrada La Canaleja
HAcia el km 3,5 de nuestro camino entramos en La Canaleja por su barrio alto, cruzamos la vía férrea Huelva-Zafra. Nada más cruzar vemos las casas de La Canaleja baja y, tras cruzar un pequeño barranco dejamos el PR-4 y entramos en una senda estrecha y muy bonita entre encinas y helechos de gran altura. Al final de la senda pasamos junto a una explotación porcina y el Barranco de la esparragosa que tendremos que vadear, sin problemas. Un poco más adelante ya vemos la ribera del río Caliente a nuestra derecha. Salimos a la carretera HU8109 entre El Repilado y Los Romeros y nos acercamos a la Aldea de El Repilado Viejo.
Nada más entrar a la aldea del Repilado una fragante nube con olor a jamón del bueno curado invade nuestras pituitarias. Hay varios despachos de jamones en los que se pueden comprar todo tipo de productos ibéricos y otros delicatessen serranos. La aldea de El Repilado comenzó siendo una aldea con una posada y alcanzó cierto renombre con la llegada del ferrocarril. A comienzos del siglo XX tuvo cierta industrialización contando con aserradero telar y fábricas de embutidos y paté. Hay dos hipótesis acerca del nombre de la aldea: una que afirma que procede del apellido de la primera familia que se instaló en la zona y otra que afirma que se debe al nombre del río Caliente, conocido también con Río Pelado
Volvemos sobre nuestro pasos buscando una entrada para bajar a la margen del río. Cruzamos un puente/pasarela y entramos en un hermoso bosque galería por la margen izquierda del río. El sendero discurre paralelo al río, primero siempre por la margen izquierda pero al llegar al puente que pasa baja la vía del tren iremos cambiando de orilla varias veces. En este punto, el sendero aparece señalizado como ruta fluvial entre el Repilado y Los Romeros. De vez en cuando encontramos algunas pozas en las que el año pasado vimos gente bañándose. Este año había muchas semillas de álamo blanco con las que parecía que el camino estaba nevado. Tras seis o siete cambios de margen (todos muy bien señalizados) llegaremos a una escalera de madera que termina frente al lavadero desde el que partimos esta mañana.
De ahí al centro del pueblo para tomar algunos productos ibéricos se puede (y debe) ir andando hasta la plaza junto a la iglesia en la que hay un par de bares muy bien atendidos.
En resumen, una ruta muy sencilla y sombreada, muy apta para estos días de calor y que garantiza un final feliz.
El recorrido que hicimos hoy ha quedado registrado en este track.
Mi forma de arte es un breve viaje a pie por el paisaje […] Lo único que tenemos que tomar de un paisaje son fotografías. Lo único que tenemos que dejar en él son las huellas de nuestros pasos.
Hamish Fulton
El espectáculo del deshielo en Sierra Nevada nos permite disfrutar a finales de primavera de cascadas, chorreras, túneles de hielo, prados, borreguiles y una explosión de flora endémica. Por estos motivos es una ruta de singular belleza, que se puede disfrutar sólo algunos días del año, aunque en cualquier otra época (salvo en invierno) también es impresionante.
La ruta parte desde el aparcamiento habilitado al efecto antes de la cadena que corta el paso de la pista que lleva hasta el refugio de Peña Partida. Nuestro recorrido ha sido circular, haciendo la ida por la vereda Papeles y la loma del Cerro de las Cunas de los Cuarto en dirección al refugio, continuamos hasta el circo glaciar de los Lavaderos de la Reina que recoge las vertientes de varios arroyos dando lugar a las fuentes del rio Maitena (del árabe «el que hace la belleza») Nuestro itinerario continua por el margen derecho del arroyo hasta llegar a los borreguiles de la Hoya de la Alberca. Desde este punto seguimos la acequia Papeles (encauzada) hasta conectar con un carril que nos lleva al punto de inicio de la ruta.
Reseñar que la pista que lleva desde Güéjar Sierra hasta el inicio de la ruta es un carril de unos 13 km asfaltado en los cuatro primeros km y bastante bacheado entre los siguientes 9 que puede poner a prueba la suspensión de algunos vehículos.
