Circular Canillas de Albaida, Paraje de las Cuestas y puente romano, Camino de las Cuevas, Los Lisos, Senda río Cájula, Sendero de Los Molinos, Archez

Para ir más despacio no se ha encontrado nada mejor que andar. (…) ¿Quieren ir más rápido? Entonces no caminen, hagan otra cosa: rueden, deslícense, vuelen. No caminen. Caminando solo una hazaña importa: la intensidad del cielo, la belleza de los paisajes. Andar no es un deporte.

Gros, Fréderic. Andar, una filosofía. Taurus pensamiento, 2014

Para realizar esta ruta nos dirigimos hasta el corazón de la Comarca de la Axarquía malagueña, en pleno PN  Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, en concreto a la localidad de Canillas de Albaida. Su núcleo urbano, en la frontera con la provincia de Granada, tiene la clásica configuración de los pueblos de origen árabe: laberinto de callejones estrechos, sinuosos y empinados, con casas bajas encaladas. Está en la ruta de los pueblos del sol y el vino y recibió el apelativo de Albaida (blanca) por la abundancia de flores de ese color en su entorno.

Comienza nuestra caminata junto a la la Ermita de Santa Ana, un templo sencillo que data del siglo XVI  en el punto más elevado del pueblo, construida sobre los restos de una antigua fortaleza y desde la que tenemos una magnífica vista de las sierras próximas: La Maroma, el Río Turvilla y el mar al fondo. Bajamos en dirección al cementerio para llegar al paraje de Las Cuestas donde nos encontramos con los restos de dos antiguas calzadas empedradas (algunos afirman que de origen romano) que se unen a través del puente sobre el Río Turvilla también de origen romano. En la actualidad es un camino de herradura catalogado como Vía Pecuaria. Tras subir la segunda calzada nos encontramos en una pista asfaltada conocida como Camino de Renzuelas. Aproximadamente 1 km más adelante tomamos un desvío a la derecha por un camino de tierra entre casas de recreo y fincas agrícolas. Tras una fuerte subida nos encontramos en la parte más alta de la ruta y entramos a un bosque de pinos y monte bajo conocido como Los Lisos.

Nada más salir del bosque y entrar en una zona de olivar y aproximadamente en el km 6 de nuestro recorrido tomamos una senda a la derecha bastante difuminada por la hierba para entrar en el Sendero Los Lisos-Cruz del Muerto. Comenzamos a descender y cruzamos por primera vez el Río Cájula (en esta zona está todavía seco). El sendero es muy agradable de caminar y, como a media bajada, ya comenzamos a escuchar el rumor del agua. Nos acercamos al cauce del río junto al Cortijo de Rafaelita un antiguo molino harinero actualmente en ruinas. Desde este punto cruzaremos el río en numerosas ocasiones a través de puentes de madera en bastante buenas condiciones. El paseo es muy agradable, entre huertos, terrazas con aguacates, naranjos y limoneros. Un placer para la vista y los sentidos. Finalmente, entramos en una zona de grandes cortados, con paredes con oquedades que dan paso a un camino más amplio ya en el paraje de la Cruz del Muerto y junto a otro molino.

Cruzamos de nuevo el río y entramos en la pista asfaltada por la que accedimos al puente romano sobre el Río Turvilla. Aquí tenemos dos opciones: o tomar de nuevo la calzada empedrada para volver a Canillas, o cruzar de nuevo el río y tomar el sendero de los Molinos. Nos decidimos por esta segunda opción. Una pasarela metálica de unos 800 metros nos lleva sobre una acequia que servía para derivar agua hacia El Molino Matías que fue la primera fábrica de la luz que se creó en 1915, situado en el término municipal de Canillas de Albaida. Era de poco voltaje (150-155 voltios) y daba luz a Canillas, Corumbela. Árchez, Daimalos y Arenas. Funcionó hasta 1920 y después de la guerra se convirtió en molino harina. A partir de este punto el sendero vuelve a pasar por huertas de aguacates, limoneros y naranjos, pasamos por otro Molino transformado en Casa Rural y cruzamos el río un par de veces, en esta ocasión sobre unas piedras, para entrar en el núcleo urbano de Árchez.

Árchez es uno de los pueblos más pequeños de la Comarca. No obstante es un placer caminar por sus calles estrechas y  serpenteantes entre las que destaca de forma especial la Torre Alminar de Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación. Levantada en el siglo XII, es una maravilla de la arquitectura mudéjar declarada Monumento Histórico Artístico Nacional. Continuamos por la Calle Clara Campoamor para dirigirnos hacia Canillas de Albaida y, tras cruzar todo el pueblo, llegaremos al entorno de la Ermita de Santa Ana. Antes de volver al coche nos detenemos un momento en el parque que el pueblo ha dedicado al vecino Celedonio Gallardo, fallecido en el campo de concentración de Bretstein (subcampo de Mauthausen) y en memoria de todas las víctimas de la guerra.

En resumen, una ruta sencilla y bonita con cierto grado de dureza por las constantes subidas y bajadas. Si la hacéis, aprovechad para comprar un poco del excelente vino de la comarca.

Todo el recorrido de esta jornada ha quedado recogido en este track.

Desde El Pedroso al Mirador del Azulaque y vuelta al Pedroso

¿En qué piensa cuando camina?

-Sueño, sueño despierto

¿Y no se aburre?

-Me gusta caminar.

Tavernier, Nils. Diálogo entre Philomene y Joseph Cheval en la película El Palacio Ideal. m 9:35

Como el día anterior y parte de la noche ha estado lloviendo, elegimos esta ruta sencilla y que transcurre por vías pecuarias, caminos rurales, carretera comarcal y paseo peatonal con la idea de no pisar mucho barro y disfrutar de los olores y colores de la naturaleza después de unos días de lluvia. Estos días se está celebrando en El Pedroso la tradicional feria de gastronomía y productos artesanos, por lo que dejamos el coche en el paseo de la Estación y cruzamos el pueblo buscando la calle Zabalza Tajonar para salir a la carretera comarcal A-8101 en dirección a Cazalla de la Sierra.

