Quéntar, fortificaciones de la Guerra Civil, Beas de Granada, fraile de Beas

Tengo miedo del día en que ya no pueda caminar. Porque caminar resuelve muchos asuntos.

Juan José Millás

El día amanece bastante lluvioso, por lo que decido hacer este paseo por la pista asfaltada que une Quéntar con Beas de Granada y el camino de terrrizo de la ruta Alfanevada que comienza en el camino del Barranco de Fiñana. Pretendo visitar los restos de dos nidos de ametralladoras de la línea de fortificaciones de la Guerra civil, vestigios de historia reciente y unirlos a un paseo geológico por los alrededores del conocido como fraile de Beas, curiosa formación rocosa que se ha convertido en el emblema del municipio de Beas de Granada pero que, curiosamente, se encuentra en el término municipal de Quéntar. Un paseo de poco más de 8 km para rebajar la presión de los agasajos de estas fechas.

Comienza el recorrido en el cruce de la carretera del pantano de qúentar con la pista asfaltada que une Quéntar con Beas. El camino comienza con una suave pendiente que poco más adelante se endurece. Tras recorrer poco más de 1 km llegamos al cruce con la pista terriza de Alfanevada. De momento, continuamos por la carretera unos 500 m más y a nuestra derecha veremos los restos del primer nido de ametralladoras que se encuentra dentro de una finca agrícola accesible. Se encuentra en buen estado de conservación. Probablemente fue construido por los sublevados franquistas para oponer a los defensores de la república que se encontraban atrincherados en Beas.

Regresamos por la carretera hasta el cruce con la ruta señalizada de Alfanevada que se encuentra ahora, a nuestra derecha. Nada más entrar en el carril encontraremos un ramal que sale a la derecha en suave descenso. Seguimos por este camino de tierra compactada sin dejarlo en ningún momento. Hacia el km 3,600 del recorrido encontramos otros restos de trincheras y un nido de ametralladoras correspondiente a los defensores de la legalidad replublicana. Desde este punto hay una espectacular vista de Sierra Nevada. El camino continua hasta enlazar con la pista asfaltada que llega hasta Beas de Granada. En la intersección giramos a la derecha y caminamos por la pista otros 500 m.

Llegamos a la formación rocosa del Fraile de Beas. Hay una leyenda sobre esta formación rocosa que afirma que en tiempos de los Reyes Católicos un rico comerciante construyó una estatua para esconder su fortuna, antes de partir a la lucha. Para despistar a los ladrones construyó otra igual enfrente de la primera. Ambas se conocieron como “El Fraile” y “La Fraila”. Esta segunda formación debió de estar situada relativamente cerca de las fortificaciones que hemos visto antes. Entre la búsqueda del supuesto «tesoro» y el fuego de artillería cruzado durante la Guerra Civil se provocó el derrumbe de “La Fraila”. En la actualidad sólo queda el fraile y la gran fortuna aún no ha sido descubierta.

Continuamos nuestro camino por la carretera hasta encontrar la señalización del sendero de Quéntar marcado como B5 en que dejamos la pista asfaltada y volvemos a un camino rural entre olivares. Todo el trayecto tenemos preciosas vistas del Veleta y Mulhacén. Por este camino rural desembocamos en la pista del principio y tras unos 500 m más llegamos a la confluencia con la carretera del Pantano de quéntar.

El gpsvolvió a hacer de las suyas y el track de Wikiloc quedó un poco churretoso, pero el camino no tiene pérdida.

Esta ruta está relacionada con esta otra.

Via Verde de la Sierra: 2º Tramo desde la Estación de Coripe a la de Navalagrulla y vuelta

Si caminamos lo suficiente, alguna vez llegaremos a alguna parte -dijo Dorothy

Baum, Lyman Frank . El maravilloso Mago de Oz

Se inicia este tramo de nuestro proyecto en la Estación de Coripe que cuenta con aparcamiento, restaurante, aseos, mesas de picnic y alquiler de bicicletas. Muy cerca de la estación está el monumento natural Chaparro de la Vega, un ejemplar de encina de más de 200 años de antigüedad y de grandes dimensiones.

Comenzamos a caminar en dirección al túnel de Coripe, junto a la estación. Será el primero de los cinco túneles que hay hasta la estación de Zaframagón. Hacia el km 4 de nuestro recorrido vamos a abandonar momentáneamente la Vía Verde por un camino a nuestra derecha que nos va a llevar a un pequeño mirador desde el que contemplaremos unas bonitas vistas del Peñón de Zaframagón y, un poco más adelante, veremos el abrevadero de la Alberquilla y un dolmen. Siguiendo el camino se vuelve a la Vía Verde en el km 5,9 del recorrido.