Hacia las 9 de la mañana ya estábamos en el segundo aparcamiento dispuestos para comenzar la marcha. No esperábamos tanta y tan temprana afluencia. La mañana estaba un poco gris y hacía un fuerte y molesto viento. Nos colgamos las mochilas y comenzamos la caminata después de contemplar extasiados los colosos de Sierra Nevada a nuestra derecha: Alcazaba, Mulhacén, Cerro de los Machos y Veleta. Pasamos junto a un registro de la acequia Papeles y comenzamos la ascensión por la vereda Papeles. El camino está bien marcado y hay tanta gente que es imposible despistarse. La marcha es en dirección E y vamos subiendo paulatinamente hasta alcanzar el llano de Lastonar en el que tomamos la Loma de Maitena hasta llegar al vértice geodésico del Pico Papeles (2.424 m)
Tras recrearnos en la cima, con una completa panorámica desde el puntal de la Covatilla hasta el Veleta, continuamos el camino hasta el refugio de Peña partida por el carril que recorre la loma de Peña Partida que abandonamos con el refugio a la vista. En este punto tenemos a la vista otra panorámica de varios tresmiles menos conocidos: Puntal de los Cuartos, Atalaya y Pico del Cuervo y la cabecera del río Vadillo.
Continuamos por el sendero que parte de la trasera del refugio junto a la peña que da nombre al paraje y remontamos la ladera de la Loma de los Cuartos que atravesamos y descendemos al circo glacial de los Lavaderos de la Reina por una escarpada ladera y cruzando parcialmente un nevero. En este punto nos encontramos con una pareja malagueña que, casualmente, nos había precedido por la pista de acceso al aparcamiento y junto a la que hicimos el resto del recorrido. Tras pasar por la Laguna de los Lavaderos de la Reina recorremos los manantiales, cascadas y saltos de agua concentrados en esta zona y que un poco más adelante se reúnen en un único cauce siendo las fuentes del río Maitena. Con cierta pereza, comenzamos a descender el curso natural de las aguas entre bellas cascadas y saltos de agua. Precaución en este descenso por la aglomeración de gente y por los pasos estrechos y con restos de hielo.
Finalmente, llegamos a los borreguiles de la Hoya de Alberca y a la Charca de Covatillas. En este idílico lugar comeremos con unas vistas impresionantes de todos los lavaderos y el arroyo de la Covatilla que desciende por la ladera del Puntal de Covatillas y grabaremos esta imagen en nuestra mente (en su defecto tomamos tantas fotos como sea posible) En este prado, en el que pastan animosas unas vacas, podemos contemplar algunos ejemplares de estrella de las nieves, ranillos de las nieves o gentiana verna.
Tras la comida, iniciamos la marcha junto a la acequia Papeles en el tramo descubierto, pasamos junto a la charca de Covatillas y alcanzamos el tramo encauzado de la acequia recorriendo la Loma de los Cuartos a media altura y en dirección O. A nuestra derecha podemos ve la impresionante Loma del Alguacil y debajo el barranco del río Maitena. Siguiendo el curso de la acequia nos incorporamos a un carril que nos sale a nuestra izquierda por el que alcanzaremos el punto de inicio de la ruta.
Cansados y algo magullados llegamos al final de una jornada memorable que ha dejado en nuestra imágenes de gran belleza y en la que hemos disfrutado de la compañía de Rafa y Mª José a los que queremos agradecer su paciencia y buen humor. Esperamos encontrarlos nuevamente en esos caminos.
Todo el recorrido de la jornada ha quedado registrado en este track, aunque en este caso y más que nunca es meramente orientativo ya que las condiciones climáticas y estado de la nieve pueden hacer que los lugares por los que hemos pasado sean en otro momento inaccesibles.
Para terminar, y con cierto escepticismo, el supuesto origen del nombre de Los Lavaderos de la Reina. Cuentan que la reina Fabiola visitando el lugar con el rey Balduino de Bélgica comentó «si una reina viniese a lavar aquí, ganaría en nobleza». Si non e vero…
Perderse significa que entre nosotros y el espacio no existe solamente una relación de dominio, de control por parte del sujeto, sino también la posibilidad de que el espacio nos domine a nosotros.