Pasamos junto a la Ermita de la Virgen del Espino y tomamos un camino peatonal junto a la carretera durante unos 300 m hasta llegar a la altura de la finca La Alberquilla. Un indicador nos envía hacia una amplia pista, la Vía Pecuaria entre Cazalla de la Sierra y Constantina, por la que transita el Camino de Santiago y el sendero de vuelta del Arroyo de las Cañas. Es una zona de fincas ganaderas y agrícolas en las que destaca el típico paisaje de dehesa junto a algunas manchas de olivar. A partir del km 4,5 de nuestro recorrido el carril se va empinando suavemente, pasamos junto al cortijo Argamasilla (abandonado) y hacia el km 7,5 de nuestro recorrido llegamos a una bifurcación que puede confundir un poco. La flecha amarilla del Camino de Santiago señala al frente, pero nosotros tenemos que tomar un camino terrizo a la derecha con una subida un poco más fuerte hasta llegar al entorno del mirador del Azulaque que es la cota máxima del recorrido (540 m.) Desde aquí se puede admirar una buena panorámica hacia las sierras de Huelva y disfrutamos del olor de la flora mojada.

Tras tomar una fruta, continuamos nuestro camino entre diversas fincas en las que ahora predomina el olivar. Tras un par de km llegamos a la Carretera comarcal de Cazalla y transitaremos por ella otro par de kilómetros hasta llegar al camino peatonal por el que transitaremos otros kilómetro hasta llegar a la Ermita de la Virgen del Espino y por la calle Zabalza Tajonar llegaremos al centro urbano de El Pedroso.

En resumen, es una ruta sencilla y relajada, ideal para hacerla en un día no muy caluroso y en la que los tres km junto a la Carretera de Cazalla del final se hacen un poco pesados. De hecho, en wikiloc vimos varias opciones que hacen el camino a la inversa para quitarse cuanto antes esos kilómetros.

Nuestro recorrido está en este track.

Ésta es nuestra centésima entrada. ¡Vamos a por las doscientas!

Los llanos de Rabel (de Reves) y Camino de los pinsapos

…en una cultura orientada a la producción se cree que pensar es no hacer nada y no es fácil no hacer nada. Se puede lograr disfrazándolo  como hacer algo y ese algo más parecido a no hacer nada es caminar. […]Caminar supone un sutil equilibrio entre trabajo y ocio, entre ser y hacer. Se trata de una actividad corporal que no produce nada más que pensamientos y experiencias.

Solnit, Rebecca. Wanderlust, Capitán Swing, 2015 pg 22.

Para hacer esta ruta es necesario obtener una autorización administrativa que se puede conseguir on line (si se dispone de certificado digital de la FNMT clicando en este enlace, presencialmente en el Centro de Visitantes de El Bosque,  a través del número de teléfono 956709733 o por correo electrónico: cvelbosque.amaya@juntadeandalucia.es.

El recorrido que describimos es la unión de dos senderos: el sendero hasta los llanos del Rabel (o del Revés) por una pista en muy buen estado rodeados de encinas centenarias, alcornoques, algarrobos, madroños, etc. hasta cruzar el Arroyo del Pinar por un puente de madera y alcanzar los LLanos de Rabel en donde encontraremos la Fuente de Frias, un espacio porticado con dos bancos y un llano en el que descansar y relajarse. Desde este llano se accede al sendero Camino de los Pinsapos en el que a atravesamos  el bosque mágico, de gran frondosidad y belleza. Es un sendero de cierta dificultad, especialmente si llueve o ha llovido, porque se salvan 150 m de subida en apenas 1 km.

Dejamos el coche en un pequeño parking cerca del Puerto de los Acebuches en la Carretera que une Zahara con Grazalema. Desde el aparcamiento tenemos unas bonitas vistas sobre el Pantano de Zahara (o del Gastor) y sobre la falla de la Garganta Verde. Tras atravesar una pequeña cancela junto  a la gran valla que cierra la pista forestal, entraremos en un camino en ligero descenso con el valle del Río Bocaleones (afluente del Guadalete)  a nuestra derecha. La pista forestal, en suave descenso, nos sumerge progresivamente en los hitos de este paisaje serrano. Así podemos ver a nuestra izquierda cómo el Bocaleones se adentra en la Garganta Verde (ésa es otra ruta) y un poco más adelante nos encontramos con una Calera restaurada que nos habla de la producción de cal y sus usos. Poco a poco llegamos a un puente que atraviesa el lecho del Bocaleones.

En este punto llegamos a la base del Cerro de los Ballesteros, cuya forma piramidal destaca desde el inicio de la ruta. Aquí se inicia un leve ascenso mediante el cual rodearemos el cerro y, finalizada su circunvalación atravesamos nuevamente el Arroyo por un puente de madera para entrar en los Llanos del Rabel. En este lugar tenemos una buena vista de las sierras que lo rodean, a nuestra derecha las Sierras del Hinojal y de Zafalgar y frente a nosotros los picos que forman la Sierra del Pinar, entre los que destacan La Torre y el Torreón, y el pinsapar que crece en sus laderas.

Nada más entrar en los llanos,  un panel  informativo nos cuenta que a este llano venían a por agua los habitantes de los asentamientos cercanos; espacio que se convertía en lugar de reunión para pasar las veladas, que en muchas ocasiones se veían amenizadas con la música del Rabel, una especie de laúd de sonido muy agudo. Un poco más adelante veremos la hermosa Fuente de Frías en un lugar dotado con una marquesina con un par de bancos muy aptos para tomar una fruta antes de comenzar la segunda parte del sendero.