Hacia el km 7,5 encontramos las instalaciones del Centro de  Interpretación y  Observatorio Ornitológico de Zaframagón, que alberga una interesante exposición sobre la reserva natural del Peñón de Zaframagón, el buitre leonado y su entorno natural. Lamentablemente, en el momento de nuestra visita no funcionaba el  Sistema de Monitorización por Vídeo Vigilancia de las buitreras, que permite ver en tiempo real lo que hacen los buitres junto a sus nidos. Junto a este centro de interpretación hay también una cantina con mesas de picnic.

Unos 500 metros más adelante encontramos el viaducto de Zaframagón que salva el río Guadalporcún y desde el se tiene una vista privilegiada del Peñón, las buitreras y un impresionante cañón llamado El Estrechón. Al otro lado del viaducto se pueden ver los restos del antiguo molino de Zaframagón.

Un kilómetro más adelante veremos a nuestra derecha el Poblado de Zaframagón, un cruce de caminos y, a la izquierda una explotación ganadera.  A partir de este punto grandes fincas ganaderas, algunas con ganado bravo, flanquean el camino.

En el km 14,5 de nuestro recorrido alcanzamos la estación de Navalagrulla, en ruinas, con un pequeño aparcamiento y algunas mesas de picnic, tan lejos de cualquier lugar habitado que resulta difícil imaginar el propósito de su construcción.

Tras una relajada parada para reponer fuerzas iniciamos el camino de regreso por el trazado de la vía verde hasta la Estación de Coripe.

La señal de GPS durante el trayecto fue bastante débil, por lo que la grabación de la ruta en Wikiloc quedó bastante accidentada, no obstante la dejo aquí como orientación de las distancias.

Para documentar la ruta hemos utilizado la Web de la Vía Verde de la Sierra y la de la Fundación de Vías Verdes de España.

Circular Santa Olalla del Cala, Minas del Tauler

Si estás buscando ideas creativas, sal a caminar. Los ángeles le susurran a los hombres cuando salen a dar un paseo

Raymond Inmon

En esta ocasión nos dirigimos a la localidad onubense de Santa Olalla del Cala, en la Sierra de Aracena, fin de etapa jacobeo para la Ruta de la Planta, lugar estratégico en el tránsito de minerales entre Almadén de la Plata, Riotinto o Zufre. El camino discurre por el antiguo trazado del tren minero, pistas rurales y el callejeo urbano habitual. Ruta muy frecuentada por ciclistas, en esta ocasión el día frío y en ocasiones lluvioso hizo que apenas encontráramos un puñado de personas. Completamos la ruta con la visita al Castillo y la Iglesia de la Asunción. Nuestro amigo José Antonio nos acompañó en esta travesía.

Iniciamos el recorrido junto a la Plaza de la Constitución y por las calles Hermanos Quintero y Blas Infante alcanzamos el Camino  del Canrio desde el que tenemos una hermosa vista del castillo de Sancho IV que visitaremos a la vuelta. Este camino, en suave descenso nos llevará hasta el trazado del antiguo tren minero entre muros de mampostería  en secos típicos de esta zona onubense. En el tercer km de nuestro recorrido una bifurcación con un apeadero en ruinas marca el punto en el que nuestro camino de ida se encuentra con el de vuelta. continuamos por la derecha ya encajados entre las clásicas trincheras de ferrocarril y sumergiéndonos en la dehesa de encinas y alcornoques salpicada de higueras acebuches, lavanda y jara.  Explotaciones ganaderas de ovejas y cerdos ibéricos jalonan el camino.  Hacia el km 9 del recorrido vemos una suntuosa casa en ruinas que en su día albergó a los ingenieros de la mina nos da salida al camino que une Santa Olalla con la cercana población de Cala.  Para acceder a este camino hay que cruzar una cancela (que dejaremos cerrada) y continuaremos por él otros dos km hasta llegar a la corta de la mina del Teuler. Esta explotación minera a cielo abierta se encuentra actualmente llena de agua y en los estratos de sus paredes se puede ver todo tipo de vetas mineras.

Tras un breve descanso iniciamos el regreso, en esta ocasión por el camino señalizado y, al llegar a la casona abandonada, continuaremos de frente. A la vuelta encontramos explotaciones agrícolas de grandes dimensiones y muy cuidadas. El día se ha abierto un poco y los cables del tendido eléctrico aparecen repletos de ruidosos pájaros. Los cerdos y las ovejas se acercan al escucharnos creyendo, tal vez, que somos los proveedores de la comida.

Hacia el km 15 entramos en una zona de huertas y ya podemos ver una magnifica perspectiva del castillo. Frente a la cooperativa agraria del pueblo y junto a los restos de un apeadero del tren tomamos una callecita que nos lleva a la zona del castillo y la iglesia.