La Cecla, Franco, Perdersi, l’uomo senza ambiente. Ed Laterza
El pico El Torreón es la cima más alta de la provincia de Cádiz. Se encuentra en la Sierra del Pinar, dentro del conjunto de sierras que conforman la Sierra de Grazalema.
Para realizar el ascenso se requiere una autorización previa de la autoridad del PN Sierra de Grazalema. Este permiso se gestiona en el Centro de Visitantes El Bosque. Se puede hacer telemáticamente pero nosotros lo solicitamos en la propia oficina del Centro de Visitantes aprovechando el viaje para una ruta anterior. Del 1 de junio al 15 de octubre, debido al riesgo alto de incendio forestal, los senderos de ascenso están cerrados.
Al inicio del sendero hay un pequeño aparcamiento en el km 40,100 de la carretera de El Bosque a Grazalema. Hay espacio para 8-10 coches y desde este punto parten otros senderos. El sendero del Torreón está al otro lado de la carretera y está bien señalizado, tiene una longitud de unos 3 km y, obviamente, es una subida continua desde los 830m de altitud en el origen hasta los 1.654 m de la cima. Nada más cruzar la primera cancela entramos en una zona en la que hay restos de una calzada romana muy deteriorada. En los prados aledaños se suelen ver cabras payoyas pastando (son prados comunales) A unos 100 metros encontramos una segunda cancela que da paso a una primera parte del sendero. Aproximadamente es un 1 km con una pendiente media moderada con algunas rampas más acusadas y termina en una zona de mirador con dos piedras que enmarcan la Sierra de la Silla.
A partir de aquí el sendero cambia de dirección y comienza el segundo tramo, hay que seguir a la derecha. Todo este tramo transcurre por un bosquecillo de encinas, sabinas y aulagas muy sombreado en la primera parte y un poco más abierto en la segunda. Es poco más de 1 km y medio en el que se ascienden unos 450 m. En algunos de los postes que balizan el sendero hay escrita la altitud conseguida. Al final de este tramo ya vemos la antecima y hay un mirador con vistas estupendas.
El sendero cruza una primera dolina y casi desaparece en el suelo arcilloso. Es zona de cabras monteses y pudimos ver una manada muy numerosa. Pasamos una segunda dolina y entramos en un tramo de unos 100 m de torcal con curiosas formaciones rocosas.
Pasado el torcal afrontamos el último tramo. Se asciende por la roca, en ocasiones hay que ayudarse con las manos y hay que subir con mucha precaución. Una caída puede tener graves consecuencias. Es un ascenso de unos 300 m que nos deja directamente en la cima.
En la cima hay unas vistas espectaculares. Lo más cercano, el pinsapar bajo el precipicio de la cara norte, el sendero de los llanos de Rabel, El Reloj y Simancón, la Falla del Salto del Cabrero, los llanos del Berral, el Puerto del Boyar, La Sierra de las Nieves, el Peñón de Gibraltar, la Bahía de Algeciras… un regalo para la vista. Además tuvimos mucha suerte y estuvimos solos todo el tiempo que estuvimos allí.
La bajada se hace por el mismo sendero, con mucho cuidado. Poco antes de llegar a las dolinas nos encontramos con una pareja de ingleses. Fueron los únicos humanos del día.
Un día fresco, muy agradable para el tipo de ruta que teníamos planeada y todo salió como habíamos programado. Un hito más en nuestro proyecto de los techos provinciales.
A pie, con el corazón ligero, tomo el camino público.
Walt Whitman, Canto del camino público. En Obras escogidas, Penguin Random House pg 161
Guillena es un municipio sevillano que se encuentra a unos 20 km de la capital y cuyo ayuntamiento lleva años promoviendo actividades senderistas con muy diversos resultados. Esta «Ruta del Agua» es, precisamente, una de esa actuaciones. El recorrido total de 68 km tiene un «tramo restringido» de unos 14 km, homologado por la FAM (Federación Andaluza de montañismo con la identificación PR-A 218 con varias zonas de alto interés ecológico.