Aquí comenzamos una pequeña ruta circular que han denominado «Camino de los Pinsapos», que discurre por la parte baja de la falda de la Sierra del Pinar, justo en el lugar donde comienzan a crecer los pinsapos y se mezclan con un tupido bosque de encinas y quejigos, alguno de los cuales adoptan formas tortuosas y alcanzan tamaños muy considerables. Para llegar al comienzo del Camino de los Pinsapos hemos de cruzar el Arroyo del Pinar por una pasarela de grandes piedras estratégicamente colocadas. Así llegamos a un llano (podríamos llamarlo el llano del Bosque mágico) con las ruinas de un gran cortijo colonizado, en parte por los pinsapos.


Accedemos al camino junto a un panel informativo que nos cuenta la fauna y flora de este «Bosque Mágico» un precioso sendero circular corto y cómodo para senderistas con una mínima experiencia que es, sin duda, el plato fuerte de la jornada. Este camino, bien balizado y reforzado con troncos atravesados a modo de escalones para evitar desprendimientos. Conviene ir sin prisas y disfrutando del entorno. La noche anterior había llovido y los olores y sensaciones del paseo fueron excepcionales.

Finalizado el recorrido circular sólo nos queda desandar el camino, por la pista forestal para regresar al aparcamiento.

Todo este recorrido ha quedado registrado en este track. (Aunque el trayecto está diseñado para no necesitarlo)

Área recreativa El Talenque, Cortelazor, Navahermosa, Talenque

Estamos acostumbrados a pensar al aire libre, caminando, saltando, subiendo, bailando, de preferencia en montañas solitarias o a la orilla del mar, donde hasta los caminos se ponen pensativos.

Nietzsche, Friederich. La gaya ciencia. José J. de Olañeta ed. 2019

Para cerrar la temporada del Grupo de Montaña Grupo Verde de Gerena se propuso esta ruta sencilla, apta para todos los públicos con la idea de terminar pronto la caminata y poder realizar la comida comunitaria en el mismo área recreativa. Así, a las 10 menos cuarto de la mañana iniciábamos la caminata desde el Talenque en una mañana fresquita por el camino señalizado hacia Fuenteheridos para tomar una bifurcación a 1km de la salida y enlazar con la carretera asfaltada hacia Navahermosa.

Tras unos 400 m por la carretera tomamos una bifurcación a la derecha y nos internamos en un bosque de pinos por el que, tras pasar un arroyo seco, afrontamos la subida al «techo» de la jornada, un cerrete de 721 m de altura en la que el grupo se va alargando en cuestión de minutos. Tras una parada de reagrupamiento iniciamos el descenso hacia Cortelazor junto a unos aparcamientos a la entrada del mismo. Continuamos la marcha por un camino que desciende en dirección a los lavaderos. Pasados los lavaderos comenzamos una nueva subida hasta la cota de los 650 m. en dirección al Arroyo de Valdelarco. Dejamos el camino y por una vereda señalizada pero un poco difusa descendemos para cruzar el arroyo. Iniciamos otra subida, por una senda junto a unos riscos y al pasar junto al Cortijo de la Pastora enlazamos con un camino en suave descenso hasta el Arroyo de Valdelarco. Sin cruzar el arroyo continuamos en ligera subida por una zona con algunas casas rurales.

La subida termina a la entrada de Navahermosa. Callejeamos por el pueblo buscando la carretera que, en suave descenso nos llevará de vuelta al Área Recreativa. Una vez en el área recreativa, donde se disfruta de un bosquecillo de roble melojo, celebramos la asamblea con los socios del Club presentes.

Finalizada la asamblea sacamos cada uno las viandas y bebidas que habíamos llevado y celebramos una comida comunitaria que puso fin a la jornada y a la temporada del club.

Nuestra compañera Rosa del Grupo Verde organizó un maravilloso cierre de temporada. La ruta es preciosa, el campo estaba espectacular y todos los miembros del club colaboraron en lograr un día memorable.

Para ésta entrada hemos cogido fotos del grupo de WhatsApp, los autores las reconocerán. Muchas gracias.

Todos el caminar de este día ha quedado en este recorrido de wikiloc.

V Ruta Sierra de Gerena. Ruta larga

La naturaleza siempre está trabajando, creando y destruyendo, mantiene todo girando y fluyendo, sin permitir descanso sino en rítmicos movimientos, transformando todo en una interminable canción de una forma hermosa a otra.or preocupaciones y deberes

Muir, John. Escritos sobre naturaleza. Capitán Swing

El sábado pasado, 19 de noviembre tuvo lugar la V Ruta Sierra de Gerena, la fiesta anual del senderismo organizada por el Grupo de Montaña Grupo Verde de Gerena. Se programaron para ese día de convivencia una ruta familiar de unos 10 km y una ruta larga de unos 16 km. Al finalizar ambas rutas hubo una convivencia con  comida popular, animación con el DJ Víctor Durán y se sortearon los regalos donados por los patrocinadores del evento. Se cubrieron holgadamente las 200 plazas de participantes y asistieron sendos grupos de senderistas de la AD Villa Torremejia y del Club de Senderismo Burguillos.

Nosotros estuvimos de apoyo en la ruta larga que salió pasadas las nueve de la mañana del Auditorio La Rodadera y nos dirigimos hacia las canteras junto al museo del cantero. Este espacio, en el paraje de El Baldío, ha sido acondicionado con senderos y miradores en los que se puede disfrutar del entorno con numerosas aves que nidifican en sus alrededores. Un poco más adelante pasamos junto a la Fuentesanta, usada como lavadero y para consumo de agua. Tras un tramo por un camino paralelo a la carretera SE-3408 entramos en el Camino de  Rompezapatos entre explotaciones ganaderas en un paisaje típico de dehesa con encinas y alcornoques.

