Camino de los Faros. Sexta etapa: Porto de Santa Mariña – Camariñas

…caminar nos lleva a un lugar donde los pensamientos son más nítidos. Podemos concebirnos como seres capaces de alejarse andando de un problema para llegar a un lugar donde es posible una solución.

Shane O’Mara. Elogio del caminar. Ed Anagrama, Argumentos pg 127

Esta sexta etapa se inicia junto al puerto de Santa Mariña y transita por parajes como la duna de Monte Branco, el cementerio de los ingleses, el faro Vilan, la ermita de la Virgen del Monte y termina en Camariñas, después de pasar por playas y ensenadas con mucho encanto. Sobre el papel no parece una etapa difícil a poco que acompañe la meteorología.

Amanece con el cielo bastante despejado y tras despedirnos de nuestros amigos Juantxo y Rosa llega Antonio, el taxista, que nos dejará en Porto de Santa Mariña a las 8 y 20 de la mañana. Allí encontramos a José María y Jerry que acaban de bajar de su taxi y comenzamos a caminar hacia la duna de Monte Branco. El camino de subida es un estrecho sendero sin mucha maleza ni dificultad. El Monte Branco es una duna de arena de 150 m de altura. El camino no sube a la duna. La ruta discurre por el exterior a una altura de uno 35 m. El camino gira en la punta del Veo y la playa do trece.

Bajamos hacia la playa con cuidado por la arena suelta y cruzamos por la playa dividida en tres calas más pequeñas. Al final de la tercera comienza el sendero hasta el cementerio de los ingleses. Es un homenaje a los tres naufragios acontecidos a finales del XIX: los buques ingleses Irish Hulla con 38 tripulantes, el Serpent con 175 personas y el Trinacria. Como consecuencia de estos accidentes se aceleró la construcción del nuevo faro de Vilan.

Salimos del cementerio y mientras tomamos una barrita comienza a chispear. Es una pista de tierra compactada en la que tenemos una primera vista del faro de Vilan. A la izquierda de la pista vemos una urbanización con tres casas bastante grandes (de las pocas que veremos en la etapa de hoy) A la derecha las playas de Riera, cuatro arenales casi vírgenes separados por acumulaciones de cantos. Bajamos a las playas y nos encontramos con formaciones rocosas muy caprichosas. Finalmente, cruzamos las playas de Balea y Pedrosa para volver a la pista y comenzar la subida del monte Pedrosa. Cruzamos un bosque de pinos y llegamos a un mirador desde el que casi tocamos el faro con las manos.

Arrecia la lluvia y en el alto nos alcanza Marta y su perrita Senda y con ellas llegamos hasta el faro. El faro «nuevo» fue puesto en funcionamiento en 1896 y fue el primer faro eléctrico de España. Es una torre octogonal y junto a él hay un edificio que servía de vivienda a los operarios del faro. Actualmente es oficina de turismo, museo y centro de interpretación de los faros y los naufragios.

Salimos del faro pasando detrás de una enorme piscifactoría dedicada al rodaballo. El camino es un carril cómodo rodeado de brezos en flor, contemplando las distintas ensenadas del mar de Vilan. También podemos ver los restos del faro «vello» monte adentro del otro.

El carril confluye con un camino asfaltado a la altura de un campo de fútbol. Subimos una pequeña cuesta al final de la cual se encuentra la ermita de la virgen del Monte. Enfrente de la fachada tomamos un sendero entre brezos que desemboca en un nuevo carril que pasa por la playa do Lago y la cala de Portocelo. El carril termina en las calles de Camariñas, junto al puerto pesquero. Terminamos la ruta en la puerta de nuestro hotel.

Esta sexta etapa ha sido, hasta ahora, la más sencilla de esta travesía. La señalización bastante completa y los caminos desbrozados. De no haber llovido habría sido un cómodo paseo.

Para completar el día, por la tarde y aprovechando un claro entre chubascos y damos un paseo por Camariñas. Aquí algunos rincones interesantes.

Todo el trasiego de la mañana está en el track habitual.

Camino de los Faros. Quinta etapa: Laxe-Porto de Santa Mariña

Desplazarse por el mundo es una parte esencial de la experiencia del ser humano.

Shane O’Mara, Elogio del Caminar, Anagrama, Col. Argumentos

Nuestra quinta etapa del Camino de los Faros transcurre entre la localidad de Laxe y el puerto pesquero de Porto de Santa Mariña. Sobre el papel es un etapa fácil con dos pequeñas subidas al comienzo de la ruta y a partir de la playa de Soesto tiene un perfil relativamente llano recorriendo la Playa y la laguna de Traba y las localidades de Camelle y Arou.

Ha estado lloviendo parte de la noche pero a las 7 de la mañana no llueve, pero está muy cubierto. En todo caso, nos preparamos para la lluvia y salimos de nuestro hotel a las 7:45 en dirección al puerto de Laxe. Allí coincidimos con José María y Jerry que van a desayunar. El primer hito del día de hoy es la Iglesia de Santa María de la Atalaya. De estilo gótico bastante macizo, desde su pórtico hay una excelente panorámica del puerto. El camino comienza en una suave subida hacia el Monte da Insua. Al acabar el núcleo urbano de Laxe un camino a la derecha nos indica la ruta hacia el faro coincidente, parcialmente, con el sendero señalizado PRG-70. Antes de llegar al faro ya se pueden ver los acantilados de este monte, lugar de trabajo de los percebeiros.

Casi sin darnos cuenta llegamos al faro, un cilindro blanco cubierto de azulejos blancos. Cerca del faro hay una escultura homenaje a los hombres de la mar. Las vistas, a pesar de la niebla y el cielo encapotado, impresionantes: desde el faro de O Roncudo, Porto Corme, Balarės, al otro lado el camino que nos queda por recorrer.