Para nuestra ruta circular vamos a aprovechar parte de ese «Tramo restringido», en concreto el comprendido entre La Cantina y el Mirador de la Estación de la Gergal (unos 7 km) y el regreso lo vamos a hacer por un ramal junto a la lámina de agua del embalse del Gergal y el Contraembalse de Guillena sobre la ribera del Huelva.
Para llegar al nuestro punto de inicio tomaremos desde Guillena el Cordel de la Cruz de la Mujer hasta la Cantina. Es un carril de unos 13 km transitable en coche pero con tramos en bastante mal estado.
Desde el aparcamiento se accede al «Tramo restringido» por una monumental puerta de madera junto a la que hay algunos bancos, mesas y merenderos que podremos utilizar a la vuelta para hacer un almuerzo campestre. Son los restos de un antiguo trazado ferroviario y ampliamente reivindicado como Vía Verde, por lo que se trata de un tramo con poco desnivel y que ofrece una magníficas vistas sobre el complejo acuático. Pasaremos por el mirador de la confluencia del Huelva con el Cala, por el mirador de la Picota y llegaremos hasta el Mirador de la Estación de la Gergal, lugar en el que se encontraba un antiguo apeadero del tren minero y desde el que tenemos una espléndida vista sobre el Embalse del Gergal.
Retornamos por esta pista unos 800 m hasta encontrar un antiguo cortafuegos (hoy camino) a la derecha por el que bajaremos hasta la lámina de agua junto a un depósito que formaba parte de otra infraestructura ferroviaria que unía San Juan con la Mina de Cala. Esta segunda parte del recorrido es mucho más vistosa y agradable que la primera y, si caminamos en relativo silencio, podremos disfrutar de los cantos de ruiseñores, jilgueros, mirlos y zorzales. En cuanto a los anfibios podremos ver algunas tortugas, salamandras y tritones. La vegetación, que poco a poco se va apoderando del camino es la típica del sotobosque mediterráneo con jaras, palmitos, salvia, cantueso, cardos, acebuches, algarrobos, alguna encina, quejigos y los omnipresentes pinos de repoblación.
Entrada al cortafuegos/camino
En esta parte del recorrido circularemos por un caminito holgado en ocasiones, una verda amplia en otras, por algunas trincheras con algunos desprendimientos, un túnel con algún desprendimiento en la entrada a la salida del cual ya habremos pasado la confluencia de los rios y estaremos en la ribera del Huelva. Remontando el cauce el camino se estrecha aún más hasta llegar a un promontorio sobre los restos de una edificación que hacen las vedes de mirador. Si continuamos por el carril que encontramos a la derecha se llega a la presa, y si lo tomamos hacia la izquierda llegaremos, tras unos 800 m de recorrido hasta la Cantina, completando nuestra ruta de hoy.
En resumen, ha sido una ruta sencilla, muy agradable en este tiempo, de media jornada que se puede completar bien con un almuerzo campestre en cualquiera de los espacios habilitados para ello, o bien en La Cantina (recomendable reservar previamente)
No creo que exagere la importancia de los encantos de la caminata ni nuestra necesidad como especie de cultivar este arte. Me parece que ayudaría a suavizar los modales nacionales, enseñarnos los significados del ocio, familiarizarnos con los encantos del aire libre y favorecer y fortalecer la unión entre especies y territorio.
Burroughs, Jonh, Los placeres del camino en El arte de ver las cosas, Ed Errata naturae pg 53.
Hoy nos dirigimos al muncipio de Pruna, situado al sureste de la provincia de Sevilla y en cuy término municipal se encuentra la Sierra del Tablón en la que está el pico del Terril con 1.127 m, techo de la provincia de Sevilla. Separado del Terril por el puerto del Zamorano se encuentra el Peñón de Algámitas (1.119 m) segunda cima de la provincia y situada en el TM de Algámitas.