Hacia el km 7,5 de nuestro recorrido el camino se encuentra con el Arroyo de las Torres en una zona con algunas fincas dedicada a la actividad cinegética. Tras un breve descanso para el reagrupamiento y la foto de grupo continuamos nuestro camino por la zona de servidumbre del arroyo. Es la zona más bonita de la ruta y en la que anidan muchas aves, por lo que tratamos de hacer el tramo sin hacer excesivo ruido. Tras un km aproximadamente, cruzamos de nuevo la carretera y entramos en el Cordel del Camino de los Arrieros.

Es un camino amplio, en ligera subida por el que el grupo se ensancha y por el que caminamos unos tres km hasta tomar un desvio que nos llevará hasta el  Arroyo de Jernanderia, lo cruzamos por un puente y caminamos entre varias fincas en la dehesa de Las Canteras. Por el «camino del Colesterol» por el que los habitantes de la localidad suelen pasear habitualmente nos acercamos a Gerena. Cruzamos la urbanización semideshabitada de los Jardines de Gerena y por la Calle Ferrocarril llegamos al Auditorio de la Rodadera desde el que partimos esta mañana. Cuando llegamos ya suena la música y han comenzado a repartir el potage de garbanzos y los botellines de cerveza.

Tras la comida un par de horas de animación a cargo del DJ, sorteos de los regalos aportados por los patrocinadores y punto final a una jornada festiva en la que hizo un día excelente para la práctica del senderismo.

Toda esta caminata quedó registrada en esta ruta de wikiloc.

Puerto de las Palomas, Cerro Coros, Monte Prieto y los Espartales

Caminar sólo cuando hace buen tiempo, quedarse en casa cuando hace viento, llueve o nieva, es perderse la mitad; puede que la mejor parte.

Kagge, Erlind. Caminar, las ventajas de descubrir el mundo a pie. Taurus, 2019. Pg 52

Esta ruta circular que parte desde el Puerto de las Palomas es muy accesible, tiene unas vistas espectaculares sobre los montes más emblemáticos del PN Sierra de Grazalema, el pantano de El Gastor/Zahara y grandes panorámicas sobre las Sierras de Lijar, Sierra del Tablón Y Langarín y Las Grajas.

Comienza la caminata atravesando una portilla a la derecha del Puerto de las Palomas y una pista forestal bastante amplia en suave subida nos lleva hasta la cima del Cerro Coros en algo menos de un km. Por el camino veremos un aljibe bastante reciente que provee de agua unos bebederos cercanos al aparcamiento y unas corraletas realizadas con piedras. Hasta la cima el camino está en buen estado y bastante marcado. Enseguida llegamos al vértice geodésico del Cerro Coros (1.324 m) junto al que veremos un viejo pluviómetro. Seguimos cresteando hasta conectar con Monte Prieto (no haremos cima) hasta alcanzar el km 3,1 de nuestra ruta en el que tomaremos una vereda a la derecha que desciende ligeramente hasta una dolina que suele tener agua (en esta ocasión estaba totalmente seca). Por esta vereda tenemos muy buenas vistas del Reloj y el Simancón y toda la sierra del Endrinal. Hay que tener cierta precaución porque transcurre por la solana, a media ladera con mucha piedra suelta y hay riesgo de caída. Antes de terminar el descenso llegamos a un punto en el que dos enormes peñascos, uno de ellos con un arbolito que brota de la piedra, nos cierran el paso. Continuamos de frente hasta el mirador de los Espartales.

El camino desde este punto suaviza un poco el descenso, pero por otra parte está menos transitado, la vereda se pierde en ocasiones y la vegetación campa a sus anchas. Tras unos 500 metros llegamos a unos peñascos con un excelente mirador sobre el Pantano de Zahara/El Gastor, Langarin y las Grajas, Algodonales y la ladera de la Sierra de Líjar y, más al fondo, la inconfundible silueta de Algámitas y El Terril en la Sierra del Tablón en la provincia de Sevilla. Nos hidratamos y tomamos una fruta y emprendemos el regreso hasta retomar el sendero que traíamos en los peñascos del arbolito.

En este punto el descenso se acentúa bastante hasta llegar al arroyo de los Molinos y comenzar la subida por el paraje de los Algarrobales. Casi todo este tramo de subida discurre por la zona de la umbría, cosa que se agradece porque el día está un poco caluroso. Llegamos al arroyo de los Covachones y cruzamos por encima de un muro de contención de una pedrera y entramos en una zona de encinas bastante poblada. Continuamos ascendiendo, ahora con unas hermosas vistas de la Garganta Verde hasta llegar al km 6 de la carretera CA-9104 que une Zahara de la Sierra con Grazalema.

Continuamos por la carretera algo menos de un km, en una curva atrochamos bajo un bosquecillo de pinsapos y al llegar al arroyo de la Higueroba pasamos sobre un murete de contención y comenzamos una fuerte subida hasta los abrevaderos que hay junto al aparcamiento, lugar en el que dejamos el coche por la mañana. Completamos la jornada cruzando la carretera y tomando nuestros bocadillos en el mirador.

En resumen, es una ruta de media jornada en la que tenemos la oportunidad de hacer una cima de media montaña (cerro Coros) con unas vistas espectaculares sobre la Sierra de Grazalema y otras sierras del entorno mientras vamos rodeando Monte Prieto, con la presencia de grandes grupos de buitres leonados que anidan en la zona y la presencia de un par de manadas de cabras. Aunque hay otros senderos en la zona un poco más fáciles, a nosotros éste nos ha parecido que tiene su «puntillo».

Todo el recorrido de esta jornada ha quedado grabado en este track.