Subimos una empinada cuesta junto a un crucero de piedra, pasamos por la iglesia de la Asunción, otrora sinagoga y mezquita y visitamos el castillo. El Castillo de Santa Olalla tuvo su origen a finales del siglo XIII y tras numerosos avatares llegó a finales del siglo XX en estado bastante ruinoso. Su aspecto actual se debe a una campaña de restauración llevada a cabo por la Junta de Andalucía entre 2005 y 2007.

En resumen, una sencilla, agradable y variada ruta para disfrutar de la fauna y la flora local. Hoy grabamos este track.

Desde Quéntar al búnker y trincheras de la Ventanilla, Los Puntales y el Puente del Duc

«No quiero caminar entre locos», dijo Alicia. «Oh, no puedes hacer nada», le respondió el gato, «todos estamos locos aquí»

Lewis Carrol, Alicia en el país de las maravillas

En un soleado día de temperaturas invernales salgo con mi hermano Emilio a hacer esta ruta mañanera por los alrededores de Quéntar.  La ruta transcurre por senderos y caminos rurales con una cierta pendiente. El sendero está recientemente señalizado pero el vandalismo de los motociclistas ha excavado profundos surcos en las partes del sendero que hacen el camino un poco azaroso. Cuando llueva, el agua profundizará esos surcos y harán los senderos impracticables.

Tras una aproximación desde el lugar en el que comenzamos a caminar llegamos al río Aguas Blancas por la calle del Río, que baja detrás del Ayuntamiento. Cruzamos un puentecito junto a la señal de inicio del sendero A-5 Quéntar, Queso, Quéntar del usuario de wikiloc @rutasdequentar.  Tras unos metros junto al río llegaremos a una intersección con otras rutas y comienza la subida. En ochocientos o mil metros de sendero se alcanza el Cerrillo de los Almireces, punto emblemático de las fiestas de moros y cristianos del pueblo y en el que ya tenemos buenas vistas sobre el caserío.

Tras un breve  descanso continuamos la subida, ahora por un carril agrícola bastante suave para volver a un empinado sendero que lleva a un nuevo carril desde el que acometemos una fuerte subida protegidos por una barandilla de madera. En este punto las motos han erosionado bastante el firme y a la fuerte inclinación hay que sumar la tierra suelta. Hacia el km 3,7 de nuestro recorrido se alcanza un área de descanso junto a un búnker antiartillería de planta circular y realizado en hormigón (bien conservado) junto a restos de trincheras y los restos de un barracón militar. Desde este lugar tenemos unas maganificas vistas de la sierra de Huétor, el Calar Alto de Güéjar Sierra,  y el Castillejo de Quéntar.

Frente a las trincheras tomamos un camino que desciende junto a un olivar que nos llevará a los Puntales, dos enormes moles de piedra que flanquean el camino. A sus pies alguna cueva refugio utilizada por los pastores. El descenso continua pronunciado hasta llegar de nuevo junto al río Aguas Blancas. Seguimos por un carril paralelo al río junto a casetas de labranza. Poco después el carril se convierte en sendero junto al río hasta llegar al Puente del Duc. Desde este punto un carril rural nos devolverá al punto de inicio del sendero.

En resumen, una bonita ruta, con un cierto grado de dificultad por las subidas, interesante por el valor histórico de los restos que contemplamos, con la posibilidad de avistar cabras monteses y por un ecosistema mediterráneo de olivos, almendros y alguna encina. Una lástima que el camino, recién inaugurado, ya presenta cierto abandono, con la cartelería rota y desvaída por el sol, basura y cartuchos por doquier y el cartel de la cofinanciación tirado en medio del camino.

Se puede ver el recorrido que hicimos en este track de Wikiloc.

Editado 1/01/2022: Para inaugurar este año 2022 hicimos esta ruta en familia y dejamos Este track en Wikiloc

Circular por Setenil de las Bodegas a Alcalá del Valle

En cada paseo por la naturaleza, uno recibe mucho más de lo que busca

John Muir

Para celebrar el cumpleaños de Ángeles nos acercamos a hacer un poco de turismo a Setenil de las Bodegas y ya allí, hicimos esta ruta visitando los lugares más emblemáticos de dos pueblos blancos de la provincia de Cádiz: Setenil y Alcalá del Valle.

Ambos municipios pertenecen a la ruta de los pueblos blancos y Setenil de las Bodegas está considerado como uno de los pueblos más bonitos de España. Debe su singularidad al entramado urbano con calles y casas bajo las rocas del cañón del río Guadalporcún y otras calles y casas sobre las rocas.

Nuestra ruta discurre por el entramado urbano de ambos municipios, por caminos rurales y por el sendero de los molinos que transita por una vía pecuaria junto al Arroyo de los Molinos.