Continuamos el recorrido y pasamos por la Furna da Espuma, con la marea alta el batir de mar hace una espesa espuma, la playa de Os Cristais un lugar en el que se arrojaban botellas y otros recipientes y el mar los devuelve pulidos. El camino bordea el cementerio y se introduce en un Helechal de más de un metro de alto que con la lluvia de la noche nos deja completamente empapados. Asi alcanzamos la ensenada da Baleeira, nos dirigimos por un estrecho sendero hacia la Punta do Castro y nos desviamos a la izquierda para subir al Peñón de Soesto, máxima elevación de la etapa. Desde la cima otra panorámica impresionante: hacia atrás el camino recorrido hoy por el Monte da Insua a la izquierda la playa de Soesto y la punta de Catasol. En la cima nos encontramos con María y Laura que comenzaron el camino de los faros en Malpica y que hoy lo dejaban por compromisos académicos.

Tras un descenso muy resbaladizo llegamos a la playa de Soesto. Cruzamos un riachuelo que desemboca en la misma playa y nos dirigimos a las dunas por una amplia pasarela que lleva hasta la playa y laguna de Traba.

El espacio natural de Traba se compone de un espacio dunar que separa la playa de la laguna. Es el hábitat de numerosas especies voladoras y vegetación adaptada a esas condiciones extremas. Lugar ideal para la observación de aves, cuenta con varios observatorios adaptados.

El camino de la laguna termina en Mormodo. Aqui comienza un camino con un paisaje muy diferente al habitual: grandes formaciones rocosas que la erosión ha modelado con formas muy caprichosas. Todo esté camino desemboca en Sabadelle y, posteriormente en Camelle que se prepara para la noche de San Juan.

Llegamos a Camelle por su playa que atravesamos para llegar al paseo marítimo. Entre diversos monumentos que recuerdan los múltiples naufragios acontecidos en la zona. Junto al espigón del puerto podemos ver la humilde choza en la que vivió Manfred Gnadinger (Man) un artista alemán enamorado de la zona y que realizó numerosas esculturas con los cantos de la zona. Falleció en 2002 y dejó una obra única que está en un estado de abandono total.

Continúa el camino junto a la choza de Man en dirección a Arou. Un camino entre muros de piedra nos conduce al Porto de Lagoa, un pequeño puerto en el que se resguardan algunas barcas. El camino continúa hasta la playa de Arou. A la entrada del pueblo hay un área recreativa en la que tomamos un refrigerio. Pasamos por debajo del pueblo en dirección a una pasarela que continúa por senda hasta una ensenada con grandes cantos rodados en las orillas. Este tramo finaliza en un mirador desde el que sale un camino hacia Playa Lobeiras.

Una playa casi virgen con cuatro barcas y unas casetas de aperos. El camino vuelve a los grandes bloques de piedra con formas caprichosas. El tramo, y nuestra etapa finalizan en Porto de Santa Mariña. El acceso se hace por la playa saltando por encima de grandes cantos rodados. Llegamos al Porto con nuestros amigos Juantxo y Rosa con los que comemos opiparamente en su furgoneta.

Ha sido una etapa relativamente fácil en la que nos ha llovido un poco pero al final se ha quedado un día espléndido. La señalización sigue siendo correcta pero a los caminos les falta un poco de mantenimiento.

Todo el trasiego de esta etapa ha quedado registrado en este track.

Camino de los faros. Cuarta etapa: As Grelas-Laxe

Yo no camino para rejuvenecer ni para evitar envejecer, tampoco para mantenerme en forma o batir récords. Camino igual que sueño, que imagino, que pienso, por una especie de movilidad del ser y de necesidad de ligereza.

Georges Picard, El vagabundo aproximativo.

Nuestra cuarta etapa del Camino de los Faros recorre el trayecto entre las localidades de As Grelas y Laxe. Ha amanecido un poco nublado pero el pronóstico del tiempo para hoy no da lluvia hasta las 3 de la tarde, así que todo presagia un buen día para caminar.

Nuestro taxista nos deja a las 8:15 al inicio del Rego dos Muiños o del Roncadoiro. Es un sendero de unos 3 km que transcurre paralelo a un riachuelo bajo un hermoso bosque galería conformado por abedules, castaños y robles. A lo largo del paseo, todo él ascendente, podemos visitar 24 molinos harineros en diferentes estados de conservación respondiendo a una tipología clásica de una habitación con la rueda dd moler, una acequia o conducción del agua en piedra, una explanada ante la entrada, unas lajas de piedra a ambos lados de las puertas y algunas incisiones de cruces o símbolos religiosos para ahuyentar al demonio y mantener protegido al molinero y su familia y  bienes. Un paseo absolutamente bucólico y muy entretenido. Tan absortos estábamos con los molinos, el murmullo del agua, las multiples cascadas y el canto de los pájaros que nos hemos pasado la intersección a la izquierda que nos lleva al Castro de Borneiro.

Regresamos hasta la interseccion que nos conduce hasta la carretera general por la que caminaremos unos 800 m hasta la entrada del castro. Los castros son asentamientos fortificados que afloraron en el noroeste peninsular desde finales del  Bronce (siglos IX-VIII a.c.) hasta el siglo I d.c. En el caso concreto del Castro de Borneiro se estima que estuvo habitado entre los siglos IV a.C. y I-II d.C. Se da la circunstancia que fue el primer castro gallego datado por Carbono 14. Está en un buen estado de conservación. Las viviendas, de forma circular, son mas grandes de lo habitual, hay edificios identificados como almacenes,  cuadras,  talleres de artesanos e,  incluso, una posible sauna.

Salimos del castro por un camino de tractores, bajo un bosque de eucaliptos y un camino que estaban desbrozando, en dirección a Vilaseco pequeño núcleo  de población  con bonitos hórreos y cuidadas casas. El camino nos lleva al dolmen de Dombate,  con un elegante centro de interpretación en el que hay replica visitable  en  la que se han reproducido con todo detalle las inscripciones y dibujos del original.  Después visitamos el dolmen original protegido de las inclemencias por una hermosa cúpula de madera. Datado entre el 3000 y el 2500 a.C. está compuesto por siete ortostatos verticales y uno que lo cubre formando una cámara poligonal y un corredor de 4 m. Su característica mas importante son los grabados policromado del interior de las losas.