Camino Portugués a Santiago por la costa. Etapa 6: Afife – Caminha

El fin de un viaje es sólo el inicio de otro. Hay que ver lo que no se ha visto, ver otra vez lo que ya se vio, ver en primavera lo que se había visto en verano, ver de día lo que se vio de noche, con el sol lo que antes se vio bajo la lluvia, ver la siembra verdeante, el fruto maduro, la piedra que ha cambiado de lugar, la sombra que aquí no estaba. Hay que volver a los pasos ya dados, para repetirlos y para trazar caminos nuevos a su lado. Hay que comenzar de nuevo el viaje. Siempre. El viajero vuelve al camino.

Saramago, José. Viaje a Portugal. 1981, Fundación José Saramago

En nuestra sexta etapa de este Camino Portugués a Santiago por la costa caminamos desde el lugar de Afife (justo en el punto de la subida de Cabanas donde lo dejamos ayer) hasta la población de Caminha en la frontera española. Durante la ruta subimos al monte da Suavidade de 183 m (cima de la jornada) y tras el descenso pasamos por las freguesías de Ancora, Vila Praia de Ancora, Moledo e Cristelo (todas ellas de Caminha) y terminamos la etapa en el puerto junto a la parada del Ferry que cruza cada hora hasta España y vuelve.
Etapa sencilla y sin complicaciones, con unos buenos kilómetros por la Eco vía Litoral Atlántica, en un día luminoso y un poco fresco.

Tras parar la etapa quinta en Afife, para hoy nos ha quedado una cómoda etapa de 15,65 km con una única «tachuela» de 183 m y luego un agradable paseo por los tramos terminados de la Ecovia Litoral Atlántica con una muy buena señalización, un firme en buen estado y, de momento, poco transitada. Únicamente en un punto, nada más pasar el río Ancora, hemos tenido que dejar el camino y buscar una ruta alternativa por los campos aledaños por la cantidad de agua de las escorrentías de las lluvias de los días pasados.

Comenzamos a caminar en el cruce de la Estrada de Cabanhas con el Caminho da Pioca, una calle con el típico empedrado portugués, entre dos muros. A los pocos metros entramos en un frondoso bosque de pinos y eucaliptos junto a la Capilla de Nossa Sra del Amparo, sencilla y con un área recreativa alrededor. Nos internamos en el bosque, en suave subida mientras por el camino vamos encontrando cruceiros más o menos historiados, una fuente con lavadero y área recreativa, alminhas y otros elementos correspondientes a las supersticiones populares. Tras coronar el Monte da Suavidade, iniciamos un pronunciado descenso que nos deja a la entrada de la freguesía de Áncora, en el paraje de la Fonte de Crasto con fuente, lavadero y área recreativa. Áncora es una freguesía amplia, de casas bajas, muy cuidadas en cuyas calles se respira tranquilidad. Recorremos toda la calle principal que desemboca en un callejón, Caminho da Torre, que nos llevará directamente al río Ancora.

Al comienzo del Caminho da Torre hay un área recreativa con fuente, un peto o alminha en forma de capillita y un perrete que nos acompaña alegremente hasta el Río Áncora. El río Áncora baja bastante caudaloso pero lo cruzamos sin dificultad por el puente da Torre, un sencillo pero sólido puente de piedra sin antepecho ni florituras. Nada más cruzar el río el perro que nos acompaña se vuelve hacia Áncora y encontramos el camino completamente inundado por las aguas del arroyo das Escadas. A la derecha del camino hay una casita de piedra con dos escalones que nos permiten subir a un terreno cultivado por encima del nivel del camino y siguiendo la linde conseguimos salvar el problema del agua.

A menos de un km llegamos a las primeras casas de Vila Praia de Áncora, una freguesía de casitas de pescadores en origen y ahora un centro de turismo playero. Cruzamos el núcleo y pasamos por la praza con la Capilla de Nossa Senhora da Bonança. Edificada a finales del S. XIX, esta capilla acabada en estilo neoclásica presenta un aspecto imponente en relación con las casitas que la rodean. La calle que sale de la plaza de la capilla desemboca en pleno paseo marítimo con numerosos cafés y el fuerte da Lagarteira, del siglo XVII con un gran escudo real coronando la puerta principal (ahora en obras). Nos hacemos unas fotos en la letras en acero corten que forman el nombre de la villa, pasamos ante un monumento homenaje a los pescadores y sus mujeres y tomamos un café antes de proseguir la caminata.

A partir de este punto nuestro camino tiene al Océano Atlántico como acompañante. Hoy está muy sosegado y la marea baja deja a la vista piscinas y enormes bloques de piedra. El paseo cuenta con diversos elementos decorativos como soportes con vidrios coloreados, claves de sol, bancos y medias barquitas usadas también como bancos para contemplar las puestas de sol y el vaivén de las olas. Poco más adelante llegamos al paraje en el que se encuentra la Capilla de San Isidoro. Nuestra llegada coincide con la llegada de un rebaño de ovejas y cabras que pasan por un partidero en el que el pastor las va clasificando. En este punto justo comienza el último tramo de la Ecovía Litoral, por lo que la caminata torna en paseo. Al fondo ya podemos atisbar el Monte Tecla, en la orilla española y en primer término una gran playa repleta de surfistas. Junto a la playa la freguesía de Moledo con una única y larguísima calle con casas más o menos señoriales a ambos lados.

Al final de la Calle una rotonda con una escultura homenaje a los pescadores. Otra calle larguísima nos adentra en la freguesía de Cristelo con una Alminha hacia la mitad, nombradas como Alminhas do Camarido. Un poco más adelante pasamos ante la Capilla de Nossa Sra da Agonia y un par de columnas historiadas nos dan paso a Caminha. Callejeamos ante la enésima estatua homenaje a los pescadores y llegamos a la Plaza Conselheiro Silva Torres donde admiramos la bonita arquitectura que la rodea: La torre del reloj, la Igrexia Matriz y el teatro. Por la rúa Cons. Miguel Dantas accedemos a un paso subterráneo que nos deja ante el embarcadero. Es la hora de comer y el barquero tiene un compromiso de paseo por el río Miño en media hora. Buscamos un buen restaurante, no nos cuesta mucho, y damos por terminado este tramo del Camino Portugués a Santiago por la costa. En cuanto tengamos algunos días disponibles terminaremos la parte española de este camino.