La ruta se inicia junto al consultorio de salud de Setenil. Habitualmente no hablo del viaje de aproximación al inicio de la ruta, pero en este caso voy a hacer una excepción porque el navegador del coche nos lo puso muy complicado empeñado en atravesar el pueblo por dentro. Una odisea nada recomendable ya que las calles son muy estrechas, en muchas de ellas está prohibida la circulación de vehículos y hay siempre muchos visitantes. Lo mejor es dejar el coche en los aparcamientos de la entrada y caminar hasta el punto de origen.

La mañana estaba bastante fría, así que comenzamos haciendo un poco de turismo por Setenil. A esa hora aún no había demasiados visitantes y pasear era un placer. Una vez visitadas las calles del Sol y de la Sombra y la ermita del Carmen. Bajamos hacia la Calle Jabonería y de ésta hacia la calle Cabrerizos por la que saldremos del pueblo. En el cruce antes del puente sobre el Guadalporcún (o Trejo como lo llaman aquí) veremos unas indicaciones hacia la ruta de los molinos.

En internet he encontrado poca documentación de esta ruta de los Molinos (en realidad sólo encontramos los restos de uno y un par rehabilitados como vivienda o casa rural) pero el camino es muy apacible y bonito.

Tras los restos de este primer molino tomaremos una desviación a la izquierda que en suave subida nos llevará a una serie de caminos rurales entre olivos, esparragueras y campos de cultivo preparados para la siembra. A nuestro alrededor podremos ver la sierra de Grazalema, el Reloj y el Simancón y un poco más a la derecha el Torreón.

Hacia el km 7,5 llegaremos a un alto con un banco muy coqueto con unas buenas vistas sobre Alcalá del Valle. Alcalá del Valle es el último de los pueblos blancos de Cádiz, muy cerca de la Sierra de Ronda.

Por la calle Mesón alcanzaremos la iglesia de Santa María del Valle, edificio barroco de mediados del siglo XVI, muy interesante. Por el camino nos habremos encontrado una casa modernista  con mosaicos con escudo de armas y fechada en 1870. Seguidamente bajamos hacia la calle Huerta, con un pasadizo junto al Arroyo de los Molinos que será nuestra referencia para la vuelta a Setenil.

Visitamos la segunda atracción de Alcalá del Valle: la fuente grande con cinco caños que vierten sobre una pileta de 8 o 10 metros de largo en piedra caliza. Impresionante para el tamaño reducido del pueblo. No es descartable su utilización en tiempos romanos por el hallazgo de restos de capiteles de esa época.

Nada más dejar la carretera CA-421 encontramos el sendero señalizado junto al Arroyo de los Molinos que nos llevará de vuelta a Setenil. Poco antes de la depuradora hay unos restos junto a una casa que podrían ser de uno de los molinos. Entre explotaciones ganaderas de cerdos y cabras llegaremos al Molino de los Arcos, muy bien conservado. Y unos metros más adelante llegaremos a la junta del Arroyo de los Molinos con el Guadalporcún o Trejo y continuaremos nuestra visita turística mientras buscamos un local de restauración para reponer fuerzas.

En el trayecto visitaremos la Torre del Homenaje, la plaza de la Villa, la Iglesia de la Encarnación, con vistas a Olvera, una de las casas cueva-tienda visitables y en la calle de las cuevas de la Sombra encontraremos un negocio de nuestro agrado para parar el registro de la ruta y tomar un refrigerio acompañado de una selección de tartas de cumpleaños.

Una ruta sencilla y bonita para disfrutar del paisaje y de la compañía. Nuestro amigo Jose Antonio nos hizo el honor y nos cedió algunas de sus fotografías.

El recorrido que hicimos es éste (hay una mala recepción de satélites GPS en el pueblo y algunos tramos aparecen un poco «defectuosos») No es circular porque detuvimos el Wikiloc al llegar al establecimiento expendedor de comidas.

Via Verde de la Sierra: Tramo 3, desde la estación de Puerto Serrano a la de Coripe y vuelta

La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar.

Eduardo Galeano

Continuamos con  nuestro proyecto de hacer la Vía Verde de la Sierra por etapas. En esta ocasión recorreremos los 15 km que separan la estación de Puerto Serrano de la de Coripe y vuelta, para una ruta total de casi 30 km.

Iniciamos la Ruta en la vieja estación de Puerto Serrano, donde hay un aparcamiento, un hotel y un restaurante. Está situada en un cortado desde el que ya se divisa la vega del río Guadalete. En esta ocasión el trazado es en ligera subida a la ida, aunque a los 750 m de camino encontraremos una bajadita que a la vuelta nos parecerá un mundo. El día se presenta fresquito y la mañana está un poco neblinosa que le da al paisaje un halo de misterio. Poco más adelante llegamos al lugar que ocupaba el antiguo túnel del Indiano (cerrado por los derrumbes) que se salva por un desvío y primero de  un rosario de túneles que son la marca de identidad de este tramo.