Salimos del dolmen y nos encaminamos a la cima del camino de los faros, el Castelo de Lourido. Para ello nos dirigimos hacia la localidad de la Fuenfria. A la entrada vemos la fuente que le da nombre, junto a un lavadero y los restos de un molino. A la salida vemos la flecha verde que indica la direccion al carril de Castelo. La subida al monte es bastante asequible y bastante corta. Unicamente las dos ultimas rampas son un poco mas exigentes. Desde la cima tenemos una bonita panorámica de la desembocadura del río Anllons, al frente podemos ver el faro de O Roncudo, Porto Corme, la Playa de Balarės, Monte Branco, el sistema dunar, la Isla Tiñosa. A la derecha el faro de Laxe, la villa, el puerto y la playa de Laxe.

La bajada es un poco complicada en su primer tramo hasta que se vuelve al carril de la subida. Esa pista de tierra nos lleva a Arnela y Canduas. Cruzamos la carretera AC 431 hasta llegar a Taboido. Así volvemos a los acantilados por un sendero de tierra muy agradable, Rodeamos la costa de Mundiña donde hay una cruz en memoria de Pedro Insua y llegamos a la Praia de Rebordelo. A la izquierda de la playa está la desembocadura de un regato con piedras de color rojizo. Continuamos a la Praia de San Pedro y los helechos van cerrando el camino.

Desde aquí vamos bordeando la punta do Cavalo con mucho cuidado, primero bajo un bosque de pinos y después entre una jungla de helechos que hacen difícil avanzar. En un recodo de esta punta vemos los restos de dos molinos junto a otro arroyo que desemboca en el mar en una pequeña cascada. Finalmente llegamos a la playa de Laxe y la cruzamos completamente hasta parar la ruta junto al coqueto puerto.

Salimos a las 8:10 y llegamos a las 15:15 con una única parada de avituallamiento. Ha sido una jornada intensa, muy variada y con momentos complicados en su parte final. Al final la lluvia no apareció y todos contentos.

Los caminos siguen estando bien señalizados y hoy nos encontramos con José María y Jerry con los que hemos coincidido en etapas anteriores.

Todos los vericuetos de la jornada están recogidos (despiste incluido) en este track.

Camino de los faros. Tercera etapa: Porto do Corme – As Grelas

Como Ulises, a veces tenemos que dar la vuelta al mundo y perdernos en mil locuras antes de regresar a Ítaca.

David LeBreton, Caminar la vida. La interminable geografía del caminante. Pg 5

Afrontamos la tercera etapa de esta aventura a las 8 y media de  un día que amanece con nubes y claros y que amenaza lluvias para las 3 de la tarde. Sobre el papel, la etapa de hoy es mucho más amable que las anteriores por lo que si se cumple el pronóstico es muy probable que lleguemos secos a casa.

En esta etapa pasaremos por playas tan emblemáticas como las de Balarės o la de Osmo, subiremos al Monte da Facha, Monte Branco y rodearemos el estuario del río Anllóns hasta llegar a As Grelas, lugar en el que la concluiremos.

Salimos del pequeño y tranquilo puerto de  Corme por el paseo marítimo con sus esculturas homenaje al percebe, omnipresente en esta etapa. El recorrido de esta parte de la etapa coincide parcialmente con el sendero señalizado PR-G 148 por lo que hasta Ponteceso la señalización es abundante. El sendero nos lleva rápidamente a la playa de Arnela y, a continuación a la de Osmo. A continuación, aproximadamente en el km 1,5 de nuestro recorrido llegamos a la playa de la Ermida con su complejo dunar y la isla da Estrela. Pasamos un puentecito de madera sobre el arroyo Guxin que desemboca en la misma playa  y comenzamos un ascenso por un acantilado por el que llegamos a la Praia do río Covo tras un descenso complicadillo.

La senda continúa cruzando el río y volviendo a subir al acantilado hasta la Punta do Canteiro. Aquí comenzamos a subir el punto más alto de la jornada, el Monte da Facha en cuya cima hay un hermoso mirador sobre toda la ría. Atrás queda Corme, enfrente Laxe, Camariñas, Monte Branco y toda la desembocadura del Río Anllons por la que continúa la etapa.

En la cima

Tras el descenso, algo resbaladizo, llegamos a la Playa de Balarės dividida en dos calas muy coquetas. Tras la playa un hermoso pinar con área recreativa. Salimos de Balarės por la pasarela sobre las dunas y tomamos un sendero a media ladera hasta llegar a la ría y el sistema dunar. Pasamos junto a la barra de dunas y poco antes de enlazar con el malecón de Ponteceso tomamos una fruta y un descanso ligero.

Después de pasar las dunas, un sendero paralelo al río, con una caseta de observación ornitológica, nos dirige a un Juncal y al malecón do Couto dirección Ponteceso. Al llegar al puente sobre el río Anllons veremos la casa natal de Eduardo Pondal, poeta local contemporáneo de Rosalía de Castro y autor de la letra del himno gallego.

Salimos de Ponteceso por la carretera y, aproximadamente a un kilómetro junto a una nave industrial hay que cruzar a la derecha de la carretera (con mucho cuidado, la carretera está en curva y no hay paso para peatones) para adentrarnos en Monte das Pías. Primero por carril asfaltado que pierde el asfalto en unos 500 m y discurre por un bosque de eucaliptos con algunos Castaños y robles. El sendero desciende hasta el río y tenemos una hermosa vista de Monte Branco, la zona dunar del estuario del Anllons. El camino gira a la izquierda y nos adentramos de nuevo en la zona boscosa. Tras algo más de un km llegamos a O Curro y nada más bajar a la orilla del río hay una fuente y bancos. Lugar ideal para descolgar las mochilas y sacar la empanada y comer.