En resumen, estamos absolutamente sorprendidos de cómo ha quedado este camino (remodelado en 2020) evitando las largas caminatas que tenía por los arcenes de las carreteras, pasando por sitios y parajes naturales de gran belleza y acompañados de una riqueza patrimonial extraordinaria. No podemos olvidarnos de la inmensa amabilidad de cuantos portugueses se han cruzado en nuestro camino, su infinita paciencia intentando darnos las indicaciones precisas para llegar a nuestro destino siempre con una sonrisa. Un saludo también para las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago que han señalizado la ruta y nuestra gratitud a los 10 municipios que luchan por la homologación de este tramo.

Todo nuestro caminar de hoy ha quedado recogido en este track.

Camino Portugués a Santiago por la costa. Etapa 5: Viana do Castelo- Afife

Mi forma de arte es un breve viaje a pie por el paisaje[…]lo único que tenemos que tomar de un paisaje son fotografías. Lo único que tenemos que dejar en él son las huellas de nuestros pasos

Fulton, Hamish. Walking east web de la exposición

Para las dos últimas etapas de nuestro Camino Portugués a Santiago por la costa nos hemos dejado dos recorridos muy cómodos. El primero de ellos, esta quinta etapa, nos va a llevar desde Viana do Castelo a Afife, un recorrido de algo menos de 15 km por unos paisajes rurales muy bucólicos, por caminos empedrados o terrizos, entre bosques y urbanizaciones diseminadas y pasando por parajes naturales de singular belleza como las Cascadas do Poço Negro o los Muinhos de Cabanas.

Comenzamos nuestra caminata por la Rúa da Picota en dirección a la Praza da Republica para dirigirnos a la fachada principal de la Sé Catedral de Viana. Se corresponde con el tipo de Iglesia fortaleza, comenzada a construir en el siglo XV y tiene un fuerte carácter románico. Su fachada principal tiene una portada gótica con escenas de la pasión de Cristo e imágenes de los apóstoles. A los lados dos sobrias torres fortaleza rematadas con almenas. Tiene una sencilla planta de cruz latina con tres naves escalonadas y capillas laterales.

Desde la catedral regresamos a la Praza da República, pasamos junto a la iglesia de la Misericordia y el antiguo ayuntamiento de la ciudad y nos encaminamos por el paseo das Mardomas da Romaria buscando un paso inferior a la Avda. 25 de Abril. El imponente santuario de Santa Lucía en lo alto del monte de mismo nombre se puede apreciar en las diversas perspectivas de la ciudad nueva. El camino asciende ligeramente hasta llegar a La Iglesia Dos Santos Mártires, del S. XVIII popularmente llamada “Iglesia de las Ursulinas”. La salida de Viana se realiza por la larguísima Rua dos Sobreiros hasta el km 3,8 de nuestro recorrido en el que un brusco giro a la izquierda nos lleva a una zona de quintas más o menos ostentosas, mejor o peor conservadas, siempre escondidas tras altísimos muros de mampostería que apenas dejan entrever la extensión de las fincas. Hacia el km 5,8 de nuestro recorrido llegamos al Regato do Pego, un bullicioso y saltarín riachuelo  que se expande en el paraje natural de las Cascadas do Poço Negro. Las lluvias de estos días hacen que el paraje luzca exuberante en feracidad, alegre y ruidoso.

Un km más adelante tenemos la oportunidad de admirar la fachada de la Quinta do Boa Viagem, decorada en brillantes tonos ocres con enorme escudo de armas  y estatua en la cimera. Unos metros más adelante veremos la Capilla de Nossa Senhora da Boa Viagem, probablemente del S. XVI. Impresionante colorido, su portada con arco y un porche que descansa sobre columnas toscanas ideal para una parada o descanso. El entorno se completa con  un grupo de olivos, un florido jardín y el omnipresente cruceiro.

Continuamos nuestro camino pasando por un frondoso bosque de eucaliptos, un crucero y una capillita de la que no tenemos datos un lavadero a un lado del camino, un jardín de un coleccionista de escultura popular con inicio de diogenes van poniendo la nota de color al camino cuando entramos en Caroço, pequeño núcleo urbano con estación de ferrocarril. A la entrada la Capilla de San Paio, modesta pero con gran crucero, más adelante la Iglesia de Santa María de Carreço. Una inscripción la data a finales del S. XVI con torre más tardía, y combinando los estilos manuelino tardío, renacentista y barroco. No puede faltar un estilizado cruceiro en un atrio arbolado y descendente.

A la salida de Caroço charlamos unos momentos con Manu, que tiene algo de prisa porque ha quedado en Afife para comer con unos amigos. Nos cuenta que ha hecho muchos km en el Camino (Francés, de la Costa, primitivo, de la Plata, Fatima…) La ruta nos lleva por un bosque de quejigos, eucaliptos y castaños en el que tenemos que sortear las escorrentías de las lluvias de la noche pasada. Nos despedimos de Manu antes de llegar  al paraje en que El Convento de São João de Cabanas languidece en su deterioro. Una bonita cafetería nos tienta, pero resistimos a la tentación oliendo la cercanía de nuestro destino.  Un grupo de trabajadores toman el almuerzo  en un precioso enclave con El Río Afife discurriendo plácidamente a través de un puentecillo. En su orilla izquierda atisbamos un par de  molinos.