Casi enseguida se llega al túnel de la Reyerta que da paso al llano del mismo nombre y donde ya podemos ver las aguas del río Guadalete y uno de los últimos molinos hidráulicos de los muchos que aprovechaban las aguas del río.  El terreno se torna rocoso y las montañas nos van rodeando mientras avanzamos por el valle.

El trabajo erosivo de las aguas del Guadalete ha ido esculpiendo un cañón que, a la altura del arroyo de los Azares nos descubre el viaducto del mismo nombre, primero de los tres que cruzaremos hoy, y que junto a los diez túneles harán que nuestro camino apenas gane o pierda altura.

Después del túnel del Galletón llegaremos a la Junta de los ríos (km 9,2 de nuestro recorrido), lugar en el que se encuentran las aguas del río Guadalporcún y las del Guadalete. En esta zona hay habilitado un aparcamiento y la cercana finca de la Toleta, acondicionada como área recreativa y de acampada, puede ofrecer un buen punto para un refrigerio. En nuestro caso, pospondremos ese refrigerio hasta llegar a la estación de Coripe.

Hacia el kilómetro 12,9 del recorrido se llega al segundo viaducto, de Guillette sobre el arroyo del mismo nombre. Seguidamente alcanzamos el túnel del Castillo, el más lago del recorrido y cercano al kilómetro de longitud. A la salida veremos el viaducto de Coripe, junto al que está el sendero que lleva hacia el pueblo y al final del viaducto veremos el camino que lleva al monumento natural del Chaparro de la Vega. 800 metros más adelante está la estación de Coripe, con bar, baños  y restaurante.

Tras la manzana de rigor, iniciamos los 15 km de regreso deshaciendo el camino que nos ha traído hasta aquí. El viento arrecia un poquito y dentro cada uno de los 10 túneles hace frío de verdad, y las nubes hacen su aparición. Una bandada de buitres leonados aprovechan las corrientes de aire para buscarse el sustento. Tras algo más de seis horas de caminata llegaremos a nuestro destino.

Una ruta sencilla, sin problemas de orientación, muy bonita, más de lo que se puede apreciar en las fotos, y apta para todos los públicos. Aunque los túneles están iluminados, conviene llevar una linterna por si falla la técnica.

Nuestro amigo José Antonio nos acompañó en esta travesía y aportó su arte fotográfico a esta entrada.

Nuestros pasos hicieron este dibujo para el wikiloc.

Vía Verde de la Sierra: Tramo 1 desde la estación de Olvera a la de Navalagrulla y vuelta

Si me caí, es porque estaba caminando. Y caminar vale la pena, aunque te caigas.

Eduardo Galeano

El domingo 14/11/2021 junto con nuestro amigo José Antonio comenzamos un nuevo proyecto: completar la Vía Verde de la Sierra en varias etapas. Aunque la parte central de esta vía verde la conocemos bastante bien, los extremos permanecen inexplorados por nosotros.

La Vía Verde de la Sierra es un camino natural que transcurre por el trazado de la proyectada vía férrea que debía transcurrir entre Jerez y Almargen. Vía que no llegó a entrar en funcionamiento y que pretendía unir los pueblos de la Sierra gaditana entre las provincias de Cádiz y Sevilla con las vías ferroviarias de Málaga y Granada en lo que se denominó en los años 20 del siglo XX el Plan Guadalhorce.

Trayecto Vía Verde de la Sierra

Nuestro objetivo de hoy es completar los 8,4km que separan la Estación de Olvera de la de Navalagrulla y volver por el mismo camino. En total 16,8 km.

Comenzamos la caminata en la estación de Olvera, donde hay un Centro de Interpretación de la Vía Verde, alquiler de bicicletas, alojamientos rurales y una cafetería restaurante con una amplia terraza y aparcamiento. Mayoritariamente los usuarios de la Vía Verde son aficionados al ciclismo que consideran el recorrido una pista de carreras. También encontramos aficionados a la bicicleta tranquilos y respetuosos, alguna familia con niños y algunos adultos con la receta médica de caminar todo lo posible. A la vuelta también encontramos un grupito de senderistas jóvenes con perros.

Este tramo transcurre en su totalidad por una pista asfaltada, cruza diez túneles de variadas longitudes e iluminados, por lo que el recorrido lo hemos calificado como fácil.

A los pocos metros de la Estación de Olvera encontramos el túnel de Olvera y nos vamos familizarizando con el paisaje de olivos que iremos encontrando en toda la ruta. Hacia el km 4 encontramos el túnel de la Colada que se encuentra cercano al acceso de la colada de Morón. Hasta aquí todo el trayecto está en la zona de umbría y se hace con cierta alegría.