Desde este punto el resto del camino es un paseo relajado por la senda del Anllons. Nos quedan 3,6 km hasta As Grelas por paseo llano y accesible donde pasaremos por la Praia de Urixeira, más adelante la urbanización Os Pazos con casas muy suntuosas y llegamos a la plaza del Pendon con  curiosas esculturas y un mosaico dedicado al accidente de Fukusima con un poema de Jobo Daishi. Muy cerca hay un par de astilleros dedicados a embarcaciones de madera tradicionales. Subimos a la carretera AC431 junto a un crucero donde damos por terminada la jornada antes de que comience a llover. En unos minutos aparece nuestro taxista Jorge Palanca, que amablemente nos lleva a Ponteceso dándonos información sobre restaurantes del recorrido

Esta tercera etapa ha sido mucho más amable que las anteriores tanto por la ausencia de lluvia, como por el terreno más favorable y apacible.

Todo el recorrido ha quedado grabado en este track.

Camino de los faros. Segunda Etapa: Niñons-Porto do Corme

Mientras camino, a mi aire, oigo a mi alrededor ese esplendor del mundo.

Walt Whitman, Mientras camino estos grandes días majestuosos

Comenzamos esta segunda etapa en la playa de Niñons, justo donde la terminamos ayer. Ha estado lloviendo toda la noche en Ponteceso, pero cuando José Luis, nuestro taxista, nos deja en la playa no llueve aunque el cielo está muy encapotado. Bajamos a la playa y a la izquierda vemos las flechas verdes que nos dirigen a una zona boscosa por la que discurre una bucólica vereda que deviene en pista forestal de la que sale otra vereda que nos asoma al acantilado. Avanzamos por el acantilado, avistamos la playa do Morro azotada por un fuerte oleaje, cruzamos un pequeño regato, cuando comienza a lloviznar.

El sendero está bastante despejado y avanzamos a buen paso hasta el puerto y la playa de Santa Maríña. Nada más pasar la playa el camino se adentra hacia el interior y comienza el ascenso hacia el alto del monte Meán, punto en el que nos encontramos con Hulla, un sueco que va hasta Finisterre para volver a Santiago por el epílogo. Tras unos minutos de charla proseguimos el ascenso cada uno a su ritmo. El camino pasa por una zona calcinada por un antiguo incendio y el avance se hace dificultoso, no tanto como el descenso hacia la bonita playa de Barda y su ensenada.

En la playa nos encontramos con un paseante con dos perros con el que conversamos un momento mientras tomamos unos dátiles y nos refrescamos antes de afrontar el siguiente tramo que nos llevará a la aldea de O Roncudo. Pasamos por la punta de Espiñeira y su cruz, por las puntas de Castro y das Eiras por un sendero a mitad del acantilado recién desbrozado, lo que hemos celebrado adecuadamente.La alegria ha durado poco. Desde la Punta Percebellosa iniciamos una fuerte subida con los helechos por la cintura.Vuelve a llover, con lo que la sensación es la de estar cruzando una ría cuesta arriba. Pasamos junto a un parque de aerogeneradores y nos adentramos en un denso bosque cruzado por un regato. La subida se hace mas empinada hasta que llegamos a la aldea de O Roncudo, con unos bonitos hórreos, casa de piedra muy cuidadas y un grifo para llenar agua. Dejamos la aldea por la carretera de servicio del parque eólico que pronto se transforma en pista y, después, en sendero. Un descenso hasta la cota de 20 m, que hay que gestionar con sumo cuidado, y su posterior subida hasta la Pedra Frades nos ponen el faro de O Roncudo a la vista. Para llegar al faro aun tenemos que sudar un poco y recorrer un rocoso sendero de unos 1500 m.

Con el faro a la vista escogemos unas piedras confortable. y nos comemos los bocadillos aprovechando que no llueve. Timing perfecto, nada más terminar comienza a chispear de nuevo. Nos hacemos las fotos de rigor en el faro y emprendemos la marcha hacia Porto do Corme bajo un franco aguacero. Siguiendo las marcas verdes, es decir por las rocas, pasamos por varios acantilados azotados por la tormenta. El camino desemboca nuevamente en la carretera del faro por la que hacemos cómodamente el ultimo kilometro y medio hasta llegar a Porto do Corme sobre las cuatro de la tarde. Pasamos por la estatua a los percebeiros y tomamos un cafe en la plaza mientras esperamos a Jose Luis.

En resumen, una etapa parecida a la de ayer en cuanto a desnivel y dificultad de los caminos pero algo suavizada por la meteorología, que hoy ha sido algo más benévola que ayer, los tramos de sendero desbrozados y el menor número de km recorridos. Para mañana también tenemos una etapa «recortada» y parece que el tiempo va a ir mejorando.Todos los pasos de hoy los hemos registrado en este track.

Todos los pasos de hoy los hemos registrado en este track.

Camino de los faros. Primera etapa: Malpica – Niñons

Todos los recorridos son diferentes, pero cuando miro atrás, descubro un rasgo que comparten todas mis caminatas: un silencio interior. El andar y el silencio van unidos. El silencio es abstracto; caminar, algo concreto.

Erlin Kagge, Caminar: las ventajas de descubrir el mundo a pie. Ed. Taurus

El camino de los faros de la Costa de la muerte es una ruta senderista de algo más de 200 km que une Malpica con Fisterra en ocho etapas. En nuestro caso, vamos a hacer ese recorrido en diez etapas ya que la planificación «oficial» nos parecía, sobre el papel excesivamente exigente. A la vista de la primera etapa (con el recorrido «oficial») nuestros temores se han confirmado. Pero no adelantemos acontecimientos.

A las 8:30 de la mañana ya estábamos en movimiento. El 16 de junio es la festividad de San Adrián (Santo Hadrian) y si la festividad cae entre semana, el siguiente domingo se celebra una romería con exvotos, pólvora a raudales y todos los requisitos. Como el recorrido de la romería coincide parcialmente con nuestra ruta no nos quedaba más remedio que ponernos  en movimiento y tratar de seguir  la procesión a nuestro ritmo.