Nuestra ruta comienza en aparcamiento junto al mirador del puerto de la Ventana en la carretera que va desde Pruna a Algámitas, a unos 2 km de Pruna. Frente al mirador y en la margen derecha de la carretera hay un estrecho sendero con una pendiente bastante acusada y algo resbaladizo en algunos tramos. Este tramo discurre bajo algunas encinas y algarrobos que dan algo de sombra. A los 600 m el sendero se suaviza y se abre al puerto de la Ventana en el que hay un antiguo pluviómetro en desuso. Seguimos la vereda más marcada y vamos rodeando el Cerro de la Ventana. A la izquierda vemos el sendero por el que realizaremos la vuelta.
A medida que vamos ascendiendo vamos teniendo mejores vistas, y ya al primer km tenemos una hermosa vista de Olvera con su castillo al fondo y el castillo de Hierro de Pruna sobre un cerro de considerables dimensiones. Detrás se puede ver el Reloj y el Simancón, toda la sierra de Grazalema, el Torreón y la Sierra del Pinar.
A partir de este punto solamente hay matorral y monte bajo con espinos, coscojas, acebuches y coscojas. La vereda de subida está muy marcada y de vez en cuando se ven algunas marcas verdes y blancas. Hay que estar muy atentos porque el ganado, que abunda en la zona, ha hecho sus propios caminos y algunos de ellos desembocan en sitios inesperados. Un poco de atención al track es suficiente para mantener el rumbo. La subida no es muy fuerte en a los 2,5 km llegados a un collado que es la antesala de la subida al Terril. En la antecima vemos algunos grupos de encinas, pero el paisaje es de monte bajo. Subimos hasta el vértice geodésico de la Cima del Terril completamente solos. Unas fotos y bajamos hasta el primer grupo de encinas, a cuya sombra nos tomamos la fruta.
Para la vuelta vamos a ir cresteando por el Cerro del Tablón (1.121m) el Cerro Ventana (1.050 m) hasta llegar a una caseta metálica. Aquí se inicia el descenso, suave al principio, un poco mas fuerte hacia la cota de 1.020 m, con abundante piedra suelta. Rápidamente llegamos al puerto de la Ventana, pasamos junto al pluviómetro abandonado y enfilamos el sendero bajo la sombra de las encinas. Hemos hecho los 6,76 km de la ruta en 2 horas y 55 minutos contando las paradas para las foto y la fruta.
En resumen, una ruta de medio día, muy sencilla y divertida, no apta para días calurosos y que nos permite hacer un poco de turismo por la localidad de Pruna. Junto al aparcamiento hay una caseta de información atendida por Antonio, un joven pruneño, que facilita cuanta información se pueda necesitar. Estamos muy agradecidos por su atención y amabilidad. Entre los hitos a visitar en Pruna, además de esta ruta, está el Castillo de Hierro, fortaleza nazarí, la Fuente del Pilarillo, la fuente del Duque, los nacimientos, la Iglesia de San Antonio y la Fuente de las Lavanderas.
Un saludo a Antonio, responsable de la caseta de información al inicio del sendero al Terril
La presencia del poder invita a escapar de su presencia totalizadora; la seguridad llama a la vida de riesgo; el confort sedentario llama al nomadismo.
Solà-Morales, Ignasi, Terrain vague, en Territorios (2005)
Para preparar una próxima subida al Torreón, que requiere autorización administrativa, nos acercamos al Centro de Visitantes de El Bosque. Ya que estamos en el PN Grazalema nos animamos a hacer esta ruta circular por uno de los parajes más bonitos y desconocidos de estas sierras. La ruta tiene un grado de dificultad elevado, tanto por las condiciones del terreno, como por la falta de un camino claro y, en nuestro caso por el elevado caudal del Río Tavizna (que hay que vadear) por lo que requiere de cierta experiencia en la gestión de estas situaciones.
A lo largo de esta ruta usaremos pistas asfaltadas, caminos de tierra, veredas, parte de un sendero señalizado y un par de km campo a través. Los hitos más destacados de la jornada han sido: el pontón sobre el río Tavizna, Arroyo Charcones, el mirador de los Llanos del Berral, sendero señalizado llanos del Berral, Arroyo Ahijadero y Río Tavizna.