El Camino sigue por poco tiempo el cauce del río y así podemos contemplar el ruidoso lugar en que sus aguas traviesas se deslizan por su rocoso lecho. Un último repecho nos lleva a la calle San Ovidio y por la Travesía de Cabanhas llegamos al final de nuestra ruta de hoy.

Una etapa preciosa en lo paisajístico, en la que la climatología ha sido nuevamente favorable y hemos podido disfrutar de una hermosa mañana de campo, con el océano siempre a la vista, pero algo distante.

Todo el trasiego de hoy ha quedado grabado en este track.

Camino Portugués a Santiago por la costa. Etapa 4: Esposende- Viana do Castelo

El andar condicionaba la mirada, y esta condicionaba el andar, hasta tal punto que parecía que sólo los pies eran capaces de mirar.

Smithson, Robert. Web oficial

Nuestra cuarta etapa de este camino portugués a Santiago transcurre entre Esposende y Viana do Castelo. Es la etapa más larga de esta serie que vamos a hacer (nos han salido 25,90 km con un desnivel positivo de 312 m) y, a diferencia de las etapas anteriores, toda la ruta ha transitado por un entorno rural salvo la salida y llegada en las que nos hemos acercado al océano. Ha sido una etapa muy bonita, no excesivamente complicada en la que la meteorología ha sido muy favorable y únicamente nos ha llovido en la llegada a Viana do Castelo

Comenzamos a caminar en el Paseo Marítimo de Esposende, un balcón impresionante al estuario del Río Cádavo lleno de esculturas  contemporáneas con muchas referencias al camino, a la sostenibilidad ambiental y una firme apuesta por la movilidad responsable. Al final del paseo nos acercamos al fuerte de Sao Joao Baptista de Esposende, que tenía inicialmente la función de defensa de la foz del Río Cádavo. Junto a él, la estructura elegante y roja del faro del siglo XIX y las letras amarillas de Esposende.

A partir de este punto la ruta se interna en el interior, camino de la localidad de Marinhas. Las flechas amarillas nos llevan por caminos rurales hasta cruzar la carretera N13 y salimos justo enfrente de la La Iglesia de San Miguel, remodelada en 1930, construida sobre otra medieval. Destaca su torre campanario octogonal rematada por una bóveda (modelo que veremos en otras iglesias de este trayecto). En su exterior hay una escultura del Arcángel San Miguel. Poco más adelante, nos encontraremos la Capilla de S. João junto a  un crucero y una fuente con tejado.

Continuamos por una carretera empedrada con muy poco tráfico en dirección a Outeiro y Belinhos. Desde cierta distancia ya oteamos la  silueta de La Iglesia de San Pedro. Remodelada a finales del S. XIX, sigue el canon de otras muchas del norte de Portugal, con fachada blanca y molduras de granito con la torre rematando en cúpula bulbosa. Más adelante nos encontraremos con la capilla  de San Amaro muy sencilla y con espacio para descansar. Desde el barrio de Santo Amaro el camino se encajona entre grandes muros de quintas agrícolas hasta la entrada de A Estrada donde veremos una escultura de Santiago Apóstol esculpida sobre un bloque de mármol traído expresamente desde Galicia tratando de reforzar la conexión de este camino con los gallegos.

Desde a Estrada tomamos un camino de tierra bajo un frondoso bosque que nos acerca a la ribera del río Neiva al que entrevemos entre la arboleda y cuyo murmullo nos llega tenuemente al principio y mas sonoro después. Vamos pasando por varios molinos en muy diferente estado de conservación. A la hora de cruzar hasta la otra orilla usamos el  Puente do Sebastião de 40 metros de largo, y 18 pilares de 1,50 metros de altura, realmente impresionante. Lo acompañan una aceña blanca, y una pequeña pesquera de piedra, “O Enxenho de Moldes”, usado para la pesca de diferentes especies de peces, entre ellos la lamprea. En la otra orilla entramos en el Castelo do Neiva como nos indican varios letreros que encontramos por el camino.

Iniciamos la subida por el primer repecho del día, entre varias casas agrícolas hasta llegar a la Capilla de Nossa Sra de Lourdes, junto a un cementerio local. Comenzamos el segundo repecho de esta subida que nos lleva hasta la Iglesia dedicada a Santiago de Castelo do Neiva, una inscripción descubierta en una pared del templo sitúa su consagración en fechas muy próximas al «descubrimiento» de la tumba del apóstol. El descenso de este repecho lo realizamos por un bosque de eucaliptos y pinos muy frondosos para terminar el descenso por una senda pedregosa hasta llegar a la iglesia de San Romão de Neiva perteneciente  a un antiguo monasterio  con planta longitudinal de una sola nave y dos capillas laterales. Con una sola  torre  lateral con una una campana. La disposición de la iglesia es manierista pero su fachada tiene una decoración completamente barroca. Justo enfrente de esta iglesia, una escalinata que recuerda el via crucis del Bon Jesus de Braga da acceso a la capilla  da Señora do Crasto. En el entorno hay mesas y una fuente con agua para descansar y reponer fuerzas. Aquí cambiamos unas palabras con Gisella, una mujer lituana con la que hacemos el siguiente tramo del camino hasta llegar a Chaffe.

El camino hasta Chaffe transcurre entre huertos, algunos alojamientos rurales y casitas dispersas de distinta índole, algunas de ellas con hórreo y todo.  En Chaffe pasamos por la Iglesia de San Sebastián, abierta para el sellado de la credencial, con un estilizado cruceiro a la puerta. Dejamos a Gisela tomando una fruta y afrontamos la segunda subida de la jornada. En esta subida pasamos por el Paço de Anha,  ejemplo de arquitectura civil del S. XVI hoy alojamiento de postín, entre algún lavadero con cielo estrellado y una «alminha» que recuerda un hecho luctuoso del siglo XIX.