Comenzamos la ruta en el bonito puerto de Malpica junto al trasgo que marca el km 0. Salimos del puerto junto a un crucero y enfilamos el paseo marítimo junto a los feligreses que se dirigían a la ermita  de San Adrian. Pasamos por la playa de Area Maior y  un camino ascendente, bastante amplio, nos lleva  a la playa de Seaia, pasamos por la Fonte de Navenllos,  la de los Romeiros y llegamos a la ermita donde hay ya gran aglomeración de fieles y los consabidos negocios de restauración (churrerías,  pulperías,  bares,  cafés y vendedores varios. Junto a la ermita hay un bonito mirador con vistas a las Islas Sisargas donde hay un bonito faro. Junto al mirador, la consabida flecha verde nos dirige  a una estrecha senda que baja hacia el mar embravecido.

Comienza a lloviznar nada mas entrar al sendero, bordeado por helechos de mediana altura que, a veces, resulta simpático pero un tanto enojoso porque están húmedos y la lluvia empieza a empaparnos.  Así pasamos el monte Bico do Castro, el regato Laguixón, llegamos a la bonita playa de Beo, una fuente muy estilosa y un area recreativa donde hacemos una parada para tomar una fruta y reponer fuerzas. Cruzamos por el pueblo de Beo, la lluvia nos da una tregua, y continuamos hasta Castro de Entretorres hasta alcanzar la playa de Seiruga. En este punto tenemos que optar entre dar un rodeo  o cruzar la ría. La marea está baja, así que optamos por descalzarnos y cruzar. Hasta aquí la ruta va bien, con lluvia, el incesante bramido del mar y el viento,  incómodos pero animosos.

Pasamos junto a una gran piscifactoría y nos dirigimos a la bonita playa de  Barizo, su coqueto puerto y comenzamos a subir hacia la punta Ensubelas. Primero cruzamos una zona en la que los helechos nos pasan la cabeza y hemos de ir apartando las ramas para ver el suelo, vuelve la lluvia mientras trepamos unas rocas y las piedras se ponen resbaladizas mientras vamos por la pared de acantilado. Subimos como podemos. La bajada se hace un poco más mas difícil porque comienzan a aparecer charcos. Sin terminar de bajar comenzamos la subida hacia el Alto de Nariga.  Más helechos, una trepada, un destrepe con mucho cuidado y culminamos la segunda gran subida que nos deja a la vista el faro de Punta Nariga. Nos relajamos un poco y afrontamos el descenso hacia el faro. El descenso, en condiciones normales, es llevadero; con la lluvia tenemos algunos resbalones,  así que nos lo tomamos con cierta tranquilidad. En el faro llamamos al taxista que nos recogerá en la playa de Niñons.

Ivan, muy optimista, nos da una hora y cuarto para hacer el resto del trayecto. Cuando llegamos, nos está esperando lo cual nos da mucha alegría. Seguimos descendiendo como podemos desde el faro hasta llegar a la Punta do Rubio con unas peñas increíbles.  A partir de aqui el sendero se suaviza tras pasar un regato. Llegamos a la Enseada do Lago, pasamos otro regato y enfilamos un carril que nos deja en la playa de Niñons a las cinco de la tarde, con el taxista esperando.

Ha sido una dura jornada, con constantes subidas y bajadas, con la agravante de la lluvia que nos ha dejado unos paisajes increíbles en la retina y una experiencia memorable. Han sido 23,10 km en un tiempo en movimiento de seis horas y quince minutos y un tiempo total de ocho horas y media. Todo el recorrido está bastante bien balizado gracias a la colaboración de grupos de voluntarios y a la asociación Camino de los faros

Todos los datos técnicos de la ruta se pueden ver en este track de wikiloc.

Preparando el Camino de los Faros (de la Costa de la Muerte)

Por más que el trayecto nómada siga pistas o caminos habituales, su función no es la del camino sedentario, que consiste en distribuir a los hombres en un espacio cerrado, asignando a cada uno su parte y regulando la comunicación entre las partes. El trayecto nómada hace lo contrario, distribuye los hombres (o los animales) en un espacio abierto, indefinido, no comunicante.

Gilles Deleuze, Felix Guattari. Mil mesetas, capitalismo y esquizofrenia.

En este 2022 nuestra tradicional travesía veraniega va a consistir en recorrer el camino entre Malpica y el Faro de Finisterre (algo más de 200 km) tradicionalmente conocido como O Camiño dos Faros. Es un camino al borde del Atlántico y que recorre los faros de la Costa da Morte en A Coruña.

El recorrido

El perfil del recorrido es de una dificultad media-alta porque esta costa es muy abrupta y, aunque el desnivel máximo en subida supera ligeramente los 300 m, tiene un desnivel acumulado (según wikiloc) de unos 4.000 m positivo y otros tantos negativo.

Perfil Camino

Nuestro plan es hacerlo en diez etapas de unos 20 km cada una para poder hacerlas tranquilamente, disfrutando de los paisajes y del camino. Las etapas que hemos programado son las siguientes:

  • 1ª Etapa: Malpica – Niñons (21,3 Km)
  • 2ª Etapa: Niñons -Porto do Corme (17,1 km)
  • 3ª Etapa: Porto do Corme-As Grelas (18,4 km)
  • 4ª Etapa: As Grelas-Laxe (19,20 km)
  • 5ª Etapa: Laxe – Porto de Sta Mariña (22,48 km)
  • 6ª Etapa: Porto de Sta Mariña-Camariñas(19,6 km)
  • 7ª Etapa: Camariñas-Leis de Nemancos (20,43km)
  • 8ª Etapa: Leis de Nemancos- Cuño(24,16 km)
  • 9ª Etapa: Cuño-Lires (25,90 km)
  • 10ª Etapa: Lires-Fisterra (21,83 km)

Como algunas etapas no comienzan o finalizan cerca de núcleos urbanos nos iremos apoyando en taxistas locales para acercarnos a los alojamientos que tengamos para cada una de ellas.