A partir de aquí el olivar se alterna con establecimientos ganaderos de vacas y cabras. El peñón de Zaframagón siempre presente y la inconfundible silueta de la sierra de Líjar.

Pasamos el valle del río Guadalporcún y llegamos a la estación de Navalagrulla, sin rehabilitar pero con zona de picnic y aparcamiento. Tras un breve avituallamiento iniciamos el regreso por el mismo camino espoleados por la ilusión del almuerzo y la visita cultural de la tarde.

Olvera es un pueblo que bien merece una visita. La comenzamos por la calle Llana junto a la Pasteleria La Gloría donde encargamos la popular torta del lunes. Subiendo por esta calle llegamos a la plaza del Ayuntamiento, nuestro primer hito y punto de partida de nuestra pequeña ruta cultural.

Seguidamente subimos por la Calle Calzada, muy fotogénica, con sus paredes encaladas con macetas, sus escalones de guijarros y la imponente Iglesia de La Encarnación al fondo. Un descansito en la plaza de la Iglesia y visita al Castillo, con una interesante instalación de arte contemporáneo y un museo instalado en el antiguo pósito en el que se interpreta la vida en los castillos de la frontera.

En resumen, un día completito con ruta suave por la mañana y visita cultural por la tarde. Nuestro agradecimiento a José Antonio por las fotos y la compañía.

El trayecto que hicimos en la vía verde nos dejó este dibujo en wikiloc.

Subida al Lastonar (1.244 m) y a la Concha (1.215 m) desde el refugio de Juanar

Caminar es una virtud, el turismo es un pecado mortal

Bruce Chatwin

El sábado 13/11/2021 quedamos con nuestros amigos del Grupo de Montaña Grupo Verde de Gerena para hacer esta ruta en la costa malagueña. El pico de la Concha, con vistas a Marbella con el Mediterráneo de fondo, es una aventura exigente y con ciertas dosis de adrenalina. Aunque la distancia recorrida es modesta (unos 15 km) el recorrido requiere mucho esfuerzo, cierta técnica para ir cresteando en los 2 últimos km de recorrido y no tener vértigo ya que los últimos pasos hasta llegar a la cima son muy estrechos y muy al borde del precipicio.

Iniciamos el recorrido en el parking junto a la cancela que da acceso al Monte público Sierra Blanca de Ojén. La primera parte de la ruta transcurre por un denso pinar hasta llegar a una zona un poco más despejada en donde encontraremos varias señales: hacia el mirador del Corzo (unos 900 m que nos llevan a un mirador desde el que se divisa Ojén y un aperitivo de lo que puede venir luego) el sendero señalizado Ojén-Istán, y la subida a la concha. Nosotros nos acercamos al mirador mientras esperamos al grueso del grupo, después continuamos siguiendo las señales para la subida a La Concha.

Tras pasar un olivar aparentemente abandonado entramos nuevamente en un denso pinar, en esta ocasión tapizado de helechos, hasta alcanzar una nueva bifurcación que nos lleva a un sendero de arena que comienza a ganar altura progresivamente. Dejamos a un lado la subida a la Cruz de Juanar y continuamos por un sendero de piedras entre matorrales. A medida que ganamos altura la vegetación va desapareciendo hasta que llegamos a un punto en el que encontramos nuevas señales. A la derecha podemos ver el pueblo de Istán y a la izquierda comienza la parte más conocida de esta subida: El paso del Lobo, zona muy peligrosa en la que en varios puntos han colocado unas cadenas. Hay que tener mucha precaución ya que suele haber bastantes montañeros y los cruces pueden reportar cierto peligro.

Dejado atrás este paso, iniciamos la subida al Lastonar. Al llegar a una bifurcación con una señal de aspa, comienza la ascensión trepando en varias ocasiones ayudándonos con las manos. El camino es muy estrecho y hay varios pasos aéreos. Desde la cima, las vistas sobre la costa son impresionantes.

Cresteamos un poco y en seguida vemos el camino hacia el pico La Concha. Tras pasar un nuevo tramo con cadenas (sorprende la cantidad de gente con la que compartimos la subida) tratamos de no perder el sendero ni desorientarnos. Finalmente llegamos al pico en el que han colocado dos bancos solidarios para tomar una foto y ayudar a las personas con piel de mariposa. Tras un avituallamiento y un breve descanso iniciamos el descenso hacia el refugio de Juanar. En esta ocasión bordearemos el Lastonar por el sendero en el que vimos la señal del aspa.

La vuelta la hacemos extremando las precauciones al máximo, el cansancio ya se comienza a notar, y cualquier tropezón puede revestir cierto peligro.

Cuando entramos de nuevo en el sendero arenoso de subida comenzamos a descargar la tensión de las dificultades a disfrutar del atardecer en la sierra.