El descenso de este segundo repecho nos lleva a las inmediaciones de un centro de enseñanza secundaria ya con Viana do Castelo a la vista. Pero antes de llegar a Viana tendremos que cruzar el río Lima a través del Puente Eiffel,  Construido en 1.878 por la Casa Eiffel tiene casi 600 m de longitud y es una espectacular obra de ingeniería en hierro con una calzada superior para tráfico rodado y peatones y una inferior para el ferrocarril. Comienza a llover y apretamos el paso. Bajamos del puente, enfilamos hacia el mercado municipal (en obras) pasamos por el Museo del Chocolate cuando el aguacero arrecia. Buscamos un lugar en el casco histórico de Viana para comer y paramos la ruta dentro de un barecito tradicional.

Ponemos  así el punto final a una etapa larga, muy entretenida, con numerosas  referencias al Camino de Santiago, y disfrutando de los paisajes tan verdes de este norte de Portugal tan parecido a la Galicia del sur.

Todo nuestro caminar se ha grabado en este track.

Camino  Portugués a Santiago por la costa. Etapa 3: Povoa de Varzin-Esposende

Porque a los sitios importantes, decía su padre, se llega a pie, para tener conciencia del camino.

Moreno, Aroa. La hija del comunista, Caballo de Troya 2017,

En esta tercera etapa vamos a recorrer los 22 km que separan Póvoa de Varzin de Esposende en un recorrido nuevamente bastante costero y dunar aunque ya en esta etapa vamos a pasar un tercio de los km en el mundo rural. Los dos primeros tercios del recorrido se van a desarrollar en la cercanía del Atlántico, bien por paseos marítimos bien cuidados, bien por pasarelas y puentes para ir salvando las dunas y su biodiversidad. A partir del km 9 del recorrido nos separamos de la costa para adentrarnos en Parque Natural do Litoral Norte en los límites del Distrito de Porto con el Distrito de Braga. Casi todo el camino lo hemos realizado siguiendo la señalética oficial del camino, salvo en un par de ocasiones en las que hemos tenido que tirar de track ya que algunos desaprensivos han repintado las señales oficiales para atraer posibles incautos a sus negocios.

Comenzamos a caminar justo en el punto en que lo dejamos ayer: junto al fuerte de Nossa Senhora da Conceiçao, el Casino modernista y el impresionante muro de azulejos en el que se representan escenas de la historia de la ciudad y algunos de los personajes protagonistas de los mismos. Junto al mosaico está la oficina de información turística en la que nos atiende amablemente la responsable de la misma, nos sella la «credencial» y nos adelanta algunos detalles del camino del día. un poco más adelante nos detenemos un momento ante la Biblioteca Diana Bar, un bello edificio ya algo deteriorado. En ese punto comienza el paseo marítimo de Póvoa en el que de trecho en trecho vamos encontrando diferentes esculturas de  personajes locales mientras el Atlántico ruge a nuestra izquierda pulverizando su nubecilla de agua salada a nuestro paso. Al terminar el paseo entramos en la freguesía de A Ver O Mar y comienza nuestro caminar sobre las pasarelas y puentecillos que salvan las dunas. Una bendición en un día como hoy, ya que toda la noche pasada estuvo lloviendo y los caminos terrizos a nuestro lado aparecen con grandes charcas de Agua.

La zona es muy ventosa y de trecho en trecho vamos encontrando antiguos molinos de viento en muy diverso grado de conservación. En la playa de Aguçadoura encontramos uno perfectamente restaurado, pero la mayoría de ellos están en estado ruinoso. Hacia el km 10,4 de nuestro recorrido el camino hace un quiebro y la pasarela va bordeando el Estela Golf Club. Al final del Golf el inmenso Vivero Dias nos da la bienvenida al mundo rural. Primeramente por una carretera empedrada al estilo portugués con cierto tráfico hasta llegar  a la Rua do Río Alto en la que una bifurcación nos lleva a un camino con menos tráfico y más amable para caminar.

Hacia el km 13 encontramos la Quinta da Ramalha, un alojamiento rural de lujo en pleno Parque Natural do Litoral Norte, y a partir de aquí el camino entra en una zona boscosa de pino piñonero y fragantes eucaliptos que en un km nos pone a las puertas de la modesta freguesía de Apulia. Visitamos la Iglesia Matriz, remodelada en el siglo XX, con un jardín muy vistoso en un lateral llenos de esculturas alusivas al bíblico jardín del Edén y un poco más adelante la Capilla de Ntra Sra da Caridade en estilo neobarroco postugués del siglo XIX.

Continuamos nuestro caminar por caminos rurales más o menos transitados hasta que en el km 18 hacemos entrada en Fao. Junto al estuario del Río Cádavo es conocida por la playa de Ofir y por tener la mayor necrópolis de la Península Ibérica de los siglos XIII y XIV demostrativa del impacto de la Peste Negra. Visitamos el templo y alameda do Bom Jesús con una capilla aledaña, un palacete abandonado y fastuosa fuente. Callejeamos por Fao en dirección al puente Don Luis Filipe del siglo XIX que cruzamos por una pasarela lateral.

En la otra orilla del Cádavo ya estamos en Esposende que nos recibe con una escultura simbolizando el camino. Callejeamos  hasta la plaza do Municipio, con la Iglesia de la Misericordia y otros edificios públicos. Retornamos al paseo marítimo y al estuario del Río Cádavo y paramos  el camino en las cercanías de nuestro hotel. Mañana comenzaremos la etapa en ese punto.

Es una etapa más parecida a las etapas tradicionales del Camino de Santiago, completamente llana y sin excesivos problemas de orientación. El tiempo meteorológico ha acompañado, por lo que ha transcurrido dentro de la habitual normalidad.

Todos nuestros pasos han quedado registrados en este track.