Así pues, el próximo domingo 19 de junio comenzaremos en Malpica esta nueva aventura siguiendo la flecha verde. Ya iremos contando puntualmente todo lo que ocurra.

Linares de la Sierra: Circular por el Valle Escondido

Un camino no se revela a sí mismo en ningún punto en particular ni desde ningún punto en particular. Los caminos aparecen y desaparecen. […] No tenemos un único punto de vista para un camino, sino uno móvil, moviéndonos a lo largo de él.

Carl André

Nuevamente nos acercamos al municipio onubense de Linares de la Sierra para hacer una ruta sencilla pero muy atractiva desde el punto de vista paisajístico.

Linares de la Sierra se encuentra en el PN Sierra de Aracena y Picos de Aroche, entre Aracena y Alájar, en un profundo valle situado a 497 m sobre el nivel del mar. Rodeado de grandes bosques de encinas, alcornoques, castaños y monte bajo y cruzado por numerosos arroyos, su economía se basa en la ganadería del cerdo ibérico.  Del pueblo, destacar sus calles empedradas con las características «alfombras» o «llanos», empedrados bitono con diseños originales situados a la entrada de las casas,  su plaza de toros ocasional, la Iglesia parroquial y los dos lavaderos públicos.

Nuestra ruta circular parte desde las cercanías del Jardín botánico y transcurre por caminos y senderos señalizados, excepto unos 200 m en los que el camino cruza por un jaral bastante crecido para alcanzar el sendero de Aracena a Linares. En general está bastante bien  señalizada salvo el tramo comentado.

Salimos de Linares por una calle estrecha al sur del Lavadero, hasta llegar a una calle empedrada hasta llegar a a la Ribera de Plamencia en un entorno llamado “Riandero”. A la salida del pueblo vemos los restos de una antigua muestra de las artes, con árboles con el tengo pintado. Continuaremos cruzando el puente que encontramos a la izquierda y seguiremos el camino hasta cruzar la Ribera de la Molinilla, junto a la corta de los Galápagos donde podemos apreciar una acequia para el riego junto a uno de los muros del callejón.

Hacia el km 3 de nuestro recorrido comienza una fuerte y larga subida que nos llevará hasta la Sierra del Oso y al paraje Cerca de los Alcornoques. A medida que vamos ganando altura tendremos buenas vista sobre Linares, la Peña de Arias Montano y Santa Ana la Real. Al llegar al punto más alto cruzaremos un amplio cortafuegos y unos 200 m más adelante cruzamos una portilla que se encuentra a la izquierda.

El camino discurre entre alcornoques en suave descenso, pasa por un rodal de eucaliptus hasta llegar a una nueva portilla en la que hay una finca con ganado bovino. Nada más cruzar la nueva portilla tomamos el camino de izquierda (entre dos alambradas) Tras unos 600 m por campo abierto llegamos de nuevo a una zona adehesada por un camino que desemboca en una estrecha vereda junto a una vivienda. Vamos bordeando esa finca hasta llegar al arroyo de las molinillas. Cruzamos una portilla con la indicación Valle Escondido, camino de las umbrías y entramos en jaral en el que se pierde la vereda.  Desde la portilla de entrada hasta la de salida hay unos 300 m que hacemos como podemos (Hay que tratar de mantenerse en línea recta y paralelos a los lindes de la finca contigua).

Tras cruzar esa segunda portilla ya nos encontramos en la vereda de Aracena a Linares de la Sierra perfectamente señalizada. Cruzamos por el cortijo de Las Molinillas, con abundante ganado ovino y caprino, pasamos por la vereda de los Cerreños y el cortijo del Saucejo hasta cruzar un puentecito sobre el Plamencia y entrar en el paraje de Riandero por el que transitamos esta mañana.

Tras un breve paseo por la fuente del lavadero, la plaza de toros ocasional y las calles de Linares admirando el detallista empedrado llegamos a las inmediaciones del modesto Jardín Botánico junto a un muro decorado con botellas y gran efecto visual.

En resumen, una ruta sencilla de gran riqueza paisajística y con su ratito de incertidumbre y aventura que pone a prueba nuestro sentido de la orientación.

Todo este recorrido por el Valle Escondido se encuentra recogido en este track.

Trassierra: Arroyo  Bejarano, Molino del martinete, minas, baños de Popea y fuente del elefante

El verdadero caminante es aquél que se deleita en el camino, que no presume ni se jacta de la fuerza física necesaria para ello.

Leslie Stephen. Los Alpes en invierno, ensayos sobre el arte de caminar. Siruela, 2018

En esta ocasión, con nuestro amigo José Antonio hago esta bonita y completa ruta siguiendo el track de la ruta que Ángeles y yo hicimos en julio de 2021. Es una ruta algo más larga de las que se hacen en esta zona para los Baños de Popea (ruta muy frecuentada por los cordobeses en esta época del año) pero que nos permite visitar el primer venero del Arroyo Bejarano, un delicioso paseo siguiendo su curso, visitar los restos del Molino del Martinete, la entrada de las galerías de unas antiguas minas romanas de calcopirita, la confluencia del Arroyo Bejarano con el río Guadiato, el paraje conocido como los Baños de Popea, los restos del Molino del Molinillo y la conocida como fuente del elefante que son los restos de una instalación hidráulica que, posiblemente formara parte de un acueducto que llevaba agua a Medina Azahara.

Dejamos el coche junto al Restaurante Kalma Chicha y una  gasolinera  junto a la rotonda en la carretera de Trassierra. Entre ambos negocios comienza un sendero de tierra muy sombreado que nos lleva a las inmediaciones de la urbanización Torrehoria. En la parte más alta tendremos una buena vista panorámica de Trassierra. Una vez cruzada la urbanización tomaremos una pista forestal por la que transitaremos unos cinco km hasta alcanzar una indicación hacia el primer venero del Arroyo Bejarano. Tomamos una senda a la derecha y a unos 500 m veremos una poza sobre la que, en esta época,  cae una escuálida cascada. Regresamos hasta el camino principal y cruzamos una portilla para entrar en el sendero de la reserva natural fluvial del Arroyo Bejarano.