Finalmente, alcanzamos la cancela junto a la que aparcamos el coche esta mañana.

En resumen, una ruta espectacular y exigente que hemos disfrutado mucho.

Las fotos que no son nuestras las he tomado del grupo de WhatsApp. Muchas gracias por imágenes y por la compañía a Rosa, Cheky, Rocio, Elisa, David, Rafa, Fran, Mariángeles, Jesús y Úrsula.

Aquí dejo el track que hemos seguido.

Subida a Tentudia (1104 m) y Bonales Occidental (1055 m),  techos de Badajoz y Huelva

En cada caminata con la naturaleza, uno recibe mucho más de lo que busca

John Muir

En el mes de septiembre subimos a Bonales occidental (Techo de la provincia de Huelva) desde Arroyomolinos de León. Durante aquella jornada estuvimos viendo en la lejanía el Monasterio de Tentudia y hablamos de la posibilidad de hacer la ruta a los Bonales junto con la subida al Tentudia (Techo de Badajoz). Así que, en cuanto se presentó la ocasión pusimos rumbo a Calera de León para hacer esta ruta.

En esta ocasión, y aunque se puede llegar en coche al Monasterio de Tentudia, para hacerla un poco más larga y consistente decidimos dejar el coche en un aparcamiento que hay frente al cruce de la carretera de Cabeza de la Vaca a unos dos km de Calera de León.  Seguiremos la pista forestal que se adentra en el monte de utilidad pública nº 1 de Extremadura en dirección hacia el Monasterio. En este punto hay unos paneles informativos de tres rutas que pueden combinarse entre sí: la de los ecosistemas forestales (15 km) la de la pantaneta y la del Paraje del moro.  Las dos primeras integradas en la red de senderos por montes de utilidad pública de Extremadura y la última en el Plan de Dinamización Turística, Rutas en la Naturaleza de la provincia de Badajoz.

La mañana presagiaba un buen día de senderismo, despejado y un poco frío. Al salir la temperatura de unos 4 grados y el pronóstico no anunciaba más de 10.  En su primer km el camino discurre por un amplio bosque de pino piñonero, robles y algunas encinas. En este tramo, y hasta el cruce que lleva al monasterio, nos encontramos con familias recolectando piñas para la extracción de los piñones. Dejamos el cruce hacia el monasterio a nuestra derecha y continuamos por la pista que se empina en una dura subida hasta una cima en la que hay unas antenas de telecomunicaciones.

Pasamos una valla y, en suave descenso, llegamos hasta la carretera BA-109 que cruzaremos y casi enfrente pasaremos por una portilla con un camino bastante marcado que nos llevará a Bonales Oriental y, poco después a Bonales Occidental.

Tras las fotos de rigor continuamos unos metros por el camino que en septiembre nos devolvería a Arroyomolinos. Allí encontramos un punto de avituallamiento de una prueba ciclista que se estaba celebrando. Tomamos un carril en suave descenso que nos lleva, de nuevo, a la carretera BA-109. La tomamos en dirección hacia el Monasterio de Tentudia. Cuando llegamos al cruce en el que habíamos alcanzado la carretera un rato antes, subimos de nuevo el camino que nos llevaría hasta las antenas.

Desde las antenas, en suave descenso, buscamos cruce hacia el monasterio de Tentudía en el que nos encontramos de nuevo con la familia que por la mañana recolectaba piñas. Tras unos segundos de charla comenzamos la subida. Es la parte más durilla de la jornada, una subida muy pronunciada de poco más de un km hasta alcanzar la meseta en la que se encuentra el monasterio y una cruz que puede considerarse el vértice geodésico, toda vez que el vértice real se encuentra sobre el tejado del Monasterio elevando la altitud en unos 8 metros.

Si está abierto, la visita al Monasterio es muy interesante. Tiene un claustro muy coqueto, una exposición sencilla a la par que interesante sobre las Órdenes militares en la edad media y un soberbio retablo cerámico de Francisco Niculoso Pisano que tuvo taller en Triana e introdujo la técnica de la mayólica en Sevilla, donde ha dejado obras como la portada de la iglesia de Santa Paula, dos retablos cerámicos en el Álcazar, azulejos para la Catedral, etc. En la parte superior del claustro hay una amplia muestra de paneles con reproducciones de la obra de este ceramista.

Finalizada la visita deshacemos el camino de subida hasta llegar a la pista del principio y retornar al coche.

En resumen, otro buen día para disfrutar de la naturaleza por tierras extremeñas, hacer un par de cimas y tomar un platito de ese jamón que ha dado justa fama a esta comarca.

Por un problema técnico no se grabó nuestro track. Pongo el enlace al track del usuario de wikiloc XimoT que fue el que seguimos nosotros con ligeras variaciones.