Dejamos el coche en el diseminado de Tavizna (T.M. de Benaocaz) junto a la carretera A-373 que va desde El Bosque a Ubrique. Desde ahí sale un carril asfaltado que se dirige hacia un pontón sobre el río Tavizna. A partir de este punto la ruta es circular. Cruzamos el pontón y tomamos un camino hacia la izquierda. Aproximadamente en el km 2 de nuestro recorrido tomamos un bonito sendero a la derecha en ascenso constante junto al arroyo Charcones. Conviene detenerse de vez en cuando y mirar hacia atrás para admirar las vistas de los restos del Castillo de Aznalmara con toda la cuerda de la Sierra de la Silla detrás. Pasaremos por una zona de cuevas antes de llegar al mirador de los Llanos del Berral. Desde este punto usaremos el sendero señalizado hasta llegar a un prado a mitad de la subida en el que giraremos a la derecha para buscar un sendero bastante desdibujado que cruza sobre la cabecera del Arroyo Charcones.
Nada más cruzar el Arroyo Charcones (en este punto lleva muy poca agua) entramos en un bosque muy húmedo de grandes encinas, quejigos y alcornoques en el que destacan grandes piedras cubiertas de musgo. Una delicia para los sentidos. Hay que tener cuidado (la vereda se pierde en ocasiones o se cruza con otras veredas que usan los animales) hasta llegar al punto de máxima altura del trayecto. Un poco más adelante se abre un pequeño claro en el que hacemos una parada para descansar y tomar una fruta.
A unos 200 m del prado sale una vereda a la derecha que nos lleva hasta el Arroyo del Ahijadero, un bellísimo paraje que tenemos que cruzar para iniciar un suave descenso por la margen izquierda del arroyo. En este punto la vereda está clara y no hay otro camino alternativo. Además, hay una alambrada junto al arroyo que tenemos que seguir. Unos dos km más adelante hay que girar a la derecha y pasar la vaya por una puerta hecha con un somier viejo. Comienza un suave tramo de ascenso hasta alcanzar las ruinas de un cortijo con unas vistas impresionantes sobre el salto del Cabrero y un extenso pinar en la margen izquierda del río Tavizna que se intuye a los pies de la ladera en la que estamos. Tras las ruinas comenzamos el descenso, primero suave y con vereda marcada, luego se pierde la vereda y hay que ir siguiendo el track y como se pueda. Se trata de bordear un tajo a nuestra izquierda para encontrar unas rocas en las que se encaja el tramo más peligroso de descenso, con mucha piedra suelta, espinos y maleza. Hacia el km 9 de nuestro recorrido se termina la bajada junto al Arroyo del Boyar y junto al río Tavizna. Tratamos de seguir paralelos al cauce del río hasta llegar a una piedra enorme con forma de pirámide. En este punto tendríamos que haber cruzado el río pero baja muy crecido y con mucha fuerza. No nos atrevemos a cruzar. Además, vemos en el mapa que hay un sendero que por la margen derecha del río nos lleva al pontón del principio. Decidimos seguir ese sendero y abandonar el track. A medida que avanzamos lentamente, el sendero se cierra con la maleza y hay desprendimientos que lo hacen impracticable. Seguimos todo lo que podemos hasta llegar a un punto en el que decidimos que hay que cruzar el río si o sí. In extremis vemos una poza con una estructura para retener el agua que puede ser practicable.
Junto a esta piedra hay que pasar a la otra orilla
Tras cruzar a la margen izquierda encontramos un senderillo por el bosque de galería junto al rio que nos llevará hasta el pontón sin más problemas. Es un senderito parecido al del Majaceite pero un poco más rustico. Después de lo que hemos pasado por la otra orilla nos parece un paseo de lo más bucólico. Desde el pontón hasta el aparcamiento deshacemos los dos km de camino restante a buen paso.
Poza por la que pasamos
En resumen, ha sido una ruta muy exigente, que nos ha resultado un poco dura en su segunda parte pero todo el esfuerzo se ha visto compensado por la magnífica experiencia y los maravillosos espacios por los que hemos pasado.
Todo lo vivido en esta jornada ha quedado grabado en este track.