En este punto entramos en un estrecho sendero que discurre por un bosque galería junto al arroyo Bejarano hasta llegar a una zona más abierta con un pequeño prado y algunas encinas y un caminito que se dirige a la Finca de los Baldios. Tomamos una desviación hacia la derecha para ver los restos del Molino del Martinete, un molino de época califal, muy transformado a lo largo de los años y cuyos restos nos dan una idea aproximada de la importancia de los grandes aprovechamientos hidráulicos del Arroyo Bejarano. (Se puede ver más información en esta página)

Retomamos el camino principal y nos dirigimos por un estrecho sendero, bastante revuelto por la acción de los jabalíes, y hacia el km 9,4 de nuestro recorrido nos encontramos con un pozo y la entrada a unas galerías;  son los restos de unas minas romanas de calcopirita que han estado activas hasta tiempos relativamente recientes. Una muestra de las riquezas en cobre y oro que atesoraban estas sierras. Actualmente son simples contenedores de basuras. Seguimos descendiendo junto a la orilla del arroyo hasta llegar a la confluencia de éste con el río Guadiato.

En este punto, el valle se abre y nos permite tener una amplía panorámica del río y las sierras que lo rodean. Paralelo a la margen izquierda del río discurre un estrecho sendero y vamos descendiendo hasta llegar al paraje conocido como Tabla de la Aldea, un remanso de la corriente (tabla) que la gente aprovecha para el baño, aunque no está muy recomendado por la posible presencia de contaminantes.

Seguimos avanzando bajo el bosque de galería, pasamos junto a una cascada con muy poca agua y llegamos a una zona en la que veremos los restos de un par de molinos harineros entre los que destaca el Molino del Molinillo, con un denso torreón, los restos de un arco que soporta una conducción de agua y otras construcciones. A partir de aquí el sendero se va empinando hasta alcanzar un carril de servicio a las fincas colindantes. Este camino coincide parcialmente con la vereda de la Pasada del Pino, seguimos ascendiendo en dirección Oeste y hacia el km 11,6 de nuestra ruta giramos a la derecha para llegar hasta la Fuente del Elefante.

El camino atraviesa una zona cercana a una urbanización, bajo unos pinos de gran envergadura hasta llegar a un paraje conocido como la Nava del Elefante. A un lado del camino veremos los restos de un estanque presidido por una escultura en forma de elefante de época califal (siglo X) que funcionaba a modo de surtidor. También podemos observar los restos de un acueducto que podría ser parte del acueducto de Valdepuentes o Aqua Vetus que llevaba agua desde el manantial hasta Medina Azahara. Se especula que puede ser parte de un complejo palacial de época de Abderramán III.  Recuperamos el camino, continuamos ascendiendo hasta llegar a la urbanización de Torrehoria y desde ésta seguiremos por el camino que hicimos por la mañana hasta el punto de inicio de la ruta junto a la gasolinera y el restaurante.

En resumen, ha sido una ruta bonita y variada que puede resulta mucho más atractiva en primavera cuando el caudal de los arroyos y del río sean algo más elevados pero que, incluso puede ser apta en este tiempo porque buena parte del trayecto transcurre por zonas de bastante sombra.

El recorrido de la ruta ha quedado registrado en este track de Wikiloc.

Para documentar un poco el recorrido he usado este cuaderno de campo.

Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama: subida al Pico Tejeda o La Maroma

Porque al final no recordarás el tiempo que permaneciste en la oficina o arreglando tu casa, ve y escala esa maldita montaña

Jack Kerouac, Los vagabundos del Dharma.

Con la subida al Pico Tejeda, conocido popularmente como La Maroma, completamos nuestro proyecto de subir a los ocho «techos provinciales» de Andalucía en una temporada.  Comenzamos en agosto del 2021  con el Mulhacén (Granada),  en septiembre del 2021 hicimos Bonales (Huelva),  en octubre del 2021 fue El Chullo (Almería),  en enero del 2022 fue La Tiñosa (Córdoba), y Pico Mágina (Jaén) y El Torreón (Cádiz) en mayo del 2022.

El Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama hace frontera entre las provincias de Málaga y Granada. El punto más alto es el Pico Tejeda (2.065 m) y pertenece al término municipal de Canillas de Aceituno (Málaga)  siendo el punto más elevado de esta provincia. El nombre Tejeda hace referencia a la abundancia de tejos, árbol muy longevo, en el pasado. Los podremos observar en el ascenso al Salto del Caballo.

Para alcanzar la cima del Pico Tejeda hay cuatro posibilidades, tres de ellas por la cara sur y una por la cara norte:

  • Desde Canillas de Aceituno, pasando por la cueva de La Rábita.
  • Partiendo desde el Área Recreativa El Alcázar, a las afueras de Alcaucín.
  • La ruta que sale desde la localidad de Sedella.
  • Y la ruta que empieza en el Área Recreativa El Robledal, cercana a Alhama de Granada.

En nuestro caso, hemos elegido esta última opción, la ruta que parte desde el Área Recreativa de El Robledal, por cercanía a nuestro punto de partida, por ser la ruta que tiene menos desnivel de todas y porque tenemos previsto hacer una de las otras opciones en otoño. Es un sendero bastante duro, con unos 900 m de diferencia de cota en unos 7 km, el terreno es bastante pedregoso, hay un paso por la cordal un poco comprometido y no apto para personas con vértigo y las condiciones climatológicas pueden endurecerlo aún más.