Alhama de Granada, Quejigo de Júrtiga, Tajos de Alhama: un paseo otoñal por el Temple granadino

Caminar es la mejor medicina del hombre.

Hipócrates (Siglo V a.C.)

En esta jornada otoñal teníamos prevista la subida a La Maroma, pero la amenaza de lluvias nos hizo dejar esa subida para más adelante y aprovechamos que estábamos en Granada para acercarnos a la Comarca del Temple granadino o, simplemente El Temple. Comarca situada en el suroeste de la provincia de Granada, limítrofe de la Vega de Granada y el Valle de Lecrín, cercana a las estribaciones de la Sierra de las Albuñuelas y a las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama frontera natural de las provincias de Granada y Málaga. El topónimo «Temple» parece remontarse al siglo XI y hace referencia a una parte de la Cora de Elvira según el geógrafo andalusí Al-Udri.

En esta ruta vamos a hacer un recorrido circular en el que se pasaremos junto al imponente Quejigo de Júrtiga, considerado árbol singular en el catálogo de la Junta de Andalucía, perteneciente a la especie Quercus faginea, con una altura superior a los 20 metros y un perímetro de tronco de 5,22 metros medidos a 1,5 de altura. Continuaremos una buena parte del recorrido por un paisaje adehesado y finalizaremos con un recorrido fluvial junto al rio Alhama y bajo los imponentes tajos tallados por miles de años de erosión.

Iniciamos el camino en la parte alta de Alhama, junto al parque de Bomberos y el punto limpio. Se trata de un camino en ascenso que discurre por la antigua vereda de Alhama a Ventas y, muy pronto, nos desviaremos a la izquierda por un camino rural de tierra compactada. Hacia el primer kilómetro encontraremos una planta fotovoltaica. Continuamos por el camino y hacia los 2,5 km pasaremos por la derecha del Cortijo Muñiz (ojo, perros sueltos) Pasado el cortijo, descendemos ligeramente buscando el borde un encinar que dejaremos a nuestra izquierda. Comenzamos a subir de nuevo y a unos 250 m del incio del ascenso encontraremos un boquete del que parte un carril. Lo seguiremos durante un par de km. hasta llegar a la hoya del Quejigo.

Pasaremos delante del cortijo de la Rozilla, con una puerta de forja con herraduras y objetos metálicos. El carril se ensancha un poquito y nos llevará a un encinar con árboles de mucho mayor porte que el anterior. Un desvío hacia la izquierda y ya veremos el quejigo Júrtiga en nuestro horizonte. Antes de llegar a él pasaremos por las ruinas del cortijo de Salvador León y en unos 500 m. estaremos en la explanada del quejigo y una capillita dedicada a la la Inmaculada.

Desde la parte trasera de la capilla nos dirigimos como hacia los restos del cortijo y en dirección a un encinar rodeado por una vaya. En un primer momento el camino está un poco desdibujado pero más adelante lo veremos con claridad. LLega hasta una puerta que cruzaremos dejándola como estaba. Siguiendo ese camino llegaremos a otra puerta que nos deja en la carretera A-402 que seguiremos durante 1,2 km hasta llegar a las inmediaciones de la quesería y el cortijo Júritga. En la quesería venden un requesón y queso curado de cabra muy ricos y asequibles.

Por la parte de atrás de la quesería encontraremos un carril (muy transitado por las cabras) y pasaremos por una cruz, un cortijo en ruinas, un abrevadero y una fuente con agua fresca que llaman las Pilas de Capillanía. Más adelante nos desviaremos a la derecha y poco después a la izquierda hasta alcanzar de nuevo la carretera A-402. Tras unos 600 m por la carretera y justo antes de una cerrada curva tomaremos un carril que discurre entre unas casitas de recreo en dirección a un pinar. Bajaremos por el pinar hasta llegar a una pantaneta que regula el cauce del río Alhama. Pasada la pantaneta a la izquierda de la carretera sale un camino que discurre junto al río y al monumento natural Tajos de Alhama.

Se trata de un conjunto de cañones formados por la erosión diferencial del Río Alhama sobre arenisca sedimentaria y el desprendimiento de grandes rocas por la actividad sísmica. Junto al curso del río Alhama se encuentran varios molinos de harina abandonados, alguno en uso, una ermita con una leyenda morisca y algunas casas cueva en rehabilitación.

En resumen, una ruta sencilla cuya mayor dificultad es la distancia. La parte central, entre el Quejigo y los Tajos es un poco más monótona y los cuatro últimos kilómetros son verdaderamente impresionantes. Si el tiempo acompaña, como fue nuestro caso, un día de campo perfecto.

Para este recorrido hemos usado como base una ruta del usuario de wikiloc Bienve Delgado y sobre su recorrido nuestros pies han dibujado éste otro.