Iniciamos el camino desde  el Área Recreativa El Robledal en la que hay un lugar reservado para el aparcamiento, junto al antiguo cortijo de El Robledal,  y utilizaremos para el ascenso el sendero señalizado El Robledal – La Maroma. En los primeros metros del camino podremos observar muchos árboles con las señales de la extracción de la resina, unos  tajos en el tronco y los cubos para recoger la que se va desprendiendo. Es un recuerdo de que en  este Parque Natural el aprovechamiento de la resina fue uno de sus grandes recursos y hay un Aula de la Naturaleza en la que explican todo el procedimiento. Hacia el km 1,1 de nuestro recorrido llegamos a una intersección en la que si se sigue de frente se hace la ruta por los barracones (un poco más difícil y que enlaza con la que vamos a hacer nosotros en la zona del El Contadero) Nosotros giramos hacia la izquierda siguiendo las indicaciones del Salto del Caballo-La Maroma. Toda  esta parte del recorrido discurre por un frondoso bosque de pino resinero en el que, a medida que avanzamos, van  apareciendo algunos robles. El camino va bordeando el Cerro Fuentes del Robledal con un ambiente húmedo que favorece el desarrollo de esta especie arbórea. El camino se va empinando y llegamos a una zona en la que el carril da paso a una vereda con una bifurcación. La de la derecha baja hacia en arroyo de los Presillejos, nosotros tomamos la de la izquierda que continua en fuerte subida hasta llegar a un paraje con un paso estrecho encajado en la roca.

Este paraje recibe el nombre de El Contadero, porque el paso angosto facilitaba el recuento del ganado cuando bajaban los rebaños de la sierra. Tras un breve tramo en descenso, la senda se hace más empinada y  estrecha hasta llegar a un pequeño collado señalizado como Mirador del Temple, desde el que ya tenderemos unas hermosas vistas hacia Sierra Nevada, con todo el Valle del Temple en primer plano y el Pantano de los Bermejales. Entre riscos y barrancos ya podemos intuir lo que nos queda por ascender hasta el Salto del Caballo. Continuamos la ascensión por la divisoria de aguas, atravesamos un hermoso paraje en el que podemos contemplar algunos ejemplares de tejos, árbol muy longevo, de madera muy apreciada por su dureza y con hojas ricas en alcaloides tóxicos que pueden llevar a la muerte por ingestión. Salimos del bosque y llegamos al Collado de Rojas, zona ya muy pedregosa, a 4,5 km del inicio y  desde donde podremos ver la subida que nos queda hasta el collado de la Lobera. Puede ser el tramo más duro de la subida.

Al terminar un km de ascensión nos encontramos ante una dolina en la que hay una bifurcación. Tomamos el desvío hacia la izquierda para acercarnos al paraje conocido como La Tacita de Plata, una suave depresión en cuya ladera se encuentra una fuente que vierte sobre dos minúsculas oquedades  labrada en la piedra que recogen un agua fresquísima. Recibe ese nombre por la tonalidad de las piedras y la forma de los recipientes. Junto a la fuente hay un bosque de pinos y unas buenas vista sobre la sierra de la Almijara. Regresamos por el mismo camino hasta el Collado de  Lobera.

Desde este punto el indicador marca dos km a la cima. Nos encontramos en un paraje dominado por los piornos y las sabinas rastreras que es la divisoria de aguas entre la cuenca mediterránea y la atlántica y el límite entre las provincias de Granada y Málaga. Ya se divisa el mar y la costa malagueña y los dos km hasta la cumbre se hacen sin camino marcado, tratando de mantener la orientación este-sudeste con muchas precauciones porque el terreno es muy difícil y angosto. Pasamos por el Salto del Caballo y llegamos al Tajo Volaero o tajos de la Maroma, Es imposible describir con palabras la impresión de la caída y el paisaje que vemos. Hay que andar con mucho ojo porque cualquier resbalón puede tener graves consecuencias. Pasados los tajos es sencillísimo salirse de la ruta, por lo que hay que ir muy atento a los hitos y marcas sobre la piedra.  A falta de un km se vuelve a ver el sendero perfectamente marcado hasta llegar al impresionante vértice geodésico.

En la cumbre, a 2.068 m, tenemos una privilegiada panorámica de todo el PN Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, de los pueblos de la Axarquia interior, en la costa vemos un amplio arco desde Nerja, la Caleta de Vélez, Rincón de la Victoria y la Bahía de Málaga, un poco más cerca vemos el pantano de la Viñuela, la Sierra de las Nieves, el llano de Zafarraya y al norte Sierra Nevada.  Caminando unos 40 m en dirección sur podemos ver la Sima de la Maroma, una profunda sima utilizada antiguamente como pozo de nieve durante el invierno. Por un inventario de la extinta Consejería de Medio Ambiente de 2008, se sabe que a la cumbre de la Maroma se le llama así por un error de pronunciación. La confusión se originó por el seseo de los lugareños de Canillas y los términos Cima y Sima fueron confundidos dándole a la Cima el nombre del pozo de nieve. El gigantesco monolito de piedra sobre el que se encuentra el vértice geodésico se levantó el 20 de octubre del 1984. Unos 20 metros antes del monolito hay dos hitos que marcan «oficiosamente» el punto más alto de esa meseta (que no coincide con el vértice geodésico). En esta zona hay varias «corraletas» usadas para vivaquear.

Tras las fotos de rigor, allí mismo tomamos el bocadillo y sobre las 3 de la tarde emprendíamos el regreso por el mismo camino. Ya con menos gente transitando la ruta comenzaron a aparecer algunas cabras antes de llegar a los tajos. La vuelta, con todas las precauciones nos llevó cerca de las tres horas.

En resumen, una jornada bastante larga y cansada, con un día espléndido, en la que disfrutamos de unos paisajes sensacionales y que nos deja con la satisfacción de haber completado el proyecto de los «techos» andaluces.

Todo nuestro recorrido y los datos de rigor se pueden ver en este track de nuestra cuenta de Wikiloc.

Para conmemorar tan magna azaña estrenamos camisetas. El devenir de la ruta hizo que no pueda apreciar el arte de las mismas, así que incluyo una imagen en la que se aprecia el detallismo en el dibujo, la mimesis de las proporciones y el colorido tan parecido a la realidad misma de las cimas.